La irresistible atracción de la tarifa plana

Las conversaciones de Amazon con varias editoriales de cara al establecimiento de un servicio de “tarifa plana para libros” desveladas por el Wall Street Journal y comentadas ya en español en sitios como El País o Genbeta son una prueba más de la irresistible atracción del esquema de tarifa plana sobre los modelos de consumo.

En el caso de Amazon, mi impresión es que estamos en una continuación del mismo comportamiento “en modo paciente” que ha caracterizado a Amazon desde sus inicios: según la escasa información disponible hasta el momento, se trataría de una tarifa que proporcionase a los clientes de Amazon Prime acceso a una amplia biblioteca de títulos digitales no recientes, y posiblemente con algún tipo de limitación en la cantidad de libros a los que se puede acceder por mes. Sin embargo, para una empresa que ya ha comprobado el efecto de la tarifa plana sobre el consumo en cuestiones como los gastos de envío, todo parece indicar que la idea sería plantear un ensayo para algo posiblemente más ambicioso, que llegase a ser un modelo para el futuro de la industria editorial en la era digital. Por el momento, las reacciones de las editoriales contactadas por Amazon parecen ser más bien frías, apuntando a una posible “degradación del valor de los libros”.

La tarifa plana es uno de los mayores incentivos al consumo que se conocen, básicamente debido al efecto de reducción de la incertidumbre. Para determinados tipos de bienes, la tarifa plana supone un cuidadoso manejo del balance de expectativas: en el comercio electrónico, por ejemplo, Amazon (y otros) han utilizado la tarifa plana para evitar la percepción de disparidad que surgía cuando un cliente, tras visualizar el precio de uno o varios elementos que conformaban un pedido, se encontraba de repente ante una suma final que, al incluir los gastos de envío, superaba ampliamente la expectativa de precio a pagar, lo que redundaba en tasas de abandono muy relevantes, el llamado abandoned shopping cart syndrome. Decisiones como el free shipping promocionalclubes como Amazon Prime, Amazon Student o Amazon Mom son planteamientos de Amazon para evitar ese efecto, que han servido además al gigante del comercio electrónico como métricas de sus costes y eficiencias. Mientras, imitaciones limitadas del modelo de Netflix como Amazon Instant Video le han permitido poner a prueba la idea vinculada a un esquema de pago en concepto de derechos de autor.

Pero obviamente, a la hora de plantear una tarifa plana es necesario balancear cuidadosamente el previsible efecto de incremento del consumo con los costes en los que ese consumo obliga a la empresa a incurrir. La tarifa plana se plantea en muchos tipos de bienes y servicios, desde restaurantes de tipo buffetall-you-can-eat hasta en el negocio más antiguo del mundo, generalmente haciendo una previsión del porcentaje de clientes que van a consumir hasta el punto de suponer una pérdida. La idea es que el volumen de los llamados heavy users con los que se incurre en pérdidas sea compensado por un volumen mayor de clientes que consumen por debajo de la expectativa que tenían, dando lógicamente como balance un servicio rentable para la compañía.

En el caso de Amazon, además, existe un fenómeno asociado: la transición desde un modelo de venta de productos físicos sometidos a gastos de logística (libros), hacia un modelo de servicio de acceso a bienes virtuales (e-books), algo que lleva en la mente de su fundador desde el momento en que escogió los libros como primer foco para su empresa. En este sentido, la tarifa plana supondría potenciar ofertas de dispositivos como Kindle o el Amazon Tablet, y de cara a la entrada de la compañía en España, plantear un reto de futuro todavía mayor al sector editorial español. Mientras muchos se preocupan por la evolución de los precios, es más que posible que el verdadero impacto venga más de otro tipo de cuestiones: ¿cómo de cerca está la industria editorial española, todavía enfocada a la protección a ultranza de su canal físico tradicional, de conceptos como la orientación directa a cliente o la prestación de servicios como los citados?

18 comentarios

  • #001
    endertalker - 12 Septiembre 2011 - 13:52

    podrías poner “equilibrar” en vez de “balancear” que sangran un poco los ojos ;)

  • #002
    Enrique Dans - 12 Septiembre 2011 - 14:02

    #001: Pues hombre… poder, podría sin ningún problema si estuviese de acuerdo en que “balancear” está mal usado. Pero sinceramente, no me lo parece. Es un verbo de sentido muy amplio: se balancea de todo, desde ecuaciones hasta cuentas de empresas, y la acepción transitiva “Poner en equilibrio, compensar”, que es precisamente la primera de la RAE, estimo que es adecuada para el contexto. Pero vamos, que ninguna intención de convertirme en adalid defensor del tema… :-)

  • #003
    José Luis portela - 12 Septiembre 2011 - 15:45

    Pero vamos a ver, si esto ya esta inventado desde hace muchísimos años…….que es sino una biblioteca……un sitio que pagas una cantidad al año y te da acceso a leer libros que tienen almacenados……

  • #004
    Iván Alonso (neverbot) - 12 Septiembre 2011 - 16:47

    ¿Puede plantearse una tarifa plana en España con la legislación actual? Tanto los libros impresos como los electrónicos tienen un precio de editor, y vender a un precio por debajo de ese implicaría la denuncia inmediata de los puntos de venta de la competencia (el corte inglés, fnac, casadellibro, o la librería pepe).

    Mi pregunta es sincera, no estoy seguro de cómo se aplicaría en este caso, quizá algún otro lector con más información pueda explicar algo al respecto.

  • #005
    joseant - 12 Septiembre 2011 - 17:43

    #003, el modelo del que se habla en el artículo no se corresponde exactamente con el de una biblioteca. Una diferencia importante es el número de ejemplares de un mismo título que se pueden prestar simultáneamente: muy limitado en una biblioteca (aunque sea digital) e ilimitado en el modelo de tarifa plana.

  • #006
    Gorki - 12 Septiembre 2011 - 20:46

    Una tarifa plana para libros digitales sería lo único que me apartaría de la tentación del P2P, pero depende de la “antigüedad del los libros”, si es seis meses, no hay problema pues los “Best seller” no me interesan en absoluto, si es diez años, pues no me interesa.

  • #007
    Antonio - 12 Septiembre 2011 - 21:36

    #006 Gorki

    Pues, Gorki, si hablamos de libros en general, prueba a ver el número que hay aquí:
    http://www.bibliotheka.org/?/inicio/

    Lo que si te puedo garantizar son 10.000 en formato FB2 y hasta creo que en ePub y mobi.
    http://www.papyrefb2.net/frames/index.php

    La única pega es que con Amazon, con sus Kindle’s, y Sony, con los suyos, no leen el formato FB2.
    Necesitaras otro, como por ejemplo el Papyre 613 recién salido del horno.
    La pantalla es la misma que el Kindle3 y el precio, pues parecido.

    En fin. ¡ Que cada persona es libre de hacer lo que quiera. Incluso regalar dinero a Amazon y a EE.UU.! (Ojo. Según la ley. Los gastos de devolución, ¿Etc.?, corren a cuenta del comprador.)

    Saludos.

    PD.
    – Hablando de eBooks readers: Me ha dicho un pajarito que en el Corty venden hojas para proteger el iPad2 (15€ 2 Hojas BELKIN). Se pueden recortar y salen 3 Protectores de pantalla para los Lectores Electrónicos de 6 Pulgadas.
    – Si alguien no puede entrar en el primer enlace. Pues que lo busque con Google y pinche el enlace que le aparece en Google. En el segundo hay que ser socio.
    – Hace 25 años conocí a una persona a la que su madre le traía “Lo Último” del extranjero. Me parecía muy bien, ya que su madre era Azafata.
    – Hoy en día me parece ver que todo el mundo quiere hacer lo mismo, pero comprando productos ¿Mejores?) a través de Internet.

  • #008
    José L. - 12 Septiembre 2011 - 23:20

    Lo que parece mentira es que después de ver lo que pasó con las discográficas y los estudios cinematográficos, las editoriales no hayan aprendido nada, máxime cuando desde hace muchos años se veía que el libro es un producto sencillo de digitalizar. Quizá el principal problema es que si las discográficas han sido reacias a cualquier otro modelo de negocio, las editoriales lo son mucho más, con una falta alarmante de personal con capacidad de entender el proceso tecnológico y las nuevas vías de distribución. A día de hoy sigo sin conseguir la mayoría de los títulos profesionales que necesito. Libros de entre 90-300€ que sigo teniendo que pedir por correo y almacenando en mis estanterías. Y con la excusa de que el libro es un “bien a proteger”, se han enrocado es sus posiciones obsoletas. Si se quisiese proteger de verdad al consumidor, los niños irían a clase con una tableta o portátil, y descargarían sus libros por una fracción del precio actual.
    Respecto a la tarifa plana, puedo hablar por mi caso: no había gastado en música 120€ en un año desde hacía muchos años (de hecho, nunca). Desde que estoy suscrito a Spotify, lo hago.
    saludos.

  • #009
    Ana - 12 Septiembre 2011 - 23:49

    Espero que el tema de los libros digitales se agilice, sobre todo en la educacion. Los bolsillos de los padres lo agradecerian y las espaldas de los niños tambien.

  • #010
    B - 13 Septiembre 2011 - 01:08

    La industria editorial española se mueve con pasos de elefante. Firmes. Despacio. A su ritmo. Porque durante décadas ha podido hacerlo al no estar amenazada y contar con el poder suficiente. Ahora, con la situación cambiante, y poco a poco están “modernizándose”. Pero siguen siendo lentos per se. No quiere decir que no tengan ya un cambio de mentalidad y perspectivas, pero tienen sus procesos. Es que hay que darles tieeeeeempo. Como intentar que un ministerio se ponga las pilas…

  • #011
    Dubitador - 13 Septiembre 2011 - 04:50

    Salvando las distancias, que en digital son bastante menos, ¿qué diferencia hay entre suscribirte a una revista o a un periódico?
    Solo veo una pega a la idea: es preciso ofertar algo mas que libros y creo que ese será el caso, esto es que con el abono podrás comprar también otros productos, hasta el limite del saldo mensual; puede que incluso con un ligero descuento respecto al cliente que no esté abonado a la tarifa plana.
    .

  • #012
    Krigan - 13 Septiembre 2011 - 12:13

    Dubitador:

    Precisamente la idea es esa. Amazon Prime incluye también acceso a pelis y series.

  • #013
    jose luis portela - 13 Septiembre 2011 - 18:13

    # 5, esa diferencia esta clara. Lo que trataba de comentar es que ya existían modelos en los cuales a través de un pago fijo se accedian a muchos libros no comprados por uno y ningun autor protestaba o pensaba que eso era algo malo.

  • #014
    detective privado - 14 Septiembre 2011 - 12:15

    La opción de la tarifa plana me parece muy interesante.

    La utilizo en el área de la música, teniendo una subscripción premium a spotify. Un servicio espectacular. Totalmente recomendable.

  • #015
    Llorenç Roviras - 14 Septiembre 2011 - 22:38

    Una cuestión marginal, pero importante: tu referencia a la prostitución como la profesión más antigua del mundo. Es una frase hecha que todo el mundo repite, pero ¿hay constancia histórica de ello? Creo que existen cientos de profesiones que son anteriores y que el dicho es tan solo un reflejo de la misoginia del que lo creó, y los demás lo repetimos porque no nos hemos parado a pensar sobre ello. Solo eso. Por lo demás, me encantan tus artículos. Un saludo,

  • #016
    Ingrod - 16 Septiembre 2011 - 05:36

    Ahora que tenemos Amazon en españa por fin, a ver si es verdad.

    Lo unico que aqui en españa hemos perdido tanto tiempo con discusiones vanas y leyes absurdas que lo que va a pasar es que nos van a comer el mercado desde fuera. En fin…

    http://www.el-nacional.com/noticia/1132/24/Amazon-en-Espa%C3%B1a-asusta-a-los-peque%C3%B1os-comerciantes.html

  • #017
    Sergio - 18 Septiembre 2011 - 18:46

    El comentario #01 tiene razón, “balancear” significa tambalearse a los lados, a lo que te refieres es a “sopesar”.

  • #018
    Enrique Dans - 18 Septiembre 2011 - 18:49

    #017: ¿Me quieres hacer el favor de leer el diccionario de la RAE?

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