El sueño de comer sin engordar

IMAGE: OpenAI's DALL·E, via ChatGPT

Cuando, hace ya algunos años, comenzamos a hablar de los nuevos tratamientos contra la obesidad, basados fundamentalmente en los descubrimientos de una empresa farmacéutica danesa, Novo Nordisk, conocida por ser el proveedor mundial más importante de insulina, lo hicimos planteándolo como un «producto milagro»: un tratamiento caro, que suponía inyecciones diarias, y capaz de provocar pérdidas de peso de más del 12%, mucho más de lo habitual, sin aparentes efectos secundarios.

Ahora, Novo Nordisk, una compañía de más de cien años, se ha convertido, gracias a medicamentos basados en la semaglutida como Ozempic o WeGovy, en la compañía más valiosa de Europa, con una contribución del 1.8% en 2023 al producto interior bruto danés, y con una capitalización de mercado superior a la de Tesla. Las noticias de una nueva medicación, basada en la molécula amicretina, que puede además administrarse por vía oral y promete pérdidas de peso todavía más rápidas y eficientes, han disparado la cotización de la compañía hasta situarla como la decimosegunda empresa más grande del mundo.

¿Cómo racionalizar un mundo en el que una de las compañías más potentes es una que evita un problema como la obesidad? ¿Estamos creando una sociedad basada en el derroche, en la que podremos comer hasta hartarnos sin miedo a engordar?

La relación de la especie humana con la alimentación ha ido evolucionando a lo largo de su historia. De ser considerada simplemente como una necesidad vital, pasó a convertirse en un significado de prosperidad, aunque ya desde la antigua Grecia se asociaba la obesidad con una fuente de otros problemas de salud. Sin embargo, y a pesar de esas evidencias, la comida ha sido considerada un bien escaso durante buena parte de la historia humana, y la obesidad era considerada una prueba de abundancia, de triunfo social, de capacidad para poner comida en la mesa. Que el cristianismo definiese la gula como un pecado capital no fue tampoco demasiado obstáculo para que la idea de comer hasta hartarse fuese algo solo accesible para los ricos.

El concepto cambió a partir de la segunda mitad del siglo XX, cuando el acceso a alimentos saludables, a cuidados médicos y tiempo libre para practicar deportes se convirtió en el verdadero privilegio en un mundo con cada vez mayor abundancia de alimentos. Por primera vez en la historia, los ricos comenzaron a presumir de su capacidad de mantenerse delgados, y la obesidad pasó a ser un problema de quienes no podían permitirse esos privilegios. El mapa de la obesidad, convertida ya en un creciente problema de salud pública, cambió radicalmente, y comenzó a ser característico o bien de países en vías de desarrollo, o de las capas más desfavorecidas de algunos países desarrollados.

La cuestión afecta a muchísimos hábitos: solo en décadas recientes, la idea de comer por placer parece querer evolucionar desde la cantidad hacia la calidad, con restaurantes sofisticados configurando su oferta con muchos pequeños platos en lugar de en raciones imponentes, y aún así, resulta polarizadora: mientras muchos abominan de la idea y afirman preferir la restauración tradicional «comida de toda la vida» con raciones inabarcables, otros se dan cuenta de que la supuesta sofisticación y la presunta «cocina decorativa» sigue significando, al final de la comida, una sensación de hartazgo espectacular.

De una u otra manera, la obesidad es un importantísimo problema de salud pública, y contribuir a paliarlo es importante para todos, de ahí que la posibilidad de hacerlo mediante tratamientos hormonales que fundamentalmente evitan la sensación de hambre pueda configurarse como algo positivo. La idea de «comer hasta hartarse sin engordar» como un privilegio podría desdibujarse cuando los efectos de un medicamento son precisamente evitar que puedas hacerlo porque dejas de tener hambre, y por tanto, la comida deja de proporcionarte un placer como tal. Por otro lado, la posibilidad de que muchos puedan llegar a basar su alimentación en productos que generan obesidad y no son saludables, mientras evitan esa obesidad mediante medicación puede terminar generando un auténtico despropósito.

Este tipo de drogas, aunque útiles a la hora de luchar contra la obesidad, no son una panacea, y no deberían evitar poner el foco en el estilo de vida, la alimentación saludable o el ejercicio como formas lógicas de evitar el problema. Una sociedad en la que nos medicamos constantemente para poder comer lo que queramos sin engordar tiene muy poco sentido, y que Novo Nordisk, con sus productos, se convierta en una de las compañías más valiosas del mundo no parece el mejor de los presagios, por mucho que pueda suponer un alivio para buena parte de la población – la que pueda permitírselo, además.

Como siempre, la tecnología, en este caso el control cada vez más fino de nuestro sistema hormonal, no es ni buena ni mala, y todo dependerá del uso que se haga de ella a todos los niveles, de si el acceso a la misma se regula con suficiente sentido o de las pautas sociológicas y culturales que pueda llegar a generar. Seguramente sea pronto para decir si la disponibilidad de productos de este tipo serán un alivio para una epidemia nociva cada vez más extendida, la obesidad, o generarán comportamientos insostenibles en según qué estratos de la sociedad. Pero por ahora, Novo Nordisk está capitalizando su éxito y se configura como la nueva estrella de los mercados, en lo que puede considerarse un retrato de la sociedad en la que vivimos.


This article is also available in English on my Medium page, «Would you like a side-order of Ozempic with that double cheeseburger? «

27 comentarios

  • #001
    Filoksenia - 17 marzo 2024 - 13:15

    Eli Lilly manufactura el mismo tipo de medicamentos para la obesidad e incluso le ha ido mejor que a Novo Nordisk de un año hasta ahora. Eli Lilly es a día de hoy la novena empresa más capitalizada del mundo.

  • #002
    Ángel "el bueno" - 17 marzo 2024 - 13:47

    Genial…!!!

    Me voy a comer todo Galicia y después continuaré con Portugal….

  • #003
    Félix Maocho - 17 marzo 2024 - 13:55

    Somos la plaga mas terrorífica que ha creado la naturaleza en su loca evolución..

  • #004
    Lua - 17 marzo 2024 - 14:35

    Con o sin medicación para combatirla, la obesidad responde esencialmente a hábitos de vida.
    Sonara extraño, pero estos medicamentos, es como metadona para combatir el “mono”.

    Nos has definido el termino de la “gula”, como algo que era y es arcaico. No, la gente no engorda por comer mucho. La gente engorda por la gran cantidad de mierdas que lleva la comida procesada. (algunos como yo, tenemos claro que engordamos por zamparnos 6lt de cerveza al día, y no nos quejamos porque sabemos lo que hay 1,96 y 103Kg tampoco es para tanto).

    La cosa no esta en las cantidades o proporciones, sino en los ingredientes (y en mi caso, el puto vicio). Basta dar una vuelta por un supermercado, ejercicio que he hago semanalmente, debido a que, por razones de salud de mi madre (soy yo quien va a la compra), he de contar las calorías, los azucares y la sal de todo ingrediente, y darse cuenta de la cantidad de mierda en forma de “E-xxx” que nos zampamos (lo suyo no es obesidad, que un poco si, sino corazón).

    Si lo hiciéramos, igual los “supers” se irían a la mierda y volveríamos al “mercado” de toda la vida. Desdibujar la obesidad con “un ansia incontrolada de comer”, porque si, o porque se puede, me parece una farsa pamema. Básicamente, porque la población en general, come para subsistir, no para darse atracones pantagruélicos. Es una cuestión de bolsillo.

    Que aparezcan medicamentos milagrosos, es algo a lo que ya estamos acostumbrados, pero leído esta semana, que con el Ozempric ese, después todo vuelve a su sitio, no sé qué decir…

    OT…

    Haz lo que te de la gana con tu blog… que para eso es tu blog…

    Pero la moda de las imagenes creadas con IA se ha extendido por todas partes como una plaga…ya no es novedad… preferia el formato antiguo… (llamame anticuado) XDDD

    • Gorki - 17 marzo 2024 - 19:11

      No te engañes, la grasa no es mierda que comas sino acumulacion de calorías que no quemas.

      No dudo que los «alimentos ultraprocesados». tendrán todas las “E-xxx” que tengan, sales que te suben la tensión, colorantes que dañan el hígado, saborizantes que taponan los riñones,…

      Pero los «michelines» es por comer muchas mas calorías que las que quemas, Lo cual es razonable, pues hemos pasado de ser recolectores/cazadores, que unos días se daban una panzada y otros se quedaban en ayunas, a trabajar sentados detrás de una pantalla. y comer y cenar todos los días. (aparte las cervecitas).

      • Lua - 17 marzo 2024 - 19:35

        «la obesidad responde esencialmente a hábitos de vida»

        Lo entiendes, No? No. No me engaño.

        Pero te puedo decir, que desde el 20 de Diciembre, que por narices y despues de meterle una valvula nueva en el corazon, ha perdido 18Kg. Come exactamente igual, solo que mas sano, prescindiendo de cualquier procesado carnico, ademas de otros (por ejemplo, se acabo el tomate frito de brick. Ahora compra tomates y se los ralla como le enseño mi abuela).

        Tambien es cierto, que ahora se mueve mucho mas (y a mas peso pierde, mas se mueve) y su hora y media de paseo no se la quita nadie (agravante: vive en un 4º piso sin ascensor) No se puede decir que no se esfuerza (85 años y protesis en las rodillas).

        Pero no lo dudes, volver a la «comida de mercado» (no de Mercadona), aunque mas cara si quieres, le ha hecho mucho bien. Asi que si. La mierda que llevan las carnes procesadas y los productos de super, son con creces igual de culpables.

        Y a mi las cervezas no me las toques que monto un Armagedon. XDD

        • Gorki - 17 marzo 2024 - 20:23

          No te engañes, si comes patatas cocidas o huevos pasados por agua sin tasa todos los días, aunque no tenga conservantes, colorantes ni saborizantes, engordas.

          Las calorías del alimento mas sano que se te ocurra, que no quemes con tu ejercicio, se acumula inevitablemente, porque el cuerpo humano esta hecho precisamente para eso acumular grasa en los dias que comes mas de lo debido para soportar los ayunos futuros.

          No dudo que muchos de los conservantes, colorantes y saborizantes,… son poco sanos, pero no influyen en el peso, si en otros problemas de salud.

          • Lua - 17 marzo 2024 - 21:01

            Lo que tu digas, Gorki… cuando tengas un rato hablas con tu medico de cabecera… a ver que te dice…

          • Mauricio - 18 marzo 2024 - 02:00

            Lúa, tanto Gorki como tú tienen razón. Lo que sucede es que se están refiriendo a dos cosas diferentes.

            Lo que dice Gorki está en la línea de un conocido experimento:

            En inglés:
            Twinkie diet helps nutrition professor lose 27 pounds

            En español:
            A pura comida chatarra, un nutricionista bajó 12 kilos en dos meses

            Por otro lado, lo que tú manifiestas se refleja en el siguiente estudio:

            Study Finds That Ultra-Processed Foods Lead to Weight Gain

          • Lua - 18 marzo 2024 - 13:22

            Mauricio, repetiría por tercera vez:

            «la obesidad responde esencialmente a hábitos de vida»,

            pero sería inútil cuando alguien se obceca en su tozuderia y cabezonería y por alguna extraña razón, esa línea de texto es como si desapareciera de su campo de visión.

            Por “habito de vida”, se incluyen muchas cosas, desde el abandono del sedentarismo, ejercicio moderado (caminar), hasta llevar una alimentación lo mas saludable posible, es decir, de todo aquello que puedes comer, hacerlo con mesura, y teniendo en cuenta “que” le estas metiendo al cuerpo. No hace falta llegar a extremos de vegetarismo o veganismo.

            Puede, que haya causas genéticas o que simplemente, y de hecho, así es en mi caso, que los cambios de metabolismo (tiroides) te estén echando una mano (y no, no exculpo a mis cervecitas e insisto… que no me las quiten).

            Pero dicho por nutricionistas y médicos afines, la sociedad se esta acostumbrando a un tipo de alimentación “procesada”.

            No es lo mismo, que tu cojas unos cortes de lomo y los marines en hierbas provenzales, donde todo producto añadido son aceite, hierbas y especias, a que compres el preparado en el super, donde además, te encontraras con conservantes, colorantes, saborizantes, almidones, antioxidantes, aglomerantes, estabilizantes, sal, azucares… el primero, 12h, el segundo, abrir y listo. Compensa?

            Y esa es la diferencia que pretendía remarcar. Puedes seguir comiendo lo mismo, en las mismas cantidades, pero de otra forma.

            Por otro lado, sin ir más lejos, en uno de tus enlaces, nos recuerda al documental SuperSize, que a mas de uno le puso los ojos en blanco.

            Y es un buen ejemplo del porque el altísimo índice de obesidad en EEUU y de el porque está aumentando en nuestro país la obesidad infantil.

            Y con ello, el auge y negocio de los medicamentos “milagro”.

          • c3po - 18 marzo 2024 - 14:24

            A ver

            ¿Desorden?

            Pongamos otro ejemplo. Ponerse hasta las trancas de alcohol y luego te tomas Omeprazol… INNOVACION!!

            En fin leed más a LUA…

    • f3r - 18 marzo 2024 - 14:27

      «No, la gente no engorda por comer mucho. La gente engorda por la gran cantidad de mierdas que lleva la comida procesada»

      Ni tú ni los que te han contestado tenéis razón, aunque hay un poquito de verdad en cada comentario.
      La relación entre lo que comes y lo que engordas es altamente no lineal, además de depender de tu genética (y, desgraciadamente, epigenética). Es por esto que una dieta basada en no comer hidratos (cetónica), aunque te hinches a hamburguesas chungas de la peor calidad, rebosantes de grasa, te hará adelgazar significativamente (este hecho no es discutible, dada la evidencia empírica de primera mano). Otra cosa es que tu hígado se ponga en huelga definitiva, u otros colapsos orgánicos varios.

      • Lua - 18 marzo 2024 - 14:53

        Si te fijas, creo que mi comentario de las 13:22 lo explico algo mejor.

        – Si, la genetica importa
        – Si, el cambio de metabolismo importa
        – Si, lo que te metes en el cuerpo importa.

        Desde los 14 hasta los 50, que una lesion en las vertebras me «retiraron», podriamos decir que he sido «deportista» (de estar por casa), artes marciales, submarinismo, barranquismo, baloncesto… a medida que pasaban los años, he ido descartando aquellas actividades que ya «no eran para mi edad»

        Para ser «tan alto», mi peso siempre ha estado entre 78/82Kg. Delgado pero fibrado. Nunca he hecho dietas, ni he usado «complementos», y no he cambiado habitos de vida. He comido cuanto se me ha antojado, y soy de buen comer, porque no engordaba ni pa’Dios. Y mi vida, para que nos vamos a engañar, ha sido una juerga continua (y bestia… a buen entendedor…)

        Sin embargo, un cambio metabolico hace dos años, me ha puesto donde ahora (esos casi 20Kg aumentaron en 8 meses). Y ahora si, tengo que fijarme en que como y de que manera. No hago «regimen» ni dieta, solo cambio de habitos (y pescado, puaj), y voy bajando peso, despacio (por culpa de la birra). Mi higado ni se sabe donde esta.

        No creo que haya nada «empirico», cada cuerpo es un mundo.

  • #014
    Guillermo - 17 marzo 2024 - 15:52

    Siempre he pensado que si me diesen a elegir un súper poder elegiría comer sin engordar.
    Me encanta comer pero si controlo lo que chino no es solo por no engordar sino por otros malos efectos en el organismo y eso no creo que la medicación lo evite

  • #015
    Roberto - 17 marzo 2024 - 22:24

    Centenares de defectos que tengo. Pero engordar no forma parte del pack. La valoración de NN debe venir de que está falta de defecto no es suficientemente común en la parte de la humanidad con acceso a alimentos sin medida (los de calidad justita para que no te maten al tomarlos) y a algunos otros no tan malos. . Como decia Siniestro Total “vamos de camino hacia la extinción”. Que no se diga que no nos esforzamos.por acelerarlo

  • #016
    Sergio - 17 marzo 2024 - 22:51

    Pero el éxito de esos medicamentos es que no da hambre, modifica el como come la persona y su necesidad de comer más, con lo que deja de comer y de pensar todo el tiempo en comida, lo que le permite vivir sin la ansiedad de comer más y por eso baja de peso.

    Entonces no es como que coman mucho sin engordar, falta ver como son los efectos a largo plazo, pero de hecho son una buena alternativa hasta para reducir el desperdicio de comida, una vez se masifique el uso.

  • #017
    Gabriel - 17 marzo 2024 - 22:54

    Que haya superabundancia de comida para la mayor parte de la humanidad, parece una muy buena noticia para una humanidad que ha pasado hambre en casi toda su historia. El motivo son precisamente los avances científicos y tecnológicos.

  • #018
    Carlos - 18 marzo 2024 - 04:00

    No sabes como funciona Wegovy. Te lo digo porque lo estoy usando. No es que puedas comer lo que quieras sin engordar, es que no puedes comer mucho porque sólo ver la comida es suficiente para que tu cuerpo la rechace….

    Te comes tres mordiscos de una hamburguesa y ya literalmente no puedes más.

  • #019
    Javier Lux - 18 marzo 2024 - 09:45

    No hay nada más patético que ir a un restaurante, gastarse 150 EUR o más y salir con hambre.

    El mundo de la cocina lleva tiempo acercándose peligrosamente a la pedantería del mundo del arte figurativo moderno o del vino.

    Sí. Unos pocos disfrutan y saben apreciar ese arte, esa copa o ese plato. Yo estoy en la mediocridad del 80%-90% de la población

  • #020
    Juan T. - 18 marzo 2024 - 09:59

    La gula, un pecado capital que nos podremos permitir gracias a una pastilla.

    El siguiente , la lujuria, gracias a la combinación de un robot femenino, la siguiente generación del Viagra, y una pastilla recuperatoria por inventar, que te permitirá hacerlo diez veces sin sacarla, todo ello con las Vision Pro simulando una playa paradisíaca. Eso si, el cubata real y pagado con el salario universal.

    Y todavía hay gente que tiene miedo al futuro.

    • ALQVIMISTA - 18 marzo 2024 - 12:31

      Tienes razón, hay que fomentar la Pereza, ¡cuántas veces la Pereza nos habrá salvado de cometer los otros seis pecados capitales!

  • #022
    Carlos Jerez - 18 marzo 2024 - 10:20

    No es comer sin engordar, estas drogas están diseñadas para reducir el hambre y perder peso al comer menos. Una vez que se gana un peso, el cuerpo tiende a producir hambre para mantenerlo. Estas drogas son una gran noticia, aunque a largo plazo al dejarlas se recupere una parte sustancial del peso, hay una perdida que si se mantiene.

  • #023
    C3po - 18 marzo 2024 - 10:23

    El plantear que un medicamento es una panacea para un desorden alimenticio es un sin sentido de una sociedad tarada y lo que era una parodia en Idiocracia es cada vez más la imagen que reflejan algunos miembros de esa Sociedad enferma

    Mientras la empresa que hace correctamente sus deberes en innovación, tiene hoy un importante keynote, que Nvidia le deben tener algunos con esos zascas sin mano: mens sana in corpore sano !!

  • #024
    Gorki - 18 marzo 2024 - 12:11

    Al final no se, si el «medicamento» elimina los «michelines» del cuerpo, o te quita el apetito.

    Si solo quita el apetito, fracasará, porque al menos yo, no siento mucho el apetito, pero soy incapaz de dejar nada en el plato, no importa si era mucho o poco. Es una cuestión de educación. A mi me educaron que lo que me servía en el plato, me lo tenía que comer.

    Creo que comer es un placer, si esa droga que reduce o quita ese placer, por conseguir que la comida te de repugnancia, nos hace un flaco favor.

  • #025
    f3r - 18 marzo 2024 - 14:36

    Buddha (hace 2600 años):
    «Oh Bhikkhus, muchas personas disfrutan de estar libres de la enfermedad física durante un año, dos…o aún cien. Pero, oh Bhikkhus, pocos son los que en este mundo gozan un solo instante de la libertad de la enfermedad mental»

    Entre tik-tok, ozempic, chatgpt….etc, lo que necesitamos es un pastilla que te quite la tara mental.

  • #026
    menestro - 18 marzo 2024 - 18:37

    Las personas que toman semaglutida recuperan el peso perdido con gran rapidez si no cambian de hábitos alimenticios y de salud una vez concluido el tratamiento. No es una inyección mágica

    Ni una vacuna antiobesidad. Ni «control hormonal» del cuerpo

    La mayoria de los consumidores de Ozempic vuelve a recuperar dos tercios del peso perdido – elpais.com

    Los análogos del GLP-1 son solo una nueva línea de medicamentos, relacionados con la insulina, un tratamiento de la diabetes. No son «hormonas de control de peso» ni una medicación para la obesidad morbida.

    Se empezaron a emplear para el uso clínico en el año 2005, junto con los inhibidores de la dipeptidil peptidasa 4 (IDPP4), disponibles desde el 2006. Su aplicación en la inhibición del apetito y sensacion de saciedad es debido a su efecto en el sistema de las incretinas.

    Recientemente se han comenzado a emplear los inhibidores de los cotransportadores de sodio-glucosa tipo 2 (ISGLT2), que producen su acción hipoglicemiante a nivel renal.

    Son medicamentos destinados a tratar la diabetes, y que reducen el apetito, no sirven para «comer más sin engordar».

    Hablar de estos temas sin tener una formación médica básica, es terrible, por el daño y la percepción distorsionada que pueden ocasionar.

    Qué lleva a alguien a difundir una «versión libre» de temas médicos, es algo que no acabo de comprender, de forma cabal.

    Ya existen alternativas de segunda generación más efectivas en el mercado y el pico de ventas sucede con frecuencia, con cada desarrollo de un tratamiento novedoso.

    No hay singularidad farmacéutica, ni remedio mágico en ciernes.

    “…here strode in, like a Goth into the elegant marble vomitorium of Petronius Arbiter, a haggard and dishevelled person”.

  • #027
    Cesar - 25 marzo 2024 - 16:05

    El círculo vicioso comida basura, medicamentos, … me suena al Soma que se daban a los ciudadanos de «Un mundo feliz» de Aldous Huxley. Me he pasado décadas luchando contra esa lacra y he encontrado la solución. Ejercicio y comida preparada en casa, lo más natural posible, desterrando el azucar, harinas refinadas, … y en la medida de lo posible toda la basura industrializada. Cuidarse y saber cuidarse debería ser un derecho humano y una asignatura.

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