El otro lado de la logística: ¿quién vacía los camiones?

IMAGE: Pickle Robot

Pickle Robot, una compañía fundada por ex-alumnos del MIT dedicada a la fabricación de brazos robóticos tridimensionales para el vaciado de camiones y contenedores, ha levantado 26 millones de dólares en una Serie A, y genera una reflexión interesante acerca del futuro de la logística. En la imagen, un robot vaciando un remolque de un camión iluminado por un par de focos verticales. Y si te planteas qué hacen esos focos verticales iluminando a un robot que, teóricamente, no tendría ninguna necesidad de ello porque no tiene ojos, es que efectivamente, no le harían falta para hacer su trabajo: la luz está ahí únicamente para permitirle detectar la posible presencia de un humano en su camino. Si el haz de luz se interrumpe, el robot se detiene.

Cuando nos enfocamos en la automatización de la logística, el transporte como tal suele estar contemplado, dentro de sus todavía evidentes limitaciones y hablando aún mayoritariamente de escenarios de futuro, por la idea de los vehículos autónomos, sean barcos que llevan contenedores o camiones que circulan por las carreteras. Con todos los problemas y limitaciones que conlleva el concepto de mover vehículos pesados cargados de mercancías, la idea de que lleguen a no necesitar la participación de una persona o una tripulación para ir de un origen a un destino parece ir tomando cada vez más carta de realidad, y preparando el terreno para convertir oficios como el de camionero o el de marino mercante en algo del pasado.

Hablamos de oficios sin duda duros, que suponen un nivel de sacrificio importante, como conducir un vehículo pesado durante horas o afrontar largas travesías en un barco cargado de contenedores. Sin embargo, resulta interesante pensar qué ocurre con esos vehículos y con su carga cuando llegan a su destino, eventualmente un almacén, y es preciso llevar a cabo las labores de descarga. En ese caso, hablamos de un trabajo dentro de la cadena de suministro que requiere un desgaste físico importante: levantar cajas u objetos para transportarlos al interior del almacén y recepcionarlos, con todo lo que ello conlleva de esfuerzo, en muchos casos en las condiciones incómodas de temperatura de un muelle de descarga.

En esos casos, contar con un brazo robótico articulado diseñado especialmente para orientarse dentro de un contenedor o del remolque de un camión, identificar las diferentes cajas y su posición / orientación correspondiente, levantarlas y depositarlas en una cinta transportadora o en un vehículo específico puede llegar a suponer una gran diferencia.

De nuevo, hablamos de trabajos con un componente vocacional probablemente nulo, y que requieren un nivel de esfuerzo importante, lo que implica una mejora sensible tanto a nivel de condiciones de trabajo, como de costes. Obviamente, la necesidad de trabajo humano no desaparece completamente: alguien tiene que hacer algo con esas cajas al final de esa cinta transportadora o en los puntos a los que llega esa carretilla elevadora, pero una parte importante del trabajo, el que se lleva a cabo en el interior del contenedor o del remolque, puede verse sensiblemente aliviado. Y si no, que se lo digan a Papá Noel

¿Estamos ante una cadena de suministro en la que cada vez se reduce más la participación humana, al menos en su componente de trabajo físico? Todo parece indicar que sí. Transportes con un componente cada vez más importante de autonomía, carga y descarga llevada a cabo mediante robots, y operativa de almacenes que sigue cada vez más la misma dirección, con almacenes en los que ni siquiera puede entrar una persona para las tareas de picking y en los que el packing se automatiza también cada vez más. Si algo parece evidente, es que la logística en general será uno de los campos en los que más veremos avanzar la automatización y la robotización en el futuro.


This article is also available in English on my Medium page, «Okay, we’ve got self-driving trucks, so who loads and unloads them?»

3 comentarios

  • #001
    Xaquín - 19 noviembre 2022 - 13:33

    Uf, seguimos con la pandemia del «faltarán puestos de trabajo». Como si la vigilancia del trabajo robótico, su programación previa y mejora continua, con otros añadidos que seguro irán saliendo, como han salido a lo largo de la historia, desde la revolución industrial.

    No sé porque se sigue con esa manía, si ya está demostrado que trabajar en la mina, o haciendo de «tuneladora humana, no es precisamente algo que se pueda llamar trabajo (humano) en vez de trabajo esclavizado.

    En el fondo es el gran problema que tiene el maligno Musk, cuando quiere que mude la cultura del trabajo con intervalos (cada vez más grandes) para jugar al futbolín, por una cultura de volver, no ala mina, pero sí a minar de verdad un proyecto que realmente saque a Twitter de su marasmo, tan caótico como retrógrado.

    Porque, además, lo del trabajador a distancia, metido en su despacho de trabajo, en vez de en su «borde de piscina climatizada», no es la única imagen posible de dicha forma de «trabajar». ¡Que vivimos en la cultura de la subvención, también llamado algo torticeramente (demasiado políticamente), «estado del bienestar», no del trabajo «en la mina»!

    Y por eso precisamente, en la cultura USA de colonizar el territorio, suena tan mal la política federal de «ayudas a la pobreza». Porque, además, hay mucho especialistas en chupar del bote. Que no todo lo «malo» está en las grandes corporaciones.

  • #002
    Alqvimista - 20 noviembre 2022 - 10:07

    Curioso e interesante, sí, pero lo realmente asombroso sería que fuera capaz de meter todos esos paquetes en el contenedor.
    Y si no que se lo digan a la Agencia Aduanera, cuando vacían el típico contenedor de China para inspección y luego necesitan dos contenedores para volver a meter dentro todos los paquetes :-D

  • #003
    Luisondome - 20 noviembre 2022 - 13:00

    En la logistica actual, logística inteligente o logística 4.0, la presencia del hombre no es que cada vez sea menos, es que casi estorba en un almacén de logística.
    La logistica 4.0 debe de cumplir algunos requisitos para cubrir las necesidades que se le exigen.
    Los principales objetivos con la Logística 4.0 o Logística Inteligente consisten en gestionar tamaños de series cada vez mayores, en tiempos de respuesta cada vez más cortos, adoptando para ello modelos logísticos inteligentes, siendo capaces de adaptarse a la transformación de canales y a la omnicanalidad, y aprovechando la información para anticipar las necesidades del cliente, personalizando incluso estas para cumplir sus expectativas y con capacidad de gestionar la trazabilidad de extremo a extremo.
    Para conseguir el objetivo global, y lograr lo que este modelo de logística propone, hacen falta que numerosas tecnologías de todo tipo confluyan y se adapten, el manejo de bases de datos, la inteligencia artificial, la robótica, la drónica, etc., aportarán cada una de estas tecnologías la solución a los problemas que se le pide que resuelva. Esto se hará de manera automática, con capacidad de aprendizaje inteligente, y en este modelo solo caben unas pocas personas que manejen el control de la logística desde unas pocas pantallas.
    Una de las empresas españolas que ya está inmersa en esta tarea, es PORCELANOSA, y avanza en el desarrollo de este modelo logístico de la mano de otra empresa española: MECALUX, ambas a la vanguardia en la aplicación de la logística 4.0.
    Este video de You Tube nos lo muestra:
    https://youtu.be/9K6uu0U5Y9M

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