Estoy en el Hotel Balneario de Mondariz, donde desde hace varios años se imparten las clases del Advanced Management Program (AMP) Edición Galicia, y acabo de recibir una lección de CRM de manual. O a lo mejor debería decir “CRM del manual”, pero la cosa es que, a pesar de ser manual, es del que funciona. Esta mañana, en el desayuno, me puse a buscar una infusión de las del Balneario. Siempre he sido yo de los que toman las cosas de los sitios a los que va, y además, las conozco desde hace tiempo y soy muy de infusiones, particularmente de tés verdes. El caso es que en la tienda del balneario hay tres infusiones, Mond-Fresh, Mond-Vital y Mond-Relax, cada una con su composición y sus propiedades, pero nunca consigo acordarme de cuál de las tres es la que tiene té verde, así que se lo pregunté a la camarera. Me contestó que ella tampoco se acordaba, y se fue a consultarlo. Volvió, me dijo que la que yo quería era Mond-Fresh, y sin más, me pegué un desayuno de campeón, me tomé mi infusión y me fui a dar mis tres sesiones de clase.
Vuelvo de la comida, subo a la habitación, y ¿qué me encuentro? Una bolsita de la tienda del balneario, con una tarjeta de bienvenida, y dos paquetitos dentro con infusiones. ¿Infusiones variadas? No. Por supuesto, Mond-Fresh.
Para alguien que en sus cursos se dedica a hacer hincapié en la importancia de la cultura como factor crítico de éxito en el CRM, todo un detalle, la verdad.






10.02.2007 a las 11:39 Permalink
[...] unos días leí en El Blog de Enrique Dans un artículo sobre una anéctoda que le ocuió en un hotel que me hizo [...]
10.07.2007 a las 21:35 Permalink
[...] Quiero pensar que hay algo bueno en todo esto: cuando por lo general se trata al cliente tan mal se valora muchísimo el buen trato. [...]