Artículos sobre microblogging
Ecosistema microblogging (y mi uso del mismo)
Escrito a las 12:47 am
Algunas personas me han pedido que comentase el esquema que utilizo para participar en las diferentes redes de microblogging en las que estoy presente y las razones por las que lo hago. Por supuesto, no tengo ningún problema en comentarlo por si a alguien le ayuda a organizarse, aunque quiero dejar claro que no creo que suponga un esquema habitual ni representativo de nada: es simplemente el sistema utilizado por una persona que da clase sobre estos temas, y que por tanto procura tener una experiencia práctica en muchas herramientas de este tipo, sin entrar en si es razonable o no desde un punto de vista estrictamente práctico (que lógicamente no lo será si no eres un académico que se dedica, como yo, a estudiar este tipo de temas).
Mi relación con el microblogging parte de una serie de premisas: me importa lo que hacen algunas personas, pero solo aquellas con las que mantengo una cierta relación. Personas que, en general, son o bien mis amigos, o personas cuya opinión me interesa, o que tengo algún interés por saber lo que están haciendo. En mi lista hay amigos de toda la vida, personas a las que leo habitualmente, o personas con las que mantengo algún tipo de relación, bien en persona o, en ocasiones, completamente virtual. Por esa razón, mi lista se mueve generalmente poco. No practico la reciprocidad, porque para mí no tiene sentido seguir a alguien que no conozco o que conozco muy poco, y porque he comprobado que mi ancho de banda mental me da para seguir a unas sesenta o setenta personas, mientras que seguir a más hace que la señal se convierta en ruido. En Facebook, sigo a personas, pero no a empresas o instituciones, salvo raras excepciones.
Para actualizar mi estado, trato casi siempre de seguir respondiendo a la pregunta “¿qué estás haciendo?”, aunque ocasionalmente escribo opiniones o pensamientos de otro tipo. Y actualizo bastante, desde terminales fijos o móviles. No escribo “para hacerme famoso” ni aspirando a que lo que yo cuento le interese a todo el mundo: simplemente cuento lo que hago y que me siga quien buenamente quiera y le interese: no obtengo ninguna satisfacción especial del hecho de que me sigan más o menos personas, no me creo más importante o popular por ello, no compito con nadie ni practico el coleccionismo. Suelo responder a quien se dirige a mí a través de algún sistema de microblogging, aunque generalmente lo hago mediante mensaje directo, por entender que la contestación, en la mayoría de las ocasiones, solo es relevante para quien hace la pregunta. Eso no impide que algunas personas, al no verme contestar, piensen que soy una especie de “estrellona” que no contesta nunca a nadie. En este tipo de redes, bloqueo a quienes me resultan molestos: personas con actitudes insultantes o spammers.
El sistema que utilizo para actualizar las redes es el siguiente: mis actualizaciones las escribo en GTalk, el sistema de mensajería instantánea de Google, simplemente porque es cómodo y ubicuo: está disponible con total facilidad desde casi cualquier dispositivo: cualquiera de mis ordenadores, cualquier ordenador que me presten en un momento dado, o mi BlackBerry. Desde GTalk, el texto pasa a Ping.fm, desde donde es distribuido a los siguientes clientes y redes: Twitter, Facebook, Plurk, MySpace, Plaxo Pulse, LinkedIn, Identi.ca, Yahoo!360º, Jaiku y YouAre. Las razones son variadas: desde poder comprobar en primera persona las características y el funcionamiento del servicio, hasta formar una parte importante de mis conversaciones con muchas personas, o proporcionar contexto a quien lee mi blog (el feed de Twitter se publica también en la portada del mismo). Puestos a clasificar, diría que el papel más activo lo tienen Twitter y Facebook, que son las redes en las que mantengo conversaciones habituales: en el caso de Twitter, veo las respuestas en TwitterBerry si estoy en movilidad, o en la página de Twitter si estoy en un ordenador, y utilizo de una manera cada vez más frecuente los trending topics y la función de búsqueda. He dejado de usar aplicaciones como Twitterrific o Seesmic Desktop, porque me suponían un volumen de interrupciones que acababa siendo en muchos casos molesto: prefiero decidir yo cuando me voy a la pestaña correspondiente de Twitter o Facebook y la refresco. Algunas de las redes que mantengo están ahí por simple curiosidad por seguir su ciclo de vida, como en el caso de Jaiku (desarrollo interrumpido por Google y código posteriormente liberado) o Yahoo!360º (anunciada su retirada). Otras, aunque no las alimento de forma directa, me parecen verdaderamente interesantes, como el concepto de lifestreaming de Friendfeed: es una red que no actualizo desde Ping.fm para evitar la duplicación de actualizaciones, pero en la que consolido prácticamente toda mi actividad online: actualizaciones, entradas que escribo en el blog, fotos que subo a Flickr, entradas que leo en otros blogs, vídeos que subo a YouTube, páginas que almaceno en Delicious… todo, en un solo feed. Si Gtalk y Ping.fm constituyen mi vía de entrada en el microblogging, Friendfeed proporciona sin duda el más completo de los canales de salida.
Actualizar no me quita prácticamente nada de tiempo: escribir un máximo de 140 caracteres en una aplicación tan rápida como GTalk es algo que no lleva ni un minuto, pero que a cambio me permite saber lo que están haciendo personas que me interesan, o entablar conversaciones interesantes. La sensación de proximidad con mis amigos es impresionante, muchísimo mayor que cuando simplemente los llamaba o me cruzaba con ellos algún mensaje de vez en cuando, es como una especie de conexión permanente que me encanta. Con el tiempo y el uso, hasta me he acostumbrado a cosas tan divertidas como comentar que estoy viajando a una ciudad que no conozco, y encontrarme con recomendaciones de personas de mi red sobre sitios para comer o visitar, una especie de guía turística completamente personalizada y vinculada a personas conocidas que es un verdadero gustazo. Realmente, el microblogging ha llegado a ser una parte ya bastante integrada en mi vida normal: lo que algunos solo justifican como una extravagancia o una demostración de frikismo, para mí se ha consolidado ya como algo que echaría mucho de menos si por la razón que fuese lo tuviese que dejar de hacer.
Twitter: la era del consumo masivo
Escrito a las 10:57 am
A nadie le queda ya ningún género de dudas: Twitter, aquel servicio que empezamos a conocer y mirábamos con curiosidad a finales de 2006 o principios de 2007, ha lgado ya al consumo masivo. La aparición de cada vez más perfiles de los denominados “asimétricos”, como famosos, empresas, etc. hacen que Twitter duplique su tráfico mes a mes. Simplemente el debut de Oprah Winfrey en el mundo de los ciento cuarenta caracteres se calcula que puede haber significado la llegada de más de un millón de nuevos usuarios al servicio. El fenómeno Ashton Kutcher superando a la CNN nos ha llevado a pensar que ya puede resultar normal medir la popularidad de las cuentas de Twitter en millones de usuarios. Twitter, cada día más, pasa de ser una forma de saber lo que hacen tus amigos, a suponer además un canal de comunicación permanentemente abierto con clientes, fans, seguidores, lectores, interesados, etc. Un canal vivo, en el que cada día se incluyen más usos y posibilidades. Seguir noticias, ofertas, las andanzas de tu personaje favorito, la cotización y noticias de las empresas de tu cartera bursátil, o simplemente os temas de conversación del momento.
Empecé a probar Twitter en Marzo de 2007. Había oido antes a algunos amigos hablar de ello y lo había visto en algunas noticias, pero no le había acabado de ver el interés. Nada más empezar a probarlo y añadir mis primeros amigos, tuve mi “caída del caballo”, y comprobé eso que digo tantas veces de “no puedes juzgar Twitter si no lo has probado tú mismo”. En alrededor de una semana, ya había escrito mi primer artículo de prensa sobre ello, lo había convertido en examen para mis alumnos del International MBA de IE Business School, escribía entradas definiéndolo como killer app y decía aquello de “el servicio no sólo está aquí para quedarse, sino que además se popularizará seguramente muchísimo”. En seguida, empezaba a darme cuenta de que algunas noticias ya no me llegaba primero por la tele o la radio, sino por Twitter. En ese mismo Junio, incorporé Twitter al diseño del blog, a mis formularios de contacto y hasta a mis tarjetas de visita, y en pocos meses, me encontraba en el EBE entrevistando a uno de sus cofundadores. Leer ahora aquellos primeros artículos y los comentarios que los rodean, la mayoría escépticos incluyendo los míos, permite obtener visiones interesantes acerca de los fenómenos de difusión tecnológica y de la velocidad con la que los vivimos. A día de hoy, superados la mayoría de los problemas de escalabilidad iniciales y convertido en una herramienta que permite pulsar instantáneamente la actualidad, pocos dudan ya del éxito de Twitter, una evidencia que casi aparca la eterna discusión sobre su modelo de negocio: cuando algo genera tantos usos posibles y tanto valor a tanta gente, la discusión sobre su modelo de negocio es algo que puede esperar.
¿Qué nos espera en el futuro? Cada vez más, veremos Twitter en todas partes. En tarjetas de visita, en anuncios impresos y en televisión, o como en la fotografía que ilustra la entrada, tomada de TechCrunch, en vallas publicitarias. Veremos Twitter como canal de ventas y ofertas directas (Dell vendió más de un millón de dólares en equipos a través de Twitter el año pasado), como feedback directo para los clientes, como canal de comunicación, como push de noticias corporativas en lugar de esas anticuadas y apolilladas notas de prensa… vamos a ver Twitter hasta en la sopa. Cada día más, mencionar Twitter en una reunión de amigos y encontrarte con miradas de extrañeza y expresiones condescendientes de “es que es un poco friqui” será un poco más raro, hasta que pronto pasemos a pensar directamente que aquel que no lo conoce se ha pasado los últimos dos años viviendo en una cueva. Explicarle a alguien que no, que Twitter no es exhibicionismo sino reciprocidad, querer saber lo que hacen otros, se convierte cada día en más innecesario.
¿Estás en Twitter? ¿Lo está tu empresa? A estas alturas ya sabes que si no es así, te estás perdiendo algo. Espabílate.
En Expansión (citas)
Escrito a las 2:54 am
En el Expansión de ayer, un par de citas sobre diferentes temas: por un lado, Miriam Prieto, en un artículo sobre Android y sus posiblilidades, titulado “Llega la invasión androide de Google” (pdf). Y por otro, Víctor Moreno me cita en “El microblogging se hace un sitio en la web” (pdf).
Hablando de microblogging en Cinco Días
Escrito a las 7:29 pm
En el Cinco Días del pasado viernes, un artículo, “El fenómeno Twitter engancha a las compañías” (aquí en pdf), resultado entre otras cosas de una conversación larga en mi despacho con Marimar Jiménez y Santiago Millán.
Hablando sobre Twitter, en La Razón
Escrito a las 1:11 pm
Conversación con Gonzalo Suárez, de La Razón, que ha acabado generando una cita en este artículo, “¿Qué estás haciendo?” La pregunta de los 6 millones de internautas” (pdf), publicado ayer. Participan también Gonzalo Martín y Antonio Ortiz.
El ecosistema conversacional
Escrito a las 10:12 am
Es algo de lo que te das cuenta todos los días, a medida que lo utilizas, pero que salta más a la vista en ocasiones especiales, como en la noche de fin de año de ayer: el impresionante ecosistema conversacional que se ha creado a través de Twitter, el pionero, el colonizador de esa categoría llamada “microblogging” que hoy cuenta con millones de participantes pero, sobre todo, con una vastísima diversidad.
Haz una prueba: toma una muestra de las personas a las que sigues en Twitter - o si no lo usas, toma el feed público - y mira cuántos clientes de Twitter te aparecen: hace un año, esa lista habría resultado muy aburrida, la mayor parte de los usuarios actualizábamos desde la página web o desde Twitterrific si teníamos un Mac… el resultado ahora puede ser (en mi caso) una combinación de Ping.fm, Twitterfon, Twitterrific, Hahlo, web, Jisko, NatsuLiPhone, MobileWeb, TwitterBerry, Twhirl, Tweetie… y eso solo en las dos primeras páginas!! Por mucho que entre la gente a la que sigo se encuentre un número elevado de early adopters - dios los da y ellos se juntan - salta a la vista que el escenario no tiene nada que ver con el de hace un año.
La conversación hoy en día está presente en todas partes, a todas horas: lo mismo llegas a una ciudad, lo comentas y te aparecen todo tipo de sugerencias sobre sitios a donde ir y restaurantes que no te puedes perder, que haces un pregunta y te responden personas con voz autorizada en el tema. Disparas en Ping.fm, y te responden quienes te han oído en Facebook, en FriendFeed, en Plaxo, en Plurk, en MySpace o en YouAre… incluyendo algunos que no llegas a oír, porque no todo es perfecto y el canal de retorno está todavía construyéndose (aunque no tardará mucho). Las conversaciones “fluyen”, con todo el sentido de la palabra “fluir”, desde todo tipo de terminales, con datos que ya no es que sean exportables debido a la magia de la separación de contenido y formato, es que son “promiscuos”; pasan de una aplicación a otra con total ligereza, “cosidos” con hilos invisibles hechos con feeds RSS. Nunca, en ningún momento de la historia, he tenido a un número tan elevado de gente al alcance de una tecla. Relaciones de todo tipo: algunas son profundas y continúan expresamente las que mantengo fuera de la red, otras son intrínsecas del medio y no existirían sin él, otras son intermitentes, ocasionales, fugaces… pero todas están ahí: bien administrado, es un recurso impresionante. Miles de ojos mirando realidades paralelas, y contándolas, compartiéndolas en toda su subjetividad con una absoluta asimetría. Y cada día, aplicaciones nuevas, personas que descubren prestaciones que desconocían: búsquedas, estadísticas, monitores de actualidad, o simplemente, que alguien descubra que no tienes porque seguir a alguien o que esa persona te esté siguiendo para poder enviarle un mensaje directo, que con poner “d ” delante de su nombre, ya le llega… Todo un panorama relativamente nuevo para muchos, ya conocido para otros, inventado y por inventar.
Ver el incremento del volumen de felicitaciones en un cumpleaños o en una Nochevieja solo te da una pista. Enterarte de las noticias mucho antes de que las pongan en las noticias, otra. Mantenerte cerca de quien te importa cuando importa, otra más. Todo son pistas, pero definen algo muy poderoso. Algo que va a formar parte de nuestras vidas durante mucho tiempo. Un auténtico ecosistema conversacional.
Microblogging corporativo, en Business Week
Escrito a las 10:08 am
El Business Week de esta semana dedica tres artículos y un podcast al fenómeno del microblogging en su vertiente de interés corporativo, con enfoque en el que sigue siendo el líder de la categoría, Twitter: la revista afirma que el uso corporativo de Twitter y herramientas similares está creciendo porque muchas marcas lo ven como una forma de monitorizar en directo las sensaciones que su marca provoca en los clientes, así como, en muchos casos, una manera de poder reaccionar en tiempo real.
Los artículos dan cuenta del crecimiento del microblogging corporativo, y de casos como los de Dell, JetBlue, General Motors, Southwest Airlines, Whole Foods, H&R Block, Zappos y otras que crearon usuarios en Twitter y comenzaron a monitorizar el uso de su nombre y marcas registradas en la plataforma de microblogging mediante servicios como Tweetscan o Summize (ahora propiedad de Twitter), buscando identificar posibles problemas, obtener retroalimentación positiva o negativa, o incluso actuar mediante mensajes directos cuando podía hacerse algo al respecto de un problema. También comenta el caso de los Mad Men de AMC, un grupo de unas quince páginas con los nombres de personajes de la serie que tras haber sido dadas de baja (Twitter no permite la suplantación ni el domain-squattering, aunque comienzan a aparecer numerosas apropiaciones de nombres de marcas con el fin de intentar venderlas posteriormente), fueron restauradas a petición de la empresa tras comprobar que se trataba de actividades de sus fans y que no amenazaban al nombre de la marca. Los artículos recogen igualmente casos en los que las marcas, en algunos casos impulsadas por sus propios CEOs y desarrollando guías corporativas de uso, han desarrollado una personalidad en Twitter con el fin de impulsar transparencia, ganar exposición o mejorar su comunicación interna. En algunos casos, como JetBlue, la página de Twitter proporciona información sobre cancelaciones, sortea viajes, hace promociones, da consejos o reacciona a problemas de los clientes. Una manera, como comenta el podcast, de mantenerse en contacto directo con una interesante muestra de clientes o, como comenta Shel Israel en su artículo, de acercarse a esa customer intimacy que comentamos en las clases de CRM…
Twitter tracking
Escrito a las 2:41 am
Un mensajito de Biz Stone nos cuenta la última novedad en Twitter: Twitter tracking. Se trata de la posibilidad de enviar a Twitter un comando “track” seguido de un término determinado para, a partir de ese momento, ser alertado cada vez que ese término es mencionado en Twitter. Si te arrepientes y quieres suspender el tracking, basta con enviar el comando “untrack” seguido del término. La utilidad obvia me parece el seguimiento de nombres de empresas, marcas, o el egosearch de aquellos que quieran controlar lo que se dice de ellos en un momento determinado.
El componente de inmediatez de las conversaciones en Twitter puede hacer que llegue a servir como una especie de “sistema de alerta temprana” ante situaciones que puedan derivar en problemas de reputación, permitiendo incluso en algunos casos valorar su posible impacto en función del crecimiento de las menciones. En los últimos días, por ejemplo, es claro que a Esquire le habrían pitado bastante los oídos, y no habría tenido que esperar a la entrada de Jose Luis Orihuela o a la de Alt1040 para enterarse de lo que pasaba y de que su persistente spam no estaba siendo bien recibido.
La idea de “seguir conceptos” además de “seguir personas” en Twitter me parece que puede tener su utilidad. Y en cualquier caso, una herramienta más de monitorización de la conversación que habrá que tener en cuenta para mis cursos de comunicación corporativa.
“Contacto permanente”, en Libertad Digital
Escrito a las 11:39 pm
En mi columna de Libertad Digital de esta semana, “Contacto permanente“, una visión un poco más elaborada sobre la operación de adquisición de Jaiku por parte de Google y la importancia que puede llegar a tener en el desarrollo y generalización de un nuevo género comunicativo, similar a lo que en su momento ocurrió con el SMS. En mi conferencia de hoy en la ETSIT también tuve la oportunidad de hablar un poquito sobre este tema y algunos otros relacionados.
Twitter, en Diario Sur
Escrito a las 1:37 pm
En el Diario Sur de hoy, este artículo de Ester Requena, “El Twitter avanza como gran revelación del año en Internet“, en el que nos cita a Jose Antonio del Moral y a mí. El día que fue escrito, tenía 562 followers. Hoy tengo 582, y subiendo, y estoy ya al borde de mi update número 1000 según escribo estas líneas. Teniendo en cuenta que abrí mi cuenta en Twitter el 20 de Marzo por invitación de mi amigo Anil, eso es una media de unos once updates por día, que van desde el “me voy a dar clase a este o aquel grupo” o el “estoy en nosedónde haciendo nosequé”, al “me voy a cortar el pelo”… un uso sin pretensiones que responde exactamente a la pregunta de “What are you doing?” que aparece en lo alto de la página de Twitter y que, sin duda, no representa el único uso que acabaremos dándole.
Para muchas personas, además, mi página en Twitter supone una muy buena forma de contactar conmigo o de saber de mí: los mensajes directos de Twitter todavía obtienen mi atención de forma más inmediata que los mensajes de correo electrónico (aún están sensiblemente menos saturados que mi pobre bandeja de entrada), y puedo dar fe de que el número de llamadas perdidas a mi móvil mientras estoy en una clase, en una reunión o metido en un avión ha descendido sensiblemente.
Comunicación en estado puro, sensación de proximidad total con aquellos a los que sigues, un hábito, como digo en el artículo, sostenido gracias al fuerte valor de la reciprocidad: la limitación a 140 caracteres es absolutamente killer. A mí no me cuesta nada updatear en menos de 140 caracteres desde cualquier dispositivo, y a cambio me entero de qué están haciendo muchos amigos míos en cada momento, una sensación de proximidad que me encanta. Una herramienta que cada día me gusta más.









