Ayer por la tarde tuvimos el debate sobre “La creación intelectual y los derechos de autor en Internet”, dentro de las III Jornadas sobre Cuestiones Jurídicas Actuales. Muy, muy poquito público, aunque muy agradablemente participativo, y fantástica e impóluta moderación de Javier Muñoz. Y no lo digo por cumplir, que los que nos toca ejercer de moderadores de vez en cuando sabemos valorar lo complicado que es, y el valor que tiene de cara a un buen debate. Y el debate fue, en verdad, apasionante, y en gran medida gracias a la “transparente” moderación de Javier. Antonio Fumero y Pedro J. Canut han publicado sus impresiones al respecto.
Cosas que me llamaron la atención: en primer lugar, la fantásticamente bien defendida postura de Emilio Suñé. Ponderado, académicamente sólido y armado con las adecuadas referencias, introdujo la idea del desajuste o inadecuación de la legislación sobre propiedad intelectual (“¿no estaremos usando trajes antiguos para vestir sujetos a los que además no les sirven?”). Emilio revisó las sentencias de Napster y Grokster, matizando el tema del no perjuicio a los autores a través de la copia doméstica, y del problema de su escalabilidad a sesenta millones de usuarios, y cuestionó el canon como método compensatorio. Por pecado mío de no documentación previa al debate, desconocía la posición de Emilio, y le hacía más en el lado “oficialista”, con lo que su exposición fue una agradable sorpresa. He salido con la impresión de que el Máster de Informática y Derecho UCM está en buenas manos.
Yo conté básicamente posturas que creo que son ya bastante conocidas, de hecho usé como guía conceptual la presentación (.ppt, 4.6 Mb.) que hice en los cursos de verano de la escuela del Consejo General del Poder Judicial, aunque por agilidad no usé presentación y me limité a hablar desde la mesa. Hablé de la separación entre creación y modelo de negocio, del hecho de que Internet únicamente había modificado la ecuación economía de la escasez / economía de la abundancia tras la discontinuidad que supuso el que los contenidos estuvieran, por limitaciones de la tecnología, en manos de aquellos que los distribuyen, y del absurdo conceptual que supone establecer un modelo de negocio en base a la prohibición de acceso a algo, por eso (sí, ya sé que me repito más que el ajo) de que los bits son libres (me ha encantado eso de ver que si lo tecleas sin más, el navegador te lleva a mi artículo de LD :-)
Pedro Farré (con barba, por cierto) estuvo muy en la línea que yo había oído hablar. Es una persona que presenta muy bien, con autoridad y estilo, pero que no me parece que replique tan bien (dicho sea con todo el respeto del mundo y con una única observación por mi parte, la de ayer). Presentó a la SGAE como la entidad de gestión que más invierte, y como una sociedad de marcada vocación tecnológica, que defiende la copia privada (al contrario que el resto de la industria) siempre que exista un canon compensatorio. A partir de esa presentación, construyó una argumentación cuyos pilares fundamentales (en mi interpretación, claro) eran, en primer lugar, que la cultura nunca sería gratis, sino que alguien debería pagarla (e insinuó la figura del Estado como elemento dinamizador, aunque subrayó un “no nos gustan las subvenciones”). Disparó a “los malos de la película”, ni más ni menos que los fabricantes de dispositivos y las empresas de telecomunicaciones, que “se enriquecen gracias a que la música está disponible de manera ubicua, y por eso quieren abolir la propiedad intelectual, de manera interesada” (cita no exactamente textual… eeeh, no soy una grabadora :-) Planteó que Internet tenía que ser forzosamente un entorno regulado, no una anarquía, y que a través de acuerdos en el triángulo Fabricantes de dispositivos, Operadoras y Titulares de derechos llegaría, estaba ya a punto de llegar, la solución. Que una vez las operadoras fuesen responsables de lo que circula por sus redes, y los dispositivos incorporasen los adecuados estándares de DRM, problema resuelto, y la piratería sería algo perteneciente a la historia. Estableció las necesidades y prioridades del sector en cuatro puntos:
- Modificación de la LSSI para que los intermediarios sean responsables de los contenidos que circulan por sus redes
- Los propietarios de los derechos y el sector tecnológico deben interactuar y autorregularse
- Es preciso incidir en la educación, explicando a los niños en los colegios la importancia de los derechos de autor
- Profundizar en el desarrollo tecnológico del DRM
Pedro J. Canut estuvo, desde mi punto de vista, muy sobrio, muy en su sitio de abogado en ejercicio (me encantó el uso de la metáfora del abogado como “hacker de la ley”, que busca los bugs del sistema jurídico para plantear su defensa, metáfora que en alguna ocasión anterior le había oído a Carlos Sánchez Almeida). Planteó que realmente, no había mucho que hacer para los abogados en el marco actual: la existencia de una tasa compensatoria invalidaba completamente términos como piratería o comportamiento delictivo. De cara al futuro, Pedro hizo referencia a la Recomendación de 18 de mayo de 2.005 de la Comisión Europea y a la Directiva 2004/48/CE del Parlamento Europeo y del Consejo, de 29 de abril de 2.004, relativa al respeto de los derechos de propiedad intelectual, e hizo hincapié en que se refieren a los usuarios comerciales que realicen un uso lucrativo de los contenidos, no a los ciudadanos que ejercen su derecho de acceso a la cultura, y que, por tanto, lo que cabía esperar era persecución de dichos usos ilegales por parte de entidades con ánimo de lucro, el establecimiento de licencias para los usuarios comerciales legítimos, y el impulso a nuevos modelos de negocio. Finalmente, a petición del moderador, comentó y enmarcó brevemente su iniciativa Coloriuris como adaptación o transposición de iniciativas como Creative Commons procedentes del derecho norteamericano al ámbito del derecho español.
El debate posterior fue apasionante. En mi interpretación, los puntos álgidos estuvieron en el intento de Pedro Farré por hacer comulgar a mesa y asistentes con dos axiomas según él intocables, pero que fueron rechazados por unanimidad: uno, que el canon emerge de un mandato constitucional, y que para eliminarlo sería preciso cambiar la Constitución. Y dos, que en la descarga y compartición de archivos en una red P2P existe ánimo de lucro. Ambos puntos completamente rebatibles, por supuesto, y basados en una interpretación que a mí, al menos, me pareció muy poco sólida para un Doctor en Derecho. Un poco como esos argumentos que le sueltas a alguien diciéndole “calla, que tú no sabes de esto… las cosas son así”, postura que obviamente no funcionó. Era mi primer debate con Pedro, pero la verdad, si bien me encantó su corrección, fair play en el debate y prestancia al presentar, las argumentaciones de ayer me parecieron enormemente débiles. Como un abogado cuando sabe que, en realidad, el caso es imposible y todo depende de su habilidad para presentar ante el tribunal. Habilidad para presentar, tiene. Argumentos, francamente… creo que no.






04.11.2005 a las 07:39 Permalink
[...] Enrique Dans, Pedro J. Canut y Antonio Fumero publican sus conclusiones en torno al debate sobre propiedad intelectual que se celebró el jueves en la UCM. [...]
04.11.2005 a las 12:43 Permalink
[...] Lo bueno de organizar un encuentro con invitados tan solventes, documentados y tecnófilos como éstos es que, además de disfrutar de un debate de altura, te ahorras el trabajo de publicar las conclusiones. [...]
05.11.2005 a las 11:31 Permalink
[...] Ya hablamos el otro día de la Jornada en Esta semana, en Zaragoza y fuera. Una de las ventajas de que algunos intervinientes fueran bitacoreros es que hay un montón de información en la red: La ponencia de Pedro Canut: Rebus Sic Stantibus. El comen [...]
02.04.2007 a las 11:55 Permalink
[...] Restrictions Management. Recuerdo perfectamente a Pedro Farré llevándome la contraria en una mesa redonda en la UCM y diciéndome que el DRM era la apuesta de la industria y que tendría larga vida… pero [...]