El coronavirus, la crisis y el mapa de la energía

IMAGE: Tommaso.sansone91 - CC BY

El dibujante habitual de The Economist, KAL, lo plasmó muy claramente en su viñeta de la semana pasada: la actual batalla que la humanidad está librando contra la pandemia no es más que el primer asalto, y tenemos ya un oponente mucho más grande y más fuerte esperándonos, llamado emergencia climática. Que algo tan objetivo y científico como esto pueda ser supuestamente objeto de debate ha sido uno de los mayores logros de la industria de los combustibles fósiles en toda su historia. No lo es. Es la mayor amenaza que tiene el ser humano como especie.

La contaminación nos afecta, y mucho. Además de ser responsable de unos siete millones de muertes anuales, nos hace más vulnerables a todo tipo de enfermedades respiratorias, incluida lógicamente la provocada por virus como SARS-CoV-2 que, además, podría convertirse en repetitiva y estacional. No solo sabemos claramente que necesitamos arreglar ese problema: además, sabemos que no hacerlo nos está matando, y tenemos el ejemplo muy claro y muy reciente.

La generación de energía mediante combustibles fósiles supone el 25% de las emisiones nocivas en el mundo, mientras que la manufactura o el transporte, también intrínsecamente vinculadas con ese tipo de combustibles, son responsables del 21% y el 14% respectivamente. Si algún cambio fuera susceptible de tener un impacto importante a la hora de plantearnos responder a la emergencia climática, ese sería la transición a las energías renovables. Y las noticias en ese sentido no pueden ser más propicias: los dos componentes fundamentales para esa transición, las placas solares y las baterías capaces de proporcionarnos energía cuando el viento no sopla o el sol no brilla, están sujetas a importantísimas economías de escala que las hacen cada vez más eficientes y asequibles.

La economía de las energías renovables es suficientemente conocida. Hace años, solo eran competitivas si las acompañábamos de subsidios gubernamentales. Ahora, la situación se ha invertido: mientras las compañías petroleras reciben más de cinco mil millones de dólares cada año en forma de subsidios gubernamentales, corrompen y pagan a los políticos que se oponen a la legislación medioambiental y no tienen problemas para encontrar bancos que las financien, las energías renovables ya son más baratas que el petróleo, el gas o el carbón, y ese cambio debería poder alterar el panorama energético global. El espectacular plan de Microsoft para compensar la totalidad de las emisiones producidas por las actividades de la compañía en toda su historia tiene que ver precisamente con este tipo de cambio.

Las energías renovables supusieron el 72% de las nuevas fuentes instaladas en 2019, y las inversiones realizadas podrían alcanzar retornos del 800%. El carbón, en cambio, es una máquina de perder dinero, y sus cuentas se han convertido en tan tóxicas como sus emisiones. Reconstruir el mapa de suministro energético de un país, incluso de uno emergente, nunca ha tenido más sentido. Incluso un gran productor de carbón como Australia planea obtener ahorros importantísimos gracias a la caída de los costes de las renovables, y calcula que podría obtener el 90% de su energía de ellas en 2040 sin necesidad de incrementar los precios para sufragar su instalación. Noruega pretende electrificar todos sus vuelos domésticos en el año 2040. Hasta algunas petroleras invierten ahora en energía solar, en parte como greenwashing, en parte porque, simplemente, es rentable hacerlo.

El Reino Unido acaba de batir su récord de días sin recurrir al carbón como fuente de energía, y estados norteamericanos como Iowa, Virginia y otros están replanificando sus fuentes de energía como resultado del progreso de las energías renovables. Los demócratas, de hecho, quieren incluir la acción contra el cambio climático en los paquetes de respuesta a la crisis del coronavirus, y se plantean financiar treinta millones de techos solares en todo el país.

El cambio del mapa mundial de la energía podría plantearse como algo muy costoso, pero en la práctica, es barato, sobre todo si introducimos en el cálculo los desastres que provoca entre incendios, huracanes, inundaciones, etc. Si pudiésemos calcular otras cuestiones, como las enfermedades que provoca, o pudiésemos poner precio a la viabilidad de la especie humana en su conjunto, las cuentas ya serían directamente estúpidas y sin sentido.

Planificar la reconstrucción económica de cara a la crisis provocada por la pandemia en base a la reconversión del mapa energético nunca ha tenido más sentido. Es, sencillamente, algo que sabemos que tenemos que hacer, y que no estamos haciendo de una manera suficientemente rápida por mantener una situación que solo interesa a unos pocos. Entendámoslo, abandonemos conceptos desfasados, cambiemos la mentalidad, y situémoslo bien alto en nuestras prioridades.

ACTUALIZACIÓN (05/05/2020): Smart Energy International cita la versión en inglés de este artículo en el suyo titulado «The war for the future of our planet« (pdf).


This article was also published in English on Forbes, «In a post-pandemic world, renewable energy is the only way forward«


14 comentarios

  • #001
    Gorki - 2 mayo 2020 - 20:57

    Has olvidado otro «enemigo» que se ha anticipado a la emergencia climática. las langostas, algo muy poco tecnológico y muy prosaico pero que va a sumir en el hambre y las secuelas que de él se derivan emigraciones masivas, guerras , enfermedades varias a 30.000,000 de peronas

    Ve te a explicarles a estos africano que no se debe fabricar, DDT porque uno contamina mucho y los abonos industriales porque consumen mucha energía sucia.

    Sigo pensando que somos muchos y que deberíamos mas que no quemar petroleo, ayudar a la Madrastra Naturaleza, de una forma sensata y poco dolorosa, a su trabajo de reducir el número de los que somos, porque ella es un poco bestia en la forma de hacer esta tarea,

    https://www.notimerica.com/politica/noticia-kenia-gobierno-keniano-espera-contener-principios-verano-plaga-langostas-20200502152440.html

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    • Enrique Dans - 2 mayo 2020 - 21:10

      No, no me he olvidado, de hecho, escribí sobre eso hace cosa de un mes…

      https://www.enriquedans.com/2020/03/machine-learning-y-control-de-plagas.html

      Pandemias, contaminación, plagas… por favor, el que se haya dejado el dedo puesto en el botón del Apocalipsis, que lo quite!!!

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    • Democrito - 8 mayo 2020 - 15:47

      Curiosamente Gorki, uno de los mensajes que lanza el último documental producido por Michael Moore es ese: reducir la superpoblación.

      Además de denunciar que ciertas centrales de biomasa en EEUU no tienen más «residuos orgánicos» que quemar que troncos enteros de árboles provenientes de bosques menguantes.

      Alerta entre otras cuestiones sobre el coste medioambiental de las baterías. Un tema al parecer controvertido.

      Me encantaría Enrique leer algún artículo tuyo de blog donde comentaras la información que expone ese documental: es bastante duro con el uso que se ha hecho de las renovables en parte de EEUU. Me desconcertó y entristeció bastante.

      The Planet of The Humans
      https://www.youtube.com/watch?v=Zk11vI-7czE

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      • Enrique Dans - 8 mayo 2020 - 16:26

        Ese documental es basura, no merece ni un comentario. Está lleno de errores, inexactitudes y sesgos. No sé a quién se ha vendido Moore, pero no quiero perder el tiempo ni con él ni con la basura que ha dirigido. Si alguna vez le tuve algo de respeto, lo ha perdido completamente.

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  • #005
    Gorki - 2 mayo 2020 - 23:27

    Puede que interese

    Repsol lanza la primera gran comunidad solar de España. Solmatch es un proyecto de generación renovable distribuida en núcleos urbanos

    https://cincodias.elpais.com/cincodias/2020/04/30/companias/1588242267_116605.html

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  • #006
    edans_fan - 3 mayo 2020 - 03:36

    Mientras tanto en España, bailamos la Conga en el Ifema.
    Que vergüenza de Pais y politicos; con el sol que tenemos.

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    • Gorki - 3 mayo 2020 - 10:08

      Puesx no creo que e España tenga tan mal lugar en energía renovables,

      La media mundial es del 10,8 % y un crecimiento del 7.1% de renovables.
      En Europa el 15,5% un crecimiento del 7.7%
      En España 13,9% con un crecimiento del 8,2%

      Es decir que en Españaq tiene mas renovables que la media mundial y crece mas que Europa y aun mas que
      la media mundial

      No cabe duda que nos gusta fustigarnos.

      https://www.appa.es/energias-renovables/renovables-en-espana/

      https://www.appa.es/energias-renovables/renovables-en-el-mundo-y-en-europa/

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      • Javier Cuchí - 3 mayo 2020 - 10:25

        Gorki: No cabe duda que nos gusta fustigarnos

        Yo diría que España es el primer productor mundial de autoodio y autodesprecio. En general, a este respecto sólo tenemos razón cuando hablamos de nuestros políticos, pero este es un país, en términos generales de lugar y momento, con una estupenda calidad de vida porque tenemos un modo muy mediterráneo de entenderla. Cosa que es extensible a portugueses, griegos, italianos y, bueno, en menor medida, a los franceses. Salvo estos, los PIGS, que dicen los pichafrías de arriba.

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  • #009
    Ignacio - 3 mayo 2020 - 11:06

    Enhorabuena por el artículo: serio, bien documentado y sobre todo sin insultar a nadie.
    Saludos

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  • #010
    Gorki - 3 mayo 2020 - 14:09

    Una pregunta, ¿Por qué un campo de remolacha, un tendedero de ropal, etc. no se consideran áreas de aprovechamiento de la energía solar?

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  • #011
    JOSÉ LUIS DE JUAN - 3 mayo 2020 - 16:29

    …pues, como asegura Yuval Naoh Harari «el peor enemigo de la humanidad no es/son los virus o la plagas, son «el odio, la codicia y la ignorancia»…

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    • Gorki - 3 mayo 2020 - 17:59

      inseguridad, injusticia, debilidad, e imprudencia.

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  • #013
    Xaquín - 3 mayo 2020 - 20:08

    Parece ser que la emergencia climática favorece una buena expansión de insectos, digamos del «sector duro». Algo así como la hardplantas, que proliferan después de un incendio forestal. Algo lógico para los que quieren saber algo de Biología.

    Y mira por donde, los insectos parecen (más bien son, no parecen!) buenos vectores para transmitir todo tipo de microrganismos, y desde luego cualquier agrupación molecular como es un virus.

    Así que vamos a dejar de pensar en Greta (coño non existe!), y busquemos la acción remolachera para cuidar el planeta.

    O como hace el pandemoniun más brutal de la historia de los USA, acusar a China de todo lo que ellos hicieron (e incluso de lo que les gustaría hacer).

    Como diría una pancarta en mi balcón, si viviera en USA: fucking, fucking, fucking… Desde luego también válida para España, pero aquí las libertades están mucho peor vistas que en los EEUU. ¡Y manda carallo!

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  • #014
    Pedro - 10 mayo 2020 - 14:08

    Este covid realizó un problema grave y ha fastidiado a muchos negocios

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