“Me encanta dar clase” es el título de mi columna de esta semana en Libertad Digital, en la que contesto a esa página tan inspirada y divertida que dice que “Todos a favor del canon” (¿Todos? ¿Qué todos?) En la columna, comparo la actividad docente con la actividad artística, y planteo qué ocurriría si alguien inventase un artefacto con conexión occipital como en esa escena de Matrix que tanto utilizo en clases y conferencias, y automáticamente dejase obsoleto el sistema de transmisión de conocimientos que se utiliza en escuelas, colegios, institutos y universidades. Los profesores representan un colectivo posiblemente mayor que los artistas, y su aportación al desarrollo y difusión de la cultura es evidente… ¿plantearía alguien ilegalizar la tecnología (partiendo de la base de que no resultase dañina para la salud) y/o compensar a los profesores con un canon en función de… yo que sé… las ventas de bufandas (con la excusa de que sirven para cubrir la región occipital :-)
La cultura no ha muerto, el arte sigue ahí y eres muy dueño de disfrutar creándolo. Simplemente, el mercado para la distribución de arte ya no existe. El método que se empleaba para distribuir obras ha sido superado por una tecnología más eficiente. Dado que no existe mercado, no es lógico que cobres por distribuir arte, tendrás que buscarte otro modelo de negocio que te permita crear un nuevo mercado en el que alguien esté dispuesto a pagar por tu producto. Lo demás, es intentar exigir tu derecho a la sopa boba.






20.04.2006 a las 06:31 Permalink
[...] ¡Los Ladrones vuelven a la carga! Y esta vez más graciosos que nunca: Todos a favor del canon es su última barbaridad. Desde el momento en que cuelgo toda mi música gratis aquà mismo ya os imaginais mi opinión al respecto, os invito pues a que le… [...]
20.04.2006 a las 12:09 Permalink
[...] Des d’un temps ençà sovintegen els marquetinguistes del Linux o de l’Open Source –gairebé mai del programari lliure. Aquà el darrer apunt que he vist sobre el tema. Trobo que hi ha qüestions bà siques que no necessiten mà rquet… [...]