Artículos sobre comments
La piel gruesa
Escrito a las 4:51 pm
Me equivoqué. Cometí un error. Creí que el hecho de tener un blog cada vez más popular, en el que las estadísticas de visitas trazaban una línea claramente ascendente y en el que las referencias externas se multiplicaban era algo compatible con la conversación, con los comentarios abiertos, con la tolerancia hacia determinadas actitudes.
Pensé que el truco era desarrollar una piel cada vez gruesa, como los hipopótamos, que me aislase de insultos, ironías con mala intención y dardos envenenados de todo tipo. Me reía pensando como determinadas actitudes se ridiculizaban a sí mismas, se autoparodiaban… que no podía haber nadie que se tomase en serio al tipo que todos los días entraba en el blog para llevar la contraria a todo, y digo TODO, lo que yo pudiese estar sosteniendo en cada momento.
Tracé unas líneas de tolerancia enormemente laxas, que excluían únicamente el insulto directo y la descalificacion, pero que permitían aportaciones profundamente desagradables que, amparadas en una presunta libertad de expresión, ponían en consideración hasta los más elementales principios de la educación que en teoría debemos recibir desde pequeños. Y fue un error. Debí hacer caso de las alertas tempranas, de las que me decían que ya ni mi mujer ni algunos de mis amigos se metían a leer los comentarios, porque les resultaban profundamente desagradables. De los que se quejaban legítimamente del tono empleado por muchos, o incluso del mío en unas respuestas que, por ser humano y tener ciertos límites, llegaban a veces a seguir los mismos derroteros. O de mi propia y progresiva renuencia a participar en los comentarios de mi mismísima página, por miedo a las reacciones que se generaban.
Ahora veo que fue una estrategia equivocada. Que al hacerlo, incumplí una regla elemental que dice que uno debe mantener su casa limpia, si no quiere vivir entre basura. Que no debes pelearte con un cerdo en el barro, porque los dos acabáis llenos de porquería, pero él, además, disfruta. Que el perjuicio no era solo a mí o a las personas cercanas a mí, sino que era a todos, a la mismísima esencia de la conversación. A esa conversación que pierde nivel cuando un tipo entra y, sin haber siquiera leído la entrada, despotrica contra cosas que están perfectamente explicadas en ella. A ese que disfruta liberando sus muchas frustraciones cotidianas en un foro como éste. Al envidioso patológico, al que le molestan mis páginas vistas, mi visibilidad, mi participación en prensa o en eventos, mi volumen de enlaces entrantes, y hasta el dinero que su imaginación calenturienta le dice que debo ganar… le molesta que yo exista, porque en su mediocridad, piensa que el mundo es cruel, que no me merezco nada de eso, y que estoy aquí por algún tipo de mecanismo perverso e injusto. Y que por supuesto él, con todo lo que sabe, se lo merece mucho más que yo.
Se acabó. Desde hoy, la conversación en esta página va a seguir otros derroteros. Por el momento, los comentarios están moderados, lo que provocará una menor agilidad en la conversación, dependiente del momento en el que pueda entrar a aprobarlos. Veremos si esto se mantiene, o vuelvo al viejo esquema de quitar la moderación y simplemente eliminar la basura, porque obviamente tiene sus problemas de referencias cruzadas y mantenimiento de la coherencia. Pero no, este foro no privilegiará más el comentario provocador, escandaloso, soez o maleducado. Todo aquel comentario que me resulte personalmente desagradable, que disienta de manera molesta, que utilice la ironía de forma cruel o que simplemente descalifique porque sí, no pasará el filtro.
A quien no le gusten mis normas, que se vaya a otro sitio. Esto es un blog personal, personal de esta persona, lo que nunca debió dejar de ser. Que no se dedique a “probar” mi aguante, porque en caso de dudas, irá a la basura: prefiero ser censor a vivir entre basura. El que sienta la imperiosa necesidad de desahogarse insultando y descalificando, es muy dueño de abrirse su blog o de liberar su veneno en otro sitio cuyas reglas se lo permitan: aquí, toda discusión y toda opinión contraria es válida, si respeta de manera exquisita las normas de educación, como lo harían en el hipotético caso de estar hablando en el salón de mi casa si tuviesen algún interés en volver a ser invitados a él. Seguramente, esto supondrá menos visitas y menor popularidad: me da exactamente lo mismo, porque probablemente el problema es que ésto ha crecido demasiado, y sobrepasa los límites de lo que yo mismo pensé en su momento que sería.
Es el momento de retomar el control y de intentar que las cosas sean como creo que deben ser. De volver a encontrarme a gusto en mi propia casa.
Terminadas las pruebas con el plugin Meneame2WordPress
Escrito a las 9:18 am
Mis amigos de Blogestudio anuncian que ya está disponible para descarga la versión definitiva del plugin Meneame Comments to WordPress, que toma los comentarios de las entradas de un blog de WordPress que hayan sido enviadas al Menéame y las importa a la entrada correspondiente del blog original, plugin que llevamos probando en esta página desde el pasado 22 de Septiembre, tras haber surgido la idea en esta otra entrada. El plugin ya está disponible en el SVN de WordPress, por supuesto como código abierto siguiendo la filosofía de Automattic: ahora, cualquier blog, periódico o medio interesado en reflejar la participación que promuevan sus entradas o noticias en Menéame, puede tomarlo directamente de ahí.
¿La experiencia de este mes de pruebas? Muy buena, la verdad. Tras unas primeras e interesantes discusiones acerca de la propiedad de los comentarios realizados en Menéame (rápidamente solventadas por el inequívoco modelo de licencia que reciben los mismos) y un primer intento de situar los comentarios de Menéame en la misma secuencia temporal que los propios de la entrada y comprobar que el resultado era más bien lioso (contestaciones descolocadas por numeración y cierta sensación de “conversaciones mezcladas de manera un tanto incoherente”), tomamos la decisión de situar los comentarios del Menéame debajo del hilo de los comentarios propios de la entrada, lo que resultó en una visualización mucho más cómoda (se puede optar por la otra posibilidad si se configura en la plantilla del blog, en cualquier caso). La tarea esta completamente automatizada, es estable, y recoge los comentarios aparecidos en Menéame durante la semana que éstos permanecen abiertos. Al final, lo que se pretendía: conversaciones de Menéame incorporadas a la entrada del blog que le dio origen, además de en el propio Menéame: en un lugar de generación de feedback tan activo como Menéame, creo que el intento merecía la pena. O al menos a mí me parece interesante. Si quieres probarlo, ya sabes…
Las conversaciones de Menéame, en WordPress
Escrito a las 1:14 pm
La verdad, así da gusto comentar las cosas: en la entrada del pasado miércoles mencionaba lo interesante que me parecería que los comentarios generados en Menéame a raíz de una entrada en un blog pudiesen aparecer de vuelta realimentando la conversación en éste. La entrada recibió una contestación casi inmediata por parte de Ricardo Galli en la que comentaba la existencia de todos los elementos necesarios para que esa “conexión inversa” se pudiese realizar (RSS de comentarios por entrada, y la metainformación para recuperarlos de manera automática), y confirmaba que la idea estaba perfectamente alineada con su sensación de “deuda” con los sitios originales:
Menéame tiene muchos comentarios porque es fácil y rápido, creo que es un mérito de sus usuarios pero también de que les hemos facilitado las cosas. Creemos que tenemos una “deuda” y es poder “compartir” los comentarios con los sitios originales. Por eso vamos a prepara una interfaz XML muy simple para poder hacerlo. Al menos un periódico lo hará, pero cualquier otro sitio o blog podría usar la misma (estaría bien que alguien luego haga un plugin para Wordpress, Drupal, etc.
También de manera rapidísima, un comentario, como no, de mis amigos de Blogestudio, en el que comentaban su interés por desarrollar el plugin con esa funcionalidad para WordPress:
Ricardo, estamos mirando la opción de hacer un plugin para WP que permita esto de “traerse” los comentarios de Menéame. Tal y como comentas, el desarrollo no es difícil, detectar la acción del pingback en WP y conectarse a la url de RSS que tenéis generada para insertarlos en la bbdd de WP. Después durante X días conectarse cada Y horas para traerse los nuevos. A la hora de mostrarlos en el template ya habría que ver si se separan del resto de comentarios o cómo diferenciarlos, por aquello de las referencias entre comentarios/comentaristas y las diferentes numeraciones.
Pues bien, estamos a lunes, tan solo cinco días después de esta conversación, y ya tenemos versión alpha, que procedo rápidamente a probar entusiasmado: un plugin que al recibir el pingback del Menéame, recoge los comentarios hechos allí, y los trae a la entrada originalmente “meneada”, dándoles un formato diferente - un fondo transparente en tono naranja - y con el icono de Eli como gravatar. Tras la activación, el plugin controla la aparición de nuevos comentarios durante siete días, momento en el que se cierran en la entrada del Menéame, de manera que quedan referenciados en la entrada original del blog. El plugin está, como decíamos, en versión alpha, de manera que no pasará aún al repositorio de plugins de WordPress hasta que se termine su depuración. Pero si tienes un blog hecho en WordPress y quieres probarlo en su estado actual, pásate por la entrada del blog de Blogestudio y solicítalo dejando un comentario.
A lo largo del día, estaremos con los ajustes: al lanzarlo, el plugin hace la primera carga, que en mi caso no es una tarea sencilla por el hecho de tener que traerse los mil novecientos setenta y ocho comentarios de las doscientas cuarenta y cinco entradas meneadas que ha tenido esta página desde los orígenes del Menéame, tarea a la que, además, debo superponer mi labor de “jardinería” de acuerdo con las condiciones de participación de mi página. Tras la carga, podréis ver, en las entradas que fueron meneadas en su momento o en las que lo sean a partir de ahora, los comentarios procedentes del Menéame con su fondo naranja, su Eli como gravatar, y el nombre del comentarista original.
Obviamente, la cosa tiene sus problemas: al final, se trata de unir dos conversaciones sobre un mismo tema, pero originadas cada una en un sitio diferente, lo que conlleva, por ejemplo, que las respuestas a otros comentarios del hilo lleven una numeración paralela que en ocasiones resultará confusa, o descontextualizaciones aparentes procedentes del hecho de que cada una de las dos conversaciones lleve su propia dinámica y ritmo. Pero sin duda, va a ser un experimento muy interesante…
ACTUALIZACIÓN: Bien, tras la primera fase del experimento, con subida a la portada del Menéame incluida, parece claro en función de las experiencias de muchos usuarios que la cosa no iba bien. Los principales problemas eran que comentarios importados del Menéame perdían su coherencia al dejar de funcionar las referencias entre ellos, creándose una doble numeración que impedía saber quién contestaba a quién. El problema afectaba también a la conversación entre comentaristas del blog no procedentes del Menéame: si alguien contestaba a un comentario determinado citando su número según la práctica habitual, corría el riesgo de que, al ser importados los comentarios del Menéame e intercalarse en función de fecha y hora, su referencia pasase a ser a un comentario diferente, con lo cual perdería su validez (además de poder dar lugar a confusiones de todo tipo entre divertidas y desagradables). Para evitar este efecto, hemos optado por mantener los comentarios hechos en el blog en su lugar natural, y desplazar el hilo de comentarios procedentes del Menéame a la parte inferior. La conclusión, en resumen, parece clara: aunque ambas conversaciones tienen el mismo objeto, cada una tiene su dinámica, su secuencia y sus referencias propias, por lo que el intercalarlas no tenía demasiado sentido.
Filtros sociales, tráfico y aportaciones
Escrito a las 1:57 pm
Hace un par de días, Millán me envió un mensajito en el que, al hilo de mis reflexiones veraniegas sobre el “efecto Menéame“, me daba cuenta de su experiencia al respecto, relatada en esta entrada: a pesar del pico de afluencia de tráfico al blog, unas trece mil visitas en un día, Millán se mostraba muy poco satisfecho por la participación en el mismo (visitas de escasísima duración, participación de baja calidad que precisó de abundante “labor de jardinería” y nulo interés en el resto del blog) y por el nulo impacto en términos de incremento de suscriptores y de rentabilidad del AdSense. Para él, la aportación de Menéame había sido nula, y hasta se planteaba el uso del atributo noshare, que evita su uso en este tipo de filtros.
Ha sido el mensaje de Millán me ha llevado a escribir la entrada: precisamente porque mi experiencia es la contraria. Para mí, Menéame es una fuente de visitas interesante desde el punto de vista de difusión, pero ese es el menos interesante de todos los efectos. Diez mil visitas adicionales conforman un pico de actividad apreciable en mi gráfica de estadísticas, pero su impacto es escaso, como Millán pudo comprobar, desde el punto de vista de permanencia, de suscripciones o de clic en anuncios. Pero es que, en mi caso, esos son precisamente los objetivos secundarios, no los principales… Es decir: el blog, por mucho que me genere dinero vía publicidad, que lo hace, está en realidad hecho para otras cosas.
Para mí, la aparición en Menéame es un medidor muy directo e instantáneo de las reacciones que despierta lo que escribo: ver que una persona se ha tomado el trabajo de enviarme ahí, entrar a leer los comentarios que aparecen en la entrada, observar la velocidad con la que se vota, ver la acogida en votos negativos o positivos… puro feedback en estado puro que me mantiene en contacto con las preferencias, visiones y sesgos de toda una comunidad (que efectivamente, y como todas las comunidades que se precien, los tiene, algo que hace poco se planteaban algunos alrededor de Digg). De hecho, si algo lamento o echo en falta en Menéame es que, como autor de la entrada “meneada” no pueda, de alguna manera, “traerme” al blog los comentarios que aparecieron en Menéame a raíz de la misma, porque para mí son una parte a veces importante de la conversación generada por la entrada pero la realidad es que, transcurrida la escasa duración del “efecto Menéame” (un día o día y medio como mucho), muy poca gente los vuelve a ver o a tener en cuenta en la discusión. Es una parte de la discusión que, aún con permalink y todo, se pierde en gran medida.
La reacción de disgustarse con los comentarios de los visitantes que vienen de Menéame o con los propios comentarios en el sitio - que en muchas ocasiones tienen un nivel de virulencia superior al que se generaría en la propia página de la noticia - la veo típica de cuando, por así decirlo y sin ánimo de dármelas de veterano, “la piel está todavía tierna”. Efectivamente, a mí hubo una época en la que los comentarios agresivos, los insultantes, o las impersonaciones destructivas de quienes no tienen nada mejor que hacer me molestaban. Hoy, me limito a borrarlas, tras haberlas interpretado como una prueba de un impacto que decididamente prefiero tener a no tener. No me molestan, forman parte del juego. Como una métrica de popularidad. Si los comentarios de Menéame pasasen directamente al hilo de comentarios de la entrada original - cosa que me encantaría - les aplicaría exactamente los mismos criterios de “jardinería” que le aplico a los que se hacen aquí: borraría los insultantes y destructivos hacia terceros o hacia mí, el hate speech que llaman los americanos, el astroturfing y demás hierbas afines, y a los que se convierten en pesados, recurrentes y repetitivos, pero tendría en el mismo hilo de conversación otras cosas que la entrada generó, algo que, aunque la naturaleza de la conversación en la red sea - y deba ser - descentralizada, podría llegar a aportar bastante valor.
Blog. Opinión. ¿Qué parte no has entendido?
Escrito a las 1:43 am
Vamos a estudiar la anatomía de la difusión de una idea, como las semillas de ese diente de león de la foto cuando las soplas. Ayer por la mañana, leí una noticia que me pareció interesante: era acerca de Microsoft, una de las compañías cuya evolución sigo con suma atención desde hace ya bastante tiempo. La noticia mencionaba unas declaraciones de un alto directivo de la compañía, Brad Smith, en las que se posicionaba como una especie de “guardián de la seguridad”, de “luchador contra el ciberdelito”, razón por la cual proporcionaba gratuitamente a la policía de todo el mundo un llavero USB que permitía entrar rápidamente en un ordenador, capturar pruebas que incriminasen a su propietario, evidencias de navegación, archivos de datos, contraseñas, fechas, horas, volcados de memoria, puertos abiertos, TCP, UDP, procesos en marcha… toda una colección de herramientas forenses metidas en una especie de “navaja suiza”, supuestamente para uso policial, pero en la práctica para cualquiera una vez que la has distribuido con tanta alegría. Hoy, el kit de Microsoft está a disposición de absolutamente cualquiera, bueno o malo, a un lado o al otro de la ley, en países con garantías democráticas y en aquellos donde éstas no son más que una quimera. Por supuesto, la idea me pareció abominable por múltiples cuestiones: porque puede caer en manos de cualquiera, porque sirve para violar la privacidad de cualquier usuario, y sobre todo, porque muestra la actitud de una compañía ante sus usuarios… “son malos si no se demuestra lo contrario, y debo dar todas las facilidades a quien quiera pillarlos”. Que la compañía responsable del 99% del spam y de la basura que recibimos por Internet se erija ahora en “defensor de los buenos” o en “perseguidor de los malvados”, en organismo parapolicial, me parecía de todo punto repugnante y asqueroso. Esa es mi tesis. Te puede parecer bien o mal, pero es la que es. Nunca he pretendido ser neutral, por eso esta página afirma reflejar mi opinión. Si ésta no te gusta, puedes irte a leer cualquier otra de las muchas que hay en la red, y además te lo recomiendo: las hay muy buenas.
Insisto: dado que tengo un blog, mi siguiente objetivo tras leer y analizar la noticia es poner en marcha una cadena que haga llegar mis ideas al respecto a todos los lugares posibles. Tomar más de cinco años de experiencia blogosférica, y destilarlos en un tipo de redacción determinada, en una estructura de entrada sólidamente anclada en referencias externas, y en una construcción de ideas que resulte coherente y “palatable”. Una tesis que puedan hacer suya cuantas más personas mejor. Recordemos: el objetivo es hacer llegar la idea, mi opinión, a cuantos más sitios mejor. Para eso tengo un blog en cuyo título menciono la palabra “opinión”: yo no pretendo engañar absolutamente a nadie.
¿Resultado? Además de la ya de por sí cuantitativamente importante difusión que proporciona esta página por sí misma, la entrada ha obtenido reacciones en más de diez sitios, algunos de tanta difusión como Libertad Digital, la Asociación de Internautas y otros… una difusión digna de mención, obtenida en algo menos de veinticuatro horas. Unida a la obtenida por sitios como Slashdot en inglés o Barrapunto y Menéame en español, la noticia ha llegado a muchas, muchísimas personas, obteniendo precisamente el efecto deseado, efecto del que me siento orgullosamente parte integrante. ¿Militancia? ¿Cruzada? Yo lo llamo simplemente difundir mis opiniones. Mientras, en los comentarios de la entrada, se discute ferozmente si el término “puerta trasera” está bien utilizado o no, si tengo fobias o no las tengo, o mi favorita de todos los tiempos: si es la última vez que se me viene a leer… frase que llevo oyendo desde cuando tenía mil o dos mil lectores al día, y hoy tengo como veinte veces más y creciendo consistentemente. Yo, mientras, tranquilo, relajado, dejando aquellos que aportan opiniones interesantes, y borrando aquellos que insultan o me parecen simplemente idiotas. Mira… esto es un blog. Recoge la opinión de su autor, y se dedica a difundirla en la medida de lo posible. ¿Qué parte de “blog” o de “opinión” no has entendido? ¿Te piensas que esto no tiene línea editorial? Quien quiera hacer un blog neutral, que lo haga: éste no lo es, ni pretende serlo, ni lo ha pretendido nunca. ¿Te crees que escribo para que te leas las noticias, como si fuera un cortapega de las agencias? ¿Te gustaría una rectificación? Pues ya sabes, hazte un blog tú mismo, y rectifica todas las veces que quieras. Y aquí, opina lo que quieras, que las opiniones, sean en el sentido que sean, son más que bienvenidas. Pero a mí no vengas a decirme lo que tengo que hacer, creer, pensar o escribir, que ya somos todos mayorcitos.
Continuando con la fábula de Ramoncito…
Escrito a las 1:57 pm
Aquí está la continuación de la fábula de “Ramoncito y el jardín de su vecino” que escribí hace pocos días, pero ahora con seriedad, argumentación sólida y base jurídica documentada:
“El Instituto Juan de Mariana denuncia la estrategia de la SGAE para acallar a la prensa” (Libertad Digital)
Ramoncito y el jardín de su vecino
Escrito a las 8:28 pm
Érase una vez un señor llamado Ramoncito a quien le gustaba mucho cantar. Sin embargo, lo hacía tan rematadamente mal, que era extremadamente impopular en el vecindario: todos sus vecinos le tenían un odio atroz. Tanto es así que un día, un vecino, harto de los atroces berridos del impopular Ramoncito, tomó una pancarta, escribió en ella una frase, “Ramoncito es un sinvergüenza” pero, el muy ladino, la clavó en el jardín de otro vecino. Ramoncito, al ver la pancarta, montó en cólera, le hizo una foto, y se fue a buscar a un juez. Mientras, el vecino, al ver la pancarta, pensó que, por mal que cantase Ramoncito, no le parecía correcto albergar insultos de ningún tipo en su jardín, y la retiró. Sin embargo, llegó Ramoncito con el juez, e impuso al vecino una grave multa por difamación.
Al día siguiente, Ramoncito tuvo una idea: tomó una pancarta similar a la del día anterior, escribió en ella un idéntico mensaje, la puso de nuevo en el jardín del vecino, y volvió a personarse con el juez: esta vez, la multa tuvo una cuantía superior, en concepto de reincidencia y de duración prolongada, porque el vecino, tras la experiencia del día anterior, había decidido no retirar la pancarta. El vecino se quedó completamente confuso: ¿qué hacer en un caso así?
Con el tiempo, Ramoncito dejó de trabajar, y montó una sociedad de gestión para poner las pancartas y recaudar las multas que todos los vecinos, por tener jardín, le pagaban regularmente todos los días.
Moraleja: no importa que cantes mal. Todo es una cuestión de ser creativo en los modelos de negocio.
Vuelve la conversación
Escrito a las 1:08 pm
Uno de los mejores blogs que leo, Boing Boing, ha presentado un nuevo diseño. La cosa no debería ser especialmente reseñable, muchos blogs se rediseñan cada cierto tiempo para adecuarse a tendencias estéticas o simplemente porque les apetece, si no fuera porque en dicho rediseño aparece algo que muchos habíamos echado de menos durante mucho tiempo: los comentarios. Boing Boing eliminó los comentarios hace unos dos años, arguyendo dos muy buenas razones para ello: la primera, que los seres humanos no son escalables, y que, por tanto, el trabajo dedicado al mantenimiento de los comentarios (el llamado gardening: eliminación de spam, barbaridades, insultos y estupideces varias amparadas en el anonimato) excedía el tiempo que los editores podían razonablemente dedicarle. Y la segunda, que el sistema de comentarios no estaba desarrollado de una manera inteligente, tal y como Xeni comentó en una entrevista al hilo del cierre de los comentarios del Washington Post:
“… we had to shut down a comment system because it wasn’t set up in a smart way. I think this really is a technology issue more than it is an issue of any one publication.
Definitely systems that require registration are helpful but really one smart thing is for newspapers to tap into the energy of their readership. If people are excited enough to congregate online and comment about your stuff, sometimes readers can be encouraged to kind of govern the comment section themselves.
Sites like Metafilter and Slashdot, you’ll see some interesting kind of self-policing, self-organizing happening among the people who frequent those forums.“
En ese segundo aspecto, el nuevo diseño parece haber dejado de lado la posibilidad de algún tipo de sistema de metamoderación, para optar por otro diferente: designar una persona encargada del desarrollo de la comunidad y de la gestión de los comentarios. La encargada será Teresa Nielsen Hayden, que lo comenta brevemente en una entrada de su blog, Making light. Una decisión lógica que nos deja ver, por otro lado, la verdadera dimensión que Boing Boing ha alcanzado ya: una página con más de dos millones de visitantes únicos al mes, más de tres millones de suscriptores vía RSS y, consecuentemente, con un responsable técnico, una gestora de comunidad y una empresa, Federated Media, encargada de la gestión de su publicidad.
Lo que el volumen quitó, la posibilidad de mantener unos comentarios con un nivel satisfactorio, el volumen lo devuelve cuando tu dimensión justifica contratar a un responsable para ello, y hasta encontrar un patrocinador específico (HP) para la sección de comentarios. A partir de ahora, cualquiera podrá comentar en Boing Boing, aunque para hacerlo tendrá que, además de superar el filtro de la moderadora, o bien hacerlo en modo anónimo, o darse de alta en el sistema de comentarios de Movable Type, una opción cuidadosamente bien diseñada. Sabiendo que la mayoría de los comentarios provienen de comentaristas anónimos, pero siendo plenamente conscientes del derecho al anonimato en Internet, en Boing Boing han optado por contrabalancear anonimato contra visitas: el 42% de los visitantes de Boing Boing tiene su propio blog, y comentar como anónimos les priva de las posibles visitas que pueden derivarse de quienes lean su comentario, un incentivo sin duda interesante para muchos.
Me resulta interesante que Boing Boing haya optado por esa vía en lugar de la metamoderación por la que optaron desde el principio otros blogs y comunidades como Slashdot, en la que los comentarios inapropiados desaparecen del umbral de visibilidad al ser votados negativamente por la comunidad de lectores. Pero lo importante es que la conversación está de enhorabuena: una conversación que no desapareció - cualquier persona con una página podía participar en ella simplemente enlazando - pero que sí se vio gravemente disminuida, y que bien gestionada y en un sitio como Boing Boing puede aportar muchísimo.
Google News y los comentarios de los implicados en la noticias
Escrito a las 11:52 am
Me llama la atención la nueva prestación de comentarios que Google ha decidido incorporar en Google News: y es que, como comenta Michael Arrington en TechCrunch y como la propia Google dice en su blog oficial, no se trata de simples comentarios de los lectores, sino de algo sensiblemente diferente: “limited comments”, comentarios de personas implicadas en la noticia. Es decir, que para dejar un comentario en la noticia, que aparecerá claramente identificado como tal, tienes que formar parte de lo que Google llama un “special subset of readers”, un “subconjunto especial de lectores”: aquellos que son específicamente participantes en la historia en cuestión. Si estás implicado de alguna manera en una noticia, envías tus comentarios junto con tu explicación sobre la manera en la que estás implicado, y Google, tras verificarlo, publica el comentario. Sin edición ni modificación de ningún tipo salvo eliminar mala educación, insultos y hate speech, pero sólo tras comprobar la implicación del autor en la noticia.
Por el momento, Google no ha sido específico acerca de qué grado de implicación es necesario para poder pertenecer al selecto club que puede publicar un comentario, ni acerca de cómo o con qué velocidad comprobarán tal implicación, algo que hace surgir muchísimas dudas sobre el funcionamiento del sistema: comprobar la implicación de las personas que envían comentarios parece un trabajo arduo y, sin duda, manual, no automatizable. Si Google se toma un tiempo para eso, las noticias, producto perecedero donde los haya, perderán bastante de su necesaria actualidad. Si no se o toma, tendrán que afrontar sin duda demandas por haber puesto presuntamente en boca de algunos implicados comentarios que, en realidad, fueron hechos por identidades falsas que los suplantaron.
Por otro lado, estoy bastante de acuerdo con Michael Arrington: si bien tener los comentarios de los implicados es, en sí, una magnífica idea susceptible de añadir muchísimo valor a las noticias - abramos nuestro periódico online favorito e imaginemos a protagonistas de cualquiera de las noticias participando en los comentarios - la pregunta de fondo es: ¿vale realmente la pena la inversión de tiempo y trabajo necesaria para excluir a aquellos que no son parte implicada? , por otro lado, ¿no se llenarán los comentarios de trabajo desarrollado por agencias de relaciones públicas y abogados asistiendo a los mencionados en cada noticia? ¿Qué implicaciones podría tener construir ese tipo de debates alrededor de las noticias en un sitio con esa visibilidad? Y, por otro lado… con Google News, Google juega con un delicadísimo balance: utilizar noticias producidas por terceros, con la contrapartida de enviarles tráfico en abundancia. Un balance que ya ha tenido episodios de desacuerdo, como en el caso de los editores de diarios belgas, que sin duda alguna se repetirá en otros contextos y con otros protagonistas en el otro lado. En el momento en que Google decide construir contenido a partir de esas mismas noticias y quedarse con las páginas vistas que dicho contenido genera, la reacción de los editores, sin duda, no se hará esperar, y acabará redundando en todo tipo de acuerdos de reparto de ingresos. Verdaderamente, estoy con Danny Sullivan, de Search Engine Land, aunque por razones que van más allá de las que él menciona: aunque la idea pueda parecer inicialmente buena, creo que Google no ha valorado realmente en el lío en que se ha metido.
Astroturfing
Escrito a las 1:50 am
Ante todo, querría pedir disculpas a todos los que habéis estado durante el día de hoy conectados a los comentarios de esta página. El término astroturfing, como muchos sabréis, se refiere al ataque intencionado a un foro o blog por parte de una persona o grupo de personas que intentan dar una apariencia de espontáneo, de comportamiento multitudinario, e inundan una página con comentarios insultantes, fuera de tono o difamatorios, a menudo suplantando identidades. Pues bien, coincidiendo con el curso que estoy impartiendo en Palma de Mallorca, que me ha tenido todo el día, desde las 09:00 a las 19:00 dando clase en la CAEB, una persona o personas, desde una única IP, se ha o han dedicado, utilizando múltiples identidades, a introducir en diversas entradas más de setenta comentarios de variados tipos: difamatorios en los que afirmaba que yo habia copiado no se qué entrada de otra publicación (afirmación cuyo posible fundamento ni siquiera me he molestado en mirar, primero, porque obviamente sé que no lo he hecho, y segundo, por ser una publicación que, sin ánimo alguno de desprecio, no he leído nunca), insultantes a todos los niveles, y, lo más grave, una oleada de comentarios en los que se hacían pasar por mí, firmando como Enrique Dans, simulando respuestas mías e insultando a algunos de mis comentaristas habituales. El principal perjudicado, según he visto, ha sido mi amigo Gorki, quien creyó que efectivamente era yo y tomó el comentario como una ofensa directa que partía de mí, ante lo cual afirmó que no volvería a pasarse por aquí. Todo esto lo cuento “de segunda mano”, dado que no he llegado prácticamente a verlo: como estaba en clase, sólo se me ocurrió llamar a casa y pedir a mi mujer (gracias, cielito) que moderase manualmente los comentarios, y posteriormente, al ver que ese hijo de puta proseguía en su actitud, optar por poner todos los comentarios en moderación, como de hecho me temo que tendrán que permanecer una temporada hasta que decida qué puedo hacer ante este ataque. La idea de tener los comentarios moderados me horroriza, porque creo que coarta muchísimo todo diálogo basado en el intercambio rápido de mensajes, pero tal y como ha sido la cosa hoy, creedme que no queda otro remedio. El asunto ha sido de verdad enormemente desagradable.
De nuevo disculpas tanto a los posibles afectados por insultos, como a aquellos que simplemente os pasasteis a leer y comentar, y os encontrásteis “la casa hecha un asco” por la incontinencia verbal de un sujeto tan profundamente desagradable. En cuanto consulte algunos temas, tomaré una decisión sobre qué hacer en este caso.
ACTUALIZACIÓN: Al revisar los comentarios borrados, he comprobado que el presunto incidente con Gorki también ha resultado ser obra del mismo enfermo, que también lo suplantó a él, llegando a simular una conversación completa entre dos personalidades suplantadas, la mía y la de Gorki. Alucinante. Hay que estar verdaderamente muy mal para hacer algo así…










