Subtítulos y sincronización automáticos en YouTube
Escrito a las 9:11 pm
Una de esas nuevas prestaciones presentadas por Google que me llaman especialmente la atención: YouTube Automatic Captions permite, utilizando tecnología de reconocimiento del habla, insertar subtítulos generados automáticamente a partir del sonido de un vídeo. Lógicamente, no son perfectos, pero pueden servir de guía aproximada para personas con problemas de audición o para quienes no dominan el idioma del vídeo. Además, los subtítulos pueden insertarse directamente traducidos a otros idiomas, lo que convierte en accesibles una gran cantidad de vídeos del inmenso repositorio de la herramienta.
La otra herramienta, YouTube Automatic Timing, permite subir un archivo de subtítulos en un vídeo, y que la herramienta inserte, también utilizando tecnología de reconocimiento del habla, cada frase en su lugar correspondiente, evitando tener que hacerlo manualmente.
Las dos tecnologías aparecen presentadas en este vídeo. La reconstrucción de la torre de Babel, un poquito más cerca, y como bien han visto en los primeros comentarios a la entrada, no solo para las personas: las dos tecnologías permiten, por un lado, hacer accesible a los anunciantes la contextualización de sus anuncios al texto de los vídeos y, por otro, la ubicación de dichos anuncios en los momentos adecuados, cuando una palabra determinada es mencionada en los mismos. El vídeo es un formato de contenido que está cambiando la fisionomía de la red, y su principal exponente, YouTube, es una empresa que, de acuerdo con uno de sus principales inversores históricos, podría haber alcanzado ya la rentabilidad.
Publicidad
La importancia de la web social
Escrito a las 2:24 pm
Llevaba una buena temporada dándole vueltas a esta entrada, y la evolución de los últimos acontecimientos en varias de las redes o aplicaciones sociales en las que participo me ha terminado de convencer: la web social está tomando una importancia cada vez mayor, hasta el punto de redefinir la importancia de los actores “tradicionales” en la web que conocemos.
La conclusión va muy al hilo del titular que escribí en el blog oficial del EBE acerca de la presentación de Koro Castellano, Directora General de Tuenti: “adiós a la era de los buscadores”. Desde hace un cierto tiempo, vengo detectando que una parte cada vez más significativa de mi tráfico en el blog proviene de eso que podríamos llamar “la web social”. El fenómeno no es en absoluto nuevo; basta con acudir a cualquier blog de popularidad media que haya aparecido recientemente en portada del Menéame, por ejemplo, para tener a una persona diciendo que, al menos ese día, su fuente de tráfico mayoritaria ha sido la web social. Pero unido a ese tipo de “deflagraciones puntuales” características de filtros sociales como Digg o Menéame, empezamos a ver cómo cada día más, sitios como Facebook o Twitter escalan en las estadísticas de referrals, hasta el punto de superar en mi caso en muchas ocasiones a la mismísima Google.
No tengo ninguna queja de la indexación de mi página en motores de búsqueda: habitualmente, un buen porcentaje de mi tráfico proviene de éstos, y entre éstos, alrededor de un 90% en concreto proviene de Google. Visitas que llegan buscando todo tipo de términos, desde cuestiones relacionadas a otras que a veces no lo están tanto, y provienen de la alquimia de varias palabras descontextualizadas en una entrada o en su titular (la reciente entrada titulada “De tiempo, dinero, culos y cabezas“, por ejemplo, se ha convertido seguramente en motivo de frustración para personas que buscaban, digamos… una sola de las palabras de su titular :-) Se trata de un tráfico cuya importancia ha desencadenado la aparición de todo un segmento, el del Search Engine Optimization, o SEO, con sus diferentes interpretaciones, con el fin de intentar hacerse con la mayor cantidad posible. El SEO es un factor importante en todo proyecto en la web. Es, sin duda, uno de los principales determinantes de la web que conocemos.
¿Qué ocurre cuando, en algunos casos, una URL acortada y puesta en Twitter o en Facebook puede hacer llegar más tráfico a una página que el enviado por un motor de búsqueda? ¿Cómo evoluciona la economía de la atención ante la aparición y consolidación de una nueva y muy importante fuente de tráfico en la web? Los flujos de tráfico desencadenados por la web social responden a pautas completamente diferentes a las que gobiernan el tráfico de buscadores: son mucho más “en tiempo real”, más instantáneos, con picos muy elevados seguidos por una cola de distribución larga que tampoco suele prolongarse más allá de un par de días a lo sumo. Tienen sus dinámicas propias: es tráfico generalmente poco fiel, y penaliza, por ejemplo, el “autobombo”, alguien que constantemente se apalanque en la web social para destacar lo que él mismo ha escrito: yo no subo a Twitter todas aquellas cosas que escribo, sino únicamente aquellas que considero relevantes, y las alterno con otras cosas que leo o con aquello que creo que puede ser de interés para quien sigue a una persona como yo. En mi caso, llevo experimentando con ese tipo de cuestiones ya bastante tiempo, y me llaman mucho la atención los factores que aparentemente gobiernan la respuesta en tráfico a un enlace en sitios como Twitter o Facebook, algo sobre lo que sin duda escribiré más en breve.
Estamos ante una de las evoluciones más importantes en la web que conocemos. Entender esas dinámicas empieza a ser, cada día más, algo fundamental para todo aquel que quiera desenvolverse dentro de ese ecosistema llamado web.
Filmotech y su premio: una tomadura de pelo
Escrito a las 9:57 am
Filmotech, un desarrollo de EGEDA, recibe el Premio FICOD a la Innovación en la Distribución de Contenidos Digitales, que según la organización, se supone un reconocimiento a “casos de éxito en las diferentes áreas que integran este sector emergente de la economía nacional”.
Veamos algunos detalles de este “impresionante caso de éxito”:
Filmotech es un proyecto que contó para su desarrollo con subvenciones públicas por valor de dos millones y medio de euros. Su propietaria, EGEDA, es la entidad de gestión que representa y defiende en España los intereses de los productores audiovisuales, y está presidida por Enrique Cerezo. El proyecto fue puesto en marcha hace dos años y medio, y la gráfica de Google Trends de la izquierda muestra su nivel de actividad en visitantes únicos diarios: prácticamente nula exceptuando el pequeño pico de unas ocho mil visitas derivado de la intensidad mediática que rodeó su puesta en marcha. El pico es único, como vino, se fue: exceptuándolo, el número de visitantes que Filmotech recibe es inapreciable, inferior al recibido por muchas páginas personales que conozco. Google AdPlanner estima que Filmotech.com recibe unos 5.900 visitantes únicos al mes. A todos los efectos, la actividad de Filmotech es prácticamente nula.
Sin embargo, a pesar de haberse gastado dos millones y medio de euros de dinero público para construir una basura que nadie visita ni de casualidad, en FICOD se le otorga un premio como “caso de éxito”, premio que pomposamente entrega Francisco Ros y recoge Enrique Cerezo. Encantados de haberse conocido. ¿Caso de éxito? ¿Pero es que esta gente no sabe que se puede conocer la actividad de una web con herramientas al alcance de cualquiera? ¿Se creen que nos pueden engañar a todos entregándose premios como si realmente hubieran hecho algo bueno además de dilapidar el dinero público? Más que “caso de éxito”, Filmotech es una auténtica tomadura de pelo. A todos.
“Olcese y sus mutantes”, columna en Expansión
Escrito a las 12:11 am
Mi columna de esta semana en Expansión se titula “Olcese y sus mutantes” (ver en pdf). La escribí al escuchar las “amenazantes” declaraciones de Aldo Olcese, Presidente de la Coalición de Intermediarios en una de las mesas redondas del FICOD, en las que afirmaba que “serían implacables con doscientas páginas web de enlaces y con todos los mutantes que apareciesen“. Mientras Olcese amenazaba con catástrofes de bíblicas proporciones a los que llama “concentradores de descargas” (y mientras los jueces le contradicen abiertamente), The Pirate Bay anunciaba la adopción de dos protocolos, Peer Exchange (PEX) y Distributed Hash Table (DHT), que permiten el intercambio de archivos en una red P2P sin necesidad de trackers, mediante un sistema completamente descentralizado en el que los “concentradores de descargas” son simplemente innecesarios, porque se sustituyen con su integración en los clientes que cada usuario tiene en su ordenador.
Mientras el mundo avanza y los artistas ganan cada vez más dinero, la industria de la música sigue empeñada en perseguir fantasmas…
Promusicae y el uso del dinero público
Escrito a las 1:30 pm
Promusicae aprovechó FICOD para presentar una de esas iniciativas que nos hacen pensar, como anteriormente hizo con otras: se llama elportaldemusica.es, y ha sido subvencionado con €737.000 en subvenciones, según consta en la memoria de actuaciones del Plan Avanza. La creación resultante de ese proyecto, que supuestamente ha costado ni más ni menos que un millón setenta y cinco mil euros, es algo que permite bajarse música gratis a cualquiera con que simplemente inspeccione con cierto cuidado su funcionamiento.
Anteriormente,por dar un simple ejemplo, hemos tenido casos como el de EGEDA con el desarrollo de Filmotech, un portal que nadie utiliza, pero que fue financiado con casi dos millones y medio de euros por todos los españoles a golpe de BOE. En la misma convocatoria que aparece vinculada en el párrafo anterior, Promusicae recibe €207.ooo por algo llamado “RitmoGESTIÓN – Soluciones de Negocio Electrónico para la Gestión del Repertorio, los Derechos y la Producción Musical”. En general, este tipo de sociedades son auténticas asiduas del dinero público: una interesante cantidad de sus presupuestos anuales provienen directamente de las arcas del Estado.
¿Quién es Promusicae? Según dicen en su propia página, “representan y defienden los intereses de los productores de música españoles”. Es decir, son las compañías discográficas, esas que tanto despotrican contra los españoles porque somos malvados, obsequian a sus clientes con el calificativo de “piratas” y se dedican a presionar a la IFPI para que hagan que España figure en los listados de países que hay que vigilar y se la amenace con absurdas sanciones. No, no se trata de una asociación en favor de los artistas o de la cultura, sino precisamente de los que pretenden defender su derecho a seguir editando y distribuyendo música en pleno siglo XXI entregando al artista porcentajes de un solo dígito con respecto al precio total que cobran al cliente. Los que provocan el fracaso de iniciativas de distribución de música en la red porque imponen a éstas sus pretensiones de seguir ganando con ellas lo mismo que ganaban cuando vendían pedacitos de plástico que había que manufacturar y distribuir. Sí, esos.
Pues bien, a la hora de intentar desarrollar una alternativa para la descarga de sus productos, ¿qué hacen? Se van a Papá Estado, ponen la mano, les sueltan un dinero que habría que ver si entregan a una start-up con ganas e ilusión que podría generar un producto infinitamente más competitivo (y sin duda mucho mejor recibido por el público), y montan una página que simplemente recoge la lista de cincuenta éxitos (de sus éxitos, de lo que ellos de manera interesada deciden que son éxitos) y proporciona vínculos para obtener esas canciones en iTunes, YouTube, Spotify, YesFM, MySpace y NokiaMusic. Eso es todo. Cincuenta canciones. Y unos vínculos. Y eso, en el marco de unos presupuestos duramente restringidos y recortados debido a la crisis que dejan de lado cuestiones que sin duda sí era importante subvencionar, viene a costar, según la página en la que se entrega la subvención, más de un millón de euros, y entre todos pagamos casi ochocientos mil. Total, como decía cierta ex-ministra, “el dinero público no es de nadie”…
Brillante.
The Pirate Bay cierra su tracker… y la industria vuelve a perder
Escrito a las 12:46 pm
The Pirate Bay anuncia el cierre de su tracker. Pero no nos confundamos, no se trata de la culminación de la persecución a las descargas, sino de una mejora tecnológica: el tracker era el ordenador que, sin almacenar en ningún momento ningún tipo de material sujeto a derechos de autor, coordinaba la distribución entre los distintos pares con el fin de agilizar la misma, y su cierre se debe, simplemente, a que ya no es necesario, a que su existencia ya no se justifica.
Resulta muy indicativo darse cuenta de que mientras en España la ministra de cultura y sus amiguitos de la “Coalición de intermediarios” se dedican a anunciar persecuciones apocalípticas contra páginas de descargas (eso que llaman pomposamente “concentradores”) a las que los jueces sistemáticamente siguen exculpando, la tecnología les adelanta por la derecha y demuestra que dichas páginas, simplemente, ya no son necesarias. Dos desarrollos tecnológicos, Peer Exchange (PEX) y Distributed Hash Table (DHT) permiten el intercambio de archivos en una red P2P sin necesidad de trackers, mediante un sistema completamente descentralizado. La página de The Pirate Bay explica perfectamente el funcionamiento del nuevo sistema, y los detalles sobre su uso, que en pocas horas estarán ya traducidos a múltiples idiomas: en cualquier caso, al incorporarse directamente su funcionamiento en la mayoría de los clientes de descarga, su uso no incorpora complejidad alguna. Como bien comentan en su blog,
Now that the decentralized system for finding peers is so well developed, TPB has decided that there is no need to run a tracker anymore, so it will remain down! It’s the end of an era, but the era is no longer up2date. We have put a server in a museum already, and now the tracking can be put there as well.
El cierre del tracker de The Pirate Bay no es una victoria de los intermediarios de la industria del copyright. Es una victoria de la tecnología. Es un auténtico dedo corazón erguido en la cara de la industria, de sus abogados y de quienes defienden el sostenimiento de modelos de negocio que ya no aportan ningún tipo de valor. Las descargas están a salvo y con tan buena salud como siempre.
Twitter eliminará la lista de usuarios recomendados
Escrito a las 12:53 am
Evan Williams anuncia que Twitter eliminará definitivamente la lista de usuarios recomendados que los nuevos suscriptores recibían al abrir sus cuentas, y que se traducía en enormes incrementos de popularidad para los que eran incluidos en dicha lista.
Mi inclusión en dicha lista en la edición en español de Twitter el pasado 4 de noviembre ha significado por el momento un incremento de alrededor de veintitrés mil usuarios. Todo indica que la inclusión se produjo por un criterio meramente cuantitativo: aparentemente, quien toma dicha decisión intenta reunir una combinación de medios de comunicación y usuarios famosos de diversos tipos (deportistas, artistas, etc.) junto con cuentas de otros usuarios no necesariamente famosos en el sentido convencional de la palabra, pero en las que detectan un número elevado de seguidores. En mi caso, contaba con 9.291 seguidores el 3 de noviembre y estoy ya claramente por encima de los treinta y dos mil (también puedes verlo en vivo) lo que supone un crecimiento aproximado de unos mil setecientos seguidores diarios, con una pendiente prácticamente constante a lo largo de dicho período. A todos los efectos, una locura, sobre la que ya escribí en su momento. Una locura divertida, sin duda, pero una locura al fin y al cabo: en realidad, que muchos nuevos usuarios de Twitter reciban esas sugerencias cuando llegan y decidan aceptarlas todas de manera genérica da lugar a un perfil extraño. Por un lado, te sientes un poco como hablando de repente ante un gran pabellón de deportes repleto de gente hasta los topes. Por otro, no notas demasiadas diferencias en los parámetros que habitualmente mides: el clickthrough de los enlaces, por ejemplo, no se ha incrementado en absoluto a pesar del incremento de usuarios que teóricamente los reciben, ni tampoco el número de respuestas o de retweets, lo que indica que esos usuarios recién llegados mantienen, al menos al principio, un nivel de actividad relativamente bajo.
Parece ser que la idea de Twitter es sustituir la lista de usuarios recomendados con algún sistema de recomendación más personalizado. En ese sentido, creo que lo más positivo sería optar por un sistema del tipo “si sigues a Fulanito, deberías seguir a Menganito y Zutanito”, intentando cualificar las relaciones mediante, por ejemplo, el uso de replies (@username), de DM (mensajes directos) entre ellos, o alguna métrica similar. Mi impresión en función de la experiencia vivida hasta el momento es que lo más importante en Twitter es seguir a personas con las que uno tiene contacto previo fuera de Twitter: amigos, conocidos, relaciones de cualquier tipo… Seguir a “famosos” puede proporcionar una sensación de proximidad agradable o incluso de cierto “morbo” para algunos, pero que me parece insuficiente para generar un uso habitual. Creo que se empieza a hablar de “usuario” en Twitter cuando una persona no se limita a entrar de vez en cuando, sino que mantiene abierto el canal y lo refresca cada poco tiempo o de manera automática, sea en el ordenador o en el móvil. Y bajo mi impresión, pocos mantienen abierta una pestaña en su navegador o una aplicación desplegándose cada pocos minutos para ver qué hace un famoso: si no es por tus relaciones reales – físicas o virtuales, pero reales – resulta complicado justificar un patrón de consulta constante o habitual.
Veremos como sigue evolucionando la cosa.
“Los que tienen más amigos en Facebook”, artículo en El Mundo Magazine
Escrito a las 1:54 pm
El Magazine de El Mundo publica este artículo de Eva Dallo, “Los que tienen más amigos en Facebook“, sobre el que mantuvimos algunas conversaciones telefónicas largas hace un tiempo. La verdad, jamás me planteé Facebook como “coleccionismo de amigos”: como en muchas otras ocasiones, Facebook es para mí un experimento y una exploración de un medio, algo que utilizo para comunicarme y que me resulta muy eficiente. Durante mucho tiempo mantuve una política relativamente restrictiva: aceptaba solo a personas que conocía, después solo a personas (mientras que rechazaba a empresas o instituciones porque no me acababa de entrar en la cabeza eso de “ser amigo de una entidad”), y finalmente, decidí que me llevaba más tiempo y esfuerzo tener que estar pensando “si sí, si no, si será una rosa o será un clavel” y arriesgarme a que a alguien le pareciese mal que le dijese que no, frente al trabajo de aceptar siempre y clasificar en grupos en función de variables sencillas.
Tengo grupos de diversos tipos, desde mi familia hasta el de mis ex-compañeros en Jesuítas de La Coruña, y una cierta cantidad de personas con las que Facebook es el medio de comunicación habitual y predominante. En Facebook suelo publicar todo lo que publico en Twitter que no es específico de ese canal (si contesto a alguien por algo que me dijo en Twitter, no lo envío a Facebook porque no tendría sentido, y viceversa: las conversaciones que surgen en Facebook las contesto únicamente allí). Como en Twitter, únicamente excluyo o bloqueo a aquellas personas que insultan, descalifican, son maleducadas, hacen spam o me resultan desagradables.
En el fondo, pura y dura exploración, que es a lo que me dedico.
Gracias, Berta
Escrito a las 10:05 am

Berta Briales, blogger, entrevistada por Antonio Castro. Gracias, Berta. Has hecho que me sintiese importante.
El hombre que quiere romper Internet
Escrito a las 9:13 am
Rupert Murdoch es uno de los hombres más poderosos del mundo: billonario, y sentado en la cima de News Corp., el segundo imperio mediático más grande del mundo después de Disney, con propiedades tan importantes como el Wall Street Journal, Fox y una larga lista de medios, editoras, páginas web, productoras, redes de satélites, etc. en todo el mundo. Y decididamente, no le gusta Internet tal y como lo conocemos. Para alguien del mundo de los medios convencionales, unidireccionales y regidos por unos pocos actores con la capacidad de llegar a acuerdos exclusivos y vender lo mismo muchas veces en muchos sitios, la naturaleza democrática y plana de Internet es claramente una amenaza.
En las últimas semanas, Murdoch ha ido generando declaraciones cada vez más fuertes acerca de sus intenciones futuras. Una de ellas ha sido especialmente polémica: en ella, tacha a Google de parásito y de ladrón de contenidos, y afirma que se dispone a retirar sus sitios de noticias del alcance del motor de búsqueda. Las opiniones al respecto oscilan entre los que opinan que “allá él, que intente sobrevivir sin el tráfico que Google lleva a sus sitios” o que “mejor para sus competidores”, y los que se escandalizan demostrando que, en realidad, muchos de los sitios que el propio Murdoch posee en la red llevan a cabo la misma tarea de organización y consolidación de contenidos de terceros que Google hace (”robo”, según él) y que tanto parece escandalizar al magnate australiano. Pero en realidad, el análisis debe ir un par de pasos más allá:
¿Cuál es la maniobra que realmente está preparando Murdoch? Simplemente, la de acabar con la Internet que conocemos. Pocos tienen una posición como la suya para hacerlo: lo que hay no le gusta, y quiere allgo diferente, algo sobre lo que poder aplicar sus reglas. Para ello, el aliado perfecto, otra empresa que no se encuentra a gusto en Internet, y que también ha intentado “redefinirla a su gusto” en varias ocasiones: Microsoft. En el plan aparece una interesante comunión de intereses: por un lado, Murdoch toma la totalidad de su contenido, y lo retira del índice de Google. Es algo sencillo, que puede hacerse con simplemente introducir un comando ‘disallow’ en el fichero robots.txt de sus sitios web. Por otro, firma un acuerdo de distribución de contenido exclusivo con “el otro” buscador, Bing: un acuerdo parecido a lo que Murdoch lleva toda la vida haciendo en los medios convencionales. El acuerdo permite a Bing diferenciarse siendo el único buscador que indexa el vasto contenido de News Corp., y obtener una clara ventaja competitiva: los artículos de sus periódicos y revistas, el vídeo de sus productoras, los contenidos de sus páginas web. Pero sobre todo, el movimiento consigue lo que Murdoch quiere: revertir la ecuación de poder.
El problema, a mi entender, no está en la lucha de Murdoch con Google. Luchas entre imperios empresariales las ha habido siempre, y bienvenidas sean. El problema está en la naturaleza de la Internet que conocemos. Hasta ahora, Internet es un entorno en el que los contenidos se mueven con libertad: uno puede usar un buscador, y saber que la información a la que accede como resultado de una búsqueda es, en general, la mas relevante. El paso de excluirse de la red, de bloquear la búsqueda, ha sido dado por pocos, y generalmente con resultados muy negativos. Pero Murdoch no es “cualquier” proveedor de contenidos, y además, pretende arrastrar con él a muchos de los que previamente han manifestado su descontento con el dominio de Google: en España, por ejemplo, los diarios de la AEDE se apuntarían encantados al tema, y han mantenido ya reuniones para coordinarlo. Imaginemos, en España, una Google que no indexa los principales periódicos… El resultado, desde muchos puntos de vista, deja de ser Internet, y pasa a ser algo mucho más parecido a la televisión: solo puedes acceder a determinados contenidos si tienes determinados canales en tu suscripción. Decididamente, algo muy alejado de la libertad y la falta de límites de la Internet que conocemos hoy en día. ¿Pierde Google? Indudablemente, la maniobra va dispuesta y dirigida a minar su dominio y cambiar los pesos de los coeficientes en la ecuación de poder. Pero… ¿pierde solo Google? ¿O perdemos todos?













