Palantir: cuando el software deja de ser herramienta para convertirse en poder

IMAGE: A dark, dystopian scene showing a giant faceless figure manipulating cities and people through glowing data strings, symbolizing invisible technological control over society

Hay empresas que venden tecnología, y hay empresas que venden una forma de organizar el mundo. Palantir pertenece, sin matices, a la segunda categoría. Y ya no lo disimula. Su reciente deriva discursiva, alimentada por el universo ideológico de «The Technological Republic«, no es una excentricidad, sino una declaración de intenciones: la tecnología no como instrumento, sino como infraestructura de poder.

Lo importante no es el tono grandilocuente de sus manifiestos, sino la coherencia entre ese tono y su modelo de negocio. Palantir no compite por contratos aislados, sino por posiciones estructurales. Entra en gobiernos, hospitales o grandes corporaciones con la promesa de integrar datos, y acaba definiendo la forma en la que esos datos se entienden y se utilizan. Como explicaba un ex-empleado en Wired, su verdadera aportación es la «ontología»: la capa que convierte datos en decisiones. Y quien controla esa capa, controla mucho más que la información.

Ese es el núcleo del problema. Palantir no necesita «quedarse» los datos en un sentido legal. Le basta con convertirse en el sistema a través del cual esos datos fluyen, se interpretan y se operan. Una vez dentro, la dependencia es inevitable: los procesos se reorganizan, las decisiones se automatizan y la institución deja de poder funcionar sin esa infraestructura. No es apropiación. Es algo más sofisticado: centralidad. Convertirse en el sitio desde el que todo lo demás funciona.

Los números muestran hasta qué punto esa estrategia funciona. Según su informe anual, la compañía ya tiene cerca de mil clientes y miles de millones en ingresos, repartidos entre gobiernos y empresas. Su expansión es transversal y deliberada, apoyada en alianzas y despliegues que la propia compañía exhibe en su newsroom. No es una empresa de nicho: es una empresa que aspira a estar en todas partes.

El caso de la sanidad británica es paradigmático. El NHS apostó por Palantir para integrar datos clínicos, y la discusión ya no es técnica, sino política: dependencia, falta de control y riesgo de lock-in, como se denunció en el Parlamento. Lo que se entrega no es solo un sistema, es capacidad operativa. Hay incluso peticiones de firmas para impedir que Palantir se expanda en Europa.

En seguridad e inmigración, la lógica es aún más evidente. La ACLU lleva años documentando su papel en sistemas de vigilancia y deportación, mientras contratos recientes con el Department of Homeland Security consolidan su posición. Primero entras como proveedor. Después te conviertes en indispensable. Finalmente, pasas a ser infraestructura.

Lo verdaderamente revelador es que la propia compañía ya no intenta disimularlo. Su retórica, que algunos han ridiculizado como la de un villano de cómic, no es un error de comunicación, sino la expresión de una ambición: convertir el software en el soporte del poder político, económico y militar. Palantir representa concentración, dependencia y asimetría.

Hace tiempo que sabemos hacia dónde conduce esta deriva. La novedad no es la dirección, sino la velocidad y la falta de complejos. Palantir no es peligrosa porque tenga datos. Es peligrosa porque está consiguiendo algo mucho más ambicioso: convertirse en el lugar desde el que otros deciden qué hacer con ellos. Y cuando eso ocurre, el poder deja de ser visible. Se vuelve sistémico. Y, sobre todo, extraordinariamente difícil de recuperar.


This article is openly available in English on Medium, «Palantir’s empire of dependency«

8 comentarios

  • #001
    D. FALKEN - 24 abril 2026 - 12:00

    La retórica de Palantir es la retórica de Peter Thiel, otro psicópata megalomano que se ha presentado como punta de lanza del deepstate de las Big Tech y del MIC. Evaluar la perversidad de este personaje es harto difícil. Ahora, vislumbrando el cadáver político de Trump, parece estar moviendo ficha.

    Lo interesante de esta noticia, desde mi punto de vista, es la réplica que hace Yannis Varoufakis a los postulados de Palantir.

    Como bien lo titula: «bienvenidos al espanto«.

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  • #002
    Xaquín - 24 abril 2026 - 12:29

    La gente siempre se ha reído de la narrativa que plantean las novelas o pelis, llamadas de ciencia ficción o fantasía (de la buena), pero su lectura deja claros signos de futuro.

    Por ejemplo el giro que da el mago tirano Saruman al tomar partido por Sauron es bien claro : opta por el negocio de la comunicación estructural con el poder, que te va a dejar una dosis de poder delegado, lo que te parece más interesante que la información a través de simples aves. O incluso que los pajaritos de Lord Varys en Juego de Tronos. Con Palantir Sauron está justo al lado de Saruman, no manda datos, controla su mente. Y también podíamos hablar del aparatito de Fallout. Este ya integrado en el cerebro directamente (más en modo elonmunkista).

    Y eso es lo que pasa, a otro nivel, cuando un capataz de obreros, delega ciertas «destrezas» de control (clandestino) en algún obrero que parecía honrado.

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    • El hombre que rie - 24 abril 2026 - 17:20

      los pajaritos de Lord Varys en Juego de Tronos. Con Palantir Sauron está justo al lado de Saruman, no manda datos, controla su mente. Y también podíamos hablar del aparatito de Fallout. Este ya integrado en el cerebro

      Son recursos literarios utilizados por esos autores para justificar porqué ciertos personajes tienen acceso a información fuera de escena.
      Lo interesante el único Autor que lo utiliza de forma positiva es Asimov, con el «Primer Radiante» tiene acceso a minerías de datos, en este caso llamado psicohistoria, que lo utiliza para crear una lista de eventos específicos. Sheldon nunca lo utiliza para dominar ni controlar, sino cómo AYUDAR a la personas utilizando esa información.

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  • #004
    Lua - 24 abril 2026 - 14:49

    Interviews with current and former Palantir employees, along with internal Slack messages obtained by WIRED, suggest a workforce in turmoil.

    Palantir Employees Are Starting to Wonder if They’re the Bad Guys

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  • #005
    BUZZWORD - 24 abril 2026 - 18:27

    Palantir ya está presente en Europa, en concreto en la guerra de Ucrania con Brave1 que es un clúster de innovación y desarrollo tecnológico de defensa de Ucrania, creado para impulsar soluciones militares avanzadas, especialmente drones y robótica.

    https://www.defensa.com/industria/brave1-modelo-innovacion-tecnologica-para-espana

    La asociación entre el clúster de defensa ucraniano Brave1 y Palantir Technologies se lanzó en enero de 2026. Esta iniciativa busca acelerar el desarrollo de armas autónomas utilizando datos reales del campo de batalla.

    https://www.youtube.com/watch?v=Gj-Zw716NW8
    Detalles del Brave1 Dataroom

    Entorno de Entrenamiento de IA: Es un entorno digital seguro donde desarrolladores de tecnología de defensa pueden entrenar y validar modelos de inteligencia artificial. El software de Palantir actúa como la infraestructura base.

    Datos de Combate Reales: La plataforma proporciona acceso a librerías de datos visuales y térmicos recopilados por soldados ucranianos, incluyendo imágenes de drones enemigos como los Shahed.

    Enfoque Inicial: La prioridad es equipar a los drones interceptores con autonomía para detectar, clasificar y neutralizar amenazas aéreas de forma independiente, reduciendo la dependencia de operadores humanos ante ataques masivos.
    Acceso y Seguridad: El acceso está abierto a empresas tecnológicas ucranianas que superen un riguroso proceso de cumplimiento y seguridad.

    https://www.youtube.com/watch?v=8avvcpp8FfA

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  • #006
    Gorki - 24 abril 2026 - 19:14

    La unica forma de hacerse invisibles a los recolectores de datos tipo Palantir, es entre todos, inundar Internet con una emisión de «datos» carentes de todo sentido.

    La defensa pasiva es imposible, moverse entre la niebla si lo es.

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  • #007
    Matt - 24 abril 2026 - 20:24

    Los gobiernos que concedan contratos a Palantir deberían ser juzgados por traición.

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  • #008
    D.M.G. - 24 abril 2026 - 21:45

    Otro detalle interesante que se argumenta en ese «tratado» es que «la neutralización de posguerra de Alemania y Japón debe deshacerse», en alusión a las posturas de defensa históricamente contenidas de ambos países, por lo que un Alemania y un Japón que vuelven a militarizarse son mercados masivos para el software de defensa. La ideología y el negocio coinciden perfectamente, lo cual debería hacernos sospechar de ambos.

    Con SAP o Salesforce el riesgo es operativo y económico. Con Palantir, en contextos de sanidad, inmigración o defensa, quedar «secuestrados» por su sistema (lock-in) afecta a decisiones sobre personas. Quién recibe atención médica, quién es deportado, qué objetivo se considera legítimo en un campo de batalla. Cuando la «ontología», esa capa que convierte datos en decisiones que menciona el artículo, la controla un actor privado con sus propios intereses ideológicos declarados, el problema deja de ser técnico, sin lugar a dudas.

    Como comenta MATT, lo más espantoso es que algunas instituciones lo saben, y contratan igual, porque subirse a su carro es muy fácil (prácticamente gratis), pero bajarse es casi imposible, pero les da igual…

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