El Blog de Enrique Dans

Parar lo imparable, mi columna en Expansión

Escrito a las 9:34 am
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Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Parar lo imparable” (pdf), y es una adaptación a papel de lo escrito el pasado día 26 acerca de las consecuencias del intento de bloqueo judicial a BTJunkie por parte de un juez italiano. A continuación, el texto completo del artículo:

Parar lo imparable

Esta semana, un juez italiano decidió ordenar a los operadores de telecomunicaciones de su país que impidiesen el acceso a una página, BTJunkie, situada fuera de sus fronteras., para encontrarse con que las consecuencias de su intento de censura llegaban en pocas horas: la página pasaba a adquirir automáticamente un mayor nivel de popularidad por el llamado “efecto Streisand”, al tiempo que se creaba otra página gratuita y sin publicidad, Proxyitalia, que permitía a los usuarios establecer conexiones anónimas a esa o a cualquier otra página.

En Canadá el Partido Pirata ofrece por pocos euros al mes una red privada virtual (VPN) que cifra todo el tráfico de un usuario, convirtiendo en prácticamente imposible la tarea de saber qué páginas visita o qué actividades desarrolla en ellas. En Francia y en el Reino Unido, este tipo de servicios de VPN han adquirido gran popularidad como reacción a los inútiles intentos de persecución: IPREDATOR, WiTopia y muchos más ofrecen a los usuarios seguridad, privacidad y libertad para hacer lo que les salga de los bits.

En China, toda empresa con actividad en comercio exterior utiliza una VPN con regularidad: no pueden arriesgarse a que su “gran muralla” les provoque problemas de comunicación con sus clientes. Los particulares, sin embargo, suelen tener más reparos: en un régimen totalitario, usar determinadas herramientas puede convertirte en sospechoso, y puedes encontrarte con alguien llamando a tu puerta para, en el mejor de los casos, hacerte preguntas incómodas.

Quienes defienden la necesidad de espiar a los usuarios, interceptar su tráfico o bloquear su paso a determinados servicios son personas que añorarían vivir en un régimen totalitario, o que albergan el secreto deseo de “cerrar Internet”. Pero como lo primero no es el caso y lo segundo no se puede hacer, esas prohibiciones no son más que burdos intentos inútiles de parar lo imparable. Y además, una solemne estupidez. No será porque no avisamos.

Publicidad en redes sociales: ¿opciones?

Escrito a las 9:58 am
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Artículo sencillo pero esclarecedor en SocialMedia Examiner, Should you advertise on Facebook, LinkedIn or Twitter?, que revisa las tres plataformas de publicidad y las compara en función del tipo de uso que se pretende hacer de ellas.

Sus recomendaciones, básicamente, son:

  • Facebook : para negocios de cualquier tamaño y cualquier presupuesto, con precios todavía bajos, con muy buenas posibilidades de segmentación sociodemográfica y geográfica (en zonas urbanas y ciudades sobre todo) siempre que nos dirijamos a un consumidor individual, no corporativo, y con un uso muy habitual para conseguir seguidores para la página de una empresa dentro de la propia plataforma
  • LinkedIn: exactamente lo contrario, muy eficiente para publicidad dirigida a empresas y al mundo empresarial debido a la abundancia de información de alta calidad en ese ámbito y a la posibilidad de segmentar campañas en función de cargo, función, cualificaciones, experiencia o pertenencia a grupos.
  • Twitter: por el momento, en fase experimental y solo disponible para grandes empresas, pero con un potencial importante para temas de elevada relevancia contextual y temporal. Como sucede en el uso habitual de Twitter, capacidad de lanzar oleadas de atención a un tema puntual de manera ágil y rápida. Hace pocos días comentamos datos en ese sentido utilizando la experiencia de Banesto, primera empresa española en probar las herramientas de Twitter.

¿Mi impresión? En primer lugar, que la experiencia es un grado, y que hablamos de formas de hacer publicidad que están empezando a definirse y en donde tener un conocimiento propio y no intermediado del tema puede resultar en importantes ventajas competitivas. Francamente, no veo este tipo de publicidad siendo gestionado por agencias, sino como algo que la empresa tiene que manejar directamente: gestión rápida y ágil, probando diferentes segmentaciones, y en un entorno de elevada información que posibilita una gestión directa. Y sin duda, combinado con otros métodos, como Google Adwords / AdSense, publicidad display tradicional, etc. para obtener combinaciones que irán además ajustándose, evolucionando y cambiando de manera constante.

¿Experiencias que podáis o queráis compartir en este sentido?

Evita la manipulación de la industria cultural: distribuye esta guía

Escrito a las 1:14 pm
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Hacktivistas publica una guía sobre “Música, cine y televisión legal, libre y gratuita en Internet”, en reacción al burdo intento de lavado de cerebros y diseminación de mentiras interesadas protagonizado por las sociedades de gestión de derechos de autor.

Entidades como Promusicae, la SGAE, la FAP y otros lobbies de las industrias culturales, bajo los auspicios de un Ministerio de Industrias Culturales que pagamos todos pero que se pone siempre al servicio de los intereses económicos de los mismos, publicaron un demencial panfleto lleno de mentiras y difamaciones que pretenden además distribuir en los colegios y en el que, entre otras lindezas, se define un blog como

“Abreviatura de ‘web log’, un diario o revista que se publica en Internet. Los blogs a menudo se utilizan para publicar enlaces a archivos, que pueden ser copias ilegales de música, películas u otros ficheros multimedia”,

amén de numerosas barbaridades más destinadas a crear miedo, incertidumbre y dudas injustificadas, a modo de intoxicación mental.

Ahora, puedes colaborar para tener una juventud mentalmente más sana y libre de injustificados complejos de culpa contribuyendo a distribuir esta otra guía, realizada por Hacktivistas, con postulados mucho más de acuerdo con el sentido común y el ordenamiento jurídico vigente, y que además resonará mucho mejor con los conceptos que esta generación tiene en la cabeza, gracias a su mayor contacto con la red. Reenvía la guía a todos aquellos amigos y conocidos, sobre todo a aquellos que tengan hijos: sin duda te lo agradecerán.

Puedes descargar la guía en este enlace, en este otro, o en este torrent. Ya sabes: que rule ;-)

La nula eficiencia de los bloqueos

Escrito a las 3:55 pm
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El caso BTJunkie en Italia vuelve a demostrar la cortedad de miras de quienes pretenden bloquear o censurar el acceso a sitios situados en el extranjero: a las pocas horas del anuncio de la orden judicial que obligaba a todos los prestadores de servicios de conectividad del país impedir el acceso a BTJunkie, ya habían aparecido proxies de tipo general (y por tanto, con argumentación complicada de cara a su hipotético bloqueo) como Proxyitalia que permitían el acceso a la página en cuestión. Me he pasado un rato curioseando Proxyitalia, que solo funciona con una dirección IP italiana: es un proxy no demasiado rápido, pero libre de publicidad, con múltiples opciones, y de manejo completamente simple.

Servicios de escasa complejidad técnica que pueden ser creados por cualquiera, desde la propia BTJunkie a otros, o que pueden sustituirse con el simple uso de una VPN que asigne al usuario una IP de otro país, evitando así todo tipo de bloqueo. En mi caso, utilizo desde hace tiempo WiTopia porque es el que tenía para mis necesidades de conectividad en mis viajes a China y porque me ofrece una amplia variedad de nodos en todo el mundo para elegir. ¿Como prohibir, salvo en regímenes dictatoriales, páginas en las que el usuario puede introducir la dirección de cualquier otra página? Las alternativas son únicamente dos: ser inútil, o ser totalitario.

Esto es, ni más ni menos, lo que nos espera en España cuando la ley Sinde empiece a generar este mismo tipo de estupideces: varias personas en nuestro país me han comentado tener ya preparados servicios de este tipo. Es más que posible, incluso, que las páginas bloqueadas experimenten, debido al “efecto Streisand“, un incremento en su nivel de popularidad. Un absurdo e inútil juego del gato y el ratón. Como John Gilmore dijo en su momento,

The Net interprets censorship as damage and routes around it.”

(En traducción libre: “la red interpreta la censura como un daño, y la evita rodeándola”). En Italia ya tienen evidencia de ello. Aquí, con una ministra y una industria cultural empeñados en golpear su cabeza contra la pared, tardaremos unos cuantos meses más en verlo.

Adiós a la máquina de escribir

Escrito a las 11:01 am
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Si tienes una máquina de escribir, cuídala, porque ya es oficialmente una pieza de museo. La última fábrica de máquinas de escribir que quedaba en el mundo, la india Godrej and Boyce, acaba de cerrar sus puertas.

Ahórrate los ataques de nostalgia, la evocación del sonido de las teclas y del avance del carro y las peregrinas teorías que la vinculaban a esa imagen romántica del escritor o el periodista sentado delante de una esperando a las musas y a la inspiración: la máquina de escribir era incómoda e ineficiente, la escritura en pantalla aporta muchísimas ventajas sobre ella, y lo normal, lo lógico, era que la máquina de escribir desapareciese completamente o se convirtiese en una especie de elemento de atrezzo. Como es lógico y normal que ocurra con tantas otras tecnologías que han sido relegadas a la categoría de obsoletas.

No vale la pena hacer un drama por ello, ni pretender prolongar la vida de las tecnologías obsoletas mediante cánones o subvenciones sin sentido. Las tecnologías antiguas es ser reemplazadas, dejar huellas culturales y legados de diversos tipos a las tecnologías que las suceden, y pasar tranquila y dignamente a los museos. Es lo que hay. Se llama progreso, lleva ocurriendo desde que el mundo es mundo, y va a seguir ocurriendo. Por mucho que se empeñen algunos nostálgicos.

ACTUALIZACIÓN: Parece ser que la fábrica de Godrej and Boyce no era la última, según algunas fuentes aún existen fabricantes en China, Japón e Indonesia tanto de máquinas como de consumibles para empresas comercializadoras como Swintec, que abastecen mercados residuales con restricciones especiales de uso como las prisiones :-)

#Redada 6: Derechos civiles, activismo e Internet

Escrito a las 12:08 am
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26.04.2011, 19:00h

Lugar: Medialab-Prado. Plaza de las Letras, C/ Alameda, 15 · Madrid

¿Potencian el activismo las redes sociales? ¿Es necesario ocupar la calle con miles de personas para cambiar las cosas y generar debates sociales? Estas y otras cuestiones se debaten en esta nueva edición de #redada, en la que participan algunos de los impulsores de estos movimientos juntos con especialistas de la sociedad en red. Organiza: Antonio Delgado. [streaming en directo]

Hashtag para Twitter: #redada

Iniciativas ciudadanas como #nolesvotesJuventud SIN futuro¡Democracia Real Ya!, se han posicionado en poco tiempo como movimientos civiles con gran repercusión fuera de la red. Una idea o las ganas por cambiar la sociedad y la política bastan para impulsar a través de las redes sociales este tipo de iniciativas y agrupar a miles de personas a su alrededor. Millones de ciudadanos se organizan en la región de Oriente Medio y Norte de África para promover cambios sociales y construir su propia narrativa de lo que está sucediendo.

Participantes:

Nota: Por razones de aforo, se recomienda llegar 15 minutos antes.

Nos vamos a reír mucho recordando el P2P

Escrito a las 4:35 pm
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Leí Fab, de Neil Gershenfeld, allá por el año 2005: es un libro muy recomendable, escrito por el Director del Center for Bits and Atoms del MIT, que habla de la transición desde los ordenadores personales hasta la fabricación personal. Impresoras físicas que crean objetos tridimensionales en capas mediante métodos como el láser, la inyección de polímeros  o composites de diversos tipos, y que permiten replicar prácticamente cualquier objeto partiendo de su expresión en forma de archivo CAD.

Cuando lo leí, me di cuenta de que la tecnología estaba, en realidad, mucho más avanzada de lo que un observador casual podía pensar. Unos pocos años más tarde, veo esta reseña en BoingBoing en la que se da cuenta de la fabricación mediante esta metodología de un reloj perfectamente funcional: instrucciones completas, que incluyen los planos, los detalles, la impresora utilizada… ¡un reloj! No, aquí no aplica el chiste ese de que “el más tonto hace relojes”: cuando puedes, con una simple impresora casera al alcance de muchos, crear prácticamente cualquier objeto a partir de un simple plano y distribuirlo a través de la red, estamos hablando de una revolución que va a hacer que nos ríamos mucho recordando aquellos “problemillas” que tenía la industria de los contenidos con el P2P…

Vete empezando a pensar sobre ello.

Un data center de Google, por dentro

Escrito a las 9:57 am
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Un vídeo creado por Google y pensado para proporcionar tranquilidad a los usuarios actuales o prospectivos de Google Apps, pero que pasa a convertirse en imprescindible en esa colección de vídeos que los profesores de Sistemas y Tecnologías usamos en clase para ilustrar y detallar conceptos sobre la gestión de los data centers, las prácticas de seguridad, green IT, etc… Si quieres más nivel de detalle, hay también un interesante white paper al respecto. Y si quieres ver otros ejemplos y un buen repaso de todos los conceptos implicados, echa un ojo a esta fantástica entrada e infografía de Jason Holzberg para BoingBoing, Data center power use visualized, o a las entradas de mi página agrupadas bajo la etiqueta Green IT, uno de  los temas que cubro habitualmente en mis cursos en IE Business School.

Lloriquear no es una solución

Escrito a las 2:06 pm
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A veces, a Seth Godin le salen entradas como esta, The realization is now, y te das cuenta de que realmente merece la pena seguir suscrito a su blog. Pásate y léela, aunque tengas que perderte sus matices usando traducción automática. A mí, además de gustarme, me recordó a esa viñeta de Hugh Macleod que tenéis a la izquierda.

Sobre todo, léela si eres de los que piensan que la coyuntura actual es fruto de algún tipo de “sarampión” o de “astenia primaveral elevada a escala planetaria” que se pasará más tarde o más temprano. Si eres de los que lloriquean porque “el nuevo modelo no les gusta” y pretende que se puede, gracias a cambios y ajustes legislativos o a técnicas variadas de propaganda, volver al modelo anterior, a aquel que sí les gustaba. Si crees que los trasnochados líderes de ayer con sus trasnochadas cantinelas de ayer van a ser capaces de sacarnos de ésta. Si eres de los que creen que “eso que le está pasando a esta industria o a esta otra son cosas que pueden ser revertidas o que no pueden pasarte a ti”. Si eres de los que no se dan cuenta de que el cambio es tan sumamente grande, que significa el final de toda una era, el agotamiento del modelo que significaron más de ochenta años de Revolución Industrial.

No, las cosas no “volverán a la normalidad”. Con “cambio de modelo” no nos referíamos a tonterías que pueden cambiarse en leyes de economía sostenible con siniestros colofones liberticidas. No hablábamos de cambios cosméticos, ni de ajustes que permitan retomar el status-quo. Pensar que puedes volver a la situación que tenías en el pasado no es una idea. Es un mito.

No es agradable, no es justo, pero es lo que hay. Cuanto antes nos demos cuenta de que el mundo ha cambiado, antes podremos aceptarlo y hacer algo con lo que tenemos. Lloriquear no es una solución escalable.

Y como bonus track en tu lectura sabatina, pásate por Orsai y léete el artículo de David Bravo, y así podrás ver magistralmente ilustradas algunas de las consecuencias de esos cambios. Le ha quedado bordado.

ACTUALIZACIÓN: No te pierdas tampoco la segunda parte de la entrada de Seth, The opportunity is here. Vale la pena.

¡Sorpresa! ¡La nube puede fallar!

Escrito a las 1:45 pm
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Si no leíste la noticia, tal vez te diste cuenta al ver cómo múltiples servicios de compañías diferentes fallaban al mismo tiempo: Foursquare, Reddit, Hootsuite, Quora y varios cientos de compañías más fallaban o sufrían problemas con la caída de la Amazon Elastic Compute Cloud (EC2), una plataforma de cloud computing utilizada por una gran cantidad de servicios.

Según parece, la promesa de independencia entre sistemas que Amazon ofrecía como garantía de redundancia y estabilidad falló estrepitosamente: varios sistemas situados en lugares geográficamente separados fallaron a la vez debido, según parece, a un procedimiento de copia de seguridad descontrolado que hizo incontables copias de sí mismo, en un efecto en cascada que consumió rápidamente todo el espacio disponible y dio lugar a lo que ya se ha dado en llamar el “cloudgate” o el “cloudpocalipsis”. Algo que, efectivamente, nunca debió producirse, y que hace surgir dudas de todo tipo sobre la madurez y desarrollo del cloud computing en su conjunto.

¿O no? En realidad, ¿es lo ocurrido de algún modo diferente a la caída de una central eléctrica? ¿O al fallo de una estación de suministro de agua potable? Si algo sabemos de la tecnología es que es imposible que no falle, y que lo que debemos hacer es tomar las medidas adecuadas para que, cuando falle (no “si falla”, porque el que fallará es algo que alcanza la categoría de certeza metafísica), los efectos del fallo sean lo menos graves posible. La energía eléctrica falla en mi casa con suficiente frecuencia como para que hace años decidiese adquirir un modesto sistema de alimentación ininterrumpida (SAI) de uso doméstico, y me consta que ese tipo de fallos son perfectamente habituales en la vida de mucha gente, no solo en España sino en otros países en los que he vivido. Cuando falla, supone una molestia importante en tu vida diaria, cuando no una pequeña catástrofe debido a problemas de todo tipo. Y si llamas a la compañía, se excusan y te dicen básicamente eso, que es un fallo y que no pueden hacer nada, que las cosas fallan de vez en cuando. Y hablamos de servicios como la luz o el agua, que llevan con nosotros muchos, muchos años, en los que confiamos plenamente y sobre los que construimos muchos aspectos de nuestra vida, alrededor de una fiabilidad que tomamos por descontado.

De acuerdo, el fallo no debería haberse producido. Como hemos dicho en otras ocasiones, la nube es tan buena – o mala – como buenos – o malos – sean sus proveedores. No hay “nube”, hay empresas que proveen servicios en ella. Empresas en las que cifrar determinados niveles de confianza, riesgos que estimar y valorar, evitando tanto un extremo (quedarse sistemáticamente al descubierto) como el otro (invertir más de lo que el riesgo realmente puede llegar a suponer). Tanto el defecto como el exceso suponen problemas, que pueden ir desde la interrupción del servicio y la pérdida de reputación hasta el exceso de coste. La tecnologia, oh sorpresa, puede fallar. Si la posibilidad de ese fallo es crucial para tu compañía, redúndala, preferentemente con diferentes proveedores. Un servicio como este blog que estás leyendo tiene varios sistemas de alerta inmediata, varios procedimientos alternativos en caso de caída dentro de mi proveedor de hosting, Acens, y aún así, a pesar de recibir protocolos de atención similares al de clientes de Acens con una criticidad de servicio infinitamente mayor que la mía, se hace incluso una copia de seguridad diaria sobre Amazon. Y eso que si todo falla… me da prácticamente igual, porque el servicio que proporciona esta página puede ser cualquier cosa menos crítico. El posible impacto de una caída de un día completo de mi blog es prácticamente nulo, porque al día siguiente, mis lectores, seguramente, seguirán estando ahí: me juego cada día mucho más en función de lo que pueda ocurrir dentro de mi cabeza y en consecuencia salga de mi teclado, que de lo que pueda ocurrir dentro de mi servidor.

Lo importante es plantearse una caída como esta, sucedida en un momento de bajo impacto (en pleno período vacacional y en uno de los días de tráfico más bajo de todo el año) como algo de lo que aprender. Para Amazon, entender que los fallos -dentro de un orden – pueden suceder, shit happens, pero que no deben fallar otros elementos fundamentales, como la comunicación. Para quien tiene procesos de verdad críticos con un impacto importante en lo transaccional, traducibles directamente a valor económico, que es preciso redundar en la medida que pueda paliar al menos una parte del posible perjuicio, y que dicho análisis no es una cuenta de servilleta que se hizo una vez al montar el servicio, sino un análisis dinámico en función de las diferentes opciones disponibles, la evolución de su coste, la de nuestro volumen de operación, etc. Un análisis de riesgos, de coste y beneficio, que no se puede descuidar.

AWS has allowed us to scale a complex system quickly, and extremely cost effectively. At any given point in time, we have 12 database servers, 45 app servers, six static servers and six analytics servers up and running. Our systems auto-scale when traffic or processing requirements spike, and auto-shrink when not needed in order to conserve dollars. In the ten months since we launched the public beta of our free, self-serve gamification platform we have handled over one billion API calls. Without AWS, that simply would not have been possible with our small team and limited budget.  Many others have realized similar benefits from the cloud, and AWS has quickly become a critical part of the startup ecosystem.

Keith Smith, CEO de BigDoor, afectado por la caída de Amazon Web Services (AWS)

Efectivamente, Amazon Web Services (AWS) cayó. Ningún sistema está cien por cien libre de fallos, y hay muchas lecciones que aprender de todo esto. Pero sin Amazon, muchas cosas serían sencillamente imposibles. Es, simplemente, un balance de coste frente a beneficio.

Para Amazon, el fallo va a suponer un importante perjuicio. Muchas cosas pueden fallar, pero lo que no debe fallar es la esencia de lo que prometías a tus clientes (sistemas completamente independientes) ni tu comunicación con ellos. El cloud computing está en sus inicios, y veremos fallos como el de ayer en numerosas ocasiones. Pero tan tangibles como esos mismos fallos son sus ventajas en términos de escalabilidad, flexibilidad, coste, rendimiento, eficiencia y muchos otros, hasta el punto de convertirse en ventajas fundamentales que definen, para muchas empresas, el auténtico ser o no ser, la disminución de barreras de entrada que hacen que muchas cosas que de otro modo no serían posibles puedan, efectivamente, ser posibles. Lo cual no quiere decir que, como todo, de vez en cuando pueda fallar.

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