El Blog de Enrique Dans

Métricas, redes e interpretaciones simplistas

Escrito a las 6:34 pm
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Social metricsUna noticia acerca del intento de Google de utilizar los gráficos y métricas sociales de sus empleados para tratar de localizar buenos candidatos para la compañía me lleva a pensar en la cada vez mayor disponibilidad de métricas sociales y en su uso.

Es un tema sobre el que he escrito ya en algunas ocasiones, sobre todo a partir del desarrollo de métricas de agregación como Klout, PeerIndex, Kred y similares y de su creciente influencia en los mercados de trabajo de determinados países. Podemos decir mucho de ese tipo de métricas, pero a la luz de la evolución de las mismas, difícilmente pueden ser vistas como algo irrelevante o absurdo.

La tentación de utilizar las relaciones sociales de una persona para evaluar su capacitación o competencia en determinados temas es, sin duda, un procedimiento que se adelanta a su tiempo, como bien indican algunas historias de miedo publicadas por revistas como Wired en las que una persona es excluida de un proceso de selección a pesar de sus quince años de experiencia en la industria por no tener ni idea de lo que era Klout ni haberse preocupado lo más mínimo del mismo.

Por un lado, la progresiva generalización del uso de las redes sociales no implica que todo profesional haga uso de ellas, ni mucho menos que dicho uso sea susceptible de revelar sus saberes, su influencia o su experiencia en algo y no se dedique simplemente a los temas más superficiales que habitualmente identificamos con eso que se denomina “la vida social”. Por otro, existe una gran diferencia entre temáticas: mientras algunas áreas relacionadas con la tecnología, el uso de las propias redes sociales o determinados aspectos de la estrategia empresarial resultan indudablemente eficientes a la hora de capitalizar influencia, otros ámbitos son vistos como más “oscuros” y, a pesar de su indudable importancia, resultan degradados en su percepción social. Si hiciésemos caso del mapa social, el mundo estaría compuesto por cientos de miles de social media ninjas, mastersgurus y mavens y tendría una alarmante escasez de otros perfiles profesionales. Si nos pusiésemos malos, encontraríamos cientos de miles de personas dispuestas a hacer que se enterase medio mundo de nuestra enfermedad, pero muy pocos capaces de ayudarnos a curarla.

Por otro, tampoco resulta razonable pensar que todos esos reflejos de lo social en la actividad de las personas respondan a humo o a aire calentito. Jamás me he creído nada especial por el hecho de tener un Klout elevado, un número de seguidores alto en Google+ o una gran cantidad de endorsements en LinkedIn, pero aparte de ser indudablemente agradable, supongo que esas percepciones colectivas al menos indicarán que algo tengo que decir en los temas que resultan destacados en esa imagen multidimensional. Dicho esto, soy el primero en entender que es preciso tomar las precauciones adecuadas en la interpretación de esos números, y sobre todo, evitar el simplismo.

A pocos se les escapa – y por supuesto, soy el primero en decirlo – que el llamado “efecto pionero” es de por sí bastante rentable: haber abierto cuenta en Twitter relativamente pronto hizo que la mía fuese una de las cuentas escogidas como recomendadas en el lanzamiento de la aplicación en español, lo que la llevó a pasar de unos nueve mil followers a casi ochenta mil, en un proceso demencial que lógicamente no indicaba nada sobre mis habilidades, y que como tal me preocupé de documentar. Del mismo modo, he vivido procesos similares en otras aplicaciones, que típicamente tienden a autorregularse con el tiempo – sería de locos pensar que un simple profesor al que habitualmente nadie reconoce por la calle puede, tras la generalización del uso de una aplicación social y la incorporación a la misma de personas “verdaderamente famosas”, seguir siendo uno de los usuarios con más seguidores en ella. Lo que sí creo, y no porque lo diga el refranero, es que no es posible engañar a muchas personas durante mucho tiempo, y que si efectivamente muchas personas dicen que alguien sabe mucho de algo o tiene su consideración profesional en un tema, será que algo tiene que aportar en el tema. Una versión del conocido “cuando el río suena, agua lleva” trasladado a la web social.

La valoración de las métricas sociales, por tanto, precisa de una dosis elevada de sentido común. En el caso de Google, parece razonable pensar que, en su propósito de búsqueda de personas con un tipo de actitud ante la vida que denominan “googliness” y que definen como “a mashup of passion and drive that’s hard to define but easy to spot”, el perfil social o la inclusión en círculos de empleados puede resultar de ayuda. Si tienes un colectivo con unas actitudes determinadas, cabe pensar que sus relaciones con otras personas estarán influenciadas por esas actitudes, y que eso creará un sesgo, lo que en investigación denominaríamos un “self-selection bias”, hacia candidatos con actitudes afines. En el caso de otras empresas, las métricas sociales pueden servir para indicar algunas cosas – capacidad de influencia o de “resonancia” en determinados temas, consideración colectiva, etc. – pero deben ser estudiadas de manera cuidadosa. Un Klout elevado, por ejemplo, no es nada de por sí, si no lo sometemos a un tercer grado que delimite qué partes del mismo nos resultan de verdad relevantes, y la propia Klout proporciona posibilidades de evaluar algo así. Una falta del mismo, por contra, puede querer decir que la persona no tiene una inclinación excesiva a compartir temas relacionados con su vida profesional en las redes sociales, algo que no tiene por qué reflejar habilidades o aptitudes mejores o peores… al menos por el momento.

¿Nos dirigimos hacia un mundo en el que todo aquello que sabemos, nuestras capacidades profesionales, nuestras aptitudes, etc. tendrán que tener un reflejo social, una validación colectiva, para ser consideradas o puestas en valor? El proceso de popularización de las redes sociales y la incorporación cada vez mayor de todo tipo de perfiles a las mismas, así como el desarrollo de herramientas progresivamente especializadas en cada área de conocimiento, parece indicar que sí. En países con mercados de trabajo verdaderamente funcionales, parece difícil negar la influencia de este tipo de métricas en los procesos de selección, aunque, como ya hemos comentado, su incorporación a dichos procesos parece tener lugar por el momento de maneras bastante simplistas.

Lo normal será que ese simplismo se interprete como un reflejo de la novedad del proceso y tienda progresivamente a corregirse: para algunos perfiles profesionales, muchos de ellos relacionados con labores de alta dirección, parece claro que las métricas sociales tienen y tendrán mucho que decir. Para otros, seguramente sea cuestión de tiempo, pero no deja de ser algo muy parecido a los índices de relevancia o centralidad utilizados en muchas comunidades científicas, algo que seguramente llegará. Posiblemente sea un buen momento para ir empezando a pensar en ello.

 

(This post is also available in English in my Medium page, “Metrics, social media, and simplistic interpretations“)

11 comentarios

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Antonio Castro
03.11.2013 a las 19:46 Permalink

Yo creo que también usa las métricas de los que usamos sus productos.

La relevancia en las búsqueda de Google creo que también está contaminada con estas métricas. En particular creo que estas métricas sociales pueden ser usadas para favorecer todo el ecosistema Google mediante sinergias que no son totalmente imparciales.

Soy mal pensado y dudo que al gran ojo de Google se le escape una sola ocasión de beneficiarse de la circulación que circula por sus redes. Sospecho que estamos ante un tema del que se sabe muy poco.

Tener un blog propio te da absoluta independencia, pero yo creo que Google se ha dado cuenta de que eso no es lo que más le interesa. Creo que cuanto más dependiente seas de las plataformas de Google, más premios recibirás de Google.

Creo que se está empezando a penalizar la libertad y la independencia en Internet. Creo que para que un Blog independiente con dominio propio se mantenga a flote se necesita cada vez más esfuerzo para conseguir el mismo resultado mientras que en las plataformas de Google donde tu contenido depende integramente del soporte de Google, los premios son mayores.

No tengo conocimiento de causa, pero si sospechas. Hablo de un posible desvío masivo de visitas a páginas de Google. Creo que la supremacía de un buscador es en sí mismo algo que se presta a mucha trampa.

La desconfianza no necesita necesariamente de datos irrefutables y ese es exactamente mi caso con Google.

Mi percepción de Google cambió a raiz del cierre de Google reader. Un producto que daba mucho servicio, pero que enviaba muchas visitas a páginas fuera del ecosistema Google. Google reader no trataba de buscar un contenido donde Google pudiera efectuar un cierto control para dirigirte donde a él le interesara. En Google reader el que selecciona las fuentes de información es el usuario.

Yo creo que por eso Google mató su reader. Si no fue por esa fea razón, ¿alguién sabe por qué demonios hizo Google esa barbaridad cabreando a tanta gente?

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Cristina
03.11.2013 a las 19:53 Permalink

Encontrar las metricas mas realistas de activos de capital relacional es difícil. Ese mismo capital relacionan que a una empresa le puede ser muy útil. Que al propio individuo le puede ser útil. Activos digitales :-))

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Javier
03.11.2013 a las 21:39 Permalink

Me parece fascinante el hecho de que podamos pensar en que dentro de no muchos años, consideraremos como “normal” ver (por decirlo de alguna manera…) lo que queremos saber de determinadas personas.

En mi nuevo rol en la empresa en la que trabajo, me guío mucho por lo que se dice de determinadas personas en ciertos sitios y lo utilizo como una herramienta -mas- mas para evaluar posibles candidatos.

Pienso en todas las personas que se excluyen por no quere figurar (o vaya uno a saber porque…) de “estar” en internet.

Maravilloso, sencillamente: maravilloso…

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Gorki
03.11.2013 a las 22:34 Permalink

Siempre hay quien ha sabido venderse y quien no sabe. Hay quien se preocupa de la imagen que da en Google, de tener un buen Klout y cosas parecidas, como hay quien se sabe hacerse publicidad en Internet o pasa olímpicamente de ello.

Tu Enrique, que te gusta probar cada viernes un vivo diferente, te habras topado con vinos totalmente desconocidos, muy buenos y viceversa. vinos muy nombrados que decepcionan. No creo que lo que pasa en la Red, sea diferente de lo que pasa en la vida real, unos saben anunciarse y otros no.

El problema está en que muchos nos dejamos influenciar en exceso por la publicidad, si alguien elige un empleado por lo que de el cuentan las redes sociales, álla él, pero no considero que sea peor método, que el elegir a alguien porque te lo recomiende tu vecina, pero asi se han elegido tradicionalmente a los empleados en este país, el sistema no ha cambiado tanto.

Respecto de si Google barre para casa, si he de juzgar por mi caso, sinceramente creo que la imagen que da de mi es razonablemente adecuada, en cada uno de mis alias y con ninguna he tratado lo más mínimo de posicionarme, aunque con todas tengo actividad en Internet, Claro que uso el buscador, Gmail y Crome, pero utilizo WordPress y Facebook y no trabajo ni con Bñogger ni me interesa Google+ y pese a ello no me siento penalizado, (puede que lo sea, pero no al menos no lo noto)

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cristina
04.11.2013 a las 02:25 Permalink

Esta clasificación de dimensiones de los activos intangibles, me ha parecido muy interesante en cuanto a la generación real de valor.Pagina 3
http://www.vernaallee.com/images/vaa-vnaandvalueconversionjit.pdf

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Cristina
04.11.2013 a las 02:31 Permalink

Me han gustado sus dimensiones , pagina 3 :-)
http://www.vernaallee.com/images/vaa-vnaandvalueconversionjit.pdf

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José Luis Portela López
04.11.2013 a las 10:38 Permalink

Un par de apuntes

1. Como toda métrica, tiene que ser interpretada mas allá del dato. Esto no es algo nuevo de internet, y sino pensemos en los miles de KPI que tenemos en las empresas o que se ven de la economía o demografía de un país.

2. Los HH y directores de recursos humanos tratan siempre de contratar a los mejores profesionales, y para ello analizan toda la información posible que les pueda dar el candidato, antiguamente en la entrevista, test de personalidad o cv impreso. Hoy en día hay mucha mas información que además tiene la ventaja de estar dispersa en el tiempo y que además por lógica no estaba destinada cuando se escribió a dar una buena imagen para ese puesto concreto de ese día. Por lo tanto es lógico, y lícito que utilicen las redes sociales para conocer mejor al candidato.

Yo hoy en día me sigue llamando muchísimo la atención que muchísima gente no se entera en el mundo en el que vive y que grandes profesionales desconozcan por ejemplo no solo ya twitter, sino como le puede servir en su vida profesional.

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PRESIDENT MAO
04.11.2013 a las 14:09 Permalink

¿Sabéis cuál es la diferencia entre tener un millón de amigos en Facebook y un millón de dólares en dinero del Monopoly? Pues los ‘headhunters’ y demás vendedores de humo, tampoco.

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Anónimo
04.11.2013 a las 18:03 Permalink

no se nada . poner el email es forzoso????
es la primera vez que intento prticipar . asi que esto es una prueba, nada mas

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Fernando Molina
04.11.2013 a las 20:43 Permalink

No me creo que de todo esto tenga pleno conocimiento el “medido”. Mejor hablar de Snowden. La metodología será “la mundial” pero el método es bastante dudoso en cuanto a la intimidad de las personas

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Luarca
06.11.2013 a las 08:56 Permalink

#007 José Luis Portela López
“Yo hoy en día me sigue llamando muchísimo la atención que muchísima gente no se entera en el mundo en el que vive y que grandes profesionales desconozcan por ejemplo no solo ya twitter, sino como le puede servir en su vida profesional.”

Dame un motivo, uno solo, por el que tu, conocedor del mundo en que vives y gran profesional que conoces twitter al dedillo, eres mejor persona/profesional que yo… que ni uso a la urraca azul y que por lo visto, justo por ello no se donde caen mis pies en este mundo

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