Un futuro para tener un futuro

IMAGE: 政徳 吉田 - Pixabay (CC0)

La inminente llegada de Joe Biden a la Casa Blanca con su ambicioso programa en el ámbito de lo medioambiental lleva a Wall Street a prepararse para un futuro diferente, para un futuro que nos permita pensar que tenemos un futuro.

¿En qué consiste ese futuro y qué conlleva para los entornos corporativos? Los inversores parecen tenerlo cada vez más claro: para empezar, el abandono de las compañías centradas en la producción de combustibles fósiles. Cada vez son más los fondos que, como hizo BlackRock en su momento, excluyen a ese tipo de compañías en sus carteras, y se convierten gracias a ello en los favoritos de unos inversores cada vez más concienciados con el tema. Ser verde ya no implica únicamente un compromiso moral: ahora, además, es más rentable.

Un número creciente de bancos de inversión han anunciado ya objetivos de emisiones netas cero para el año 2050, y se han comprometido a proporcionar información concreta no solo sobre cómo exactamente sus finanzas contribuyen a la emergencia climática, sino también sobre hasta qué punto sus activos están en riesgo debido al impacto de la misma. La semana pasada, la Reserva Federal de Estados Unidos publicó una nota de prensa en la que, por primera vez, se deja claro que no abordar de forma inmediata la emergencia climática pone claramente en riesgo la economía del país dentro del contexto global. Tras cuatro años perdidos debido a la influencia de un idiota negacionista, va siendo ya hora de poner las cosas en su sitio. Hasta los propios trabajadores de la industria petroquímica miran cada vez más hacia las renovables porque entienden perfectamente que son una opción laboral más segura.

Las infraestructuras mundiales de generación de energía llevan ya años inclinándose por unas renovables que suponen unos costes sensiblemente inferiores a los que conlleva el uso de combustibles fósiles. En todo el mundo, la inmensa mayoría de la infraestructura de nueva construcción está dedicada a las energías renovables, y los planes de cara al año 2025 son, en prácticamente todos los países, todavía más ambiciosos. En los Estados Unidos, los fondos de inversión que pusieron en marcha el fracking están abandonándolo a la misma velocidad que entraron en él para dirigir ahora su atención a las energías renovables. El país sabe que un giro hacia la total descarbonización de su tejido de generación de electricidad podría significar ahorros de miles de millones de dólares.

Los planes de China para convertirse en neutral en emisiones a mediados del siglo, la vuelta de los Estados Unidos al Acuerdo de París y el importante paquete económico anunciado por Joe Biden para la lucha contra la emergencia climática, unidos a la fuerte disminución de actividad económica durante el año 2020, permiten que los objetivos de dicho acuerdo sigan siendo alcanzables. Lo necesario ahora es que inversores y consumidores sean conscientes de la enorme importancia de esos objetivos, y los prioricen en sus opciones de inversión y de consumo. Nunca votar con nuestro bolsillo ha sido tan importante para nuestro futuro.

Para las compañías, esto va a implicar la necesidad de certificar su verdadero impacto medioambiental mediante procedimientos como los de CDP, anteriormente conocida como Carbon Disclosure Project, una organización internacional sin ánimo de lucro con sede en el Reino Unido, Alemania y los Estados Unidos, que ayuda a las compañías y a las ciudades a divulgar de manera fehaciente su impacto ambiental. Su objetivo es convertir los informes ambientales y la gestión de riesgos en una norma comercial auditable, impulsando la divulgación, la comprensión y la acción hacia una economía sostenible, y permitiendo diferenciar adecuadamente las acciones serias del mero greenwashing. Desde 2002, son ya más de 8.400 empresas las que han utilizado su metodología para hacer pública su información medioambiental. Las empresas más contaminantes del mundo son, en muchas ocasiones, compañías cuya huella no está tan clara para inversores y consumidores, y este tipo de procedimientos ayudan a tener más claro quién es quién.

Con la caída de los costes de producción de las energías renovables, las crecientes economías de escala aplicadas a baterías y a automóviles eléctricos, las innovaciones financieras que están posibilitando la expansión de techos solares en los hogares, y la aplicación de inteligencia artificial a la generación y el consumo de energía, las oportunidades para la inversión son abundantes.

Al la llegada de Joe Biden, se une un año de previsible recuperación económica debido a la progresiva contención de la pandemia gracias a la disponibilidad de vacunas. Que esta recuperación económica se haga de acuerdo con los criterios adecuados, y no simplemente volviendo a lo que hacíamos antes del pasado febrero, es cada día más fundamental. Las renovables son la clave tanto para una recuperación económica adecuada como para la generación de puestos de trabajo. Es el momento de acelerar la eliminación de los combustibles fósiles, y de demostrar con ello que la especie humana es capaz de aprender de la experiencia, y de reanudar su actividad en base a otros criterios.

Necesitamos un futuro que nos permita tener un futuro. Es el momento de estar a la altura de las expectativas.


This article was also published in English on Forbes, «Is it too much to hope for a future that gives us a real future?«

38 comentarios

  • #001
    Asier - 21 noviembre 2020 - 19:18

    ¿Qué opináis del uso de centrales nucleares para acelerar la descarbonización y atajar el cambio climático?

    Responder
    • sin censura - 21 noviembre 2020 - 20:21

      En 3 palabras

      «Una puta mierda»

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    • Enrique Dans - 21 noviembre 2020 - 20:24

      NIMBY, Not In My Back Yard. Y con la eficiencia y coste de las renovables, simplemente no hacen falta.

      Responder
      • sin censura - 21 noviembre 2020 - 20:44

        Si estáis a favor de las nucleares podéis seguir a @operadornuclear que está haciendo una labor muy «evangelizadora», otra cosa es que compremos sus argumentos… Claro que también hay gente que hace turismo en Chernobil…

        Las renovables, nos podremos creer los números o no (BC) pero al menos no nos hipotecan los ecosistemas.

        Responder
        • Asier - 21 noviembre 2020 - 21:44

          Mira, es precisamente la lectura de su libro «La energía nuclear salvará el mundo: Derribando mitos sobre la energía nuclear» la que me está haciendo replantear el asunto de la energía nuclear como solución a la emergencia climática ante las dudas que tengo acerca de la capacidad de las renovables para responder en tiempo y forma a toda la demanda de energía que tiene nuestra sociedad.

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          • Enrique Dans - 21 noviembre 2020 - 23:13

            No tengas dudas, Asier, ese argumento es más viejo que la tos, hace ya tiempo que no cabe ninguna duda sobre la capacidad de las renovables para cubrir toda la demanda de energía del planeta y mucha más. El interés en la energía nuclear solo lo mantiene el lobby pro-nuclear. Entre el incremento de eficiencia de las placas solares y el desarrollo de baterías cada vez mejores (y con varias generaciones tecnológicas abiertas por delante), la nuclear hace ya tiempo que no tiene ningún sentido.

    • Krigan - 21 noviembre 2020 - 20:48

      Sería cambiar CO2 por residuos radiactivos, y es completamente innecesario, dado que se pueden usar renovables.

      Responder
      • Asier - 21 noviembre 2020 - 21:53

        Mientras no encontremos el Santo Grial de la fuente de energía abundante, constante, barata y ecológica (¿la fusión nuclear un día tal vez?) siempre habrá compromisos que poner en la balanza. Si tan importante es la emergencia climática la energía nuclear podría ser una opción válida.

        Responder
        • eldelaplazoleta - 22 noviembre 2020 - 01:35

          «Fuente de energía abundante, constante, barata y ecológica» ==> SOL

          Responder
          • Asier - 22 noviembre 2020 - 13:05

            Abundante sí pero necesitas mucha superficie para capturarla. Constante de ninguna manera. Barato si consigues amortizarlo a largo plazo, hay que hacer una inversión inicial considerable. Y en cuanto a ecológico habría que ver el impacto de fabricar, mantener y en un momento dado deshacerse/reciclar los millones de placas que harían falta.

        • Krigan - 22 noviembre 2020 - 09:25

          Eso que llamas Santo Grial ya existe, se llama renovables. La hidroeléctrica, solar, y eólica se complementan bastante bien. En Noruega, por ejemplo, hace poco sol, pero están ya obteniendo casi el 100% de toda la electricidad que consumen de la hidroeléctrica, y todavía les sobra para exportar. Ese consumo noruego incluye buena parte del parque automovilístico de ese país, que son ya coches eléctricos.

          En la mayor parte de España, por el contrario, el clima es bastante seco, y por tanto ideal para la solar. Y el viento existe en todos los países, tanto de día como de noche, tanto en verano como en invierno.

          El resto ya es acumulación, tanto a través de baterías domésticas como usando centrales de bombeo, las cuales llevan ya décadas usándose con las centrales nucleares, precisamente para ajustar la producción de las nucleares (que es constante, siempre al 100%) a la variación diaria del consumo eléctrico. Es evidente que ese mismo ajuste diario que se hace con las nucleares también se podría hacer con las renovables.

          No hay un problema de escasez de energía, la solar es sobradamente abundante en la mayor parte del planeta, siempre lo ha sido. Y ahora, además de abundante, es económica.

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      • Metaponto - 22 noviembre 2020 - 09:07

        ¿Y si las nuevas centrales nucleares consumiesen residuos de las anteriores generaciones haciendo disminuir así el stock de residuos almacenados actualmente?¿Y si el tamaño, tecnología y combustible utilizados en el reactor hiciesen imposible una catástrofe nuclear en caso de accidente? Podrían dar apoyo a las renovables en momentos de alta demanda https://en.wikipedia.org/wiki/TerraPower

        https://www.youtube.com/watch?v=JaF-fq2Zn7I

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        • Krigan - 22 noviembre 2020 - 09:42

          Ninguna de esas dos cosas es cierta a día de hoy, y dudo mucho que algún día lo sean. En especial eso de los reactores seguros, no hay nada que sea 100% seguro.

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    • Javier Lux - 22 noviembre 2020 - 08:10

      Con las centrales nucleares pienso que la tecnología aún no está madura del todo, pero eso no significa que debamos parar y desecharla

      Con la actual tecnología nuclear hay poco futuro. Son demasiado grandes y caras, y la seguridad durante su tiempo de vida y control posterior durante miles de años NO compensa el beneficio durante el periodo de vida.

      Ahora bien, podría ser rentables y razonables futuros reactores nucleares, mas pequeños y manejables, y quizás con combustibles menos peligrosos. El que todavía no hayamos conseguido partir núcleos atómicos de materiales más ligeros, e incluso no radioactivos, no quiere decir que sea imposible.

      Resumo: Todavía no tenemos el iPhone o el Tesla de las centrales nucleares. Se debe de seguir renovando las que tenemos, no ampliándolas, y tenemos que seguir investigando.

      Y por último: La fusión fría también es energía nuclear. Se debe de seguir invirtiendo aquí. Quizás llegue en 2050. Y si se consigue de manera barata, rentable y segura, ni siquiera necesitaremos la eólica ni solar.

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      • Nacho Blanco - 22 noviembre 2020 - 21:40

        Ls fusión fría ya no puede ser barata. ¿Cuánto se lleva invertido en ella? 13.000.000.000 € para empezar a hablar de un reactor que genera 450 MW netos. Con ese dinero se podrían haber construido centrales solares o haber aislado edificios por un valor energético mucho mayor.

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    • Transi - 22 noviembre 2020 - 11:35

      No es ninguna alternativa! Los residuos radiactivos de una central nuclear tardan alrededor de 10.000 años en degradarse y volverse inofensivos. ? Quiere Usted un cementerio nuclear en su parcela? Nuclear no gracias!

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    • Carlos Jerez - 22 noviembre 2020 - 17:23

      No tengo ningún problema con ellas, son más seguras y sobre todo, mucho menos contaminantes que la mayor parte de las fuentes de energía. Ahora bien, ya no parecen económicamente competitivas y no me dedicaría a subvencionarlas. También la investigación parece dar más fruto en renovables y baterías.

      Eso si, a la hora de cerrar, prefiero que se cierre una central de carbón.

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  • #018
    Gorki - 22 noviembre 2020 - 00:01

    Las infraestructuras mundiales de generación de energía llevan ya años inclinándose por unas renovables que suponen unos costes sensiblemente inferiores a los que conlleva el uso de combustibles fósiles. En todo el mundo, la inmensa mayoría de la infraestructura de nueva construcción está dedicada a las energías renovables, y los planes de cara al año 2025 son, en prácticamente todos los países, todavía más ambiciosos.

    Entonces, si todo eso es verdad, ¿Por qué nos preocupa el tema?

    Responder
  • #019
    Hernando - 22 noviembre 2020 - 03:36

    En China hay plantas nucleares y hay gran demanda por ellas, no son tan obsoletas y peligrosas como las de Chrnobyl por ejemplo. Muere mas gente electrocutada al año que las que manejan plantas nucleares. Me parece importante ante todo entender algo de fondo: no solo es parar la emisión, a estas alturas hay que REVERTIR el daño y para eso se requiere energía y en grandes cantidades, de donde sea y pues el sol es una gran pila, pero los átomos también.

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  • #020
    Krigan - 22 noviembre 2020 - 09:34

    Que levanten la mano aquellos a los que no les importaría tener una central nuclear en el edificio de al lado de su casa.

    No hay nada de qué preocuparse, son tan seguras…

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    • Mauricio - 22 noviembre 2020 - 13:07

      1) Chuck Norris
      2) T-1000 android
      3) Jason Voorhees
      4) Alien
      5) Darth Vader

      Responder
    • Gorki - 22 noviembre 2020 - 13:16

      ¿Vivirias tranquilo al pie de una central hidroeléctrica? Pues es energía renovable. https://es.wikipedia.org/wiki/Rotura_de_presa

      Responder
      • Krigan - 22 noviembre 2020 - 14:45

        Nadie va a poner una presa al lado de tu casa, porque no vives en una garganta montañosa. Otra cosa es que me digas los habitantes de la zona que van a ser evacuados antes de que se construya porque sus casas van a quedar bajo las aguas.

        Responder
    • Asier - 22 noviembre 2020 - 13:20

      Hoy en día lo son, el problema es que en el imaginario colectivo están los desastres de Chernovyl y Fukushima que han hecho a la energía nuclear muy impopular.

      Si consultáis listados de incidentes nucleares, veréis que apenas ha ocurrido nada en las dos últimas décadas.

      Imagínate haber descartado la aviación como medio de transporte porque los primeros aviones tuvieron accidentes…

      Responder
      • Lua65 - 22 noviembre 2020 - 13:24

        Hombre… el numero de «incidentes» es cierto que es poco… lo que hay que mirar es el «alcance» de los mismos cuando los hay…

        Recuerdo un reportaje de la revista Interviu alla por los 80 en el que tecnicos nucleares ya advertian que un «incidente» en Asco o Vandellos, le daria 6h a Barcelona para evacuarla…

        Responder
        • Nacho Blanco - 22 noviembre 2020 - 21:45

          Y no olvidemos el ocurrido en el CIEMAT de Madrid, cuya contaminación llegó hasta Lisboa al verterse residuos radiactivos al Manzanares, afluente del Jarama y éste del Tajo.

          Responder
          • sin censura - 23 noviembre 2020 - 15:57

            Pues fíjate que cuando sucedió el vertido del reactor de la JEN(Junta de Energía Nuclear), cuando Franco quería una bomba atómica, al menos tenían la decencia de que el organismo tenía un nombre que se correspondía a lo que hacían.

            El accidente pasó en 1970, dos años después de recibir un reactor americano en 1968, y el fin era obtener plutonio, y el vertido fue desde las instalaciones en Dehesa la Villa/Moncloa al lado de la ETSIT al alcantarillado, con «dos cojones» y de aquí al río… y les tuvimos que pagar a los portugueses un dineral por la contaminación. El reactor fue desmantelado en 1994, y la mierda se la llevaron a El Cabril.

            Le cambiaron en 1986 el nombre a CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) que es echarle un par de huevos a la NEOLENGUA para parecer que no se dedican a investigar en en energía nuclear…

      • Krigan - 22 noviembre 2020 - 15:12

        Claro, «hoy en día lo son», de verdad de la buena. Mira, *siempre* han dicho que las centrales nucleares son muy seguras. Lo decían antes de Harrisburg, lo decían antes de Chernóbil, lo decían antes de Fukushima, y lo siguen diciendo ahora. Por cierto, lo de Fukushima fue hace 9 años, no hace 2 décadas.

        La ciudad de Chernóbil, que tuvo que ser evacuada de forma permanente (cientos de miles de ucranianos perdieron sus hogares) estaba a 18 Km de la central.

        Ni punto de comparación con un accidente de aviación, como demuestra el hecho de que los chicos de Bin Laden estrellaron 2 aviones contra sendos rascacielos en medio de Nueva York. Imagina que la cosa hubiera sido 2 reactores nucleares reventando en esa ciudad. Nueva York sería ahora una ciudad fantasma, sin ningún habitante.

        ¿Y todo para qué? Por el empeño obsesivo de tener unas centrales nucleares que no necesitamos para nada.

        Responder
        • Asier - 22 noviembre 2020 - 17:36

          Mira, ojalá no fuera necesaria la energía nuclear y todo fuera verdísimo, renovable, reciclable y además económicamente más rentable, pero no es el mundo en el que vivimos. Y hay una emergencia climática a la que responder. No tengo ningún interés personal en la utilización de la energía nuclear, solamente la contemplo como posible fuente de energía necesaria para complementar a las renovables y responder a la demanda energética que tenemos sin crear emisiones.

          El incidente de Fukushima ocurrió hace 9 años, sí, pero tras un terremoto de magnitud 9,0 y un tsunami, en una central que se empezó a construir en 1967. Y no murió nadie (al menos directamente).

          Lo de los aviones terroristas que se estrellan contra las centrales nucleares provocando un ‘Chernobyl’ es uno de los miedos populares que @operadornuclear desmonta en su libro, recomiendo su lectura. Créeme, fue muchísimo más ‘eficiente’ estrellarlos contra las torres.

          Ya veremos si necestamos centrales nucleares o no, pero ya llevamos unos cuantos años de alarma con la emergencia climática.

          Responder
          • Enrique Dans - 22 noviembre 2020 - 17:44

            Asier, has preguntado algo, y te hemos respondido creo que con la información adecuada: eso que dices sobre que la nuclear es necesaria para solventar la emergencia climática era una aseveración basada en cálculos antiguos, de hace bastantes años, y que con los esquemas de costes actuales de la energía eólica y solar, unida a los progresos de las baterías, ya se prueba completamente innecesaria. Simplemente, la tecnología ha cambiado se han aplicado unas economías de escala muy fuertes, y hoy, no es necesario correr los riesgos implicados en la obtención de energía en una central nuclear, porque resulta mucho más seguro y más que suficiente generarla mediante renovables. Esa es la verdad del asunto, por mucho que las agencias nucleares y a las compañías implicadas en la construcción y gestión de centrales les interese oscurecerla. Entre construir una central nuclear y desplegar paneles y molinos de viento hay una gran diferencia, y sobre todo, se evitan riesgos innecesarios que nadie debería correr. Cuando el riesgo deja de estar justificado porque la mejora de otras tecnologías hacen que ya no sea necesario incurrir en él, el panorama cambia, no hay más.

          • Asier - 22 noviembre 2020 - 18:13

            Gracias Enrique (y los demás que respondistéis), me alegro de que lo tengáis tan claro y ojalá sea así, no soy experto en la materia pero me interesa el tema (seguiré informándome) y planteaba mi pregunta para conocer vuestra opinión porque nunca se plantea (ni mencionas en tus entradas) la energía nuclear como posible remedio a la emergencia climática.

          • sin censura - 22 noviembre 2020 - 19:49

            Asier

            Tenía en el «archivo» un panfleto de Greenpeace de hace unos años pero le he perdido la pista. Intento buscarlo en google con «energia nuclear greenpeace» y en seguida me sale como opción «energía nuclear las mentiras de greenpeace» con eso te digo lo manipulada que está la información sobre este tema por el lobby nuclear.

            El caso de Alfredo es paradigmático de la estrategia que siguen para cambiar la mentalidad de la opinión pública cueste lo que cueste. Se nota que es un buen profesional de la comunicación y no un «operador» de central al uso. Le escuchas hablar del tema, que los gráficos del libro los ha hecho su hijo, etc etc… Un crack que trabaja para los malos !

          • Krigan - 23 noviembre 2020 - 12:30

            Siempre habrá accidentes, cuando no es por un terremoto es por cualquier otra cosa. A la hora de mirar la posibilidad de un accidente lo racional es asumir que antes o después ocurrirá el peor escenario posible.

            Mientras sigamos teniendo centrales nucleares otro Chernóbil es posible, e incluso algo peor que Chernóbil. Lo de la industria nuclear es la política del avestruz, no afrontar el hecho de que antes o después tendremos otro Chernóbil. ¿Por qué siguen esta política? Por la sencilla razón de que nadie está dispuesto a aceptar que otro Chernóbil ocurra en su país.

            La pregunta es por tanto, ¿estamos dispuestos a aceptar que haya otro Chernóbil en nuestro país? Si la respuesta es que no, entonces lo que deberíamos hacer es cerrar las centrales nucleares que todavía siguen abiertas, y por supuesto no abrir ninguna más.

            Salvo que ese tal @operadornuclear haya asumido en su libro que otro Chernóbil se producirá antes o después, y argumente que sí merece la pena pagar ese precio, es simplemente el enésimo interesado que niega la realidad.

  • #036
    Juan T. - 22 noviembre 2020 - 12:16

    Lo bueno es que con la derrota de Trump entramos en un circulo virtuoso en el que los negacionistas van a ser algo exótico («tengo un amigo que es negacionista», como quien tiene una boa constrictor de mascota), y no digamos dentro de cuatro años que es cuando podría volver a presentarse, una vez que salgan a la luz durante este tiempo todo el desastre de su mandato en forma de peliculas, documentales ,etc.

    Por otra parte en cuanto dispongamos de vacuna habrá una rápida recuperación de mano de las renovables y de la digitalización que por fin hará imposible una vuelta atrás de opciones diferentes y reducirá el apoyo reaccionario a populistas de quienes solo votan por lo económico sin pararse en barras por el planeta, ya que verán con sus propios ojos que lo verde es también el futuro de la economía.

    Y finalmente la locura postrera de Trump con su enrocamiento lo único que conseguirá será que una vez fuera de juego se refuercen los sistemas democráticos para hacerlos a prueba de populistas.

    Y en todo esto, la UE es de las regiones mejor preparadas del mundo para ponerlo en práctica.

    Responder
  • #037
    LEON - 22 noviembre 2020 - 12:28

    Se levantan expectativas totalmente infundadas dados los antecedentes de este individuo.

    Recuerda las expectativas que se barajaron cuando entró Obama al que se le otorgó un premio Nobel de la Paz, cuando aún no había hecho nada para merecerlo y luego se convirtió en el presidente que en mas conflictos ha metido a EEUU.

    De sus promesas no cumplió ninguna, ni cerró la prisión ilegal de Guantánamo, ni logró un sistema de salud pública en EEUU, absolutamente nada.

    Los antecedentes de Biden son mucho peores, ha militado siempre en el bando de los halcones de la política americana, partidario acérrimo de la intervención violenta en defensa de los intereses de los americanos.

    No olvidemos que entre otras cosas, fue el arquitecto del golpe de estado que se produjo en Ucrania, dejando otro país dividido, consecuencia habitual de las intervenciones de EEUU en países soberanos.

    Ahora recurre al manto del ecologismo, para intentar lavar su imagen, ojalá me equivoque pero me temo que este no es mas que un lobo con piel de cordero.

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  • #038
    Xaquín - 22 noviembre 2020 - 15:57

    Se sigue diciendo que no «juegues con fuego», pero los infantes siguen disfrutando cuando juegan con él..

    Había un tiempo en que que un columnista de La Voz de Galicia se desgañitaba, comparando un desastre nuclear co uno semejante en una industria química. Para minimizar el daño nuclear.

    Tanto le costaría recoger datos sobre la diferencia entre el fuego (incluso el fuego valirio) y la radiactividad? O no quería hacerlo, por no se sabe que «oscuros» motivos (no solo económicos)?

    Responder

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