Veo en MSNBC como el Distrito Escolar Unificado de Vail, en Arizona, ha designado un instituto, Empire High School, para que sus trescientos cincuenta estudiantes empiecen, este curso que viene, a sustituir completamente los libros de texto por materiales online, en un entorno de conectividad inalámbrica completa y mediante un ordenador portátil asignado por alumno. La decisión supone pasar de un coste de entre $500 o $600 por alumno, a unos $850. Andrew Orlowsky (The Register) critica y ridiculiza en su habitual línea dura el movimiento, califica al instituto como “the Sims school”, y cita investigaciones presuntamente realizadas en treinta países que demostraron que el uso de ordenadores como herramientas intensivas en la educación reducía las habilidades numéricas y la adquisición de cultura, producía desórdenes graves en la capacidad de resolución de problemas, y pérdida de capacidad analítica. Sólo le ha faltado decir que además, los ordenadores producían ceguera y crecimiento de pelo en las palmas de las manos.
El estudio citado por Orlowsky fue publicado en su momento por la Royal Economic Society, está disponible aquí, y viene a decir que tras controlar por entorno familiar y escolar, el uso de ordenadores no muestra un resultado significativo en el colegio, y puede mostrar un resultado negativo en el hogar, aunque prevenía contra la interpretación causal de los resultados. Me llama la atención que repitamos los errores que previamente se han cometido en la literatura académica tantas veces: este estudio, de impecable metodología, viene a replicar la llamada “paradoja de la productividad“, de la que he hablado en numerosas ocasiones: como ocurre en las empresas, no se trata simplemente de “poner ordenadores a diestro y siniestro”, que de hecho (y me parece una conclusión muy razonable) pueden actuar como una poderosísima herramienta de distracción, sino de desarrollar metodologías adecuadas a su uso en entornos educativos. Sólo mediante el desarrollo de metodologías adecuadas, algo que no se hace de la noche a la mañana y que requiere experimentación y control, seremos capaces de derivar metodologías que, por puro sentido común, acabaran siendo infinitamente superiores a la enseñanza tradicional. Estoy completamente seguro, hasta el punto de poner la mano en el fuego, de que las generaciones de estudiantes venideras no utilizarán libros de texto en el soporte tradicional que conocemos ahora, sino otro tipo de herramientas, y que esas herramientas tendrán soporte online.
Por lo pronto, si viviese en Arizona estaría como loco por meter a mi niña en Empire High…






13.07.2005 a las 19:39 Permalink
[...] Albiste interesgarria jaso dute Mondragon Unibertsitateko Giza Zientzietako HUHEZI fakultateko Gizakom blogean: Arizonako Vail herriko institutoan datorren ikasturtean hango ikasleek ez dutela testulibururik erabiliko erabaki omen dute . Aipamenetan… [...]