El Blog de Enrique Dans

El fenómeno Kickstarter, mi columna en Expansión

Escrito a las 10:21 am
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Mi columna de esta semana en Expansión está dedicada a la popularización de los modelos de crowdfunding, financiación colectiva o micromecenazgo, y se titula “El fenómeno Kickstarter” (pdf).

A continuación, el texto completo de la columna, enriquecido con los enlaces que utilicé para documentarla:

 

El fenómeno Kickstarter

Kickstarter es un fenómeno interesante y un signo de los tiempos. La página, fundada en el año 2008, sigue un principio aparentemente muy sencillo: ofrece a emprendedores un escaparate para presentar sus proyectos, y un sistema de pagos sencillo y seguro para que cualquiera pueda participar en su financiación, a cambio de una comisión.

El fenómeno, denominado crowdfunding, financiación colectiva o micromecenazgo está proporcionando unos resultados espectaculares: Kickstarter ha recaudado ya más de ciento setenta y cinco millones de dólares para más de veinte mil proyectos, que van desde películas independientes hasta electrónica de consumo. Más de treinta millones de dólares financiaron unos tres mil proyectos de películas y vídeo, y casi veinte millones, tres mil quinientos proyectos musicales: ¿quién decía que la red no ofrecía modelos de negocio viables para los artistas? El 10% de las películas del último Sundance estaban financiadas en Kickstarter.

Define tu proyecto, explica en un vídeo breve por qué crees que deben financiártelo, cuánto quieres y qué piensas hacer con ello, y lánzate. La tasa de éxito, proyectos que alcanzan como mínimo la cantidad solicitada, está en torno al 43%. Pero muchos proyectos se convierten en virales, obtienen una gran popularidad en la web, y exceden, a veces en gran medida, la cantidad que pretendían recaudar. Recientemente, Pebble, una pequeña startup que ofrece un smartwatch o reloj de pulsera inteligente de $150 que se conecta con tu terminal telefónico y permite la instalación de aplicaciones, fue a Kickstarter a buscar cien mil dólares: a día de ayer, llevaba recaudados más de seis millones y medio.

En España, iniciativas como Lanzanos.com, Verkami.com o Goteo.org no han alcanzado aún la popularidad y dimensión de Kickstarter, pero muestran un camino muy interesante. El fenómeno del crowdfunding nos acerca a una idea de economía dinámica, en la que cualquiera puede convertirse en inversor en una pequeña empresa o proyecto que le guste. Algo que, sin duda, nuestra economía necesita imperiosamente. Más movimiento, por favor.

Hablando sobre la SGAE, en El Referente

Escrito a las 6:50 am
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Marta Araújo, de El Referente, me llamó hace un par de días para hablar acerca de la SGAE en modo presente, pasado y futuro, y ayer, al hilo de las elecciones en la entidad de gestión, me citó en su artículo titulado “Enrique Dans: ‘Las irregularidades estaban muy institucionalizadas, son ya algo natural’“.

El misterio de los navegadores y las políticas de uso corporativas

Escrito a las 8:04 am
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Me ha llamado muchísimo la atención esta gráfica sobre uso de navegadores que pillé al vuelo en un tweet de Matt Cutts, y que refleja, de arriba a abajo, la evolución de la cuota de Explorer, Chrome, Firefox, Safari y Opera estimada por StatCounter, una de las fuentes más fiables para ver estadísticas de uso.

En particular, situación general de posiciones de popularidad aparte, lo que me ha resultado interesante es ver la coevolución entre Explorer y Chrome, esas dos curvas dentadas azul y verde que se ven en la parte superior de la gráfica: además de apreciarse claramente la trayectoria descendente de Explorer y la ascendente de Chrome en modo prácticamente espejo, se pueden apreciar claramente las series temporales derivadas de la periodicidad semanal, concretamente el efecto fin de semana. Efecto que, curiosamente, es complementario: mientras los usuarios de Explorer mantienen un elevado patrón de uso en días de semana, los de Chrome lo hacen exactamente al revés, elevan de forma notable su uso en los fines de semana.

¿Explicación? Parece clara y sencilla: durante la semana, la mayoría del uso es corporativo, y muchas empresas mantienen todavía Explorer como única posibilidad configurada para sus usuarios en sus políticas corporativas. Pero ¿qué hacen esos usuarios en cuanto llega el fin de semana y son libres para navegar desde sus casas utilizando el navegador que buenamente se quieran instalar? Directamente, se olvidan de Explorer, y se van a Chrome, marcando esos picos de fin de semana que se superponen de manera exacta a las caídas de uso de Explorer. Una prueba de hasta qué punto son todavía importantes para Microsoft las políticas corporativas que convierten a los usuarios en cautivos y que reflejan una reversión que se ha convertido en signo de nuestros tiempos: hace no tantos años, la empresa era ese entorno tecnológicamente avanzado que para muchos usuarios significaba el primer contacto con un ordenador y con un nivel de sofisticación elevado. Ahora, las empresas se han convertido en entornos atrasados, muchos usuarios tienen mejores ordenadores y programas en sus casas, debajo del brazo o en sus bolsillos que los que tienen en su mesa de trabajo en la empresa, y muchos sienten incluso que cuando entran a trabajar tienen que hacerse a sí mismos un downgrade a una versión anterior, una especie de “viaje al pasado” al que no suele acompañar ningún tipo de nostalgia positiva.

Pocas veces una serie temporal se puede interpretar de una manera tan clara y reveladora.

La música y la red: nadie dijo que fuese a ser fácil

Escrito a las 8:14 am
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Este artículo de David Lowery en The Trichordist titulado Meet the new boss, worse than the old boss? me ha parecido excepcional para intentar entender los modelos actuales para la música en la red y, sobre todo, las razones por las que los músicos expresan su preocupación: modelos incompletos, con rentabilidades escasa o nulas, en los que una serie de nuevos actores juegan papeles de intermediación de diversos tipos que, según este análisis, dejan muy escasas posibilidades a quien de verdad pretenda vivir de la creación. El artículo es muy largo y requiere una lectura reposada, pero si te interesa el tema de la música en la red, te lo recomiendo vivamente.

Aunque obviamente no estoy de acuerdo con muchas de las visiones que el artículo plantea, sí me ha parecido interesante reseñarlo: muestra cómo un músico – a quien, además, no podemos en absoluto achacar el ser precisamente un “inculto tecnológico” – analiza con cierta profundidad las opciones que ve en la red y concluye que “los nuevos jefes” (Apple, Google, Spotify, etc.) son aún peores que “los jefes anteriores” (las discográficas).

¿La respuesta? A mí me parece muy clara, y he intentado plasmarla en el título de la entrada. Ante un cambio en el escenario tecnológico, lo que no se puede hacer es esperar que, en virtud de algún tipo de “magia cósmica”, todos nuestros problemas se arreglen como si hubiésemos sido agraciados con un premio de la lotería. Internet no ha venido para arreglar los problemas de los artistas y creadores con sus discográficas, problemas que obviamente existían y eran, además, muchos y muy graves. Durante mucho tiempo, hemos vivido en un mundo en el que las discográficas controlaban la producción arrogándose toda capacidad de decisión sobre qué artistas eran producidos y cuáles no, además de la posibilidad, en la mayoría de los casos, de influenciar la manera en que producían su música, las instrumentaciones, las producciones o incluso el estilo con el que se peinaban o vestían. Además, controlaban en gran medida los gustos del público mediante canales de distribución sobre los que ejercían una importante influencia, mientras regulaban el volumen de apuesta que hacían por cada artista en virtud de criterios que nada tenían que ver con lo artístico, sino con lo meramente comercial. Si alguien de verdad pensó en algún momento que las discográficas tenían interés en la cultura, en los artistas o en su bienestar, que lo vuelva a pensar.

Ahora, por mucho que algunos no se quieran enterar, vivimos una época diferente. Diferente en todos los sentidos. Con nuevos actores, con estructuras de intermediación distintas, con una cadena de valor basada en etapas diferentes, con un reparto de márgenes completamente rediseñado. Pero esa etapa no ha venido específicamente a solucionar los problemas de la anterior, ni mucho menos puede hacerlo mientras las estructuras de la etapa anterior todavía parasitan las cadenas de valor con exigencias de rentabilidades injustificadas e injustificables. A ver, volvamos a la Biología: son los individuos los que se adaptan al ambiente, no al revés. El ambiente no cambia para adaptarse a ti. Ante un nuevo entorno, los músicos deben evolucionar para encontrar su sitio, no pueden esperar que todo el entorno gire a su alrededor para, en función de alguna extraña conjunción galáctica, solucionar todos sus problemas. Ante un entorno como la red, lleno de posibilidades y oportunidades, hay que reaccionar con proactividad. Como en todas las industrias que sufren el impacto de la disrupción, los que ya desarrollaban con mayor o menor éxito su actividad en la situación anterior son los los que peor lo pasan, porque sus intentos de adaptación se llevan a cabo mientras intentan aferrarse a la situación anterior. No hemos visto a ninguna discográfica grande – sí a algunas independientes – intentar reconvertirse: están demasiado ocupadas insultando a sus clientes, reclamando leyes más severas para perseguirlos, haciendo lobbying e intentando defender sus posiciones. El paso de un modelo de venta de copias en una economía de la escasez a uno completamente distinto caracterizado por la disponibilidad, la ubicuidad y la abundancia no es sencillo. Pero esos tres factores, nos pongamos como nos pongamos y cambiemos las leyes que cambiemos, van a seguir ahí. Son, simplemente, una característica del entorno.

La situación del artista en en actual entorno definido por la red no es sencilla. En realidad, la vida de los artistas pocas veces lo ha sido. Márgenes míseros, sacrificio de unos canales para promocionar otros, nuevos factores críticos, procesos de comunicación radicalmente diferentes… de acuerdo: no hay adaptación gratuita. Pero es lo que hay. Y lo que no veo es ninguna búsqueda de la inmolación del artista en algún tipo de altar dedicado a los dioses de la tecnología. Muy posiblemente, la nueva generación de creadores nacidos ya en un entorno en el que la red es una realidad innegable que lo rodea todo tenderán a tener una actitud más positiva. El viejo jefe que menciona el artículo de Lowery, fuese malo o malísimo, ha muerto. Aún camina por ahí como un zombie persistente y todavía puede llegar a cobrarse algunas víctimas con sus desesperados mordiscos, pero ha muerto. ¿El nuevo jefe, si es que efectivamente lo hay? No saldrá gratis, y exigirá muchos cambios y adaptaciones de todo tipo. Para vivir en la red – y vas a vivir en la red lo quieras o no – hay que aprender sus reglas. Nos queda mucho por ver…

Las amenazas a la web, en Vía@IEBusiness, en El País

Escrito a las 2:31 pm
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Mi primera participación en Vía@IEBusiness, el blog de IE Business School en El País, es un vídeo de tres minutos dedicado a analizar la visión que está empezando a comentarse cada día más acerca de las principales amenazas al desarrollo de la web, expresada fundamentalmente en dos entrevistas recientes en dos medios diferentes a Tim Berners-Lee y a Sergey Brin, que ya hemos mencionado (con hilos de comentarios bastante recomendables) en entradas anteriores. La han titulado como “Enrique Dans analiza las principales amenazas al desarrollo de la web“.

Mi participación en Vía@IEBusiness intentaré que sea habitual, y tenderé a centrarla en el formato vídeo en píldoras cortitas de tres minutos, aprovechando que es un formato en el que me encuentro bastante cómodo pero que no hago prácticamente nunca por mi cuenta en mi propia página. En Vía@IEBusiness encontrarás participación de muchos otros profesores de IE Business School tanto en formato vídeo como texto o entrevista, pero me ha parecido que para mí tenía sentido intentar utilizarlo para aportar un cierto valor diferencial con respecto a lo que publico habitualmente.

Conceptos sencillos en retail combinando proyección y sensores

Escrito a las 7:12 am
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Lo he visto en Mashable: un escaparate que combina el objeto físico, en este caso un zapato femenino, con información extendida que incluye las características del mismo, su precio y, más interesante, información sobre la disponibilidad en inventario en función de la talla. Un concepto relativamente sencillo creado por Perch Interactive, una pequeña startup de cuatro personas cofundada por un graduado del MIT que trabaja en la aplicación de sensores de presencia y tecnologías de proyección sobre superficies en espacios comerciales, y que sirve de ejemplo para ver las interesantes posibilidades en el mundo del retail, del que hemos hablado en otras ocasiones. En la página de la compañía puedes ver aplicaciones a pequeño electrodoméstico (Roomba), electrónica (cámaras de fotos), bebidas o gafas de sol.

Empieza a haber un buen número de ejemplos interesantes del uso de este tipo de tecnologías de interacción basadas en proyección y sensorización, bien aplicados a entornos comerciales, o incluso proyectos españoles aplicados al hogar. Prepárate para ir encontrándote conceptos similares muy pronto en cada vez más sitios…

Megaupload: tres meses después… ¿qué?

Escrito a las 2:44 pm
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La evolución del caso Megaupload desde que el pasado veinte de enero, hace tres meses, se anunciase la rocambolesca operación policial internacional que cerró la página, encarceló a los principales directivos de la compañía e incautó los bienes de su fundador, empieza a dejar lugar a pocas dudas.

Desde el primer momento lo comentamos: no se trata de defender a Megaupload. Ya habrá abogados para ello. Si han cometido delitos que deben ser llevados ante la justicia, que así sea, dentro lógicamente de los límites de las necesarias garantías judiciales que deben regir, aunque desgraciadamente no siempre rigen, en los estados democráticos. Pero a medida que pasa el tiempo, la “inequívoca imagen” de aquel “gordo delincuente que posaba con armas y coches de lujo” empieza a dejar ver una fotografía un poco diferente: la de una persona que, sin entrar en sus características físicas o en su gusto a la hora de escoger en qué gasta su dinero, ha sido víctima de una de las operaciones más mafiosas, alucinantes, ridículas e injustificadas que hemos podido ver a nivel mundial.

Una operación que empieza a dejar claro – ya empezaba a traslucirse al mes de la operación, cuando hicimos este mismo análisis – que ni las luces eran tan luces, ni las sombras eran tan sombras en este caso, y que en realidad todo indica cada vez más que la operación simplemente se hizo para frenar la ambición de una compañía que cada vez contaba con más simpatías entre los creadores, que estaba preparando el lanzamiento de un nuevo proyecto de desintermediación para trabajar directamente con ellos y proporcionarles mejores rendimientos económicos que el sistema establecido, que tenía bastante avanzado con la banca de inversión un plan para salir a bolsa con un importe de varios miles de millones, y a la que se acercaban incluso las propias discográficas para poder trabajar con ella. En el fondo, una operación mafiosa, un auténtico complot que una industria tradicional completamente inadaptada urdió con el Estado norteamericano saltándose todos los controles razonables para poder favorecer sus intereses económicos. Algo que cada vez sugiere más que lo que vimos fue un turbio acto de corrupción institucional.

Tres meses después. ¿a qué apuntan todas las evidencias? Por un lado, numerosos profesionales y estudiosos del derecho afirman que, simplemente, no hay caso, que el Estado lo va a tener muy difícil porque claramente se extralimitó en sus actuaciones, y que ha provocado un daño completamente injustificado a los usuarios legítimos del sistema. Que el cierre de Megaupload no ha provocado ningún tipo de beneficio para la industria: el tráfico, simplemente, se ha desplazado a otros sistemas. Pero no solo eso: además, Kim Dotcom está en libertad, le han sido devueltos parte de sus bienes injustamente confiscados, se apunta a que hubo graves irregularidades en su detención, sus argumentaciones suenan de lo más razonable, y sus intentos por contratar a buenos abogados y representantes legales en los Estados Unidos se están viendo dificultados por las acciones del gobierno, que pretende denegar su derecho a una defensa jurídica justa. Y finalmente, podría incluso que el juicio ni la extradición siquiera llegasen a tener lugar: ni siquiera hay cargos suficientes como para poder pedir la extradición. La prueba definitiva de que todo el caso es una farsa.

Simplemente impresionante. Tres meses después, el caso Megaupload parece algo completamente distinto de lo que los medios contaban y de lo que algunos creían. A veces, las cosas no son lo que parecen. O peor: sí lo son.

El copyright como la Ley Seca de nuestros días

Escrito a las 11:09 am
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No hay versión en castellano y la función de transcripción de los subtítulos no va demasiado fina, pero vale la pena ver este vídeo al que he llegado vía Techdirt en el que Ben Huh, fundador y CEO Cheezburger, Tom W. Bell, un profesor especializado en propiedad intelectual, y Ben Sheffner, de la Motion Pictures Ass. of America hablan acerca de los conceptos fundamentales de la propiedad intelectual y los problemas derivados de su aplicación, incluyendo el ya famoso y brillante análisis Copyright duration and the Mickey Mouse curve, y se califica como “la ley seca (Prohibition) de nuestra generación”, una analogía que ya he utilizado en varias ocasiones.

Como en el caso de la tristemente famosa Ley Seca, que se convirtió en incentivo para mafias de todo tipo y que contribuyó claramente a empeorar el problema que pretendía supuestamente solucionar, el copyright deberá ser objeto de una revisión profundísima, que replantee completamente sus principios más básicos para adaptarlos a un mundo digital.

Transparencia y consecuencia, mi columna de esta semana en Expansión

Escrito a las 8:58 am
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Mi columna de esta semana en el diario Expansión se titula “Transparencia y consecuencia” (pdf), y habla de la presentación del borrador de la importantísima ley de transparencia, de sus agujeros y lagunas, y de cómo la buena idea de abrir una página para llevar a cabo un proceso de revisión del mismo por parte de la ciudadanía trae ahora consigo una lógica consecuencia: ahora, las sugerencias y aportaciones, más de tres mil seiscientas, deben ser tenidas en consideración si se quiere que el proceso tenga realmente sentido y no quede como una simple declaración de intenciones. Tocamos el tema anteriormente en esta otra entrada titulada “La enorme importancia de la transparencia“.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Transparencia y consecuencia

Existen muchas razones para pensar que el recientemente presentado borrador de la ley de transparencia supone un momento crucial para la credibilidad de la política española.

Por un lado, por su radical importancia: España no podía permitirse ser el único país del continente de más de un millón de habitantes que no tenía una ley de transparencia y acceso a la información pública. Por otro, por la decisión tomada por el Ejecutivo de presentar el borrador a consulta ciudadana en una página web, decisión indudablemente positiva, pero que se vería gravemente desvirtuada si, tras ella, no se realizase una incorporación seria de las propuestas más significativas recibidas. Preguntar a la ciudadanía para, posteriormente, ignorar las más de tres mil seiscientas aportaciones emitidas por ésta no sería consecuente.

Además, el borrador manifestaba carencias significativas. En un país asolado por escándalos de corrupción, el borrador propuesto tenía agujeros, excepciones y lagunas que desnaturalizaban claramente sus posibilidades. Así se puso de manifiesto en la reacción ciudadana que llevó a la recogida de más de ochenta y cinco mil firmas en  Avaaz.org, evidencia clara del sentir generalizado. Problemas como el no reconocimiento el derecho de acceso a la información como  derecho fundamental, del principio de publicidad de toda información pública, de la necesaria proactividad en su publicación o la configuración adecuada de las excepciones para evitar su uso abusivo, entre otras carencias, deben ser necesariamente corregidos para dotar de sentido a una ley fundamental para la mejora de nuestra calidad democrática.

Según los mensajes recibidos desde la Cumbre de Gobierno Abierto celebrada recientemente en Brasilia, el texto del borrador será revisado para incluir muchas de estas propuestas. Resulta fundamental, y consecuente con el hecho de haber pedido opinión a la ciudadanía, que se aproveche el momento para dotar a nuestro país de una ley de transparencia fuerte y exhaustiva, que elimine el secretismo y contribuya a poner coto a la corrupción.

La red de todos frente al modelo de negocio de unos pocos

Escrito a las 7:34 am
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Record labels have a very strong voice when it comes to arguing for their particular business model, which is in fact out of date. The result is that laws have been created which make out as if the only problem on the internet is teenagers stealing music. The world is bigger than that. The internet is bigger than the music industry. The economic impact of the internet is bigger than the music industry.”

Sir Tim Berners-Lee, 18 de abril de 2012

 

(“Las compañías discográficas tienen una gran influencia cuando buscan proteger su modelo de negocio, un modelo a día de hoy obsoleto. El resultado es que han conseguido crear leyes que hacen parecer que el único problema de internet son los quinceañeros que se bajan música. El mundo es mucho más grande que eso. Internet es mucho más grande que la industria de la música. El impacto económico de internet es mucho mayor que la industria de la música”)

 

Berners-Lee: Don’t let record labels upset web openness, ArsTechnica.

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