Google y como acabar con una cultura corporativa

IMAGE: Corporate culture @ Google

Se acabó la fiesta, todos a trabajar. En Google, a alguien se le ha acabado la paciencia, y los elementos característicos de lo que siempre fue una cultura corporativa marcada por la absoluta libertad de expresión, el debate abierto y las conversaciones sobre todos los temas en cualquier ámbito han sido eliminados.

Así, prácticamente de un día para otro, la compañía ha publicado unas nuevas community guidelines en las que deja meridianamente claro que los empleados tendrán que ocuparse exclusivamente de su trabajo y no del mundo que les rodea, y que además, la compañía les considerará responsables por cualquier problema que puedan provocar sus acciones, comentarios o manifestaciones públicas. Con la excusa de «no hacer que nadie se sienta excluido», la compañía prohibe de un plumazo cualquier atisbo de discusión política en el entorno de trabajo y en listas de correo internas, así como cualquier crítica a políticos o figuras públicas. Se acabaron las protestas, las negativas a cumplir con las órdenes por cuestiones de ética personal, o las manifestaciones en la calle. Los town hall o los all hands meetings, aquellas reuniones informales en las que se podía hablar de todo… los fundadores ya ni van a ellas. La «nueva cultura» establece eso que decían nuestras abuelas: si lo que vas a decir no va a agradar, es mejor callar. Y lo del don’t be evil, pues eso, tonterías que se dicen cuando uno es joven.

Para muchos trabajadores de muchas compañías, nada nuevo bajo el sol. Que la cultura corporativa de las compañías tienda a «aplanar» la disensión y a considerar que la discusión sobre temas no relacionados directamente con el trabajo debe dejarse fuera del entorno de trabajo es, básicamente, lo normal. Pero en Google, una postura así supone un cambio tan brutal, que cuesta pensar que muchos de sus trabajadores vayan a ser capaces de aceptarlo, y más cuando viene como un cambio de directrices impuesto sin ningún atisbo de discusión.

¿Qué ha provocado semejante cambio? Sencillamente, tres años de pesadilla en la que se suponía que era una compañía que trataba de buscar a toda costa la felicidad de sus empleados. Desde la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca, las virulencia de las protestas en Google se intensificó, el nivel de compromiso con la acción política creció sensiblemente, y muchos trabajadores de la compañía fueron polarizándose hacia un activismo que terminó con cartas abiertas en las que se negaban a trabajar en determinados proyectos si estaban relacionados con inmigración o con los militares, con protestas en la calle contra algunas decisiones corporativas como la de desarrollar un motor de búsqueda para China, o con posicionamientos radicales contra decisiones gubernamentales públicamente expuestos en redes sociales.

Y la compañía, simplemente, ha dicho que hasta aquí. Que aquí se viene a trabajar, y que todo lo que no sea trabajar, sobra. Que si algo que vas a decir en público es susceptible de perjudicar de alguna manera a tu compañía, que no lo digas, o serás considerado responsable por ello con todas las consecuencias a nivel disciplinario que pueda conllevar. No es un cambio de cultura, es la destrucción de la anterior y la mimetización con lo habitual en el mundo corporativo más tradicional.

Lo que ocurre es que la mayoría de las personas que trabajan en Google, curiosamente, podrían salir por la puerta y encontrar trabajo en cualquier otra compañía probablemente en cuestión de horas, lo que lleva a que cambiar la cultura, que viene a ser una parte fundamental del contrato psicológico que un trabajador firma con su compañía, es posible que no sea tan sencillo. Pero, lógicamente, puede ocurrir que algunos trabajadores de Google no se encuentren tan cómodos con un cambio de cultura tan radical y contrapuesto a lo que conocieron cuando entraron, y las consecuencias de algo así y el nivel de alienación personal que puede provocar será algo que veremos en poco tiempo. Si creías que Google era diferente, desengáñate: ya no lo es. Fueron otros tiempos.


This post is also available in English on my Medium page, «Suddenly, at Google it’s get on the program or get out«


29 comentarios

  • #001
    German - 30 agosto 2019 - 12:10

    El tema es ver si realmente esa «mayoría de gente» que mencionas que podría irse encontraría alguna empresa con la cultura que tenía Google… a lo mejor es que no hay opciones…

    Una lástima realmente por Google…

    Responder
  • #002
    Jota - 30 agosto 2019 - 12:37

    Bienvenidos de vuelta al mundo.
    Casi lo único que distingue al trabajo por cuenta ajena de la esclavitud es la voluntariedad (que también es un poco mentira, porque hay que comer).
    Todas las paparruchas esas de la libertad del trabajador, el buen rollo, el espíritu crítico… se acaban cuando el personal se sale de lo que los que mandan consideran aceptable (ni hablemos si, además, puede causar pérdidas a la empresa).
    Conste que no me parece del todo mal. El que quiera una empresa cool y sin jerarquía puede intentarlo (hay -pocos- ejemplos de que es posible).
    No nos engañemos tampoco: un porcentaje elevadísimo del personal está más cómodo en estructuras jerárquicas (ahorran mucho esfuerzo mental; no hay que pensar, solo obedecer).

    Responder
    • Daniel Terán - 30 agosto 2019 - 13:19

      Lo malo es si te mandan hacer un esfuerzo mental XD

      Responder
    • Alfonso - 30 agosto 2019 - 15:30

      Si claro, la voluntariedad de hacer el trabajo, la voluntariedad de dejarlo, el derecho a que no te encierren, el derecho a irte a vivir a otro sitio, el derecho a vacaciones pagadas, el derecho a unas condiciones de trabajo dignas, el derecho a montarte tú tu propia empresa…

      Pero no me hagas caso, que el discurso te ha quedado muy bonito.

      Responder
    • Mad Hatter - 30 agosto 2019 - 17:47

      Posiblemente sea cierto que hay mucha gente cómoda en situaciones de recibir órdenes. Tampoco justifica que se retire la capacidad de acción y elección de los trabajadores. Hay demasiadas empresas grandes que se han venido apuntando al carro de decirle a los empleados cómo deben actuar e interaccionar entre ellos; aparte de no dar pie a nada que no sea el flujo aceptado. Y ellos, por connivencia y quizá conveniencia, lo aprueban. Para castigo de todos los demás; que vemos cómo la individualidad y proactividad tienen menos peso en esas jerarquías.

      Responder
    • Juan - 30 agosto 2019 - 20:10

      Por una parte dices que la libertad de acción de los trabajadores son paparruchas de los mundos de Yupi, bien, pero acabas el discurso con la puyita de que hay gente que se siente muy cómoda obedeciendo.

      Sabes lo que suele ser esa gente que se siente tan cómoda obedeciendo? Gente que quizás haya entrado en la empresa con la máxima motivación, intentando ser todo lo proactivo posible, y se haya llevado unas cuantas por parte de la jerarquía superior. Incluso algunas veces para que el superior no quede como alguien con menor capacidad que el subordinado.

      Se pide proactividad e implicación para que el empleado sepa hacer exactamente lo que quiera el jefe, y mientras adivine, haga bien el trabajo y no destaque, todo va bien. Pero que la gente sea profesional no quiere decir que sea tonta, y si tienen que hacer su trabajo tal cual le digan y que las culpas se las lleve el que se las mandó, pues vivirá más tranquilo que no enfrentándose al superior por hacer bien su trabajo.

      Y muchas veces la movilidad ni se plantea porque la jerarquía de la empresa de al lado piensa exactamente igual que la jerarquía propia. Es lo que tiene que esos cuadros medios se hayan formado en los mismos sitios.

      Responder
  • #007
    Alfonso - 30 agosto 2019 - 15:26

    Hay muchas empresas que practican esa cultura, eso si, no manejan los proyectos que maneja Google.

    Responder
  • #008
    Alfonso - 30 agosto 2019 - 15:34

    El dinero lo pudre todo, asi de simple. Ya es raro que Google haya aguantado tanto tiempo con esa filosofia de empresa abierta donde la gente no iba a trabajar sino a cambar el mundo.

    Se han hecho muy grandes y muy visibles, no se pueden permitir ciertos escandalos sin que les perjudique a sus cuentas. Cuando se produjo el incidente de la carta que publico el ingeniero sugiriendo que quizas no tendria que haber el mismo numero de mujeres en google que hombres, se abrio el abismo delante de ellos. Durante años habian predicado el progresismo cool en la empresa y les habia ido bien; pero basto con que una persona diera un discurso donde el progresismo guay no podia dar una respuesta donde no quedaran como los reaccionarios para que toda esa ideologia de pensamiento libre se viniera abajo.

    Responder
  • #009
    Antonio - 30 agosto 2019 - 15:47

    Seguramente estas nuevas community guidelines tengan que ver con el tema de neutralidad e inmunidad (Section 230 de la CDA) para las grandes compañias tecnologicas americanas.
    Te dejo un video que resume bastante bien cual es el ambiente:
    https://www.youtube.com/watch?v=a9bI5gwyb2I

    Responder
  • #010
    Xaquín - 30 agosto 2019 - 16:12

    No se muy bien donde está lo extraño (en un sentido científico). Todas las comunidade humanas que buscaron basarse en la convivenci democrática acabaron mal. Y empezaban con gente mucho más preparada (racional y emociuonalmente) que los que «empiezan en garajes» a hacer sus pinitos.

    Todo un movimiento humano (hippie) se fue al carajo por pretender hacer un viaje paralelo al viaje de la realidad espaciotemporal que les tocaba sufrir. Y eso sin contar la terrible experiencia de un modelo de organización social como el soviético, que también se fue al carajo más estrepitoso posible.

    El ser humano está muy bien preparado para adaptarse al medio. El problema respecto de los demás seres vivos, es que el medio intervenido humanamente es mucho más tenebroso y adictivo que el medio intervenido de una forma natural.

    Ya la Biblia lo dijo «no más» como una gran verdad : estamos en un Valle de Lágrimas, no existen los Silicon Valleys Libertarios. Por ahora nada ha cambiado (en profundidad).

    Responder
  • #011
    Daniel Rodríguez Herrera - 30 agosto 2019 - 18:13

    Tiene su mérito escribir sobre esto y no mencionar siquiera el caso de James Damore.

    Responder
    • Enrique Dans - 30 agosto 2019 - 18:42

      Ya hablé de él en su momento y sigo pensando exactamente lo mismo: que es un perfecto imbécil que no vale la pena mencionar.

      Responder
  • #013
    Max - 30 agosto 2019 - 20:07

    También, es como que hay mucho en juego, como para permitirse posturas políticamente correctas. Pienso en China y sus empresas.

    Responder
  • #014
    Francisco José - 30 agosto 2019 - 20:55

    Tal vez cuando surgieron esas primeras políticas había un mayor acuerdo en las «cuestiones principales» o troncales (no se me ocurre otra forma de expresarlo, también por aquel entonces, los fundadores eran jóvenes e idealistas y no poseían el poder actual); y ahora, esas «cuestiones principales» han sido viciadas o corrompidas hasta el punto de no ser reconocidas por ninguna de las partes.

    Cuando los acuerdos básicos que mantienen una sociedad se desmoronan y los charlatanes de derechas e izquierdas (cambia el orden si lo consideras oportuno), y la mala fe acompañada del oportunismo, campan a sus anchas; cuando las leyes no se aplican y se acomodan a las conveniencias de unos u otros perdiendo cualquier atisbo de objetividad y racionalidad (esos principios generales del derecho); cuando las mismas acciones son buenas cuando tú las realizas, pero punibles y perseguibles cuando las ejecuta tu opositor; cuando las consecuencias de nuestros actos generan accidentes o producen desordenes y culpamos al contrario, justificando la tropelía en base a burdos engaños (y por añadidura se aplaude el engaño como un gol al contrario)… Es entonces, cuando estamos más cerca de la anarquía y el caos. Si esa anarquía se aplica a una sociedad o empresa, sencillamente, todo se va al carajo y se trata de restablecer un cierto orden cargándose de un plumazo todo lo anterior creando un nuevo orden que ya no resultará tan guay.

    Como siempre, la solución está en tratar de no desequilibrar la balanza ni en una ni en otra dirección más de lo debido (algo que resulta francamente difícil).

    Responder
  • #015
    Gorki - 31 agosto 2019 - 00:12

    La primera traición a la cultura corporativa , fue salir a Bolsa, No se puede ser leal a los intereses de los accionistas y mantener la divisa don’t be evil,

    Si el negocio es tuyo, hace, o no haces, lo que quieras. Si es de otros, tendrás que hacer lo que ellos quieran, y los accionistas solo quieren mas beneficios a cualquier precio.

    Responder
    • Michel Henric-Coll - 31 agosto 2019 - 11:37

      Efectivamente. Los propietarios son los decisores, y ellos son los accionistas.
      Por definición los accionistas quieren dividendos y huyen de cualquier cosa que podría reducirlos.
      Si además contamos que Pato Donald Trump defiende a los ricos accionistas, toda manifestación interna en contra hace teñirse peligrosamente la empresa de mentalidad socialista, lo cual, en los EE.UU., es peor que una epidemia de cólera.

      Responder
  • #017
    Javier - 31 agosto 2019 - 01:11

    O no. Quizá Google esté haciendo lo correcto, quizá lo correcto es no escorarse políticamente hacia un lado si sabes que tus clientes potenciales son una amalgama de ideas muy diversas, tan diverso como es el ser humano y tan diversa como es la vida. Quizá en Google han entendido que ese posicionamiento de Twitter tan abiertamente reconocido como de izquierdas sea pan para hoy y hambre para mañana y no lo quieran para su empresa. ¿O tengo que recordarle a alguien el fracaso de esa empresa llamada «cine español» dedicada durante mucho tiempo a insultar y despreciar a la media España que no es progre, o lo que es lo mismo, dedicada a despreciar a la mitad de sus clientes potenciales? Quizá Google ha decidido que no es ninguna obligación moral estar todo el dia atizándole a Trump o riéndole las majaderías a las del «Me too». Quizá, en definitiva, Google está acertando más de lo que os pensais muchos.

    Responder
    • Javier Abascal - 31 agosto 2019 - 11:43

      De Javier a Javier

      Estoy de acuerdo con usted que los representantes del cine español adolecen de postureo político. No me parece mal que un director o actor sea activista me parece mal su postureo. Nadie le va a reprochar nada a Bardem por hacer obras maestras como Plácido, Calle mayor, etc pero si por ejemplo a su descendiente progre por ir de un palo y luego gastarse una pasta en Monte Sinaí

      Igual que se reconocerá que el cine español de antes también estaba podrido con cosas como Raza, Franco ese hombre y demás porquerías, pero al menos no había postureo eran un honesto apoyo a la dictadura.

      Ahora google cambia del postureo a la honesta represión. ¿Avance o retroceso? Esa es la pregunta

      Responder
    • Matt - 31 agosto 2019 - 14:17

      El cine español muy mal Pero Bertin Osborne y el resto de los que piensan como tú, en cambio, son muy guays.

      Y Twitter y Google antes de esto, abiertamente de izquierdas. En fin …

      Responder
    • Gorki - 31 agosto 2019 - 15:50

      que ese posicionamiento de Twitter tan abiertamente reconocido como de izquierdas

      Y yo que soy de derechas de toda la vida sin enterarme. ¡Hombre por Dios!

      Responder
      • Javier - 31 agosto 2019 - 22:32

        Twitter reconoce su sesgo de izquierdas mientras defiende su neutralidad política
        Jack Dorsey ha “admitido completamente” el sesgo izquierdista de su empresa, pero quiere convencernos de que eso no afecta a su funcionamiento.
        https://www.libertaddigital.com/ciencia-tecnologia/internet/2018-08-20/twitter-reconoce-su-sesgo-de-izquierdas-mientras-defiende-su-neutralidad-politica-1276623683/

        Responder
        • Gorki - 6 septiembre 2019 - 12:54

          Lo reconocerán, pero te juro por la gloria de mi madre que mi timeline no hay nadie que opine políticamente algo que me moleste.
          O ellos son muy de centro, o yo estoy en la derecha confundido porque realmente soy de IU,

          Responder
  • #023
    Matt - 31 agosto 2019 - 01:25

    ¿Pero de verdad alguien se creía que Google era diferente?

    Responder
  • #024
    Javier Abascal - 31 agosto 2019 - 11:32

    El otro día citaba Enrique la publicación de un artículo en Forbes sobre neoliberalismo y su falta de principios, el todo por la pasta parecía que no era sostenible. Es curioso que ahora que La lectura que hacía Marx en el XIX, sobre la burguesía encaja en lo que está pasando en google:

    Nadie combate la libertad; a lo sumo combate la libertad de los demás. La libertad ha existido siempre, pero unas veces como privilegio de algunos, otras veces como derecho de todos

    En otras palabras, lo que se suponía que para algunos era democrático ( liberalismo para otros no es más que un sistema en el que te pagan lo que quieren y trabajas sin resistar.

    ¿Qué no estás de acuerdo? Parece que solo hay tres opciones:

    1. Lo aceptas
    2. Te vas a otro lado
    3. Luchas y te asocias para defender lo que consideras tus derechos.

    Como decía Quevedo, entre rosas y claveles su majestad es coja.

    Responder
  • #025
    Gorki - 31 agosto 2019 - 12:33

    Cuento:
    Manolo era muy progre , por eso cuando monto su negocio de aire acondicionado, puso como máxima que todos los empleados e expresaran aquello que sintieran como forma de conseguir a la vez detectar los errores que cometía la empresa y dar un ambiente de libertad, donde sus empleados estuvieran contentos,

    Para ello abrió un foro digital a todos los empleados donde cada cual podía escribir
    lo que quisieran. Aquello fue como la seda y valió para corregir varios defectos Por ejemplo. un empleado informó que con frecuencia el gas de los equipos se escapaba y que era por las conexiones entre los tubos, Otro empleado sugirio que las arandelas de unión eran muy rígidas , se cambiaron por otras de teflón y el número ded averías descendió mucho.

    Sin embargo no todo era perfecto, habia empleados forofos del Real Madrid y otros del Atleti, el foro sirvió como catalizador de sus filias y sus fobias y pronto en la empresa hubo dos bandos irreconciliables de empleados los blancos y los colchoneros, Cuando se montaba un equipo se cuidaba que estuviera formado por no aficionados al futbol y gente de solo uno de los dos bandos.

    Una vez un empleado hizo mencion a la bellezqa de las piernas de una empleada.

    Aunque el foro era carrado alos empleados el tema transcendió y llegó a oidos de » Unión Feminista» que comenzó a hacer campaña en prensa, sobre el l machismo que dominaba en esa compañía.

    La Dirección gasto mucho en publicidad para dar a conocer al público que esa opinión no era de la compañía ,sino solo de uno de sus empleados que había sido fulminantemente despedido, por mantener semejante actitud. sexista.

    Sin embargo los problemas empezaron cundo llegó un interesante pedido de ACS y elgrtupo colchonero apeló a su libertad de conciencia para no participar en un proyecto de Florentino Perez. en respuesta el grupo blanco informá que ellos no participarían en los negocios de Enrique Cerezo, otro cliente de la compañia con sus salas de cine.

    Aquello levanto la veda y las mujeres informaron que no querian trabajar para Arabia Saudí, con lo que se perdió la posibilidad de refrigerar el metro de Sanaa y los antitaurinos indicaron que jamás participarian en nada relacionado con los toros..

    Conclusión, sintiéndolo mucho o Manolo hubo de reconocer que había cometido un error y decidió que en el futuro, el foro de la oficina se ciñera sólo a lo referente a los problemas de trabajo, y que expresamente se prohibía hablar de nada relacionado con el sexo, la política, la religión,el fútbol y los toros.

    Responder
  • #026
    Isabel Iniesta-Alemán - 31 agosto 2019 - 13:59

    La libertad de opinión de los individuos no se está segando, si he comprendido bien tu interesante artículo. Google está poniendo coto a la indisciplina que supone el veto personal a proyectos que la compañía ha decidido emprender. Es decir, ejerce su legítimo derecho a organizar el trabajo,. Los trabajadores son muy libres de irse de la compañía si no están de acuerdo con el proyecto que se les adjudica. Es un riesgo, entiendo, que la empresa habrá sopesado.

    Responder
  • #027
    Uno - 1 septiembre 2019 - 10:25

    La responsabilidad de esa polarización es de la propia dirección de Google, y tampoco es que fuese un templo de la libertad de expresión si tus ideas eran diferentes de las corporativas.

    Responder
  • #028
    Eduardo - 2 septiembre 2019 - 13:59

    La pela manda, mandan los accionistas, manda Trump, y Google quiere estar en todas como ha demostrado sobradamente. Era cuestión de tiempo…

    Responder
  • #029
    Adr3im - 6 septiembre 2019 - 11:15

    «Cuando las barbas de tu vecino veas cortar pon las tuyas a remojar»

    Señores el principio del fin del progresismo ejemónico, lo políticamente correcto y la supuesta superioridad moral.
    Algún día tenia que llegar, no es normal que una parte de la sociedad normalmente acomodada, someta a su dictadura bien pensante a otra parte. Eso se puede tolerar hasta que se resiente el bolsillo o no va contigo, o quedas de «guay» pero ya ni lo uno ni lo otro, ni lo otro, y como se han pasado de rosca pues ahora ya nos vamos al otro extremo, debería de haber un punto medio pero como ese punto se paso por el lado «correcto» tres pueblos y medio, ahora para compensar y llegar al punto medio hay que pasarse por el otro lado otros tres pueblos y medio, es una ley natural.
    Y tendremos suerte si no pasan cosas más gordas, por qué el creerse superior moralmente da para mucho y estamos otros muchos muy muy cansado y ya no vamos a tolerarlo.
    De seguir asi la cosa, al final habrá un enfrentamiento global civil,

    Responder

Dejar un Comentario

Los comentarios en esta página están moderados, no aparecerán inmediatamente en la página al ser enviados. Evita, por favor, las descalificaciones personales, los comentarios maleducados, los ataques directos o ridiculizaciones personales, o los calificativos insultantes de cualquier tipo, sean dirigidos al autor de la página o a cualquier otro comentarista. Estás en tu perfecto derecho de comentar anónimamente, pero por favor, no utilices el anonimato para decirles a las personas cosas que no les dirías en caso de tenerlas delante. Intenta mantener un ambiente agradable en el que las personas puedan comentar sin temor a sentirse insultados o descalificados. No comentes de manera repetitiva sobre un mismo tema, y mucho menos con varias identidades (astroturfing) o suplantando a otros comentaristas. Los comentarios que incumplan esas normas básicas serán eliminados.

 

XHTML: Puedes utilizar estas etiquetas: A ABBR ACRONYM B BLOCKQUOTE CITE CODE DEL EM I Q STRIKE STRONG IMG