Un interesante artículo en MIT Technology Review, «People really hate AI, so why can’t they get enough?» plantea una paradoja aparentemente desconcertante: mientras la percepción pública de la inteligencia artificial empeora rápidamente y hasta los estudiantes abuchean a los conferenciantes en sus ceremonias de graduación cuando la mencionan, su uso no deja de crecer. La gente dice que la inteligencia artificial le preocupa, que avanza demasiado deprisa y que puede perjudicar a la sociedad, pero abre ChatGPT, Gemini o Claude cada vez más veces al día. ¿Hipocresía? ¿O una nueva forma de adicción tecnológica?
Probablemente no se trate de ninguna de las dos cosas. Lo que nos está pasando es bastante más sencillo: las personas pueden valorar una ...