Tres semanitas con Feedly: impresión muy positiva

FeedlyYa son algo más de tres semanas desde que decidí optar por Feedly tras la absurda e injustificable decisión de Google de matar Google Reader. Tres semanas después, ya solo queda la clara decisión de no volver a confiar jamás en un producto de Google (soy oficialmente un usuario alienado), y la sensación agradable de haber tomado una opción adecuada: la experiencia con Feedly es, efectivamente, muy buena. No soy, obviamente, el único: si quieres leer a otro usuario intensivo de Reader, Steve Rubel, aquí tienes la crónica de su cambio. Si vienes de Reader, también valorarás estos consejos de la propia Feedly para hacer el cambio.

Mis impresiones: la interfaz es decididamente más agradable, más bonita y sobre todo, con más opciones. Tengo mis feeds agrupados  en varias carpetas, y habitualmente opto por «vaciar» primero aquellas que requieren menos interacción, como las de menciones, o las que impactan directamente en mi trabajo, como las de los blogs de mis alumnos. Tras eso, generalmente opto por irme a la carpeta general donde almaceno mis suscripciones a publicaciones, las que figuran en el lateral derecho del blog bajo el epígrafe «Cosas que leo», y las voy consumiendo una por una. Al terminar, el gigantesco icono verde que aparece y marca toda esa fuente como leída da paso a la siguiente.

Según esté leyendo en el ordenador, en tablet o en smartphone, mi comportamiento es diferente. En el ordenador, suelo dejar desplegado el panel izquierdo en el que se visualizan las suscripciones (aparece o no dependiendo de la anchura de la ventana, en un ordenador de 13″ hay que estirar la ventana a todo el ancho de la pantalla para que se vea de manera permanente), aunque he visto opiniones que prefieren que ese panel no les robe espacio, y verlo únicamente cuando pasan el ratón por las tres líneas horizontales de la esquina superior izquierda. En el tablet o en el smartphone, en cambio, suelo optar por ir pasando noticias a página completa, desplazándolas rápidamente si no me interesan, y marcando para leer luego las que sí me llaman la atención. Las noticias que me interesan suelo pasarlas a mi tablón de Pinterest (que siguen unas dos mil personas) y a mi revista de Flipboard (alrededor de otras mil), pero eso solo lo hago, generalmente, cuando estoy en el ordenador.

En Feedly, toda la estética es minimalista, muy elegante, casi imperceptible. Los botones sociales, las acciones sobre los titulares de las noticias, etc. son opciones que se despliegan solo cuando hacen falta. Si no, permanecen ocultas. El mecanismo para empezar a usarlo, dado que el programa ha ganado más de tres millones de usuarios desde la caída de Reader, sigue siendo a través de autenticación mediante Google, pero en breve será completamente autónomo: ya han desarrollado su propia versión de la API de Google Reader, llamada Normandy, y en el momento en que desaparezca Reader, los feeds pasarán a estar gestionados por el back end de Normandy con total normalidad. En cualquier caso, es importante tener esto en cuenta: Feedly es, en este momento, una aplicación sometida a una evolución fortísima, que libera nuevas versiones para cada navegador y dispositivo de manera constante, y conviene, si lo usas, estar pendiente de los cambios, bien suscribiéndote a su blog corporativo o a su cuenta de Twitter. Además, están ultimando una opción premium, a la que, si todo sigue así y las condiciones son razonables, me suscribiré sin pensarlo. Que exista una opción premium me parece importante, porque cumple para mí dos objetivos: por un lado, dar la importancia adecuada a una función para mí fundamental. Por otro, contribuir a asegurar la sostenibilidad de la aplicación.

Mención aparte merece el procedimiento para añadir fuentes a Feedly, tema al que acaban de dedicar una entrada en su blog: como en otros lectores, se puede optar por varios métodos (suministrar la URL del feed, de la página, el nombre del sitio, etc.) Pero a mí lo que más me gusta es, desde la página correspondiente, usar el botoncito gris: tras instalar la aplicación en Firefox o Chrome, Feedly sitúa un diminuto botón gris traslúcido en la esquina inferior derecha del navegador, que se oscurece al pasar el ratón por encima. Si lo pulsas desde una página cualquiera, te dará opciones como visualizar ese feed dentro de Feedly (desde donde podrás añadirlo a la carpeta que quieras), marcar esa noticia para leer después (lo que te permite añadir noticias que no estén en tus fuentes habituales sin suscribirte a toda la fuente), enviarla por mail, compartirla en Twitter o en Facebook, etc. Un desarrollo realmente bien hecho.

La experiencia con Feedly viene a demostrar una cosa: que Google sabía dede hacía mucho tiempo que iba a matar Reader, y que, de hecho, llevaba mucho tiempo dejándolo morir, como su creador, Chris Wetherell, ha comentado recientemente. Feedly es claramente superior a Reader, y de hecho, el planteamiento ahora es hasta qué punto va a ser capaz, incluso, de dar nueva vitalidad y atraer nuevos usuarios al concepto RSS. Aunque sea por el momento de una manera prudente y con las oportunas reservas, yo ya he comenzado a introducir la herramienta en mis cursos, y parece gozar de una acogida razonable. En general, también lo parece, como lo viene a demostrar el hecho de que Feedly ya es, de manera consistente, uno de los principales referrals de tráfico a esta página.

Recuerda las tipologías del consumo de la información: si eres un «unidireccional» o un «social», considera la opción de empezar tu transición para convertirte en un «originador»: instálate Feedly en tu navegador y en tus dispositivos móviles favoritos, agrégale aquellas fuentes que consumas habitualmente, e intenta acostumbrarte a esa forma, decididamente más eficiente, de gestionar tu información. De entrada, notarás que puedes leer más en el mismo tiempo, y que suplementas tu memoria usándolo como almacén de aquello que te pareció interesante o a lo que puedes querer volver. Si te acostumbras, seguro que no lo lamentarás.

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