El Blog de Enrique Dans

Detener el reloj de la historia en beneficio de los intereses particulares de algunos…

Escrito a las 12:36 am
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From "The past through tomorrow", Robert A. Heinlein (1967)

 

Me lo envía Carlos J. Hidalgo a través de Twitter, es un fragmento de la página 34 de la edición española, titulada “Historia del futuro – I“, de The past through tomorrow (1967), una recopilación de relatos cortos de Robert A. Heinlein, considerado por algunos como uno de los tres mejores escritores de ciencia-ficción de todos los tiempos. Este fragmento en concreto pertenece a Life-line, el primer relato corto publicado por Heinlein en 1939, en el que narra cómo un profesor construye una máquina capaz de predecir cuánto va a vivir una persona, y provoca con ello una fortísima crisis en la industria de los seguros de vida, cuya patronal decide llevarlo ante los tribunales.

La parte relevante de la cita en versión original dice así (y copio la traducción también por eso de que indexe):

 

There has grown in the minds of certain groups in this country the idea that just because a man or corporation has made a profit out of the public for a number of years, the government and the courts are charged with guaranteeing such a profit in the future, even in the face of changing circumstances and contrary to public interest. This strange doctrine is supported by neither statute or common law. Neither corporations or individuals have the right to come into court and ask that the clock of history be stopped, or turned back.”

“Es un sentimiento creciente entre algunos grupos de este país la noción de que cuando un hombre o una compañía han sacado un beneficio del público durante un cierto número de años, el gobierno y los tribunales tienen el deber de salvaguardar esos beneficios en el futuro, incluso frente a circunstancias de cambio y contra el interés público. Esta extraña doctrina no se halla apoyada por la Constitución ni por las leyes vigentes. Ni los individuos ni las corporaciones tienen el menor derecho de acudir a los tribunales y exigir que el reloj de la historia sea detenido, o retrasado, en beneficio particular suyo.”

 

La cita ha sido utilizada en algunas ocasiones en el contexto de discusiones sobre los derechos de propiedad intelectual, y resulta verdaderamente inspiradora. Cuánto daríamos porque muchos políticos viesen las cosas con la meridiana claridad y raciocinio con la que las veía el juez de la novela de Heinlein allá por 1939…

Promusicae vuelve a perder el juicio

Escrito a las 9:17 am
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Fallamos-AudienciaProvincialEl pasado día 2 de abril se reunió la Sección Décima de la Audiencia Provincial de Madrid para ver en grado de apelación la demanda que Promusicae interpuso contra mí por “infracción a su honor”, que ya había sido desestimada en su totalidad anteriormente en los juzgados de Primera Instancia con una sentencia especialmente contundente (el Ministerio Fiscal llegó incluso a citar casos de otros países en los que sociedades similares a la demandante habían incurrido en prácticas como las que yo comentaba en mi entrada). Y el resultado ha vuelto a ser el mismo: la apelación de Promusicae ha sido desestimada. Promusicae vuelve a perder.

Un clarísimo intento de silenciar opiniones por parte de los ciudadanos, que termina bien: la Audiencia Provincial, como antes lo hicieron los Juzgados de Primera Instancia, deja perfectamente claro mi derecho a opinar. Como ya dije a raíz del fallo del primer juicio, estaba en mi perfecto derecho de opinar lo que opiné y de expresarlo públicamente en mi página, dado que me protege un derecho tan fundamental como la libertad de expresión. Un derecho que existe aunque no le guste a Promusicae. Ni había insultado u ofendido el honor de nada o de nadie en mi blog, ni se puede impedir que exprese mi opinión personal en el mismo, como llevo haciendo desde hace ya muchos años y como voy a seguir haciendo. Por mucho que ellos pretendan, el derecho al honor de las personas jurídicas que Promusicae pretende invocar es una norma mucho más débil que la libertad de expresión, y así debe ser. ¿Imaginamos un mundo en el que una corporación pudiese dedicarse a censurar todo aquello que supuestamente ofendiese a su honor, suprimiendo de manera efectiva cualquier opinión que no fuese de su agrado?

Eso es lo que pretende Promusicae. Elevar las barreras de entrada a la crítica, a la exposición de opiniones. La demanda de Promusicae no era únicamente contra mí por el hecho de que me tengan ahí absurdamente incrustado entre ceja y ceja, sino contra la participación, contra la conversación, contra las personas. Promusicae no quiere que la menciones, porque si lo haces, tiene el gatillo fácil y te planta una demanda. Lo que ha intentado con su demanda y posterior apelación es enviarme un mensaje de “no opines sobre nosotros”, de “no nos menciones”, un “cállate” en toda regla, que tanto los Juzgados de Primera Instancia como ahora la Audiencia Provincial han desestimado completamente y sin ningún tipo de paliativo. Ya ves, Promusicae… esas demandas se pierden. Y no una, sino dos veces.

Debo agradecer de nuevo el trabajo llevado a cabo por mi abogado en Bufet AlmeidaJavier Maestre, en su defensa no solo del caso, sino también de la libertad de expresión. Ahora, toca esperar a ver si Promusicae pretende seguir haciendo el ridículo, malgastando los recursos de sus asociados y apelando a instancias todavía más elevadas…

 

ACTUALIZACIÓN: Pablo Romero recoge la noticia en El Mundo, bajo el título “Promusicae vuelve a perder contra Enrique Dans por infracción del honor“, ADSLZone lo comenta en “La Justicia vuelve a ignorar a Promusicae en su intento de censurar la libertad de expresión“,  Microsiervos en “Enrique Dans 2 – Promusicae 0“, y me han llamado del programa de César Vidal.

Online learning: panorámica y análisis

Escrito a las 3:07 pm
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learningonlineEl escenario de formación online entendido en un sentido amplio está verdaderamente interesante: múltiples tipologías que van desde los cursos masivos o MOOC hasta las pequeñas píldoras de vídeo de uso individual, un abanico de competidores en el que se incluyen desde pequeñas startups hasta universidades tradicionales o grandes multinacionales, y una amplísima variedad de modelos, objetivos y estrategias.

Con el fin de intentar analizar este panorama con un poco de orden, aproveché un par de reuniones con Álvaro Sanmartín, de Floqq, para “robarle sus apuntes” sobre la industria: le pedí que en la medida de lo posible compartiese conmigo sus análisis competitivos y su visión del tema (mil gracias, Álvaro :-) y con eso y mi propios recursos he organizado una entrada que no será exhaustiva, pero sí larga, y que espero pueda ser interesante para muchos lectores que de una manera u otra están en disposición de aprovechar este escenario para plantearse el aprendizaje en la red.

La primera categoría estaría representada por los Massive Open Online Courses, o MOOC, sobre los que ya tuvimos ocasión de hablar anteriormente: una prolongación del modelo tradicional hacia la red, en forma de comunidad en la que se utilizan vídeos, problemas, lecturas y una interacción relativa con un profesor auxiliado por un equipo de tutores a lo largo de un período que puede durar desde varias semanas hasta varios meses. El 2012 se definió como “el año del MOOC“, un modelo que muchos han querido ver como el fin de las universidades y de la enseñanza tradicional, pero que en realidad representa un esquema diferente: una optimización de los mecanismos de transmisión de la información (¿de verdad alguien puede seriamente seguir planteando una clase con un profesor que llega, se sienta y se dedica a leer unos apuntes?) y una búsqueda de mecanismos de comunidad que suplementen una interacción que se degrada severamente con respecto al modelo tradicional bien entendido, sea presencial u online con otras dimensiones y atención directa del profesor. En las instituciones tradicionales existe, lógicamente, un gran proceso de reflexión en torno al fenómeno, como muestra esta carta del Presidente del MIT o este artículo de Kevin Carey en Washington Monthly.

El modelo masivo aporta un impacto interesante, a costa de ratios de abandono en muchas ocasiones superiores al 90%, lo que ha llevado a que muchas instituciones tradicionales los utilicen o bien como una forma de atraer atención, o como una manera de financiarse monetizando el tráfico mediante certificados oficiales, títulos que por entre $30 y $100 intentan verificar un cierto aprovechamiento de los recursos del curso por parte del alumno, que ve reconocidos sus esfuerzos con un título de una institución importante. El momento actual está caracterizado, tras la primera explosión del tema durante el año pasado, por una clara búsqueda del modelo de negocio, mezclando los citados elementos de titulación con cuestiones como la búsqueda de empleo, etc.

Los tres grandes actores más reconocidos en el mercado MOOC aparecen vinculados a las primeras iniciativas en este sentido, protagonizadas por instituciones tradicionales y por profesores o spin-offs de las mismas, y con importantes inversiones detrás. Coursera, fundada por dos profesores de Stanford,  Andrew Ng y Daphne Koller, es una de las pioneras: con ánimo de lucro y más de 22 millones de dólares de financiación, ha comenzado a trabajar el tema de la certificación, unido a modelos de bolsa de trabajo, de tutorización, y también de cursos esponsorización o con matrícula de pago. Cinco de los cursos ofrecidos por Coursera tienen ya reconocimiento oficial en el sistema de créditos académicos norteamericano. Su fundadora, Daphne Koller, tiene una conferencia en TED en la que proporciona muchos datos interesantes sobre el funcionamiento de la institución:

 

 

Udacity comparte origen con Coursera en Stanford, a partir de aquel ya mítico curso de “Introducción a la inteligencia artificial” ofrecido por Sebastian Thrun y Peter Norvig al que se matricularon más de 160.000 personas. Tras la experiencia, Thrun anunció su salida de Stanford con el fin de “llevar su idea al siguiente nivel”, y fundó Udacity, una empresa con ánimo de lucro que ha recibido financiación por valor de  unos quince millones de dólares.

EdX es una iniciativa surgida en el MIT y Harvard, con 30 millones de dólares de capitalización de cada una de las instituciones para dar lugar a una institución sin ánimo de lucro que busca ser capaz de ofrecer cursos de nivel universitario en una amplia gama de disciplinas, a una audiencia mundial y sin coste alguno, sobre una plataforma de código abierto disponible para cualquier otra institución que quiera utilizarla. La idea es explorar el desarrollo de materiales que vayan más allá de los vídeos y las clases online para buscar más la investigación sobre el concepto de experiencias interactivas, y ofrecerlos como forma de enriquecer la educación, aunque no de cara a la obtención de créditos académicos.

Además de las citadas, existe una amplia gama de iniciativas centradas en otros mercados: en el Reino Unido, Open University ha puesto en marcha Futurelearn, mientras en Australia surge Open2Study, en Alemania aparece Iversity o, en España, Telefonica se alía con Santander, Universia y el CSEV y lanzan Miríada X. Tema “de moda”, e infinidad de actores intentando lanzarse a ello.

En paralelo, surgen dos plataformas diferentes: proyectos de código abierto carentes de modelo de negocio, que buscan proveer de una educación gratuita de alta calidad al mayor número de personas posible. La primera de ellas, surgida en el año 2006, es Khan Academy, cuyo fundador, Salman Khan, tiene este vídeo de muy recomendable visualización en TED:

 

 

Khan Academy es un proyecto interesantísimo, con más de  4.000 lecciones bajo la licencia Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike. La misión de la compañía es “mejorar la educación proporcionando una educación libre de clase mundial para cualquier persona y en cualquier lugar”: ofrece cursos en Matemáticas, Ciencias, Informática, Humanidades, etc., con ejercicios dentro de la propia plataforma. Se financia con contribuciones de fundaciones, empresas y filántropos, ahora mismo cuenta con importantes donaciones de la fundación Bill y Melinda Gates, así como de Google o de Carlos Slim. Según Wikipedia, su canal de Youtube tiene más de 244 millones de visitas.

Peer to Peer University (P2PU) es otra iniciativa de este tipo: interesantísima, igualmente sin ánimo de lucro, creada en 2009 por la Fundación Hewlett y la Fundación Shuttleworth, y muy vinculada con el proyecto Open Badges de Mozilla: una plataforma basada en el modelo edupunk que ha creado distintas “escuelas” como son Social innovation, Mathematical Future, School of Webcraft, School of Education y School of Open, donde se imparten cursos gratuitos que te proveen de insignias o “badges” sobre distintas habilidades. Cada curso tiene una comunidad, donde se te propone un reto que si consigues superar, te permite recibir un “badge” que lo acredita. Cualquier persona puede crear un curso en P2P University, y la plataforma se centra más centrado en crear discusión y debate en torno a una comunidad de conocimiento: se trata de una conceptualización más pragmática, centrada en torno al aprendizaje y a la comunidad, más “al margen del sistema”.

Con ese mismo modelo pragmático, pero con ánimo de lucro y metodologías más orientadas al quick-win han nacido toda una variedad de plataformas: no buscan la titulación, sino la comunicación efectiva y el aprendizaje con materiales atractivos y fáciles de seguir, en torno a un catálogo que incluye temas de todo tipo y mezclas sin ningún rubor la cocina, la tecnología y el bricolaje. Uno de los pioneros es Lynda.com, una página que lleva desde 1995 ofreciendo formación en la red siguiendo un modelo completamente bootstrapped, empresa de marido y mujer financiada toda ella con fondos autogenerados y sin ningún tipo de ayuda externa: finalmente, en enero de este año salió a por su primera ronda de financiación y lo ha hecho a lo grande, con más de cien millones de Accel&Spectrum. En muchos sentidos, Lynda.com es un referente en el sector: producción propia, lo que les aporta un aspecto homogéneo y una calidad muy alta, con una licencia en modo “tarifa plana” que por unos $40 te da acceso a todo el catálogo de cursos. Un modelo que les ha proporcionado setenta millones de dólares de ingresos en 2011 y ciento tres en 2012.

Udemy es un modelo mucho más joven, y abierto en su desarrollo de materiales: cualquier puede crear un curso e introducirlo en la plataforma, siguiendo un esquema de tipo marketplace y un modelo de pay-per-view, no de suscripción. Cada profesor crea su material con sus propios medios, lo que genera una percepción de calidad algo más irregular, pero la plataforma funciona muy bien a la hora de promocionar los cursos mediante un modelo de afiliación, con colaboraciones de terceras partes, ofertas mediante empresas de tipo Groupon y similares, y entregando al profesor un porcentaje de cada matrícula. El crecimiento ha sido espectacular, como puede verse en esta infografía. Su facturación ha crecido más de un 400% durante el último año, con más de medio millon de estudiantes en todo el mundo. Víctor Bastos, un profesor español ahora en Floqq, ganó más de cien mil euros en 6 meses con un curso sobre “Cómo convertirte en desarrollador web desde cero“.

El modelo Udemy es el que inspira a Floqq: empresa radicada en España y Chile, bien capitalizada, con un catálogo muy amplio en una gran variedad de disciplinas, una producción mucho más cuidada a partir del trabajo con productoras profesionales, y precios algo más contenidos. Floqq ha conseguido bastante eco a partir de iniciativas como el documental #Paro0, orientadas a dar a conocer nuevas profesiones demandadas por el mercado y a ofrecer cursos relacionados para formarse en las mismas.

 

 

Además, otros modelos como Treehouse, fundada en 2010 y con $5,65 millones de inversión, muy enfocada en habilidades técnicas y con desarrollo de herramientas de corrección del código que insertas en tiempo real; Grovo, fundada igualmente en 2010, con vídeos más cortos sobre herramientas de la red mezcladas con micro-tests que permiten ir evaluando el aprendizaje; u Oja.la, una empresa radicada en Bogotá que desarrolla materiales en español, con un modelo de suscripción a todos sus cursos con una tarifa plana de $25.

La oferta es enormemente amplia y variada. En un escenario hipercompetitivo, resulta complicado saber de qué manera se va a clarificar el panorama. La transformación de la educación por el desarrollo de internet está, sobre todo, incorporando mucha más transparencia: la calidad de los materiales, de los profesores, de los cursos y de las comunidades se puede ver de manera casi inmediata en las opiniones que los participantes expresan en los medios sociales, y las alternativas buenas se mueven a gran velocidad mediante procesos virales de todo tipo. A estas alturas, quien no aprovecha la red para formarse es porque no quiere, porque existen modelos para satisfacer prácticamente cualquier necesidad. Se está configurando todo un nuevo mercado de formación en la red, un momento de “explosión cámbrica” en el que surgen múltiples competidores, con múltiples modelos y esquemas de todo tipo. La idea con esta larguísima entrada es, fundamentalmente, dar una idea del panorama actual y, sobre todo, que os animéis a hacer clic y explorar opciones. Por supuesto, todo feedback, alternativas adicionales no incluidas u opiniones son más que bienvenidas!

Google cambiará sus páginas de resultados en Europa

Escrito a las 5:49 pm
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GoogleSERPGoogle se ve forzada a llegar a un acuerdo con la Comisión Europea con el fin de evitar una cuantiosa multa por abuso de posición dominante cometido en varias prácticas habituales en su motor de búsqueda: posicionamiento preferente de servicios especializados de búsqueda de la propia compañía, copia o scraping de resultados de competidores, acuerdos exclusivos con proveedores para servir anuncios en sus búsquedas, y dificultad para transferir campañas a otros competidores.

El acuerdo, que resuelve parcialmente un caso que lleva en manos del Comisario Europeo de la Competencia, Joaquín Almunia, desde mayo de 2012, y abierto desde 2010, deja clara la responsabilidad de Google en prácticas restrictivas de la competencia: competir con el gigante se había convertido en prácticamente imposible en un número cada vez más importante de áreas, debido al uso que hacía de su posición de dominio en la búsqueda.

Tener una cuota de mercado muy elevada debido a que tus servicios sean muy buenos no es un delito ni algo que deba ser específicamente regulado, pero utilizar esa cuota de mercado para evitar las posibilidades de un tercero de competir contigo sí lo es. Para quien pretendía competir con Google, la vida era tan complicada como esto: si eras capaz de obtener un producto competitivo en un área determinada, dependías de la indexación que Google decidiese otorgarte y de la publicidad que decidiese venderte para que te encontrasen, y tenías no solo que soportar que Google pudiese utilizar y presentar los resultados de tu aplicación en sus resultados, sino que si decidía sacar una aplicación competidora de la tuya, pudiese posicionarla por encima de ésta.

Desde sus orígenes como “el buscador que extraía sus resultados únicamente del algoritmo” y cuyos resultados naturales “no se compraban ni se vendían, como el cariño verdadero”, el camino emprendido por la compañía del logo multicolor ha sido de todo menos sano. Actualmente, la mezcla entre resultados naturales y patrocinados es cada vez menos clara, y el aprovechamiento de determinadas zonas de las páginas de resultados para la autopromoción es notorio. En una pagina de resultados  (SERP, o Search Engine Results Pages) de Google, el lateral derecho es de resultados patrocinados, la parte superior también lo es, la inmediatamente inferior son resultados de productos de Google… en determinados tamaños de pantalla y para determinadas búsquedas, los resultados verdaderamente “naturales”, los que provenían del algoritmo, quedaban ya directamente fuera del área visible. Una deriva verdaderamente peligrosa.

En los Estados Unidos, Google ha comisionado estudios a prestigiosos profesores de Derecho con el fin de demostrar que sus SERP merecen la misma protección que cualquier contenido editorial, algo que supone un contrasentido en sí mismo: si en su momento los usuarios escogieron Google porque sus resultados representaban la relevancia no editorializada ni sesgada por nada que no fuera un algoritmo automatizado y no tendencioso, ¿no deberían, cuando se demuestra que esos resultados sí están siendo “cocinados” por la compañía a su antojo, pensar en utilizar otro buscador? Con su comportamiento, Google está en realidad abriendo la puerta a que un competidor muestre resultados “no cocinados”, ordenados en función de la relevancia para el usuario, no de los cada vez más turbios intereses de una compañía. La historia de trece años de Google es la demostración de un triste principio de la naturaleza humana: el poder corrompe.

Ahora, Google tendrá que modificar la forma en la que presenta sus resultados en Europa, etiquetando de manera clara sus propios productos para que no sean considerados resultados como tales, sino publicidad. En realidad, la Comisión Europea está haciendo un favor a Google: la está protegiendo de sí misma.

Como niños pillados en una mentira…

Escrito a las 2:18 pm
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lloronesEra la cantinela constante: la música va a morir, esto se acabará en pocos años, se destruyen millones y millones de empleos, el gobierno no nos protege…

Datos del Bureau of Labor Statistics de los Estados Unidos dejan claro que las industrias de la música y el cine acaban de llegar a su máximo histórico en número de empleos generados, y que las fluctuaciones en el número de empleos siguen perfectamente la pauta económica: se perdieron empleos en la época de la crisis, y se recuperan de manera perfectamente normal al terminar ésta. Ese tantas veces comentado, utilizado y prostituido “daño” económico procedente de las descargas no existe, es únicamente una fabulación de una industria que sistemáticamente obtiene prebendas y beneficios económicos del hecho de llorar y coaccionar a un poder político que solo mira los números absurdos y manipulados que esa industria le pone delante de la nariz.

El problema de salir por ahí diciendo que es todo terrible, que internet es malísimo, que los usuarios son unos malvados y que toda la industria se muere de hambre es que de vez en cuando llegan los números objetivos, y demuestran fehacientemente que estabas mintiendo. Que has movilizado a medios, a lobbies, a políticos y a gobiernos, que has forzado que se cambiasen leyes a tu favor, que has amenazado derechos fundamentales, que has sacado a los músicos a la calle, que has insultado y faltado al respeto gravísimamente a tus clientes… y todo por una mentira, sencillamente por ganar más dinero. Que has seguido generando puestos de trabajo sin ningún problema (y más que nunca, por cierto), porque estabas utilizando “todo ese rollo de la piratería” para favorecer tus intereses. Y cuando te pillan, te quedas como un niño pillado en una mentira, pero como todas las piezas en el engranaje económico que has montado están encantadas de haberse conocido, pues no pasa nada, nadie pide responsabilidades a nadie y nadie se pone a desmontar el tinglado absurdo que habías montado.

Que paren las máquinas: no se están destruyendo puestos de trabajo, no existe daño económico más que en la imaginación de quienes siempre quieren ganar más a toda costa, y todo lo que se ha hecho para “proteger la cultura”, además de inútil y absurdo, era completamente innecesario.

¿Y bien?

Ponerse las pilas, mi columna en Expansión

Escrito a las 11:22 am
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Ponerse las pilas - Expansión (en pdf, haz clic para leer a un tamaño razonable)Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Ponerse las pilas” (pdf), e intenta llevar a la audiencia de un diario papel los recientes avances en la consideración de las tecnologías de la información que han llevado a países como el Reino Unido a introducirlas dentro del curriculum del bachillerato, a Irlanda a promover la inmigración de personal cualificado, o a los Estados Unidos a preparar movimientos en ese sentido y a opinar que “no es una mala idea” que los niños aprendan a programar.

Esto es algo tan importante que, en realidad, a lo que estamos asistiendo es al reparto de los papeles para países A y B de lo que nos queda de siglo. Y en España, mientras, seguimos teniendo políticos que cuando piensan en la tecnología solo son capaces de ver absurdas y desfasadas amenazas y connotaciones negativas de las que tienen que defenderse y defender a su población y a sus industrias como sea, o directamente vendidos a los intereses económicos de esas industrias que están hipotecando nuestro futuro para ni siquiera salvar el suyo…

A continuación, el texto completo de la columna junto con algunos enlaces que pueden venir bien para profundizar en ella:

 

Ponerse las pilas

Una de las tendencias más claras en la escena internacional es ver cómo algunos países apuestan decididamente por ponerse las pilas en materia tecnológica como forma de garantizar su competitividad futura.

En el Reino Unido, una fundación sin ánimo de lucro que puso en el mercado el Raspberry Pi, un minúsculo ordenador del tamaño de una cajetilla de tabaco, por solo veintiocho euros, ha conseguido que las Ciencias de la Computación se conviertan en la cuarta ciencia, junto con la Física, la Química y la Biología, ofrecida como troncal en el bachillerato a nivel nacional. Los estudiantes ingleses pasarán de tener una asignatura absurda que pretendía enseñarles cómo utilizar cuatro programas a nivel de usuario, a entender cómo funciona la máquina y aprender a comunicarse con ella. Toda una apuesta por la competitividad futura.

En Irlanda, una política fiscal ventajosa ha posibilitado el establecimiento de numerosas empresas tecnológicas, lo que ha dado lugar a una creciente inmigración cualificada. ¿Trampa? En absoluto: la política fiscal forma parte de la soberanía de un país. Irlanda no ha hecho trampa, lo que ha hecho es una apuesta.

En los Estados Unidos, el discurso del Estado de la Nación de este año fue el que más menciones hizo a la tecnología de toda su historia. Y la idea de enseñar a los niños a programar desde pequeños es algo que, según su presidente, “tiene sentido”. Se calcula un desfase de más de un millón entre los puestos de trabajo generados por la tecnología de aquí al 2020, y la oferta de estudiantes disponible. Y no, no hablamos de trabajos mal pagados, o mal considerados: los programadores buenos en Silicon Valley ya llegan incluso hasta el punto de tener agentes, como los futbolistas.

A nivel de país, apostar por la tecnología desde su base se empieza a ver como la única manera de garantizar la competitividad futura.

Mientras, en un país llamado España…

Entendiendo la economía del conocimiento

Escrito a las 10:18 am
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Mark Zuckerberg

The economy of the last century was primarily based on natural resources, industrial machines and manual labor. Many of these resources were zero-sum and controlled by companies. If someone else had an oil field, then you did not. There were only so many oil fields, and only so much wealth could be created from them. 

Today’s economy is very different. It is based primarily on knowledge and ideas — resources that are renewable and available to everyone. Unlike oil fields, someone else knowing something doesn’t prevent you from knowing it, too. In fact, the more people who know something, the better educated and trained we all are, the more productive we become, and the better off everyone in our nation can be.

This can change everything. In a knowledge economy, the most important resources are the talented people we educate and attract to our country. A knowledge economy can scale further, create better jobs and provide a higher quality of living for everyone in our nation.”

 

(La economía del siglo pasado se basaba principalmente en recursos naturales, en maquinaria industrial y en mano de obra. Muchos de estos recursos eran de suma cero, y estaban controlados por compañías. Si alguien tenía un yacimiento de petróleo, tú no lo podías tener. Sólo había un número determinado de yacimientos de petróleo, y únicamente podía extraerse de ellos una riqueza determinada.

La economía actual es muy diferente. Se basa principalmente en el conocimiento y las ideas, recursos que son renovables y al alcance de todos. A diferencia de los yacimientos petrolíferos, cuando alguien sabe algo, no impide que tú lo sepas también. De hecho, cuantas más personas sepan algo, mejor formados y educados estaremos todos, más productivos nos volveremos, y será mejor para todos y para la nación.

Esto lo cambia todo. En una economía del conocimiento, los recursos más importantes son las personas con talento que podemos educar y atraer a nuestro país. Una economía del conocimiento puede crecer más, crear mejores puestos de trabajo y ofrecer una mejor calidad de vida para todos.”)

 

Mark Zuckerberg, en su columna Immigration and the knowledge economy, publicada ayer en The Washington Post

Influir en la competitividad, una entrada en SaveInformaticOS

Escrito a las 12:33 am
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competitividad-SaveInformaticOSMi amigo Jose Manuel Beas me pidió que escribiese un par de párrafos para el blog de SaveInformaticOS, una iniciativa que viene a ser el siguiente paso a aquel #debate10 que organizó Wilhelm Lappe, entre otros, a colación de mi artículo sobre “el programador perdido“, tras una conversación que tuvieron David Gómez, David Bonilla y algunos más saliendo de la cafetería de la UPM después de una mesa redonda a la que fueron invitados para hablar de cómo veían la profesión.

SaveInformaticOS es, básicamente, un open space muy recomendable al que están invitados programadores, alumnos, profesores, profesionales, empleados, empresarios, etc. para conseguir ampliar el debate, acercar posturas entre los diferentes actores y que las reflexiones individuales empiecen a cristalizar y formalizarse como acciones colectivas.

Como soy verbalmente incontinente y a mí lo de “un par de parrafitos” me cuesta, decidí marcarme una entrada más larga sobre la influencia de la tecnología en la competitividad, y lo que nos estábamos jugando con una discusión como la mantenida en esta página. La publicaron ayer, bajo el título “Influir en la competitividad“, espero que os parezca interesante.

Foursquare: construir valor frente a construir negocio

Escrito a las 2:08 pm
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foursquare-logoFoursquare es un caso interesantísimo: con una historia detrás ya de por sí curiosa (fundador que tiene una idea adelantada a su tiempo, que es adquirida por Google y que, tras languidecer en el abandono, huye de Google y la vuelve a crear, pero esta vez en el momento adecuado), su aplicación ha visto fases de una popularidad muy marcada vinculada a su estrategia de gamificación, y otras, como el momento actual, marcadas por un cansancio en sus usuarios y un cierto abandono progresivo.

Sin embargo, fases de popularidad aparte, hay algo que no se puede negar: Foursquare ha sido enormemente exitosa a la hora de apalancar la actividad de todos sus usuarios para confeccionar el mejor, más completo y exhaustivo catálogo de geolocalización que existe en la web, y una API utilizada por más de cuarenta mil desarrolladores que se ha convertido en un auténtico pilar de la web geográfica y social. Foursquare es, como dice su fundador, Dennis Crowley, the location layer for the Internet.

La empresa ha acudido recientemente al mercado de capital-riesgo para intentar salir de la inercia negativa en la que se encontraba: claramente, el hecho de aportar valor a la web en su conjunto y tener una API enormemente popular que posibilita el desarrollo de infinidad de aplicaciones es algo muy interesante desde el punto de vista de satisfacción, pero no paga las facturas. Además de construir valor, es fundamental construir negocio si aspiras a la sostenibilidad. Y la buena noticia para Dennis Crowley es que una parte al menos del mercado de capital-riesgo parece haber confiado precisamente en ese tipo de visión: acaba de anunciar una ronda de inversión de $41 millones en forma de préstamos y deuda convertible, para financiar su próxima fase de expansión.

Foursquare no está muerta, y quien quiera comprobarlo, solo tiene que pasarse unos días en Nueva York, ciudad en la que fue fundada y donde continúan estando sus oficinas: una enorme actividad de check-ins, promociones en todas partes, pegatinas en las puertas de todos los comercios… sin embargo, la empresa no ha llegado en realidad a salir de Nueva York ni ha intentado crear red de ningún tipo más allá de la Gran Manzana, lo que hacía que muchas de las empresas que quisiesen utilizar sus servicios y promociones se sintiesen incómodas relacionándose y contratando con una compañía en muchos casos lejana a la que solo podían ver en la web o por teléfono. El año pasado, Foursquare fue capaz de generar unos dos millones de dólares de ingresos con su actividad, claramente por debajo de lo esperado en una compañía cuya valoración estimada en función rondas anteriores de financiación estaba en torno a los seiscientos millones de dólares. La inversión anunciada hoy opta por tomar deuda en lugar de capital, con lo que el debate sobre el valor real de la compañía permanece en el aire.

Parece claro que para desarrollar el tipo de servicios que Foursquare ofrece, necesita estar cerca de sus clientes, con todo lo que ello conlleva en términos de expansión geográfica. Actualmente, hay unas diez personas en el área de ventas de Foursquare, cuando las empresas que se dedican a ofrecer servicios similares a nivel global tienen varios miles. Sin embargo, tampoco va a ser fácil, porque no hablamos únicamente de una cuestión de medios: la fase de mayor tracción de la aplicación claramente ha pasado para muchos, ya hay un cierto número de usuarios que se manifiestan aburridos de hacer check-in sin más incentivo que el de competir en un juego, y la empresa necesita ahora redefinir sus objetivos para convertirse en un buen motor de recomendación social y un gestor de publicidad y promociones competitivo, cuando no incluso en un medio de pago o de relación. A mí Foursquare me sigue gustando, sigo haciendo check-ins con bastante regularidad, soy mayor de muchos de los sitios a los que voy habitualmente, y confío en la aplicación en muchas ocasiones para saber a dónde ir o qué tomar en algunos sitios, pero claramente, yo no soy público general. Una expansión compleja, prácticamente una redefinición, con el fin de atraer no solo a quienes ya fueron tus usuarios en una fase anterior y se cansaron de usar tu app, sino también – necesariamente – a un gran volumen de nuevos usuarios.

La mayor caída jamás registrada

Escrito a las 2:07 am
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caidaAcaban de salir los resultados del mercado de PCs para el primer trimestre de 2013, y su descripción puede hacerse en una sola frase: la peor caída jamás registrada.

El único de los grandes fabricantes que consigue mínimamente salvarse de la quema es Lenovo, que sencillamente mantiene sus resultados con un crecimiento nulo. El resto oscila entre el más del 30% del desplome de Acer o el 23% de HP, hasta  el 20% de Asus o el 11% de Dell. Apple, considerada una de las principales culpables de esta caída, desciende en su linea de ordenadores personales un 7,5%, aunque por supuesto compensa ampliamente con el dominio que posee en un mercado tablet en fuerte crecimiento.

La lectura de la mayoría de los analistas no deja lugar a dudas a la hora de buscar al que se considera el principal artífice de la caída: Microsoft. Un sistema, Windows 8, que claramente no ha cumplido sus expectativas de generar demanda, y que ha terminado de destrozarlo al generar una fortísima confusión en el mercado. Y no, no porque sea un mal sistema. Es, simplemente, un compromiso equivocado, que introduce incertidumbre entre los que usaban versiones anteriores porque se sienten como teniendo que aprender a utilizarlo de nuevo, entre quienes no acaban de saber si necesitan un interfaz táctil o no pero que no ven mucho sentido a trabajar con el dedo en la pantalla, o quienes no acaban de entender la idea de la uniformidad de interfaz para dispositivos de tipos diferentes.

El resultado final es la caída de los precios de las máquinas con Windows 8 porque no se terminan de vender, mientras sus smartphones y sus tablets sufren un rechazo similar. En un mercado necesitado de diversidad, y teniendo una organización y unos productos razonablemente competitivos, Microsoft no ha conseguido encontrar su sitio, y su caída sin precedentes ha terminado por lastrar duramente la demanda de todo el mercado de PCs. Eso, y otra razón: que los PCs son ya tan buenos y tan potente, que sencillamente no hace falta cambiarlos.

Hay un nuevo mercado ahí fuera. Toca replantear estrategias.

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