¿A donde va Internet?, en Expansión

En el Expansión de hoy, acompañando al suplemento especial «Quién es quién», me publican esta breve columnita titulada ¿A dónde va Internet?

A continuación, el texto completo del artículo:

¿A dónde va Internet?

Internet es un cuerpo orgánico que se autorregula, que tiene vida propia, una naturaleza homeostática que hace difícil prever sus retos, tendencias y evolución futura. Internet siempre ha tenido algo rebelde, algo que hacía que los presuntuosos directivos que creían que para triunfar en Internet bastaba con su experiencia fuera de Internet, se diesen de bruces con grandes fracasos.

La Internet de hoy se parece poco a la de finales de los ’90. Su dimensión, fisonomía y composición se alejan de lo que muchos de los considerados «pioneros de la red» creyeron ver en su día. Cuando la generación anterior de «directivos Internet» llegó, Internet era poco más que un gran escaparate, un carrusel de marcas comerciales, webs corporativas, arcanos indescifrables y barreras de coste que había que superar para «entrar en el club» con palabra propia. Más dinero significaba mejores diseñadores, y establecía presencia en la red con logotipos giratorios y llameantes, imagen por todo lo alto. La web era un sitio para ser visto, para dar imagen de modernidad, para vender. Lo mismo, pero sin corbata, vestido de moderno.

La crisis, el reventón de la burbuja, vino precisamente de ahí. De directivos que, tras leer tres libros, creyeron haber «destripado el juguete», entendido «las reglas de Internet». Hoy, Internet es el lugar más poderoso para que individuos, clientes y personas se expresen, participen, opinen, creen contenidos y se relacionen entre sí. Y los poderosos de Internet no son los del «más de lo mismo», sino los que han entendido y sublimado esa capacidad de expresión de las personas, los que se han alejado de la visión ilusoria de «controlar Internet» y han visto que como mucho podrán llegar, si saben hacerlo, a deslizarse sobre olas que nunca podrán aspirar a manejar. Los mismos que, enfermos de megalomanía, quieren ahora volver a atar en corto esa Internet en busca de ese control que nunca tuvieron.

La Internet de hoy tiene cada vez menos que ver con grandes compañías y directivos superstar. La Internet de hoy irá a donde la llevemos entre todos sus usuarios.

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