Saber hablar idiomas es una cuestión que depende de la oportunidad para aprenderlos y de la inteligencia para retenerlos. Saber escoger el idioma a utilizar en cada momento depente de cosas como la empatía, la educación, la inteligencia… En algunos negocios, como la consultoría, saber idiomas se considera una necesidad fundamental. Quien no sabe o se niega conscientemente a escoger el idioma adecuado a un momento o situación corre el riesgo de caer en situaciones ridículas, puede quedar como un inadaptado o como un maleducado, y además utiliza sus recursos de manera claramente ineficiente, pudiendo poner en peligro el entendimiento o la relación con la persona o el ambiente en el que ha cometido el error.
Si un ex-trabajador de tu compañía escribe algo en un blog que tú consideras que resulta lesivo para tus intereses, puedes optar por varios cursos de actuación. Puedes, por ejemplo, poner un comentario en esa misma entrada discutiendo punto por punto y con hechos los argumentos expuestos, y aportando tu análisis. Eso indicaría que la compañía entiende el lenguaje del medio en el que ha decidido entrar, habla ese idioma, y tiene además la inteligencia de adaptarse a la situación y utilizarlo. También podría optar por invitar a comer al implicado, suavizar la situación, llegar a un entendimiento cordial, y solicitar de manera educada y dialogante que se retire el contenido considerado ofensivo. Eso indicaría, al menos, que la empresa es capaz de dialogar, de conversar, de mantener una interlocución.
Ahora bien: si tu reacción consiste en entrar como un elefante en una cacharrería y haciendo, además, un manifiesto uso desproporcionado de la fuerza cual si fueras un matón de parvulario, habrás conseguido demostrar al mundo que eres un torpe, que no eres capaz de mantener una conversación, que tu capacidad de manejo de situaciones de crisis es insuperablemente mala y que, además, o no sabes idiomas, o eres tan maleducado que te niegas a utilizarlos. Y esas son cualidades todas ellas que, en una consultora, son mínimos imprescindibles, basics del negocio. Jamás querría yo que mis sistemas de información o mis decisiones estratégicas estuviesen en manos de profesionales que carecen de esas habilidades.
Es curioso la cantidad de cosas que una reacción ante una entrada en un blog pueden llegar a decir de una compañía.






17.11.2005 a las 16:16 Permalink
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