Hay decisiones de adopción tecnológica que cuesta rectificar, y que sólo terminas rectificando cuando ya has causado un montón de molestias e inconvenientes completamente absurdos y evitables a tus propios clientes.
Ese es claramente el caso de Walmart, que ha tardado nada menos que doce años en darse cuenta de lo que todo el mundo pudo entender de manera casi inmediata allá por 2014, cuando Apple lanzó Apple Pay: que iba a tener una adopción enorme y rápida.
¿Cómo consiguió Apple, en un ámbito como el de los medios de pago electrónicos en el que muchos habían fallado, que Apple Pay resultase tan enormemente convincente y fuese aceptado tan rápidamente por todas las partes implicadas, desde los clientes hasta las tiendas, ...