Redes sociales y médicos geeks

Aplicaciones profesionales de LinkedIn en medicina - Sociedad Española de CardiologíaLa Sociedad Española de Cardiología ha editado un libro, titulado “Aplicaciones profesionales de LinkedIn en medicina“, que incluye un prólogo mío. Es mi segunda colaboración, después de la del año pasado sobre el uso de Twitter en este mismo contexto, con una sociedad tremendamente proactiva, en la que me he encontrado un fantástico porcentaje de médicos geeks por metro cuadrado, y con la que es un verdadero gusto trabajar.

El uso de este tipo de redes profesionales, tradicionalmente poco arraigada fuera del ámbito de la gestión empresarial, supone una enorme ventaja a la hora de utilizar sus mecanismos como forma de cohesionar un colectivo, mejorar la comunicación, y desarrollar mecanismos de compartición de información, algo fundamental cuando el desarrollo profesional requiere necesariamente de una actualización constante. El uso de LinkedIn para funciones que van desde la mera agenda actualizada hasta la gestión de grupos de interés en temas determinados ofrece muchísimas posibilidades, que son las que intenté apuntar en mi prólogo. Además, ofrece la posibilidad de gestionar colectivos auto-segmentados, lo que mejora la interlocución con otros actores importantes como las farmacéuticas.

La edición, disponible en pdf y en ePub, se ha llevado a cabo con la colaboración de la farmacéutica Daiichi-Sankyo, y ha sido presentada en su Congreso Nacional, celebrado este año en Bilbao.

A continuación, el texto completo de mi prólogo:

 

Prólogo

El éxito de Linkedin, una de las redes sociales más rentables y con crecimiento más estable desde su fundación en el año 2003, no se limita simplemente a los parámetros empresariales clásicos. Además de mantener una trayectoria extremadamente coherente desde el punto de vista estratégico, de ser extremadamente prudente en sus adquisiciones y de haberse convertido en la absoluta referencia dentro de las redes sociales con carácter profesional superando de manera rotunda a todos sus competidores, ha sido capaz de protagonizar una completa reorganización que afecta a los elementos más centrales de su esencia, y de hacerlo además extremadamente bien.

Tradicionalmente, LinkedIn se ha entendido como una base de datos de contactos profesionales. De hecho, muchos usuarios aún la entienden así: un lugar en el que tener archivado nuestro curriculum profesional, en el que almacenar los contactos con los que mantenemos algún tipo de relación en el ámbito del trabajo, una página a la que acudir cuando queremos buscar trabajo o llevar a cabo un proceso de reclutamiento. Un uso profesional y restringido a situaciones puntuales, cuando hay que actualizar algo en el curriculum o interesarse por un potencial candidato a incorporarse a nuestra compañía. Para muchos usuarios, LinkedIn sigue siendo “una página interesante, pero que se visita en pocas ocasiones”. 

La realidad es que hace ya mucho tiempo que LinkedIn llevó a cabo un reenfoque total de su actividad, y que lo que hoy encarna es un modelo de uso diario, de página por la que pasar a diario para llevar a cabo todo tipo de actividades con el denominador común de lo profesional: por supuesto, sigue siendo un repositorio o base de datos profesional cuyos contactos mantienen sumamente actualizada. Pero más allá de eso, se ha convertido en un valioso recurso a la hora de leer noticias relevantes para nuestro trabajo o nuestra industria, en un sitio donde mantenernos actualizados y hablar sobre todo aquello que afecta a nuestra actividad, o incluso en una página en la que planificar la formación necesaria para el desarrollo de nuestra carrera profesional. A lo largo de los últimos años, la compañía no solo ha salido a bolsa con notable éxito (el precio de salida de su IPO, en mayo de 2011, fue de $45 por acción, pero recientemente ha llegado a superar los $267), sino que ha desarrollado funciones e integrado adquisiciones que le han permitido replantearse completamente. 

Para el profesional de hoy, esté en la industria que esté, LinkedIn supone un recurso que caracteriza a aquellas personas que tratan de desempeñar su trabajo lo mejor posible, manteniéndose al día de todas aquellas tendencias y cuestiones que les afectan. Es el sitio perfecto para curar el llamado FOMO, Fear Of Missing Out, o “miedo a perdernos las cosas”. Pertenecer al foro adecuado en LinkedIn, y por adecuado no debemos entender necesariamente el más numeroso, sino aquel que cuenta con miembros más activos, es una garantía de estar al día de lo que se cuece en nuestra industria. 

En el mundo de la Medicina, LinkedIn es, aún a día de hoy, un recurso relativamente desconocido. En general, los facultativos no suelen estar entre los colectivos profesionales con mayor rotación, lo que supuestamente reduciría la importancia relativa de la propuesta de valor que tradicionalmente se ha entendido como más relevante en LinkedIn. “Si no estoy buscando cambiarme de trabajo, ¿qué se me ha perdido ahí? Pero la realidad es que en una profesión en la que el acceso a información resulta tan extremadamente relevante, y esta información está sujeta además a interpretaciones y a dinámicas de discusión sumamente activas, LinkedIn representa un potencial enorme. Del mismo modo que Twitter sirve como una herramienta para incrementar la visibilidad y comunicar de manera ágil, LinkedIn permite construir recursos informacionales interesantísimos partiendo de tan solo unos cuantos miembros en un colectivo con el interés suficiente como para dinamizarlo. 

Los grupos de LinkedIn son un lugar perfecto para circular y comentar información relevante. En algunos grupos son noticias de prensa especializada, en otros es información producida directamente por profesionales, en otros son papers académicos, pero todo ello funciona debido a las características que LinkedIn ha sabido mantener en ellos: los grupos pueden ser públicos, pero con el fin de evitar problemas relacionados con el spam, la mayor parte de ellos suelen constituirse de forma privada, en manos de uno o varios administradores que se encargan de supervisar la admisión de nuevos miembros o la expulsión de aquellos que vulneran las normas de uso. Partiendo de un interés suficiente en los administradores, un grupo de LinkedIn puede convertirse en el lugar perfecto en el que, por ejemplo, compartir información de un congreso reciente, notas de práctica profesional o cualquier información relevante relacionada con el propósito del grupo. La verticalidad de LinkedIn facilita que los grupos mantengan una temática relevante y no se dispersen en torno a temas no relacionados con su actividad central. 

A la hora de iniciar nuestra actividad en LinkedIn, debemos tener en cuenta que las reglas no escritas de esta red social incluyen, por ejemplo, el aceptar no únicamente a aquellas personas que conocemos, sino también a aquellas con las que podríamos, en función de nuestros intereses comunes, mantener una conversación que calificaríamos como de interesante. Nuestra ficha personal debería estar sumamente actualizada: debemos dedicar un cierto tiempo de calidad a reflejar en ella nuestro historial profesional completo, con puestos y responsabilidades, e incluso a incluir algún testimonio de alguien que haya trabajado con nosotros y pueda destacar aquello que considere más interesante. 

La fotografía y las preferencias de contacto son igualmente importantes: muchos profesionales están sustituyendo las tradicionales tarjetas de visita por el envío de una petición de contacto en LinkedIn, en ocasiones realizado desde el mismo smartphone que llevan en el bolsillo en el momento inmediatamente posterior tras conocer a alguien con quien se puede aspirar a mantener una relación profesional. Considerando que la inmensa mayoría de las tarjetas de visita terminan acumulando polvo en algún cajón o directamente a la basura, se trata de una manera evidente de tratar de poner en valor nuestra red de contactos profesionales. 

Por otro lado, el nivel de permiso que los usuarios suelen otorgar al correo recibido a través de LinkedIn suele ser razonablemente importante: no se trata de una red en la que predomine especialmente el spam o el contacto irrelevante. Si un contacto nos envía correo de manera muy persistente sobre temas que no nos interesan, basta con eliminarlo en una simple y discreta operación en un par de clics para que deje de resultar molesto. En cambio, las peticiones de contacto o referencia hacia otros miembros de la red, o el propio correo generado por los grupos, suele ser configurado por la mayoría de los miembros para ser recibido directamente en la bandeja de entrada, y ser objeto de un nivel de atención razonable – después de todo, hablamos de un entorno profesional, en el que pocas personas responsables quieren adoptar una actitud en la que predomine la dejadez o el descuido. 

Sin duda, LinkedIn es un recurso potente de cara al desarrollo profesional y a la comunicación interna de cualquier colectivo. Que un deliciosamente hiperactivo grupo de cardiólogos me plantee que escriba el prólogo para un libro que contextualiza LinkedIn para su entorno profesional me parece, sin ningún género de dudas, una muy buena noticia. Si el ejemplo cunde y son capaces de desplegar una red en LinkedIn razonablemente representativa y activa, una tarea para la que el factor fundamental no es tanto el tiempo como lo es el entusiasmo, podrían ser capaces de construir una herramienta verdaderamente muy útil para la especialidad, no solo desde el punto de vista de comunicación – una agenda de contactos profesionales infinitamente más útil que sus contrapartidas de papel – sino incluso como recurso para mantenerse informados en una profesión en la que el acceso a información actualizada y relevante es tan importante como lo es la oportunidad de intercambiar opiniones sobre ella. Alejada de la supuesta “frivolidad” que se atribuye a las redes sociales, LinkedIn es uno de esos recursos que tienden a regalarnos más tiempo, en forma de calidad y relevancia, del que pueden llegar a quitarnos por distracción. 

La idea que está detrás de la iniciativa, sin duda, merece la pena: tratar de incrementar la cohesión y la comunicación del colectivo de cardiólogos, mediante el uso de una red con una dedicación inequívoca a lo profesional. Veremos si la corazonada funciona. 

 

La Coruña, 8 de agosto de 2015

 

4 comentarios

  • #001
    Luis Hernández - 4 noviembre 2015 - 12:09

    Aunque las redes sociales están evolucionando constantemente y cada vez aparecen nuevas características de las cuales sacar provecho, siempre trato de resumir en mis clases el concepto de red social como el de un medio de comunicación bidireccional con temáticas tan generalistas o especializadas como queramos y con una difusión desde completamente pública a estrictamente privada.
    A partir de ahí, no sólo es que podamos mantener contacto con un círculo determinado y estar informados de cualquier ámbito que nos interese. También podemos aprovecharlas para posicionarnos como expertos en nuestro área de conocimiento, no sólo seleccionando “curando” contenidos, sino, mucho mejor, produciéndolos nosotros mismos.
    LinkdeIn hoy día es, desde el punto de vista profesional, la más interesante de ellas.

  • #002
    Julio2 - 5 noviembre 2015 - 01:47

    A ver qué dicen los médicos cuando les podamos puntuar:

    How a Botched Surgery Led This Founder to Create a Doctor Rating System

    • jesus - 5 noviembre 2015 - 11:05

      En ésto, los conductores de Uber van por delante.
      El otro lado de la moneda

      http://www.theverge.com/2015/10/28/9625968/rating-system-on-demand-economy-uber-olive-garden

  • #004
    Guillermo Llofriu Cañellas - 5 noviembre 2015 - 09:48

    Cualquier aproximación de concepto de herramientas digitales de productividad a un sector en brecha con el mismo es muy positivo. Para los que trabajamos en sectores que ven Internet y los canales digitales como algo aún lejano y difícil de digerir, ver casos de éxito de sectores que deciden implicarse es de gran ayuda.

    Se hace complicado entender como a las puertas de 2016 muchas empresas siguen reacias a comprender las ventajas de un entorno que permite dotar a su empresa de una visibilidad y poder de proyección que jamás habían imaginado. Somos un país en el que asusta ser el conejillo de Indias pero a la vez se rechaza entrar en dinámicas conjuntas de escalado empresarial a Internet.

    Vivimos muchos casos de indefensión aprendida que demandan urgente tratamiento y la difusión de casos de éxito es un buen modelo de acercamiento a una comprensión que reajuste esa postura.

    Gracias como siempre por tu claridad.

    GUILLERMO LLOFRIU
    @gllofriu

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