España, el nuevo ministro y la agenda digital

Agenda Digital: retos y desafíos para una España actual - ABC

Jose Manuel Sánchez, de ABC, me envió un par de preguntas por correo electrónico para documentar su artículo sobre los retos de España y de Álvaro Nadal al frente del ministerio en la Agenda Digital, a raíz de su inclusión en la nueva cartera del Gobierno. El artículo se titula “Agenda Digital: retos y desafíos para una España actual” (pdf).

La agenda digital viene dictada por Europa a modo de “santo grial” que hay que seguir para no quedarnos supuestamente descolgados, y se centra en varios aspectos como el desarrollo de la economía digital, el despliegue de redes o la mejora de la llamada e-Administración. En realidad la agenda digital europea – y por tanto, su trasposición a los distintos países – es un texto ramplón creado por personas con una visión terriblemente restrictiva y temerosa de la tecnología, carente de ambiciones, escasísimo en sus planteamientos, en donde se dejan completamente de lado los elementos más importantes del futuro y de la transformación digital, y que ignora además algunos de los elementos de control más importantes fundamentales para evitar que el futuro se vea condicionado por los intereses económicos de unos pocos, por lo que mucho me temo que salvo que exista una estrategia propia de los países para ir más allá, no vamos a poder esperar gran cosa de una iniciativa así. 

A continuación, el texto completo que envié a Jose Manuel sobre el tema:

La agenda digital europea no es especialmente ambiciosa ni acertada, y parte de muchos errores fundamentales. Considera la transformación digital como “una lista de deberes”, una serie de recuadros en los que poner una X, y eso no es en absoluto así. La transformación digital de un país, y más en el entorno de una unión supranacional como la Unión Europea, tiene que comenzar por un cambio de actitudes, por una transmisión de valores que dejen inequívocamente claro que la transformación digital no es en modo alguno “una opción” o “un deseo”, sino una obligación absolutamente prioritaria. Consiste en cambiar la mentalidad de cada político, cada secretario de Estado y cada funcionario para que entiendan que es imprescindible no solo trabajar de otra manera, sino posibilitar que otros lo hagan sin interferencias. La e-Administración no se intenta: la e-Administración se impone por la fuerza. Se elimina el papel de un día para otro, se quitan las máquinas fotocopiadoras, se fuerza a trabajar sobre medios electrónicos y se dotan los medios de comunicación con el ciudadano a través de canales electrónicos que sean necesarios. Pensar que eso es “imposible”, que “es necesaria mucha formación” (cuando hoy la tecnología es más sencilla que nunca) o que “habrá mucha oposición” es posponer el problema con falsas excusas. 

En lo tocante al desarrollo de la economía digital, lo que hay que pedir a la clase política es, básicamente, que se quite del medio y no moleste. Es fundamental que tome una actitud constructiva, que abandone actitudes derrotistas centradas en “los terribles peligros” de la tecnología, y sobre todo, que nunca, en ningún caso y bajo ningún concepto intente proteger a la industria tradicional ni al incumbente. Quienes estaban antes en una industria o quienes la lideraban anteriormente nunca necesitan protección: si no son capaces de protegerse por si mismo, deben adaptarse para hacerlo. Protegerlos artificialmente desde la política implica en realidad condenarlos a una muerte lenta y dolorosa por inadaptación, además de generar un retraso tecnológico para todos. La idea de “proteger puestos de trabajo” choca con la realidad de que esos puestos, si no se les fuerza a adaptarse, desaparecerán de todas maneras cuando otros, desde otros países, generen esas alternativas imposibilitadas o dificultadas aquí.

Favorecer la economía digital no es destinar dinero a subvenciones: los países más destacados en ese sentido no siguen esa estrategia, que genera emprendedores y compañías especializados en “la caza del dinero fácil” y que lo priorizan sobre el desarrollo y la estrategia de sus compañías. La burocracia es el peor enemigo del desarrollo.

De cara al imprescindible despliegue de redes, hay que tener clarísima la importancia de que las redes sigan manteniendo su característica fundamental, que es el hecho de ser neutrales y abiertas. Si hipotecamos el desarrollo de las redes a los deseos de las empresas de telecomunicaciones, nos encontraremos con un despliegue de redes que responde a sus intereses y no al bien común, redes sobre las que se desplegarán servicios según las prioridades de las empresas de telecomunicaciones, no según esquemas de competitividad. Ceder a los deseos de las empresas de telecomunicaciones en ese sentido es un tremendo error, por muy privilegiado que sea su acceso al poder político.

 

15 comentarios

  • #001
    xaquin - 5 noviembre 2016 - 15:37

    No soy partidario de la santidad de la tecnología ( ni de su maldad), pero si creo que los tumores ya indicados del dinero fácil y la burocracia (suelen llevarse bien) impiden los efectos positivos del avance tecnológico. Y para eses tumores España es demasiado fértil…

  • #002
    Israel Pérez - 5 noviembre 2016 - 19:47

    Mañana eliminas el fax de la administración y literalmente se paraliza… Como para pensar en transformaciones digitales.

  • #003
    Maestre Patarrán - 5 noviembre 2016 - 19:48

    Don Enrique… creo que se refiere usted a que mas o menos a la UE se le pedía esto:

    “Los ciudadanos y las empresas tienen derecho a que el tráfico de datos recibido o generado no sea manipulado, tergiversado, impedido, desviado, priorizado o retrasado en función del tipo de contenido, del protocolo o aplicación utilizado, del origen o destino de la comunicación ni de cualquier otra consideración ajena a la de su propia voluntad.

    Y tras muchas promesas el Parlamento de la UE -ahora hace un año justo- hizo mas o menos esto:

    “Las operadoras podrán considerar distintas clases de servicios, y podrán acelerar o ralentizar el acceso en cada uno de ellos…”

    “Las operadoras podrán crear y comercializar vías rápidas para definir como “servicios especiales…”

    “Las operadoras podrán negociar tarifas de zero-rating…”

    A que si…?

    ;-)

  • #004
    Pedro Trillo García - 6 noviembre 2016 - 10:00

    Definitivamente ni competimos , ni tenemos ninguna esperanza de competir a 10 años vista en materia de innovación o nuevas tecnologías.

    Se está hipotecando el futuro de este país. En cualquier parte del mundo, para cualquier país y economía, su desarrollo tecnológico va a ser prácticamente el factor más importante de desarrollo y competitividad, por no decir que a 2o años será el único.

    Nosotros aquí, obligados por Europa hemos incluido un ítem de agenda digital (con mucho sesgo a intereses ajenos) junto con energía y turismo, estamos en el punto de más megas, digitalizar el infierno burocrático de faxes de la administración pública, y hacer algo de lo que llaman economía digital, si ha 2o16 estamos en este punto de la agenda, esto no tiene buena pinta.

    Definitivamente España a 10 años vista no va a poder competir, estamos condenados a pasar a la Liga de países que perdieron el tren de oportunidades de la cuarta revolución industrial.

    Y lo más terrible es que estamos repitiendo y ensalzando las mismas industrias y modus operandi que llevaron a este país prácticamente a la quiebra (no hemos aprendido nada).

    La macroeconomía va bien y estamos empezando a construir viviendas otra vez, como el gran negocio, cuando tu economía bajó -4ooo puntos en picado que hoy suba 3 puntos al año es meramente testimonial, que encima apostemos de nuevo por una economía de ladrillo nos va a llevar a la ruina. La única opción pasa por renovar de cero la energía y la educación como los grandes puntos digitales de la agenda, aparte de favorecer desde la administraciónn la creación de ecosistemas digitales para aquellos que estamos emprendiendo en un país extremadamente burocrático y con mil trabas, montar algo en España es de gente con mucha moral y paciencia.

  • #005
    Javier Cuchí - 6 noviembre 2016 - 10:49

    Sólo diré una cosa: voy a imprimir este texto (si no, no se enteran) y lo voy a poner en el tablón de mi trabajo (administración pública: Generalitat de Catalunya). Falta les hace

  • #006
    Gorki - 6 noviembre 2016 - 12:34

    La e-Administración no se intenta: la e-Administración se impone por la fuerza.

    No creo que seas partidario de la e-Dictadura?. En mi opinión, en la forma de expresar el deseo del triunfo de tus convicciones, te has pasado tres pueblos. Como diría Unamuno por ese camino “vencereis pero no convencereis”

    • Enrique Dans - 6 noviembre 2016 - 14:13

      No. Me habría pasado tres pueblos hace cinco años. Ahora, al trabajador que insista en utilizar papel o en seguir haciendo fotocopias, hay que ponerlo en la puta calle de inmediato y sin más explicación. Hasta los huevos ya de medias tintas que no llevan a ningún sitio.

      • pepelu - 6 noviembre 2016 - 14:59

        ¿Y al.ciudadano que decida comunicarse en papel con la.administración también piensas despedirle??? Las empresas tienen obligación de comunicarse así, pero los ciudadanos solo el derecho, no la.obligaciom

        • Jose Antonio Garcia - 6 noviembre 2016 - 18:26

          Después de ver a Gorki citar a Unamuno, me puedo creer cualquier cosa de este blog.

          Bien dice Pepelu, no debe ser la tecnologia una obligación sino un derecho, no olvidemos que hay mucha población que no tiene acceso cultural a internet,…

      • Gorkig - 6 noviembre 2016 - 17:24

        Diría por tu respuesta, que no tienes ni idea de cuales son los derechos del funcionariado.

      • pepelu - 6 noviembre 2016 - 19:21

        Por cierto ¿de donde te sacas que son los funcionarios “los que quieren seguir usando papel y haciendo fotocopias”?. Que bonito es hablar de digitalización en la administración cuando no se tiene ni idea.
        A lo mejor, es que en 18 Administraciones (AGE + 17 Autonómicas) además de las entidades locales, no es tan sencillo imponer un sistema único de intercambio de documentos, o de firma electrónica, por decir algo. (Sobre todo cuando determinadas Autonomías, cada vez que desde la Administración Central se propone algún sistema común, sistemáticamente se niegan).

        La Administración que yo conozco está mas avanzada de lo que te piensas, lo malo es que hasta que no estén todos al mismo nivel, todo el mundo opinará de “lo que me pasó en el Ayuntamiento de mi pueblo”.

        Por cierto, para ser tan “anti-papel”, deberías pedirle al IE que deje de enviar la revista Ideas, por correo postal, que debe costar un pastón.

        Otro tema interesante s la doble vara de medir que usas…Por un lado hay que “no meterse en la economía digital y dejar que sea el mercado el que actúe”, pero por otro “hay que controlar a las empresas de telecomunicaciones”… Vamos, coherencia en estado puro…

      • Alfredo Villalba - 6 noviembre 2016 - 19:53

        No puedo estar más de acuerdo contigo

    • Javier Cuchí - 6 noviembre 2016 - 17:34

      No creo que Enrique sea partidario de ningún tipo de violencia, aunque haya utilizado una cierta rudeza verbal. Imponer por la fuerza, entiendo yo, se refiere a obligarlo por ley.

      Ya se ha hecho, en realidad: la Ley 39/2015, de 1 de octubre, de Procedimiento Administrativo Común de las Administraciones Públicas es la que impone la «administración digital». Lo que ocurre es que los que conocemos bien las Administraciones públicas (yo llevo 25 años en una, y precisamente de las que más va de progre y de modelna) no paramos de reirnos a mandíbula batiente.

      Esa Ley, según está de formado y de mentalizado el personal, es inaplicable. Le pasará como a la que sustituye, la 30/1992, que, en primera versión, suprimía de hecho el silencio administrativo por la vía de considerarlo positivo por omisión, y dos años después hubo que modificarla en sentido contrario (entre otras modificaciones que hicieron que todo quedara, más o menos, igual que antes).

  • #014
    Luis S - 9 noviembre 2016 - 09:27

    Hola Enrique, y que el ministro de Agenda Digital cree su cuenta en Twitter después de prometer su cargo y tenga sólo 6 contactos en Linkedin ¿es motivo para preocuparse? ¿o lo dejamos en mero anécdota?

  • #015
    Covadonga Haro - 17 noviembre 2016 - 18:55

    Yo creo que se puede, que estamos mucha gente formada y con experiencia en tecnología, y con ganas, hay mil posibilidades y todas ellas mejoran y optimizan los procesos. Tecnología es un lápiz, también una app de planificación, no hace falta que tiemblen las canillas, aunque si hay que currar, creo que es eso más que el miedo. Y la e-administración… hace ya más de diez años que implanté la primera ventana desde mi ordenador de archivo, es increíble!! que aún hablemos de esto. Agenda digital, es genial el nombre, no se si al menos se habrán hecho un diagrama de Gantt, me encanta el comentario de Luis sobre el ministro y Linkedin, vamos a reírnos Enrique, porque a los de treinta y… (los de licenciatura, máster, experiencia profesional, y muchas horas de concatenación de contratos en pepi asociaciados), nos dan ganas de cosas peores que lo que pueda parecer tu comentario. Sociedad de la Información y Agenda digital, en este apartado vienen los mismos temas que estudiábamos en el plan 94 en la universidad, no reconozco ninguna de las tendencias que como profesional de la información conozco y debo estudiar y poner en práctica, es como para morirse, pero ahora podemos decir oooooohmmm, porque la sociedad ya es digital.

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