Me encuentro en El Mundo (gracias, Alberto) un artículo, “Apague la BlackBerry (lo dice el jefe)“, que comenta la reciente recomendación del Ministerio de Ciudadanía e Inmigración de Canadá, de apagar la BlackBerry de siete de la tarde a siete de la mañana, durante reuniones, fines de semana y vacaciones. Y me llama la atención, porque recuerdo que esa fue precisamente la base de mi resistencia inicial a utilizar ese dispositivo, seguramente el que más ha hecho por mi conectividad, junto con la “jabonera” de Vodafone, desde que el mundo es mundo y yo un paranoico permanentemente conectado a la red.
Mi discusión con mi amigo Oscar Castellano, de RIM (ahora en Miami) era, precisamente, en esos términos: para mí, la BlackBerry parecía la forma de convertir el e-mail de algo cómodamente asíncrono, a algo incómodamente síncrono. El argumento de Oscar, en cambio, era del tipo “ya eres mayorcito para saber cuando consultarlo y cuando no”.
¿Mi experiencia, basada ya en un buen montón de años de uso de BlackBerry? Que como tantas otras veces, la tecnología va por delante del desarrollo de sus protocolos de uso. En el tiempo que llevo usándola, la proliferación de este dispositivo a mi alrededor en entornos directivos ha sido impresionante , un crecimiento espectacular. Pero pocas de las personas que me he encontrado empuñando una BlackBerry sabían de verdad utilizarla y, en general, la usaban para poco más que hablar por teléfono y leer correos. Y, sobre todo, la usaban mal, como esas personas que necesitan imperiosamente contestar a todas las llamadas estén donde estén y estén haciendo lo que estén haciendo. Para determinados volúmenes de correo habituales en nuestros días, llevar la BlackBerry configurada para que suene o vibre con cada mensaje recibido es tener ganas de convertir el aparato en algún tipo de dispositivo erótico-festivo, función para la que claramente no está diseñado. Una cosa es aprovechar tiempos muertos para revisar el correo, y otra saltar de la silla con cada correo recibido como si fuera el último.
La BlackBerry es un aparato sensacional. Robusto, flexible, con tarifa plana, con un teclado cómodo y con un montón de opciones y posibilidades en función de las aplicaciones que le instales: una verdadera delicia a la que saco muchísimo partido y sin la que hoy en día me siento casi desnudo. Sus limitaciones, que por supuesto las tiene, no eclipsan su funcionalidad. Creo sinceramente que es un aparato que multiplica la productividad en las empresas. Pero usarla con propiedad para evitar que se convierta en intrusiva o adictiva cuesta, y ver cómo se emite nada menos que una recomendación ministerial para que se apaguen las BlackBerries a determinadas horas (función que, además, aparece en los parámetros generales del aparato) no deja de ser un reconocimiento de eso, de que los protocolos asociados a su uso en muchos casos no se desarrollan adecuadamente. Es un aparato para toquetearlo, configurarlo, ajustarlo, explorarlo, instalarle cosas… no para simplemente recibirlo, meterlo en el bolsillo y convertirse en esclavo de sus caprichos. Mucho mas poderoso que ese simple teléfono móvil al que recuerda por su forma. La tecnología existe. Ahora sólo nos queda aprender a utilizarla.






06.02.2008 a las 12:43 Permalink
¡Apaga la Blackberry!!!…
(c&p): recomendación del Ministerio de Ciudadanía e Inmigración de Canadá, de apagar la BlackBerry de siete de la tarde a siete de la mañana, durante reuniones, fines de semana y vacaciones. Y me llama la atención, porque recuerdo que esa fue…
06.02.2008 a las 18:43 Permalink
[...] Tags: blackberry, mòbil, messenger, protocols d’ús trackback A instàncies del que es comenta sobre una recomanació ministerial canadenca per a tancar la Blackberry en plegar de la faena i els …, de nou me fa vindre al cap les discussions sobre els protocols d’ús de la tecnologia. [...]
06.02.2008 a las 21:28 Permalink
[...] Apagando la BlackBerry. Por Enrique Dans. [...]
08.02.2008 a las 12:43 Permalink
[...] en horas libres, la Blackberry no tiene que ser un instrumento de esclavitud… como cuenta Enrique Dans en un post [...]
04.05.2008 a las 12:15 Permalink
[...] sea: mensajería instantánea, correo electrónico, etc. En este sentido, leí hace unos días una entrada de Enrique Dans en la que hablaba del mal uso que se le da a las BlackBerry y, cómo la gente necesita contestar a [...]