5G como variable de contexto

IMAGE: Christoph Scholz - CC BY

La adquisición de la división de modems de Intel por parte de Apple por mil millones de dólares, destinada a asegurar sus posibilidades de controlar la incorporación de 5G en sus terminales tras sus problemas con Qualcomm y las previsibles dificultades para incorporar la tecnología líder en este ámbito han reactivado la discusión sobre el impacto del despliegue de la tecnología 5G: para Apple, mil millones es una cantidad pequeña ante la perspectiva de tratar de incorporar potencial de desarrollo que acelere su hoja de ruta, intentando potenciar una división que dentro de Intel no estaba siendo suficientemente competitiva.

¿En qué nos va a afectar el despliegue de una tecnología como 5G? Si crees estar viviendo el enésimo déjà vu tras haber visto no hace tiempo los episodios anteriores con 3G y 4G, el que te digan «esta vez es distinto» seguramente no ayuda demasiado. Como en ocasiones anteriores, hemos visto surgir preocupaciones infundadas sobre la seguridad que pretendían, en función de estudios mal hechos, que todos íbamos a morir víctimas de la radiación cuando no era así. Como en los despliegues previos, veremos cómo nuestras ciudades se llenan de agujeros y de antenas – esta vez, más que las anteriores, porque 5G requiere un despliegue mayor de redes de antenas más próximas a los usuarios que, aunque sean más pequeñas y más baratas, hay que ponerlas en más sitios y cablearlas adecuadamente – y cómo se vuelve a desatar la discusión sobre las infraestructuras urbanas, sobre los derechos y las cantidades a pagar, y sobre la velocidad de despliegue no en entornos urbanos con importantes densidades de usuarios, sino en los rurales o menos poblados donde esos despliegues tienen más dificultades para ofrecer rentabilidad rápidamente.

¿En qué es distinto 5G? Primero, en que no se trata solo de una cuestión de velocidad. Sí, el ancho de banda permite transmitir unas cien veces más datos que con 4G, pero además, no mejora solo la cantidad de datos que se pueden transmitir, sino también su latencia, la velocidad con la que esos datos se transmiten, hasta convertir esas conexiones en prácticamente instantáneas. Si unimos esta circunstancia a la disponibilidad de sensores cada vez más eficientes y más baratos, hablamos de un despliegue que afectará a nuestra relación con el entorno, y lo que es más interesante, que marcará la diferencia entre compañías que lo adopten y las que tarden más en hacerlo. En muchos sentidos, nos acostumbraremos a estar rodeados de objetos que reaccionan en tiempo real, como si fueran personas, a nuestras acciones, a entornos que nos ofrecen prestaciones similares a las que nos proporcionaría el estar rodeados de personas atentas a nuestras acciones.

Para plantearse cómo nos afectará algo así dentro de una compañía, es preciso descomponer su cadena de valor en pasos lo más elementales posibles, y pensar cómo podríamos mejorar la eficiencia y la percepción de esa cadena si sensorizásemos cada uno de sus elementos, en modos que aún resultan difíciles de imaginar, pero que van a surgir en seguida derivados de la creatividad de un entorno dinámico. ¿Cómo cambia nuestro negocio cuando todos sus componentes son capaces de enviarnos señales en tiempo real sobre lo que transcurre a lo largo de la cadena de valor? Si no aprovechamos esa oportunidad de poner nuestro negocio en valor, alguien lo hará y nos convertirá en obsoletos.

El despliegue de 5G no reemplazará a 4G, sino que convivirá durante mucho tiempo. Como ocurre actualmente, pasaremos unos cuantos años en los que cuando veamos que nuestro terminal conmuta a 4G, nos parecerá que nada funciona y los tiempos de espera se convierten en inaceptables, Y no será porque nuestra percepción se altere, sino porque los desarrolladores de aplicaciones aprovecharán ese mayor ancho de banda y esa baja latencia para mejorar sus productos, y harán que pasen a funcionar de manera más lenta en las redes de la generación anterior.

Pero sobre todo, el mayor efecto de 5G es que no es solo es un problema de las empresas de telecomunicaciones y de la amortización de sus infraestructuras. En efecto, 5G empieza con las telecomunicaciones, pero va a afectar a todas las compañías, se dediquen a lo que se dediquen. Y dada la fragmentación de las decisiones de despliegue en muchos países entre distintos ámbitos, veremos cómo entornos como China, en los que esos despliegues se gestionan de manera centralizada, en virtud de una estrategia común y sin demasiadas posibilidades de discusión, ofrecen a sus compañías una posibilidad de experimentar el futuro antes que en otros países, con las consiguientes oportunidades para la mejora de su competitividad.

La competencia por desplegar 5G se debe a que no es un problema de telecomunicaciones, sino macroeconómico: nombrará ganadores y perdedores, ofrecerá a algunos países con economías emergentes la posibilidad de hacer leapfrogging de tecnologías ya consideradas obsoletas, y evidenciará las dificultades de otros países para adaptarse. Si quieres que tu compañía lo entienda, empieza por situarte en un sitio con cobertura 5G y replantea toda tu cadena de valor en función de sus posibilidades lo antes que puedas, porque todo retraso supone una posible pérdida de oportunidades.

Como variable de contexto, 5G se dispone a crear entornos que va a ser fundamental estudiar y plantear con cierta velocidad. Si te quedas esperando a que llegue, a que tu operador te traiga la cobertura, ten cuidado: no es simplemente «más de lo mismo». Va sensiblemente más allá, y hay que experimentarlo para entenderlo.


This post is also available in English on my Medium page, «Why 5G is going to be the mother of all context variables«


10 comentarios

  • #001
    menestro - 28 julio 2019 - 18:35

    La ‘latencia’ no es «la velocidad con la que esos datos se transmiten» si no el lapso de tiempo en la que se establece una conexión.

    Es una de las cualidades diferenciales del 5G, además de las mejoras en los esquemas de modulación de datos y forma de onda, que aumentan su capacidad de transmisión de información por encima del multiplexado por división ortogonal utilizado en el 4G (OFDM) (aka, Ancho de banda) y del menor consumo de energía.

    (También existen estándares 5G convergentes, que utilizan CP-OFDM)

    La baja latencia al realizar conexiones, es la ‘novedad’ que ha vuelto tan «potencialmente» revolucionario al 5G. Esto permite establecer múltiples ‘conexiones’ de datos a gran velocidad y de forma simultanea.

    Hasta ahora, era uno de los cuellos de botella de la conexiones inalámbricas, dada la lentitud y reducida capacidad de las celdas de telefonía para gestionar los canales de datos por cada frecuencia, y una de las razones de las congestiones de la red en lugares con grandes multitudes, campos de fútbol, etc. o en cualquier lugar donde exista un una alta concentración de dispositivos.

    Esta capacidad de gestión del uso de frecuencias es lo que permite crear las UDN (Ultra Dense Networks) que se requieren en los entornos de alta conectividad, sin apenas retraso en el establecimiento de conexiones de datos en entornos críticos (se ma escapao).

    Por eso es, que el 5G se suele asociar con IoT (D2D) o los coches autónomos (VANETs) y las RANaaS (Radio Access Network as a Service).


    5G mobile technology: A survey

    Disclaimer

    Los objetos no son personas, ni espíritus, ni a los ascensores les gusta la música.
    Da igual lo que diga la Ouija y la seudo-divugación.

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  • #003
    Gorki - 28 julio 2019 - 18:54

    Supongo que en la conducción automática el reducir la latencia es muy importante, probablemente fundamental. Posiblemente si me pongo a pensar, encontraré otro campo en el que el volumen de datos o la baja latencia serán igualmente fundamentales.

    Pero todo tiene un límite y ver series de televisión a 8K no mejora la distracción que producen. Tambien que entren las páginas instantaneamente y no 12 décimas de segundo después, no produce ventaja importante.

    Lo que hablas de «estar rodeados de objetos que reaccionan en tiempo real, como si fueran personas, a nuestras acciones, a entornos que nos ofrecen prestaciones similares a las que nos proporcionaría el estar rodeados de personas atentas a nuestras acciones.», suena a robótica futuristica, que dificil tendrá un concreción real, en un tiempo próximo. ¿Voy a tener algo que diga quiero una paella y que actuando como un metre, me la ofrezca al instante como si estuviera en un restaurante? – Lo dudo,

    Es imprescindible encontrar asuntos que interesen a la gente, como para que pague bastante más y que sean posibles solo con el 5G y de momento nadie ofrece nada realmente atractivo, salvo la conduccióon automática.

    Se va a necesitar muchos mas servicios, o los 5G van a tener una larga travesía en el desierto, polando la geografía de antenas pero sin clientes..

    Puede ocurrir como pasó con el Concord, que efectivamente era más rápido que los aviones comerciales, pero que competía en un área que a los pasajeros les importaba poco, preferían pagar menos e ir mas despacio. Y el Concord, voló durante un tiempo, pero nunca fue rentable y no tuvo seguidores.

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    • Eduardo - 29 julio 2019 - 13:43

      Pero es que además, yo creo que no tiene sentido que los coches autónomos necesiten una conexión a Internet para tomar decisiones. La latencia será casi cero, pero si justo en el momento en que el coche tiene que decidir algo, la conexión falla, entonces, ¿qué?

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      • Gorki - 29 julio 2019 - 21:24

        Si, pudiera ser que la conducción fuera realmente autónoma, es decir que se negociara en el propio vehiculo, como lo hace un chofer.

        Pero por ejemplo, estáa inventado que un camión siga a otro aprovechando el rebufo,. con lo que gasta menos combustible, entonces el conductor sobra en ese camión.

        Pudiera ser que los camiones se condujeran por teleproceso y el primero tuviera conducción humana a distancia y los que le siguen, automática mientras permanezcan en la fila.

        Se ahorrarían muchos conductores y ademas no cobrarían dietas y su trabajo sería menos duro, porque dormirían en su casa.

        Para eso si es útil el 5G, si y solo si, tiene cobertura casi universal, pues no valdria decir a Hungria no pueden ir porque Alemania no tiene 5G, o no puede llegar a Alicante porque hay que atravesar Albacete..

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        • Eduardo - 30 julio 2019 - 09:15

          ¿Y si el camión de delante frena repentinamente, en el momento en que camión de atrás pierde la conexión?

          ¿Y si tienen que salir de la autopista para descargar en una ciudad pequeña, y hay un tramo donde no hay 5G?

          ¿No tiene más sentido que esos camiones se conectasen directamente el uno con el otro?

          A mí, la verdad, no se me ocurren aplicaciones realmente útiles que necesiten latencia cero fuera de una red local.

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  • #007
    Juan Carlos - 29 julio 2019 - 19:21

    Estimado Gorki.- Imagino que será como los móviles. Salen al mercado será superar a medida que pase el tiempo mas actores entren en juego, mas oferta bajara se precio.- Si con esta tecnología pueden hacerse cosas inimaginables e incluso salvar vidas, que precisa de microsegundos, bienvenida sea. Es el presente futuro y por mucho que algunos quieran poner vetos, restricciones etc con sus políticas ,esta ahí casi presente.
    Otra cosa es que todavía las infraestructuras tengan que adaptarse, depende en gran medida de inversiones, cambios de frecuencia y demás. Todos los actores implicados hacen lo posible dentro de su ámbito creo que es beneficioso.
    Un saludo.-

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    • Gorki - 29 julio 2019 - 20:57

      El problema es que nadie sabe como se salvaran vidas por tener su teléfono muy poca latencia. Una cosa es decir ««estar rodeados de objetos que reaccionan en tiempo real» y otra muy diferente pensar que todos comparemos objetos para rodearnos de acciones en tiempo real por si nos da un soponcio, ¿Quien tiene hoy un desfibrilador en su casa?

      Hay muchos inventos que terminan en nada, por no saber sacar provecho de ello. ¿Qué fue del Teletexto? ¿Qué fue del TDT?¿Que paso de Second Life? ¿Qué paso de Foursquar?¿Qué pasó de las gafas inteligentes? ¿Que fue de las 3D en el cine?, ¿Esta teniendo el éxito previsto la realidad virtual ? ¿Cual es el sucesor de Pokemon Go?
      todo ello parecía la reberza, pero fracasaron, porque fracasó el cliente que lo tenía que mantener.

      Si me apuras fuimos y volvimos de la luna, que ya es inventar, y no supimos que hacer con ello. Si fracasa el 5G (o tarda en incorporarse mas de lo que tarda en aparecer el 6G) no es que no sea un avance, lo es, pero quizá en una dirección que nadie tiene especial interés en avanzar ¿Tu echas de menos falta de velocidad en tu movil?

      NO, pero puede haber otros usos, Pues de acuerdo , pero ¿y si esos usos no aparecen? y lo que quiere la gente es por ejemplo un teléfono que se dobla o cualquier otra chorrada.antes que mas velocidad de latencia.

      Aun estoy tratando de saber que le tiene que contar mi nevera a la cerradura de la puerta, como yo todos, en consecuencia el IoT espera su oportunidad desde hace años que se inventó el protocolo X10 ( 1978) por lo que yo veo en cal los ECHO si solo vale para encender bombillas y bajar persianas, ¿Para que cosa útil lo podemos utilizar?

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  • #009
    Olav - 30 julio 2019 - 12:46

    Acabo de hacer una prueba de velocidad 4G con mi móvil. 36ms de ping, 50mbps de bajada, 30mbps de subida, y está lejos de lo mejor que he visto.

    Soy bastante escéptico con el 5G. «Menor latencia!» 36 ms es una cifra fantástica, igual que los 50/30mbps.

    Estoy seguro que hay servicios que no pueden funcionar ahora y sí podrán funcionar con 5G donde la latencia es crucial, como xCloud de Microsoft o Google Stadia, pero son servicios que usaremos principalmente en casa y cuya base de usuarios no es especialmente grande. El resto de servicios que tenemos son la inmensa mayoría asíncronos. Ver vídeos en YouTube, Netflix o cualquier otra plataforma no requieren más ancho de banda o menos latencia de la que ya tenemos, y el buffering es inapreciable, muy inferior a 1 segundo. Acabo de probarlo también.

    No puedo imaginarme otros servicios que requieran menor latencia y mayor ancho de banda, y desde luego que ahí está la clave, en esos servicios que no podemos imaginarnos, pero soy desarrollador móvil y la verdad es que hace tiempo que los que nos dedicamos a esto dejamos atrás el preocuparnos mucho por el ancho de banda o la latencia en las aplicaciones que desarrollamos, y cuando nos preocupamos de que una respuesta JSON ocupe 500KB (y mira que semejante tamaño es inusual) no lo hacemos por el ancho de banda, sino por la carga que supone para el servidor generarlo o porque el cliente use un teléfono con poca potencia de procesador y le cueste parsearlo. Vídeos? Paso URLs firmadas de S3 a apps constantemente con vídeos FullHD y nadie se queja. VR? AR? No hay gran ventaja de ejecutarlos en la nube, y ni si quiera se hace a día de hoy con líneas de fibra gigabit porque el problema no es la conexión a Internet.

    Tampoco veo el tema de «sensores everywhere» dependiente del 5G. Los sensores unidimensionales (p. ej.: meteorológicos) no necesitan 5G. De hecho hasta con 3G van sobrados. Los que no son unidimensionales son cámaras, y con 4G el ancho de banda es suficiente. Y, ni aún así, le veo mucho sentido ya que hay que llevar corriente a esas cámaras, y utilizando PoE ya llevas corriente y datos. Cámaras en lugares recónditos? Seguro que el 5G lo haría posible, pero nada revolucionario. De hecho, para esos pocos casos donde el PoE no es viable, el 4G es suficiente.

    A día de hoy puedes estar en el autobús camino al trabajo viendo vídeos HD en Instagram, TikTok, YouTube o Netflix sin ningún tipo de problema. De hecho, las únicas preocupaciones serán el paquete de datos y la batería, y la primera cada día menos con los paquetes ilimitados.

    Total, que creo que el 5G llegará más tarde y más lento de lo que pensamos, y no supondrá una revolución. Lo que tenemos ahora cumple con el «good enough».

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  • #010
    Asesoría online - 30 julio 2019 - 14:25

    Creo que el 5G marcará una diferencia en acceso a información, pero será una mejora «invisible». Tendremos mejor información para conocer la trazabilidad de productos, datos en tiempo real (por lo que será útil para Smart Cities), etc, pero creo que la gran revolución no estará en los móviles (excepto la facilidad de acceso en grandes eventos). Probablemente será necesario nuevo hardware (principalmente chips y sensores). Creo que también facilitará el que tengamos chips en nuestro propio cuerpo recogiendo datos en tiempo real (muy útil en medicina). El problema es el choque cultural y rechazo que esto supone, no sólo tiene que estar la tecnología, la gente también tiene que estar concienciada para utilizarla.

    Al final, por mucho que sea una velocidad superior en varios órdenes de magnitud, no es una innovación disruptiva, sólo una mejora de lo ya existente.

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