La semana pasada fue un poco de locos, y entre otras cosas se me pasó comentar este fantástico post de Pepe Cervera en El Retiario sobre Internet y la educación de los niños, “La culpa es de los padres“. Me pareció soberbio, y es además un tema sobre el que suelo hablar y comentar un montón. A ello ayuda el combinar los temas sobre los que escribo con el hecho de que suelo ejercer mucho de “padre baboso” que presume de las habilidades de mi niña, que es, entre otras cosas, mi beta tester favorita (por cierto, acaba de volver a sorprenderme… en menos de tres minutos después de haber puesto el Nokia 7710 en sus manos, ya se había grabado un video a sí misma… vivir para ver).
El caso es que muchas personas suelen preguntarme dudas del tipo “¿qué software de control parental instalo para mis niños?”, y la columna de Pepe me recordó hace cierto tiempo, cuando un amigo me lo preguntó por e-mail y le respondí en versión “largo y tendido”. La cosa puede tener su polémica, de manera que me parece interesante sacarlo aquí. La pregunta era, básicamente, algo así:
Recientemente, mis primos pequeños se han hecho con sus propias direcciones de Hotmail para hablar por messenger e intercambiarse correos con sus compañeros de clase. Sus padres están encantados de que sus hijos se manejen con naturalidad en la red pero tambié están preocupados pues, si todos recibimos basura “sexualmente explícita” en nuestro buzón, sus hijos no van a ser menos. Como en teoría soy el geek de la familia, mis tíos me han preguntado por algún programa que filtre correos pornográficos o potencialmente peligrosos para unos niños, y que además restrinja el acceso a webs de contenidos similares. Como sé que tú también tienes al menos una hija “on-line” he pensado que ya tendrías solucionado este tema y que nos podrías aconsejar alguna aplicación.
Como veis, completamente relevante con respecto al artículo de Pepe. Mi contestación, levemente editada para hacerla anónima y darle un poco de contexto, fue la siguiente:
Te cuento, y me extiendo porque el tema me parece importante: es un tema en el que mantengo una visión tal vez un tanto “ácrata”, pero que me va muy bien. Yo creo simplemente que el mejor filtro de contenidos es… ninguno. Mi niña tiene diez años, y lleva navegando por Internet desde los seis. Al principio, la única medida de precaución fue no explicarle que existían los buscadores. Simplemente, Internet era para ella un conjunto de vínculos a páginas que su madre o yo encontrábamos y seleccionábamos para ella. Eso me sirvió para que se familiarizase con el navegador, el proceso de navegación y la filosofía de Internet. Posteriormente, cuando ella empezó a pedirme Google (porque lo oía en clase, me veía a mí, lo veía en las noticias, etc.), pasé a dejarle hacer búsquedas sólo si estábamos su madre o yo delante. Cuando se puso muy pesada con que lo quería utilizar ella solita, le dije que vale, pero que tuviera mucho cuidado… a esas alturas, la tarea de educar los criterios de la niña ya la considerábamos relativamente completa para su edad, sabíamos que si se encontraba según que cosas, simplemente cerraría la ventana o nos llamaría (ya tenía nueve años, y siempre hemos sido enormemente abiertos con ella). Única precaución, decirle a Google que utilizase su filtrado en modo estricto. No es gran cosa, es puramente contextual, pero algo es algo. Aún así, debo confesar para mi vergüenza y escarnio que pasé en torno a un mes monitorizando la history y la cache de su sesión por si acaso, y no encontré nada malo.Otras cosas: mi hija tiene un blog desde hace tiempo, que mantiene ella solita. Sin embargo, como hay mucha gente mala por ahí afuera, he tomado algunas precauciones: una, aunque me harto de citar que lo tiene (me viene bien en “eso a lo que me dedico”), no doy la dirección más que a la familia y amigos directos. Dos, al inicio del código he puesto un robots.txt con un “disallow” para todos los motores. Y tres, configuro el sistema de comentarios para que cada comentario que le hagan genere un mensaje a mi dirección, lo cual, como yo paso muchas más horas online que ella, me permitiría “censurarlos” si lo estimase necesario (hasta ahora no lo ha sido).
En la cuenta de Hotmail, lo único que tienes que hacer es activar el filtro de protección máximo, que sólo permite que le envíen correo aquellos remitentes que estén en su libreta de direcciones. Y que cada vez que un niño le quiera enviar mail, que le diga primero su dirección y tus primos lo den de alta.
El que esto te sirva o no depende del esquema de educación que tus tíos estén empleando con sus hijos. Los niños a los que, por ejemplo, no se les ha explicado “de donde vienen los niños”, pero ya lo han oído en el colegio y lo miran el tema con cierta malicia, lo primero que harán será meterse en Google y buscar “teta” y “culo”. Es inevitable. No me ha pasado, pero incluso en ese caso creo que es mejor seguir manteniendo el carácter abierto. Poner u filtro sólo le añadirá el “atractivo de lo prohibido”, no sé si me explico. Por supuesto no quiero decir con esto que haya unos sistemas educativos mejores que otros, ni que el mío sea mejor que otros, porque depende de mil cosas y no siempre el mismo sistema aplicado a diferentes niños funciona igual, simplemente te cuento que en el caso de mi niña (por ahora) va de vicio…
Este es el criterio que mantengo habitualmente, el que suelo dar a quien me pregunta, y del que estoy francamente convencido. ¿Arriesgado? Puede ser. Pero pretende apostar por la creación de valores de forma inductiva y por el aprendizaje de un medio en el que, si les damos una visión de que “todo es de color de rosa”, en cuanto salgan a él y se lo fumen “sin filtro” les van a dar hasta en el carnet de identidad. Lo cual viene a ser, básicamente, la tesis de Pepe Cervera en su magistral artículo.






14.03.2005 a las 09:26 Permalink
[...] Excelente artículo, el problema es que el 60% de los padres no saben ni qué es la caché. [...]
14.03.2005 a las 17:01 Permalink
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13.07.2005 a las 23:07 Permalink
[...] Cuando pienso en niños de 8 o 9 años dando tumbos por Internet, no puedo evitar sentir un escalofrío, Internet es humanidad en estado puro (con sus ventajas e infinitos inconvenientes), y la verdad es que en más de una ocasión me he parado a pensar de… [...]
12.11.2008 a las 23:25 Permalink
[...] a los menores ni limitarlo más allá de lo razonable. Expertos en las nuevas tecnologÃas como Enrique Dans o José Cervera asà lo sostienen en sus [...]
16.11.2008 a las 00:56 Permalink
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04.03.2009 a las 21:13 Permalink
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28.01.2010 a las 07:39 Permalink
[...] invito a reflexionar a partir de un artÃculo de Enrique Dans, con su propia experiencia al respecto como padre, y de las recomendaciones para padres e hijos de [...]