La respuesta a los anuncios de la Super Bowl de Anthropic es un rechazo al modelo de publicidad

IMAGE: A screen capture of a Super Bowl ad by Anthropic, with a personal trainer smiling and, over imposed, a text reading "Ads are coming to AI. But not to Claude"

La campaña de publicidad de Anthropic durante la Super Bowl de 2026 ha generado más que sonrisas o menciones en redes sociales: además, parece haber sido un punto de inflexión en la percepción pública sobre cómo deberían financiarse y posicionarse los modelos de inteligencia artificial en el mercado.

Los anuncios, que parodian a supuestos chatbots antropomorfizados que interrumpen instrucciones útiles con anuncios molestos y que fue calificada por Sam Altman como «engañosa y claramente deshonesta», no solo dieron mucha visibilidad a Claude, el asistente de Anthropic, sino que impulsaron su aplicación móvil al Top 10 de la App Store de Estados Unidos en los días posteriores al partido. Ese salto en el ranking, desde posiciones modestas a alcanzar el séptimo lugar, lleva a pensar que el mensaje de «inteligencia artificial sin anuncios» caló en un público saturado de publicidad intrusiva, y mantiene su resonancia más allá del propio anuncio hasta el punto de convertir a Claude en un chatbot más apetecible.

El contexto es importante: OpenAI, rival directo de Anthropic, ha comenzado a introducir publicidad en su chatbot ChatGPT, un movimiento que marca una ruptura con la retórica previa de la empresa en contra de mezclar ingresos publicitarios con experiencias conversacionales. El argumento oficial de OpenAI, que los anuncios son necesarios para sostener el enorme coste de infraestructura y servir a los cientos de millones de usuarios gratuitos, no evitó que la campaña de Anthropic capturara la narrativa cultural del momento.

Desde una perspectiva estratégica más amplia, lo que está ocurriendo entre Anthropic y OpenAI no es simplemente una batalla de spots televisivos caros. Es la manifestación pública de distintas visiones de negocio que reflejan modelos de ingresos y prioridades profundamente diferentes. OpenAI ha construido su fuerza dominante en el espacio de consumo masivo, con cifras de ingresos recurrentes muy elevadas y millones de usuarios activos, pero también con un gasto operativo igualmente enorme. Eso ha llevado a proyectos controvertidos como la introducción de publicidad en la interfaz de ChatGPT y una lógica de hiperescalado que puede proyectar pérdidas operativas significativas en el medio plazo.

Anthropic, por el contrario, ha centrado su estrategia en contratos empresariales y suscripciones pagadas, huyendo de la publicidad como pilar de su modelo de negocio. Más del 80% de sus ingresos provienen de acuerdos con clientes empresariales que comprenden la necesidad de herramientas robustas, con altos niveles de seguridad, fiabilidad y especialización, algo que Claude ha sabido capitalizar. Según múltiples análisis, este enfoque ha permitido proyectar un camino claro hacia la rentabilidad y una gestión de costes mucho más disciplinada que la de su competidor.

Puede resultar tentador ver la serie de cuatro anuncios (1, 2, 3, 4) como un simple acto de contraprogramación, como un meme corporativo costoso, pero hay una carga de profundidad en el significado bastante mayor. El éxito inmediato de Claude después de la campaña pone de manifiesto un rechazo latente de una parte del público y de potenciales clientes hacia el modelo publicitario en inteligencia artificial. No se trata solo de evitar banners o interrupciones durante una conversación: es un rechazo simbólico de que la monetización basada en la publicidad, con sus incentivos particulares, pueda contaminar la percepción de imparcialidad, utilidad y confianza de la tecnología. Este rechazo se da en un momento en que los modelos de inteligencia artificial están comenzando a infiltrar sectores sensibles como la salud, el derecho o la educación. Una inteligencia artificial que «vende» mientras responde, aunque sea en los niveles más económicos de servicio, es percibida por muchos como una contradicción en sus términos.

La dinámica competitiva subyacente entre OpenAI y Anthropic tiene raíces históricas y tecnológicas: Anthropic fue fundada por ex-empleados de OpenAI, lo que ya marcó desde el inicio una relación compleja de colaboración y rivalidad. Las dos empresas compiten no solo por cuota de mercado, sino por definir qué entiende la sociedad como una inteligencia artificial legítima, útil y ética. OpenAI, con su enfoque dirigido al consumidor, enfrenta la presión de justificar su enorme estructura de costes y la expectativa de ingresos que satisfagan a inversionistas y posibles mercados públicos, mientras que Anthropic busca demostrar que un modelo de inteligencia artificial rentable y sostenible no requiere sacrificar la experiencia del usuario ni ceder ante los imperativos de la publicidad.

Los datos que surgen tras la final de la Super Bowl no solo dan pistas sobre qué campañas funcionaron mejor en términos de visibilidad o engagement: además, revelan que hay un segmento de usuarios y empresas que prefieren un tipo de inteligencia artificial con premisas diferentes. No es sólo una preferencia estética o una moda pasajera: es una elección que expresa descontento con cómo se monetizan los servicios digitales y con la intrusión de lógicas económicas que pueden distorsionar los incentivos de productos que requieren alta confianza para su uso. La respuesta de Anthropic y el ascenso de Claude sugieren que, en el terreno de la inteligencia artificial, la publicidad como modelo de negocio puede estar encontrando una resistencia más profunda que en los medios digitales tradicionales.

Si esta tendencia se sigue concretando, y más usuarios y empresas comienzan a favorecer soluciones sin publicidad, el impacto podría ser profundo. No sólo para la rivalidad entre OpenAI y Anthropic, sino para el diseño de productos, las políticas de privacidad, la regulación de la inteligencia artificial y, en última instancia, la comprensión pública de lo que significa «servicio» en una era dominada por algoritmos cada vez más integrados en la vida cotidiana. La campaña de Anthropic en la Super Bowl puede haber sido divertida, pero su efecto colateral es una pregunta incómoda para un sector tecnológico acostumbrado a buscar en la publicidad su salvavidas económico: ¿estamos dispuestos a pagar por una inteligencia artificial sin anuncios, o seguiremos aceptando soluciones que se dedican a revender y monetizar nuestra atención a cambio de acceso? ¿Nos sentiremos seguros usando una inteligencia artificial que se dedica a exprimir toda la información que pueda de nosotros? En un mercado que apenas comienza a definirse, esa podría ser la pregunta más importante de todas.

5 comentarios

  • #001
    BUZZWORD - 15 febrero 2026 - 10:40

    ¡ Mostrar anuncios contra anuncios !
    GUAU vaya estrategia más innovadora.

    Anuncias que tu nunca haras anuncios en Calude mediante anuncios en otro medio. Claude no necesita el dinero de los anuncios en sus modelos, CLARO!!! hasta ahí podiamos llegar.

    Pero lo muestra en un anuncio pagado a precio de oro… mundo de locos !!!

    ¿Y tiene éxito? Se supone que muchos vieron el anuncio, y le convenció que Claude no tiene anuncios, que Claude es más sutil,…. La idiocracia es lo que tiene, creer que lo que te dice una empresa en 2026 va a ser cierto en 2027. Y Trump aguantando la contraprogramación al ICE…. Esa fue buena !!!

    Mi opinión: Estos terminan como Netflix y si no al tiempo. Les salva que Claude es el mejor gepeto !!

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  • #002
    Xaquín - 15 febrero 2026 - 13:36

    Cuando hablas con una IH, sueles recibir una buena dosis de anuncios (información mediatizada), sea publicitaria encubierta o política de salón… y mucho peor, a veces, de científicos chiriplifaúticos (incluso con Nobel). No veo la razón de que deba funcionar distinto en la llamada IA.

    El problema esencial siguen siendo los filtros mentales propios, que es por donde debería entrar toda la información que nos aportan desde fuera de nuestro cerebro. Y que , en cierto modo, sirven también para filtrar las ideas que surgen de alguno de nuestros yos. Esos que gustan de ir un poco «por libre».

    Pero eso requiere una labor educativa, muy diferente del trabajo de domesticación humana. Tanto la oficial como la de contrabando.

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  • #003
    Gorki - 15 febrero 2026 - 14:05

    Que hablen de mí, aunque sea bien. (Salvador Dalí)

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    • Lua - 15 febrero 2026 - 14:16

      No exactamente….

      “Que hablen bien o mal, lo importante es que hablen de mí, aunque confieso que me gusta que hablen mal porque eso significa que las cosas me van muy bien. De los mediocres no habla nadie, y cuando hablan sólo dicen maravillas.”
      ― Salvador Dalí «

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