Artículos sobre cloud-computing
El sol y las nubes
Escrito a las 1:16 pm
Como no podía ser de otra manera, toda la red habla de las filtraciones de las conversaciones de adquisición entre IBM y Sun Microsystems: hablamos de dos empresas históricas en la escena de la tecnología, cuya combinación podría alterar el panorama de la industria.
O no. Y es que como todo, la adquisición de Sun por parte de IBM por un montante de seis mil quinientos millones de dólares en efectivo plantea luces y sombras. Por un lado, tiene el atractivo de ser una operación motivada fundamentalmente por las perspectivas de futuro de la industria, su más que evidente orientación a eso que se ha dado en llamar “la nube”, y el detalle añadido de incluir a la empresa que más visionaria se mostró en ese sentido con su archiconocido “the network is the computer“. Por otro, posee las sombras de la posible intervención de las autoridades antimonopolio, y del interés de IBM por eliminar un competidor tras hacerse con sus “joyas de la corona” y vender el resto del negocio. Cualquiera que sea el resultado, tendrá un importante impacto sobre la escena del software libre, dado el fuerte compromiso que ambas compañías tienen con el mismo.
Históricamente, las dos compañías tienen poco que ver. Mientras IBM ha ido reconvirtiéndose cada vez más para ser una compañía de servicios que compite en el terreno de las grandes consultoras, Sun desarrolló su negocio centrándose en workstations y servidores (fue el proveedor de servidores más importante de la época puntocom), y solo tras el relevo de Scott McNealy por Jonathan Schwartz ha comenzado a centrarse de manera más decidida en la innovación en software y servicios. Sin embargo, la posición financiera de Sun ha ido erosionándose con el tiempo (la mayoría de sus ingresos siguen dependiendo del negocio del hardware), y las filtraciones hablan de aproximaciones recientes a empresas como HP y Dell en busca de voluntarios para una posible adquisición. Una adquisición que, en caso de producirse, sería la más cara de las llevadas a cabo por la compañía y supondría un desvío en su estrategia de dejar de depender del negocio del hardware: IBM obtiene a día de hoy la mayoría de sus ingresos de la venta de software y servicios, y la compra de Sun haría que el hardware representase en torno a un tercio del total. Por otro lado, la fuerza y predicamento de IBM aplicada a productos emblemáticos como Java o MySQL podrían suponer un avance importante en su ya muy significativa difusión. La cartera de productos de Sun está muy orientada a la infraestructura, software y servicios del entorno del cloud computing, y para IBM, sin duda, es un posicionamiento muy adecuado: si quiere asegurarse una relevancia significativa en ese nuevo entorno, la adquisición de Sun decididamente la fortalece. Y además, evitaría que quien llevase a cabo la adquisición fuese Cisco, que también estaría en disposición de hacerlo.
Financieramente, la compra supondría un 100% de prima sobre la última cotización de Sun previa al anuncio, para muchos el coste de hacerse con una de las marcas míticas en el mundo de la tecnología, pero encuentra a una IBM muy bien capitalizada y con más de trece millones en cash. Por el momento, no obstante, la respuesta de los mercados ha sido tibia. En cualquier caso, lo que no cabe duda es que nos hallamos ante una de las operaciones potencialmente más importantes de la historia de la tecnología, con posibilidades de impactar en gran medida el panorama futuro. Habrá que estar atentos.
La nube, cita en IT Manager (Colombia)
Escrito a las 5:42 pm
Cita en un artículo de IT Manager, una revista de Colombia, hablando sobre Cloud Computing y su impacto tanto en el ámbito personal como en el corporativo (gracias, Herbert :-)
Tu vida en la nube
Escrito a las 1:23 pm
Un posible descuido al incluir una opción de almacenamiento en la versión beta de Picasa for Mac está siendo interpretada como una prueba de que Google se dispone de manera inminente a lanzar Google Web Drive, conocido como GDrive, un sistema de almacenamiento en la nube que se plantearía como una forma de dar a los usuarios la posibilidad de guardar en los servidores de Google toda su información, y mantenerla sincronizada en sus ordenadores. El movimiento se espera agresivo, intentando diferenciar claramente el producto de los que ya existen en ese sentido, fundamentalmente Microsoft SkyDrive y Apple MobileMe, además de otras ofertas de competidores menos conocidos.
Algunos, combinando este posible lanzamiento con temas como Android o Chrome, quieren ver ya los esbozos de la fotografía del famoso Google Operating System, un sistema con arranque en red y disco duro remoto que reserva los recursos de la máquina, desde un teléfono móvil hasta un ordenador - únicamente para cuando la red no está disponible. La idea sería poder ofrecer a los usuarios un pedazo de la Google Cloud, un modelo de tipo utility-computing del que hemos hablado en numerosas ocasiones, y sin duda un esquema en el que muchos estarían dispuestos a sobreponerse a la prevención de mantener su vida en una nube propiedad de Google si fuese gratis o muy barata a cambio de ofrecer anuncios contextualizados o funciones de búsqueda, a la Gmail. De hecho, Todd Jackson, Product Manager de Gmail, se refirió a Gdrive en una entrevista reciente con C|Net, en la que comentó que
“Sabemos que los archivos de los usuarios están haciéndose cada vez más grandes. (Los usuarios) quieren compartir sus archivos, guardarlos en la nube, y no preocuparse de en qué ordenador están. Google quiere ser quien solucione esos problemas.”
Toda una declaración de intenciones. ¿Veremos pronto el Google Web Drive?
Usa Google Apps, e irás a Guantánamo de cabeza :-)
Escrito a las 4:41 pm
La verdad es que el artículo de Javier Maestre el pasado jueves en el Mundo, titulado “El cuento de la lechera 2.0” me dejó verdaderamente alucinado. En primer lugar, porque conozco a Javier, lo considero un profesional serio y solvente del mundo del derecho y, además, una persona con conocimientos de tecnología. Y en segundo, porque soy usuario de Google Apps, mis alumnos también lo son por indicación mía, y la verdad es que la perspectiva del artículo era poco menos que “usa Google Apps, e irás a Guantánamo de cabeza”. Y en mi caso, además, doblemente: por usuario, y por inductor :-)
Pocas veces he visto una perspectiva tan profundamente destructiva, una vocación tan de hacer daño y de crear opinión negativa sobre un producto determinado como la que vi en ese artículo. Insinuaciones completamente infundadas sobre un producto completamente legal y sin asomo de dudas que una empresa vende de manera regular en nuestro país y que cuenta con muchos clientes activos, así como anuncios de apocalípticas inspecciones y de todo tipo de sanciones y multas. El equivalente en el mercado de productos alimenticios, para entendernos, habría sido un artículo en el que se afirmase que “si toma usted jamón serrano, se va a morir”. Imaginémonos la reacción de los fabricantes de jamón ante un caso así… El artículo no solamente decía barbaridades conceptuales como que si se usa Google Apps se mejora el posicionamiento en el buscador, sino que además incurría en aplicaciones erróneas de las leyes de protección de datos, de telecomunicaciones y hasta de seguridad laboral. El artículo, sinceramente, me parece de denuncia por difamación al juzgado de guardia. Ignoro que pasó por la cabeza de Javier, a quien, repito, conozco y aprecio, cuando lo escribió, pero decididamente, no tuvo su mejor día. Hasta los mejores escribanos echan un borrón de vez en cuando.
Como persona que escribe a menudo sobre este tipo de productos, y como entusiasta defensor de las aplicaciones en la nube, a las que veo grandes ventajas sobre el enfoque tradicional que he expresado en no pocas ocasiones, preferí dejar el tema hasta ver la respuesta de la compañía. Otros más expertos en estas lides que yo, como Borja Prieto, prefirieron contestar sobre la marcha con mucho sentido común. Yo, que del tema legal sé entre poco y nada, me limité a contestar con un comentario en la entrada a la que algunos comentaristas decían que Javier reaccionaba con su brutal columna. No soy yo quien tenga que defender a Google, que ya se defiende solita: ni me dedico a vender sus soluciones, ni cobro comisión por ello, ni nada por el estilo más allá de ser usuario y de tener una buena relación con la compañía. Pero teniendo en cuenta que hace unos meses tuve la oportunidad de presentar y moderar un evento sobre Cloud Computing invitado por la propia Google, la perspectiva de quedar como “el que dijo cosas buenas a la audiencia” sobre un producto “tan nocivo y peligroso” como Javier lo ponía, no era, la verdad, plato de buen gusto.
Hoy, Carlos Gracia, Director de Google Enterprise España y Portugal, responde al artículo de Javier Maestre con una réplica: “Esto no es un cuento 2.0“, en la que pone las cosas perfectamente en su sitio y califica al artículo de “erróneo, confuso y carente de todo rigor”. Los productos de Google, como muchos otros productos de ese tipo que trabajan “en la nube”, son perfectamente legales, jurídicamente impecables, y no plantean a sus usuarios ninguna de las amenazas que el artículo de Javier ponía como inevitables. Y escribir ese tipo de cosas en un medio supuestamente serio es algo que compromete claramente el prestigio no solo de quien lo escribe, sino también de quien lo publica. ¿De Google a Guantánamo? Tonterías, las justas…
La importancia de ser verde…
Escrito a las 1:49 pm
No, no es fácil ser verde, decía la rana Gustavo. Y en el panorama actual de la tecnología, ser verde ya no es simplemente un deseo por ser más respetuoso con el medio ambiente o por dejar un planeta mejor a las futuras generaciones, sino que supone la diferencia entre ser o no competitivo. Así, empezamos a ver cómo a medida que los diferentes actores del panorama tecnológico se orientan hacia el cloud computing, su énfasis en tecnologías relacionadas con la llamada Green IT se incrementa de manera notable: si la factura de mantenimiento de tus datacenters puede disminuir hasta extremos difícilmente imaginables, eso ya no supone un problema de sentirse mejor o peor con uno mismo… supone una ventaja en costes en muchos casos difícil de rivalizar.
Si el pasado Octubre hablábamos de Google como caso de éxito en Green IT porque ya había sido capaz de alcanzar unos ratios de eficiencia energética (PUE, o Power Use Efficiency, el cociente entre el uso total de energía en un datacenter frente al consumo de los ordenadores contenidos en él… Ojo a este parámetro si eres responsable de sistemas, porque te vas a topar con él en menos de un año) de 1.21 para el total agregado de sus datacenters (mucho mejor que el más optimista de los escenarios planteados por la EPA para dentro de tres años, ahora es Microsoft la que empieza a presentar resultados de cómo de verde y de eficiente va a ser su nube: en una entrada en su blog, “Our Vision for Generation 4 Modular Data Centers - One way of Getting it just right…“, Michael Manos, responsable de los datacenters de la compañía, habla de objetivos de PUE de 1.125 para 2012, y de arquitecturas de diseño modular que permiten situar datacenters allá donde son más necesarios en un abrir y cerrar de trailer. Para hacernos una idea, el PUE medio de un datacenter hoy en día está en torno a 2.5, es decir, que de cada 2.5 Watios suministrados al datacenter, únicamente uno es para el consumo de los ordenadores, mientras que el restante watio y medio se utiliza en cuestiones como refrigeración, conexiones, SAI, etc. Una situación profundamente ineficiente, pero que al reflejarse típicamente en el capítuo de gastos generales, queda lejos de las responsabilidades del responsable típico de IT, al que se suele medir por un parámetro casi único de calidad de servicio (evitar el downtime) y que, por tanto, no tiene entre sus objetivos este tipo de métricas (a pesar de suponer un impacto directo sobre la línea inferior de la cuenta de resultados).
Si todavía no te estabas dando cuenta de cómo de reales y de próximos están estos temas del cloud computing, echa un ojo al vídeo de Microsoft sobre su “Generation 4.0 Datacenter Vision“ y verás cómo se compite hoy en tecnología: eficiencia energética, refrigeración, modularidad… en la nube, ser verde ya no es un deseo: es una necesidad.
Con la cabeza en la nube
Escrito a las 8:23 am
No podía estar más claro: la nube es el próximo gran tema de discusión. Al fuerte posicionamiento de Google en este área desde hace ya varios años con sus planteamientos y productos, se une ya toda una ofensiva seria por parte de Microsoft desvelada en un artículo de Business Week, “Microsoft to Google: Get Off of My Cloud“, en el que la compañía anuncia un ambicioso plan para construir en los próximos años toda una red de veinte datacenters de última generación con un coste proyectado de más de mil millones cada uno, diseñados para “reinventar la infraestructura de nuestra industria” y hacer frente al “buen trabajo hecho por Google para crear hype alrededor del tema”. En una industria en la que sus dos principales fuentes de ventaja competitiva, el pago por licencia y el push de la industria del PC como canal de distribución parecen pasar a segundo plano, la idea de llevar a la nube en régimen de alquiler productos como Office o Exchange parece tener cada vez más sentido.
Pero Microsoft no es el único jugador importante en apostar por poner la cabeza en la nube: IBM anuncia un “Resilient Cloud Validation program”, una especie de “sello de aprobación” destinado a crear confianza en aquellas empresas que estén pensando su transición a este modelo, así como a ofrecer servicios tanto a las compañías que decidan construir su propia nube como a las que prefieran confiar en la infraestructura de terceros: construir dentro, o alquilar fuera, la eterna cuestión, con las legiones de consultores de IBM dispuestos a aportar doctrina.
Entre las dos noticias, no queda la más mínima duda de que toda la industria puede ir preparándose para ir poniendo la cabeza en la nube. Una tendencia anunciada desde hace ya muchísimo tiempo, que aprovecha la evidencia de la crisis mediante promesas de menores costes de gestión e infraestructura. Las nubes están hechas de vapor, pero éste parece ir tomando cada vez más cuerpo.
¿Qué es eso de “Windows Cloud”?
Escrito a las 1:50 am
Una mención rápida hecha por Steve Ballmer el pasado miércoles está generando bastante intriga e interés: un pre-anuncio de algo que el CEO de Microsoft denominó Windows Cloud, que estaría diseñado para programadores que escribiesen aplicaciones de cloud computing, y que sería desvelado por la compañía en el plazo de un mes. Los detalles, en ComputerWorld o en Slashdot.
La reacción más habitual está siendo el escepticismo. ¿Puede Microsoft, la empresa que e mostró incapaz de reaccionar ante la llegada de los ultraportátiles más que resucitando un Windows XP de ocho años de antigüedad, poner de repente en el mercado un sistema operativo ligero y orientado a la nube? Que un producto cuyo lanzamiento se espera para dentro de un mes no tenga aún nombre definitivo, y que suponiendo un cambio de estrategia tan importante no se supiese nada hasta ahora no parece el estilo habitual de Microsoft. Según Ballmer,
“We need a new operating system designed for the cloud and we will introduce one in about four weeks, we’ll even have a name to give you by then. But let’s just call it for the purposes of today ‘Windows Cloud.” (…) We’re not driving an agenda towards being service providers but we’ve gotta build a service that is Windows in the cloud”
El fortísimo auge del mercado de los ultraportátiles, calificados ya de “netbook revolution” y con ventas esperadas de doscientos millones de unidades para 2013 (el mismo tamaño que la totalidad del mercado previsto para los laptops convencionales), podría estar impulsando a Microsoft a cambiar su habitualmente cansino ritmo de desarrollo por algo más reactivo, capaz de contrarrestar a una Google cuyo último movimiento, el lanzamiento de Chrome, ven claramente como lo que ya comentamos en su momento: una amenaza diseñada para competir con Windows (por cierto, gracias a todos los que en aquellos días vinieron a “explicarme amablemente” en los comentarios el concepto de sistema operativo, como si yo, que llevo dieciocho años dando clase de Sistemas de Información, no lo supiera… debe ser la primera vez que me alegro de coincidir en mis apreciaciones nada menos que con Steve Ballmer :-)
“If you talk to Google they’ll say it’s thin client computing but then they’ll issue a new browser that’s basically a big fat operating system designed to compete with Windows, but running on top of it”
Sin duda, una razón poderosa para intentar dinamizar la cartera de productos de Microsoft poniendo encima de la mesa algo más que el vetusto XP, que contrapone al hecho de ser un entorno conocido para muchos, la evidencia de ser un sistema claramente no diseñado, por orientación y filosofía, para las características de un ultraportátil. ¿Será capaz Microsoft de dar una respuesta tan rápida e interesante como lo que Ballmer ha parecido insinuar, y sacarse de la manga un sistema operativo ligero y orientado al trabajo sobre la web, o estaremos hablando simplemente de algo tan parecido a las nubes como el vaporware?
Nubes por todas partes
Escrito a las 9:12 am
Veo nubes por todas partes. Y no, no estoy dando el parte metereológico. La idea del cloud computing, la materialización de la mítica frase acuñada en Sun Microsystems, “the network is the computer”, aparece cada día más como la frontera principal entre la informática del siglo pasado y la de éste. Un siglo pasado anclado a la máquina, al ordenador personal, al sueño de “un ordenador en cada casa“, enfrentada a un momento actual que extiende el concepto mucho más allá: múltiples ordenadores adaptados a cada uso, unidos a una pléyade de dispositivos de otros tipos, y todos ellos accediendo a la misma información con idéntica facilidad y coherencia.
Un mundo en el que el sistema operativo pierde toda su importancia más allá de proporcionar el acceso a los recursos de la máquina, convirtiéndose en una capa finísima, casi invisible al usuario, que éste prácticamente no toca, y que se limita a garantizar eficiencia, estabilidad y seguridad. Sobre él, el navegador como ventana abierta a la red, interactuando con los recursos de la máquina para gestionar las diferentes situaciones de conexión/desconexión, y accediendo a aplicaciones y datos situados en la red de manera natural, en los diferentes proveedores, donde pueden ser accedidos desde cualquier máquina por todos aquellos que deben acceder a ellos.
La nube va a ser, sin duda, la nueva frontera. Y lo va a ser en los dos ámbitos clásicos de la tecnología: en el personal, y en el corporativo. En el mercado de consumo, el de los usuarios de a pie, estamos ya viviendo una notable transición a la nube de la mano de algunas empresas entre las que se destaca Google: correo, agenda, documentos, fotos, referencias, anotaciones… todo lo que un usuario necesita, disponible desde cualquier terminal tras una autenticación simple. Unido al auge de la ultraportabilidad, a la conectividad cada vez más barata, plana y ubicua, y al crecimiento del mercado de los smartphones - con BlackBerry, iPhone y el recientemente anunciado G1 como protagonistas principales, - nos disponemos a ver una evolución vertiginosa en el modelo de uso por parte de los particulares: ¿quién quiere su correo, su agenda o ese proceso de textos de cuyas prestaciones no llega a usar jamás más del 3% confinados en el disco duro de un solo ordenador, inaccesibles cuando está lejos de él o se encuentra apagado?
Pero la evolución en el mercado de consumo no será nada comparado con la del mercado corporativo. Caracterizadas por su lentitud y conservadurismo en la toma de decisiones, las empresas, procedentes de un doloroso pasado de implantaciones faraónicas costosísimas, verán disipados los cuentos de viejas sobre los terribles peligros de tener los datos más allá de los protectores muros de la sede corporativa gracias a historias de éxito como Salesforce y muchas más, y presenciarán como aquellas empresas más ágiles en la migración a la nube empiezan a disfrutar de costes mucho menores, funcionalidades enormemente extendidas en la dirección adecuada, y soporte para colaboración simple, eficiente y seguro. En poco tiempo, el data center corporativo estará tan fuera de lugar como construir tu propia central eléctrica o tu propio pozo de agua, salvo en el caso de aquellas empresas, no muchas, que por dimensión o tipo de negocio opten por “construir su propia nube”. Decididamente, en la informática corporativa nos disponemos a presenciar una revolución.
Hace varios meses, tuve una reunión con mis amigos de Oracle. Oracle es una emrpesa a la que tengo un gran cariño: la primera que, a mi vuelta de Estados Unidos, confió en mi capacidad de dirigirme a una audiencia de manera independiente para hablarles de mi visión de las tendencias en tecnología, para que ellos enmarcasen posteriormente sus productos en lo que representaba su interpretación de aquellas tendencias. En aquella ocasión había sido en torno al CRM: en esta ocasión, me pedían repetir algo parecido, pero para sus aplicaciones de PYMES. Sin embargo, y a pesar del gran incentivo que supone trabajar con buenos amigos, esta vez no funcionó: mi visión de la tecnología para las PYMES ya no coincidía con la que ellos presentaban. Mientras ellos seguían “en La Tierra” con aplicaciones clásicas, yo ya tenía claramente “la cabeza en las nubes”, y nuestros mensajes no podían ser alineados fácilmente. Por eso me ha encantado escuchar, en ese Oracle Open World que se está celebrando en San Francisco al que me invitaron pero al que no he podido asistir por problemas de agenda, las declaraciones del Vicepresidente Ejecutivo de Desarrollo de Producto, Chuck Rozwat, en las que deja ver un futuro de orientación a la nube:
“The currently experimental market will mature into a service for businesses as people will migrate more and more serious/mission critical applications to the cloud”
convirtiendo así a la división de products on-demand de la compañía y a las iniciativas de trabajo con la Amazon Elastic Computing Cloud en uno de sus activos más estratégicos. La transición a la nube no va a ser sencilla para Oracle, como no lo será para muchas otras empresas de tecnología acostumbradas a un modelo más de producto que de servicio, pero claramente, nos muestran cuáles son las tendencias y donde se encuentra el futuro. En breve veremos muchos más capítulos de esta saga: proveedores migrando sus ofertas, y empresas anunciando su adopción. El futuro está en las nubes.
Cloud Computing por todas partes
Escrito a las 12:23 pm
Cuatro artículos en el Business Week de esta semana (“How cloud computing is changing the world“, “Cloud computing: small companies take flight“, “Enter the cloud with caution“ y “It’s 2018: who owns the cloud?“) hablan del cloud computing, tras un primer artículo de introducción publicado el pasado Abril, “Cloud computing: eyes on the skies“. Y cuando un término llega al Business Week, biblia de cabecera de muchísimos directivos, de la manera en la que lo ha hecho éste, se trata de una señal inequívoca: te vas a hartar de oír hablar de cloud computing. Hasta tal punto se ve el término como trascendente de cara al futuro, que algunos han intentado incluso patentarlo…
Sin duda, el tema tiene una trascendencia importante: como bien comenta Hugh Macleod, el cloud computing es la verdadera batalla importante en este momento en la escena tecnológica: las compañías que dominen “la nube” serán los verdaderos actores del futuro, con esquemas de concentración muy importantes debido a la misma naturaleza de la actividad. A quienes llevamos tiempo poniendo nuestros datos, nuestros pensamientos, nuestras imágenes, nuestras relaciones sociales y nuestra vida entera en la red, el cloud computing nos resulta cualquier cosa menos sorprendente, prácticamente una opción lógica derivada del hecho de trabajar desde muchos sitios o muchas máquinas. Pero para las compañías, la cosa va mucho más allá: viniendo de un pasado construido en torno a aplicaciones instaladas en ordenadores de sobremesa, brutalmente sobredimensionadas y capaces de hacer muchísimas más cosas de las que ningún empleado de la compañía podría llegar a querer hacer jamás, pensar en un futuro de aplicaciones minimalistas residentes en la red y accesibles desde cualquier sitio resulta casi un anatema. Hasta que se empieza a probar: ¿qué sentido tiene poner en manos de cada empleado una licencia con un coste de varios cientos de dólares para que pueda maquetar documentos de la manera más sofisticada posible, cuando lo único que necesitamos es que escriba y comparta fácilmente lo que escribe con quienes trabajan con él? Así, las empresas que prueban aplicaciones de este tipo se encuentran de repente con niveles de productividad y satisfacción sorprendentes, y con esquemas de trabajo que pasan a tener mucha más lógica cuanto más se utilizan.
La idea de compañías utilizando infraestructuras de aplicaciones, procesamiento y almacenamiento en manos de especialistas no es nueva, proviene de la idea del utility computing de los sesenta, cuando un ordenador era un recurso enormemente caro que había que compartir. Aunque la razón ha cambiado, el concepto sigue siendo el mismo, y a la luz de los avances en arquitecturas de virtualización, comunicaciones, seguridad y escalabilidad, pasa a tener muchísmo más sentido. Sin duda, el cloud computing va a ser la gran discusión en la informática corporativa durante los próximos tiempos.
La evolución del teléfono móvil
Escrito a las 8:41 am
Impresionante vídeo que recoge en tres minutos la evolución del concepto de teléfono móvil desde el año 1985 hasta nuestros días, y termina con algunas intuiciones sobre su futuro. Creado por Teemu Arina, a quien llegué a través de Smart Mobs, especula con el concepto de terminal móvil a modo de (traduzco libremente) “varita mágica” capaz de interactuar con el entorno y capturar características del contexto que lo rodea, interactuando con la nube dinámica de contenidos abiertos (“the cloud“, según comentaba Judy Breck hace unos días en un tema que tuve la oportunidad de utilizar e una presentación ante una importante empresa española hablando de online education), y vinculado o no con el “cerebro global”. Un terminal que combinará conceptos como el cloud computing, la realidad aumentada y la Internet de las cosas de una manera natural y llena de sentido.









