Reconstruidos y aumentados

3D printed titanium hipEl objeto de la fotografía, una cabeza de fémur impresa en titanio con una superficie porosa para promover el crecimiento óseo, lo llevó uno de mis alumnos a una clase en la que discutíamos el potencial de la impresión tridimensional.

La fabricación de prótesis de este tipo es tan solo uno de los aspectos de un entorno cada vez más activo en el que se combinan múltiples tecnologías diseñadas para fabricar piezas de nosotros mismos, bien para reconstruir y sustituir partes de nuestros cuerpos o para aumentar sus capacidades.

Implantes cerebrales que generan estímulos diseñados para preservar la memoria en pacientes con Alzheimer, tatuajes electrónicos capaces de recopilar datos de nuestras funciones vitalescapturar nuestros susurrosservir como identificación, chips NFC situados bajo la piel que nos permiten interactuar con máquinas, implantes auditivos que sirven para sustituir a los cascos o para dotar de audición a quien no la tenía, o anillos que leen textos a los ciegos.

Indudablemente, el futuro nos trae conceptos que a día de hoy, resultan profundamente provocativos. Los wearables, herramientas que llevamos encima para incorporar una cuantificación de múltiples aspectos de nuestra vida cotidiana, ya resultaban un concepto relativamente intrusivo para algunos, a pesar de que quien los llevaba aceptaba perfectamente las reglas inherentes a los mismos – o al menos, las que conocía. Cuando pasamos al concepto embeddable, herramientas que llevamos dentro de nosotros mismos, la percepción de intrusión se convierte en algo completamente inaceptable para muchos. Pero ¿qué ocurre cuando esos embeddables se convierten en herramientas que permiten incrementar nuestra calidad de vida, hacen posible la reconstrucción de determinadas funciones dañadas, o nos aumenta en nuestras posibilidades?

La filosofía que surge detrás de los embedabbles es la que subyace tras el concepto de cyborg, de organismo con partes orgánicas y artificiales, pero se centra en un plano en el que la capacidad de decisión, en muchos casos, se encuentra notoriamente mermada: quien acepta un implante artificial que restaura determinadas funciones corporales lo hace porque realmente percibe una necesidad, necesita suplir una carencia, y por tanto, tiene alterada su capacidad de decisión en virtud de una necesidad que percibe como perentoria. Pocos elementos son más convincentes en un proceso de adopción que ese. A medida que la tecnología lo permita, vamos a ver un desarrollo de este tipo de tecnologías, llevadas por la lógica de quienes realmente lo necesiten, que los convertirá en elementos cotidianos de una manera relativamente rápida: en breve, habrá artefactos que potencian las funciones físicas de un porcentaje importante de la población, y evocaremos con dificultad la época en la que este tipo de suplementos no eran posibles.

Realmente, nos queda mucho por ver

 

(This article is also available in English in my Medium page, “Rebuilt and improved“)

6 comentarios

  • #001
    Anónimo - 20 julio 2014 - 17:22

    Tampoco es nada nuevo, el marcapasos lo llevo La Pasionaria, que se murió ya hace un montón de años, solo ocurre que como todo va a mas.

    Hoy una parte cada vez mayor de la población, precisa de la probeta, para reproducirse, le han sustituido sus cristalinos por unas lentes de plástico, o le han colocado una cadera de titanio y a todos ya nos parece lo normal, cuando hace solo un decenio, eso sonaba a cosas que solo sabían hacer en Huston.

    Sin embargo, no es más que la mejora tecnológica de las gafas que llevaba Quevedo, la pata de palo de los piratas, la onda que utilizó David o la espada que usaba Goliat, aparatos creados por el hombre para dotar al cuerpo humano de habilidades y capacidades que la naturaleza no le ha otorgado.

    Que las lleves por dentro del cuerpo, como el hombre biónico, o por fuera, como los caballeros medievales, no es en si demasiado diferente, son aparatos y su uso es lo que en mayor grado diferencia a los herederos del “homo habilis” del resto de los seres vivos.

  • #002
    Antonio Castro - 20 julio 2014 - 20:29

    Muy interesante, realmente no es fácil evaluar el verdadero potencial de una herramienta como la impresora 3D. En especial resulta difícil evaluar las aplicaciones de tipo doméstico de una herramienta tan versátil.

    Cuando nació el ordenador personal se pensó que podría dar origen a una era de la informática, pero en realidad ha sido la comunicación global, la que ha marcado la diferencia. No se puede decir que estemos en la era de la informática porque esa puerta dio acceso a otra mucho más importante, la era de Internet y las redes sociales.

    Con el 3D podría ocurrir algo parecido. No conocemos bien su potencial.

  • #003
    Liborio - 20 julio 2014 - 21:51

    Entre lo de nada nuevo o lo de que hay que descubrir su potencial.
    Añado que a la hora de la verdad las personas lo usarán para fabricar objetos cotidianos:
    – Cucharas, cuchillos, tenedores y otros objetos de cocina de distinto estilo, tamaño, forma, color, etc.
    – objetos de bricolaje, “maderas” a medida para muebles pequeños,etc.
    – objetos artísticos, adornos, relojes y objetos historicos antiguos, etc.
    – Y, en general, objetos cotidianos y de uso común.

    La esperada mejora y corrección de defectos físicos o crónicos… Suena muy interesante, pero puede indicar un aumento injustificado de precios y una posible forma Marketing de la “Sanidad privada” para atraer clientes y atraer los de la pública mediante política de lobbies, algo cercano al soborno o al chantaje político según algunas personas.

    En fin creo que pasará m lo mismo que con las impresoras en color mientras la maquina y la tinta o material 3D no tenga el precio adecuado… la cosa seguirá igual.

  • #004
    Dubitador - 20 julio 2014 - 23:00

    Tengo edad como para recordar vagamente articulos con el estilo y entusiasmo de este mismo post pero hablando de la potencialidad de los transistores de silicio.

    En aquellos momentos habia petroleo y aun no se habia esquilmado demasiado el mundo y tampoco habia aparecido el famoso informe del Club de Roma hablando de los limites del crecimiento.

    El panorama actual es radicalmente distinto. Ha proliferado toda una ralea de ultraricos, la cual es causa y efecto del marasmo en el que nos encontramos y no tiene visos de solucion precisamente porque quienes estan al timon lejos de sufrir los efectos aun se han hecho mas ricos.

    La maravillas que se citan en el articulo solo podran pagarselas esa ralea enriquecida.

  • #005
    Garepubaro - 21 julio 2014 - 23:14

    #004 esas piezas si son de acero recubierto de titanio, como los sartenes, pues sale menos de 30 euros, en cuanto a darles forma 3D si tiene algo bueno la fabricacion con informatica es que fabricado uno, fabricado un millon y bajan de precio y les conviene mas vender 200 millones… y las demas componentes igual, osea lo de siempre …

  • #006
    Xaquín - 22 julio 2014 - 02:22

    No creo que la desigualdad social de la que habla 004 tenga mucho que ver con el uso de impresoras 3d hacieando prótesis… tiene más que ver con el cyborg del que habla ED.. .tal como marcha “esto” habrá un tipo de cyborg “ricos” que tendrán prótesis chanel n 5, por poner un ejemplo, mientras otros dormirán en pelotas por no poderse pagar el pijama… seguirá habiendo clases de homo sapiens cibernneticus…la seleción biológica es cada vez menos natural y más social… una cosa es hacer los tornillos y otra tener el centro médico que lo implante…

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