Airbnb, los hoteles y la siguiente etapa de la disrupción

IMAGE: Daniilantiq - 123RFAirbnb anuncia que se dispone a incluir en su oferta, además de las ya consabidas habitaciones compartidas, exclusivas y viviendas completas con las que inició su oferta hace ya nueve años, una amplia gama de hoteles en diversos regímenes, algunos de ellos de construcción propia o mediante la asociación con otras compañías, con los que adoptar un enfoque mucho más centrado en torno al concepto de experiencia. Con ello, la plataforma se plantea alcanzar un público mucho más generalista, al reducir la diferencia percibida entre su oferta y la de los hoteles tradicionales.

¿Cómo podrían plantearse los hoteles tradicionales ser menos vulnerables a la disrupción provocada por Airbnb? La industria hotelera es sumamente interesante: a lo largo de los años, ha ido oficializando una serie de prácticas que los huéspedes simplemente odiamos, pero que ellos han logrado convertir en estándar, en práctica habitual contra la que resulta casi inútil resistirse. Pensemos, por ejemplo, en la manera que tenemos de reservar un hotel: infinidad de precios en infinidad de plataformas, con una oferta confusa y difusa en la que, al final, terminamos optando por un establecimiento determinado y, en ocasiones, por una serie de características de nuestra habitación, que ni siquiera tenemos garantizado que terminen siendo así. Cuando llegamos al hotel, todo es posible: podemos encontrarnos con que la habitación que deseábamos no está disponible, con que la que nos asignan no nos gusta, o con mil vicisitudes más que atentan contra el concepto y la idea de experiencia, que aportan incertidumbre donde jamás tendría que haberla.

¿Por qué razón no puedo, si busco una experiencia determinada, definirla de manera concreta y asegurarme de que es lo que voy a obtener? ¿Por qué un hotel no puede poner imágenes o vídeos de todas sus habitaciones en la web, y dejarme elegir cuál quiero dentro de su disponibilidad? En su lugar, prefieren liar al visitante con una calificación inventada y gestionada por ellos mismos de «categorías», y manejar circunstancias engañosas mediante el uso de información incompleta: «no tenemos ninguna habitación en este momento con vistas al mar como usted solicitó, pero en su lugar le asignaremos una habitación de categoría superior»… ¿qué puede haber de verdad en esas frase, si el cliente ni puede comprobar las plazas disponibles, ni saber con seguridad la categoría de la habitación asignada, ni absolutamente nada de nada? ¿Por qué, si se pretende optimizar la experiencia, el check-in y el check-out en un hotel son experiencias tan absolutamente impresentables, en lugar de llevarse a cabo mediante un procedimiento sencillo a través de una app? ¿Qué lleva a un hotel a no tener disponible una habitación cuando el huésped llega, incluso aunque este haya anunciado su llegada? ¿Por qué diablos me preguntan si es mi primera vez en el hotel? ¿De verdad son tan espantosamente malos sus sistemas de información que no tienen manera de saberlo? ¿Por qué en tantas ocasiones los hoteles aducen una ocupación elevada para plantear al usuario reducciones en sus pretensiones? ¿Es que no son capaces de contar reservas, deducir cancelaciones y dar a cada uno lo que solicitó en su momento?

Décadas y décadas de supuesta «optimización» de su negocio han llevado a los hoteles tradicionales a marcar una serie de reglas que van esencialmente a favor de sus intereses y en contra de la experiencia de usuario, que está supuestamente obligado a aceptar todas las condiciones y la letra pequeña que le pongan delante de la nariz. En muchas ocasiones, la posibilidad de disfrutar de una buena experiencia de usuario en un hotel depende precisamente de la capacidad del cliente para exigir la mejora de determinadas condiciones que a todas luces resultan inaceptables, pero ante las que una gran mayoría de clientes simplemente no protesta.

Frente a esa dinámica, Airbnb propone precisamente eso: asegurar la experiencia del usuario. Y considerando lo que hoy dan muchísimos hoteles, incluyendo muchos que consideraríamos «de lujo», la posibilidad de plantear una disrupción en base a una mejor experiencia de cliente no resulta tan lejana. Empezando por desvincular la transacción económica del disfrute de la estancia llevándosela a la app, a un proceso separado e independiente, y siguiendo por adaptarse a las necesidades y deseos del cliente de manera obsesiva, como llevan años acostumbrándonos muchas empresas nacidas en la red. La idea de un programa de fidelidad pasa de ser un mero gestor de ofertas y puntos en la cadena hotelera tradicional, a ser una forma de asegurar y mejorar la experiencia de cliente en el caso de Airbnb: el cliente de Airbnb, generalmente, no quiere simplemente «ir a un sitio y tener una cama para dormir», sino que se plantea otras cosas, que para él, seguramente, constituyen una parte importante de eso que se denomina «experiencia». Un hotel tradicional prácticamente nunca ha sido capaz de ofrecernos una experiencia, sino que se limitan a ofrecernos «una habitación»… la que a ellos les venga bien ofrecernos. Y en muchos casos, se interponen entre el cliente y la experiencia que desearía tener.

¿Qué lleva a que Airbnb pueda plantearse hacer este tipo de cosas mejor que unos hoteles que llevan décadas haciéndolo? Simplemente, una forma de gestión diferente, basada en el apalancamiento de la comunidad, y con un nivel tanto de intensidad informativa como de nivel de permiso, dos de las variables clave en la transformación digital, optimizadas hasta el límite. Mientras los hoteles tradicionales – algunos – se plantean su transformación digital, Airbnb ya nació directamente transformada, y sigue evolucionando a más velocidad que todos ellos. Airbnb ha pasado, en nueve años, de una planteamiento de turismo al alcance de cualquiera, a tener propiedades de todo tipo, algunas de las cuales resulta difícil plantearse encontrar al margen de la plataforma, como barcos de lujo, apartamentos impresionantes en pleno centro de una ciudad, o hasta islas. Desde aquel primer apartamento con tres colchones hinchables a las más de cuatro millones de propiedades disponibles en 65,000 ciudades de más de 191 países en las que se alojan más de 260 millones de clientes va un buen trecho, y los planes son razonablemente ambiciosos: mil millones de viajeros en 2028. Hoy, Airbnb es un actor fundamental con el que planificar la fisonomía de las ciudades, con quien es preciso colaborar para encontrar compromisos regulatorios que mantengan la calidad de vida de los habitantes de las ciudades al tiempo que permiten a quienes tienen propiedades en ellas explotarlas de una manera sostenible.

La empresa lleva algún tiempo planteándose su salida a bolsa en el medio de una importante discusión interna sobre el tema, al tiempo que ha pasado desde sus modestos comienzos, a ser la compañía que gestiona más pernoctaciones en el mundo, por delante de todas las grandes cadenas hoteleras tradicionales. La primera fase de la disrupción en el mundo hotelero vino cuando alguien que ni siquiera tenía inmovilizado material los adelantó por la derecha y se hizo con más pernoctaciones que muchos de ellos, con un mecanismo atípico, implanteable para ellos, en un campo de batalla en el que ellos no podían siquiera plantearse entrar, en situaciones regulatorias que juzgaron injustas y contra las que protestaron. Ahora, el nuevo planteamiento en torno a las experiencias se plantea en el propio terreno de los hoteles, en su casa, y puede hacer que, en términos de disrupción, nos quede aún mucho por ver…

 

 

 

This article was also published in English at Forbes, “Airbnb squares up to fight traditional hotels on their own turf«

 

31 comentarios

  • #001
    Carlos Quintero - 24 febrero 2018 - 10:35

    Yo no he tenido malas experiencias con las reservas en los hoteles, al menos que recuerde ahora mismo, pero esto no es significativo porque uso dos o tres al año, por vacaciones.

    Pero sí encuentro tres experiencias bastante mejorables en todos los hoteles donde he estado, sean baratos o caros:

    – El check-in: en mi experiencia ideal, no haría falta pasar por el mostrador de recepción, o serían dos segundos para que escaneen el DNI (si es que eso no se puede hacer de otra manera) y recoger una llave para mi habitación que ya tienen preparada porque saben de mi llegada. Lo que no me parece normal, y ocurre en todas partes, no solo en hoteles, es que los operadores tengan que «teclear tanto» para llevar a cabo sus procedimientos informatizados. Los datos de un DNI se pueden obtener, por ejemplo, leyéndolo electrónicamente o en el caso peor con OCR.

    – El check-out: aquí sí que no debería hacer falta pasar por el mostrador para nada, con esas colas porque todo el mundo se va a la misma hora.

    – El mini-bar (mi favorita): ¿costaría tanto poder personalizar su contenido durante la estancia, poniendo muchas cervezas si me gusta la cerveza o mucha agua? ¿No podrían hacer que el personal que lo repone diariamente llevara una app para ver qué es lo que quiere el huésped de cada habitación en su minibar?

    Luego hay temas como la wifi, que va mejorando, aunque hay hoteles en los que tienes que bajar cada día a por un papelito con la contraseña del día o TVs con entradas HDMI accesibles en las que te puedas conectar tu reproductor con tus propios contenidos.

    • Ramon - 26 febrero 2018 - 10:39

      Comprenderé ser censurado pero no he podido resistirme a comentar su primer parrafo:
      Hay una startup española (Murciana) que resuelve estos problema: El chek-in se hace comodamente desde nuestra casa y se reciben las llaves en el movil.
      El «corazon» del sistema es un «pequeño módulo bluetooth» de facil instalacion en las cerraduras existentes.
      Este mecanismo, aparentemente sencillo, hace que el control, monitorizacion y gestion del hotel mejore notablemente, ya que ademas puede instalarse en «salones, bufets, restaurantes, cancelas internas, almacenes, gimnasios y piscinas, así como en el parking» consiguiendo asi una valiosa informacion (puede asemejarse al Big Data) para la direccion.
      Su pagina web indica que «Lock Up es un sistema de control de accesos y gestión para hoteles».

  • #003
    Pablo Castro - 24 febrero 2018 - 11:44

    Gran artículo, Enrique.

    El ser humano es un ente adaptativo. Y como tal nos vamos acostumbrando a cosas que nos van sometiendo gradualmente y que a veces no cuestionamos por inercia adaptativa.

    En efecto la disrupción en el mundo del taxi y del hotel son imparables, y lo son básicamente porque son experiencias que apenas han mejorado ni aprovechado las nuevas posibilidades de innovación y técnicas de manera significativa.

    Si los aeropuertos no partieran de ser mastodontes de construcción y administrativos, también serían demolidos por propuestas más dignas y humanizadas.

  • #004
    JJ - 24 febrero 2018 - 11:54

    Creo que podemos idealizar a cualquier tecnológica y convencernos de que han venido a cambiar el mundo. Pero tal vez nos equivoquemos. Algunos, solo quieren hacerse con un gran mercado para ganar tantísimo dinero y rápido. A veces, lo que más interesa es la capitalización de la empresa y sus dimensiones a costa de lo que haga falta.

    Empresas como Uber o Airbnb son, en el fondo, una App y/o web y una base de datos que conecta un tipo de oferta con un tipo de demanda y, a cambio, se lleva una importante comisión.

    Esta idea, al ser novedosa, ha crecido en estos casos muy rápido y con tendencia monopólica. Han funcionado como grandes y rápidas aspiradoras del dinero de los inversores.

    Luego, cuando te haces con mucho dinero puedes plantearte hacer muchas cosas expandiendo el negocio de muchas formas. Incluso, puedes permitirte prometer cambiar el mundo e ilusionar al personal.

    En el futuro, ya se verá si empresas como Airbnb o Uber lo hacen bien y están a la altura o no. Por ahora, sería interesante analizar las cosas que no hacen bien. Tampoco es oro todo lo que reluce.

    Hay foros de viajeros que tienen su propio subforo dedicado a Airbnb, como «Malas experiencias con Airbnb: Apartamentos y Habitaciones» o, en los foros de TripAdvisor, «Estafas AirBnb». Cabe decir que algunas quejas deben cogerse con pinzas, dado que las plataformas pagan a personas para que escriban en contra de la competencia.

  • #005
    Angel "El bueno" - 24 febrero 2018 - 14:47

    Alguien sabe si se pueden alquilar vehículos a través de Airbnb…..?

  • #006
    Daniel Terán - 24 febrero 2018 - 15:58

    Me parece interesante cómo las compañías que han triunfado en el mundo digital terminan «volviendo a las raíces»: Amazon abriendo tiendas físicas, Netflix produciendo sus series, Uber tirará por las flotas de vehículos o Airbnb con sus propios hoteles.

    • CARLOS GOMEZ ARITZA - 24 febrero 2018 - 18:24

      Acertado comentario. Leí un informe de Nielsen 2015 donde comparaban el crecimiento de los retailers de bloque y concreto y los retailers digitales.
      Primera conclusión: Los digitales tienen una tasa de crecimiento en ventas proporcionales, superior a la tasa de crecimiento de los retailers físicos. Es decir: Estan vendiendo bien.
      Segunda conclusión: No se ve posible que los retailers digitales reemplacen a los físicos. La razón: La experiencia de compra.
      Tercera conclusión: Aquellos detallistas físicos que mejor se adapten a tecnologías virtuales prevalecerán, esto también aplica a la inversa.

      • Maria Drouet - 4 marzo 2018 - 11:45

        Me podrias compartir ese informe de Nielsen, me interesa mucho leerlo, gracias y saludos

    • Krigan - 25 febrero 2018 - 00:48

      La mitad de esos ejemplos no son muy válidos. Uber va al robotaxi. Los actuales coches de Uber se parecen más a los taxis tradicionales (con conductor, que a menudo es el propietario del coche) que el robotaxi. Y Netflix no está volviendo al alquiler de DVDs, ni a ningún otro soporte físico, ni tampoco está abriendo sus propios canales de televisión.

      El producir sus propias series (ni idea de por qué consideras que eso es «volver a las raíces») le permitió ser pionera en el estreno de temporadas enteras de golpe, lo cual ha sido revolucionario y ya ha empezado a ser imitado por otros (HBO con Britannia, por ejemplo).

      • acerswap - 25 febrero 2018 - 15:52

        Netflix no está abriendo sus canales de television, pero si ha ofrecido alguna que otra emision en directo.

      • Daniel Terán - 25 febrero 2018 - 18:44

        Sí, ¿pero a quién pertenecerán los robotaxis? Ahora mismo todo indica que comprarán sus propias flotas, ¿no? Y el negocio de Netflix ha sido el streaming de contenidos. Producir los suyos propios es un paso necesario para su supervivencia.

        En general he puesto ejemplos de empresas que han irrumpido en distintos sectores aprovechando una innovación (básicamente Internet). Simplemente me llama la atención que después de haber triunfado y tomado buena parte de cada pastel, recurren a elementos del ‘mundo físico’ como sus competidores tradicionales.

        Habrá que ver las implicaciones que esto tiene a todos los niveles. Porque podríamos decir que cuesta lo mismo, a grandes rasgos, un software para mil clientes que para un millón. Pero no cuesta lo mismo tener mil habitaciones de hotel que un millón.

        • Krigan - 26 febrero 2018 - 00:07

          Precisamente, no sé por qué consideras que producir tus propias series sea algo «del mundo físico» ni un «volver a las raíces». El negocio de Netflix es el streaming, y está produciendo series para estrenarlas en streaming. Al producirlas, está reforzando su negocio del streaming, no apartándose de él.

          Los robotaxis de Uber pertenecerán a esta, como señalas. ¿Y? ¿De verdad crees que los robotaxis (pertenezcan a quien pertenezcan) son una vuelta al pasado?

          ¿Cuál crees que va a ser la ventaja competitiva de Uber? ¿Poseer sus propios robotaxis? Eso lo va a poder hacer cualquiera que tenga mucha pasta. La ventaja de Uber va seguir estando en la app, y en los muchos millones de clientes que ya tiene previamente gracias a ella.

          Para Uber es una carrera contrarreloj. Si Google (que a diferencia de Uber ya tiene listo el robotaxi) se expande a suficiente velocidad, ya sea con sus propios robotaxis o licenciando su tecnología a terceros, adiós a la ventaja de Uber.

          Nada de esto tiene que ver con «volver a las raíces» ni con «recurrir a elementos del mundo físico». Esto no es Amazon comprando Whole Foods. Lo del robotaxi es básicamente una guerra entre redes neuronales.

          • Daniel Terán - 26 febrero 2018 - 10:23

            Lo siento, pero no entiendo tu continuo contrapunto.

            «Los robotaxis de Uber pertenecerán a esta, como señalas. ¿Y? »

            ¿Cómo que «¿Y?»? ¿Te parece lo mismo gestionar activos físicos que antes no tenías? Necesitas departamentos nuevos, perfiles nuevos, otros proveedores, te cambia la estructura de costes, los ratios financieros, etc., etc.. Es otra empresa diferente. Es más, te conviertes en lo mismo que tus competidores tradicionales (aka isomorfismo).

          • Krigan - 26 febrero 2018 - 11:25

            Daniel Terán:

            Claro que tras la implantación del robotaxi Uber va a ser una empresa diferente, la disrupción del robotaxi le llega a todos los que estaban previamente en el mercado, también a Uber. Pero eso de gestionar activos que antes no tenía no va a ser el principal problema de Uber, su principal problema es que Google le lleva 2-3 años de ventaja en el desarrollo del robotaxi.

            Se supone que los competidores tradicionales de Uber son los taxis, ¿no? Muchos de los cuales son propiedad del taxista que se gana la vida con ellos, conduciéndolos… y el conductor desaparece. Los taxistas autónomos van a desaparecer, ¿eso es isomorfismo?

            También están las actuales compañías de taxis. Hasta ahora contrataban conductores. Ahora van a tener que mirar si alguien puede (de momento solo Google) y quiere licenciarles su tecnología de conducción autónoma, y bajo qué condiciones. A diferencia de Uber, que lleva años desarrollando su propio sistema. ¿Eso es isomorfirmo?

            Finalmente, también están las empresas similares a Uber, como Lyft, que también son sus competidores, y que algunas son lo suficientemente grandes como para desarrollar su propio sistema, e incluso llevan ya algún tiempo haciéndolo.

            El único isomorfismo es el que conduce a todos los que consigan sobrevivir a un futuro muy diferente a todo lo que había hasta ahora. Y eso no tiene nada que ver con «volver a las raíces».

  • #015
    marcelo - 24 febrero 2018 - 17:06

    La cadena de hoteles de Easyjet, Easyhotels, ya solucionó hace años todos esos problemas que denuncias, no es que Airbnb sean unos genios vanguardistas. Hoteles sencillos pero de calidad con excelentes ubicaciones, precios casi imbatibles sin cachondeos de encontrarte mil ofertas diferentes según la web que mires porque solo puedes contratar en la suya, eliges un tipo de habitación y ese tipo de habitación es el que te dan… yo los he utilizado un par de veces y encantado, no creo que AirBnb pueda hacerlo mucho mejor ni a mejor precio.

    Igual sí que abren unos cuantos hoteles con su nombre, pero no creo que les interese meterse a hoteleros a gran escala. Ahora mismo tienen el mejor negocio que se puede tener en el mundo: el de intermediario comisionista que pone en contacto a oferta y demanda y se lleva su mordida sin arriesgar absolutamente nada. Van a meterse ahora a comprar inmuebles premium, reformas, licencias, contratar personal y entrar en competencia directa con otras cadenas hoteleras?

  • #016
    ALAN TURING - 24 febrero 2018 - 17:15

    Yo siempre me he preguntado porque hay tantas webs/apps de hoteles y de viajes (hotel+avión). No quiero ponerme conspiranoico pero es que parece que esté hecho adrede para generar ruido y crear confusión en el usuario y que este termine eligiendo una habitación más cara de lo que le correspondería si el servicio estuviera mejor diseñado.

    En fin, ojalá este nuevo servicio de AirBnB sea tan disruptivo y eficiente como promete.

    • Xaquín - 24 febrero 2018 - 19:50

      Me encanta lo de hacerse preguntas, ya que es la base del «método»… y con lo de «conspiranoico», pienso que empieza a ser como lo de «políticamente correcto» : una intrusión vírica en el pensamiento lógico.

      • ALAN TURING - 24 febrero 2018 - 22:14

        Pues no me queda claro si lo que digo te parece bien o mal.

  • #019
    Pepe Pérez - 24 febrero 2018 - 19:26

    Vas demasiado lejos.

    Yo ya me conformaría con que las estrellas fueran indicativo de algo. Son como las tallas de los pantalones donde cada uno hace lo que le da la gana.

  • #020
    Juan Navidad - 24 febrero 2018 - 22:41

    Para un proyecto muy innovador que estoy desarrollando que tiene en parte que ver con el tema hotelero he estado investigando cerraduras que se puedan abrir sin llave y para mi sorpresa he visto que han presentado como una gran innovación una app que permite que hagamos la reserva y después al hacer el «check in», es decir, al llegar al hotel nos registramos y allí nos preparan la app para que pueda ser utilizada. ¿No es ridículo? Una empresa de cerraduras y una de móviles se han roto la sesera para algo tan absurdo. La ventaja será que en vez de darnos una llave o una tarjeta al llegar al hotel nos dirán cómo usar nuestro móvil.

    Es curioso porque ya existen cerraduras con clave numérica o incluso con la huella dactilar. Podría haber hoteles sin recepción de madrugada en los cuales llegáramos pudiera haber alguna forma de acceso al edificio mediante huella o clave y después nos envíen una clave numérica que nos permitiera acceder a nuestra habitación y otra clave de wifi que sea gratis, por supuesto. Con la app hubiéramos ya realizado la reserva y el pago y tramitada nuestra identidad. ¿Es tan complicado ser disruptivo y hacer algo que de verdad nos ayude?

    Eso es lo que hace bien AirBnB y que por alguna razón en Europa la gente no quiere ver. El otro día tuve una entrevista por Skype para unas ayudas europeas en teoría con expertos en innovación y el clima con quienes valoraban mi proyecto era patético, todos bufando, con gestos de «eso no se puede hacer». Ellos tienen la vida resuelta, pero quienes innovamos no podemos pensar así, no podemos conformarnos, no somos funcionarios ni gente con enchufe. En fin, que cada vez veo más distancia entre las nuevas empresas de allende los mares y el viejo dinosaurio que nunca va a acabar de despertar porque no quiere.

  • #021
    Pablo - 25 febrero 2018 - 00:30

    El Sr Dans muestra un desconocimiento absoluto de la Industria hotelera y dispara al aire. El DNI se lo piden porque así lo exige la ley (son 3,000€ de multa si no se envía esa información diaria a la policía). Existen miles de hoteles en los que hacer el check in online en una app (Marriott, Hilton), con la habitación garantizada.
    Qué por qué no se puede garantizar siempre? Porque a veces el cliente que estaba alojado extiende la estancia, o simplemente quiere salir después de la hora a la que el siguiente cliente llega y NO se le puede echar.
    Pero claro, siempre es más fácil elogiar a empresas que se saltan todas las leyes porque son disruptivas….

    • Enrique Dans - 25 febrero 2018 - 07:11

      Me gusta tu comentario, porque todos los lectores de esta página conocen perfectamente bien esa reacción: disparar al mensajero, negar la mayor, y atacar al incumbente. La misma reacción que en todas las industrias objeto de disrupción tecnológica desde hace muchos años. Si tengo un desconocimiento absoluto de la industria hotelera, ya me contarás por qué razón hay bastantes cadenas hoteleras importantes que me han pagado porque vaya a contarles lo que sé y a darles ideas, por cierto… :-) ¿A ver si va a ser que los que no tienen ni idea de su industria son los que están dentro, porque dan por sentadas tantas cosas «imposibles» que no son capaces de innovar? El concepto se llama isomorfismo, y te sugiero que lo estudies.

      • Pablo - 25 febrero 2018 - 19:53

        Gracias por tomarse el tiempo en contestar. La industria hotelera está a remolque siempre en el tema tecnológico, en eso estamos de acuerdo. Estrategias de revenue que se llevan utilizando en la industria aeronáutica desde hace décadas parecen novedad en muchos hoteles.
        Uno de los mayores problemas es la atomización, lo que conlleva una falta de recursos de las empresas del sector, reticentes a colaborar en ese campo.
        Ahora mismo las hoteleras están en «guerra» con las grandes OTA (booking, expedia) para intentar mejorar la cuota de mercado que captan directamente. Su asignatura pendiente? el gasto en tecnología de las OTAs.
        Ahora bien, Airbnb es una competencia desleal desde mi punto de vista a los hoteles, igual que Uber puede serlo al taxi (conozco su opinión al respecto). Empresas tan nuevas que la regulación va a remolque. Casos como San Francisco, Amsterdam o Barcelona demuestran que hay que ponerle barreras al campo.

      • Angel "El bueno" - 25 febrero 2018 - 21:05

        Estoy charlando con un matemático y me dice que el concepto isomorfismo no tiene cabida en el contexto de tu explicación.
        No lo digo yo, lo dice una licenciada en matemáticas.
        Para todo lo demás abrazo de gol.

        • Enrique Dans - 25 febrero 2018 - 21:31

          Angel, el isomorfismo no solo es un concepto matemático, también es un concepto sociológico. Búscalo, anda… Ah, y antes de decirle a un tío que lleva años estudiando un tema y escribiendo sobre él que “su tema no existe” o que «lo aplica mal», córtate un pelo, anda, que no queda ni medio serio! :-)

          • Angel - 26 febrero 2018 - 19:27

            Enrique,
            no es que quiera ser como las mujeres y tener la última palabra…
            Hace tiempo que te he leido ese término. La verdad es que ayer, despues de leer el comentario, precisammente estaba con una amiga matematica, por lo que le mostré estas publicaciones dado que yo desconocia el concepto.
            Todo lo que mi amiga me aportó fué desde el punto de vista matemático y claro, lo que encontramos sobre la marcha googleleando fue poco o nada, laverdad. Pero ella insistió con rotundidad en su afirmación por lo que inmediatamente escribimos el comentario.
            No he conseguido encontrar nada sobre ese concepto, pero seguiré buscando….
            Respecto a como queden lasa cosas… Pues bueno, lamento no haber parecido serio, quizá tampoco lo he parecido cuando he acudido a tus conferencia vestido de forma muy informal. Respecto a eso te diré: «Quot natura non dat, Salmantica non praestat».
            A pesar que pueda sonar tremendamente egocentrico, a mi la naturaleza SI ME HA DADO, no necesito proyectar una imagen de seriedad. :p
            Supongo que he metido la pata hasta el fondo, por lo que rectifico humildemente y pido perdón. Como digo SOLO conocia (y vagamente) el concepto de isomorfismo desde el punto de vista matematico.
            Lo voy a estudiar y te aseguro que te comentaré.
            Un abrazo.

      • José Enrique - 26 febrero 2018 - 00:32

        Disparar al mensajero…

        No creo que sea tal. AirBnB nace siendo una plataforma entre particulares. Economía Colaborativa (se llamaba). Entra en un mercado atomizado y fuertemente regulado por el lado de la oferta ilegal y cuando consigue una posición de fuerza… TACHAN! se le ocurre dar el salto a la barrera y pasarse a la arena.

        Esto es como si yo monto una app para servir pescado en las casas. Voy al puerto, compro en lonja y reparto. Es algo que se hace desde hace cientos de años. Muy innovador. ¿Permisos? Los tengo o no los tengo ¿Licencias? Las tengo o no las tengo… eso da igual.

        El problema surge cuando sirvo a los particulares un 30% por debajo del precio en las Plazas y me meto también con descuentos en el mercado profesional. Pierdo dinero pero da igual: prometo hacerme con el mercado en cuestión de meses. Nadie que haga como se supone que hay que hacer va a poder aguantar. Sobre todo si al final no son meses sino que son años.

        Entonces el que tiene que tener todos los papeles en regla y, además, pagar por los puestos (y nóminas y seguros) me pincha las ruedas del furgón.

        Ah!! estás oponiéndote al desarrollo de la sociedad. Yo soy «disruptivo» y tú… pobrecito neanderthal, estás condenado a extinguirte. O a trabajar para mí… por 800€ al mes.

        Y entonces… ¡veo la luz! y me pongo a comprar licencias puestos del mercado y a ocuparlos con precarios a media jornada de 14 horas.

        Sr. Dans… no estamos disparando al mensajero. Estamos disparando al profesor de innovación. Alquileres pirata los hubo desde siempre… Taxistas pirata los hubo desde siempre… Repartidores pirata, Inmobiliarias pirata, Descargas pirata o Fiestas ilegales… eso no se ha inventado con una app. Lo que se ha inventado es una app que pone esos servicios al alcance de cualquiera, lo que le da un aspecto de «plausible» y, además, moderno, «socialmente responsable», colaborativo… muy Podemos… si usted quiere. Con su puntito Ciudadanos y todo.

        Pero eso no es innovación. Es piratería. Y lo que se requiere de un Profesor de Innovación es ese matiz.

        Porque todos los lectores de esta página conocemos bien esa reacción: si da dinero es bueno… pasa que no lo da. Cubre las pérdidas de los antiguos inversores con inversiones nuevas. Y consigue las inversiones nuevas comiendo mercado a base de «estirar» leyes. Deliveroo ya lo dejó claro: si tenemos que contratar a nuestros «riders» no existimos.

        Un hotel es un negocio o no… AirBnB ya es un «ponzi»… pero cambió del rojo al negro en el primer semestre de 2017. Estuvo dando pérdidas durante 9 años… rojo en el que siguen muchas otras empresas que se valoran como «disruptivas» en este blog.

        • JJ - 26 febrero 2018 - 19:28

          Estoy de acuerdo en el fondo de tu comentario. Quienes argumentan que Airbnb ha llegado donde ha llegado debido en parte a una competencia desleal pueden estar en lo cierto.

          Y luego, cuando por fin se hacen con el mercado, hablan de «disrupción», como si está palabra, de la que se abusa, lo justificase todo.

          También, se confunde cada vez más la verdadera economía colaborativa (a la que deberíamos aspirar desde los entornos de desarrollo tecnológico) con este tipo de empresas hacker como Airbnb.

          Hay hackers éticos que saben del valor de la información y que quieren ponerla al servicio de todos. Y hay hackers sin ética que saben apropiarse de la información para intermediar, venderla lo mas cara que pueden, y hacerse muy ricos.

          Y tampoco hay que olvidar que esos hackers sin ética antes de conseguirlo reciben la ayuda indispensable e interesada de capitalistas con ideas anticuadas o pocos escrúpulos.

  • #029
    Carlos AJM - 25 febrero 2018 - 06:01

    Hola Enrique, gracias por el artículo. Trabajo en la industria, para otra OTA (Online Travel Agency) y resulta muy interesante como Airbnb va a integrar más hoteles en sus plataforma.

    Airbnb ya había empezado a trabajar con algunos hoteles y hostels (igual que otras OTAs han pasado de ofrecer solo hoteles a ofrecer apartamentos y similares). Lo que añade otro nivel es como van a integrar hoteles a través de Siteminder, el proveedor de conectividad (motor de reservas o channel manager) más popular del mundo.

    Un channel manager, es el software y servicio, con el que establecen los precios y disponibilidad y se refleja en las diferentes plataformas.

    Merece la pena leer:

    https://www.phocuswire.com/Airbnb-hotel-distribution-launch

    https://downloads.siteminder.com/en/airbnb-faq.pdf

    Esto significa que los hoteles que trabajan con Siteminder, no van a tener que registrarse en Airbnb como se registra una propiedad normal o como hacen en otras OTAs, sino que directamente desde su channel manager, podrán solicitar ser inscritos. Airbnb revisará que cumplan con las características que desean:

    «Airbnb is looking for boutique hotels and B&Bs that offer a “unique” guest experience, such as highly-rated independent hotels with guest rooms that offer personal touches, locally-relevant or unique amenities, and knowledgeable owners/hosts available on the property full-time.»

    El Airbnb Market Manager aprueba o rechaza el hotel, con toda la información provista por Siteminder. En este caso, Siteminder no solo enviará precios y disponilidad, sino que también contenido (otra innovación), como fotos y descripciones.

    Esto facilita muchísimo el registro e integración de estos nuevos alojamientos y sigue dejando la oportunidad a Airbnb de seleccionar «cuidadosamente» que hoteles quiere añadir a su oferta.

    A su vez, Airbnb pasa a facilitar a potencialmente 15000 de sus hoteles boutique unirse a Siteminder, para utilizar sus servicios (lo que les facilita ofrecerse en otras OTAs).

    Este es un cambio importantísimo, aunque no afecta a algunos de los puntos que has mencionado en tu artículo.

    Para una cadena hotelera innovadora, que te si mejora algunos de esos puntos, os recomiendo que visiteis un CitizenM.

  • #030
    RS - 26 febrero 2018 - 14:23

    Perdone, ¿a qué se refiere con «nivel de permiso»?

    gracias

  • #031
    javier - 27 febrero 2018 - 04:42

    Esos mismos problemas que se detallan relacionados a los Hoteles, «que son ciertos» y quien no los ha sufrido, los mismos y en algunos casos aumentados son los que tienen cada día miles de viajeros de Airbnb, con el agravante que llegas a un hotel y hay una recepción a la que quejarte, pero cuando has reservado el airbnb que no existe o te está esperando un chaval para decirte que no está en la dirección que aparece en la web, sino 150 metros más adelante «para que el ayuntamiento no se los cierre», es verdad que puedes llamar a Airbnb y te ofrecen el «full refund» pero estás tirado en la calle.
    Es decir, ambos modelos tienen problemas muy similares y los de Airbnb desde el puntod e vista de negocio hacen bien, los hoteles son un área donde crecer y donde está «profesionalizado», tal vez «mal profesionalizado» pero algo más profesionalizado que en las casas particulares eso de recibir clientes y hacerles un check in, dejarlos dormir y darles un desayuno.
    Pero eso no va a ser «disrupción» eso es nos apuntamos al negocio de Booking y las grandes OTAS basado en la base de millones de clientes que tenemos.
    saludos, gracias
    Javier

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