Tinder, los jóvenes y la transformación de los hábitos sexuales

Tinder match Tinder anuncia que eliminará la posibilidad de utilizar su servicio a jóvenes de menos de 18 años, un cambio en sus políticas que afirma, sin que absolutamente nadie que tenga contacto con personas jóvenes se lo crea, que afecta a menos del 3% de su base de usuarios. Desde su lanzamiento en septiembre de 2012, Tinder permitía a los usuarios entre 13 y 17 años utilizar el servicio, aunque restringía los matches a usuarios dentro de ese mismo rango de edad.

Hablamos de Tinder hace algo menos de un año, tratando de entender las transformaciones sociales que reflejaba la popularización de un servicio de este tipo. A estas alturas, decir que una parte significativa de la sociedad se plantea modelos sexuales mucho más abiertos y que favorecen una visión casi “utilitarista” de las relaciones parece casi una obviedad: en el caso de Tinder, hablamos de un mecanismo tan simple como desplazar el dedo a derecha o izquierda para indicar si una persona te gusta o no, y de un sistema que permite conectar a dos personas que han indicado una preferencia mutua. Por supuesto, encontramos usuarios con todo tipo de planteamientos: desde quienes buscan simplemente conocer a otras personas y, eventualmente, mantener una relación si la ocasión lo propicia, hasta quienes directamente piensan que “si hay match, el siguiente paso es la horizontal – y lo demás son preámbulos que podemos ahorrarnos”.

Algunos patrones de uso, de hecho, son claros indicativos de esto: entre hombres adolescentes norteamericanos, por ejemplo, parece ser que es habitual que utilicen Tinder simplemente haciendo swipe hacia la derecha muy rápido hasta que llegan a su límite diario, sin siquiera mirar las fichas, con el fin de incrementar la probabilidad de un match, en una suerte de “me vale todo”, una práctica que ha dado lugar a interesantes experimentos.

En mi labor como profesor, utilizo Tinder en ocasiones como ejemplo en algunos de mis cursos de alta dirección, para “escandalizar” y promover la participación en directivos de cierta edad que habitualmente no han oído hablar de ella, y las reacciones resultan enormemente llamativas, demostrativas de una evolución en la percepción social del sexo que, indudablemente, tiene mucho de generacional.

La restricción a perfiles de menos de 18 años es un cambio que se une a otra serie de modificaciones que la compañía, propiedad del conglomerado norteamericano IAC, ha llevado a cabo últimamente. El pasado abril, uno de los botones de la pantalla que surge cuando hay un match cambió su texto desde el original “Keep playing” hasta un más neutro “Keep swiping”, cambio que fue achacado por algunos a un intento de “dignificación” de las relaciones que surgían en la plataforma y que llevó a otros usuarios a manifestar su disgusto con el hecho de que “Tinder ya no fuese un juego“.

¿Que hay detrás de estos cambios? Plantear una restricción por edad a estas alturas es poco más que un brindis al sol: nadie ignora que ese tipo de restricciones tienen una viabilidad muy escasa y unas posibilidades de verificación prácticamente inexistentes. Por un lado, los adolescentes que ya habían probado Tinder y les había gustado, se limitarán a cerrar su perfil y volver a abrirlo mintiendo en su edad, algo que puede, de hecho, empeorar el problema al darles acceso a posibles relaciones en las que la diferencia de edad puede llegar a ser superior, y que en determinados países, puede acarrear incluso responsabilidades legales. Por otro, como toda prohibición, el cambio es susceptible de jugar el efecto contrario: incrementar el atractivo para unos adolescentes que pasan a verlo como “una aplicación de mayores” y que se apuntan a probarlo de una manera incluso menos meditada que antes. Sin ánimo de pretender ser moralista, tenemos que asumir que el efecto de este tipo de cambios no resulta fácil de anticipar.

Una simple app, que en este caso además resulta ser también una app muy simple, convertida en el reflejo de un cambio en las percepciones sociales sobre el sexo de toda una generación.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Tinder, a mirror on changing sexual tendencies

 

17 comentarios

  • #001
    Krigan - 9 junio 2016 - 20:43

    ¿De verdad alguien se cree que es serio permitir usar Tinder a quien tenga 18 años y un día, y prohibirlo a quien tenga 14 o 16? El ser humano empieza a ser sexualmente activo varios años antes de los 18.

    Una cosa es proteger a los menores, que me parece bien, y otra pretender que no tengan sexualidad hasta que sean adultos. Ojo, que no tiene que haber coito necesariamente, unos llegarán a su primer coito antes y otros después, como siempre ha pasado.

    Me parece mucho más sensata la política anterior, de restringir a los de 13-17 a emparejamientos de esa edad. O todavía mejor, marcar una diferencia de edad máxima de 3 años con los adolescentes (es decir, que una chica de 17 podría ligar con un chico de 20).

    • LErele - 10 junio 2016 - 06:15

      Parece que al autor del artículo si que se lo cree.

      Ya esta bien de prohibir tanto, y mas a los jóvenes. Si quieren tener sexo con 14 años de forma VOLUNTARIA que lo tengan, no hay nada malo en eso. Lo amlo es negarlo y no educarlos para que hagan de forma seguro.

      Hace falta más educación sexual a los chavales, y a los padres tambien.

      • Jose Antoni Garcia - 10 junio 2016 - 10:22

        Estamos que los tiramos,

        * En el penúltimo, añoranza de los tiempos de adolescencia (coñac*, anís)
        * En este post el flirteo, dating como lo querais llamar

        A ver si pasa pronto la crisis de los 50

        (*) Toda la vida le hemos llamado coñac, hasta que los franceses nos obligaron a llamarlo brandy.

    • bac - 16 junio 2016 - 13:26

      A mí no me parecen sensatas las restricciones que propones; de hecho, no pondría restricciones. Limitándolo a la escala cuantitativa … cualquier relación con cualquier diferencia de edad, cualquiera, me parece bien si hay consentimiento y no hay engaño. Es la sociedad la que tendría que saber proveer de los mecanismos para que se dé ese consentimiento y no-engaño (educación, leyes, etc.), pero no Tinder.

  • #005
    Pit - 10 junio 2016 - 09:08

    Yo creo que es bastante obvio que Tinder no está tanto interesado en evitar un uso inapropiado por parte de los jóvenes como eludir responsabilidades judiciales por ello. Son plenamente conscientes de que no podrán evitar que mientan en su perfil .

    Y es que todo lo que dice Enrique (y los comentarios anteriores al mío) sobre el comportamiento sexual de los adolescentes es cierto, pero tampoco lo es menos que, en Estados Unidos especialmente, puedes acabar siendo acusado ante un tribunal por un daño causado en el eque se haya empleado una plataforma, aplicación o instalación que gestiones.

    Todos nos acordamos de la demanda del “Hot coffee” que le costó a a McDonalds 600.000 USD …

  • #006
    menestro - 10 junio 2016 - 11:03

    A ver. Tinder no tiene nada que ver con “Hábitos sexuales”, ni “Ciclos reproductivos”. Es sencillamente, una App Social con un componente de ‘flirteo’, que suele ser diferente según los países y culturas.

    Ni tampoco define los estilos de relación de una generación y su forma de establecer vínculos de o entender su sexualidad.

    Y sinceramente, no me explico cómo es posible que estuviese permitida a menores, sin alguna cortapisa para interactuar con personas adultas sin supervisión, en una app con ese propósito. Mecanismos técnicos para impedirlo, sí existen y son accesibles.

    La popularización de esta App tiene que ver con el propio auge de las redes sociales y su uso para generar un nuevo contexto de comunicación. A algunas personas, esa coartada les puede ayudar a superar la timidez y la falta de habilidades sociales, al establecer una “Gamificación” del flirteo, con normas sencillas y el pleno control de la interacción.

    Es una forma de eliminar ciertas barreras con ese pretexto, en ese ámbito.

    En Tinder, con el puro azar de una foto y una descripción muy sencilla, para establecer una ‘acquaintance’ inicial con la que romper el hielo.

    Es algo que trajo la sociedad industrial y su carencia de roles, el aislamiento entre la multitud.

    Pero desde luego, no es una aplicación revolucionaria, es bastante chusca tecnológicamente hablando y una entre un montón, que se basa en la misma mecánica de uso que la clásica web “Hot or Not”.

    Simplificar en exceso, dividiendo en dos estilos de uso la interacción social que subyace, es un poco reduccionista aunque, inicialmente su propósito sea precisamente hacer sencillo ese contacto social.

    Es común ver conectarse en grupo a veinteañeros mediante esa aplicación, estando al mismo tiempo de copas con amigos para “conocer a gente nueva”. Le conceden el mismo uso que le darían a un tocadiscos en un guateque, un pretexto social.

    Sencillamente les permite entrar en contacto con otras personas venciendo la inhibición inicial, a la hora de hacer lo que hace todo el mundo; relacionarse.

    Disclaimer;

    Lo mío es observación teórica. Soy una persona muy estudiosa. Ni siquiera tengo Facebook. A nadie les gusta Francoise Hardy y Focault en mi zona. No saben hacerme sonreír como tú, palabra.

    (La verdad; Es una App muy aburrida)

    Millonarie´s only son

    • Krigan - 10 junio 2016 - 11:21

      Escribiste: “no me explico cómo es posible que estuviese permitida a menores, sin alguna cortapisa para interactuar con personas adultas sin supervisión”

      Es que no estaba permitida de esa manera. Antes los de 13-17 podían usarla, pero solo con personas de esa edad.

      • menestro - 10 junio 2016 - 12:01

        Ya, pero no hay una verificación de esa edad con una persona que lo autorice. Es absurdo hacer una autentificación de dos factores para cualquier cosa, y no disponer de pasos de autentificación adicionales para menores.

        Sé que precisamente, es un trabajo en progreso. Pero hablamos de una App de cierto éxito, por chusca que sea la empresa que existe detrás, semejante a la de Ashley Madison.

        El riesgo de un fraude o propasarse es alto, y sólo es cuestión de tiempo que surja un titular en prensa por algún timo o abuso.

        Una actitud prudente nunca está de más.

        • Krigan - 11 junio 2016 - 07:01

          Tampoco hay verificación con el sistema que se ha puesto ahora. No es prudencia, sino mojigatería.

  • #010
    Mauricio - 10 junio 2016 - 12:01

    No olvidemos que hay otras cosas que suelen estar oficialmente prohibidas para los menores de 18 años como el tabaco, el alcohol, los juegos de azar, la conducción de la mayoría de vehículos a motor, algunas películas, determinados espectáculos, etc. Que a algunos adolescentes este tipo de restricción no les importe y que se la salten en cuanto puedan, es una realidad, lo que sin embargo no es precisamente el mejor argumento para decidir que algo deba ser apto para menores.

    Considero que dentro de este análisis nos estamos olvidando que el menor de 18 años es todavía una persona en formación y que, por lo tanto, se considera que debería tener acceso a aquello a lo que pueda enfrentarse de manera responsable y que no debería tenerlo a aquello que no corresponda a su nivel de madurez. No hay que olvidar tampoco las enormes presiones a las que está sometido el adolescente por parte de sus pares, que no necesariamente lo conducen a las mejores decisiones.

    Es curioso ver como los formadores de opinión se vuelven conservadores cuando se trata de permitir que los menores de 18 años conduzcan sin restricción cualquier tipo de vehículo a motor y lo liberales que se tornan cuando se trata de algo que tenga que ver con la sexualidad. En ambos casos habría que tratar de aplicar criterios similares, entre ellos, por ejemplo, que la capacidad para hacer algo debe ir de la mano de la responsabilidad, que no es igual la madurez de la personas entre los 13 y 15 años, entre los 16 y 17 años o a partir de los 18 años, y que las jerarquías entre compañeros de estudio no son las mismas en la secundaria (donde a veces el que más tonterías hace es el rey) que en la universidad.

    • Krigan - 11 junio 2016 - 00:23

      Sin ánimo de ofender, pero me parece que tu actitud es un tanto hipócrita. Algo así como decir “yo se lo prohíbo, pero me parece bien que se salten la prohibición”.

      Conducir es algo que entraña cierto riesgo, para uno mismo y para los demás. Por tanto, me parece bien que no se pueda conducir hasta los 18 años.

      ¿Y el sexo? Si tu postura es que nadie debe tener relaciones sexuales hasta haber cumplido los 18, entonces retiro lo de la hipocresía. Puedo estar de acuerdo o no, pero estarías siendo consecuente. Pero si te parece que tener relaciones a los 16 e incluso antes es algo perfectamente admisible, y al mismo tiempo dices que debe ser prohibido, entonces algo está fallando, ¿no crees?

      Si se pone una prohibición es para que se cumpla, no para que se salte.

      • Mauricio - 11 junio 2016 - 13:29

        Krigan, ¿pero y dónde digo yo que me parece bien que se salten la prohibición? Lo que digo, entre otras cosas, es que no tiene sentido afirmar, como hace Enrique, que algo debería estar permitido para los menores de edad solamente porque hay menores que se saltan o se van a saltar la prohibición. Efectivamente, como tú dices, si se pone una prohibición es para que se cumpla y, por mi parte digo además, que el ponerla o quitarla depende de un análisis sobre las necesidades del menor de edad, que no hay que olvidar que es un individuo en formación. Creo que no has leído detenidamente lo que escribí.

        • Krigan - 11 junio 2016 - 14:38

          Solo una pregunta. Para ti, ¿es admisible que una persona de 16 años tenga relaciones sexuales?

          Si la respuesta es afirmativa, ¿qué sentido tiene prohibirle a alguien de 16 años que use Tinder? Nótese que la situación previa era que Tinder solo emparejaba a los menores con otros menores.

          • Mauricio - 12 junio 2016 - 00:16

            Krigan, tal vez no he sido suficientemente claro, pero mi crítica se centra en la afirmación de Enrique de que “[p]lantear una restricción por edad a estas alturas es poco más que un brindis al sol” en la que da a entender que no tiene sentido prohibir Tinder para los menores de edad porque igualmente varios adolescentes lo usarían o seguirían usando aunque estuviera prohibido. Es una argumentación que, como ya he dado a entender, no me resulta de ninguna manera convincente.

            Pongo el ejemplo de la conducción de vehículos porque es un tema en el que sí se han analizado más a fondo las implicaciones de darle la respectiva autorización a un menor de edad, tema que va más allá de sus habilidades para conducir y que entra, en este caso, en su capacidad para responsabilizarse por sus actos, por ejemplo en caso de accidente.

            De igual manera, una es la capacidad de un adolescente para tener relaciones sexuales y otra es la conveniencia o inconveniencia de que pueda acceder a una aplicación que potencialmente podría ayudarle a incrementar el número de sus encuentros sexuales. El centro de mi argumentación, sencillamente, es que la autorización o no que se le dé a los adolescentes para acceder a cualquier cosa potencialmente problemática debe estar vinculada a lo que sea mejor para su formación y a su nivel de madurez y responsabilidad.

            En realidad, en ninguna parte he dado mi opinión a favor o en contra de Tinder. Solamente critico la razón que ha dado Enrique para estar a favor, e intento aportar con elementos que puedan servir para una buena decisión en torno a este asunto.

      • Isangi - 15 junio 2016 - 16:52

        El de conducir da a veces mucho que pensar y con lo que “jugar” en debates.

        Rídicula me parece la aplicación que se hace a veces de ella, por ejemplo:
        Mueren(morían) bastantes chicos de 14-16 años en ciclomotor. Solución: prohibir conducir de 14-16. ¿quien fué el genio?

  • #016
    Gorki - 10 junio 2016 - 12:35

    La empresa, como el individuo, deben marcarse unas normas morales y actuar de acuerdo a ellas. A los demás, nos pueden parecer integristas, pazguatas o lo que queramos, pero no sólo creo que pueden, sino que ademas deben, actuar de acuerdo con esas normas.

    Si una empresa cree que su actividad, no es adecuado para menores, debe hacer lo que pueda para evitar que los menores accedan, Si estos, consiguen burlas las barreras, pues que se lo va a hacer, pero en mi opinión, es que la empresa que opina que su actividad no es adecuada para menores, debe hacer lo que pueda para evitar que los menores utilicen sus servicios.

  • #017
    Manuel Alvarez Jimenez - 10 junio 2016 - 16:56

    Nosotros en tus7minutos.com creemos que Tinder, Meetic… y nosotros mismos, con una videocita, no somos más que medios para: conocer gente, tener una satisfacción puntual o (lo que nosotros promovemos) encontrar una relación estable.
    No creemos que el Dating online cambie la forma de relacionarse de la gente, les da nuevos medios sin olvidar ni descartar los tradicionales. La persona que antes buscaba satisfacción puntual la seguirá buscando y el que busque una relación estable la seguirá buscando. La diferencia es que tendrá más medios para conseguir su objetivo y mejorará los resultados de su búsqueda sin tener que restringirse a su entorno de amigos/trabajo/hobbies.
    Estos usos son independientes de la edad y cada segmento de edad encuentra el medio que más le conviene y mejor resultado le da en su búsqueda.

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