El Blog de Enrique Dans

Pinterest, la adopción y las diferencias de género

Escrito a las 3:46 pm
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IMAGE: Nobuyuki Takahashi - 123RFPinterest anuncia un cambio en su funcionalidad para tratar de atraer más al público masculino, un filtro específico en su buscador que permite separar contenidos en función de género. A pesar de que la incorporación de usuarios masculinos es creciente, todavía un 71% de las visitas a la página provienen de mujeres, lo que implicaba en muchas ocasiones que los resultados de búsqueda reflejasen mayoritariamente preferencias femeninas.

La funcionalidad, que permite separar muchas búsquedas en función de preferencias masculinas y femeninas, es una consecuencia de la incorporación de David Rubin, anteriormente responsable del marketing de uno de los productos más fuertemente sexualizados y dirigidos hacia el hombre, el desodorante Axe.

El caso de Pinterest resulta muy llamativo: el fortísimo sesgo inicial que refleja su base de usuarios no proviene de ningún tipo de cualidad específica que tratase de atraerlas, sino de dinámicas puramente sociales y de, supuestamente, una mayor afinidad de las mujeres por los elementos visuales, por el refuerzo de la idea de repositorio de imágenes, y por un nivel de uso más sofisticado. Todo indica que los hombres, en general, tienden a mantener un número sensiblemente menor de tableros y a hacer un uso mucho menos regular de la aplicación que las mujeres.

En mi caso, Pinterest supone un repositorio de contenidos: me permite, con la simple pulsación de un botón en mi navegador, archivar noticias que encuentro en mi rutina diaria de lectura, y disponer posteriormente de un buen buscador para poder recopilarlas cada vez que quiero escribir sobre un tema concreto. Únicamente mantengo cuatro tableros: el principal, Technology readings, cuenta con casi tres mil usuarios, mayoritariamente norteamericanos (tiendo a seleccionar únicamente noticias de fuentes en inglés), y con un más que interesante 55% de mujeres que proviene obviamente del mencionado sesgo del servicio. En el otro servicio comparable que utilizo, la revista con idéntico título en Flipboard, Technology readings, en el que selecciono las mismas noticias, cuenta con una popularidad algo mayor, unos 6.400 usuarios. Sin embargo, mientras Flipboard me permite presentar contenido con una metáfora visual elegante y muy cómoda para una lectura casual, lo utilizo únicamente como una manera de reciclar y poner en valor el esfuerzo de lectura y selección diaria de noticias para otros, pero no para mi uso particular. En mi propio proceso productivo, es Pinterest quien se lleva el protagonismo, el sitio al que acudo para echar mano de mi archivo de noticias.

En un uso más genérico, empiezo a ver cómo en algunas empresas o departamentos se echa mano de Flipboard a la hora de editar revistas internas o en abierto para recoger lecturas interesantes tematizadas, noticias relevantes de la industria, etc., un uso corporativo que, por el momento, no he visto con Pinterest a pesar de contar con más funcionalidades para agrupar, clasificar, buscar o comentar cada entrada. Veremos si este tipo de usos menos dependientes del género y más centrados en la idea de repositorio de cualquier tipo de información se incrementa en el futuro.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Can Pinterest interest more men with its new filter?”

Hablando sobre redes sociales corporativas y empresas que aprenden, en La Noche en 24 Horas

Escrito a las 3:10 pm
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En mi participación del 22 de enero en la barra tecnológica de La Noche en 24 Horas hablé con Sergio Martín sobre redes sociales profesionales, los nuevos entornos profesionales destinados a generar y alimentar la innovación, y el papel de herramientas como Slack, Yammer, SharePoint, o los nuevos LinkedIn para empresas o Facebook for Work.

El fracaso de la vigilancia

Escrito a las 12:04 pm
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El fracaso de la vigilancia - Expansion (pdf)

En mi columna de Expansión de esta semana, titulada “El fracaso de la vigilancia” (pdf), vuelvo a un tema que ya he tocado en muchas ocasiones anteriormente, pero que consideré importante volver, sobre todo a la luz de los últimos acontecimientos en París. He visto varios intentos de “revisitar” de manera tendenciosa y malintencionada el aforismo de Benjamin Franklin sobre la libertad y la seguridad, intentando hacer ver que es posible, o incluso “deseable” un supuesto “equilibrio” entre ambas. No es así.

Todo supuesto “equilibrio” termina cuando se amenazan derechos fundamentales como el secreto de las comunicaciones, la privacidad o la posibilidad de recurrir a sistemas de cifrado. Cuando empezamos a considerar que todo aquel que busca o demanda privacidad o secreto para sus comunicaciones es porque está haciendo algo malo, todos perdemos. Perdemos porque los derechos fundamentales no se definieron por capricho ni por casualidad, pero sobre todo, porque la supuesta “ganancia” no es tal, y en realidad, no existe. Utilizar los atentados para justificar una mayor vigilancia es una falacia de primer orden, porque precisamente esos atentados son la prueba de que esa vigilancia no funcionó, y no funcionará por mucho que la hipertrofiemos hasta los límites del absurdo.

Los intentos de los gobiernos de crear sistemas de vigilancia, de incrementar el control o de eliminar todo posible recurso comunicativo que escape a su control no tienen nada que ver con la seguridad. No nos ofrecen seguridad, como es tristemente evidente con casos como el atentado de Boston o el de París, porque lo que en realidad intentan, lo que supone su verdadero objetivo, es reducir toda posibilidad de insurgencia, de protesta o de cambio. La oferta de más seguridad es completamente falsa, es un engaño que oculta un liberticidio. Como ciudadanos, es fundamental defender nuestro derecho a comunicaciones seguras, al uso de herramientas de cifrado o a no sentirnos constantemente vigilados. Quien nos haga la envenenada oferta podrá ser Rajoy, Cameron o el mismísimo Obama, pero es fundamental rechazarla de plano. Es un fraude y una mentira.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

El fracaso de la vigilancia

Los brutales atentados de París parecen estar generando un replanteamiento de los derechos fundamentales de los ciudadanos: empezamos a escuchar noticias que hablan de una posible “Patriot Act a la europea”, un paquete legislativo que incrementaría sensiblemente los niveles de vigilancia sobre las comunicaciones y movimientos de todos los ciudadanos.

La cuestión genera auténtico estupor: ¿vigilar más las fronteras porque unos ciudadanos franceses han atentado en Francia? Nos plantean una falsa dicotomía, que afirma que solo es posible obtener más seguridad recortando derechos fundamentales como el secreto de las comunicaciones. Si intentas tener privacidad, seguro que es porque estás tramando algo malo.

Si algo demuestran los atentados de París es que los sistemas de vigilancia masiva no funcionan a la hora de proporcionar más seguridad. El año pasado, Francia aprobó una de las leyes de vigilancia más restrictiva y dura de toda Europa, pero al igual que pasó con la Patriot Act en los Estados Unidos, no sirvió absolutamente para nada. Las autoridades francesas tenían tan localizados a los Kouchi en París como las norteamericanas a los Tsarnaev en Boston… pero en ninguno de los casos sirvió para predecir o detener los atentados.

La vigilancia masiva solo sirve para saturar a las autoridades con cantidades absurdas de información, y para poner bajo una vigilancia injustificada e injustificable a millones de ciudadanos inocentes.

Todo gobernante lleva dentro un obseso de la vigilancia, sediento de datos y de control. Pero la seguridad no se obtiene con más vigilancia. Abrir mensajes, prohibir el cifrado o controlar las páginas que leemos les fascina, pero no sirve para impedir atentados. No funciona. No te lo creas. Es una falacia. Los sistemas de vigilancia masiva han fracasado.

 

This article is also available in English in my Medium page, “The failure of surveillance

Debate en Shaping Davos

Escrito a las 1:22 pm
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Shaping Davos debate (IMAGE: Stephan Fuetterer)Fernando Carruesco, director de Davos en Madrid y participante en la comunidad Global Shapers, me pidió que participase como moderador en una mesa redonda de la iniciativa Shaping Davos, la primera vez que el Foro de Davos invita a unirse al evento a otras ciudades del mundo, en directo y vía streaming.

El debate, en el que participaron Alfonso Armada (ABC, FronteraD), Álex Barrera (Press42, TechEU), Ricardo Forcano (BBVA), Jeroen Merchiers (Airbnb) y Jose Luis Zimmermann (aDigital), tenía como título en modo amplio “Economía e información en la sociedad red“, y buscaba abrir avenidas de reflexión y participación en torno a temas en los que, a partir de un mínimo de debate, era inmediato encontrar cuestiones de la más rabiosa actualidad. Como odio las “falsas mesas redondas” que se convierten en realidad en una sucesión de micro-ponencias de cada uno de los participantes sin que se genere diálogo alguno, estructuré la hora y media como una serie de preguntas iniciales que resultasen suficientemente abiertas como para estimular el debate. 

Mi labor como moderador, en una mesa en la que cualquier de los participantes tenían muchísimo que decir, fue precisamente tratar de mantener la casuística razonablemente alejada, evitar la polarización de la discusión en torno a todos esos casos puntuales que sí fueron, en muchos casos, surgiendo como ejemplos, e intentar buscar la síntesis de ideas más globales, más representativas. 

Las preguntas que planteé con anterioridad a la mesa, que durante el debate fueron remezclándose y reformulándose – como esperábamos y como debe ser – fueron las siguientes:

  • ¿Cuáles son, a vuestro juicio, los verdaderos “cambios dimensionales” que supone el escenario digital – en general o en vuestro ámbito?
  • Parecemos vivir una aceleración de la capacidad de establecer dominio sobre los mercados: AT&T no se enfrentó a su demanda antimonopolio hasta cien años después de creada la compañía, IBM a los cincuenta, Microsoft a los veinticinco, Google a los diez… nos lleva esta aceleración a mercados cada vez más polarizados, a jugadores más poderosos, a modelos de competencia cada vez más cuestionables?
  • En un entorno en el que muchos dirigentes parecen ver aún internet como una especie de “fuente de todos los males”, ¿cómo plantear la evolución hacia nuevos modelos de negocio? ¿Hablamos de una cuestión generacional, o va más allá? ¿Cómo enfrentáis las resistencias individuales o institucionales?
  • ¿Qué aporta realmente la economía colaborativa? ¿Dónde están los límites del modelo, en relación con el modelo anterior de prestación especializada de servicios? ¿Qué pasa cuando ya no es interesante tener un hotel o una línea de autobuses que pase por cada pueblo?
  • ¿Están los negocios basados en los datos enfrentando una crisis de fe, un cierto agotamiento del modelo?
  • Desintermediación, robotización, eficiencia… ¿realmente apuntamos a un futuro en el que haremos más con menos? ¿Somos capaces de proponer nuevos trabajos al ritmo que desaparecen los antiguos? ¿Sustitución irreversible de puestos de trabajo? ¿Futuros distópicos de una sociedad sin trabajo y nuevos modelos sociales en torno a ello?

Si queréis plantear debate en torno a esos temas en el hilo de comentarios, que por otro lado tienen mucho que ver con muchas de las cuestiones que tratamos en esta página cada día, encantado. Por mi parte, mi agradecimiento a la organización, a los participantes, y a una audiencia que tuvo un nivel de participación muy bueno y que aportó mucho a la discusión. El vídeo del debate estará en breve disponible en la página de la Fundación Rafael del Pino.

 

ACTUALIZACIÓN: Disponible ya el vídeo del debate, y un artículo en El Mundo titulado “La economía colaborativa no encuentra su sitio” (pdf), que recoge algunos de los temas que comentamos…

 

 

La entrevista más larga

Escrito a las 11:08 am
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Entrevista - La SogaVíctor Muiña me entrevistó hace algunos días en mi despacho para La Soga, una revista cultural que me presentaron como “un pequeño magazine online que acaba de arrancar y tiene aún más ilusión que visitas”. La entrevista, muy bien preparada y documentada, duró algo más de hora y media, y el riguroso trabajo de transcripción que ha llevado a cabo Víctor refleja prácticamente todo lo que hablamos, lo que la convierte sin duda en la entrevista de formato más largo que me han publicado. 

La ha titulado con una cita de la propia entrevista, “Enrique Dans: ‘se empieza a hablar de canon AEDE y de repente los tres directores más críticos de la prensa española desaparecen…’“Hablamos de todo tipo de temas: innovación, educación, política, redes sociales, privacidad, periodismo, justicia, disrupción tecnológica, futuro… muchos temas habituales de esta página, otros no tanto, y seguramente algunas sorpresa que otra.

¿Dónde quedan las operadoras cuando los datos pasan a venir desde el cielo?

Escrito a las 2:28 pm
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SatelliteEl reciente anuncio de ese visionario con ya probada habilidad para llevar a la realidad sus proyectos llamado Elon Musk de poner en marcha una compañía para crear una constelación de satélites que proporcionen acceso a internet de banda ancha debería estar provocando dolores de cabeza a todo aquel que trabaje o invierta en compañías de telecomunicaciones convencionales: una flota de setecientos satélites interconectados, cada uno con un peso similar al de una motocicleta, que permitirían ofrecer acceso a la red con velocidades y precios perfectamente competitivos. Básicamente, una internet para todos, que viene del cielo.

La progresiva disminución de los componentes y del coste asociado con el lanzamiento de satélites permite que Elon Musk, cuyo proyecto SpaceX se centra entre otras cosas en el transporte espacial y el lanzamiento de satélites, no sea el único planteándose este tipo de proyectos: un ex-Googler, Greg Wyler, con solvente experiencia en el tema, ya había planteado anteriormente una idea similar, OneWeb, que había logrado obtener financiación de empresas como Qualcomm y Virgin. En su momento, Wyler dejó Google aparentemente para trabajar con Musk en su proyecto SpaceX, pero se independizó posteriormente para crear su propia compañía.

La existencia de competencia es uno de los factores más interesantes a la hora de anticipar el desarrollo de una industria. Pero el dinero, indudablemente, también lo es: Elon Musk no ha hecho más que anunciar su proyecto, aún sin nombre, y ya se ha encontrado con un inmediato interés de Google por invertir dinero en él. Las intenciones de Google son claras: se sigue considerando una compañía que se beneficia de cualquier “marea que eleve todos los barcos”… cuanto más acceso a  internet haya y para más personas, mejor. Sean globos de helio, drones o satélites, a la compañía le da igual: cuanto más acceso a internet disponible para más usuarios, mejor.

Todo indica que el desarrollo de redes de satélites proporcionando acceso a datos es una cuestión de muy pocos años: quienes puedan permitírselo, en función de unas economías claramente tendentes a un rápido descenso del precio, verán sus datos bajando desde el cielo a velocidades homologables con la banda ancha. Quienes no puedan, accederán a una versión unidireccional de internet, a recursos de tipo educacional o informativo situados en repositorios e igualmente distribuidos mediante satélites, con proyectos como Outernet, que ha completado sus objetivos de financiación en Indiegogo por un amplio margen.

¿Qué lleva a que proyectos ya existentes, como Iridium o Globalstar, se limiten a comunicaciones de voz o a datos a baja velocidad, pero pasemos a hablar con toda naturalidad de nuevos proyectos con idea de proporcionar datos con velocidades homologables a la banda ancha? La diferencia está en la arquitectura. Mientras en el caso de Iridium o Globalstar hablamos de flotas de sesenta y seis o treinta y dos satélites respectivamente, diseñados para transmitir a pequeñas antenas en mochilas y equipos móviles de diversos tipos, en el de proyectos como el de Musk o OneWeb hablamos de una red de dispositivos orbitales más de diez veces mayor, suplementados por antenas geoestacionarias de alta potencia: muchas más células, más satélites con los que conectar y que intercambian datos entre sí, y equipos obviamente más actualizados.

Los satélites no son sencillos: una vez lanzados, lanzados están. El mantenimiento es prácticamente imposible, más allá de lanzarlos contra la atmósfera para que se destruyan y sustituirlos. Con respecto a eso, proyectos que utilizan drones no tripulados o globos de helio ofrecen muchas ventajas, porque pueden ser descendidos de manera controlada para su mantenimiento periódico o actualización. Pero de una manera o de otra, todo indica que, en un plazo de tiempo no muy largo, una gran cantidad de usuarios recibirán sus datos no a través de las infraestructuras terrestres tradicionales de las empresas de telecomunicaciones, sino directamente desde el cielo.

Una revolución que, en gran medida, las empresas de telecomunicaciones tradicionales parecen estar perdiéndose. En un entorno en el que las comunicaciones de voz poseen cada vez una importancia más relativa y en el que todo parece centrarse en los datos, entrantes relativamente nuevos están posicionándose para ofrecer esos datos en condiciones interesantes y al margen de las infraestructuras de las empresas de telecomunicaciones convencionales, a través de sistemas que no hace muchos años habríamos considerado casi como de ciencia-ficción. Frente a esas operadoras empeñadas en vulnerar la neutralidad de la red y en chantajear a las empresas pidiendo dinero a cambio de no degradar la comunicación de sus datos, podríamos estar hablando, sencillamente, de un proceso de sustitución: crear las operadoras del futuro, basadas en tecnologías que orbitan sobre nuestras cabezas, y sujetas a una regulación mucho más difícil de ejercer por muchas de las autoridades conocidas. Decididamente, nos queda mucho por ver…

 

This article is also available in English in my Medium page, “What happens to telecom companies when we get our data from the sky?”

Hackeando el sistema nervioso

Escrito a las 1:47 pm
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VBLOC Maestro - EnteroMedicsUna noticia que leo en Los Angeles Times, FDA approves a device for weight loss, me lleva a interesarme por un dispositivo de intercepción del nervio vago o neumogástrico, el Maestro Rechargeable System, que permite suprimir las señales relacionadas con el hambre que el estómago envía al cerebro, lo que puede ayudar a la pérdida de peso al provocar una disminución del apetito, una reducción de la cantidad de alimento ingerido en cada comida, y una sensación de saciedad más prolongada entre comidas. Intercepción de señales entre órganos del cuerpo humano mediante estímulos eléctricos generados por un aparato implantado en el cuerpo.

El dispositivo, creado por EnteroMedics y recién aprobado por la Food and Drug Administration, es el primero aprobado para esta finalidad desde el año 2007. Se recomienda para personas con sobrepeso elevado (índice de masa corporal, o BMI, superior a 35-45), y con al menos una complicación derivada de dicha obesidad, como la diabetes de tipo 2.

El dispositivo utiliza técnicas de neuromodulación ya probadas previamente en el tratamiento de la epilepsia: estímulos eléctricos intermitentes aplicados al nervio vago, que interrumpen las señales que hace que el estómago se relaje, se expanda y se prepare para la llegada de alimento. El nervio vago, correspondiente al décimo par craneal, es clave en el sistema parasimpático, que regula la inervación de vísceras como corazón, bronquios, estómago, esófago, intestino, páncreas o hígado, con funciones tan importantes como la frecuencia cardíaca, los procesos digestivos o la respiración. Su intercepción a nivel del estómago permite interceptar los mensajes que señalizan el hambre y preparan al estómago para recibir alimento, haciendo que las personas coman menos y reduzcan consecuentemente su peso

El dispositivo se implanta mediante laparoscopia en una intervención que dura entre una hora y hora y media, y la terapia de bloqueo (Vagal Blocking therapy, o VBLOC) permite tratar pacientes sin alterar quirúrgicamente su sistema digestivo, técnicas que suelen ser mucho más complejas, intrusivas y costosas, además de provocar en muchas ocasiones complicaciones en los procesos de absorción. Durante el tiempo que el paciente está despierto, el dispositivo genera pulsos alternativos de cinco minutos de inervación y cinco minutos de inactividad, lo que evita que, en función de un excesivo tiempo de silencio, el sistema nervioso central trate de encontrar un medio de compensación alternativo. Durante las horas de sueño, el dispositivo se apaga. Además, el sistema puede activarse o desactivarse en función de las necesidades, o para evitar, por ejemplo, complicaciones derivadas de un embarazo.

Utilizar tecnología para interceptar nuestros nervios y hacer que transmitan o dejen de transmitir determinados estímulos. Obviamente,no es la primera vez que se hace: hace ya muchos años que disponemos de dispositivos como los marcapasos, que generan impulsos eléctricos que regulan la frecuencia cardíaca, pero esto va un paso más allá: básicamente, hackea las comunicaciones entre órganos de nuestro cuerpo para evitar la transmisión de determinados estímulos. Bienvenidos al siglo XXI.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Hacking into our central nervous system

ThinkBit y el TechLab de Pan Bendito: ¿alguien ayuda?

Escrito a las 5:53 pm
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TechLab Pan BenditoHablé de ThinkBit hace ya alrededor de un año: una asociación sin ánimo de lucro fundada por jóvenes estudiantes de último año de ingeniería, dedicada a llevar educación basada en hardware y software abiertos a zonas desfavorecidas de la Comunidad de Madrid, con planes de expandir su misión para poder hacer lo mismo en otros sitios. Como ellos dicen, “no inventan nada”, simplemente recopilan proyectos que ya están en la red con Arduino y componentes similares, y tratan de motivar a niños en riesgo de exclusión para que adquieran una serie de habilidades que bien pueden, a poco que las sigan cultivando, convertirse en una clave en su futuro.

Desde entonces, he estado trabajando con ellos en lo que podríamos calificar como de “asesoría de baja intensidad”: colaborar cuando me piden cosas, sin intentar cambiar sus ideas ni su cultura, tratando de ponerlos en contacto con las personas adecuadas en cada momento para que puedan ir desarrollando su idea, sabiendo que la sostenibilidad futura del proyecto depende fundamentalmente de cómo sea su experiencia personal con él. Así nacieron experiencias como campamentos de verano y otras actividades con Ayuda en Acción, ONG con la que también trato de mantener una colaboración de asesoría similar – obviamente, a otro nivel – e incluso algunos planes de futuro relativamente ambiciosos, que irán dependiendo de las posibilidades de los fundadores de mantener su aportación al proyecto a medida que vayan graduándose y entrando en el mercado de trabajo.

En esta ocasión, piden ayuda para mantener un TechLab en Pan Bendito, en Carabanchel. Leer la entrada que dedican al proyecto es una verdadera gozada: ver cómo se han ido buscando los recursos, implicando a empresas y ONGs, obteniendo donaciones de recursos, hardware y horas de trabajo apoyándose en programas de responsabilidad social de algunas empresas o aprovechando posibilidades que les ofrecían otras: ICEASRS ComponentesTelefónica I+DLilly… así, hasta plantarse en la posibilidad de mantener un sitio durante todo el año donde acudan niños a formarse en habilidades que no es sencillo obtener hoy, que pueden ser diferenciales, que pueden mantenerlos motivados y centrados en actividades educacionales.

Llama la atención ver la magnitud de los recursos que piden, la frugalidad: con dos mil euros para gastos imprescindibles como la conectividad, el agua, la luz o los seguros, pueden mantener el centro abierto durante todo un año. Un concepto que puede encajar perfectamente en programas de responsabilidad social “de proximidad” de muchas compañías, una inversión pequeña, pero que puede incidir directamente en el futuro de niños en riesgo de exclusión. Poco dinero, pero muy bien empleado, y con un nivel de transparencia en su uso que ya querrían muchos.

Mi único interés en esto es proporcionar visibilidad a la iniciativa. Si a través de esa visibilidad, alguna empresa se anima y da un paso al frente para ayudar en el tema, para implicarse de la manera que sea, con dinero, con recursos o con personas, genial. Lo que puedo decir en función de mi experiencia es que el proyecto, visto de cerca, es una verdadera preciosidad, y que es un gustazo colaborar con ellos.

La expansión progresiva del smartphone ticketing

Escrito a las 1:07 pm
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Shibuya train (IMAGE: E. Dans)

El transporte público de Atenas se pasa al smartphone ticketing, una app que permite algo tan sencillo como obtener un billete de transporte público en la pantalla de tu terminal, que pasas por un escáner en la entrada o muestras para su control a quien te lo solicite. No es la primera vez que oigo hablar del tema, estaba funcionando ya anteriormente en el Heathrow Express y algunas otras líneas de Londres, en el T de Boston, en algunas líneas en Nueva York y parece ser que en un número creciente de sitios más (en San Francisco, por ejemplo, están en fase de selección de proveedor).

Una compañía londinense, Masabi, que cuenta con inversión del CEO de Ford, Bill Ford, parece estar obteniendo un posicionamiento más que prominente en este área: suyos son los desarrollos de Londres, Nassau, Nueva York, SanDiego, Massachusetts y Atenas, entre otros. Un artículo de Wired de mediados de 2013 predecía, citando un estudio de Juniper Research, que la presencia de este tipo de sistemas se triplicaría entre 2013 y 2018, con las soluciones basadas en códigos de barras bidimensionales destacando por encima de las que utilizaban NFC, mientras las que toman como base el SMS prevalecerían en países menos desarrollados y con menos penetración de smartphones. La tendencia podría variar teniendo en cuenta el reciente desarrollo de NFC en los iPhone de Apple, inexistente cuando se llevó a cabo el estudio, pero en cualquier caso, todo indica que pronto estaremos diciendo adiós a los billetes físicos y a los abonos de transporte para pasar a llevarlos en una app en nuestro smartphone, como llevamos ya bastante tiempo haciendo con las tarjetas de embarque en el transporte aéreo.

Una forma sencilla de retirar fricción del proceso, que aporta comodidad tanto a viajeros habituales como a los más esporádicos (no resulta especialmente incómodo instalarte una app para moverte por una ciudad determinada cuando estás de visita en ella, e incluso puede convertirse en una gran ayuda si no dominas el idioma, por ejemplo), que genera ahorros importantes a las empresas gestoras del transporte público en máquinas expendedoras de billetes, infraestructura y personal, y que viene a suponer una fase más en ese impresionante proceso de sustitución que tiene como protagonista al smartphone, convertido ya en potente ordenador de bolsillo capaz de desarrollar infinitas funcionalidades mediante las apps adecuadas a cada caso.

 

This article is also available in English in my Medium page, “The coming of smartphone ticketing

Empresas que aprenden

Escrito a las 9:52 am
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Empresas que aprenden - Expansión (pdf)

Mi columna de Expansión de esta semana se titula “Empresas que aprenden” (pdf), y trata de analizar el incipiente fenómeno de las redes sociales corporativas, puesto de actualidad por el lanzamiento de versiones para uso corporativo tanto de LinkedIn como de Facebook: pronto, el uso de ese tipo de herramientas dividirá a las empresas entre aquellas que son capaces de alimentar y sostener culturas innovadoras, frente a aquellas en las que únicamente “se hace el trabajo” mientras se espera a “que inventen otros”.

Lo que me parece más importante de este tipo de lanzamientos – y por supuesto, de los que vendrán en este sentido, alguno de los cuales espero con verdadero interés – es el papel del contenido. Entra en LinkedIn: tras la compra de Pulse a principios de 2013, LinkedIn ha pasado, de forma completamente intencionada, de ser una simple base de datos de personas, empresas, puestos y relaciones entre ellas, a ser un sitio al que un número creciente de usuarios acuden para informarse, para leer, para encontrar artículos relevantes convenientemente filtrados por intereses profesionales, funcionales o sectoriales afines a los suyos. Muchos autores que publican en LinkedIn hablan de tasas de lectura muy elevadas, y sobre todo, de una fuerte viralidad debido al desarrollo de un entorno en el que compartir contenidos con compañeros o colaboradores resulta completamente natural. Si entras en tu Facebook, te ocurrirá lo mismo: desde la primigenia función de saber qué hacen tus amigos o comprobar si es el cumpleaños de alguno de ellos y lo tienes que felicitar, hemos pasado a una sucesión de contenido de todo tipo – una gran parte del mismo calificable seguramente como absoluta pérdida de tiempo – que se comparte de manera incansable.

Lo importante de las redes sociales corporativas no va a ser tanto el desarrollo de relaciones entre personas – que de por sí no es una mala consecuencia en absoluto en muchas empresas – sino el impacto de la circulación del contenido. La existencia de una red en la que encontrar, comentar y compartir contenido resulte algo natural, y convierta a las empresas en auténticas “máquinas de aprender”, en las que circulen artículos interesantes que muevan el cerebro de las personas que trabajan en ellas. Para entender el entorno actual es preciso leer, estar al tanto de las novedades que ocurren en tu industria, de los nuevos desarrollos, de noticias que pueden afectar a lo que haces o al cómo lo haces. Pasar del simple periódico en la mesa y de los inoperantes recortes que amarillean en una carpeta a verdaderos sistemas de descubrimiento, comentario y compartición de contenido es algo que va a cambiar la cara a muchas empresas y al panorama de las relaciones laborales en su conjunto.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Empresas que aprenden

El pasado martes, LinkedIn anunció el lanzamiento de una nueva herramienta destinada a conectar entre sí a los trabajadores de una compañía, para ayudarles a encontrar y compartir información.

Para LinkedIn, que desde la adquisición de Pulse en marzo de 2013 trata de pasar de ser una simple base de datos a ser un sitio para compartir información, el paso tiene mucho sentido: pensar en los trabajadores de una compañía accediendo a información relevante para su industria, y compartiéndola, comentándola o reenviándola a otros es una idea que puede generar bastante valor.

Al día siguiente, fue Facebook la que anunció la salida, por el momento en pruebas, de su Facebook for Work, una aplicación que permite a las compañías desarrollar su red social corporativa, con las características y usabilidad de la archiconocida red social. Dejando al margen que las compañías quieran compartir con Facebook la información que consumen sus empleados, la idea es muy similar: proporcionar a las empresas herramientas para compartir información internamente.

Esta obsesión por la circulación interna de la información en las compañías tiene muchísimo sentido: para alimentar la innovación, las empresas necesitan aportes constantes de información, para adquirir inteligencia ambiental, para estar informadas de lo que ocurre a su alrededor, en su industria o en otras. Herramientas como Slack, Yammer y similares llevan años tratando de generar este tipo de entornos de comunicación, aprendizaje e inspiración: quienes lo prueban, suelen tener niveles de satisfacción elevados. Ahora, se unen LinkedIn y Facebook, y pronto, otras empresas de este ámbito.

Estas nuevas herramientas van, en muchos sentidos, a cambiar la fisonomía de las compañías: consumir, compartir y comentar información como una parte importante de nuestro trabajo. Aprendizaje organizacional. Pronto, en nuestras pantallas.

 

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