Artículos sobre blog
Los blogs han muerto, vivan los blogs…
Escrito a las 11:36 am
De un tiempo a esta parte, leo noticias acerca de la pretendida muerte de los blogs, particularmente a partir de un artículo de Paul Boutin en Wired titulado “Twitter, Flickr, Facebook Make Blogs Look So 2004“. Y dado que sobre blogs, a estas alturas, uno ya va teniendo una cierta opinión formada, me parece interesante comentarlo.
Tras conseguir leer el artículo no sin dificultad (Wired, una publicación a la que estoy suscrito, tiene artículos que valen la pena, pero está plagada de pop-ups y formatos publicitarios intrusivos de esos que sí son verdaderamente ya no “so 2004″, sino más bien “so nineties” :-) mi sensación es de decepción. Esperaba, la verdad, una argumentación algo más cuidada. Estoy de acuerdo con alguno de sus puntos, pero el salto a las conclusiones me parece, como mínimo, aventurado. Detallaré mi crítica:
Los blogs representaron, en los primeros años de este siglo (1999 vio la fundación de Blogger por Pyra Labs, y 2003 su compra por Google y la consiguiente inyección de recursos y salto a la popularidad), la primera posibilidad real que una persona sin conocimientos de tecnología, programación o manejo de un host tenía de publicar. Como tal, el blog fue el primer impulso dado a ese termino hoy manoseado y raído de la “Web 2.0″, la reedición de la web en un formato en que todos podíamos participar prácticamente sin limitaciones y con una presencia que iba algo más allá de lo que planteaban los foros, en los que el protagonismo no correspondía a la persona, sino al consolidado del contenido. Ahora, unos pocos años después, los blogs representan una de las posibilidades de desarrollar una presencia web, pero obviamente ya no son la única. Los jóvenes, por ejemplo, parecen preferir un desarrollo vinculado a las redes sociales, a esa página personal de Tuenti o de Facebook que, en ocasiones abierta a la búsqueda en la web, les proporciona un contexto múltiple y vinculado al de sus amigos y conocidos. Otros vehículos, como Flickr, YouTube, Twitter, etc. permiten la expresión personal en ocasiones con un balance esfuerzo vs. resultados mucho más ventajoso que el del blog, e incrementan sus seguidores día a día. Y así debe ser. Si alguien en algún momento pensó que el blogging era para todo el mundo y para todo momento, efectivamente se equivocó. Empezar un blog es fácil, insultantemente fácil. Continuarlo, no tanto. Popularizarlo, menos. Sigo pensando que el principal cliente de un blog es uno mismo, y que en determinadas ocasiones y circunstancias habrá más, pero para eso hay que poner mucho más que el esfuerzo de crearlo. Tener presencia a través de una red social es decididamente más sencillo. Otra cosa es que valga para lo mismo o llegue a reflejar lo mismo.Pero pensar que los blogs eran un atajo, un camino corto hacia la popularidad o una herramienta al alcance de cualquiera, no dejaba de ser una idealización de la herramienta, un “tengo un martillo, y por tanto, todo lo que se mueve es un clavo”.
¿Han muerto los blogs? La afirmación me parece directamente una estupidez. ¿Están anticuados? Hoy los blogs están en todas partes, partes de su estructura han sido adoptadas por los medios convencionales, integran conglomerados mediáticos que multiplican por factores de diez y de veinte la audiencia de muchos medios clásicos, y sirven para expresar la opinión, los pensamientos y el día a día de millones de personas y organizaciones, así como para congregar la participación y el feedback en torno a ellos. Hay blogs que mantienen el espíritu inicial, y también otros que lo enturbian con prácticas que, no por inevitables, tienen que gustarnos a todos, porque las reglas no las escribimos nosotros: lo hace, en el mejor de los casos, la mano invisible del mercado. Pensar que los blogs van a desaparecer es simplemente ridículo. Que haya alternativas a los blogs a la hora de crear una presencia en la web es algo bueno, que no hace sino reflejar la progresiva madurez de Internet y el papel creciente que la red juega en nuestras vidas. El blog es, simplemente, una herramienta, que seguirá teniendo un papel preponderante cuando alguien pretenda crear una presencia en la red de un tipo determinado. En agregado, los blogs han cambiado la red, convirtiendola en algo edificado sobre las personas, donde cualquiera puede tener una voz, más discreta o más prominente en función del esfuerzo que quiera o pueda depositar en ello. Pero no son una obligación (faltaría más), ni una necesidad, ni una panacea, ni mucho menos compiten con otros géneros o herramientas, sino que más bien los complementan a la hora de establecer tu presencia en la red. Contestando de manera sencilla a Paul Boutin y a otros agoreros: tenemos blogs para rato.
CBO, Chief Blogging Officer
Escrito a las 12:50 am
Un artículo en Financial Week, “Virtual reality: Chief blogger title catching on with corporations“, incide en un tema que llevo tiempo viendo ocurrir: las empresas han pasado en un tiempo extremadamente breve de sentirse atacadas y preocupadas por el fenómeno blog, a reclamar por todos los medios una estrategia de blogging y a necesitar personas que les ayuden a llevarla a la práctica. El blog se ha convertido en un fenómeno ya en plena madurez, con sus propias reglas, su elevadísimo valor comunicativo, su función de hacer de voz de la compañía mucho más allá de lo que las aburridas comunicaciones corporativas oficiales con tono acartonado y formal llevaban a cabo. En la era de la conversación, las empresas no sabían hablar: era, claramente, una situación que había que intentar corregir.
Las empresas lo saben, y empiezan a definir puestos encargados de ese tipo de aspectos como parte de su comunicación. Los pioneros fueron empresas como las citadas en mi primer capítulo de libro sobre el tema allá por 2006: General Motors, Macromedia, Microsoft, Sun, Yahoo!… empresas que empezaron casi por casualidad, en muchas ocasiones como fruto de un descubrimiento personal, de una figura que decidía proyectar su presencia en la incipiente blogosfera como parte de la imagen corporativa, y empezaba a inventarse de cero unas reglas que se iban escribiendo a toda velocidad. Tras los pioneros, el fenómeno se empieza a generalizar: ya no es ni la primera, ni la segunda ni la décima empresa que me pide consejo sobre el tema, que me preguntan por perfiles de personas que podrían desempeñar esa función, que me piden ayuda para definir el puesto: ahora mismo estoy precisamente preparando una propuesta en ese sentido para una importante empresa del panorama tecnológico. Y fuera de nuestro país, multinacionales como Coca Cola, Marriott, Kodak y por supuesto, Dell (a la que dedico una sesión en ese sentido) han incorporado ya la figura del Chief Blogger con o sin título directamente atribuido.
Las variantes son muchas: una persona interna con experiencia en la blogosfera que es relevada de parte de sus funciones para que asuma la responsabilidad de crear y mantener el blog corporativo, un directivo - a veces de alto nivel - que lo asume como propio, un externo que es incorporado para esa función… Como factores importantes, una dependencia próxima de la dirección general que le permita recurrir a ésta cuando sea preciso y sentirse apoyado en el desarrollo de la función, una asunción de las características de la blogosfera que eviten que tenga que “comulgar con ruedas de molino” comunicativamente hablando, un fuerte conocimiento de la empresa y su casuística. Y en los blogs de directivos de empresas grandes y cotizadas, la espada de Damocles de las reglas de comunicación en la tocante a la esfera bursátil: los llamados forward-looking statements y la necesidad de conocer las reglas directamente, porque no hay blog que sobreviva a la supervisión detallada de un tercero que lo filtre y modere… Todo un mundo desde el punto de vista de la comunicación corporativa que se está empezando ya a generalizar.
Blog. Opinión. ¿Qué parte no has entendido?
Escrito a las 1:43 am
Vamos a estudiar la anatomía de la difusión de una idea, como las semillas de ese diente de león de la foto cuando las soplas. Ayer por la mañana, leí una noticia que me pareció interesante: era acerca de Microsoft, una de las compañías cuya evolución sigo con suma atención desde hace ya bastante tiempo. La noticia mencionaba unas declaraciones de un alto directivo de la compañía, Brad Smith, en las que se posicionaba como una especie de “guardián de la seguridad”, de “luchador contra el ciberdelito”, razón por la cual proporcionaba gratuitamente a la policía de todo el mundo un llavero USB que permitía entrar rápidamente en un ordenador, capturar pruebas que incriminasen a su propietario, evidencias de navegación, archivos de datos, contraseñas, fechas, horas, volcados de memoria, puertos abiertos, TCP, UDP, procesos en marcha… toda una colección de herramientas forenses metidas en una especie de “navaja suiza”, supuestamente para uso policial, pero en la práctica para cualquiera una vez que la has distribuido con tanta alegría. Hoy, el kit de Microsoft está a disposición de absolutamente cualquiera, bueno o malo, a un lado o al otro de la ley, en países con garantías democráticas y en aquellos donde éstas no son más que una quimera. Por supuesto, la idea me pareció abominable por múltiples cuestiones: porque puede caer en manos de cualquiera, porque sirve para violar la privacidad de cualquier usuario, y sobre todo, porque muestra la actitud de una compañía ante sus usuarios… “son malos si no se demuestra lo contrario, y debo dar todas las facilidades a quien quiera pillarlos”. Que la compañía responsable del 99% del spam y de la basura que recibimos por Internet se erija ahora en “defensor de los buenos” o en “perseguidor de los malvados”, en organismo parapolicial, me parecía de todo punto repugnante y asqueroso. Esa es mi tesis. Te puede parecer bien o mal, pero es la que es. Nunca he pretendido ser neutral, por eso esta página afirma reflejar mi opinión. Si ésta no te gusta, puedes irte a leer cualquier otra de las muchas que hay en la red, y además te lo recomiendo: las hay muy buenas.
Insisto: dado que tengo un blog, mi siguiente objetivo tras leer y analizar la noticia es poner en marcha una cadena que haga llegar mis ideas al respecto a todos los lugares posibles. Tomar más de cinco años de experiencia blogosférica, y destilarlos en un tipo de redacción determinada, en una estructura de entrada sólidamente anclada en referencias externas, y en una construcción de ideas que resulte coherente y “palatable”. Una tesis que puedan hacer suya cuantas más personas mejor. Recordemos: el objetivo es hacer llegar la idea, mi opinión, a cuantos más sitios mejor. Para eso tengo un blog en cuyo título menciono la palabra “opinión”: yo no pretendo engañar absolutamente a nadie.
¿Resultado? Además de la ya de por sí cuantitativamente importante difusión que proporciona esta página por sí misma, la entrada ha obtenido reacciones en más de diez sitios, algunos de tanta difusión como Libertad Digital, la Asociación de Internautas y otros… una difusión digna de mención, obtenida en algo menos de veinticuatro horas. Unida a la obtenida por sitios como Slashdot en inglés o Barrapunto y Menéame en español, la noticia ha llegado a muchas, muchísimas personas, obteniendo precisamente el efecto deseado, efecto del que me siento orgullosamente parte integrante. ¿Militancia? ¿Cruzada? Yo lo llamo simplemente difundir mis opiniones. Mientras, en los comentarios de la entrada, se discute ferozmente si el término “puerta trasera” está bien utilizado o no, si tengo fobias o no las tengo, o mi favorita de todos los tiempos: si es la última vez que se me viene a leer… frase que llevo oyendo desde cuando tenía mil o dos mil lectores al día, y hoy tengo como veinte veces más y creciendo consistentemente. Yo, mientras, tranquilo, relajado, dejando aquellos que aportan opiniones interesantes, y borrando aquellos que insultan o me parecen simplemente idiotas. Mira… esto es un blog. Recoge la opinión de su autor, y se dedica a difundirla en la medida de lo posible. ¿Qué parte de “blog” o de “opinión” no has entendido? ¿Te piensas que esto no tiene línea editorial? Quien quiera hacer un blog neutral, que lo haga: éste no lo es, ni pretende serlo, ni lo ha pretendido nunca. ¿Te crees que escribo para que te leas las noticias, como si fuera un cortapega de las agencias? ¿Te gustaría una rectificación? Pues ya sabes, hazte un blog tú mismo, y rectifica todas las veces que quieras. Y aquí, opina lo que quieras, que las opiniones, sean en el sentido que sean, son más que bienvenidas. Pero a mí no vengas a decirme lo que tengo que hacer, creer, pensar o escribir, que ya somos todos mayorcitos.
Tengo un blog sobrevalorado
Escrito a las 4:29 pm
“Carmiña, oye, dejo esto… es muy estresante… Interesante no, mujer… ¡estresante!!”
Qué le vamos a hacer, la vida es dura. Admitámoslo: tengo un blog sobrevalorado. El Mundo, emulando a The Times, ha publicado un artículo en el que pide a los lectores que emitan su opinión sobre los blogs más sobrevalorados, y no cabe duda: soy el más mencionado en los comentarios. Ante semejante evidencia, y rápidamente (no vaya a ser que venga otro y me robe el protagonismo), admitámoslo. Poco se puede decir más que reconocerlo. En momento semejante, supongo que debería retirarme al campo, a cultivar cebollinos en un páramo sombrío…
… pero lo siento, estoy demasiado ocupado preparando mi siguiente entrada :-)
A todos: lectores, suscriptores, bloggers, comentaristas, analistas, medios… a ti que te pasas por aquí esporádicamente tras encontrarme en un motor de búsqueda, a ti que me tienes en tu lector de feeds y te desayunas conmigo por las mañanas, a ti que me das ideas con comentarios que muchas veces son mejores que la propia entrada que he escrito, a ti que me vinculas o me citas, a ti que me sigues en Twitter, Jaiku, Facebook, Dopplr y tantos sitios más, a ti que me incluyes en un ranking, a ti que me votas positiva o negativamente en el Menéame, a ti que me usas para inspirar una columna en tu periódico, a ti que pasas por aquí para llevarme la contraria todos los días como si fuera lo más importante en tu vida, a ti que pones publicidad, a ti que me llamas para entrevistarme, a ti que me llamas para que dé una clase o conferencia… a TODOS, de verdad: muchas gracias por sobrevalorarme tanto, tan bien y durante tanto tiempo.
Currículos, blogs, cartas y mentiras
Escrito a las 1:46 pm
Impresionantes las revelaciones de Arcadi Espada en su blog de El Mundo sobre el currículo del ministro de Sanidad, Bernat Soria: según una carta recibida, firmada pero citada anónimamente por el periodista, el ministro habría mentido en prácticamente todos los puntos de su afamado currículo. Si los comentarios, a las que el ministro deberá proporcionar alguna explicación plausible, resultan ser ciertos, resulta que el brillantísimo currículo del ministro sería menos creíble que los títulos académicos de otro ilustre alto cargo de un gobierno anterior, un tal Roldán.
¿El problema? La publicación, por parte del ministro, de una versión de su biografía en su blog electoral, ampliada con respecto a la más escueta de su página oficial en el Ministerio, y en la que, según el denunciante, comete falsedades tales como name dropping (una cosa es coincidir en la misma institución con determinados investigadores, y otra muy distinta haber investigado con ellos), hipérboles (una cosa es un premio juvenil y otra la Medalla de Oro y Premio de la Real Academia Nacional de Medicina), falsedades (una cosa es ser Decano de la Facultad de Medicina de Alicante y otra haber perdido unas elecciones para llegar a serlo), o factoides de difícil comprobación (una cosa es irse de vacaciones a Singapur y otra haberse exiliado voluntariamente para investigar allí), entre otras “joyas” puestas de manifiesto por el denunciante.
En términos generales, las acusaciones son tan sumamente graves, que obligan a una investigación de oficio: de ser ciertas, no hablamos de “maquillaje” en un currículo, sino de puras, duras y graves mentiras, completamente inaceptables para cualquiera, y mucho más en un cargo público de semejante nivel. Un auténtico “Bernatgate” ante el que resultan imprescindibles pruebas más sólidas que una simple carta enviada a un periodista. ¿Miente el ministro en su biografía? ¿Miente el autor de la carta (no anónima) recibida por Arcadi? ¿Hablamos de falsas denuncias con motivos electoralistas? Ante la duda, foto inmediata de la página de dicha biografía, y a pasar a comprobarla punto por punto. Hablamos de un ministro de España, me alegraré mucho si puedo poner una actualización a esta entrada vinculando a una respuesta que demuestre punto por punto y de manera inequívoca sus datos biográficos. Lo contrario es para echarse a temblar.
ACTUALIZACIÓN: Tras la publicación de la entrada original de Arcadi Espada denunciando la hinchazón del currículo del ministro, éste respondió con una entrada en su blog en la que acusaba al periodista de ser “poco riguroso”, entrada que ya le ha generado su buen vapuleo dialéctico: treinta y cuatro comentarios de los cuarenta y siete que la entrada ha generado hasta el moento son en el sentido de dudar del ministro y exigirle explicaciones sobre los méritos que se atribuye. A esta entrada y a esta descalificación, Arcadi ha respondido como de él se esperaba: aportando pruebas. Y el ministro se equivoca: ni la carta no era, como desde el primer momento dijo Arcadi, un anónimo (era una misiva perfectamente identificada que simplemente pedía que no se revelase su nombre, pero permitía la investigación del periodista), ni la carga de la prueba recae sobre el acusador (probad a ver que pasa si en vuestra empresa circula el bulo de que mentisteis en vuestro currículo, a ver quién a quién le toca demostrar la verdad).
Finalmente, como se decía en la carta original, el ministro cometió “falsedad por hinchazón” y “name dropping”: ni fue Decano de la Facultad de Medicina de Alicante (sólo de manera interina unas pocas semanas debido a la marcha del decano Carlos Belmonte a Estados Unidos en la primavera de 1986, lo que le convierte en un Acting Dean, para nada homologable ni en prestigio ni en atribuciones con ser Dean), ni trabajó con Erwin Neher y Bert Sakmann (a no ser que consideremos “trabajar con” como “trabajar en la misma institución”, algo académicamente inaceptable), ni se autoexilió a Singapur (nunca dejó su Universidad original, no trabajó en Singapur, y aunque consten trabajos que firmó con su credencial de “profesor visitante”, no están coautoreados con nadie de la citada universidad, sino con compañeros de su universidad española). Mintió por tanto el ministro, y puedo por tanto contar hasta treinta y seis comentarios a esta entrada que me deben una disculpa, que sin duda nunca recibiré, y mucho menos de una persona que ha escrito ¡¡hasta veintinueve comentarios en dos días, todos ellos en el mismo sentido!!, algunos de ellos rayanos en el insulto y la descalificación injustificada, y que aún después de las pruebas aportadas por Arcadi, sigue defiende al ministro mediante el “equilibrio dialéctico” y la “interpretación de manga ancha”. Las cosas tienen un nombre, y el el mundo académico, la “hinchazón curricular” y el “name dropping” son pecados imperdonables. Y estos casos lo son. Y es una pena, porque a este ministro no le habría hecho falta ninguna caer en ellos.
Dejemos que la historia se escriba a sí misma…
Quinto cumpleaños
Escrito a las 1:19 pm
Siempre he asociado eso de olvidarse de los cumpleaños a personas que ya han cumplido muchos, y eso es exactamente lo que me ha ocurrido, debe ser que estoy mayor: el pasado jueves 21 esta página cumplió exactamente un lustro, es decir, cinco años desde que escribí esta primera entrada sin título y esta otra en la que daba cuenta de la adquisición de Pyra Labs por Google.
La página tenía otro aspecto muy distinto, pero la misma idea: aprovechar que ya que tenía que leer mucho para mantener mis clases, conferencias y artículos de prensa actualizados, escogería “de vez en cuando” (en 2004 se convirtió en “todos los días”) aquellas que me resultasen más sugerentes para escribir un poco sobre ellas y obtener retroalimentación de aquellos que pasasen por allí a leerme. Contrariamente a lo que piensan algunos, en 2003 ya daba clases (llevo dándolas desde nada menos que 1990), conferencias (empecé en 2000 al volver de Estados Unidos), y escribía artículos de prensa (los más antiguos están aquí). Cinco años, 3.277 entradas y 46.137 comentarios después, sigo haciendo exactamente lo mismo. Con más intensidad, más visitas, más comentaristas, más experiencia… con algunos amigos más, y - qué le vamos a hacer, supongo que es inevitable - también con algunos enemigos. Pero sobre todo, con muchas más ganas.
A todos, muchas gracias.
Ah, y aprovechando, he reescrito la sección de “Acerca de“, que hacía años que no la actualizaba.
Enganchados al blog del jefe, en ABC
Escrito a las 12:28 am
Amanda López me cita en este artículo sobre blogs corporativos titulado “Enganchados al blog del jefe“, en el que se habla de directivos de diferentes empresas que utilizan el blog para su comunicación. Utiliza como ejemplos a Herme García, Jesús Encinar, Martín Varsavsky, Rodolfo Carpintier, Rogelio Bernal, Rosa García y Ubaldo Huerta.
El efecto EBE…
Escrito a las 1:00 pm
Si notas de repente que tu posición en los rankings sube rápidamente por encima de lo habitual, no cabe duda… es el efecto EBE :-) Lo que pasa cuando hablas en un sitio con una densidad de bloggers por metro cuadrado muy superior a la normal, que después van y te citan en sus páginas. O al menos digo yo que será eso…
No tengo yo tendencia a obsesionarme mucho con estas cosas, ni a confiar especialmente en este ranking por encima de otros - me parece interesante por ser de Nielsen, que de estas cosas algo saben, y por reflejar una variable, las citations o enlaces entrantes, de manera mucho más dinámica que otros, nada más - pero la verdad es que el efecto “subidón, subidón” sin hacer nada especialmente distinto a lo que hago habitualmente me ha parecido interesante. No tiene más importancia que me puramente anecdótica, dentro de poco me imagino que volverá a su posición habitual alrededor del ciento y pico, pero en fin, que no había yo pensado en los “efectos colaterales” de este tipo de encuentros…
Blogs corporativos: el directivo y la falta de tiempo
Escrito a las 12:11 pm
“El blog corporativo no es una cuestión de tiempo. Tiempo tenemos todos, y además, mágicamente, todos en la misma cantidad: veinticuatro horas al día. Es una cuestión de prioridades. Y el directivo le dará al blog corporativo la prioridad adecuada cuando en vez de plantearse un divertimento o un ejercicio de modernidad, se plantee el verdadero valor de comunicarse de forma transparente y directa con sus lectores. No antes. Un Director General que dice que trabaja mucho y que afirma que por eso no tiene tiempo para hablar de manera directa con el entorno que le rodea, con sus empleados, con sus clientes, con sus proveedores… seguramente no debería ser Director General. Debería revisar sus prioridades.”
La importancia de la coherencia
Escrito a las 12:06 am
Ricardo Galli es una persona que no te deja indiferente. Pero sobre todo, es una persona coherente y consecuente. Coherente con sus ideas, con la defensa de las cosas que considera importantes, de aquello en lo que cree. Y si en una cosa cree Ricardo es en la libertad de expresión. La libertad de expresión, para Ricardo, es algo tan grande y monumental como esa Catedral de Palma con la que posa en la foto. Por eso, cuando llega la rectora de la organización en la que trabajas y, con argumentos débiles y confusos basados en “tengo un amigo que conoce al primo de Zumosol” te exige que borres una entrada perfectamente sólida y documentada, es el momento de ser consecuente, echar el cierre e irse a escribir a otro sitio.
Desde hoy, encontraréis a Ricardo en su nuevo blog, fuera de la Universidad. Se despide del anterior, que no seguirá actualizándose, y opta por el camino de la independencia. Actualizad vuestros feeds, porque a Ricardo vale la pena seguirle. Lo que queda sobre la mesa tras la salida de Ricardo es que una Universidad, que debería ser un bastión de valores como la libertad de cátedra y de expresión, ha decidido censurar a uno de sus profesores, una verdadera barbaridad que transgrede los valores que como institución educativa tendría que tener. El hecho sería malo, malísimo en cualquier caso, pero en éste resulta además especialmente sangrante: la entrada censurada de Ricardo argumentaba sólidamente contra un pretendido “observatorio de Internet” completamente carente de todo rigor académico y de investigación, una práctica que, como profesor que es, Ricardo hacía muy bien en denunciar. La pregunta de qué diablos hace toda una rectora de universidad ejerciendo la censura para “proteger” a un sitio semejante de la opinión legítima de uno de sus profesores no tiene respuesta válida ni la tendrá nunca, sean cuáles sean las razones. Es, pura y simplemente, una barbaridad. Y una pena.










