El Blog de Enrique Dans

Entrevistado por Milton Vela en CaféTaipá

Escrito a las 9:14 am
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Milton Vela me entrevistó en mi hotel de Lima poco después de mi conferencia en la Universidad del Pacífico para su blog, Café Taipá, y acaba de publicar en YouTube la primera entrega y la segunda. Hablamos sobre community management y gestión del cambio, y sobre agencias de publicidad y su relación con los clientes:

 

 

En la segunda hablamos sobre Facebook, mis impresiones sobre el Perú, y en general sobre la web social.

 

¿Podría resistir Google un bloqueo de sus usuarios a sus fuentes de ingresos?

Escrito a las 10:36 am
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¿Puede una empresa que depende tanto de la percepción de sus usuarios como Google tomar decisiones que abiertamente contravienen los intereses de estos? Hipotéticamente, ¿qué ocurriría si una acción creciente entre usuarios de Google apuntase directamente no a un boicot directo de sus productos, algo a día de hoy casi imposible y decididamente poco práctico, sino a un ataque directo a sus fuentes de ingresos?

La reflexión no es baladí: el pasado 18 de enero, una protesta colectiva en la red con más de sesenta mil páginas en negro y con el apoyo, entre muchos otros, de la propia Google, logró torcer la voluntad de un gobierno de los Estados Unidos donde los lobbies de la propiedad intelectual tienen aparente carta blanca, y culminó con la suspensión del proceso legislativo de dos proyectos abiertamente nocivos para la red, SOPA y PIPA. ¿Es posible utilizar el poder de la red para hacer entender a Google que queremos que siga siendo el buscador que responde a nuestros intereses de una manera lo más transparente posible, y no un sistema que promociona u oculta páginas en función de los intereses de un lobby determinado?

A día de hoy, el dominio de Google es aplastante, y está basado además en una premisa: crear buenos productos que todos queremos usar. Pedir a los usuarios que renuncien a usar su motor de búsqueda o su correo electrónico favorito es simplemente absurdo, y solo concitaría un apoyo minoritario, el de aquellos con una postura más radical. Sin embargo, se pueden llevar a cabo otras acciones que posibiliten que Google haga tangible la protesta, al tiempo que ejerzan presión sobre lo más delicado de una empresa: sus fuentes de ingresos. En el caso de Google, además, hablamos de una empresa con un nivel de concentración de ingresos enorme, 37.9 mil millones de dólares en 2011, de los que un 96% provienen de una sola línea de actividad: la publicidad. Si un número mínimamente significativo de usuarios deja de ver la publicidad que Google pone en su red de páginas propias y ajenas, la empresa lo nota.

¿Qué hay que hacer, como usuarios, para privar a Google de nuestra contribución a sus ingresos? Para afectar los ingresos de Google no es necesario boicotearla ni dejar de usar sus herramientas. Sencillamente, utilizar los mecanismos que la propia Google ofrece para ello. Y alguno más. Vamos por pasos:

  1. Vete a la página que especifica tus preferencias de anuncios y, tras identificarte, inhabilita las dos opciones que te encontrarás, haz opt-out tanto de “Anuncios en búsquedas y en Gmail” como de “Anuncios en la web“. Hasta el momento, esta opción, relativamente oscura y enterrada en las preferencias del usuario, ha sido claramente minoritaria, pero es la que da permiso a Google para utilizar tus preferencias e intereses, para vender tus impactos publicitarios a los anunciantes por un importe mayor en base a su mayor nivel de cualificación. Bloqueando estas opciones no pierdes ninguno de los servicios de Google, simplemente recibirás publicidad más genérica, no basada en tus hábitos, y puedes volvera a activar las opciones en el momento que quieras.
  2. Instala AdBlock Plus en tu navegador y, una vez instalado, vete a sus opciones generales y asegúrate de que la opción “Me gustan los anuncios de texto en las búsquedas de Google; enséñamelos.” está desmarcada. AdBlock Plus es una herramienta genial, pero peligrosa: usándola sin definir listas blancas podrías estar privando a tus páginas favoritas de sus fuentes de ingresos. Te recomiendo que vayas a esas páginas, a aquellas en las que la publicidad no te resulta especialmente molesta pero a las que quieres apoyar económicamente, y pulses el botón de AdBlock Plus para dejarlo en verde. Un pequeño gesto, pero que quienes están detrás de las páginas que lees todos los días agradecerán. Si se trata de sitios que abusan de la publicidad y te resultan molestos, déjalos bloqueados. Ya aprenderán. Y ya puestos, si quieres contribuir al sostenimiento económico del desarrollador de AdBlock Plus, puedes hacerlo donando la cantidad que quieras en el enlace que pone “¿Sabías que este es mi trabajo a jornada completa?”
  3. Con estas dos acciones, ya hemos quitado de nuestra vista una parte muy significativa de la publicidad de Google, y además, se lo hemos dicho claramente. Ahora vamos a impedir que recopile información sobre nosotros: instálate DoNotTrack Plus (le dediqué un artículo no hace mucho) o Ghostery y bloquea específicamente el seguimiento de Google. Puedes aplicarlo en su totalidad o puedes excluir aquellos productos o páginas en los que notes algún tipo de problema, simplemente recuerda que lo tienes por si notas algún tipo de interferencia. Como en el caso del plugin anterior, todo es perfecta y fácilmente reversible.
  4. Si quieres ir todavía más allá, intenta sustituir aquellos productos de Google que estimes oportuno. Sustituir al buscador puede parecer complicado: el mercado, sobre todo en algunos países, se ha vuelto tan hegemónico que da auténtico miedo, y las barreras de entrada a la competencia se han elevado hasta el punto de convertirlo en prácticamente un duopolio. En este sentido, probar a utilizar DuckDuckGo es un gesto tal vez simbólico, pero que algunos pueden querer hacer como compromiso personal. DuckDuckGo es un metabuscador de código abierto combinado con un pequeño crawler propio: utiliza múltiples fuentes y, por una cuestión de principios, no recolecta información personal ni filtra sus resultados en función de la misma, evitando el llamado “efecto burbuja“.
  5. ¿Más allá? Prescinde de otras cosas. Puedes abandonar Chrome, por ejemplo, y volver a Firefox, que sigue siendo un gran navegador y tiene detrás a la fantástica Mozilla Foundation. O renunciar a aquellos productos de Google para los que encuentres una alternativa razonable, todo depende de tus necesidades y de la criticidad de ese producto para ti.

España es el país líder del mundo en cuota de mercado para Google: no es un país especialmente importante en su cuenta de resultados global, pero sí uno en el que puede medir adecuadamente. Lo importante no es adoptar una posición “religiosa”: estaríamos simplemente demostrando a Google que sin sus usuarios, no es nada, y que no puede actuar de espaldas a nuestros intereses o tomar decisiones que abiertamente nos perjudican en funciónd e intereses de terceros. Obsérvese la ironía: hablo de bloquear la publicidad de Google, pero lo publico en Google+, propongo donar a AdBlock Plus, pero hago mi donación con Google Wallet. No se trata de “boicotear Google”, sino de transmitir un sentimiento, una protesta, y de hacerlo demostrando que, si la acción toma cuerpo, la empresa puede tener un problema. Recordar a Google que se debe a sus usuarios. Si Google quiere irse a la cama con los lobbies del copyright, allá ella. Pero no con mi dinero.

¿Se puede seguir confiando en Google? La respuesta es NO.

Escrito a las 11:25 am
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Resulta difícil expresar únicamente con palabras el enorme error y la estupidez que supone el reciente anuncio de Google de empezar a penalizar en sus resultados de búsqueda a aquellas páginas que hayan sido objeto de peticiones de retirada de contenidos por parte del lobby del copyright: pocas cosas son susceptibles de terminar causando más daño a  la compañía. Voy a intentar dar cuenta de ello con una pequeña recopilación de enlaces recientes al respecto.

La Digital Millenium Copyright Act (DMCA) es cualquier cosa menos una ley correcta o balanceada. Es el resultado de las presiones de un lobby para sostener sus privilegios, ha sido y es objeto de muchísimas críticas, y es una herramienta de la que constantemente se abusa. Ninguna legislación promovida por el monopolio del copyright responde a las exigencias mínimas y razonables para una ley: ni son necesarias, ni son efectivas, ni mucho menos son proporcionadas. Todo es, simplemente, una farsa y un abuso. Aquí puedes ver cómo reaccionaría la MPAA si alguien robase en su coche.

Sin embargo, Google ha decidido que, “por el bien de sus usuarios”, va a utilizar las reclamaciones a un sitio en función de la DMCA como criterio para relegar la aparición de ese sitio en sus páginas de resultados a posiciones menos visibles. A partir de ahora, si usas Google para tus búsquedas, ya sabes: los resultados que obtengas no serán los más relevantes para ti, sino (primero) los productos de la compañía, (después) los que al lobby del copyright le gusten, y (finalmente) aquellos que respondan al otrora sacrosanto algoritmo. ¿Qué será lo siguiente? ¿Penalizar a los que la critican?

Con muy buen criterio, Mike Masnick reúne en Techdirt una lista de siete razones por las que Google comete un grave error al filtrar sus resultados en función de la DMCA:

  1. Es un cambio que no va en el interés de sus usuarios, que pueden estar buscando precisamente aquello que Google decide arbitrariamente ocultar. Google es ahora tu “policía moral”: “sí, sabemos que estás interesado en eso, pero como creemos que no te conviene, no te lo mostramos”.
  2. Es un cambio para favorecer los intereses de un lobby empresarial. Que se vayan preparando en Google para recibir unas cuantas peticiones similares de otros tantos lobbies empresariales.
  3. Nunca es suficiente: acaba de anunciarse, pero la industria ya está pidiendo más cambios.
  4. Google acaba de cargarse uno de los argumentos fundamentales en su defensa en casos antimonopolio: que sus resultados eran lo mejor para sus usuarios, no para favorecer a una industria determinada.
  5. Perjudica a la innovación: la medida no va a afectar a YouTube, porque es propiedad de Google y así lo ha negociado en una muestra más de hipocresía. Pero imaginemos que YouTube empezase ahora y no hubiera sido adquirido por Google: dado que al principio, YouTube recibió una gran cantidad de peticiones de retirada de contenidos, nunca habría alcanzado visibilidad en los resultados de Google, y muy posiblemente no habría tenido el éxito que tuvo (y que llevó a Google a adquirirla).
  6. Va a dañar a otros buscadores, especialmente a aquellos que intenten competir con Google y no tengan medios como el ContentID para ofrecer a la insaciable industria de contenidos. Nunca una industria condicionó tanto la innovación.
  7. No va a hacer nada para detener el problema, porque el problema no es que Google lo muestre, sino que una industria estúpida se niega a dar a los usuarios lo que los usuarios demandan. Y que no, no es “el todo gratis”, sino unas condiciones y modelos justos y razonables para obtener sus productos.

Hace mucho tiempo que Google dejó de ser un modelo de limpieza y virtud. Google es la empresa que privilegia sus productos sobre los de terceros para obtener ventajas para los mismos basadas en el monopolio que ostenta en la búsqueda, la que retuerce las leyes al máximo para no pagar impuestos, o la que es multada por las autoridades por utilizar agujeros de seguridad en un buscador para obtener ilegalmente información sobre sus usuarios. La pregunta clara es: ¿podemos seguir confiando en Google? Y la respuesta, después de este último cambio en su algoritmo, es muy sencilla: NO.

HTC, RIM, Motorola y la complejidad del mercado smartphone

Escrito a las 12:31 pm
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Una serie de análisis y noticias publicados recientemente pueden proporcionar, adecuadamente balanceados, una idea de hasta qué punto se ha vuelto complejo el panorama que rodea al fenómeno smartphone. Además del caso de Nokia, analizado hace no mucho tiempo, parece interesante detenerse, a raíz de los últimos acontecimientos, en los de HTC, RIM y Motorola.

HTC es un caso interesantísimo: una empresa que no parece cometer ningún error grave, con reputación de buen fabricante, que se apunta a la marea Android con todas sus consecuencias y que logra crecer con ella de manera formidable, pero que en los últimos seis meses parece haber caído en desgracia de manera imparable: ninguno de sus terminales recientes consigue convertirse en éxito, sus ingresos y beneficios han entrado en barrena, y la compañía taiwanesa ha pasado a valer en torno a un tercio de lo que valía el pasado marzo.

De RIM hemos hablado en innumerables ocasiones, y no por ello deja de generar historias interesantes: hace poco supimos por unas declaraciones de su actual CEO a The Telegraph que la compañía había sopesado seriamente la posibilidad de adoptar Android, un movimiento que podría haber sido sumamente interesante al combinar el sistema operativo de más fuerte crecimiento con una de las características que los usuarios parecen reclamar con más consistencia y que se convirtió en su momento en la característica de la marca: el teclado. Por el momento, ninguna de las marcas que han intentado poner en el mercado un terminal Android con teclado parece haber obtenido el favor del público: ¿qué habría ocurrido si quien lo hubiese hecho hubiese sido RIM? La decisión de pasar de ser un desarrollador importante en software a ser simplemente un fabricante de terminales a los que otros dan vida es eminentemente compleja, pero cada día parece más claro que RIM, en su evolución, había perdido el tren en lo referente a convertirse en una plataforma abierta (una para la que los programadores encontrasen interesante desarrollar aplicaciones), por lo que la opción de pasarse a Android podría no haber sido ninguna tontería. ¿Podría el fabricante canadiense haber optado al puesto que orgullosamente ocupa Samsung hoy, una Samsung de la que incluso se llegó a rumorear que podría licenciar la plataforma de RIM? ¿Cuánto tiempo permanecen abiertas a día de hoy para un fabricante ventanas de oportunidad como la de licenciar Android o vender a Samsung? Decididamente, la tarea de salvar a RIM a día de hoy parece enormemente compleja.

Finalmente, Motorola: la gran paradoja. De ser una marca en claro declive, a encontrarse hace un año con una adquisición que presuntamente tuvo lugar para hacerse con el conjunto de patentes de la compañía, y a ver cómo, un año después, los planes de quien la compró comienzan por reducir drásticamente su tamaño, despedir al 20% de sus trabajadores, unos cuatro mil, con el ánimo de convertir sus números en negros, y dedicarla a la fabricación de terminales de alta gama. ¿El problema? Que dedicar Motorola a escaparate de los avances de Android podría claramente llevar a otros fabricantes a recelar del sistema operativo de Google, al tiempo que el desarrollo de la plataforma sigue llenando las arcas de un competidor, Microsoft, que presiona a otros fabricantes – salvo a la propia Motorola – so pena de denunciarlos por infracción de supuestas patentes. Hoy, The Guardian calificaba la adquisición de Motorola por Google de hace un año nada menos que como “el peor error de la compañía”.

En el mercado smartphone se están desarrollando una gran parte de las estrategias que caracterizarán el acceso a la red del futuro. Pero además está convirtiéndose, por su velocidad y complejidad, en uno de los escenarios perfectos para la discusión de casos de gestión empresarial en las escuelas de negocios. Y para quienes aspiran a sobrevivir en él, en una auténtica locura.

 

ACTUALIZACIÓN (06/07/2013): J.M. Sánchez cita la frase final de esta entrada en su artículo “La fabricación de móviles: ¿un éxito asegurado?“, en ABC.

Visiones de futuro en economías recesivas

Escrito a las 11:17 am
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Me ha parecido muy interesante la lectura de este artículo de hace unos días en GigaOM, titulado Portugal shows how the Eurozone crisis is turning the old world upside down: una crisis que da la vuelta a las situaciones habituales y que convierte a economías europeas que una vez fueron fuertes (o creyeron serlo) en posibles proveedores de talento y mano de obra a bajo coste para los pujantes mercados de América latina.

Un país como Portugal, convertido en un sitio en el que establecer compañías a bajo coste con la posibilidad de fichar programadores e ingenieros bien formados y baratos, con el fin de atacar un mercado brasileño infinitamente más grande y pujante, en el que cubrir un puesto de similares características puede venir a costar más del doble. Si eres joven en Portugal y quieres conseguir trabajo, la receta es sencilla y te la dice tu propio Primer Ministro en una sola palabra: emigra.

Una lectura recomendable para aventurarse a intentar visualizar el futuro próximo de un país como España, en el que la evolución del desempleo supera ya lo que cualquier sentido común en sus cabales puede llegar a aceptar, donde todas las perspectivas apuntan a una economía puramente de servicios, y que cada día mira con más envidia el rápido crecimiento del eje latinoamericano conformado por Chile – Perú – Colombia. Para un español hoy en día, visitar esa zona es casi como una terapia. Que comiencen a aparecer empresas interesadas en esos mercados que miren a España como posible fuente de mano de obra puede ser simplemente cuestión de visión y de tiempo.

 

Sobre Abraham Lincoln, la confianza y la reputación

Escrito a las 2:05 pm
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A la izquierda, una de las fotografías más conocidas de Abraham Lincoln, decimosexto Presidente de los Estados Unidos. A su derecha, Daniel Day-Lewis, actor que lo interpreta en la próxima película dedicada al personaje, “Lincoln“. Solo con ver la caracterización e imaginarme la interpretación me han entrado unas ganas impresionantes de verla.

Pero en realidad, prodigios de la caracterización y del maquillaje aparte, me apetece mucho ver la película por la dimensión del personaje, uno de los más admirados y prolíficos en buenas citas de la historia de los Estados Unidos. Y en particular, por ver si utilizan una frase sobre cuya atribución nunca ha habido seguridad, que es posible que Lincoln nunca pronunciase, pero que cobra una enorme relevancia en su dimensión en la red. Concretamente, una que dice

“You can fool some of the people all of the time, and all of the people some of the time, but you can not fool all of the people all of the time.”

(Puedes engañar a todo el mundo algún tiempo. Puedes engañar a algunos todo el tiempo. Pero no puedes engañar a todo el mundo todo el tiempo)

Interesantísimo tema este de la confianza y la reputación en la red. Cómo llegamos a ser lo que somos en la red, qué transmitimos cuando alguien nos busca o nos encuentra. Un tema sobre el que llevo pensando un montón de tiempo. Y al respecto, dos lecturas interesantes de hoy: esta sobre Bruce Schneier en el dominical del New York Times, y esta otra sobre rumores y bulos, en Nación Red.

Más sobre monitorización y futuro

Escrito a las 2:56 pm
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Como ya hemos comentado recientemente, los avances en tecnología y en su adopción por parte de las instituciones parecen empeñados en confirmar las visiones más distópicas de la ciencia ficción.

Por un lado, es como mínimo interesante echar una ojeada a Domain Awareness, el proyecto que Microsoft ha desarrollado para la policía de la ciudad de Nueva York (NYPD), recientemente presentado por el alcalde de la ciudad, Michael Bloomberg, y en virtud del cual la ciudad amortizará parte de sus entre treinta y cuarenta millones de dólares de coste percibiendo un 30% de las ventas de licencias del sistema a otras ciudades: una red de más de tres mil cámaras y dos mil seiscientos detectores de radiación que permite, entre otras funciones documentadas, localizar y verificar alertas terroristas en mucho menos tiempo, monitorizar el automóvil de un sospechoso y comprobar sus recorridos en los últimos días, semanas o meses, acceder automáticamente a los antecedentes de cualquier sospechoso, etc. Un auténtico all-seeing-eye o Gran Hermano ciudadano capaz de saber dónde está cada uno en cada momento.

Pero cambiemos de escenario: vámonos a Brasil. En la prensa de hoy se detalla el 30 de junio de 2014 como la fecha límite para que todos los vehículos del país tengan instalado el sistema Siniav (ver traducción), un conjunto de dispositivo de identificación por radiofrecuencia que costará unos cinco reales y se cobrará con los impuestos de matriculación del vehículo, y que se acompaña de un despliegue de antenas distribuídas por todo el país unidas a una central de procesamiento. El sistema es similar a los utilizados para circular por los peajes de autopistas sin detenerse (un sistema que, de hecho, se integraría con este), pero su propósito es tener localizados de manera permanente a todos los vehículos, evitar robos, monitorizar las condiciones del tráfico, elaboración de matrices de origen-destino de desplazamiento de vehículos, determinación confiable de la flota en circulación, control de fronteras (los vehículos entrantes también lo recibirían), identificación de vehículos que circulen sin el dispositivo, control de velocidad o de zonas prohibidas, etc. Es, básicamente, como hacer login con tu vehículo y permanecer identificado en todo momento. Temas similares a los que ya mencionamos allá por el año 2005 o 2009, pero ahora no hablamos de ensayos ni de ciencia-ficción, sino de algo que se espera que esté instalado y funcionando en todo Brasil a mediados de 2014, dos años antes de los próximos Juegos Olímpicos de Río 2016.

El mundo está cambiando. Y nuestra percepción de la privacidad, del control y de la seguridad también lo va a hacer. Nos guste o no. Vete releyendo o volviendo a ver “Un mundo feliz“, “1984“, Minority Report, “Gattaca” y demás arsenal de visiones futuristas, porque esto es lo que hay.

Entrevista en la revista peruana Caretas

Escrito a las 1:59 am
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Jaime Bedoya me entrevistó para Caretas, la mejor revista peruana de actualidad y análisis político, aprovechando mi estancia en Lima para la conferencia en la Universidad del Pacífico.

Jaime y yo desayunamos con Miguel Ugaz, de la Universidad del Pacífico, en La Tiendecita Blanca, un café agradabilísimo y muy tradicional de Lima, hablamos de todo un poco sobre temas relacionados con la red y la actualidad, y publicó algunas notas sobre la entrevista el pasado 9 de agosto bajo el título “La red somos todos“.

Sabes que algo va mal en los sistemas de información corporativos…

Escrito a las 9:15 am
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… cuando intentas enviar un correo a una persona de una gran empresa, te sale rechazado y, cuando se lo dices, te da con toda naturalidad una cuenta de Yahoo…

(y sí, es un caso real :-)

Empresas, actitudes y beneficios extrasalariales

Escrito a las 12:39 pm
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Impresionantes revelaciones en un artículo de Forbes sobre los beneficios extrasalariales de los empleados de Google: mucho más allá de los ya archiconocidos comedores, futbolines o sillones de masaje diseñados para hacer más fácil o agradable el día a día y favorecer así la retención de los empleados, el artículo incide en otras cuestiones fundamentales y reveladoras de una actitud ante las relaciones laborales.

Si la información del artículo es correcta, cada uno de los más de treinta mil trabajadores de Google, independientemente de su categoría y tiempo en la compañía, tiene sus espaldas bien cubiertas en caso de fallecimiento durante el tiempo que está empleado en la compañía. Su pareja, en caso de tenerla, vería cómo todas las posibles stock options serían automáticamente devengadas a su favor, recibiría una pensión del 50% de su salario total durante los próximos diez años, y además, mil dólares mensuales por niño hasta que cumplan los diecinueve años, o hasta los veintitrés si acreditan seguir siendo estudiantes a tiempo completo.

¿Beneficio para la compañía? Obviamente, ninguno. ¿Sobra el dinero? No, el dinero pocas veces sobra. Es, simplemente, parte de una filosofía, de una forma de entender las relaciones laborales. Ofrecer a un empleado un servicio de peluquería, de consultas médicas, de comedor, de lavandería, de transporte (en breve, posiblemente, en un coche que conduce solo) o un sitio donde dejar el perro mientras trabaja son formas de hacerle más fácil la vida para que pueda centrarse mejor en su trabajo – y que encajan fantásticamente bien con el estereotipo de knowledge worker, suponiendo que pudiese todavía hablarse de estereotipos en una fuerza de trabajo de treinta y cuatro mil personas distribuida en tantos países y culturas. Permisos de maternidad pagados de dieciocho semanas y de paternidad de seis ya van un poco más allá, como lo hacen paquetes de beneficios a medida para quienes tienen requerimientos especiales de algún tipo, personas mayores a su cargo, etc.

Nada va a detener la pérdida de talento si tu compañía termina por volverse un sitio poco interesante o apetecible para trabajar. Los beneficios que aportan comodidad y que hacen las cosas fáciles a los empleados pueden paliar en parte una salida o convertirse en un contrapeso interesante a la hora de que alguien considere eventualmente su movilidad profesional. Pero son los compromisos de verdad, los que no aportan ventajas a la compañía sino que se hacen porque se consideran “lo que es correcto hacer”, los que revelan las actitudes realmente importantes.

Para cualquiera que lleve unos pocos años viendo la evolución de la economía y de los sistemas económicos, es como mínimo gratificante ver que no todas las cosas van en la misma dirección.

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