Veo en Wired que una iniciativa del gobierno chino intenta proponer una estandarización masiva de los cargadores de batería para pequeños objetos de electrónica de consumo, como los teléfonos móviles. Y con todo lo profundamente liberal que soy, y todo lo poco que me emocionan algunas cosas del gobierno chino, creo que en este caso han pinchado en zona sensible, y que lo que proponen tiene mucho sentido. De hecho, es algo que Corea del Sur ya llevó a cabo el año pasado, con una gran aceptación y significativa mejora de la calidad de vida de los usuarios.
Si lo pensamos, la obsesión de los fabricantes con los cargadores propietarios ha llevado a una pérdida de calidad de servicio notable, que redunda en cuestiones como tener que cargar con una pléyade de dispositivos cuando se viaja, renunciar a cargar la batería en muchos sitios por no tener ese cargador específico disponible, o tener que pagar la cantidad exigida por el fabricante para adquirir precisamente ese modelo (aunque los fabricantes clónicos, lógicamente, proliferen aprovechando ese nicho de valor que dejan las grandes empresas fabricantes de terminales). Una simple mirada al estúpido universo de clavijas que los fabricantes han desarrollado con el fin de ganar unos cuantos euros vendiendo dispositivos propietarios deja claro lo ridículo del tema: en una prestación en la que lo único que importa son atributos como la solidez, la fiabilidad y la resistencia a tirones, y donde tenemos un estándar como el USB y el mini-USB, todo lo demás simplemente sobra. La clavija de Nokia, aún siendo de las más estándares, se desconecta claramente con demasiada facilidad al tirar de ella (no aguanta el peso del propio terminal). La de Motorola o la de Ericsson, con sus “ganchitos” que se rompen con suma facilidad, son un ejemplo de cómo poner complejidad donde no era necesaria, una prueba de como jamás se deberían diseñar las cosas si no se hace con mala intención. Un conector como el USB permite, además de contar con una amplia aceptación y universalizar la conexión con otro tipo de dispositivos, proporcionar carga a un teléfono desde un ordenador, algo que incrementa los grados de libertad, y servir además como vía para conexiones de datos. En un mundo en el que la duración de las baterías es claramente uno de los factores limitantes para la evolución en prestaciones de muchos dispositivos, la universalización pasa a tener todo el sentido práctico del mundo. Y la influencia de un mercado como el coreano o el chino a la hora de hacer presión sobre el desarrollo de estándares es algo que no debe ser tenido en poca consideración. En no demasiado tiempo, seguramente todos los dispositivos se cargarán mediante un conector USB.






13.01.2007 a las 14:09 Permalink
[...] Sigue siendo la misma basura, o peor. Las prácticas de Microsoft en relación a la tecnología siempre han sido perjudiciales para el usuario. Formatos cerrados, incompatibilidades con otros sistemas operativos, etc. Aprovechan su posición dominante en el mercado para hacer creer a la gente que no existen alternativas. Linux es un “Sistema operativo desconocido”, los sistemas de ficheros existentes son FAT, FAT32 y NTFS, cualquier otra cosa no se lee. El apartheid de los formatos digitales, y mira que es fácil hacer las cosas compatibles. ¿No sería mejor el mundo si todos los cargadores de móviles y gadgets varios fueran iguales? ¿Soy comunista, intervencionista, antiliberal? No, en esta ocasión soy ingeniero. Recapitulando: [...]