Educación, infraestructura y usos alternativos: el caso de la WoW Room

Graphext at IE WoW Room

El pasado viernes invité a pasar por una de mis clases en el Programa de Dirección en Comunicación Corporativa en IE Business School a Victoriano Izquierdo, amigo de toda la vida y fundador de Graphext, para una experiencia interesante: utilizar nuestra WoW Room, un aula con un videowall monstruoso de 45 metros cuadrados de monitores dispuestos en U, para un propósito completamente distinto de aquel para el que fue construida.

La WoW Room se presentó en octubre de 2016 como una idea fundamentalmente centrada en la formación online. Diseñada para salvar la distancia entre la enseñanza presencial y la online, la idea es la de poder impartir una sesión a personas ubicadas en cualquier parte del mundo, que posean simplemente un navegador Chrome y una conexión que ni siquiera tiene por qué ser demasiado rápida, de manera que el profesor pudiese sentirse como en un aula normal, viendo la cara y las expresiones de sus alumnos, pudiendo pasearse con una cámara que sigue sus movimientos, y con la posibilidad de establecer dinámicas de clase enriquecidas: no simplemente lanzar una pregunta y permitir la participación, sino también cuestiones como hacer encuestas y votaciones en tiempo real, o incluso un diagnóstico del nivel de engagement de los alumnos, no orientado en absoluto a su calificación (no se registra), sino como una ayuda para que el profesor pueda actuar en tiempo real sobre su dinámica de clase. Todo ello en un contexto que no precisa de cámaras, realizadores ni ningún personal especializado: el profesor llega, carga su presentación, enlaces, encuestas y materiales que quiera utilizar, e imparte su clase sin necesidad de ayuda adicional. La demostración y explicación original del aula, a la que dediqué una entrada en su momento, aparece en este vídeo:

La WoW Room se utiliza habitualmente en ese contexto: una sala en la que el profesor está solo – no conviene que haya nadie más, entre otras cosas para no confundir a la cámara que sigue tus movimientos – y los alumnos en remoto, cada uno en su casa o en el sitio desde donde se estén conectando, con su navegador. He impartido varias clases en la WoW Room, y en efecto, la experiencia, una vez acostumbrado y haciendo algunas abstracciones, es bastante comparable a la de una clase normal: una interacción con los alumnos muy directa, muy viva, y con algunas posibilidades adicionales muy interesantes de cara al aprovechamiento de la interacción. Un aula con un funcionamiento sorprendentemente sencillo, con pocas complicaciones derivadas del uso de la tecnología, y que genera en el profesor unas sensaciones muy naturales.

Sin embargo, la WoW Room es también otra cosa: un videowall enorme dividido en tres secciones en los que puede abrirse un navegador y administrar de una a tres ventanas de Chrome, cada una con sus pestañas. Si cargas un vídeo en 360º en una ventana en semejante monstruosidad de pantalla, por ejemplo, tienes una experiencia prácticamente inmersiva. Si lo divides en sus tres paneles, puedes dedicar, por ejemplo, uno a una presentación ejecutada en el navegador, y aún tienes otras dos paredes de la U para visualizar lo que quieras en una pantalla enorme que va desde el suelo hasta el techo, con varios metros de ancho. El problema, claro está, es que en este caso estamos diseñando el uso “desde dentro”, no “desde fuera”, lo que obliga a meter a los alumnos en el aula. Por su diseño, teniendo en cuenta el espacio disponible, la WoW Room puede llegar a acomodar hasta dos filas de sillas manteniendo un espacio razonable para el movimiento del profesor o profesores, lo que equivale aproximadamente a unos veinticinco alumnos.

El aula, repito, no fue diseñada con esa idea en la cabeza. Pero está ahí, y había que probarla con algo que tuviera sentido. Pensando qué contenido podría tener sentido mostrar en una pantalla de ese tamaño, se nos ocurrió que un buen candidato podrían ser los gráficos de analítica de redes, esas densas nubes de puntos en las que analizar conexiones. Así que invité a Victoriano a mostrar el tipo de analíticas que puede hacer con sus herramientas, Graphext y Contexto.io, en un grupo, el de Comunicación Corporativa, en el que ese tipo de visualizaciones masivas pueden tener muchísima utilidad: imaginemos, por ejemplo, la búsqueda de influencers en contextos sociales, en la que a partir de unos cuantos ejemplos obvios, un director de comunicación puede entender la estructura de la comunidad que habla de sus productos y de los de la competencia, sus niveles de centralidad y relevancia, sus influencias, o el tipo de enlaces que comparten. Extrayendo datos desde redes como Twitter, LinkedIn, Instagram o páginas web, puede obtenerse una visualización de nodos en los que analizar una comunidad de una manera impresionantemente nítida, con detalles como la representación de las conexiones unilaterales o recíprocas, las anomalías, la evolución de los seguidores, las similitudes y proximidades… para alguien que intenta analizar la estructura de una comunidad, un buen montón de insights con un valor incalculable, con el detalle de que quien mejor valor extrae a ese tipo de representaciones es aquel que entiende tanto la herramienta, como los aspectos que están bajo su lupa. Eso sí: en un monitor normal, hay niveles de zoom o de drill down en el gráfico que pueden llegar a resultar incómodos en su manejo, o en los que pierdes la perspectiva global. Ver esos grafos en un monitor tan desmesuradamente grande tiene obvias ventajas, que justifican el uso de la WoW Room, y que ofrecen a los alumnos una visibilidad y un nivel de comprensión del fenómeno objeto de análisis muy superior al que pueden obtener en un aula normal. El resultado fue una clase interesantísima, con los alumnos capturando muchas de las posibilidades del análisis de grafos y de comunidades sociales, con Victoriano ilustrando el tema con infinidad de ejemplos reales, y con mi propósito de hacerles ver una dimensión de las redes sociales mucho más útil y valiosa para ellos que la habitual completamente satisfecho. No sé si podría haber funcionado en otros casos: la habilidad de Victoriano para hacerse con los mandos de la sala y no “perderse” entre tantos metros cuadrados de monitor tras muy poco tiempo de uso resultó fundamental a la hora de añadir valor a la experiencia.

Contexto.io - IE Business SchoolAquí, para hacerse una idea del tipo de gráficos de los que hablamos, una simple representación de las muchas con las que jugamos, con unas cuantas cuentas asociadas a IE Business School y sus relaciones, con la posibilidad, a partir de ahí, de analizar muchos más aspectos como los temas compartidos, etc. Visto así, el gráfico resulta interesante en cuanto a lo que implica de visualización de la comunidad, pero la utilidad comienza, lógicamente, a partir del momento en que podemos representar el tipo de vínculos, las reciprocidades, la comunicación, los dominios y enlaces que comparten más a menudo, la evolución temporal de la popularidad, etc. Para un director de comunicación, la utilidad resulta evidente, pero también puede pensarse en analíticas de muchos otros tipos y propósitos muy diversos.

En su vertiente de análisis de contenidos pasa lo mismo: una representación, por ejemplo, de los contenidos de mi página permite entender cuáles son mis áreas de interés, cómo se agrupan en torno a temática cada una de mis entradas, cómo son compartidas, qué niveles de interés y discusión despiertan en mis lectores tanto dentro como fuera de la página, etc. A la hora de intentar entender las influencias, intereses o afinidades en torno a un tema determinado, obtenemos un panorama completísimo al que posiblemente dedique en algún momento otra entrada. Y de nuevo, una visualización en la que resulta mucho más sencillo enfocarse si se dispone de una representación en un monitor de gran tamaño.

¿Qué otros usos alternativos existen para un aula como esta? Obviamente, hay límites: la capacidad del aula o su nivel de ocupación, entre otros. Pero otro concepto fundamental es el de qué contenidos tiene sentido mostrar en una infraestructura así, poco habitual y, sin duda, con muchas posibilidades. Nada como poner a una comunidad multidisciplinar de profesores a pensar sobre el tema, en busca de experiencias educativas lo más interesantes y valiosas que sea posible, en el contexto de una educación en permanente y necesario rediseño. Veremos qué más cosas se nos van ocurriendo…

 

 

 

This post is also available in English in my Medium page, “Putting educational infrastructure to alternative use: IE Business School’s WoW Room” 

 

8 comentarios

  • #001
    Gorki - 11 marzo 2018 - 17:31

    Estás un poco como Google y su ordenador cuántico. Lo has hecho, ¡WoW!, ¡Lo conseguiste!….

    Y hora a ver si se me ocurre algo en qué utilizarlo.

    https://www.technologyreview.es/s/10018/los-ordenadores-cuanticos-ya-estan-aqui-que-haremos-con-ellos

    • Enrique Dans - 11 marzo 2018 - 17:33

      Sí ;-)

      • Gorki - 11 marzo 2018 - 19:04

        Si se me ocurre algo te lo escribo, lo he intentado, pero, aparte de dar clases, y no se me ha ocurrido nada útil, sólo tonterias, que valdrían para iniciar una brainstorming, como un viaje inmersivo en góndola por los canales de Venecia o un desfile de modelos virtual .

        Lo más parecido a WoW, pero en analógico, es algo que ni hijo está buscando darlo utilidad, Se trata de una sala de disecciones del Antiguo Hospital San Carlos, hoy Colegio de Médicos, que es medio anfiteatro rodeando un área central, donde los alumnos podían ver al catedrático hacer disección de cadáveres.

        Le pasa algo parecido a ti, quiere encontrar una utilidad tal como es, porque desde el punto de vista arquitectónica es una joya, pero ya no hay disecciones, sino conferencias, y resulta un poco agobiante para el conferenciante estar en el medio del ruedo..

        • Pit - 12 marzo 2018 - 08:50

          Gorki, pues yo diría que la mezcla de la sala de disecciones de tu hijo y la WoW es una idea.

          Meter ahí a una docena de cirujanos que vean la retransmisión de una técnica novedosa, mientras en una de las pantallas otro miembro del equipo presenta información adicional o responde a dudas sin molestar al cirujano que lleva a cabo la operación.

          • Gorki - 12 marzo 2018 - 11:57

            Sustituir en la sala de disecciones a los antiguos alumnos. por cámaras de televisión apuntando la mesa desde distintos ángulos y aproximaciones, para que los alumnos desde un una pantalla, puedan escoger el plano que más les interese e incluso modificar el encuadre.

            Es una idea. Gracias.

          • Enrique Dans - 12 marzo 2018 - 12:05

            Algo de ese estilo se ha hecho ya, aunque en IE University no tengamos Facultad de Medicina ni, en principio, planes para ella. No tengo muchos detalles (podría buscarlos), pero me han comentado que un grupo de médicos (o eso creí entender) pidió no hace mucho acceso a la sala con un propósito de ese tipo, y se les permitió utilizarla puntualmente. En cuanto esté de vuelta en el IE preguntaré y seguramente os pueda dar algún dato más…

  • #007
    JJ - 11 marzo 2018 - 18:56

    Que pasada disponer de una pantalla como esa para visualizar programas como los que aparecen aquí

  • #008
    Xaquín - 11 marzo 2018 - 20:01

    Viendo el panel de la WoWroom lo que más sobresale en mi mente es la tremenda diferencia (años luz) entre educar a seres humanos propensos y seres humanos poco (o nada) propensos a seguir un proceso educativo.

    Y visto lo visto (desde la academia griega), espero que la tecnología actual permita minimizar la energía necesaria para dar saltos educativos reales. Claro que para eso tendrían que dejar de ser los pentágonos los ejes directores del avance tecnológico.

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