¿Coches que vuelan?

IMAGE: Cheskyw - 123RFLa idea del automóvil volador lleva en las fantasías populares muchas décadas, se ha querido pintar como el paradigma de la decepción tecnológica (aquel “queríamos coches voladores y en su lugar nos dieron 140 caracteres” de Peter Thiel) y lentamente, ha ido pasando de la fantasía al terreno de la inversión por parte de idealistas o millonarios empeñados en verlo convertido en realidad, con un éxito en términos de madurez tecnológica más bien escaso. Sin embargo, algunos indicios apuntan a la posibilidad de un cambio en lo que tradicionalmente ha sido un ámbito de desarrollo muy lento, y a mí en esos casos me parece interesante escribir una entrada que me permita agrupar algunos enlaces interesantes sobre el tema.

Aprovecho para ello un artículo largo de Bloomberg Business Week, titulado Welcome to Larry Page’s secret flying-car factories en el que se detalla una historia de los llamados VTOL (Vertical Take Off and Landing) de uso civil que incluye desde aquel Moller Skycar sobre el que llegué a escribir en el año 2005, los prototipos de Terrafugia de los que llevo oyendo hablar desde 2007, y de ahí, hasta el reciente anuncio de Airbus de que lanzará un taxi volador autónomo a finales de este año 2017. El artículo, como indica en su título, tiene como tema principal las aventuras del cofundador de Google, Larry Page, en este ámbito, llevadas a cabo con su patrimonio personal y en naves próximas a las instalaciones de Google mediante compañías prácticamente secretas o cuando menos, verdaderamente discretas como Zee.Aero o Kitty Hawk, que tenderíamos a interpretar como la enésima locura de otro millonario dispuesto a arruinarse, de no ser porque quien está detrás de las iniciativas es precisamente Larry Page. 

Pero además de iniciativas de este tipo, hay algunas cuestiones que parecen apuntar a un desarrollo adicional. Según un amplio informe de 97 páginas desarrollado por Uber a cuenta del anuncio de su iniciativa Uber Elevate, el desarrollo futuro de los VTOL está en gran medida condicionado a varias circunstancias: el avance de los sistemas de certificación y sistemas de control para artefactos voladores, el desarrollo del motor eléctrico y la tecnología de baterías como opción preferente para obtener bajas emisiones, el avance en variables como la eficiencia, el rendimiento y la fiabilidad, el despliegue de infraestructura para aterrizajes y despegues, la reducción en las necesidades de entrenamiento para los pilotos derivada del desarrollo de sistemas autónomos o de asistencia al vuelo avanzados, y por supuesto, cuestiones centrales como el coste o la seguridad. Según el informe, la idea de Uber podría apuntar a la oferta de servicios de transporte aéreo en las ciudades en torno al año 2026.

Hasta aquí, poco más que un avance especulativo de lo que podría ser una plataforma – no olvidemos esa palabra, porque podría ser clave y obviamente es el modelo en el que Uber ha basado desde sus inicios su modelo – para un sistema de transporte aéreo bajo demanda y con un coste contenido, o al menos, muy por debajo de lo que hoy puede suponer el uso de un avión o helicóptero en régimen de vuelo privado. Pero de nuevo, la perspectiva cambia cuando la compañía anuncia el fichaje de Mark Moore, un ingeniero aeronáutico de la NASA autor de un informe que, en el año 2015, especulaba con las posibilidades de la adopción de VTOL para uso civil en Silicon Valley, y se planteaba los requerimientos que tendrían que tener los vehículos de este tipo para hacer viable servicios basados en su uso.

La idea de una plataforma resulta importante, porque es la que traslada la idea de los VTOL desde el uso relativamente anecdótico como transporte para multimillonarios dispuestos a adquirir su vehículo, hasta la posibilidad de plantear servicios de transporte urbano con tiempos imbatibles y a precios que puedan tener sentido para una demanda más amplia, basados en una ocupación elevada del tiempo de uso de esos vehículos.  Obviamente, como ocurre con el futuro previsto para los coches autónomos, nada impide que una persona con recursos elevados decida adquirir su propio vehículo como hoy sucede con los aviones privados, pero los costes de explotación y un nivel de uso claramente subóptimo actuarían como desincentivos para ello, y lo llevarían más hacia modelos de plataforma en los que se paga como servicio de taxi.

Visto así, contaríamos en este panorama con una gran compañía aeronáutica como Airbus, con algunas startups con vocación disruptiva para animar el panorama, y con una plataforma para plantear modelos de uso con precios razonables. ¿Está el coche volador empezando a plantearse como una alternativa de transporte realista?

 

 

This post is also available in English in my Medium page, “Flying cars: will they ever take off?

 

18 comentarios

  • #001
    Isangi - 8 febrero 2017 - 15:17

    Mi lógica interna dice que no, que quizá encuentren algunos nichos de mercado, pero que transportar gente(o volar encima de ella) requiere de una energía y seguridad muy elevadas respecto a hacerlo por tierra, lo cual lo desincentiva.

    Menos aún cuando se ven alternativas incluso para las largas distancias por tierra, como el hiperloop ese, trenes y coches autoconducidos.

    Si la conducción autonoma realmente consigue perfeccionarse, ¿que evitará que construyamos coches para viajar por autopistas a 250-300kmh?

  • #002
    Javier March - 8 febrero 2017 - 17:33

    Pues si empresas cómo Airbus y Google se empeñan desde luego lo conseguirán. No sé si luego les será rentable o no, pero si quieren lo harán, porque la tecnología necesaria ya está ahí.
    El vuelo autónomo es en realidad más sencillo de gestionar que el terrestre y si consiguen desarrollar algo que resulte fiable por supuesto que veremos vehículos voladores pronto. Pero siempre autónomos y dentro de flotas de servicios cómo Uber.

  • #003
    Martín Herráiz - 8 febrero 2017 - 18:46

    Todo muy bonito pero ¡Ay amigo, con Aviación Civil hemos topado!
    No parecéis saber la principal diferencia entre un coche y un avión: El papeleo.
    Tu sacas tu coche a dar una vuelta cuando quieres, pero tu avioneta no puede despegar sin un plan de vuelo autorizado, previa descripción de la ruta a seguir (aeródromos alternativos incluidos), un estudio meteorológico, un plan de carga y centrado, y otro de combustible, etc… Sin mencionar que no te dejarán volar en Madrid, ni ninguna otra gran ciudad, para que no entres en el espacio aéreo reservado al aeropuerto (que, para que os hagáis una idea coge toda la provincia de Madrid y parte de las de Toledo , Cuenca, Guadalajara, Segovia y Ávila, y al paso que vamos llegará hasta Burgos.
    Y no os cuento nada de la horrible burocracia de pasar la “ITV” de un avión.
    O sea, que olvidaos de llegar a tener en vuestra vida uno de estos cacharros, a menos que seáis unos millonarios caprichosos y os podáis permitir mantener una corte de burócratas.

    • CRISTINA - 8 febrero 2017 - 19:54

      Y complemento con tus comentarios , Martin (No te había leído..)

  • #005
    CRISTINA - 8 febrero 2017 - 19:43

    Al margen de que esta pintura data del 1350 en el monasterio de Decani, Kosovo, ex-Yugoslavia, https://tejiendoelmundo.files.wordpress.com/2010/07/bola_de_fuego.jpg
    Lo que parece ser un objeto volador.. El tema de uber, me inquieta en Bolivia. (Donde ahora me encuentro). (Impuestos, sanción por falta de permisos, y sobre todo..la seguridad) Yo no lo uso, porque me voy con mi chofer de confianza, perfectamente ubicable, aun siendo un taxi de empresa de servicio público, obviamente de confianza, al cual se le han pedido referencias para poder trabajar ahí. me encanta el concepto, pero lo veo mas adaptable a un servicio “tipo charter” que me ayuda a ahorrar costos o vuelos para ejecutivos empresariales que requieren trasladarse con un equipo, o convenciones y ferias para traslados, sin que el vuelo charter común baje precios, porque adquirirlo sea rentable. cumples un plan de vuelo, tu costo hora se amortiza, cumples tu mantenimiento, y se podría perfectamente. una avioneta no se si puede aterrizar en Aeropuertos principales grandes..no me acuerdo!! Pero son de 4 plazas. ¿Que diferencia habría entre una avioneta CESNA y un modelo de coche volador? La autonomía de vuelo? Entonces, solo para distancias cortas… Dentro de territorios comunes, quizás…Porque para ir de la Moncloa a las rozas..daría? La altura obligatoria, espacio aéreo permitido, lugar de aterrizaje? Que interesante..;-)

  • #006
    Pepe Perez - 8 febrero 2017 - 20:39

    Ya hace mucho que está inventado., Se llama avión.

    ¿Generalizarlo? No se. Las rotondas del cielo se pondrán imposibles.

  • #007
    Gorki - 8 febrero 2017 - 23:15

    A veces me entras las dudas de si estoy en el blog de un profesor de una escuela de negocios, o un revival de los comics de Diego Valor.
    http://2.bp.blogspot.com/-d2GCy6Gbcdk/TrBbyHw-iLI/AAAAAAAACdM/IPAybyLkcqg/s1600/DIEGO+VALOR+4.jpg

  • #008
    Gorki - 8 febrero 2017 - 23:34

    ¿Vio un coche que vuela este hombre?

    Miré, y vi que venía del norte un viento huracanado y una gran nube, con un fuego envolvente, y alrededor de él un resplandor.
    En medio del fuego algo semejante al bronce refulgente; y en medio de todo vi la figura de cuatro seres vivientes. Esta era su apariencia: había en ellos un parecido a seres humanos. Cada uno tenía cuatro caras y cuatro alas. Sus piernas eran rectas, y la planta de sus pies como pezuñas de becerro que centelleaban a manera de bronce muy bruñido. Debajo de sus alas, a sus cuatro lados, tenían manos humanas. Sus caras y sus alas estaban por los cuatro lados.
    Con las alas se juntaban el uno al otro. No se volvían cuando andaban, sino que cada uno caminaba derecho hacia adelante.
    El aspecto de sus caras era como una cara de hombre y una cara de león al lado derecho de los cuatro, y como una cara de buey a la izquierda de los cuatro. Además los cuatro tenían una cara de águila.i 11 Así eran sus caras.
    Cada uno tenía dos alas extendidas por encima, las cuales se tocaban entre sí, y con las otras dos cubrían sus cuerpos. Cada uno caminaba derecho hacia adelante; hacia donde el espíritu los llevaba, ellos iban, y no se volvían al andar.
    En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su aspecto era como de carbones de fuego encendidos. Parecían antorchas encendidas que se movían entre los seres vivientes. El fuego resplandecía, y de él salían relámpagos.
    Los seres vivientes corrían y regresaban a semejanza de relámpagos.
    Mientras yo miraba los seres vivientes, he aquí una rueda sobre el suelo, junto a los seres vivientes, a los cuatro lados.
    El aspecto de las ruedas y su estructura era semejante al color del crisólito. Las cuatro tenían un mismo aspecto; su apariencia y su estructura eran como una rueda metida en otra.
    Cuando andaban, se movían hacia sus cuatro costados; no se volvían al andar.
    Sus llantas eran altas y espantosas, y llenas de ojos alrededor en las cuatro.
    Cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban junto a ellos; y cuando los seres vivientes se elevaban de la tierra, las ruedas se elevaban.
    Hacia donde el espíritu las llevaba, ellas iban; hacia donde las llevaba el espíritu, las ruedas también se elevaban tras ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
    Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenían, se detenían ellas. Asimismo, cuando se elevaban de la tierra, las ruedas se elevaban tras ellos, porque el espíritu de los seres vivientes estaba en las ruedas.
    Sobre las cabezas de los seres vivientes había como una bóveda a manera de cristal maravilloso, extendido por encima de sus cabezas.
    Y debajo de la bóveda, las alas de ellos estaban derechas, extendiéndose la una hacia la otra. Cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo.
    Oí el sonido de sus alas cuando andaban. Era como el sonido de muchas aguas,o como la voz del Omnipotente,p como el ruido de una muchedumbre, como el ruido de un ejército. Cuando se detenían, bajaban sus alas. Y cuando se detenían y bajaban sus alas, se oía una voz de encima de la bóveda que estaba sobre sus cabezas.
    Sobre la bóveda que estaba sobre sus cabezas se veía la figura de un trono que parecía de piedra de zafiro, y sobre la figura del trono había una semejanza, como de un hombre sentado en él.
    Y vi una apariencia como de bronce refulgente, como una apariencia de un fuego dentro de ella en derredor, desde la parte de sus caderas hacia arriba; y desde sus caderas hacia abajo, vi que parecía como fuegos y que tenía un resplandor alrededor.
    Como el aspecto del arco iris que está en las nubes en día de lluvia, así era el aspecto del resplandor alrededor.

    • Krigan - 9 febrero 2017 - 04:49

      Jejeje. Ezequiel 1:4-28

      Te pareces al negro de Pulp Fiction :-D

  • #010
    Anónimo XXL - 9 febrero 2017 - 09:25

    El principal problema de este tipo de vehículos, aparte de la regulación, es meramente físico. Lisa y llanamente, la energía que necesitan para funcionar es brutal. No serán rentables (para el gran público) jamás, ni en régimen de uso ni de propiedad, con las tecnologías actuales o con su previsible desarrollo. Se necesitaría una fuente de energía que nada tiene que ver con lo que tenemos hoy en día. En los años 60 se pensaba que en 2000 todos tendríamos coche volador. Demasiado optimistas.

    • Krigan - 9 febrero 2017 - 14:42

      En realidad no se necesita tanta energía para sostenerse en el aire, hasta el punto de que ya se consiguió que una persona vuele en un cuadróptero impulsado por sus propios músculos. Pero claro, el cacharro era tan grande como medio campo de fútbol:

      https://youtu.be/LEPryYsN1wY

      http://www.acmor.org.mx/?q=content/¿cuánta-energía-necesita-para-volar

      La potencia necesaria fue de unos 600 vatios. Una hora de vuelo sería una energía de 0,6 kWh.

      • Martin - 9 febrero 2017 - 21:18

        Me parece un cálculo muy optimista. En un museo tenían una bici que movía una dinamo para hacer lucir una triste bombilla de 60 W.; y ¡no veas lo que sudabas para encenderla pedaleando!

        • Krigan - 9 febrero 2017 - 23:01

          Bueno, en el vídeo se ve cómo el piloto se alza pedaleando, y les dieron un montonazo de pasta por ser los primeros en lograrlo, así que me imagino que estaría todo muy controlado.

          Si la potencia alcanzada fue menor, dado que el tío ese voló, mejor me lo pones. Significa que no se necesitarían ni 600 vatios para sostener a una persona en el aire.

          Desde luego, el tamaño de las hélices es desmesurado, pero eso ya pasa a ser un problema de ingeniería, no una ley de la Física. Por ejemplo, existen helicópteros con 2 hélices superpuestas, con lo cual las hélices ya no tienen que ser tan grandes. En el futuro, lo mismo podría haber aparatos con 3 o 4 hélices superpuestas.

          Y desde luego, un motor, incluso uno pequeño y ligero, es capaz de desarrollar mucha más potencia que una persona pedaleando.

          PD: ni idea de qué pasaba con esa bici del museo, pero en este artículo se señala que un ciclista sí puede generar 400 vatios de potencia durante breves periodos de tiempo:

          http://www.terra.org/categorias/articulos/energia-de-propulsion-humana-en-bicicleta

      • Gorki - 9 febrero 2017 - 23:05

        Seme ha olvidado banstante la física prpero veamos, Digamos que es un vehiculo ligero de unos 250 kg y un seor medio de unos 70 kg. y que vuelq como media bajito, pongamos 400mts sobre el terreno.

        Que yo sepa no hay prtevisto en ningun aparato recuerar paarte de la energía aal bajar, En el desplazamiento horizon5tal puede ser muy económico, optimistamente vamos a darlo por despreciabler.

        ¿Alguien sabe calcular la energía necesaria para elevar 320 Kg 400 mts. ?

        Eenergia potencial = M (320000 gr )´x g ( 9,8 m/s) x h (400 m)

        =12544000000 ergios

        Aqui llego,o no tengo ni idea cuanta gasolina ,es ni watios que supone.pero la cifra acojona un poco

        • Krigan - 10 febrero 2017 - 00:22

          En unidades del Sistema Internacional sería:

          320 Kg x 10 (redondeo g a 10) x 400 metros = 1.280.000 julios.

          Un kWh son 3,6 millones de julios. Por tanto, serían necesarios 0,35 kWh. Una miseria.

          De verdad, la energía no es un problema, ni para elevarse, ni para sostenerse en el aire. El gran despilfarro de energía de los aviones viene porque van a mucha velocidad, y la resistencia del aire aumenta con el cuadrado de la velocidad. Otra fuente de despilfarro son los motores de explosión (o peor aún los reactores) que usan, que son auténticos derrochadores de energía.

          Un aparato volador eléctrico que vaya a 30-40 Km/h no debería gastar mucha energía. El problema, como siempre que hablamos del motor eléctrico, sería la escasa autonomía y mucho peso de las baterías, además del tiempo de recarga.

          Pero vamos, hay alternativas como almacenar la energía en una célula de combustible (de hidrógeno o metanol).

          Es un problema de ingeniería, del estado de la tecnología actual, no de energía. Si la tecnología lo permite, se podrá hacer. Los de Airbus piensan que sí se puede.

  • #016
    Alejandro J.Román - 13 febrero 2017 - 18:11

    Si es posible , a propósito hace un tiempo lo escribí en un articulo al que denomine ” Formas hibridas de gestión de proyectos “.. aquí va :

    Formas híbridas de gestión de proyectos
    http://romtechconsultores.blogspot.com.ar/2016/05/formas-hibridas-de-gestion-de-proyectos.html

    Saludos ,

  • #017
    Krigan - 14 febrero 2017 - 11:53

    Este mismo año empezará a operar un aero-taxi autónomo:

    http://es.engadget.com/2017/02/14/dubai-tienen-listo-dron-taxi-transporta-personas/

    Con hélices superpuestas, posibilidad que ya mencioné en un mensaje anterior.

  • #018
    Arturo Oliveros - 14 febrero 2017 - 23:56

    Creo que ahora se esta hablando con mas conocimiento del tema y veo muchas mas soluciones reales. Por mi lado yo he trabajado en el asunto y creo que deberiamos ponernos de acuerdo en cuanto a la clasificacion de estos vehiculos, funcionamiento, sitios de despeje y aterrizaje y otros puntos que son de interes comun para el buen desarrollo de estos proyectos.

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