Las salas de cine y la tormenta perfecta

IMAGE: Jorge Simonet - CC BY SA

Todo indica que si el 2020 fue un año maldito para las salas de cine, el 2021 podría pintar igual de mal, si no peor. Warner anuncia que el año que viene distribuirá sus películas en su servicio de streaming HBO Max al mismo tiempo que en las salas de cine, alterando uno de los criterios fundamentales en los que se asentaba la industria, el de las llamadas ventanas de exposición, o theatrical window. Previamente, otro de los grandes estudios, Universal, anunció un acuerdo con una cadena de cines, Cinemark, para precisamente acortar esa ventana desde los habituales tres meses, hasta tan solo 17 días.

Algunos creen que la decisión será únicamente temporal y que, tras la pandemia, los clientes volverán a las salas de cine. Pero otros hablan ya del fin de la sala de cine como experiencia: los confinamientos derivados de la pandemia, y el hecho de que ver una película en un cine implica permanecer en un entorno cerrado durante un par de horas, y se identifica como una situación de riesgo de cara a posibles contagios, han generado una situación desastrosa para muchas cadenas de salas, privadas de sus ingresos e inmersas en una fuerte crisis de deuda. Ahora, la gran pregunta es si las salas de cine seguirán ahí cuando los espectadores se planteen volver a ellas: para hacer rentables muchas de sus producciones de elevado presupuesto, los grandes estudios necesitan un modelo de negocio que les permita mostrar sus películas en miles de pantallas a la vez, algo cada vez más difícil si la explotación de muchas salas de cine deja de ser rentable.

La competencia con otros modos de entretenimiento, como el streaming, no parece estar teniendo tanto que ver con el declive: según todos los estudios, los usuarios habituales de servicios como Netflix no solo ven más contenido desde el sofá de sus casas, sino que también van más al cine. De hecho, hay quien especula que este tipo de servicios podrían plantearse adquirir cadenas de salas de cine en las que mostrar su cada vez más ingente número de producciones, algo posible gracias a la modificación de algunas de las normas antimonopolio de los Estados Unidos que impedían que los estudios adquiriesen cadenas de cines para evitar que un solo actor tuviese el control de toda la cadena de valor. Precisamente hace un año, en noviembre de 2019, el Departamento de Justicia anunció que esa norma, vigente desde los años ’40, sería revisada debido a la cada vez mayor complejidad de la industria y a la presencia de nuevos actores como las compañías de streaming.

En mayo de 2020, de hecho, se rumoreó la posible compra de la cadena AMC por parte de Amazon, lo que posibilitaría que la compañía dispusiese de un canal para que muchas de sus producciones pudiesen acceder a los premios más importantes de la industria.

Otros, como Bigscreen, apuntan a la idea de recrear la experiencia de la sala de cine en modo realidad virtual, incluyendo en ella la posibilidad de compartir esa sala virtual con amigos. Una aproximación más a esa idea de metaverso en el que compartir experiencias que trata de combinar lo inmersivo del entorno con una experiencia social.

Cuando un cambio en el entorno hace que tus clientes dejen de percibir tu actividad como un hábito, y esa situación se prolonga además durante más de un año, todo indica que no vienen tiempos fáciles para las salas de cine. Más consumo de contenidos, sí, pero menos vinculación con la idea de acudir a una sala de cine para disfrutar de ellos, y con nuevas tecnologías pujantes que puede ofrecer una experiencia posiblemente comparable, en el sofá de tu casa, con unas gafas puestas, y con palomitas de microondas. Veremos quiénes son capaces de sobrevivir a una tormenta así.


This article was also published in English on Forbes, «Imagine a world without movie theaters…«


29 comentarios

  • #001
    Xaquín - 4 diciembre 2020 - 20:12

    Resulta curioso que en las historias de ciencia ficción no suele parecer nada que se pueda parecer a una sala de cine. Por algo será.

    De hecho los callejones llenos de neón e incluso puticlubs, pueden resultar con futuro probable, pero salas de cine lo veo muy complicado.

    Y es que no deja de ser una caja tonta como la televisión (no interactiva). Y ya no porque esté Mediaset por medio, simplemente por la falta de interacción que mantiene.

    En un mundo superconectado, estar pasivamente digiriendo una narración, tal como hace el libro de papel, resultará cada vez más un ejercicio de pasiva recepción, poco más que añoranza de un pasado tecnológico.

    Ya no quiero ni pensar en un futuro con determinadas prótesis incorporadas al cuerpo humano.

    En fin, lo siento por el Scorsese, pero los estudios de cine para filmar El nacimiento de una nación o Cleopatra, tienen clara fecha de caducidad. Y las salas de cine tal como se conocen (otra cosa serán las salas interactivas), también.

    • Carlos - 5 diciembre 2020 - 09:55

      Y donde entonces se ruedan los contenidos?….Pues en los estudios de cine!

  • #003
    Gorki - 4 diciembre 2020 - 20:29

    Lo que voy a decir son elucubraciones que tengo muy claro que hay mas probabilidades que no se cumplan que de acertar.

    Creo que el cine tal como lo conocí de joven, el decir «Vamos al cine», como el que dice hoy, «Vamos de copas», pensando que entres donde entres, te van a dar algo que te agrade, paso a la historia hace años,

    Últimamente lo que se decía es, «Vamos a ver tal película», que es otra cosa muy diferente. De modo que para captarte como espectador, en vez de cine de 1500 butacas, como eran los de la Gran Vía, lo que se estila son 15 multicines de 100 butacas, a ver si tiene suerte y aciertan con tu gusto en una de las salas.

    Aparece el cine en casa, Pantallas de 55″ y cine de 8K a elegir entre un amplio muestrario y el cine de estreno se fue a paseo, a mi juicio los multicines están en decadencia, porque para ver «tal película» es mejor estar suscrito al Netflix, que además tiene series de 30 minutos mas apetecibles para «pasar el rato» que films de 90 minutos, útiles cuando lo que querías era «echar la tarde» y entrabas a las siete y salías a las diez.

    Sin embargo. ya le paso al teatro, al que el cine desplazo como diversión del sábado por la tarde, hasta que se reciclo y hoy hay mas teatros abiertos y espectáculos teatrales que ha habido nunca, desde inmensos musicales, a obras de dos actores o incluso monólogos.

    Yo tengo la esperiencia de los cines del Zoco de Majadahonda donde una cooperativa de aficionados, se quedaron con los locales donde fracaso la cadena Renoir, No se como les habrá ido con la pandemia y a lo mejor han tenido que cerrar, pero sobrevivían bastante bien porque lo que daban en ese multicine era diferente de lo que hace Netflix y mas aun que lo que hacen los cines comerciales.

    Por ejemplo:

    Plículas con coloquio posterior con un actor o el director del film
    Dar buenas películas que ya no se encuentran en las carteleras de los cines comerciales .
    Dar en una sala cine para mayores y en otra con la misma hora de inicio y final cine para niños, para que los padres se distraigan, cuando los niños se distraen,
    Ciclos para cinéfilos de cines de autor, como Akira Kurosavam, los hermanos Taviani, o ciclos de actores Buster Keaton, Marlon Brando,…..
    Retransmisiones en directo o diferido de espectáculos que no se dan por la tele Óperas, Ballets, Conciertos de musica Moderna y clásica
    Cine en versión original, para emigrante, árabe, polacos, rumanos….

    Yo creo que en el futuro próximo este tipo de cines que se programan casi a petición de la audiencia seguirán teniendo un lugar, como ha pasado con el teatro.

    Los proyectores digitales, permiten en este momento dar de forma muy económica cualquier pelicula de cualquier nacionalidad en cualquier idioma en que se haya doblado y con pequeños grupos de espectadores se pueden organizar eventos de cine o de emisión en directo muy específicos y añadir otros acto complementario, xomo cineforum, entrevistas a interpretes, o simplemente ser lugar de encuentro de personas con algo en común,… que permiten su supervivencia,

    Lo que esta acabado (creo), y coincido con Dans. es el «cine de estreno»

    • Marcos - 5 diciembre 2020 - 11:28

      Creo que te gustaría ENORMEMENTE, Gorki, la gran aventura de la que podemos disfrutar en Donosti, llamada Bang Bang Zinema.

      Explico:

      Cada 2 meses, sábado por la tarde en el teatro principal… 2 películas en versión original.

      ¿Qué películas?

      Reservoir Dogs y Los Goonies
      Súper detective en Hollywood y Full Monty
      El exorcista y Desafío Total

      Y la que fue mi súper mega sesión favorita y la cual las entradas duraron 27 minutos.

      Regreso al futuro e Indiana Jones y el templo maldito.

      Imagínate pagar por un par de pelis que has visto media docena de veces como poco (7€).
      Ahora imagínate primero un pequeño monólogo, un vídeo gracioso de entrada a la sesión… y que yo qué sé, cuando Marty Mc Fly le pega el puñetazo al malo de turno la sala entera estalle en aplausos. Mientras carcajadas, comentarios a grito sin que resulten molestos (por no ser excesivos) pero que van en la complicidad de la película, gente disfrazada (pero sí hasta se llevaron de casa un tiburón hinchable para la playa cuando Yoco la sesión de Tiburón y Aterriza como puedas!!!!!).

      Simplemente alucinante. Impagable.

      Este tipo de eventos que ya se hace en muchos sitios, debería de exportarse como norma. En Donosti, llevamos así ya ¿7 años? Y cada vez va a más.

      Lo dicho, creo que te (os) encantaría.

      • Gorki - 5 diciembre 2020 - 13:44

        Hay algunos cines bajo esta filosofía, de hacer de ir al cine una activiodad diferente- Los del Zoco de Majadahonda copiaron la idea de una cooperativa de cinéfilos, que se había formado anteriormente en Palma de Mallorca, que se llama CineCiutat

      • Manolo - 5 diciembre 2020 - 14:44

        ¿Como el Rocky horror show?

        • Marcos - 5 diciembre 2020 - 17:39

          No. No se basan en esa premisa de cine y/o espectáculo.

          Imagínate sentarte en tu sofá con los amigos a ver ciertas pelis. Pero con más de 100 colegas.

          Espumillon y todo lo demás no suele haber a pesar de que la película que mencionas se acerca al concepto, claro.

      • Javier Lux - 5 diciembre 2020 - 15:38

        Yo también estoy en Donostia y esa idea no me atrae nada. Prefiero hacer «streaming» con mi disco duro y conectarlo al televisor USB de mi casa con 65 pulgadas y disfrutarlo. Afortunadamente tengo un salón grande, que eso me parece lo más importante. ¿Y sabes lo que mas aprecio? Pues algo tan simple como parar la proyección pulsando «pause» y poder ir al baño a descargar la vejiga. Estoy en la segunda mitad de los 50 y no veas como se agradece eso.

        Incluso voy mas allá del cine. La semana pasada me bajé un partido de rugby del trinations: Allblacks VS Argentina y hace unos meses el ballet cascanueces de Tchaykovsky desde el Bolshoy.

        Mi sueño no es un revival de lo que hice de joven en el cine Bellas Artes, Trueba o Principe, mi sueño es esperar a ver algo expectacular por la gafas VR. Y el Hardware ya está aquí, falta el contenido. Para unos ver a la Real en directo por VR, yo sueño por ver un 6 naciones completo o una carrera de motoGP con centenares de cámaras disponibles a mi terminal VR.

        Pero respeto los gustos de los demás. Para eso están los colores. Y cuando haya algo que deje de ser rentable, desaparecerá. Dudo que sea las TV en 4K o la VR lo que desaparezca.

    • Luis - 5 diciembre 2020 - 18:14

      Totalmente de acuerdo con tu análisis Gorki, y por supuesto con lo dicho por Dans. Coincido también con los cambios que propones, necesarios si quieren sobrevivir. En este sector, como en muchos otros, la pandemia ha sido la espoleta que dispara la necesidad de un cambio para sobrevivir. Creo que la mejor época de las salas del cine ya ha pasado, pero no del cine como producción, porque como dicen los artistas, «continúa el espectáculo».

  • #010
    Daniel Terán - 4 diciembre 2020 - 21:06

    El mismo futuro para las discotecas, entonces. Total, si se pueden bailar las mismas canciones en casa.

    No lo veo mal como opción para la gente que no tiene un cine cerca, por ejemplo. Ahora bien, si hay que estar suscrito a HBO para ver las de Warner, a Disney+ para ver las de Disney, a Netflix para las suyas y así con las otras ‘majors’, no sé yo. Lo bueno es que habrá copias piratas en calidad excelente desde el primer día.

    • Devsaki - 4 diciembre 2020 - 23:22

      No sé como serán los precios en Europa, pero aqui en Brasil, pagar la mensualidad del Netflix + Amazon Prime está más barato que ir una vez al cine.
      Por otro lado, no soy de ir a discotecas, pero la gracia de una no es ir a ligar?

      • Daniel Terán - 5 diciembre 2020 - 09:18

        Aquí seguramente también es más barato. También es más barato ver el fútbol en casa pero la gente llena los campos. Y escuchar las canciones de un grupo es más barato que ir a su concierto, pero hay gente que llena los conciertos.

        La gracia de la discotecas es la misma para el resto de experiencias colectivas.

      • Marcos - 5 diciembre 2020 - 11:30

        Ligar en discotecas….

        Eso es tan del 2010….

      • Javier Lux - 5 diciembre 2020 - 20:04

        Ahora se liga con Tinder (Y seguramente habrá más redes «in» que yo ni me he enterado).

        Las discotecas, los cines, y al tiempo, los estadios.

        Ya pasó con las campañas electorales. Antes se hacían meetings, ahora funcional las RRSS a tope

  • #015
    Asier - 4 diciembre 2020 - 21:58

    Esta pandemia lo único que ha hecho es acelerar una tendencia ya imparable. Es cierto que ver una película en el cine tiene su encanto pero no puedes elegir qué ver (comparado con la oferta online) y los gastos asociados son enormes frente a la ‘tarifa plana’ de las plataformas online. Que los estrenos pasaran a ofrecerse online mucho antes de lo habitual e incluso como primera plataforma era cuestión de tiempo. Posiblemente vayan a quedar algunas para un nicho de público pero con el ‘cine en casa’ que tenemos hoy en día la disrupción era inevitable.

    Me recuerda mucho a la evolución de los videoclub o las salas de juegos. En cuanto lo que ofrecen puede conseguirlo el usuario en casa con mayor oferta y mejor precio, están condenados.

    • Daniel Terán - 4 diciembre 2020 - 23:18

      Ojo que eran los videoclubs los que se iban a cargar al cine y mira tú lo que pasó.

      • jesus - 5 diciembre 2020 - 01:27

        Muy acertado el comentario.

        También se dijo que con la aparición de la televisión desaparecería tanto la radio como el cine. Y la con la aparición del cine se liquidaría al teatro….

        Cada actividad debe encontrar su nicho, jugar sus bazas y adaptarse a las nuevas realidades tecnológicas.Esa adaptación pasa por la distinción, la potenciación de las características propias en cada medio que no pueden suplantarse con nuevas tecnologías.

        Hoy en día el cine es una actividad social. Si se cuida al cliente, los precios pueden rebajarse y se aumenta el periodo entre el estreno de un blockbuster y su emisión en streaming, podría no desaparecer.

        Dependerá de cómo se gestionan las experiencias de la industria de proyección y de qué valor añadido ofrecen en función del precio.

        • Gorki - 5 diciembre 2020 - 13:48

          Cada actividad debe encontrar su nicho

          Por ley de selección natural o encuentran nicho o desaparecen. Lo que pasa, es que el nicho co0n el paso del tiempo cambia y solo los negocios capaces de adaptarse a los cambios cambiando ellos prosperan,

      • Asier - 5 diciembre 2020 - 12:37

        No se cargaron al cine (aunque sí que lo afectaron) porque lo que ofrecían era algo diferente: películas antiguas en baja calidad (VHS que había pasado por decenas de manos y reproductores). El cine ofrece unos cuantos estrenos en alta calidad. Las distribuidoras se encargaban de que los estrenos no llegasen al videoclub hasta X meses más tarde.

        Eran una opción muy buena para los cinéfilos o pasar la tarde del sábado lluvioso en casa. La cosa funcionó muy bien durante unos años (hasta montaron servicios ‘self service’ de selección, entrega y devolución de vídeos en expendedoras) pero la tecnología los dejó obsoletos: primero la facilidad de hacer copias privadas de los vídeos con nuevos aparatos, luego la digitalización (nuevos formatos fácilmente copiables y transferibles) y finalmente Internet (descargas gratis, servicios online gratuitos y de pago, oferta ilimitada).

    • Bakya - 5 diciembre 2020 - 11:44

      Ni me gustan los lugares cerrados, ni las aglomeraciones, ni las molestias asociadas a socializar el entretenimiento, pero jamás será lo mismo ver una película en tu casa en una pantalla como mucho de 2×1 mts. que en una sala de cine, en esa pantalla y con ese sonido.

      El problema de las salas sigue siendo el precio de la entrada, cuando se decidan a bajarlo sustancialmente ya veríamos de nuevo llenas las mismas.

      Es que estas predicciones de gurús tropiezan una y otra vez, hasta que se adaptan a sus discursos. En fin.

      • Gorki - 5 diciembre 2020 - 13:53

        Dudo que el problema sea de precios, hay cines muy baratos como los de la filmoteca y tampoco son un éxito de público. En cambio dan la retransmisión de una ópera o un ballet en directo y son mucho mas caros y a veces te asombra con los malos horarios que tiene la retransmisión, lo llena que está la sala.

  • #022
    Javier Cuchí - 5 diciembre 2020 - 09:12

    De esto ya había hablado yo unas cuantas veces en mi viejo y fenecido Incordio. Yo soy poco aficionado al cine (en ningún formato) porque mis películas me las hago yo cuando cojo un libro, sin que nadie me imponga actores, paisajes ni ritmos (y, de paso, sin que nadie me estropee el guion). Lo siento, pero a mí el cine me produce claustrofobia intelectual; lo que no impide que, igual que cuando voy al baño me entretengo con un best seller (no es buen sitio para leer a Kant, por ejemplo), igual un día que como solo me ponga en la tele una peli del oeste o de tiros, bombas y puñaladas, casi siempre más suaves y humanitarias que un simple telediario.

    Salvo en las tardes dominicales de aburrimiento veraniego de urbanización burguesita de mi primera adolescencia -y aun así-, ir al cine siempre me ha resultado una propuesta cargante, molesta e incómoda: desplazarse -no infrecuentemente con climatología desagradable y/o con un transporte público tardo e incómodo-, pagar una entrada (haciendo cola para ello, una de las cosas que más me revienta en este mundo), sentarte en una butaca y antes de disfrutar del producto (cuando es el caso, ojo) soportar: a) a los vecinos y sus comentarios; b) los anuncios (¡pagar y como en la tele!); c) nuevamente los vecinos y los ruidos de masticación y los olores de las porquerías que se comen; d) un sonido innecesariamente estruendoso; e) un aire acondicionado que te congela o una calefacción que te asa; f) etcétera.

    Los puristas dicen que si nada como la sala, que si una pantalla grande, que si no sé qué. Pero yo he oído decir que ahora todo son minisalas, donde la pantalla lo que se dice grande, precisamente, no es. Y veo en las casas -la de mi hija, sin ir más lejos- unos pantallones que ocupan media pared. Y ver cine en casa -a quien le guste el cine- tiene innumerables ventajas: sonido y climatización al propio gusto; nadie come porquerías salvo uno, si es el caso; no hay anuncios (o se pasan a x36 con una pulsación del mando a distancia); no hay colas; no hay vestuario convencional. Y si uno tiene un apretón, pone el pause y procede.Y vuelve el pureta: esta no es forma de ver cine. No será la suya, señora o caballero, pero sí es la de un creciente número de aficionados a la cosa o de, simplemente, consumidores de la misma.

    Creo recordar que cuando se pasó del libro manuscrito a la edición masiva, también hubo alguien que dijo que esas no eran maneras de leer libros.

  • #023
    PEDRO.P - 5 diciembre 2020 - 09:19

    No suelo ser muy bueno con las predicciones, pero a priori diría que no soy muy pesimista con el futuro de las salas de cine como concepto. A pesar de la pandemia, considero que la gente no va a reuir del contacto social, sino todo lo contrario, solo hay que ver que a pesar de la situación, de las alertas, de los riesgos, la gente está desesperada por socializar, por buscarse las manera de sortear las restricciones, por buscar sus propias contradicciones, como el típico que dice «la gente está loca, ahora mismo estoy en la Puerta de Sol y esta abarrotado». Es decir que una vez pase esto la gente volverá a agarrar el ocio con compulsividad, incluido el ir al cine.

    La gente va al cine como acto social de salir de casa, pero esto no es de hoy, es desde hace muchisimos años, que se puede disfrutar del cine en casa, y no por eso ha desaparecido el cine.

    Personalmente pienso que más daño que las plataformas y las TV de 60″, lo que le hace daños al cine es la baja calidad de las películas y sobre todo el fenómeno de las series, que ha desplazado la calidad y el talento de un formato de 120 minutos a un formato de 8x50min totalmente incompatible con el concepto de la sala de cine.

    • Javier Cuchí - 5 diciembre 2020 - 12:15

      En una sala de cine no se socializa, al menos en tal concepto generalizadamente entendido: nadie interactúa con nadie, simplemente son un mogollón de personas que hacen lo mismo individualmente: ver una película.

      Sí que te voy a admitir que las salas de cine -como las de teatro- son una forma de compartir sensaciones: todos ríen, o lloran, o se asustan juntos, a la vez y por lo mismo y eso contribuye positivamente al cultivo de la empatía hacia el prójimo, pues ahí se nos hace patente que es un ser humano como nosotros capaz de sufrir y gozar como nosotros. Creo que este es el único factor lamentable del fin de las salas de cine y que aún conservan espectáculos, aparte del ya mencionado teatro, como los conciertos (los conciertos rock, pop y similares: en los de música sinfónica lo único que se comparte es el silencio y la procesión va -y debe ir- por dentro), el fútbol (que tiene la virtud de que incluso en casa apetece verlo con amigos; digo por lo que veo: el fútbol me gusta aún menos que el cine) y algunos más que están en la mente de todos.

      • Gorki - 5 diciembre 2020 - 13:57

        Creo que si se socializa, porque, al menos en mi caso, ver una película no es solo «Salir al cine». Solemos quedar antes a merendar y después a tomar algo y casi siempre vamos. al menos, con otra pareja, generalmente con mas gente.

  • #026
    Marcos - 5 diciembre 2020 - 11:04

    Aún sin haber leído los comentarios, me lanzo a comentar con el riesgo de que ya se haya comentado.

    “ los grandes estudios necesitan un modelo de negocio que les permita mostrar sus películas en miles de pantallas a la vez, algo cada vez más difícil si la explotación de muchas salas de cine deja de ser rentable”.

    Jajajajajaja…….. JA!

    Warner fue la única gran distribuidora en España que cuando se llevó a cabo la propuesta de que los miércoles, los cines fueran más baratos…. ella dijo

    “Vale, pero sí rebajáis el precio de la entrada, saldrá de vuestra parte del total, no del nuestro”

    Cuando la gente habla de “lo caro que está el cine, madre mía” lo que no saben es que esto es así, porque las distribuidoras….

    -Exigen un porcentaje concreto por cada entrada, que puede alcanzar hasta el 60 ó 65%.

    Es decir que de cada 10 euros por entrada pagas 6,5 a la distribuidora. Y con los otros 3,5 paga alquiler, sueldos, distribuidores, y muchas más cosas.

    -Mercadeo. Vale, el anterior % te lo rebajo, si está mierda de peli me la pones en 200 salas en vez de en 100.

    Y muchos tejemanejes más. Vamos… que ahora las pobres “hacen lo que pueden” ¿no? Cuando han estado puteando al sector continuamente.

    • Javier Cuchí - 5 diciembre 2020 - 12:40

      No te discuto el tema de la relación económica entre las distribuidoras y los exhibidores. Aparte de que da la sensación de que hablas documentadamente, lo que dices es del todo lógico y coherente.

      Pero dicho esto, lo cierto es que la asistencia a las salas de cine lleva años de decadencia y en los últimos (COVID aparte) parece haberse desmoronado. Y lo cierto es que las plataformas de streaming se han comido el queso y casi de un bocado. Su único inconveniente -es muy caro estar abonado a todas- se soslaya con el hecho de que casi todas tienen una cuota familiar que incluye cuatro usuarios, más o menos, con lo que un grupo familiar con hijos casados, o de amigos, pueden contratar cada uno una plataforma y compartirla con los demás. Yo mismo sólo pago una (de cine; de música tengo otra) y tengo acceso no sé si a cinco; que uso poco, pero de cuando en cuando sí que acudo a ellas (no soy un forofo de las series, pero hay alguna que otra que me ha gustado y me parece estupendo poderlas ver al propio aire en vez de esperar a que salga el siguiente capítulo).

      En fin, creo que en esto del consumo de cine, los hábitos de la gente, y particularmente, de los jóvenes, que son los que llenan (llenaban) las salas han cambiado sustancial y generalizadamente y que las salas de cine quedarán en breve para la historia y para el museo (o para algún equipamiento municipal, según manías del alcalde de turno)

  • #028
    Javier Figueroa - 5 diciembre 2020 - 12:54

    Suscribo al 100% lo que dices, no lo hubiera podido describir mejor. Dejé de ir al cine en mi país, porque es una competencia por ver quién es más mal educado dentro de la sala. Lo disfruté de vuelta en México dónde la gente es socialmente más educada, por mucho. Mis consumos de entretenimiento los vivo en mi casa. Con las salas cerradas en mi país, la verdad, no les voy a extrañar.

    • Javier Figueroa - 5 diciembre 2020 - 12:55

      Mi comentario era una respuesta a #14

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