Medios de pago: ¿llegó el momento?

IMAGE: Maksym Yemelyanov - 123RFEl jueves pasado dedicamos la barra tecnológica en La Noche en 24 horas a hablar sobre los nuevos medios de pago y su adopción: cómo una cuestión de la que llevamos hablando un buen montón de años y en la que hemos visto desarrollos de todo tipo se ha convertido en algo que, en muy poco tiempo, habrá modificado algunos de nuestros hábitos más arraigados.

Hablamos sobre el cambio que supuso, en octubre de 2014, el lanzamiento de Apple Pay: una puesta en escena que, en realidad, logró aunar los intereses de todas las partes implicadas, y poner de acuerdo a actores como Mastercard, Visa, American Express, bancos y cadenas de distribución en torno a un modelo que no dejaba fuera a ninguno y llevaba a cada uno a aceptar un papel determinado. Los emisores de tarjetas seguían cobrando sus comisiones, la distribución seguía pagando las mismas comisiones que pagaba, y los bancos se hacían cargo de unos pagos que justificaban gracias al acceso a un volumen de transacciones que les interesaba. Para los usuarios, privacidad absoluta (Apple no quiere saber ni cuánto pagas, ni dónde, ni a cambio de qué), y una comodidad que algunos llegaban incluso a considerar excesiva: tan fácil, que termino comprando más cosas.

Los «flecos» de ese acuerdo se convirtieron en débiles resistencias, como el caso de CurrentC: una asociación de distribuidores importantes (Walmart, Rite Aid, CVS, Kmart, Sears, Target, 7 Eleven o Best Buy, entre otras) que se dan cuenta de que los usuarios, ante tanta comodidad, deciden por lo general dejar de utilizar las tarjetas de fidelidad de las tiendas, que por tanto dejan de gestionar los datos de los usuarios, con todo lo que ello conlleva. A partir de ahí, aplicando una solución antigua en la que llevaban tiempo trabajando, intentan absurdamente destronar a Apple… y por supuesto, se la pegan. Aparte de ese intento, surgen otras compañías que intentan plantear alternativas: Google relanza Google Wallet como Android Pay, y Samsung lanza Samsung Pay con notable éxito: cinco millones de usuarios en los Estados Unidos tras un lanzamiento en Corea en el que «jugaba en casa», un desarrollo de Magnetic Secure Transaction (MST) que permite su uso incluso en los terminales de pago más anticuados porque simula la lectura de la banda magnética de la tarjeta, y unas previsiones de llegada a nuestro país, según el anuncio que hicieron en CES, a mediados de este año. 

Apple Pay llegará a España, teóricamente, en este primer trimestre, solo con American Express. Hasta el momento, Apple ha seleccionado mercados en los que el iPhone tiene una presencia importante como Estados Unidos o Reino Unido, o bien otros en los que estratégicamente debía estar como China. En España, el iPhone ha mejorado sensiblemente su penetración, pero sigue siendo una opción relativamente minoritaria que ha logrado pasar desde un triste 6,9% a un más razonable 12,8%. 

En el medio, otros actores indudablemente interesantes como PayPal o Square, que constantemente aportan reinvenciones y redefiniciones interesantes, o sistemas propuestos por los propios bancos con la idea de fidelizar directamente a algunos clientes. Pronto, veremos sistemas mixtos de todo tipo: cajeros headless sin pantalla en los que interaccionamos mediante el móvil, sistemas que aprovechan los mecanismos de autenticación del smartphone, y confluencias tecnológicas de varios tipos. ¿Estamos realmente, tras muchos intentos, en el despertar del pago móvil? ¿Nos vemos sustituyendo la cartera por el smartphone a todos los efectos?

 

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