Todos tenemos cierto nivel de familiaridad con la situación: la compra de un bien de elevada implicación, que requiere tiempo, esfuerzo y planificación del consumidor en la compra, habitualmente de precio elevado, alta complejidad y gran durabilidad, como por ejemplo la joyería. Son compras para las que casi “hay que estudiar”, prepararse, con una necesidad de asesoría en muchas ocasiones importante que suele recaer en el personal de las tiendas, y que, a pesar de su precio, empiezan a ser cada vez más habituales en la web.
Llego a través de The Economist, “A boy’s best friend“, a Blue Nile, un sitio especializado en alta joyería con todo tipo de garantías (desde la fuente de los diamantes, que provienen de zonas libres de conflictos, hasta el transporte, asegurado en origen) y con un fuerte énfasis en la educación del cliente,en un intento de reducir la presión ligada al proceso de venta en una tienda física. El sitio proviene de los eufóricos años ’90, pero cambió su modelo de negocio durante la crisis para convertirse en un canal virtual, una tienda con poco inventario propio que ofrece a las joyerías listar sus productos o servicios (tiene un “Build your own diamond jewellery“ para productos de encargo), garantiza el producto y se encarga de la logística a cambio de una comisión. En 2007 facturaron $319 millones, el 70% en concepto de anillos de compromiso, se ha convertido en la tienda especializada en joyería más importante online con un 4% de cuota en el mercado de anillos de compromiso en los Estados Unidos, posee ventas en UK y Canadá, y ha abierto una docena de países más durante el último mes. Otras tiendas, no especializadas como Amazon o Wal Mart no facilitan datos desglosados por secciones. El 85% de las compras son realizadas por hombres, con una media de $6.200 por anillo de compromiso pagables mediante tarjeta de crédito con requerimiento de firma en la entrega o a través de transferencia bancaria, pero la mayoría de los visitantes son mujeres que utilizan el sitio para enviar imágenes del anillo que quieren a amigas, familiares o a su novio. Tras el proceso de compra, que suele prolongarse durante unas tres semanas, el envío es gratuito y está asegurado. Los precios están entre un 30% y un 50% por debajo de las joyerías convencionales, que están viendo como sus márgenes se ven amenazados por un competidor con costes muy inferiores a los suyos.
Sin duda, es una de las ventajas más claras de la web: un dependiente ideal al que pedirle todas las veces que quieras que saque ese anillo que crees que te gusta, que te explique todo sobre él, que te haga las cuentas con calma, que te lo enseñe de todas las maneras posibles y con el nivel de detalle que quieras… por amigable y con oficio que sea el vendedor, resulta complejo plantearse menos presión en el lado del cliente: en su casa, delante de la pantalla, y con todo el tiempo del mundo.






27.05.2010 a las 21:28 Permalink
[...] Hay algunas innovaciones disruptivas introducidas por los comercios electrónicos que por conocidas,… Estas ahora no son de interés (si estás leyendo esto, eres internauta; y, probablemente, ya hayas experimentado alguna ventaja de la compra online). Entonces, aparte de las ya conocidas, ¿qué otra innovación disruptiva se nos ocurre? [...]