Mi columna de esta semana en Invertia se titula «La inteligencia artificial descubre el mundo físico» (pdf), y trata sobre una idea que me parece particularmente interesante: qué ocurre cuando la inteligencia artificial deja de limitarse a observar el mundo a través de los datos que generamos los humanos, y empieza, literalmente, a poder experimentarlo por sí misma. Mi excusa para hablar de ello es la próxima salida a bolsa de Unitree en Shanghai, una compañía que se ha convertido en uno de los nombres más visibles de la robótica china, y cuya evolución permite entender hasta qué punto los robots humanoides están dejando de ser una curiosidad destinada a hacer demostraciones espectaculares para convertirse en una plataforma tecnológica con implicaciones muchísimo más profundas.
Llevamos años hablando de modelos de lenguaje que parecen saber prácticamente de todo, pero ese «saber» tiene una característica que tendemos a olvidar: procede siempre de experiencias de terceros, de textos, imágenes, vídeos, sonidos y todo tipo de materiales generados o capturados previamente por otros. Incluso los modelos multimodales más avanzados continúan, en ese sentido, encerrados en una versión tecnológica de la caverna de Platón: pueden analizar extraordinariamente bien las sombras proyectadas en la pared, pero nunca han salido fuera para comprobar por sí mismos qué las produce.
Para mí, esa diferencia entre observar y experimentar es fundamental. Podemos explicarle a una inteligencia artificial de mil maneras cómo pesa un objeto, cómo se desliza una superficie mojada, qué resistencia ofrece un cajón al abrirse o por qué una taza caliente requiere determinadas precauciones, pero nada de eso equivale a poder tocar, empujar, levantar, dejar caer o manipular esos objetos y comprobar directamente las consecuencias. El paper «Experience grounds language«, de Bisk, Bengio et al, ya dejaba clara en 2020 esa distinción entre corpus, percepción y embodiment: actuar permite no sólo observar el mundo, sino intervenir en él y comprobar hipótesis.
En ese sentido, la robótica introduce algo mucho más interesante que la simple automatización del trabajo: introduce la posibilidad de cerrar un auténtico bucle de aprendizaje entre percepción, hipótesis, acción y consecuencia, en el que la inteligencia artificial ya no se limita a estudiar experiencias previamente registradas, sino que puede generarlas activamente, repetirlas, modificarlas y aprender de ellas.
Un robot equipado con cámaras, sensores táctiles, temperatura, presión, fuerza, posición o equilibrio puede construir una percepción del entorno incomparablemente más rica que la que obtiene un modelo simplemente analizando textos, imágenes o vídeos, y puede además relacionar cada percepción con sus propias acciones, algo que nos acerca mucho más a la forma en que los humanos y otros animales aprendemos realmente a desenvolvernos en el mundo.
A partir de ahí aparece otra cuestión que durante mucho tiempo me pareció casi estética, pero que cada vez considero más importante: ¿por qué empeñarnos en construir robots con forma humana? La primera respuesta resulta relativamente evidente: porque llevamos siglos construyendo prácticamente todo lo que nos rodea para cuerpos humanos, desde escaleras, puertas y herramientas hasta vehículos, fábricas, cocinas, ascensores, estanterías o interruptores. Un robot con nuestra altura aproximada, dos brazos, dos piernas y manos capaces de manipular objetos puede aprovechar directamente esa enorme infraestructura sin obligarnos a reconstruirla, una especie de gigantesca compatibilidad hacia atrás con un mundo diseñado durante siglos por seres humanos y para seres humanos.
Pero hay una segunda razón que me parece todavía más importante: si queremos que las máquinas aprendan a desenvolverse en nuestro mundo, resulta enormemente útil que puedan acumular experiencias comparables con las nuestras. Un humanoide puede aprovechar demostraciones humanas para aprender movimientos y tareas, pero puede además generar después cantidades gigantescas de datos acerca de cómo un cuerpo de dimensiones similares al nuestro interactúa realmente con su entorno. Esto abre una posibilidad que me parece fascinante: que el verdadero valor de los robots no esté únicamente en las horas de trabajo que puedan sustituir, en cuánto puedan producir o en cuántas tareas aburridas, peligrosas o repetitivas puedan asumir, sino también en la enorme cantidad de experiencia física que sean capaces de generar.
Unos cuantos millones de robots distribuidos por fábricas, almacenes, hogares, hospitales o calles podrían terminar convirtiéndose en una gigantesca infraestructura distribuida de aprendizaje, produciendo continuamente información sobre contacto, resistencia, equilibrio, fricción, causalidad, error y consecuencias, y alimentando con ella modelos cada vez más capaces de comprender no simplemente cómo describimos el mundo, sino cómo funciona realmente.
Hasta ahora, el gran combustible de la inteligencia artificial ha sido nuestra experiencia convertida en datos. Primero fueron textos, después imágenes, sonido y vídeo, y progresivamente hemos ido ampliando las modalidades con las que los algoritmos pueden aprender. La robótica puede introducir ahora un salto cualitativamente distinto: pasar de aprender de lo que otros experimentaron a adquirir experiencia propia. Y si eso ocurre, posiblemente recordaremos esta etapa no como aquella en la que empezamos a llenar fábricas y almacenes de muñecos con aspecto humano, sino como el momento en que la inteligencia artificial dejó de limitarse a mirar las sombras de nuestra experiencia y empezó, finalmente, a salir de la caverna.
In English on Medium, «Unitree’s IPO isn’t about robots, it’s about the future of AI«


Buen uso de la gastada caverna. Y mejor defensa de aprovechar lo ya diseñado para ser usado por humanos.
Por fin se va superando la idea del robot carretilla o brazo articulado. En el fondo está muy relacionado, con la crítica humanista al trabajo en cadena y supermecanizado… ¿Qué se podía aprender de tal tarea tan inhumana?
¿Qué papel juega la psicomotricidad fina, en la maduración cerebral de la cría humana/robótica? La robótica contará con el tiempo.
Personalmente, tengo la esperanza de que el estudio de las IAs, unido al estudio del cerebro humano, nos lleven a una comprensión más profunda del funcionamiento de la inteligencia humana. Ya solo por eso merece la pena construir robots que intenten ganar experiencia del mundo de la misma manera que lo hacen los niños (aunque toda la pasta esté en hacer esto para cosas «útiles»).
Esto ya pasó con el sistema visual, donde hemos visto que nuestro approach biológico se parece bastante a una CNN.
Mi predicción de oráculo: conseguiremos hacer un humano artificial, y gastará más energía y tiempo que «fabricar» un humano normal. Aunque, ¿quién necesita un esclavo que haya aprendido filosofía y matemáticas, o a amar, pudiendo construir un esclavo mecánico para cierta tarea?
Y yo que pensé que sería al revés, utilizar la IA para enseñar a los robots como es el mundo por el que se tendrán que mover.
Una duda q me surge es que algunas reglas solo afectan a los humanos, me explico.
Si yo saco el plato de microondas 4 minutos después de estar calentando algo, si lo hago con los dedos me quemare, pero un robot no tiene porque.
Mantener un peso de 20 kg con mi brazo, me cuesta pero a un robot le puede ser indiferente.
Etc etc
Por lo que pueden llegar a unas reglas que no son las nuestras, o no?
No es ninguna novedad.
Palma et. als. en «Inteligencia Artificial. Técnicas, métodos y aplicaciones» (2011, McGraw Hill, tocho de +1000 páginas que es referencia docente fundamental en el mundo de la IA académica), lo llaman «el paradigma situado», pag.17, sitúan sus orígenes (serios) en la década de 1990, y ya perfilan lo que sería una posible arquitectura del agente con su medio:
«El paradigma situado, llamado también reactivo o “basado en conductas”, enfatiza
el hecho de que toda percepción y toda acción están estructuralmente acopladas,
a través de sensores y efectores concretos, a un medio externo e interno también
concretos. Así, las componentes de modelado del conocimiento no son ahora conceptos
cognitivos de alto nivel semántico (“hipótesis”, “observables”, “diagnósticos”, . . . ), sino elementos más sencillos claramente distinguibles por un observador externo que ve
cómo un agente físico (un robot, por ejemplo) interactúa con su medio, tal como
ocurre en la etología. Observamos que un robot “está quieto”, “se mueve”, “gira a
la derecha”, “evita un obstáculo”, “acerca un manipulador a un objeto”, “lo coge”,
“lo transporta”, “lo suelta”, etc. Éstas son las conductas elementales que queremos
mimetizar».
Desconozco cómo ha podido evolucionar la investigación en dicho enfoque, pero me alegra ver que quizás, ahora sea el momento de que eclosione en serio.
En mi opinion la ventaja fundamental de los robots sobre los humanos, en lo que se refiere a aprendizaje de tareas y habilidades, es que cualquier mejora que consiga un robot en su interacción con el mundo se aplicará a todos los demas robots.
Imaginemos que cualquier habilidad nueva que consiguiera cualquier humano se aplicase al resto; cualquier persona sería el mejor del mundo en todo.
Esto no es del todo cierto. Esta también el hardware, que también evoluciona. No todo el nuevo software será compatible con el antiguo hardware y llegará un momento que el hardware quedará obsoleto, como pasa actualmente con ordenadores, teléfonos móviles, coches eléctricos, …
La razón para fabricar robots antropomorfos es su utilidad para adaptarse y moverse en un mundo diseñado para humanos, pero si van a reemplazar la mano de obra humana habrá que adaptar el mundo a los robots.
Un ejemplo simple, ¿de que sirve un robot que se pueda sentar en un taxi para conducirlo? es preferible que el robot este integrado en la mecánica del taxi y deje ese asiento libre para los pasajeros humanos.
Las exhibiciones de robots de este tipo se limitan a mimetizar a los humanos con bastantes limitaciones, para cosas mas serias no tienen mucho sentido.
Sí y no.
En realidad hemos construido un mundo para un «humano adulto promedio» el cual tiene una altura definida con longitud de brazos y piernas estandares, pero en realidad la totalidad de humanos tienen diferentes medidas corporales, como por ejemplo un artículo que leí que los jet de combates tienen problemas para encontrar pilotos que entren en la cabina (ó es muy grande ó demasiado pequeño) porque la cabina se diseñó con los promedios de las longitudes de brazos y piernas de forma que nadie es capaz de encajar con ese promedio.
Una parte de la población humana es daltonico por lo tanto hay que evitar el uso de los colores verde y rojo, por ejemplo en cables electricos que con frecuencia son azul, blanco y negro. Por esta razón es innecesario que los robots tenga forma humana, es poco eficiente.
Sin embargo el problema más grande es los robots por definición, no se consideran sujetos economicos, los robots no reciben ingresos no pagan impuestos ni aporta nada socialmente al ser su única utilidad es trabajar gratis. Conforme se avance más en los robots integrados en actividades economicas se llegará al punto que el dinero dejará de existir, porque los robots trabajan gratis
Hay además una consecuencia interesante: si la experiencia física se convierte en el próximo gran conjunto de datos, la ventaja competitiva ya no estará solo en quién tenga mejores modelos o más capacidad de cómputo, sino en quién tenga más robots desplegados acumulando experiencia real. Se produciría un efecto de red: más robots generan más experiencia, esa experiencia mejora el modelo y un mejor modelo hace más útiles a todos los robots. Quizá la próxima carrera de la IA no sea únicamente por los chips o los datos, sino por quién consigue desplegar más “ojos, manos y cuerpos” en el mundo real.
Muy bueno.
Pues estamos jodidos… mas vigilancia… no habia bastante con las Roombas XDDD
Lo peor es que cuando estés en la residencia y te midan la temperatura corporal … entonces date 100% por jodido
Referencia: Jackass
https://www.filmaffinity.com/es/film775209.html
Y de ahí esa empresa que te hace gratis una limpieza completa de casa a cambio de adquirir experiencia.
Quizás la próxima vez envíe directamente un robot…
La próxima burbuja podría llegar con escoba y fregona
Quizás es necesario agregar una pregunta más, adicional a los Por qué? Y es el Para qué de todo eso. Para que dotarlos de una percepción casi humana del mundo ? Para que llevarlos a nuestros hogares ?
Los robots son el «Backup» de los humanos.
Ellos aparecieron en la consciencia humana debido a la baja natalidad y escasez de gente (ya existe una escasez de trabajadores humanos en cualquier campo, durante la pandemia se mostró la escasez de trabajadores sanitarios)
Es por eso tanto esfuerzo es crear robots para compensar las pérdidas humanas
De la experiencia de aprender de uno mismo, no sólo los robots: yo mismo, la semana pasada, poniendo baldosas de suelo y pared de un baño por primera vez, veía cómo evolucionaba mi técnica en dos días y medio. Por ejemplo, encolando en ambas superficies, en vez de sólo en una, posicionando la cruz guía para su fácil extracción posterior al secado, y depurando la técnica de corte de baldosas con menos roturas y más precisión.
Se puede decir que he aumentado mis habilidades, ahora incorporando la colocación de baldosas en mi «corpus», y lo que es mucho más importante, que he vuelto a comprobar que el aprendizaje se realiza practicando. Imagino que algo parecido les pasará a los humanoides entrenados con IA.