Durante años, incluso en las discusiones del caso Apple en mis clases, se ha repetido una idea tan cómoda como equivocada: que Steve Jobs fue el gran innovador y Tim Cook, poco más que el administrador aplicado que tuvo la suerte de heredar la máquina perfecta.
La sucesión anunciada por Apple, con Cook pasando a executive chairman y John Ternus asumiendo la dirección ejecutiva el 1 de septiembre de 2026, invita precisamente a desmontar ese tópico. Porque si algo demuestra la era Cook es que convertir una compañía mítica en una organización todavía más poderosa, más influyente y más compleja no es una tarea administrativa: es una forma de liderazgo de altísimo nivel. Tim Cook fue capaz de construir una Apple más grande, ...