Un tabloide sensacionalista norteamericano, el New York Post, publica una noticia completamente falsa e infundada afirmando que Instagram ha perdido el 25% de sus usuarios activos debido al cambio de sus términos de uso. La noticia es completamente falsa e infundada, pero suficiente para que aquellos que no quieren dejar que la realidad les estropee una noticia se lancen a difundirla por todos los medios. De hecho, la cotización de Facebook llega a caer momentáneamente hasta un 3%, aunque se corrige rápidamente tras comprobarse la total falta de rigor de la afirmación. Los datos, simplemente, son inexactos, e Instagram continúa teniendo un crecimiento sostenido tanto de usuarios registrados como activos (lo cual, lo siento mucho, no es noticia, sino simplemente lo normal).
Mientras, algunos usuarios siguen pretendiendo que “oh, dios mío… Instagram se ha vuelto malvado, van a vender tus fotos a cualquiera que pase por la puerta y no te darán nada a cambio, y verás de repente la foto de tus hijos menores de edad en portada de un periódico sin que puedas hacer nada”. Pues no. No va a pasar. Es una soberana estupidez. ¿Que la empresa va a vender tus fotos y no compartir los ingresos contigo? Es solo un ejemplo para la antología del mal periodismo. De hecho, en ningún momento Instagram pretendió hacer eso. Pretendió guardarse la posibilidad de poner publicidad al lado de tus fotos (tener un modelo de negocio) y que estas puedan ser compartidas en otros servicios, y sin duda se equivocó gravemente tanto en la forma de redactarlo, como en la de comunicarlo, lo cual se vio agravado por la mala fama que Facebook tiene en estos temas. Pero Instagram sigue siendo un servicio muy bueno, y sus directivos no han perdido ni un ápice del sentido común que les llevó a triunfar en la red. Los términos de uso han sido corregidos para tranquilizar a sus usuarios, y han aclarado que en ningún caso pretenden desposeer a nadie de los derechos sobre sus fotografías. Lo único que hace el “caso Instagram” es convertirse en un aviso negativo para las empresas en internet: si quieres cambiar tus términos de servicio, es más fácil hacerlo sin decir nada a tus usuarios, con una simple nota al pie en letra pequeña, porque si los cambias avisando de manera prominente y pública, te van a atacar por todas partes. Aunque no pretendieses hacer nada en contra de tus usuarios, porque atacar a tus usuarios es simplemente una estupidez insostenible.
Si quieres cancelar tu cuenta de Instagram, tú mismo con tu mecanismo. Es sencillísimo hacerlo. Allá tú. A mí me parecía un buen servicio ayer, y me lo sigue pareciendo hoy, por lo cual no lo voy a hacer. Si crees que hay una confabulación judeomasónica internacional y que en realidad Facebook me está pagando por escribir esta entrada, qué le vamos a hacer. Pero si cancelas tu cuenta porque crees que se van a quedar con tus fotos, que te las van a robar o que las van a explotar sin tu permiso vendiéndolas a otros, eres enormemente ingenuo. No te creas todo lo que lees en internet. Y en los tabloides sensacionalistas, menos aún.







30.12.2012 a las 10:56 Permalink
[...] "CRITEO-300×250", 300, 250); 1 meneos Instagram: Sensacionalismo y reacciones en cadena http://www.enriquedans.com/2012/12/sensacionalismo-y-reacciones-… por Latvia hace [...]
30.12.2012 a las 12:04 Permalink
[...] Enrique, gracias por hacerme rectificar. Sensacionalismo y reacciones en cadena [...]
31.12.2012 a las 12:07 Permalink
[...] Según cuenta Enrique Dans en su blog, toda esta información es falsa y fue promovida por un error en la interpretación de los nuevos [...]
08.01.2013 a las 10:32 Permalink
[...] es cierto que también se ha cebado el sensacionalismo al respecto y que más que un 25% de usuarios, como ciertos medios afirman, ha pasado de 16,4 [...]
17.02.2013 a las 22:27 Permalink
[...] Según cuenta Enrique Dans en su blog, toda esta información es falsa y fue promovida por un error en la interpretación de los nuevos [...]
27.02.2013 a las 11:23 Permalink
[...] o al borde del colapso porque “los usuarios la abandonaban en hordas incesantes” eran, como anticipamos en su momento, completamente absurdas y [...]