HabÃa escrito bastante sobre el iPhone de Apple, pero no habÃa tenido la oportunidad de probarlo hasta que hace ahora dos semanas, mi amigo Anil tuvo el detalle de prestarme uno de 8 Gb., convenientemente hackeado con anySIM para poder darle un uso completo como teléfono con una tarjeta española. Ahora, tras esas dos semanas de uso intenso, ya puedo comentar sobre él con cierto conocimiento de causa. Y las conclusiones son más bien agridulces: algunas cosas buenas, que espero que se generalicen por lo que tienen de exploración interesante de las fronteras de las interfaces hombre-dispositivo, y otras no tan buenas. Como resumen, decir que si tuviese que elegir entre el iPhone y mi BlackBerry, me quedarÃa sin dudarlo con este último.
Positivo: el terminal en sà es, sencillamente, una preciosidad. Pequeño, fino, de aspecto elegantÃsimo… un diseño precioso, y una usabilidad sencillÃsima: he hecho pruebas con usuarios de todos los niveles tecnológicos, y todos ellos conseguÃan hacer una llamada en muy poco tiempo de exploración sin necesidad de asistencia alguna, lo cual, aunque hablamos de un teléfono y no de una estación de seguimiento de satélites, tiene su gracia considerando lo diferente a otros terminales que resulta y la sensación de desconcierto de ver un cacharro negro “sin nada en él”. La detección y el acceso a redes WiFi, igualmente fantástica, muy a la Apple, y algo verdaderamente fundamental, dado que muchas cosas que puedes hacer con el iPhone en España dejas automáticamente de planteártelas si no tienes cobertura WiFi por el bien de tu bolsillo. Igualmente positivo, y mucho, el uso como iPod, con metáforas de manejo y navegación verdaderamente bien desarrolladas: si quisiera cambiar de iPod, el Touch serÃa decididamente una opción a considerar – pero no soy para nada una iPod person, asà que la cosa se esperará. La integración de YouTube, espectacular: ver un cacharrito como éste visualizando vÃdeos a toda pantalla es toda una experiencia. Google Maps también va de maravilla, y es de hecho una de las funciones, junto con las fotos, en las que acciones como el desplazamiento con los dedos o las acciones de “encoger” o “estirar” zonas de la pantalla tienen más sentido.
A partir de ahÃ, otra serie de factores me resultan simplemente indiferentes, o decididamente mucho menos satisfactorios: el uso como teléfono es simplemente pasable, como lo es la guÃa, en la que determinadas funciones de búsqueda no hacen más que complicar una función que ya funciona perfectamente bien con planteamientos más sencillos. El manejo del e-mail, con una configuración sencillÃsima, carece en cambio de la funcionalidad mÃnima que yo le exigirÃa: eso de pedirle al dispositivo que se ponga a descargar tus mensajes me parece algo decididamente del siglo pasado. Dame mi BlackBerry, con el correo siempre preparado y esperando por mÃ, y quÃtame este sistema de “vete a ver si tengo correo”. Al cabo de muy poco tiempo, dejé directamente de utilizarlo, y no sólo por el sistema en sÃ, sino por otro de los principales problemas que me encontré en el iPhone: el manejo del teclado. Desagradable, incómodo, únicamente adecuado para un texto corto, y con necesidad de poner toda la atención en la tarea de introducción de texto. Para nada un competidor digno al lado de un teclado QWERTY fÃsico como los de BlackBerry, Nokia o HTC. La carencia de separaciones fÃsicas entre teclas convierte la tarea de escribir en un rosario de frecuentes errores y una experiencia que, a pesar de los esfuerzos por disciplinarme y adquirir práctica, me llevaron a convertirme en “perezoso” y a intentar evitarla si era posible. Sinceramente, esperaba mucho más del procedimiento, y si en su momento con las PDAs perdà la fe en las pantallas táctiles para optar por los dispositivos con teclado, el contacto con el iPhone no ha hecho más que reafirmarme en ello.
La navegación en la web fue otra sonora decepción. SÃ, la pantalla es espectacular y la gestión de múltiples ventanas, un gustazo, pero de nuevo la entrada de texto y el desplazamiento por la pantalla la convierten en verdaderamente incómoda. Si hablamos de hacer clic en un favorito, o volver a un sitio frecuente en el historial, vale. Pero si necesitas teclear una contraseña, o hacer clic en un vÃnculo (sobre todo si está cerca de otros), mejor déjalo, porque acabarás acumulando un considerable grado de frustración. En general me considero una persona con los dedos bastante “finos”, no he tenido nunca problemas en el manejo de dispositivos, y con el iPhone me he sentido casi todo el tiempo como un “dedazos”, una sensación bastante desagradable. Teclear direcciones, como escribir e-mails o SMS, se convierte en una tarea “que da pereza”. Visualizar un pdf estándar resulta igualmente incómodo, porque debido a algún tipo de inconsistencia, la pantalla no gira
y te encuentras pasando del principio al fin de la lÃnea con los dedos para poder leer con el texto a un tamaño razonable. Si añadimos errores persistentes en la instalación de aplicaciones, en la carga de la baterÃa y en la gestión de la libreta de direcciones del SIM que no puedo achacar directamente al iPhone, porque podrÃan estar causados por el procedimiento de hackeo, la verdad es que el iPhone, metido en faena, no me ha terminado de convencer.
En resumen: un cacharrito precioso, un prodigio de diseño, pero que al menos en mi caso, no ha aguantado ni la prueba de un uso serio, ni la comparación con otros dispositivos que manejo habitualmente. Como iPod bien, como wow factor, impresionante, pero creo que me esperaré a la siguiente generación.






22.10.2007 a las 12:37 Permalink
[...] del iPhone Altamente recomendable el artículo de Enrique Dans sobre el iPhone que ha tenido la oportunidad de evaluar durante quince días. El resultado: [...]
22.10.2007 a las 13:20 Permalink
Opinión de un usuario sobre el iPhone tras 15 días de usarlo…
(c&p): el terminal en sí es, sencillamente, una preciosidad. Pequeño, fino, de aspecto elegantísimo… un diseño precioso, y una usabilidad sencillísima: he hecho pruebas con usuarios de todos los niveles tecnológicos, y todos ellos conseguí…
22.10.2007 a las 15:15 Permalink
[...] El Blog de Enrique Dans wrote an interesting post today on iPhone, tras dos semanas de usoHere’s a quick excerpt [ iPhone]Había escrito bastante sobre el iPhone de Apple, pero no había tenido la oportunidad de probarlo hasta que hace ahora dos semanas, mi amigo Anil tuvo el detalle de prestarme uno de 8 Gb.,Ã? convenientemente hackeado con anySIM para poder darle un uso completo como teléfono con una tarjeta española. Ahora, [...]
23.10.2007 a las 11:08 Permalink
[...] Opinión sobre el iPhone. Por Enrique Dans. [...]
23.10.2007 a las 21:57 Permalink
[...] es una maravilla, aunque de momento seguiré con mi Nokia E61i, creo que me ha pasado lo mismo que le ha pasado a Enrique con este aparato, pero utilizando tan sólo unas horas :(, a lo mejor en el futuro cambio, porque eso sí, es el [...]
26.10.2007 a las 09:19 Permalink
[...] móviles como el que mete la mano en el bolsillo para sacar dinero, es decir, como algo natural, no quedaba muy convencido tras usar el iPhone , en parte por el manejo del teclado en pantalla y por completo por ser usuario activo de [...]
06.05.2008 a las 17:32 Permalink
[...] usuarios avanzados del primero tendamos a resistirnos a la transición al segundo, como fue mi caso cuando lo probé: era simplemente incapaz de obtener una productividad mÃnimamente parecida en la interfaz del [...]
22.07.2008 a las 23:05 Permalink
[...] iPhone, tras dos semanas de uso » El Blog de Enrique Dans [...]
15.08.2008 a las 19:20 Permalink
[...] iPhone, tras dos semanas de uso » El Blog de Enrique Dans [...]
04.02.2009 a las 00:07 Permalink
[...] En resumen, a partir de ahora, un aparato imprescindible para mÃ, lo que no quiere decir que tengas que estar de acuerdo como le pasa a mucha gente. [...]