El problema de legislar a la carta

IMAGE: Limbi007 - 123RFComo las más de 3500 tiendas de libros francesas a pie de calle se quejaban por los perjuicios que les estaba ocasionando la competencia con una Amazon infinitamente más eficiente y potente, al gobierno francés le dio por sacarse de la manga una nueva legislación que prohibía a Amazon y a otras compañías de venta a través de la red hacer ofertas de envío gratuito. ¿El resultado de semejante «apaño» legislativo? Ahora Amazon, sin necesidad de hacer ningún derroche de ingenio, ofrece sus envíos de libros al precio de… un céntimo.

Dado que el potente lobby de las cadenas hoteleras españolas se quejaba amargamente a las comunidades autónomas a cuenta de los beneficios que supuestamente perdían por los turistas que decidían alojarse a través de Airbnb en lugar de en sus establecimientos, la Comunidad de Madrid ha decidido «ser creativa» e «inventarse» que, a partir de ahora, las viviendas turísticas deberán alquilarse un mínimo de cinco noches.

El problema de legislar a la carta en función de las presiones e intereses de determinados grupos empresariales es que… nunca funciona. Introducir obstáculos artificiales en el desarrollo de un mercado es un trabajo absurdo: por un lado, desgasta al legislativo y evidencia hasta qué punto la defensa de determinados intereses económicos termina desembocando en abierta corrupción. Por otro, hace que los nuevos entrantes se vuelvan más imaginativos y traten de superar esas barreras artificiales mediante otros métodos, al tiempo que los participantes en ese tipo de modelos son presionados para entrar en esquemas de economía informal cada vez más difíciles de detectar. Cuando el desarrollo o la adopción de una tecnología posibilita que una industria vea su modelo de negocio comprometido, solo la adaptación profunda de esa misma industria y la revisión crítica de su propuesta de valor puede evitarlo. Las leyes a la carta nunca lo consiguen: son como un subsidio que únicamente aplica una tirita a una herida profunda.

Modelos como Airbnb y otros similares simplemente aprovechan que la tecnología permite unos costes de coordinación mucho menores que permiten que la oferta y la demanda se encuentren en condiciones más ventajosas. Antes de Airbnb, alquilar una propiedad era una tarea compleja e incómoda, con pocas garantías y, en muchos casos, mala reputación. Después de Airbnb, muchos propietarios de pisos que pueden ser puestos en alquiler los ponen en el mercado de manera cómoda y sencilla, los posicionan en el nivel que desean, e incluso se permiten el lujo de llevar a cabo procesos de interacción con sus clientes que tienen como objetivo «humanizar» la oferta y poner una cara detrás del contrato, lo que suele incidir en un mejor trato a la propiedad. No es extraño que el propietario de la vivienda alquilada reciba a los inquilinos, les ofrezca recomendaciones locales, les deje bebidas en la nevera, etc. como forma de crear un vínculo que favorece tanto un mejor cuidado como una posibilidad mayor de repetición. Un modelo de interacción que muchos aprecian, y que muchos incluso prefieren a la frialdad, la industrialización y la estandarización del esquema habitual en los hoteles. Si quieres parar el desarrollo de un modelo como ese, vas a tener que hacer algo más que legislar en torno a «ideas felices».

Gracias a un coste de coordinación más bajo, se produce la entrada de oferta y de capacidad ociosa en el mercado que antes se mantenía fuera de él. Mientras el resultado neto sea un mejor aprovechamiento del área que define la curva de oferta y demanda, y por tanto se produzca, en último término, un beneficio para los usuarios, invertir en detener ese proceso es sencillamente absurdo. Y si para ello nos dedicamos a legislar en modo «idea feliz» tratando de diseñar restricciones que dificulten artificialmente la entrada en el mercado de esa capacidad ociosa, las consecuencias pueden llegar a ser incluso peores.

 

(This article is also available in English in my Medium page, “The road to Hell is paved with good intentions«)

17 comentarios

  • #001
    Antonio Castro - 13 julio 2014 - 17:35

    Lo de… «nunca funciona» es algo discutible, en cualquier caso, esa no es la cuestión, la cuestión es que si gobiernas para intereses contrarios a los que te eligieron como representante, no eres sino un maldito traidor.

    Cuando eso se hace de forma sistemática en los más variados asuntos de gobierno a lo largo y ancho de nuestro planeta, el único denominador común que queda es el de estrujar a los ciudadanos como si fuera limones en una exprimidora.

    Cuando estos se van empobreciendo cada vez más y más en todos los confines de nuestra aldea global surgen varias preguntas sobre nuestro futuro a medio plazo.

    En un sistema totalmente basado en el dinero, donde el actual ciudadano medio quedaría reducido a la pobreza más absoluta, ¿a quien venderán sus productos aquellos que se tienen a sí mismos por clase alta y afortunada?

    ¿Cuándo la clase media, privada de todos sus derechos y sustentos se organice para la supervivencia, contra quienes se volverán?

    ¿Acaso que sucedió con la clase aristócratica durante la rebelión francesa es algo que con los medios modernos al servicio de la seguridad nacional es imposible que vuelva ocurrir?

    ¿Acaso una revolución de ese tipo en la actualidad es solo es cuestión de profundizar lo suficiente la crisis social?

    No soy optimista. Con los plazos que están proponiendo para la salida de la crisis, y lo poco que se está haciendo por controlar la corrupción y los paraísos fiscales, la próxima crisis llegará antes de que salgamos de esta y entonces las preguntas que acabo de formular dejarán de ser un misterio.

  • #002
    Felix Maocho - 13 julio 2014 - 19:52

    En efecto no es una chorrada obligar a alquilar «como minimo 5 noches», si no impedimos que alquiles por 5 dias y el cliente decida irse cuando quiera, ¿o van a impedir que tu inquilino se largue antes de tiempo?.

  • #003
    Felix Maocho - 13 julio 2014 - 20:10

    Con la «economía Colaborativa», lo que si ocurre, es que cada día es más importante poder consultar en Internet la reputación de alguien, pues todo se basa en la confianza y por tanto, la reputación de tanto el que alquila la vivienda, o el coche, o vende algo, como la reputación de la otra parte, el cliente, son fundamentales a la o hora de cerrar el trato. Para cuando un ¿Quién es quién? fiable.

    ¿Alguien sabe que tal funciona el Whoiswho? http://europa.eu/whoiswho/public/ , si funciona mal, hay un posible tema con futuro para emprendedores

  • #004
    Mario - 13 julio 2014 - 21:45

    Las librerías francesas están protegidas de las políticas predatorias de Amazon a través de un precio mínimo de venta, lo que no le permite a Amazon sacar del mercado al pequeño marchante y consolidar su monopolio. Coincido con Enrique en que prohibir el envío gratuito ya es un exceso, como lo sería prohibir a las librerías de la calle obsequiar café, recibir a los autores para que firmen sus obras o cualquier otro plus, que por su naturaleza presencial, Amazon no puede brindar al competir.

    Si los franceses prefieren proteger la existencia de un libre mercado de librerías a costa de la eficiencia de tener un solo distribuidor monopólico de libros y bajar un euro o dos en el precio de venta, eso es algo que no solo me parece razonable sino además la lectura correcta de las leyes antimonopolio y los valores sociales, políticos y económicos de esta protección legislativa a los mercados.

    Contrariamente a lo que muchos idiotas pueden pensar, la Sherman Act en EEUU y leyes antimonopolio similares en muchos países, no se dieron por temor al factor sobreprecio o pensando en el consumidor, sino para evitar la concentración de poder en un rubro de producción dominado por un solo jugador. El valor social protegido por una ley antimonpolio no está pues en conseguir bienes más baratos sino que cualquiera que sea capaz de producir este bien pueda dedicarse libremente a ello y competir con sus iguales y en igualdad de condiciones. Nada de esto puede suceder cuando, por ejemplo, Amazon pasa a controlar el 80% del mercado del libro electrónico.

    Cuando ya se da esta posición de dominio por parte de Amazon empieza lo inevitable: en su afán de obtener una mayor ventaja de precio para el libro electrónico sobre el libro de papel (donde su oferta es menos dominante), Amazon decide «castigar» a la editorial Hachette saboteando su propio servicio al cliente e impidiendo entre otros, que los libros de Hachette sean pre-ordenados, colocándoles un precio más alto que el de otras editoriales, retrasando los envíos de los 2 o 3 días usuales a 3 o 4 semanas, eliminando los libros de Hachette de sus recomendaciones (supuestamente sociales y)automatizadas, en breve, desincentivando en lo posible la venta de los libros de Hachette para apuntalar su versión digital en la que tiene mayores intereses. Ya no hay que ser idiota sino imbécil para pensar que todo esto es por el bien del consumidor.

    Enrique es libre de ocultar a sus lectores este comportamiento abusivo que utiliza a autores y lectores como rehenes para una negociación, como calla generalmente todos los despropósitos de las tecnológicas, y poner el grito en el cielo por una tontería anecdótica como la del envío gratuito, pero lo que no puede hacer es argumentar razones de libre mercado y defensa del consumidor mientras apuntala el monopolio de Amazon callándose lo principal: que Amazon ya está en posición de importarle un carajo si sus clientes quieren un libro de Hachette o en el futuro de cualquier autor que no le guste a Bezos -es Amazon la que dirige qué compramos impulsando o saboteando sus propias ventas-; que a Amazon le importa un coño que mucha gente todavía prefiera leer en papel que en digital -es Amazon la que decide que formato debemos usar y no porque lo prefiera el público sino porque es lo que a su negocio le conviene; que a Amazon, por fin, le vale verga la fijación de precios por oferta y demanda en un entorno competitivo como el que existía cuando ellos mismos empezaron su negocio -hoy por hoy, ya han concentrado un poder monopólico en el mercado y nadie en el entorno digital podrá entrar a competir así presenten una mejor tecnología y mejores ideas empresariales. La posibilidad de cualquiera para entrar a este mercado y ser mejor librero electrónico que Amazon simplemente ya no existe, ni tampoco el «valor social» de dedicarse a esta actividad porque a uno le gustaba y creía que puede ser bueno en ello. Precisamente el escenario que las leyes antimonopolio del S.XIX y que funcionaron durante gran parte del S.XX evitaron con éxito.

    Mucho se habla por acá de las barreras de entrada a un rubro de negocio X y se despotrica contra las licencias de los taxistas, las autorizaciones municipales para evitar que el edificio de tu piso, que compraste como casa-habitación para vivir tranquilamente en él, no se convierta en un «hostal» informal donde tus vecinos extranjeros temporales llevan putas todas las noches, sí claro… todas esas regulaciones municipales están siempre mal y son «barreras de entrada» que hay que eliminar. Lo que nunca se va a leer en ninguna entrada de Enrique es sobre la inquebrantable barrera de entrada que suponen los monopolios tecnológicos para el mercado, para la economía y para la libertad empresarial en general.

    Un par de lecturas que no encontrarán en los feeds de Amazon, perdón, de este blog:

    http://www.nybooks.com/articles/archives/2014/jul/10/citizen-bezos-amazon/

    http://www.salon.com/2014/06/29/free_markets_killed_capitalism_ayn_rand_ronald_reagan_wal_mart_amazon_and_the_1_percents_sick_triumph_over_us_all/

    Por cierto, el libro de Brad Stone reseñado en el primer enlace y que desnuda los abusos de Amazon, resulta ser coincidentemente uno cuyas ventas vienen siendo saboteadas por Amazon… todo un ejemplo de libertad de expresión en la era digital: o te entierra Google en la página 50 de resultados o te ponen a 60 euros en Amazon.

  • #005
    menestro - 13 julio 2014 - 23:00

    Lo que ocurre al alquilar 5 noches es que el precio de esas noches cae por debajo del precio de 3 noches en un Hotel, con lo que sale más a cuenta la comodidad de un piso para varias personas, aunque se haga una reserva por un periodo más prolongado.

    La explicación es tan sencilla como que el alojamiento en Hoteles compite en precios con los alojamientos particulares, no en la duración de la estancia.

    Todas las reservas se realizan a través de internet, que es donde se comparan precios y se realiza el cálculo de los costes en base a la oferta, no tiene que ver la estancia mínima sino el gasto. Lo que lo convierte en una medida pírrica que puede llevar a que los consumidores adicionalemente eviten los hoteles para estancias vacacionales prolongadas, aunque se oferten más baratas en los paquetes de agencias de viajes.

    Probablemente el gran beneficiado acabe siendo Ryanair y similares.

    Otro gran éxito del regulador creando un mercado segregado de la demanda y poco sostenible, sin ningún estudio ni valoración de la medida.

  • #006
    Xaquín - 14 julio 2014 - 00:53

    En algún sitio he leido que Napoles (bajo dominación española) gozaba del privilegio de ser el lugar de Italia que màs edictos publicaba y donde menos caso se le hacía a todo tipo de ley… ganas de dar trabajo a las imprentas, abogados y demás (especialmente diversas mafias intermediarias), digo yo…

  • #007
    Javier Palomares - 14 julio 2014 - 10:13

    También se puede alquilar una vivienda a 0,01€ y cobrar por los servicios que reciba dentro, como puede ser el agua, energía, Internet, o gestión de entradas y salidas (llave). Otra puerta plantada en medio del campo.

  • #008
    Felix Maocho - 14 julio 2014 - 11:43

    La ley es una chorra3da y tien mas agujeros que un cesto de mimbre, #007
    Javier Palomares ya ha encontrado mucho sin estrujarse las neuronas, alquilo la habitavion a 010€ y cobro por el uso de electricidad, agua, calefacción, Internet, sábanas limpias etc, X euros al día, si está un solo día me paga cinco días de estancia 0,50 € y los consumos correspondientes a un solo día.

    ¿Es que los `políticos no tiene entre los múltiples asesores que les rodean, ni uno con dos dedos de frente, aunque sea pariente? __ Dos dedos de frente, que no pedimos que hayan descubierto la pólvora, Por favor,…

  • #009
    Pedro Torres Asdrubal - 14 julio 2014 - 15:14

    La justicia la usan mucho los delincuentes. Cuando «lo justo» se ve como «injusto», denuncian, de la misma manera que la sociedad puso el grito en el cielo ante la derogación de la doctrina Parot por Estrasburgo.

    Soy un liberal, no necesito que venga Papa Estado a decirme como comportarme.

    Hace un par de años que planteo una pregunta sin recibir una respuesta digna:
    ¿Porque casarse por el juzgado? Muchos lo han intentando, con argumentos razonable, pero que rápidamente he contrarrestado con otras estrategias que consiguen el mismo fin sin necesidad de meter al estado por medio.

    Se que me voy bastante off-topic, pero veo una obsesión con el uso de las leyes para regular a las personas, una obsesión que la mayoría comparte y yo me REBELO. ¿Soy el niño de el Traje del Emperador? ¿PORQUE SE HAN CASADO USTEDES? ¿Que les aportó formalizar un contrato?

  • #010
    Nacho Rodríguez - 14 julio 2014 - 17:50

    Entiendo en uno y otro caso el ánimo por querer proteger un mercado. En el caso de los libros por tratar de preservar un ecosistema que incluye a autores, editores y distribuidores. En efecto otra cosa es lo adecuado de la medida tanto desde un punto de vista práctico o de legitimidad como desde un punto de vista de global. Es en este punto donde creo que teniendo una visión parcial nos damos de bruces y pongo un ejemplo.

    El concepto turismo líquido se ha acuñado para combinar las ofertas de distintos hoteles cara al cliente entendiendo que no compiten entre sí, si no que compiten contra otros destinos. El resultado de limitar opciones como Airbnb llevará fundamentalmente a que los potenciales turistas dejen de venir, al menos los que gustan de esta forma de hacer turismo. Indirectamente y con la medida a quien perjudica esta medida es al conjunto del sector turístico.

    La tarea pendiente de las cadenas hoteleras es entender, aparte de la eficiencia en la puesta en contacto de oferta y demanda, por qué alguien opta por una oferta que podemos denominar más personal y que no es la estándar.

  • #011
    Mario - 14 julio 2014 - 22:27

    #009. Los liberales necesitan tanto al Estado como cualquier otra persona que viva en sociedad, porque la «libertad» de hacer que reclamas va a colisionar necesariamente con la libertad de hacer de los demás, y si no existiesen las leyes y quiénes las hagan cumplir, vivirías en constante apremio sujeto a el uso de la «libertad» del resto. No tendrías ninguna seguridad personal ni patrimonial, tu auto no sería tuyo pues todos los demás tendrían la «libertad» de utilizarlo, tu piso no sería privado pues todos los demás podrían habitar en él, tu libertad no estaría dada porque estarías sujeto a la libertad de algún otro de querer encerrarte, ni siquiera tu propia vida estaría asegurada por la misma razón. De esto tan sencillo ya se dieron cuenta hace buen tiempo los neandertales cuando empezaron a vivir en tribus, pues ni el hombre más fuerte de la tribu podía defender solo sus bienes o su vida, en todo momento o contra una multitud de hombres más débiles.

    Después de cien mil años la estupidez de los nerds ha retomado el concepto de «libertad» que podía haber existido en el neolítico o que podría tener un crío de 4 años: el «yo hago lo que me da la gana» que repite por ejemplo Enrique como mantra para defender cualquier delito o atropello que se pueda cometer usando la internet. De manera que antes de responderte te pediría que consideres el concepto de libertad correcto que solo surge cuando se vive en sociedad, que es una libertad limitada por las leyes como expresión del cuerpo social al que perteneces, y no el «yo hago lo que me da la gana» tan común en esta internet infantiloide.

    La respuesta universal a por qué se casa uno es por idiota si vemos al uso que se le da al matrimonio en el momento actual, pero concretamente si lo que quieres saber es por qué se toma uno la molestia de cumplir algunas formalidades legales para contraer matrimonio la respuesta es porque te conviene. El contrato matrimonial cubre muchas vicisitudes que te pueden o no ocurrir en tu vida de casado y que te relacionan a ti y tu pareja con el resto de la sociedad. Crea un régimen de gananciales y evita por ejemplo que tu pareja le regale la casa que compraron a su amante el africano; fija la patria potestad compartida para que tu mujer no se lleve a tus hijos y te impida verlos; establece tu derecho sucesorio para que heredes si ella muere y no tengas que vender la casa y repartir el dinero del seguro con tu odiada suegra. El contrato hasta te puede salvar la vida pues es tu mujer, y no tus amigos del putibar que estaban tan borrachos como tú, la única que puede autorizar la intervención quirúrgica de emergencia después del accidente.

  • #012
    Observador - 15 julio 2014 - 09:55

    #11 Mario, de esa caterva de «liberales» que escribes en España los hay que salen de debajo de las piedras. Son tipos que no tienen ni puta idea del menor concepto económico pero por alguna razón se proclaman así. En realidad «alguna razón» es clara: forman parte del típico camaleón español, que piensa y actúa en base a lo que le quite antes el hambre. Si a eso le añades el tema histórico, lo que obtienes son muchos enfermos mentales juntos…

    Lo siento por los que sois liberales de verdad y entendéis el concepto limitado, porque sabéis que se os ha ido de las manos y habéis quedado en evidencia ante toda esta sarta de descerebrados mentales, pero sin duda se trata de aberraciones creadas por vosotros mismos. Son vuestro propio Frankestein.

    Por cierto, Mario:

    http://cultura.elpais.com/cultura/2014/07/12/actualidad/1405185762_958115.html

    Te puedes imaginar lo que dirá un idiota sobre esto, ¿no?

    Te vuelvo a repetir el diagnóstico, Mario: enfermedad mental en muy variadas sintomatologías. Eso es España. No le des más vueltas.

  • #013
    Nacho Rodríguez - 15 julio 2014 - 11:24

    El debate se torna más interesante y nos lleva a plantear dónde están los límites legislativos y si en efecto quienes han de velar por nuestra “libertad” verdaderamente lo hacen. Las prácticas de Amazon pueden ser más o menos agresivas o más o menos legítimas, sin embargo, eludir cierta práctica perniciosa de tratar de influir en el legislador en favor de un interés particular no sería inteligente. Dónde está el equilibrio y cuáles son los medios idóneos para proteger esos derechos. Creo que en efecto debieran integrarse ambos conceptos en el debate, de lo contrario no dejarían de ser visiones incompletas y parciales.

  • #014
    Rex - 15 julio 2014 - 14:42

    Otra idea para saltarse el límite de las 5 noches:

    Si el cliente se va antes de tiempo se le devuelve el dinero de las noches que no se ha alojado como una cortesía de la casa

  • #015
    Observador - 16 julio 2014 - 11:38

    #14 Rex, ¡qué listo eres pardiez! Por este blog sólo paseáis genios, ¿no?

  • #016
    Iñaki Moreno - 16 julio 2014 - 13:36

    Saludos. Como asiduo lector suyo sé que le gusta tener constancia de las referencias a sus artículos, así que aquí le envío una:
    https://www.facebook.com/notes/redacci%C3%B3n-m%C3%A9dica/el-espray-del-%C3%A1rbitro/338264559657231

    Gracias por sus artículos, por la calidad y claridad de sus reflexiones y también por ser tan prolífico ;-)

    Un saludo muy cordial.

  • #017
    JesusRaro - 16 julio 2014 - 23:52

    11# Mario.
    12# Observador.
    Es inútil, y sinceramente creo que perdemos mucho tiempo aqui…

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