Las discográficas siguen sin entender el mundo actual

Spotify playlistSpotify anuncia una restricción para los usuarios de su tramo gratuito, aquellos que escuchan música sin pagar una cuota pero con publicidad intercalada cada pocas canciones, unos cincuenta millones de usuarios en todo el mundo que suponen para la compañía unos ingresos aproximados de $220 millones de dólares: algunos de los álbumes o canciones más novedosos de determinados artistas no estarán disponibles para estos usuarios, que tendrán que esperar en torno a unas dos semanas para poderlos escuchar.

La restricción viene a plasmar las permanentes tensiones entre Spotify y las compañías discográficas, empeñadas desde hace mucho tiempo en una cruzada por restringir el tramo gratuito del servicio. En la torcida lógica de las empresas discográficas, una reproducción gratuita es una amenaza, un problema, algo injustificable, porque entienden que de alguna manera desvaloriza el producto y supone un error que debe ser corregido. Sostienen que ganan muy poco por cada reproducción, y en su pretensión de ganar más, convierten a Spotify, un servicio líder y con un crecimiento envidiable, en una compañía en pérdidas. Las quejas de los artistas por las cantidades que reciben de Spotify, encabezadas por una Taylor Swift que puede tranquilamente tomar la decisión de retirar su música del servicio y renunciar sin despeinarse a seis millones de dólares, ignoran de manera irresponsable la gran verdad que se esconde tras estas cifras: que quien depreda a los artistas y se queda con sus beneficios no es Spotify, sino las propias discográficas.

¿Dónde está el problema de restringir el catálogo del tramo gratuito de Spotify para cincuenta millones de usuarios, sea de manera temporal o permanente? Sencillamente, que supone volver a enviar a esos usuarios a esquemas de descarga irregular. En el contexto actual de la música en la red, cuando cualquier canción está disponible a muy pocos clics de distancia, tratar de interponerse entre un usuario y la música que quiere escuchar supone crear un incentivo para que ese usuario, en lugar de integrarse en servicios que la industria podría eventualmente llegar a convertir en ingresos, se salga por la tangente y decida descargarse la música al margen de la industria.

De manera general, y desde hace mucho tiempo, todo intento de reducir el valor percibido de la oferta gratuita de Spotify supone incentivar la descarga irregular. La alternativa no está entre ganar poco por reproducción o ganar lo que ganaban antes, sino entre ganar poco y volver a no ganar absolutamente nada. Si en algún momento alguna discográfica pensó que su cruzada para eliminar las páginas de descarga persiguiendo a los usuarios surtió algún efecto, deberían dejar de consumir las sustancias que obviamente deben estar consumiendo: nunca fue así. Lo único que ha contribuido a que esas páginas sean menos utilizadas ha sido la disponibilidad de música en sistemas como YouTube, Spotify y otros similares. Nadie ha hecho tanto como Spotify por acabar con las descargas irregulares en la música, del mismo modo que nadie ha hecho tanto como Netflix y otros servicios similares por reducir las descargas de series de televisión.

El tramo gratuito es absolutamente fundamental para incentivar la prueba de un servicio como Spotify. La tasa de conversión de free a premium es la clave de este tipo de servicios, la forma de hacer que un usuario, tras una prueba mas o menos larga, decida pagar por un servicio. Spotify, a lo largo del tiempo, ha sido capaz de llevar esa tasa a valores muy poco habituales, y continúa haciéndolo. Resulta perfectamente normal y comprensible que un joven pueda pasarse algún tiempo escuchando Spotify con publicidad, pero que pase a convertirse en usuario premium en cuanto considere que su economía da para ello, en muchas ocasiones aprovechando ofertas promocionales de algún tipo o inclusión con otro tipo de servicios. Que las discográficas decidan ignorar esa circunstancia y prefieran castigar al usuario gratuito con un catálogo progresivamente más incompleto no hace más que reducir esa tasa de conversión, e incentivar al usuario a volver a buscar en la red las canciones que el servicio le niega, en esas páginas de descarga que tan poco gustan a la industria, pero que son completamente imposibles de eliminar. ¿Alguien de verdad cree que si un usuario no encuentra en el servicio las canciones que busca, eso le decidirá a pagar una suscripción por el mismo servicio que le ha proporcionado una experiencia frustrante? No, más bien le enviará a buscar y explorar otras soluciones alternativas.

El acuerdo de Spotify con UMG es un craso error que vuelve a mostrar hasta qué punto las empresas discográficas siguen sin entender nada. Otorgar a las discográficas «más flexibilidad para los nuevos lanzamientos» supone estropear el tramo de servicio gratuito, ofrecer al usuario un producto incompleto y una experiencia frustrante, desincentivar la conversión y enviar a más personas a páginas de descarga. Es el grave problema de una compañía cuya única alternativa para ofrecer su servicio es «tener al enemigo en casa», un enemigo que ya ha demostrado en numerosas ocasiones su megalomanía y su nula comprensión del mundo actual.

 

 

This post is also available in English in my Medium page, “Why the music industry is like a stuck record«

 

7 comentarios

  • #001
    Julio - 5 abril 2017 - 11:45

    Alguien debería hacer un favor a las discográficas y mandarles este artículo, creo que no lo haran ni caso, pero queda la esperanza de que alguna quizás si. Listas las discográficas haciendo ver a los cantantes que es Spotify quien se queda con su direero y no ellos. No listos los cantantes que se lo creen.

  • #002
    Gorki - 5 abril 2017 - 12:01

    En este momento estoy oyendo múusica de chansonnier franceses, Edith Piaf, Jacques Brel, Aristide Bruant, Léo Ferré, Serge Gainsbourg, Georges Moustaki, Alain Souchon, Charles Trenet, Boris Vian, Cora Vaucaire, etc todos ellos cantantes «pata negra» de la música francesa, Son antiguos, porque eso es lo que me apetece a hoy, a veces cambio a modernos como, Zaz, Alizee, o Carla Bruni. Desconozco si falta alguna nueva producción, pero con las que hay me sobran , no tengo tiempo de oir tanto como hay,

    Ayer estuve oyendo música de guitarra española, Andres Segovia, Paco de Lucía, Narciso Yepes, … pero también Anna Vilodovc. Cada día antes de empezar mi sesiona en Internet, elijo una canción que me apetece, no importa el estilo sea musica clasica, bailable , ska , Morricone, gregotiano, boleros, … lo que me apetezca, y el resto de la mañana tengo música más o menos de ese estilo, hasta que decido cambiar,

    Sin anuncios, sin locutores y sin tener yo que preocuparme en hacer la selección. Todo hecho por Youtube de forma gratuita, no se por qué, , pero si ellos lo saben es suficiente.

    Si podemos elegir un sistema GRATUITO, CÓMODO, LEGAL, y de CALIDAD, que no deja un solo duro porque los anuncios son imágenes y lo oigo en segundo plano. como para que las discográficas pongan chinitas a Spotify, porque les deja pocos beneficios. Se exponen a no tener ninguno.

    Cuando llegarán a convencerse que su competidor y el que realmente le quita ventas, no es el pirata. sino la superabudante oferta de lo GRATIS de CALIDAD y LEGAL y a UN CLICK de DISTANCIA que hay en Internet.

    Es el dinero, ¡¡¡IDIOTAS!!!, Es la «Economía de la Atención», ¡¡¡IDIOTAS!!! Eso es lo que os está ofreciendo Spotify y lo estáis despreciando.

  • #003
    Carlos Quintero - 5 abril 2017 - 14:50

    Yo no consumo mucha música, aunque tengo una suscripción Apple Music para consumo ocasional, pero sí consumo muchísimo cine (en salas o TV) y series, y no tengo problema en pagar si el precio es adecuado. Hasta hace muchos meses compraba blurays (que me parecían muy caros) y ahora ya no compro ninguno porque con Netflix + HBO tengo contenidos de calidad de sobra y son 20€/mes (la mitad de una temporada de una serie en Bluray).

    Tengo claro que lo que no se encuentra en tiempo y calidad en el mercado regular de pago se buscará en el mercado irregular. Hace poco vi las 2 primeras temporadas de la serie The Fall que están en Netflix, pero no la tercera que cierra la trama. Ignoro por qué Netflix no tiene esa tercera temporada porque en Gran Bretaña la BBC la estrenó a finales de septiembre. Y por el doblaje no es, porque justo el día en que acabamos de ver la temporada 2 mi mujer aparecíó en casa con un pendrive que le dieron en su oficina con la temporada 3 en castellano.

    Lo que no tengo tan claro es que lo que no se encuentre en el mercado regular gratuito pero sí en el mercado regular de pago lo busque todo el mundo en el mercado irregular, si la comodidad y el precio son adecuados. Creo que la gente sopesará precio vs comodidad. Una suscripción de Spotify individual son 10€/mes, que para algunas personas puede ser mucho, pero es el precio de una entrada de cine en Madrid (sin coca-cola ni palomitas), o la mitad de lo que costaba un CD hace unos años (con canciones de relleno). Con el Spotify familiar el precio son 15€/mes para 5 miembros (no sé si validan de alguna manera el domicilio…). Y la comodidad de los servicios de pago (por lo menos para cine/series) es mucho mayor que la de descargarse los episodios a trozos, unirlos, copiarlos, etc. (o al menos como se hacía antes). Supongo que para canciones será más cómodo, pero para series no era nada cómodo. Y esto por no hablar de los que no saben sortear virus y otros pasajeros indeseados en las páginas de descarga.

    Para mi el problema vendrá cuando a las discográficas les parezca que 10€ mensuales por persona o 15€ por familia es muy poco, y empiecen a subir el precio de la suscripción mensual a cambio de no sé qué ventajas (como hace Movistar con su tarifa de fibra dándote más velocidad). No me extrañaría que hicieran distintas tarifas de Premium y que solo los que más pagan recibieran inicialmente las nuevas canciones. De momento se rumorea que habrá un premium de más precio por canciones con mejor calidad de audio, y eso será el pistoletazo de salida…de momento están en la fase de hacer que la gente pague, aunque sea poco.

  • #004
    Julian - 5 abril 2017 - 18:30

    Sería interesante ver si algún actor (Spotify, Apple, etc.) se atreve a imitar la estrategia altamente acertada de Netflix, es decir, atraverse con sus propias producciones.

  • #005
    Miguel - 6 abril 2017 - 09:26

    Pues ojalá Julian. En mi opinión a las discográficas les pasa como a tantas industrias. No saben o pueden adelgazar los costes estructurales para adaptarse a los escenarios actuales. Que todos más o menos entendemos los riesgos de las inversiones para lanzar un producto y que intenten compensar riesgos diversificando, o directamente hacer lobby para asegurarse la inversión. El día que Spotify o cualquier otra plataforma llegue a acuerdos o haga ver a los artistas el camino para librarse de los antiguos intermediarios, estos van a durar bien poco.

  • #006
    Muadib - 6 abril 2017 - 15:33

    Si las discograficas siguen sin entender en este mundo de torrents y Pirate Bay. Como esperar que entiendan a Spotify??

  • #007
    Alex Lozagui - 6 abril 2017 - 21:32

    Es muy cierto lo que escribe Enrique. Los que más le roban al artista son las discograficas y no se han sabido adaptar al mercado actual.
    Al final el usuario final tiene la ultima palabra, y él decide si comprar una suscripción o no, y esto va a afectar al artista al fin de cuentas. Es mejor poco de algo que mucho de nada.

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