Interesante entrada de Michael Arrington en TechCrunch, “Think before you voicemail“, sobre un tema que me había planteado a medias, pero sobre el que no había escrito: la muerte del buzón de voz o contestador automático.
Por un lado, un número cada vez mayor de personas rechazan grabar sus mensajes en contestadores. Por otro, la recuperación de los mismos es más pesada e ineficiente que lo que sería leerlos en un mensaje de correo electrónico o SMS, y no es sencillo, a pesar de la existencia de soluciones como Spinvox, hacer cosas que hacemos de manera sencilla con los correos electrónicos, como reenviarlos o contestarlos directamente. La opción del menú para devolver la llamada se encuentra en muchas ocasiones con números largos de centralita que no aceptan llamadas de retorno, o con personas que llamaron desde un número en el que ya no están. En mi caso, con un móvil que todo el mundo tiene a su alcance pero un trabajo que me obliga a no atender llamadas en numerosas ocasiones (clases, reuniones, conferencias, etc.), el trabajo de comprobar el contestador se me hace cada vez más complicado, con lo que acabo simplemente tomando las llamadas de la lista de perdidas y contestándolas, a veces a ciegas, con el típico “hola, soy Enrique Dans, ¿me has llamado?”. Ante la situación, algunas personas optan por desconectar el buzón de voz, por poner un mensaje de tipo “no me dejes mensajes, envíame un e-mail o un SMS”, o simplemente por dejarlo que se llene. A medida que aparezcan más servicios de conversión de mensajes a texto, escuchar un mensaje pasará a ser algo que haremos únicamente cuando la transcripción a texto no sea legible o cuando queramos apreciar un tono, una emoción o un sentimiento.
No había pensado demasiado sobre ello, y el tema, como siempre me ocurre con las dinámicas de media choice behavior, me ha llamado la atención. Mis hábitos con el buzón de voz son irregulares: hubo un tiempo en que era una manera bastante segura de contactarme, pero ahora un SMS, un e-mail o un mensaje a través de Twitter son mucho más eficientes. ¿Cómo es tu caso? ¿Damos por muerto el buzón de voz?






10.07.2008 a las 17:43 Permalink
[...] No obstante, en su definición actual es muy deficiente, y los comentarios vertidos alrededor de un reciente post de Dans recogen elocuentemente la contestación y desagrado del público con el servicio. Como ocurre a [...]
02.08.2008 a las 22:34 Permalink
[...] Algo nuevo que fue un “eureka” es desactivar el contestador de voz en el móvil. Tenerlo es una perdida de tiempo. Si alguien te llamó, hay que devolver el llamado, [...]
03.10.2008 a las 01:07 Permalink
[...] queda por decir cuando hasta el propio Enrique Dans ya ha dado por muerto al buzón de voz. El máximo problema radica ahora en que este servicio nos lo dan habitualmente activado por [...]