Francia, el Reinado del Terror y el nuevo Robespierre

Sarkozy RobespierreEl Reinado del Terror, o simplemente conocido como Terreur, fue un período de dos años en la Revolución Francesa comprendido entre 1793 y 1794, caracterizado por una brutal represión en forma de terrorismo de Estado, que tuvo como protagonista principal a Maximilien Robespierre. Durante el Terreur, entre treinta y cinco y cuarenta mil civiles fueron ejecutados, la mayor parte de ellos mediante la guillotina.

Ahora, en pleno siglo XXI, el digno sucesor de Maximilien Robespierre, Nicolas Sarkozy, propone una ley también para cortar, no la cabeza (todavía), sino el acceso a Internet a todos aquellos que incurran en descargas P2P. Y sin obviamente cometer la ligereza de querer comparar la gravedad de perder la vida frente a perder el acceso a la red, la medida de Sarkozy me parece, en estos tiempos, igual de bárbara, tiránica, absurda e injustificada que la de su antecesor Robespierre.

Sarkozy me evoca recuerdos profundamente desagradables. En el pasado LeWeb 3, en París, su intervención fue, con mucho, lo peor del congreso. Una intervención unidireccional, sin diálogo, una especie de mitin electoral hecho al publico equivocado, algo que en su momento me llevó a escribir

«… lo de Sarkozy ya fue completamente inaceptable (…) cuando el político dejó el estrado para salir por donde había venido sin aceptar preguntas, el crédito no dio más de sí y se escucharon bastantes silbidos (…) demostró ser un control freak de esos que aspiran a regular Internet de la manera más rígida posible, afirmó defender por encima de todo los derechos de unos lobbies de la propiedad intelectual que sólo aspiran a continuar con su acabado modelo de negocio, pretendió que Internet se desarrollaba «gracias» a la acción y al apoyo de los políticos, y dijo todas las estupideces habituales de esa dialéctica política típica de los que no entiende nada de todo esto.»

Ese párrafo y otros más están escritos en Diciembre del año pasado, cuando Nicolas Sarkozy aún no era Presidente, en el momento en que dejé de esperar gran cosa de Nicolas Sarkozy. Se trata de un hombre equivocado, profundamente equivocado en sus conceptos, pero además, de una persona incapaz de aceptar ningún otro tipo de idea ajena a ellos. Uno de los peores casos de empecinado orgulloso, obstinado y testarudo que he podido ver en un entorno supuestamente democrático, en un país con tanto aporte de apertura y libertad como es Francia. A este hombre le da lo mismo que la evidencia haya demostrado que el control en Internet es imposible, o que la cultura se defiende compartiéndola y no encerrándola, o que una cosa es «la cultura» y otra «el negocio de la cultura». Que Edgar Bronfman, CEO de Warner Music, haya dicho que estaban equivocados, es algo incapaz de penetrar en la durísima cabezota de Sarkozy: escuchó un mensaje erróneo en un momento, y su mente quedó programada, en un bucle tipo «kill ‘em all» que le hace parecer más el malo de Terminator que un político con lo que debería tener. Ahora, ebrio de poder y tozudez, quiere convertirse en el policía de Internet en el mejor estilo del régimen chino: si descargas, te corto lo que haya que cortarte. Hoy, el acceso. Mañana, ya veremos si el dedo del ratón, la mano entera o, ¿por qué no?, la cabeza.

Señor Sarkozy; usted no está defendiendo a la cultura, sino a las empresas que se dedican a vender tecnologías superadas para contenerla. Está defendiendo a una poderosa banda de intermediarios a los que la tecnología ha relegado a un papel residual, a cubrir la demanda de los que permanecen al sur de la brecha digital. El mundo, hoy, se mueve de otra manera: quien produce cultura y contenidos lo sabe, y cada día más intenta escapar de la estupidez y la sinrazón de esas empresas para intentar montárselo por su cuenta y aprender las nuevas reglas de la economía. En Francia, mucho me temo, ese proceso no se producirá. La cultura francesa se difundirá menos que otras, el mercado interior palidecerá, pagarán justos por pecadores – en la mejor tradición del Terreur – y, lo peor de todo… sera completamente inútil. Costoso, estúpido e inútil. Plantéese, señor Sarkozy, a qué intereses está sirviendo: si a los de sus poderosos amigos y lobbies de poder en la industria de los contenidos, o a los del pueblo francés. Y sobre todo, que se lo planteen aquellos que cometieron el error de ponerle en la posición que ahora ocupa.

Lo siento por mis amigos franceses, pero Nicolás Sarkozy es una auténtica vergüenza para Francia.

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7 comentarios en Menéame

#001
--42488-- - 26 noviembre 2007 - 17:10

Una cosa igual.

» autor: –42488–

#002
sheik - 26 noviembre 2007 - 17:21

OO’

» autor: sheik

#003
jcomesana - 26 noviembre 2007 - 17:21

Un poco cogida por los pelos la comparación ¿no?

» autor: jcomesana

#004
nachogacho - 26 noviembre 2007 - 17:24

Si bajas archivos P2P sin tener el derecho de copia te va a guillotinar la conexion a Internet.

En general un poco exagerada la comparacion, pero en estos «cybertimes» creo que le quedo.

» autor: nachogacho

#005
marat - 26 noviembre 2007 - 19:04

#0 El jacobinismo fue quién eliminó el feudalismo de Europa occidental.

Tienes mi negativo por difamar a uno de mis heroes.

» autor: marat

#006
acampos - 27 noviembre 2007 - 01:10

#5 Lo que fue el Terror, aparte de las demás reformas, no lo podrás negar, y a esto se refiere Dans. El artículo me merece meneo, porque es curioso verle renegar así de un dirigente de la derecha.

» autor: acampos

#007
wertygol - 29 noviembre 2007 - 16:44

Votan a la derecha y esperan libertades individuales… ja!!!

» autor: wertygol