Artículos sobre cloud-computing
¿Qué es eso de “Windows Cloud”?
Escrito a las 1:50 am
Una mención rápida hecha por Steve Ballmer el pasado miércoles está generando bastante intriga e interés: un pre-anuncio de algo que el CEO de Microsoft denominó Windows Cloud, que estaría diseñado para programadores que escribiesen aplicaciones de cloud computing, y que sería desvelado por la compañía en el plazo de un mes. Los detalles, en ComputerWorld o en Slashdot.
La reacción más habitual está siendo el escepticismo. ¿Puede Microsoft, la empresa que e mostró incapaz de reaccionar ante la llegada de los ultraportátiles más que resucitando un Windows XP de ocho años de antigüedad, poner de repente en el mercado un sistema operativo ligero y orientado a la nube? Que un producto cuyo lanzamiento se espera para dentro de un mes no tenga aún nombre definitivo, y que suponiendo un cambio de estrategia tan importante no se supiese nada hasta ahora no parece el estilo habitual de Microsoft. Según Ballmer,
“We need a new operating system designed for the cloud and we will introduce one in about four weeks, we’ll even have a name to give you by then. But let’s just call it for the purposes of today ‘Windows Cloud.” (…) We’re not driving an agenda towards being service providers but we’ve gotta build a service that is Windows in the cloud”
El fortísimo auge del mercado de los ultraportátiles, calificados ya de “netbook revolution” y con ventas esperadas de doscientos millones de unidades para 2013 (el mismo tamaño que la totalidad del mercado previsto para los laptops convencionales), podría estar impulsando a Microsoft a cambiar su habitualmente cansino ritmo de desarrollo por algo más reactivo, capaz de contrarrestar a una Google cuyo último movimiento, el lanzamiento de Chrome, ven claramente como lo que ya comentamos en su momento: una amenaza diseñada para competir con Windows (por cierto, gracias a todos los que en aquellos días vinieron a “explicarme amablemente” en los comentarios el concepto de sistema operativo, como si yo, que llevo dieciocho años dando clase de Sistemas de Información, no lo supiera… debe ser la primera vez que me alegro de coincidir en mis apreciaciones nada menos que con Steve Ballmer :-)
“If you talk to Google they’ll say it’s thin client computing but then they’ll issue a new browser that’s basically a big fat operating system designed to compete with Windows, but running on top of it”
Sin duda, una razón poderosa para intentar dinamizar la cartera de productos de Microsoft poniendo encima de la mesa algo más que el vetusto XP, que contrapone al hecho de ser un entorno conocido para muchos, la evidencia de ser un sistema claramente no diseñado, por orientación y filosofía, para las características de un ultraportátil. ¿Será capaz Microsoft de dar una respuesta tan rápida e interesante como lo que Ballmer ha parecido insinuar, y sacarse de la manga un sistema operativo ligero y orientado al trabajo sobre la web, o estaremos hablando simplemente de algo tan parecido a las nubes como el vaporware?
Nubes por todas partes
Escrito a las 9:12 am
Veo nubes por todas partes. Y no, no estoy dando el parte metereológico. La idea del cloud computing, la materialización de la mítica frase acuñada en Sun Microsystems, “the network is the computer”, aparece cada día más como la frontera principal entre la informática del siglo pasado y la de éste. Un siglo pasado anclado a la máquina, al ordenador personal, al sueño de “un ordenador en cada casa“, enfrentada a un momento actual que extiende el concepto mucho más allá: múltiples ordenadores adaptados a cada uso, unidos a una pléyade de dispositivos de otros tipos, y todos ellos accediendo a la misma información con idéntica facilidad y coherencia.
Un mundo en el que el sistema operativo pierde toda su importancia más allá de proporcionar el acceso a los recursos de la máquina, convirtiéndose en una capa finísima, casi invisible al usuario, que éste prácticamente no toca, y que se limita a garantizar eficiencia, estabilidad y seguridad. Sobre él, el navegador como ventana abierta a la red, interactuando con los recursos de la máquina para gestionar las diferentes situaciones de conexión/desconexión, y accediendo a aplicaciones y datos situados en la red de manera natural, en los diferentes proveedores, donde pueden ser accedidos desde cualquier máquina por todos aquellos que deben acceder a ellos.
La nube va a ser, sin duda, la nueva frontera. Y lo va a ser en los dos ámbitos clásicos de la tecnología: en el personal, y en el corporativo. En el mercado de consumo, el de los usuarios de a pie, estamos ya viviendo una notable transición a la nube de la mano de algunas empresas entre las que se destaca Google: correo, agenda, documentos, fotos, referencias, anotaciones… todo lo que un usuario necesita, disponible desde cualquier terminal tras una autenticación simple. Unido al auge de la ultraportabilidad, a la conectividad cada vez más barata, plana y ubicua, y al crecimiento del mercado de los smartphones - con BlackBerry, iPhone y el recientemente anunciado G1 como protagonistas principales, - nos disponemos a ver una evolución vertiginosa en el modelo de uso por parte de los particulares: ¿quién quiere su correo, su agenda o ese proceso de textos de cuyas prestaciones no llega a usar jamás más del 3% confinados en el disco duro de un solo ordenador, inaccesibles cuando está lejos de él o se encuentra apagado?
Pero la evolución en el mercado de consumo no será nada comparado con la del mercado corporativo. Caracterizadas por su lentitud y conservadurismo en la toma de decisiones, las empresas, procedentes de un doloroso pasado de implantaciones faraónicas costosísimas, verán disipados los cuentos de viejas sobre los terribles peligros de tener los datos más allá de los protectores muros de la sede corporativa gracias a historias de éxito como Salesforce y muchas más, y presenciarán como aquellas empresas más ágiles en la migración a la nube empiezan a disfrutar de costes mucho menores, funcionalidades enormemente extendidas en la dirección adecuada, y soporte para colaboración simple, eficiente y seguro. En poco tiempo, el data center corporativo estará tan fuera de lugar como construir tu propia central eléctrica o tu propio pozo de agua, salvo en el caso de aquellas empresas, no muchas, que por dimensión o tipo de negocio opten por “construir su propia nube”. Decididamente, en la informática corporativa nos disponemos a presenciar una revolución.
Hace varios meses, tuve una reunión con mis amigos de Oracle. Oracle es una emrpesa a la que tengo un gran cariño: la primera que, a mi vuelta de Estados Unidos, confió en mi capacidad de dirigirme a una audiencia de manera independiente para hablarles de mi visión de las tendencias en tecnología, para que ellos enmarcasen posteriormente sus productos en lo que representaba su interpretación de aquellas tendencias. En aquella ocasión había sido en torno al CRM: en esta ocasión, me pedían repetir algo parecido, pero para sus aplicaciones de PYMES. Sin embargo, y a pesar del gran incentivo que supone trabajar con buenos amigos, esta vez no funcionó: mi visión de la tecnología para las PYMES ya no coincidía con la que ellos presentaban. Mientras ellos seguían “en La Tierra” con aplicaciones clásicas, yo ya tenía claramente “la cabeza en las nubes”, y nuestros mensajes no podían ser alineados fácilmente. Por eso me ha encantado escuchar, en ese Oracle Open World que se está celebrando en San Francisco al que me invitaron pero al que no he podido asistir por problemas de agenda, las declaraciones del Vicepresidente Ejecutivo de Desarrollo de Producto, Chuck Rozwat, en las que deja ver un futuro de orientación a la nube:
“The currently experimental market will mature into a service for businesses as people will migrate more and more serious/mission critical applications to the cloud”
convirtiendo así a la división de products on-demand de la compañía y a las iniciativas de trabajo con la Amazon Elastic Computing Cloud en uno de sus activos más estratégicos. La transición a la nube no va a ser sencilla para Oracle, como no lo será para muchas otras empresas de tecnología acostumbradas a un modelo más de producto que de servicio, pero claramente, nos muestran cuáles son las tendencias y donde se encuentra el futuro. En breve veremos muchos más capítulos de esta saga: proveedores migrando sus ofertas, y empresas anunciando su adopción. El futuro está en las nubes.
Cloud Computing por todas partes
Escrito a las 12:23 pm
Cuatro artículos en el Business Week de esta semana (“How cloud computing is changing the world“, “Cloud computing: small companies take flight“, “Enter the cloud with caution“ y “It’s 2018: who owns the cloud?“) hablan del cloud computing, tras un primer artículo de introducción publicado el pasado Abril, “Cloud computing: eyes on the skies“. Y cuando un término llega al Business Week, biblia de cabecera de muchísimos directivos, de la manera en la que lo ha hecho éste, se trata de una señal inequívoca: te vas a hartar de oír hablar de cloud computing. Hasta tal punto se ve el término como trascendente de cara al futuro, que algunos han intentado incluso patentarlo…
Sin duda, el tema tiene una trascendencia importante: como bien comenta Hugh Macleod, el cloud computing es la verdadera batalla importante en este momento en la escena tecnológica: las compañías que dominen “la nube” serán los verdaderos actores del futuro, con esquemas de concentración muy importantes debido a la misma naturaleza de la actividad. A quienes llevamos tiempo poniendo nuestros datos, nuestros pensamientos, nuestras imágenes, nuestras relaciones sociales y nuestra vida entera en la red, el cloud computing nos resulta cualquier cosa menos sorprendente, prácticamente una opción lógica derivada del hecho de trabajar desde muchos sitios o muchas máquinas. Pero para las compañías, la cosa va mucho más allá: viniendo de un pasado construido en torno a aplicaciones instaladas en ordenadores de sobremesa, brutalmente sobredimensionadas y capaces de hacer muchísimas más cosas de las que ningún empleado de la compañía podría llegar a querer hacer jamás, pensar en un futuro de aplicaciones minimalistas residentes en la red y accesibles desde cualquier sitio resulta casi un anatema. Hasta que se empieza a probar: ¿qué sentido tiene poner en manos de cada empleado una licencia con un coste de varios cientos de dólares para que pueda maquetar documentos de la manera más sofisticada posible, cuando lo único que necesitamos es que escriba y comparta fácilmente lo que escribe con quienes trabajan con él? Así, las empresas que prueban aplicaciones de este tipo se encuentran de repente con niveles de productividad y satisfacción sorprendentes, y con esquemas de trabajo que pasan a tener mucha más lógica cuanto más se utilizan.
La idea de compañías utilizando infraestructuras de aplicaciones, procesamiento y almacenamiento en manos de especialistas no es nueva, proviene de la idea del utility computing de los sesenta, cuando un ordenador era un recurso enormemente caro que había que compartir. Aunque la razón ha cambiado, el concepto sigue siendo el mismo, y a la luz de los avances en arquitecturas de virtualización, comunicaciones, seguridad y escalabilidad, pasa a tener muchísmo más sentido. Sin duda, el cloud computing va a ser la gran discusión en la informática corporativa durante los próximos tiempos.
La evolución del teléfono móvil
Escrito a las 8:41 am
Impresionante vídeo que recoge en tres minutos la evolución del concepto de teléfono móvil desde el año 1985 hasta nuestros días, y termina con algunas intuiciones sobre su futuro. Creado por Teemu Arina, a quien llegué a través de Smart Mobs, especula con el concepto de terminal móvil a modo de (traduzco libremente) “varita mágica” capaz de interactuar con el entorno y capturar características del contexto que lo rodea, interactuando con la nube dinámica de contenidos abiertos (“the cloud“, según comentaba Judy Breck hace unos días en un tema que tuve la oportunidad de utilizar e una presentación ante una importante empresa española hablando de online education), y vinculado o no con el “cerebro global”. Un terminal que combinará conceptos como el cloud computing, la realidad aumentada y la Internet de las cosas de una manera natural y llena de sentido.
The wisdom of clouds, en Business Week
Escrito a las 11:53 pm
Interesante artículo de portada en Business Week sobre el “cloud computing”, titulado “The wisdom of clouds“, en el que se revisa la situación de los principales competidores en este ámbito y la potencialidad de este tipo de tecnologías de cara al futuro de la informática corporativa.
Según el artículo, Google se destaca como el líder absoluto por ser una compañía de búsqueda construida íntegramente en torno al hardware, que invierte más de dos mil millones al año en sus data centers, mientras que Amazon se destaca, a pesar de ser más pequeña, por ser la primera empresa que fue capaz de comercializar este tipo de servicios directamente al público. IBM colabora con Google, tiene un expertise basado en su tradición de líder de la informática tradicional y los supercomputadores, y está llevando a cabo un piloto para el Gobierno de Vietnam. Yahoo! se revela como un competidor más pobre y pequeño que Google, y con un software no completamente adaptado para el tema, mientras que Microsoft permanece lastrada con su software propietario como handicap, aunque es importante en cuanto a las tecnologias fundamentales del cloud computing y está construyendo enormes centros de datos en Illinois y Siberia.










