No robots allowed?

No robots allowedEl gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, ha dictado una ley que prohibe expresamente el uso de bots para la adquisición de entradas de espectáculos online, una práctica que amenazaba con convertirse en común: los revendedores esperaban a que las entradas de un espectáculo determinado con alta demanda prevista se pusiesen a la venta, lanzaban programas que llevaban a cabo la compra del número máximo de entradas autorizadas por persona, y repetían el proceso simulando operaciones independientes hasta acabar rápidamente con las entradas disponibles, que eran posteriormente puestas a la venta a través de otros canales y con precios superiores.

La reventa de entradas como tal estaba ya perseguida, pero con consideración de falta. Tras la aprobación de la ley, utilizar bots para hacerse con entradas para la reventa será considerado delito, y podrá conllevar multas abultadas o penas de cárcel.

Si bien resulta difícil argumentar en contra de una ley que sanciona a quienes llevan a cabo comportamientos claramente etiquetables como abusivos, la idea de legislación que prohibe el uso de robots es, como mínimo, llamativa, hasta el punto que hace no demasiado tiempo la habríamos considerado propia de los relatos de ciencia-ficción. Sin embargo, solo hace falta un mínimo análisis para darse cuenta de que en realidad, lo que se castiga no es específicamente el uso de robots para llevar a cabo una operación de compra a través de la red, sino su utilización abusiva para hacerse co un elevado número de entradas. El matiz no es despreciable: resulta muy posible que ante situaciones de este tipo, de demanda que excede ampliamente a la oferta disponible, muchas personas comiencen a utilizar asistentes de compra que hagan precisamente eso: esperar a la apertura de la ventana de adquisición, y disparar la operación tantas veces como haga falta hasta conseguir pasar a través de un servidor en muchos casos saturado, y adquirir las entradas deseadas con los criterios establecidos. Ese tipo de comportamientos, que ya se convirtieron en comunes en páginas de subastas online hace ya bastantes años o incluso en los mercados financieros, no son objeto de persecución, con lo cual hablar estrictamente de una ley que prohibe el uso de robots no sería correcto.

En el caso de la venta de entradas online, la cuestión, en cualquier caso, entraña ciertos problemas: no es lo mismo dimensionar un servidor para seres humanos que, con toda la variabilidad derivada de su comportamiento humano, entran en él a efectuar una operación, que hacerlo para un montón de bots que acuden todos a la misma hora y lanzan todos ellos sus operaciones con precisión absoluta. Si el uso de bots de este tipo llega a generalizarse, la idea de asignar entradas en modo “first come, first served”, “primero en llegar” o “póngase a la cola” podría llegar a tener relativamente poco sentido, y no sería extraño que hubiese que pensar en diseñar nuevos mecanismos, que podrían ir desde la clásica lotería mediante números aleatorios que se lleva a cabo una vez cerrada la ventana de tiempo, para poder tener así cuantificada la demanda con precisión, hasta otros muchos tipos de posibilidades.

Con la evolución de los patrones de consumo, es más que posible que terminemos teniendo a nuestra disposición un cierto número de robots que emplearemos habitualmente para todo tipo de operaciones rutinarias en la red, desde asistentes virtuales para optimizar precios, cestas de la compra o gastos de envío, hasta otros para trabajar en entornos de precios dinámicos o variables. ¿Quieres viajar a un sitio? Desarrolla un robot que lleve a cabo un muestreo de los precios del billete que has definido, que mantenga las reservas y las vaya renovando mientras no aparezca ninguna más barata, y que termine por adquirirla al menor precio que haya llegado a tener. En realidad, sería relativamente sencillo disponer de una especie de botón de Amazon que configurar en cada ocasión, y que llevase a cabo esa tarea. Y en caso de generalizarse el uso de este tipo de bots, los sistemas de ticketing podrían llegar a tener serios problemas, lo que sin duda generaría polémicas y afectaría a la manera en que hoy entendemos este tipo de transacciones – que ya de por sí, a día de hoy, sería muy difícil calificar como óptimas.

Piensa en transacciones que lleves a cabo de manera habitual, en mecanismos con los que tengas familiaridad, bien en tu industria, o que utilices en tu vida privada. Ahora, trata de imaginártelos llevados a cabo con la exactitud en la definición y la precisión que un robot permite: a medida que la idea de “ponga un robot en su vida” comienza a convertirse en más lógica y sencilla, hay muchos mecanismos transaccionales que considerábamos plenamente establecidos que, seguramente, van a tener que empezar a plantearse una redefinición. Habrá que estar atentos a esta evolución.

 

 

 

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18 comentarios

  • #001
    Jose Antonio Garcia - 30 noviembre 2016 - 12:02

    Por una sociedad sin corrupción:

    El mejor método sería el sorteo como citas, y que se nominalicen las entradas. A la entrada se identifica al asistente y el que no pueda ir en 48h. que devuelva las entradas o las pierde.

    Además de acabar con la mafia de los reventas, al tener que automatizar el sistema, creas puesto de trabajo.

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    • Alqvimista - 30 noviembre 2016 - 16:31

      En los conciertos de Kraftwerk en Bilbao las entradas eran nominales (nombre + DNI). Imperiosamete debía presentarse el comprador con su DNI para identificarse. Y había unas condiciones por las que el comprador podía cancelar la compra hasta casi el último minuto sin perder el dinero.
      En definitiva, que ya está todo inventado, no hace falta ir por ahí legislándolo todo.

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  • #003
    Javier - 30 noviembre 2016 - 12:10

    Siempre me ha parecido curioso esto de la prohibición de la reventa de entradas de espectáculos. Se puede especular con todo (alimentos, vivienda, medicamentos…) menos con las entradas de espectáculos.
    Que alguien me lo explique (yo sospecho que es porque si quitamos el circo a los que tienen dificultades para ganar el pan, tenemos gresca asegurada).

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    • Gorki - 30 noviembre 2016 - 12:59

      Es salirse del tema del post pero estoy contigo, ¿Por qué puedo comprar cuatro pisos y revenderlos, (si lo vendo), con ganancias, pero no cuatro entrada para los toros.

      Más ridículo aun, cuando el empresario si puede marcar el precio de la entradas cuanto quisiera, Si él se atreviera, como se atreven los revendedores, podría subir el precio de las entradas y con ello disminuir la demanda hasta aproximarla a la capacidad del aforo real del espectáculo,

      Pero esta visto que se puede especular libremente, con el precio de las patatas, peor no con el de un concierto de rock Que alguien lo explique..

      Volviendo al tema del blog, parece que lo que se prohíbe, es utilizar un medio mecánico, (en este caso un bot), para efectuar una acción, al menos alegal. En este sentido, no me parece mal, es como que el ayuntamiento prohibiera poner sacos de escombros en las calzadas cerca de las obras, para reservarse una plaza de parking. Realmente no se persigue el medio, sino el uso que de él se hace,

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      • Jose Antonio Garcia - 30 noviembre 2016 - 15:06

        Comprendiendo el punto de mercado libre de Javier y compartido por Gorki, creo que el medio es lo de menos en este caso tan tecnológico,

        Las reglas que fijan un precio no son solo economicas, en otras palabras sacar el máximo posible de cada venta, no siempre vale…

        Si habeis ojeado a Marx, curiosamente la base de su manifiesto, data de 1848, no es otra que luchar contra lo que el llamaba burguesía y la acaparación,… pasado de moda o no, que para eso los colores, provo´o en el XX lo que provocó y aún nos quedan sus coletazos,

        Curioso que un regimen como el nuestro, que no es ni de lejos commmmmuuuunista o el del gobernador citado legislan contra alterar el precio de las cosas, que es en el fondo de lo que se trata,

        Y os salta la chispita en la almendra, en defensa de subir los precios lo que queramos, a la menor ocasión, y cuando un servidor, cita las ventajas de consumir español, o el tio Donald de consumir americano, se alzan las voces de que hay que defender la competitividad y que la bajada de los precios de los productos chinos es de por si una cosa buena.

        En definitiva viva mi libertad de empresa para subir mis precios cuando me de la gana, pero cuando soy consumidor, que sean los más bajos posibles, y medidas para frenar la especulación son tomadas como coartantes de mi libertad…

        Sres: Tirense de la moto, y vendan en otro lado su burra

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        • Gorki - 30 noviembre 2016 - 17:01

          La competividad se gana poniendo medidas favorables para que se den varios conciertos de Rock a la vez, no estableciendo cartillas de racionamiento para los Conciertos de Rock, que es lo que harían los marxistas. Que estas predicando a medida que Castro estableció para disfrutar de Coppelia.

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          • Jose Antonio Garcia - 30 noviembre 2016 - 19:00

            Creo que no ha querido coger el sentido de mi post, seguro que es culpa mía, por darle el benficio de la duda.

            Felix, simplemente principio de “acción-reacción” si tensas mucho la cuerda hacia un lado se producen desequilibrios.

            Por ejemplo:

            * Subir precios especulando
            * Llevarse la producción fuera de tu país, destruyendo miles de puestos de trabajo
            * Poner hipotecas con claúsulas de usura, p.ej. las chinches empresariales que se anuncian en la tele, que se ceban en la desgracia ajena
            * Empresas que no cotizan en España, y no vemos un duro
            * Empresas que destruyen sectores, a cosat de degradar nuestras emprsas (taxis, hoteles,…)

            Consigues desequilibrar la balanza hacia un lado, y lo que debería ser moderación, buen tino y que todo funcione en equilibrio, hay factores que desequilibran la balanza y son semilla de violencia y populismos

            Frente a eso, hay unas pocas empresas tecnológicas que hacen I+D+i y que brillan por su asencia en este blog, pero no los otros.

            En este caso el que tiene bots con entradas de rock, no es más que un especulador que debe ser eliminado, sancionado, etc

            Mire mi primer post de este artículo como es moderado y constructivo, pero los amigos de la espe hacen hablar a las piedras…

            PS: Este no es un mundo Feliz, tampoco con x lo sería.

          • Gorki - 30 noviembre 2016 - 20:14

            Cada dia me cuesta mas seguir la logica ludita.
            ¿Que tendra que ver la reventa de entradas, con llevarse la produccion fuera del pais, poner clausulas suelo a las hipotecas, y Uberr y Blablacar?

            Sin ayuda de un voluntario como traductor del Ludismo, no consigo entenderlo.

        • Asier - 30 noviembre 2016 - 19:37

          Me parece un ZAS impresionante; y aún tiene ganas de intentar rebatirlo.

          No he podido extenderme en los últimos posts, pero me parece también un cambio de discurso impresionante de Enrique referente a internet.

          Cuando se intenta perseguir la distribución de material protegido con derechos de autor por páginas web, es absurdo, porque no se puede poner puertas al campo. Vale, compro.

          Cómo le llamamos entonces al continuo chorreo de posts con el objetivo de controlar lo que se dice en las redes sociales, porque han causado que satanás acabe en la casa blanca? Esto no es poner puertas al campo? Cerrar el tapón del mar, quizá?

          Compro la cabezonería en algunas teorías, opiniones. Pero cuando, dependiendo del tema, los principios cambian 180 grados algo empieza a resquebrajarse.

          Asier

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      • Miguel Durán Uña - 30 noviembre 2016 - 19:32

        No es alegal sino ilegal, solo que clasificado como falta, del mismo modo que aparcar en un vaso de ilegal y conlleva una multa. El gobernador solo ha tenido en cuenta la agravante de reiteración, contumacia y por si a alguien se le escapa el de conspiración para alterar el precio de las cosas.
        Lo de las entradas… Todavía recuerdo los bolis a 500 euros con entradas para el Madrid-Barcelona de regalo. Muy frecuente en eBay.
        Y el por qué no se permite el uno por.persona es sencillo: con ganancias del 100 al 500℅ hay para comprar a mucho necesitado como hombre de paja

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        • Gorki - 30 noviembre 2016 - 20:31

          Vuelvo al inicio . No entiendo como es legal se pueda revender más caro cualquier cosa, un paquete de clinex, una ceveza o un piso, y en cambio no se puede revender una entrada para un Madrid-Barça. Es que es más importante ver un partido que una vivienda.

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  • #012
    Daniel Terán - 30 noviembre 2016 - 12:57

    Este es un tema que se lleva sufriendo de cerca desde 2001 cuando se empieza a popularizar la venta de entradas online.

    La locura para conseguir entradas para los conciertos fue total

    Al final se trata de la existencia de un gap entre la oferta y demanda, no importa si detrás hay personas o bots, que no es fácil de resolver. Si sube el precio de las entradas, es una medida impopular porque solo pueden ir los más ricos. Si se limita el número de tickets a uno o dos, entonces no pueden asistir todos los amigos. Si personalizas el ticket, hay que facilitar un mecanismo de devolución.

    Se pueden hacer algunas cosas, pero hay que tener la voluntad de hacerlas. Y parece que el enemigo está en casa.

    Fraude en la reventa de entradas

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    • Gorki - 30 noviembre 2016 - 14:32

      Si sube el precio de las entradas, es una medida impopular porque solo pueden ir los más ricos.

      Has visto los precios de la Opera, mas caros que los de conciertos de Rock y encima con subvención estatal en casi todos los casos y nadie se queja. Si quieres oír a Pavarotti en dierecto tienes que pagar lo que pidan. Si no, lo puedes oír gratis en Youtube. Rolex solo lo puedes tener si eres presidente de un gobierno popùlista, así es la vida.
      https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1571838619509529&set=a.208674929159245.64227.100000502195657&type=3

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      • Garepubaro - 30 noviembre 2016 - 16:04

        Pues es lo de la era en que hemos entrado y no tiene remedio … habia una asociacion “amigos de la ópera” asi los que disfrutan creando, los artistas, y los consumidores de la ópera con nombres y apellidos compraban estas entradas directamente al artista … pero lo de hoy son gente que sin crear ningun arte, se mete por medio a piratear y aprovecharse de los creativos, CREANDO ESPECULACION GRACIAS A INTERNET, los que crean arte a ajo y agua, los intermediarios que destruyen el arte tipo DotCom pues billonarios

        Sera dificil que una Humanidad civica y moral, sobreviva a todo esto, nos vemos en sociedades pesadilla tipo Blade Runner 1984 un mundo felix… cuanto acertaron

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        • Jose Antonio Garcia - 30 noviembre 2016 - 16:35

          Lo de un mundo Felix con x va con mucha retranca….

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          • Gorki - 30 noviembre 2016 - 18:34

            Dios los cría y los JOSE ANTONIO GARCIA se juntan. Ya es casualidad que los dos os llaméis igual y penséis de la misma forma.

      • Daniel Terán - 30 noviembre 2016 - 17:52

        No es tan fácil. Si quieres poner las entradas a 1000€, puedes hacerlo. Pero estarás limitando el acceso a un amplio sector de la población que quizás se enfada un poco y quizás no te compra discos y demás merchandising. Tú sabrás lo que te conviene.

        En cualquier caso, se trata de un “First World problem”, por supuesto.

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  • #018
    Ronald Gomez - 30 noviembre 2016 - 15:43

    Veo la sanción o penalización de algunos usos que se da a las herramientas tecnológicas, en este caso los bots, como un buen paso intermedio en el proceso de cambio de paradigmas.

    Muchas cosas que se vienen haciendo de una manera X desde hace muchos años, gracias a los avances tecnológicos y apuestas disruptivas las formas antiguas dejan de ser eficientes, contar con un protección temporal en forma de sanciones a los usos abusivos mientras se encuentra una manera de Y de hacer las cosas, sin las fallas del modelo anterior parece eficiente.

    Tristemente esto depende totalmente de los que formulan la leyes y sus conocimiento del contexto y el impacto de la tecnología, y eso ha sido mas la excepción que la norma en los más recientes años.

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