Lunes, Noviembre 30, 2009

Más sobre los posibles IPO de Facebook y Twitter, en Cinco Días

Escrito a las 10:39 am

El pasado viernes hablé un rato con Santiago Millán, de Cinco Días, sobre las rumoreadas salidas a bolsa de Facebook y Twitter, y hoy publica junto con Marimar Jimenez este artículo, “Facebook y Twitter quieren pasar el examen de la Bolsa” (ver en pdf), en el que cita algunas partes de esa conversación. El artículo hace además referencia a los ingresos de Twitter mediante la comercialización de sus resultados de búsqueda a terceras partes como Bing y Google, y los cifra en cuatro millones de dólares en el último trimestre. Sobre el data stream de Twitter y sus resultados de búsqueda me gustó especialmente el mini-vídeo explicativo de Common Craft, Twitter Search in plain English (me suelen gustar los vídeos de Common Craft, los uso habitualmente en clases para explicaciones sencillas), creo que permite entender muy bien porqué los buscadores están dispuestos a pagar por tener acceso a los datos de Twitter.

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Domingo, Noviembre 29, 2009

Los tiempos están cambiando: una noticia sobre descargas de música bien dada en Antena 3

Escrito a las 1:44 am

Tras muchos, muchísimos telediarios repitiendo mentiras, falacias y estupideces de todo tipo sobre este tema, finalmente una televisión, Antena 3, ha recogido en su informativo del fin de semana una noticia bien dada acerca de las descargas musicales, haciéndose eco del estudio de The Times que demuestra que las descargas de música no perjudican a los artistas, sino que les llevan a ganar más dinero. El estudio, que ya hemos comentado anteriormente, viene a demostrar que los verdaderos perjudicados son los intermediarios de la industria, que simplemente, han sido desintermediados, a pesar de sus esfuerzos por seguir reteniendo valor a cambio de no crearlo.

“(…) Si la tendencia continúa, el próximo año será el primero en el que los músicos recauden más por sus directos que por sus álbumes (…)”

Demoledor. La noticia de The Times fue cubierta anteriormente por La Información, con el título “Lo que la industria musical no quiere que sepas“. Su emisión en un informativo en televisión nacional es un hito importante para la adecuada comprensión y difusión del tema: no hablamos de pobrecitos artistas empobrecidos por las descargas, sino de empresas que pretenden mantener intactos sus márgenes comerciales a pesar de que muchas de las actividades con las que los justificaban ya no tienen sentido ninguno. Empresas que consciente y premeditadamente dificultan el progreso de modelos de distribución alternativos imponiendo precios absurdos que impiden su rentabilidad, y convirtiéndose en el verdadero origen del problema. La excusa de “defender la cultura” se rompe: persiguiendo las descargas no se defiende la cultura ni a los creadores, se defienden las actividades de una serie de intermediarios acostumbrados a controlar férreamente la totalidad de la cadena de valor, e incapaces de adaptarse a un mundo digital.

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Sábado, Noviembre 28, 2009

En La Información, sobre las posibles salidas a bolsa de Facebook y Twitter

Escrito a las 5:35 pm

Hace unos días estuve hablando por teléfono con Ana P. Alarcos, de La Información, acerca de los posibles planes de salida a bolsa de empresas representativas del mundo de las redes sociales como Facebook y Twitter, y el jueves pasado apareció esté artículo, “La bolsa, el nuevo tablero de juego de las redes sociales“, en el que se recogen algunas partes de la conversación.

Con una Facebook de uso prácticamente generalizado y una Twitter con ingresos procedentes del uso de sus flujos de datos por parte de empresas como Microsoft y Facebook, el fenómeno de las redes sociales simplemente espera a un momento adecuado para incorporarse a la economía real. En el caso de Facebook, la idea parece apuntar a la búsqueda de una estructura segmentada por acciones de dos tipos y una valoración relativamente conservadora que permita un comienzo al alza, que permitiría visualizar sensaciones de tangibilidad alejadas de la simple “euforia”. En el caso de Twitter, el trabajo de explicación es algo más complejo: las métricas de éxito de Twitter no son simplemente número de usuarios o páginas vistas, sino más bien número de usuarios activos, que permanecen conectados bien a través de aplicaciones o mediante una pestaña de su navegador, y que realmente contribuyen a alimentar ese flujo de datos que responde a la pregunta de “¿Qué está pasando?” por la que los buscadores están dispuestos a pagar. Al mismo tiempo, se apunta una búsqueda de modelos de publicidad no convencional para el año que viene, que muy posiblemente se apuntalarán sobre ideas de segmentación geográfica o conductual en función de los datos expresados por los usuarios.

En ambos casos hablamos de compañías que, por así decirlo, “saben lo que tienen”: posiciones enormemente sólidas en una web social que se está definiendo como el gran fenómeno del final de la década, capaz de cambiar la forma en que nos relacionamos con el mundo, con las noticias, con empresas o con otras personas. Un fenómeno que ya ha superado claramente todo asomo de duda sobre su expansión y viabilidad, pero al que aún le quedan algunas otras cosas por probar. Resultan interesantes a estas alturas las comparaciones con otros IPO anteriores: cuando Google salió a bolsa en Agosto de 2004, era ya una empresa consolidada y con ingresos. Salió a $85, cerró el primer día por encima de los $105, y llegó a estar en $715 en unos tres años. Ahora cotiza en torno a los $580. ¿Cuántos habrían invertido en Google de haber tenido entonces la oportunidad? ¿Cuántos invertirían en Facebook o en Twitter en caso de producirse en breve su salto a los mercados financieros?

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Viernes, Noviembre 27, 2009

Encuentro digital en El Economista

Escrito a las 10:48 am

Yolanda García, de El Economista/EcoDiario, me pidió que participase hoy a partir de las 12:00 en uno de sus encuentros digitales, dedicado a la polémica del Paquete Telecom aprobado esta semana por el Parlamento Europeo. Si tienes preguntas al respecto, puedes dejarlas en su página.

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“Objetos sociales”, en mi columna de Expansión

Escrito a las 12:03 am

Mi columna de Expansión de esta semana está dedicada a los llamados “Objetos sociales” (ver en pdf), y es un intento por situar o definir en cierta medida un concepto que está cobrando una actualidad cada vez mayor en el contexto actual y del que sin duda vamos a oír hablar cada vez más.

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Jueves, Noviembre 26, 2009

Adiós, Technorati

Escrito a las 6:44 pm

technoratisinkingEstamos de despedidas. Si el otro día decía adiós a Bloglines, un servicio con el que llevaba un montón de años, ahora el que se cae del blog es otro con el que llevaba todavía más tiempo: Technorati.

¿La razón? Simplemente, su inutilidad. Technorati estaba presente en dos sitios: en el lateral del blog como vínculo a mi perfil, y debajo de cada entrada como etiquetas. Mi impresión era que Technorati era una buena herramienta para que mis lectores pudiesen, tras haber terminado la lectura de una entrada, irse a Technorati a buscar entradas relacionadas sobre ese tema, razón por la cual las etiquetas de mis entradas estaban en inglés: si la gran mayoría de mis fuentes son habitualmente en ese idioma, lo que me parecía razonable era proporcionar a mis lectores más fuentes adicionales a las que ya había vinculado. Pero esa prestación, que en tiempos llegó a tener un discreto pero constante nivel de uso, había dejado completamente de utilizarse. La razón, me temo, puede ser la misma que ha hecho que yo mismo, en mis clases, haya ido apartando Technorati como herramienta para la monitorización de conversaciones y de watchlists: simplemente no funciona. Lo que hace algunos años era un motor de búsqueda insuperable en lo referente a blogs, a día de hoy es una caricatura que ofrece resultados verdaderamente pobres, que prácticamente no vale la pena consultar. En realidad, la despedida de Technorati comenzó allá por julio de 2007 con esta entrada. Desde aquel entonces, la razón por la que Technorati seguía integrado en el blog era más por dejadez que por otra cosa.

El adiós a Technorati, como el de Bloglines, no esta exento de su punto nostálgico: es una herramienta que he usado muchísimo, y tengo a David Sifry, su fundador, en alta estima, aunque mi impresión es que desde hace ya bastante tiempo está con la cabeza más puesta en otras cosas y su implicación en Technorati es más bien escasa. Technorati, a día de hoy, es una especie de portal que recuerda a los de los años ‘90, con prestaciones como buscador manifiestamente mejorables.

Las etiquetas que aparecen bajo cada entrada pasan ahora a funcionar internamente: un clic en una etiqueta reenvía a una búsqueda de todas las entradas del blog etiquetadas con ella. Además, intentando facilitar la búsqueda en las ya más de cuatro mil entradas del blog, he incrementado drásticamente el número de etiquetas que aparecen en la página de Temas, que resulta ahora en una nube alfabética de un tamaño brutal, pero razonablemente operativa a la hora de proporcionar resultados de búsqueda. Además de la tarea de traducción de las etiquetas, con la que dudo mucho que me ponga, me falta la tarea de “limpieza”, de depuración de etiquetas inconsistentes con escrituras alternativas (que son unas cuantas), con la que sí que me pondré aprovechando algún hueco que me quede libre.

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Miércoles, Noviembre 25, 2009

Actualizando…

Escrito a las 11:33 am

updateEs un tema que me llama la atención como supongo que lo hará a cualquiera que lleve un cierto tiempo en contacto con la tecnología: las actualizaciones de todo lo que usamos. Hubo un tiempo en que un sistema operativo, un programa o un dispositivo eran como eran, como habían salido de la fábrica: lo adquirías, lo sacabas de la caja, y lo usabas, sin más. En el caso de un sistema operativo o un programa, la actualización venía generalmente cuando lo sustituías por otra caja a la que le quitabas el celofán, y procedías de nuevo al proceso de instalación. La cuestión otorgaba a los fabricantes un buen nivel de control sobre el mercado: la decisión de lanzar la nueva versión no dependía habitualmente de la disponibilidad de la misma, sino de factores de mercado tales como la evolución de las ventas o las acciones de la competencia.

Hace mucho tiempo que las cosas ya no son así. A estas alturas, las empresas tecnológicas compiten en tiempo real: si tienes una actualización, tienes que sacarla lo antes posible. Puedes hacerlo obligado por problemas de seguridad, para diferenciarte con nuevas prestaciones, para hacer frente a movimientos competitivos o por otros factores, pero lo que es indudable es que todo producto tecnológico precisa de un ritmo de actualización constante para mantener el ritmo de progreso que sus usuarios se han acostumbrado a demandar.

En el sistema que utilizo la mayor parte del tiempo, Apple OS X, las actualizaciones simplemente “aparecen”. Emerge una ventanita, y te dice que las actualizaciones se han descargado, y que cuando quieras, lances el proceso, que en algunas ocasiones conlleva el reinicio de la máquina y en otras no. Realmente, ha llegado un momento en que mi máquina únicamente se reinicia cuando alguna actualización lo demanda: nunca reinicio de motu proprio… ¿para qué iba a hacerlo? Cierro la tapa, y hasta que la vuelvo a abrir: par de segundos, y trabajando de nuevo. Los diferentes programas, en este sentido, varían en su comportamiento: los hay que se comportan como el sistema operativo, lanzando una ventana emergente que te invita a actualizar. Algunos se autochequean en cada ejecución, otros simplemente poseen una opción en un menú que permite que el usuario lance la comprobación por sí mismo cuando se entera, habitualmente a través de blogs y otros medios sociales, de que existe una nueva actualización disponible. En general, los programas y dispositivos suelen informar de sus actualizaciones, aunque en algunos casos ya ni siquiera es así: ayer me enteré de que existía una nueva actualización para mi Kindle, y me interesé por ella inútilmente: a la hora que la busqué, las diez de la noche, no estaba todavía disponible para mí. Hoy por la mañana recibí un correo de Amazon informándome de que la nueva actualización estaba ya disponible, y que podía hacerla de manera manual descargando un fichero y copiándolo en el dispositivo, o simplemente esperar a que la actualización se hiciese automáticamente. Cuando fui a conectar el dispositivo para actualizar de manera manual, comprobé que a lo largo de la noche, el Kindle había decidido que, dado que estaba conectado (otro dispositivo que no apago jamás) y tenía conexión 3G disponible, se iba a actualizar él solito. Y allá fue, se actualizó, y desde entonces, tengo disponibles opciones en algunos de los menús que antes, simplemente, no estaban ahí.

Aparatos que cambian su funcionamiento o se actualizan sin intervención del usuario: para quien se incorpora hoy al mundo tecnológico, me imagino que será ya algo natural. Pero para quien lleva cierto tiempo en la tecnología, no deja de ser una sensación rara y ambivalente, y que requiere un cierto nivel de confianza en  quien la hace. ¿Qué pasaría si la actualización no fuese de mi agrado? ¿Si plantease un comportamiento diferente que no me convence? ¿Si recortase de alguna manera derechos que tenía antes de la misma? ¿Nos dirigimos hacia un mundo en el que, de repente, la lavadora actualiza su firmware y pasa a ofrecer programas de lavado a medida para determinados tejidos, y el coche de repente se autochequea y se niega a arrancar si el GPS no detecta que estás yendo al concesionario para que le cambien el aceite? El balance entre conveniencia y confianza es delicado, y su gestión de cara al cliente puede que se convierta en un factor competitivo muy interesante en los próximos tiempos.

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Martes, Noviembre 24, 2009

Microsoft y Murdoch contra Internet: un análisis de escenarios

Escrito a las 12:50 pm

bingmurdochLa red arde en comentarios sobre el movimiento – o mejor, la “movida” – que dos gigantes del pasado, Murdoch y Microsoft, quieren perpetrar contra la naturaleza de la red, de la que ya hablamos hace cosa de una semana. No, no nos equivoquemos: el movimiento de Murdoch y Microsoft no va contra Google, ni mucho menos debemos caer en el error de identificar a Internet con Google. El acuerdo exclusivo para que el contenido de Murdoch solo pueda buscarse en Bing y no en otros buscadores es el recurso de dos gigantes que nunca se han encontrado cómodos en la red, que odian Internet y todo lo que Internet representa, y que lo que buscan es ni más ni menos que destruir su naturaleza, asemejarlo a algo que conocen muy bien: la televisión. Frente a la naturaleza abierta de la red, volvemos a un “¿no pagas por mis canales? Lo siento, no puedes ver mis contenidos”. Un esquema caduco, anticuado, que únicamente interesa a quienes, incapaces de jugar con las reglas de la red, pretenden reinventarla de acuerdo a las que ellos proponen. Pero además, según veremos, un escenario imposible. Son, simplemente, dos viejas glorias del siglo pasado que se han encontrado: dios los da, y ellos se juntan.

Cualquier proveedor de contenidos es libre de decidir hacer, dentro de un orden, lo que quiera con sus contenidos. Si Murdoch quiere excluirse de Google porque no le paga por indexar sus contenidos, y encuentra además a un tonto que cree tener la capacidad de cambiar el mundo y que sí le paga por ello llamado Microsoft, adelante. Si Microsoft cree que su buscador va a alcanzar una gran popularidad por ser “el único sitio donde puedes encontrar los contenidos de Murdoch”, igualmente, adelante. A mí, personalmente, todo lo que me produce ésto son unas enormes ganas de ignorar completamente los contenidos que produzca el señor Murdoch (allá va mi suscripción al WSJ, la más antigua de las que tenía, y adiós al vínculo en mi lista de lecturas diarias) y de mantenerme mucho más alejado de Bing de lo que ya lo hacía habitualmente. Allá ellos con su torva visión de Internet. No coincide con la mía, y me provoca rechazo.

La naturaleza del pacto es la siguiente: Murdoch, a pesar de contar con numerosos sitios agregadores de noticias ajenas y con un MySpace que ha sido mantenido por Google en los últimos años, pasa a bloquear al motor de búsqueda en todos sus sitios, y vende a Microsoft el derecho exclusivo a indexar y mostrar sus contenidos en Bing, además de intentar convencer a otros medios para que hagan lo mismo. ¿Cuáles son los escenarios posibles que viviremos tras este pacto?

  • En principio, el acuerdo significará una importante caída en visitas para todos los sitios que se excluyan de Google: a cambio, estos sitios recibirán algo de dinero de Microsoft. Estos sitios pasarán a perder relevancia y visibilidad de manera rápida: pactar con quien tiene como máximo una cuota de mercado inferior al 9% en su mercado más importante y que, tras la subida debida al impacto de la campaña de lanzamiento, ya ha empezado a retroceder, es algo como mínimo arriesgado. Por otro lado, la idea de una web dividida en porciones en lugar de universal es algo que va en contra de los usuarios. Tener que pensar en qué buscador tratar de encontrar qué contenidos es simplemente incómodo y contra natura.
  • Dudo seriamente que la reacción de Google sea jugar a ese mismo juego. No veo a Google cerrando acuerdos de exclusividad, ni pagando por el derecho a indexar nada. Va completamente en contra de su filosofía. Lo que sí podría ocurrir sería la actitud contraria: que invocando la aplicación de leyes de fair use, decidiese, a pesar de los bloqueos, seguir indexando los contenidos. Después de todo, un informativo puede informar de cualquier noticia: ¿no debería un buscador tener derecho a indexar cualquier cambio en la web? Sin duda, una decisión como esa forzaría una enorme discusión en lo tocante a la aplicación de las leyes de fair use al entorno de la red. Por otro lado, no olvidemos un elemento más de complejidad en el escenario: la infinidad de sitios que copian titulares y noticias de medios de Murdoch, sitios que sin duda no van a impedir que Google les indexe bajo ningún concepto.
  • Una Internet dividida en parcelas abriría la posibilidad para otro tipo de actor: el metabuscador. Un viejo conocido de la web, que intentaría presentar en una sola pantalla los resultados de los diferentes buscadores combinados, para evitar el engorro de tener que buscar en varios de ellos. Indudablemente, otro tema que plantearía problemas legales de ardua discusión, pero cuyo desarrollo iría en la dirección de anular la supuesta ventaja obtenida por Bing al poder tener acceso exclusivo a unos determinados contenidos.
  • Una posibilidad adicional, de control prácticamente imposible: el desarrollo de aplicaciones y plugins que permitiesen hacer eso mismo, buscar a la vez en varios buscadores y presentar los resultados combinados de una manera razonablemente cómoda para el usuario. Algo sencillo de desarrollar, que no precisa un modelo de negocio detrás, y que de nuevo atentaría contra esa supuesta ventaja de Bing, en esta ocasión con un “enemigo invisible” detrás contra el que no se puede luchar (los propios usuarios).

En todos los escenarios planteados se tiende a una erosión gradual o repentina de la ventaja que Bing adquiriría a Murdoch: o bien los contenidos de Murdoch van pasando a ser cada vez más irrelevantes, o bien pueden ser indexados de todas formas, erosionando dicha ventaja. Un hipotético escenario en el que millones de usuarios deciden de golpe cambiar de buscador, abandonar Google y correr hacia un Bing convertido en una especie de “gran esperanza blanca” me parece simplemente absurdo, le asigno una probabilidad prácticamente nula.

¿Conclusión? Luchar contra la naturaleza abierta de Internet es un mal negocio.

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Lunes, Noviembre 23, 2009

Hablando sobre imagen y reputación en la red, en El País

Escrito a las 1:33 pm

María Antonia Sánchez-Vallejo, de El País, me llamó hace unos días para hablar de temas relacionados con la imagen y la reputación en Internet, y ayer domingo publicó un artículo titulado “Dime cómo eres y te devolveré tu imagen (ver en pdf) en el que cita algunas de las ideas que comentamos.

La presencia de las personas en una web cada día más social se incrementa día a día: es imposible permanecer al margen de la web, y nuestra imagen lógicamente tampoco lo está. Lo importante es enfocar el tema como un trabajo a largo plazo, en el que no van a faltar las críticas – en la red tiende a predominar con gran facilidad el comentario negativo, y existen factores incluso neurofisiológicos que hacen que en ocasiones, la conversación degenere en andanadas de insultos – pero en el que dichas críticas o bien pasan a tener poca importancia en un contexto general de comentarios positivos, o bien revelan puntos de mejora real que es necesario acometer. Soy enormemente escéptico acerca de esos servicios que prometen “limpiar la reputación” de las personas o empresas “enterrando” los resultados de los buscadores bajo una capa de páginas recién creadas a tal efecto: lo mejor que se puede hacer para tener buena reputación e imagen en la red es tener buena reputación e imagen fuera de ella, y facilitar que ésta se desarrolle también en la red.

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Domingo, Noviembre 22, 2009

Subtítulos y sincronización automáticos en YouTube

Escrito a las 9:11 pm

Google AccessibilityUna de esas nuevas prestaciones presentadas por Google que me llaman especialmente la atención: YouTube Automatic Captions permite, utilizando tecnología de reconocimiento del habla, insertar subtítulos generados automáticamente a partir del sonido de un vídeo. Lógicamente, no son perfectos, pero pueden servir de guía aproximada para personas con problemas de audición o para quienes no dominan el idioma del vídeo. Además, los subtítulos pueden insertarse directamente traducidos a otros idiomas, lo que convierte en accesibles una gran cantidad de vídeos del inmenso repositorio de la herramienta.

La otra herramienta, YouTube Automatic Timing, permite subir un archivo de subtítulos en un vídeo, y que la herramienta inserte, también utilizando tecnología de reconocimiento del habla, cada frase en su lugar correspondiente, evitando tener que hacerlo manualmente.

Las dos tecnologías aparecen presentadas en este vídeo. La reconstrucción de la torre de Babel, un poquito más cerca, y como bien han visto en los primeros comentarios a la entrada, no solo para las personas: las dos tecnologías permiten, por un lado, hacer accesible a los anunciantes la contextualización de sus anuncios al texto de los vídeos y, por otro, la ubicación de dichos anuncios en los momentos adecuados, cuando una palabra determinada es mencionada en los mismos. El vídeo es un formato de contenido que está cambiando la fisionomía de la red, y su principal exponente, YouTube, es una empresa que, de acuerdo con uno de sus principales inversores históricos, podría haber alcanzado ya la rentabilidad.

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