En el Citilab de Cornellà

CitilabInvitado por Emilio Márquez, estuve esta tarde hablando en el Evento de Networking Activo, que se celebró en el recientemente inaugurado Citilab de Cornellà . Aprovechando la oportunidad, pude hacerme un detallado paseo por las instalaciones y conocer un poco más de cerca el proyecto, que la verdad, me ha encantado. Me ha encantado por las instalaciones – una vieja fábrica textil reconvertido con muchísimo gusto y respeto, y con detalles de mucha funcionalidad -, por el carácter de integración de la tecnología con su entorno inmediato – es un sitio en el que la ciudad «te rodea», se «nota cerca» – y por los planes que me han estado contando que tiene.

El Citilab alberga a un cierto número de empresas que, empezando en la fase de proyecto, ocupan despachos en la planta segunda, en contacto con un entorno que favorece el trabajo colaborativo y el acceso a recursos de todo tipo interesantes para una empresa en desarrollo. La idea es lograr una permanencia de unos dos años en los que la empresa pueda desarrollarse y crear productos cuyo uso pueda revertir de alguna manera en la comunidad, y combinar eso con un sinnúmero de actividades de difusión y divulgación de la tecnología en el entorno ciudadano: cursos de formación, talleres prácticos, préstamo de materiales (ochenta portátiles a disposición de quien los solicite para ser usados dentro del Citilab, red inalámbrica que proporciona acceso dentro y fuera, talleres de trabajo con grupos de todas las edades incluidos niños y tercera edad, mediateca, etc. El Citilab tiene un fuerte apoyo institucional, con participación de las tres administraciones y de varias empresas (conviene recordar que el actual President de la Generalitat, anteriormente alcalde de Cornellà , tuvo mucho que ver en la concepción del proyecto, y habrá contribuido en gran medida a su desarrollo a lo largo de su paso por los diferentes niveles institucionales en los que ha estado en los últimos años).

La idea es que el sitio pueda servir desde para crear y desarrollar una empresa, hasta para que cuatro amigos se junten y, por ejemplo, rueden, produzcan y postproduzcan un cortometraje, con una filosofía completamente abierta en cuanto a planes y propósitos. Además, el Citilab cuenta con salas de conferencias adaptables a todos los tamaños, laboratorios, y todo está en este momento nuevecito y con el reto de mantenerse actualizado en el material a disposición de las personas. La verdad, me ha parecido una manera inteligente de aproximar la tecnología a la ciudad, y un más que posible polo de dinamización de ideas basadas en tecnología que puede acabar siendo un embrión de proyectos muy interesante. Por ahora, con todo calentito y recién inaugurado, sólo se puede esperar a ver el nivel de uso y la acogida por parte de la comunidad, pero por el momento ésta parece estar siendo más que entusiasta. Los usuarios pagan una cuota simbólica de tres euros al año, y acceden a todos los servicios mencionados – y casi a los que se les puedan ir ocurriendo, dada la filosofía abierta del tema -, una propuesta de valor muy buena, sobre todo si lo tienes cerca.

Por ahora, no he tenido más que este primer contacto y una charla agradable con algunas personas de la organización. Pero la verdad, lo que he podido ver, me ha gustado un montón. Una inversión sin duda muy importante, pero con muchos visos de ser lo que deben de ser este tipo de iniciativas: un recurso que esté ahí y que las personas utilicen de manera habitual.

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