El Blog de Enrique Dans

Regulación y entorno tecnológico

Escrito a las 12:55 pm
2

Amazon drone

Vivimos tiempos exponenciales. La tecnología progresa a una velocidad que la humanidad no ha visto jamás, y redefine con su avance el panorama competitivo, dando lugar a nuevas oportunidades de creación de riqueza para los competidores que son capaces de explotarlas. Una riqueza que repercute fundamentalmente en aquellos países que son capaces de ofrecer un entorno favorable a ese desarrollo tecnológico, que pueden generar una combinación adecuada de disponibilidad de recursos de todo tipo combinados con un marco legislativo ágil y propicio, que no se convierta en un impedimento o en un dolor de cabeza constante.

El 1 de diciembre de 2013, Jeff Bezos presentó en 60 Minutes sus planes para la logística de determinados pedidos utilizando drones, un servicio que recibió el nombre de Amazon Prime Air. Un servicio sin duda futurista y puntero presentado por una empresa norteamericana, pero cuyo vídeo de presentación tuvo que ser rodado fuera de los Estados Unidos para evitar problemas con la Federal Aviation Administration (FAA). Tras la presentación, Amazon solicitó a la FAA los permisos pertinentes para comenzar las pruebas con uno de sus drones, demandó una urgente relajación de la normativa correspondiente a este tipo de aparatos, y finalmente, en diciembre de 2014, amenazó con llevarse las pruebas a otro país si esto no tenía lugar. De hecho, comenzó a contratar pilotos para sus drones en Cambridge, en el Reino Unido, donde las normas son más laxas y únicamente exigen a estos aparatos que se mantengan alejados de aeropuertos y de lugares con elevada afluencia de público.

Posiblemente como fruto de esta presión, la FAA comunicó a Amazon el pasado 19 de marzo la aprobación de sus pruebas con un modelo particular de aparato. ¿El problema? Los tiempos. El organismo regulador norteamericano se tomó tanto tiempo para tomar una decisión, que el modelo concreto de dron aprobado para las pruebas ya era considerado completamente obsoleto en el momento de la comunicación, lo que provocó duras críticas por parte de la compañía.

Obviamente, los plazos con los que la administración trabaja no tienen ningún sentido en el entorno tecnológico en el que vivimos. Tardar meses, o incluso años, en aprobar un simple permiso para operar un modelo de dron en un servicio en pruebas, en un panorama en el que cada pocas semanas se anuncian nuevos avances en esa tecnología, es algo que carece de todo sentido. Pensemos que la decisión no se refiere a un cambio legislativo global que permita la operación de drones de manera general, sino a un simple permiso particular, referido a una compañía y a un servicio en pruebas… ¿cuál es entonces la expectativa para un cambio legislativo completo? ¿Varios años?

¿Qué tipo de argumentos pueden emplearse para defender tan exasperante lentitud en los procesos administrativos? En realidad, esa lentitud proviene no de los tiempos necesarios para llevar a cabo pruebas o para realizar ensayos, sino simplemente de los ritmos habituales en el procesamiento de información en los organismos públicos. La lentitud administrativa, que en una empresa privada puede tener como consecuencia el verse superada por competidores más ágiles y rápidos, carece de consecuencias inmediatas en la administración pública.

El panorama, sin embargo, parece estar cambiando. El hecho de que Europa, bajo la presidencia de Letonia, haya tomado recientes decisiones de cara a obtener una regulación más propicia al desarrollo de los drones podría determinar que las inversiones para el desarrollo de toda la industria relacionada con ello se desplazasen fuera de los Estados Unidos, con todo lo que ello conlleva en términos de creación de empleo cualificado y generación de riqueza en general. Un entorno cada vez más competitivo a nivel de países, que luchan por conciliar la lógica necesidad de ofrecer seguridad y garantías con la demanda de la industria de poder hacer pruebas y desarrollos en un entorno adecuado. La velocidad del desarrollo tecnológico contra la lentitud de la Administración. El país que, dentro de un contexto razonable en términos de desarrollo, tenga una Administración más ágil y más concienciada con la importancia del desarrollo tecnológico, puede tener mucho que ganar.

Habrá que ver cómo se lo explicamos a algunos gobernantes…

 

This article is also available in English in my Medium page, “The speed of technological development vs. the slowness of our governments

Pebble: redefiniendo la financiación empresarial

Escrito a las 10:39 am
5

Pebble Time - Kickstarter

Hoy terminó la campaña de Pebble en Kickstarter para su nuevo modelo Pebble Time, sobre la que ya hablamos cuando comenzó el pasado enero, que además de duplicar en fondos obtenidos a la anterior, se ha convertido en el récord absoluto de la historia del crowdfunding hasta el momento (la campaña anterior de Pebble también lo fue durante mucho tiempo).

Más de veinte millones de dólares. Pronúncialo despacio: vein-te-mi-llo-nes-de-dó-la-res. Una cantidad que no convierte a Pebble en líder de nada – la categoría smartwatch está completamente monopolizada por el momento por una empresa que aún no ha sacado a la venta su producto pero que ha preparado para su lanzamiento una producción de más de cinco millones de unidades que sin duda se venderán de manera entusiasta – pero que consagran a Eric Migicovsky como una de las personas que mejor ha sido capaz de entender el fenómeno del crowdfunding y el funcionamiento de sitios como Kickstarter.

Para poner en el mercado su segundo modelo (o el tercero si consideramos el Pebble Steel, que en realidad era idéntico al primer modelo pero metido en una carcasa metálica), Pebble no necesitaba el crowdfunding. Las ventas de su modelo anterior, que además fue el que señalizó para muchos otros fabricantes el momento de lanzarse al mercado smartwatch, la cualificaban perfectamente para la obtención de acuerdos de distribución con las cadenas minoristas que hubiese querido, y la legitimaban para sostener una posición ante los usuarios perfectamente sostenible, basada en un principio de “less is more” y en un precio que los diferencia claramente de la propuesta de Apple.

La compañía, sin embargo, eligió la via de la financiación colectiva, y ha logrado que unos cien mil clientes, contabilizando los pedidos individuales y los múltiples, soliciten su reloj y adelanten el dinero del mismo. De acuerdo, cien mil relojes no son nada comparados con los más de cinco millones que Apple espera poner en el mercado en pocas semanas, pero sí son suficientes para que una empresa pequeña y con gastos contenidos pueda hacerse un hueco más que respetable en el mercado. Y sobre todo, supone un tipo de uso del crowdfunding que, aunque en algún sentido contraviene las normas de uso previstas por los creadores de Kickstarter, legitima mucho este tipo de proyectos, porque les proporciona la oportunidad no solo de vender su producto, sino también de obtener unos beneficios nada despreciables en términos de visibilidad.

Los vídeos de la primera y segunda campaña de Pebble en Kickstarter deberían ser estudiados en todas las escuelas de negocios: son un compendio probado y certificado de cómo ilusionar a decenas de miles de clientes hasta el punto de que adelanten su dinero. La forma de mostrar el producto, la posibilidad de verle la cara al equipo, y la claridad y la sencillez de planteamientos han logrado que muchísimas personas se metan la mano en el bolsillo y acepten entregar cantidades nada despreciables, entre los $160 y los $250, por un producto que les ilusiona. Algo verdaderamente complicado – que se lo pregunten a cualquier startup que se dedique a la fabricación de productos tangibles – pero que puede servir como modelo a seguir para muchos proyectos de diversos tipos: no hace falta ser una startup, no es requisito imprescindible ser pequeño o ser desconocido… simplemente hace falta tener un proyecto que sea capaz de ilusionar a un número adecuado de personas y cuyo éxito pueda de alguna manera condicionarse al apoyo colectivo.

Sin duda, Eric Migicovsky y Pebble tienen mucho que enseñar con sus éxitos. Y mucho me equivoco si no se convierte en el preludio de un nuevo tipo de uso del crowdfunding que muchos van a intentar aprovechar.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Pebble redefines the fine art of business funding

Estrategias de lanzamiento de productos tecnológicos

Escrito a las 10:00 am
2

Qué aspectos considerar al lanzar un producto en etapa beta - América EconomíaFernando Zúñiga, de América Economía, me envió algunas preguntas por correo electrónico en torno a las estrategias de lanzamiento de productos tecnológicos, y me cita en su artículo titulado “Qué aspectos considerar al lanzar un producto en etapa beta” (pdf). Ventajas y desventajas de los lanzamientos en beta cerrada, de los focus groups internos, gestión de expectativas, implicaciones de las retiradas de productos, etc.

A continuación, el texto completo de las preguntas y respuestas que nos cruzamos:

 

P.  Si bien las Google Glass, que eran un prototipo con varios problemas por resolver, no fueron lanzadas al mercado pero si ofrecidas a un selecto grupo de geeks y periodistas para su evaluación. ¿Es un error lanzar un producto tecnológico (beta)  y usar comentarios para hacer nuevas versiones y mejorar el diseño?

R. La fase de beta supone abrir un período de aprendizaje que tiene su origen en las demandas directas de los usuarios. En muchos productos, supone un balance fundamental con respecto a la fase anterior, en la que priman las demandas de distintos estamentos de la compañía, como ingeniería o marketing. Que un producto esté en beta no significa necesariamente que vaya a fallar o que esté a medias, sino que se pretende aprender de las dinámicas de su utilización. El caso de las Google Glass es, claramente, un problema de lanzar una beta que, en realidad, estaba muy lejos de ser un producto realmente funcional, y correspondía mucho más con una versión alfa: la batería era claramente insuficiente, la interfaz no era especialmente operativa, y la mayoría de las promesas del producto no soportaban un uso mínimamente serio, que fuese algo más allá de simplemente ponérselas un rato. El problema está en la gestión de expectativas: si lanzamos el producto cuando sus especificaciones son claramente insuficientes (aunque no sea tanto culpa de Google sino de las propias limitaciones de la Física, como en el caso de las baterías) y le ponemos además un precio elevado, estamos situando las expectativas en un nivel que excede claramente el de un producto en beta, el usuario pasa a esperar una funcionalidad completa, y encontrarse con limitaciones severas en el tiempo de uso o la interfaz genera una clara incertidumbre y frustración, que pueden dañar gravemente las posibilidades de evolución futura. 

P. ¿Cuáles son las ventajas y desventajas de testear productos no terminados con el público?

R. La adquisición de un mayor nivel de sensibilidad con respecto a los intereses del usuario, la valoración de determinados criterios o la influencia de posibles mejoras. Puede ayudar mucho, por ejemplo, en procesos de priorización en ingeniería, en el desarrollo de materiales promocionales en marketing que destaquen los atributos que se revelen como más convincentes, o en decisiones de incorporación de funcionalidades a futuras versiones. Por otro lado, se genera una percepción de producto en evolución que puede ayudar a desarrollar una reputación innovadora o inconformista, de compañía líder que trata de empujar el progreso de su industria.

P. ¿Cuándo es necesario hacer focus groups para que el público pruebe los productos antes de salir al mercado? ¿Existen productos más adecuados que otros?

R. El focus group ofrece una perspectiva de las opiniones de un grupo de control en circunstancias que es difícil conseguir que se asemejen a las reales. Aunque puede aportar detalles muy interesantes sobre determinados aspectos y, sobre todo, resulta mucho más fácil de controlar, se tiende a preferir cada vez más llevar el focus group a un modelo más abierto, a dinámicas de beta-testing abierto o semiabierto, como una beta por invitación – en la que puede controlarse el número de usuarios repartiendo más o menos invitaciones e incluso evaluar qué usuarios tienen más capacidad de viralización. En general, a medida que se incrementan los mecanismos que un usuario tiene para proporcionar feedback, como las redes sociales, más se tiende a considerar un lanzamiento limitado como un focus group.

P. En ese sentido, sabiendo que la tecnología es una industria que tiene un gran impacto y que ofrece productos que son muy desarrollados y disruptivos para la época, ¿debería testear internamente los productos en sus laboratorios y resolver sus problemas antes de salir al mercado

R. El problema de la tecnología está en su rapidísima evolución, y en el riesgo de perder el liderazgo si se espera más de la cuenta para lanzar un producto. De ahí que en muchas ocasiones se prefiera “reservar la cuota mental” del usuario con un lanzamiento adelantado de un producto no completamente definido, que aún precisa de retroalimentación de usuarios reales para terminar de definirse. Si las expectativas se generan y controlan adecuadamente, el efecto puede ser muy positivo con respecto a lo que habría supuesto un proceso más lento.

P. ¿Qué tan perjudicial puede ser para la marca anunciar la retirada de un producto que tuvo una recepción totalmente negativa?

R. La retirada de un producto implica perder la confianza de todos aquellos que apostaron por él, bien adquiriéndolo o bien apoyándolo con difusión u opinión. La forma de mitigar ese efecto suele estar en la reutilización de componentes del producto en la siguiente generación o en otros productos afines, lo que permite aprovechar la inversión y ofrecer una percepción constructiva al usuario, que justifique el hecho de haberse precipitado o de no haber logrado sintonizar con el mercado en esa ocasión.

P. ¿Qué lecciones pueden aprender las empresas a raíz del fallido caso de las Google Glass que paso de ser considerado uno de los mejores inventos del año en 2012 a volver al laboratorio para ser rediseñado desde cero sin saber si volverán a lanzarse en un futuro próximo?

R. La necesidad de gestionar adecuadamente las expectativas y la importancia de factores centrales en la concepción del producto. Google Glass es un producto que “suena bien”, con el que podemos “sintonizar” adecuada y rápidamente, pero que si no soluciona factores como la batería o la interfaz de uso, resulta completamente inservible y anula la propuesta de valor. En general, un producto que guste mucho en prueba somera de pocos minutos pero no aguante una prueba más prolongada de varios días es claramente un producto inflacionado en sus percepciones, y eso debería hacer que saltasen las alarmas.

P. ¿Qué estrategia de comunicación deberían adoptar las empresas para tratar de hacer de este proceso no tan caótico y que no afecte tanto la imagen de la empresa?

R. El caos no es necesariamente malo: de hecho, se llega a hablar en muchas ocasiones de “caos creativo”. Las empresas jóvenes, en las que los procesos de innovación están aún descentralizados, son indudablemente más caóticas que las más maduras en las que la innovación se sitúa en un departamento específico o incluso en una subsidiaria, pero ese caos da lugar en muchas ocasiones a un dinamismo y capacidad de adaptación al mercado mayores. Google era mucho más innovadora cuando dependía del 20% del tiempo de cada empleado que ahora que centraliza su innovación en subsidiarias como Google X o Google Ventures, ahora es decididamente una empresa más aburrida y menos atractiva para un cierto perfil de trabajador. A la hora de atraer y retener talento, este tipo de procesos de reducción de caos y normativización se pagan. En términos de comunicación, en cualquier caso, la cuestión se reduce a plantear una gestión correcta de las expectativas, pero eso es mucho más sencillo decirlo que hacerlo.

 

Meerkat, Periscope y el livestreaming como tendencia

Escrito a las 1:13 pm
5

Periscope logoTras un breve periodo de pruebas en beta cerrada, Twitter lanza Periscope, un servicio de livestreaming que muchos comparan con Meerkat, la app que saltó a la fama gracias a su fortísimo crecimiento – con tasas de hasta el 30% al día -precisamente dentro de la red de Twitter.

El fenómeno Meerkat se convirtió en tendencia a partir de que una serie de usuarios empezaron a utilizar sus terminales para lanzar vídeos en tiempo real en una app que permitía no solo reproducirlos y atraer tráfico a ellos mediante Twitter, sino también generar una conversación asociada a los mismos mediante respuestas a ese tweet que el emisor podía ver. Cada vez que alguien a quien sigues empieza a emitir, recibes una notificación a través de la app que dice “Live now!”, y puedes unirte a la transmisión en tiempo real, que posteriormente desaparece dejando únicamente un enlace muerto. El fuerte crecimiento de Meerkat, una app con cierto aspecto de haber sido creada en muy poco tiempo, le ha permitido captar una reciente ronda de inversión de doce millones de dólares sobre una valoración de la compañía de cincuenta y dos.

Twitter, por su parte, adquirió Periscope por unos cien millones de dólares el pasado 4 de marzo como respuesta al fuerte empuje de Meerkat (que podía presenciar además en primera fila gracias al hecho de estar ocurriendo precisamente dentro de su red), y la lanza ahora para tratar de competir con ella. Periscope es una app bastante más madurada y pulida, con más de un año de desarrollo anterior a la adquisición, y con opciones como la de almacenar los vídeos generados para un visionado posterior en diferido activadas por defecto, lo que la convierte en una aplicación a la que tiene sentido acudir en cualquier momento, independientemente de que alguien esté retransmitiendo o no. Las impredecibles dinámicas de difusión de innovaciones hacen que sean imposible en este momento saber si el crecimiento de Meerkat va a continuar, o si muchos de sus usuarios preferirán pasarse a la más evolucionada Periscope, pero lo que sí parece claro es que la idea del livestreaming está pasando de ser algo aislado que se llevaba a cabo en relativamente pocas ocasiones, a una tendencia con vida propia: simplemente lanzar una app, levantar el smartphone, y convertirnos en emisores de una señal de vídeo en tiempo real para todos aquellos que quieran verlo y comentarlo. Si no me equivoco, esto lleva camino de ser otro fenómeno sociológico.

Un fenómeno, por otro lado, cuya dinámica es todavía difícil presenciar fuera de los Estados Unidos: aunque esto podría cambiar relativamente pronto, por el momento tanto Meerkat como Periscope están únicamente disponibles para iOS, lo que reduce su alcance potencial (los Estados Unidos son ahora mismo el único país en el que iPhone, con una participación de mercado superior al 40%, resiste el empuje de Android, que ya domina el mercado mundial con un 90% de cuota). Hay otras aplicaciones para hacer livestreaming, pero por el momento, ni su tracción en términos de popularidad, ni su calidad, ni sus posibilidades de interactividad inmediata han llevado a que despegasen de forma significativa. Sin embargo, la experiencia parece demostrar que este tipo de apps que adquieren una gran tracción en el mundo iOS suelen protagonizar adopciones igualmente masivas y repentinas en Android en cuanto son lanzadas, lo que podría llevar a un crecimiento importante del fenómeno en los próximos meses. Vayamos pensando en ello…

 

This article is also available in English in my Medium page, “Meerkat, Periscope and the upcoming social phenomenon of livestreaming

La apertura como elemento competitivo

Escrito a las 8:08 pm
9

Cyanogen logo

Una noticia sin duda interesante: Cyanogen, la compañía fundada para comercializar el sistema operativo CyanogenMod, derivado directamente de Android, cierra una ronda de financiación de ochenta millones de dólares con participación, entre otros, de Rupert Murdoch, Twitter y Telefonica, lo que completa un total de ciento diez millones de dólares captados a lo largo del último año y medio.

¿Dónde está la gracia de la cuestión? Google puso en el mercado Android en noviembre de 2007, un producto que provenía de la adquisición de Android, Inc. en 2005, como reacción a la pujanza de iOS, el sistema operativo de Apple, que amenazaba con convertirse en líder del entonces incipiente segmento smartphone que la compañía de la manzana acababa de redefinir con el lanzamiento de su iPhone. El primer modelo con Android, el HTC Dream, fue lanzando en octubre de 2008. La estrategia que Google tenía diseñada para Android, que posteriormente se ha probado muy efectiva, era la de imitar la estrategia que IBM siguió a principios de los años ochenta con su IBM PC: lanzar un producto abierto que podía ser adoptado por cualquier fabricante con un modelo de licencia que facilitaba su uso comercial, que permitía modificaciones, y que era, en la práctica, muy business-friendly. El IBM PC ofrecía a los fabricantes la posibilidad de entrar en el segmento de los ordenadores personales, en el que Apple estaba consiguiendo cierta tracción y popularidad, y se probó como una estrategia enormemente exitosa: el mercado que se generó a partir de la plataforma de IBM resultó ser suficientemente dinámico y competitivo como para relegar a las máquinas de Apple a un segmento casi marginal.

Con Android, Google intentó exactamente lo mismo, y de hecho, repitió éxito, hasta el punto de que se convirtió en uno de los elementos más claramente estratégicos de la compañía. Lo lanzó de la mano de la Open Handset Alliance, un consorcio de treinta y cuatro compañías (ahora son ochenta y cuatro) creado para la ocasión, y su adopción generó un ecosistema tan variado y competitivo que hoy alcanza prácticamente un 90% del mercado mundial. Sin embargo, la apertura de Android no es total: Google mantiene un importante nivel de control sobre el sistema operativo, y la práctica totalidad de los terminales incluyen una combinación de software abierto y propietario que incluye módulos desarrollados y licenciados por la propia Google. En realidad, una gran parte del atractivo de Android para muchos usuarios proviene precisamente de la integración de muchas de sus herramientas.

La llegada de Cyanogen fue precisamente una reacción a este control de Google: con su sistema operativo, podría ponerse en el mercado un terminal completamente libre de Google, algo que podría tener mucho sentido en mercados en los que las herramientas de la compañía no son dominantes (China, Rusia, Corea del Sur, etc.) Y ahora, Cyanogen tiene, además de un producto y una estrategia, una buena cantidad de dinero con la que intentar llevarla a cabo, y socios con un fuerte interés en que se desarrollen plataformas alternativas que sean capaces de minar el dominio asfixiante de Google. En la practica, competir con una plataforma abierta intentando poner en valor precisamente el hecho de ser todavía más abierta.

Es evidente que para resultar una amenaza creíble, a Cyanogen, que está básicamente “buscando su sitio”, le quedaría muchísimo por demostrar. Pero desde un punto de vista estratégico, no deja de ser un movimiento muy interesante, y que da lugar a una reflexión fundamental en los tiempos que vivimos: ¿cuál es el valor de la apertura?

 

This article is also available in English in my Medium page, “Open source as a competitive advantage

¿Y ahora qué diablos va a pasar con el canon de AEDE?

Escrito a las 1:46 pm
18

Canon AEDELa pregunta no es retórica, sino necesaria: desde finales del año pasado, España cuenta en su Boletín Oficial del Estado con una ley de propiedad intelectual aprobada únicamente con los votos del Partido Popular, que afirma, entre otras muchas barbaridades, que el uso de enlaces y fragmentos de contenidos de medios de comunicación conllevará el pago de una tasa a los editores de estos medios, lo que convierte a España en el único país del mundo en el que el acto de enlazar a una página web puede conllevar un pago, y en protagonista de un auténtico ridículo internacional como único lugar del mundo en el que un servicio como Google News ha tenido que cerrar.

Sobre el canon en sí, poco se puede decir. La reforma llevada a cabo era, en realidad, un ejercicio de “legislación de laboratorio”, diseñada para favorecer a una serie de lobbies a cambio de un trato informativo más propicio al gobierno, y como tal, ha salido mal. Tan mal, que el fin de la ley era hacer que Google pagase fuese como fuese, y sencillamente, “ese pájaro ha volado”. Google, en el mismo momento en que se aprobó la ley, tomó la decisión de cerrar el producto por el cual pretendían hacerle pagar. La posición de Google es clara: por los enlaces no se paga, y si pretenden que pague, cojo la puerta y me voy. No es una cuestión de negocio o de pensar en un hipotético escenario en el que otros países se pusiesen a la cola reclamando un trato similar: es, según la compañía, una cuestión de principios, de defensa de la naturaleza de la red.

Gracias a las preguntas formuladas en el Parlamento Europeo por cuatro eurodiputados catalanes representando a grupos diferentes, @fjavilopez, @ernestmaragall, @ernesturtasun y @jmterricabras, , sabemos que la reforma de la ley de propiedad intelectual no cumplió adecuadamente con el trámite de informar a la Comisión Europea, dado que ocultó claramente ese artículo enviando para su estudio un borrador incompleto. En virtud de la respuesta de la Comisión Europea a esas preguntas, sabemos que la recomendación es, en caso de serle exigido algún pago por ese concepto a alguna empresa o particular, remitirse a los tribunales nacionales y negarse a aplicar ese reglamento técnico. Si unimos a este hecho el efecto de la sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea en el caso BestWater, que afirma que “cuando el trabajo ya está disponible gratuitamente para todos los usuarios en otro sitio web con el permiso de los titulares de derechos de autor, este acto no puede ser calificado como comunicación al público”, parece claro que el canon AEDE ha nacido muerto, y tiene muy pocas posibilidades de ser reglamentado y llegar a ver la luz. 

Sin embargo, su efecto sí puede ser disuasorio: que el BOE afirme que enlazar conlleva un pago y que este puede ser exigido, además, con carácter retroactivo es un atentado a todo tipo de lógica, y potencialmente muy peligroso. Y la solución a algo así no puede ser, como solicita Google, “algún tipo de licencia gratuita para que el agregador pueda enlazar contenidos periodísticos“, porque eso supondría consolidar una “excepción” en la que Google no paga, pero otros podrían, en virtud de una hipotética aplicación de tan esperpéntica ley, tener que hacerlo. No, la solución ante un despropósito jurídico como este no es poner tiritas, sino directamente extirpar. Reconocer que la introducción del canon AEDE en la reforma de la ley de propiedad intelectual fue incorrecta, y eliminarlo sin paliativos. Mientras ese engendro legislativo siga ahí, España será un entorno de inseguridad jurídica en el que cualquiera que mantenga o emprenda un negocio basado en la información puede encontrarse de repente con sorpresas inesperadas. Un entorno en el que el lobby de los periódicos de papel puede en cualquier momento en el que se sienta amenazado – aunque esté cada vez más claro que la mayor amenaza a la que tiene que hacer frente viene de sí mismo y de sus propios directivos – puede reclamar algún tipo de supuestas “compensaciones”.

¿Cabe pensar en un escenario en el que el gobierno español eche marcha atrás y derogue una ley recién aprobada, o elimine uno de sus artículos más polémicos? Considerando la escasa operatividad del legislativo, claramente no. Sería sin duda la solución lógica, pero equivaldría a aceptar que se cometió un error, y sencillamente, no va a pasar. El canon AEDE se quedará ahí hasta que cambie el signo del gobierno, posiblemente más aún si el gobierno entrante no tiene una marcada sensibilidad con el tema, aunque posiblemente no llegue siquiera a ser reglamentado, porque intentar hacerlo operativo conllevaría un problema importante a cambio de beneficios potenciales más bien magros. El canon AEDE, como la ley Sinde,  se quedarán durante bastante tiempo en el BOE como auténticos monumentos conmemorativos de la gestión de uno de los políticos más incompetentes y que ha tenido nuestro país y del esperpento que puede llegar a ser que algunos lobbies de dinosaurios tengan acceso directo a la redacción de las leyes en tramitación, a reclamar favores al legislativo, al “¿qué hay de lo mío?”. Cada vez que oigas hablar del canon AEDE, del mucho dinero que las universidades van a tener que entregar a entidades de gestión de derechos, o en general, de una ley de propiedad intelectual reformada completamente a contracorriente del signo de los tiempos, piensa en él, y en lo que nos habríamos ahorrado si se hubiera dedicado a (casi) cualquier otra cosa.

Un monumento al tipo de cosas que nunca deberían ocurrir en una democracia que de verdad se preciase de serlo. Una auténtica vergüenza.

Spotify frente al absurdo conceptual de las discográficas

Escrito a las 11:07 am
18

Spotify logoLas grandes discográficas presionan a Spotify para que introduzca restricciones artificiales en la cantidad de música que ofrece en su producto gratuito, aprovechando la renegociación de sus licencias. Pretenden forzar una mayor conversión de usuarios gratuitos a usuarios de pago degradando la calidad del servicio gratuito, algo que Spotify ha demostrado consistentemente gestionar mejor que nadie. Spotify, que ha sido capaz de obtener una de las mejores tasas conocidas de conversión de free a premium, se encuentra ahora con la presión del oligopolio formado por las tres grandes discográficas, cuya codicia podría estrangular su modelo.

Crear un modelo de negocio válido compitiendo con la infinita variedad de opciones gratuitas existentes es enormemente difícil. En todo lo referente a la música, vivimos en una auténtica economía de la abundancia: si quiero escuchar una canción, tengo muchísimas opciones para hacerlo en cualquier momento. Que Spotify, en un entorno así, haya sido capaz de crear un modelo que anima a muchísimos usuarios a probarlo, y a un porcentaje muy respetable de ellos a pagar por él, supone un enorme ejercicio de entendimiento de la psicología del usuario, que parte de bases asentadas en la experiencia. En los modelos freemium, es verdaderamente difícil obtener un porcentaje de conversión que supere el 10%. Únicamente empresas con una gestión muy sensible y muy afinada son capaces de mejorar esos porcentajes. Spotify obtiene regularmente porcentajes superiores al 25%, diez millones de usuarios de pago frente a cuarenta millones de usuarios totales, y el porcentaje es aún superior si consideramos únicamente usuarios regulares.

Spotify sabe que tiene que ofrecer un servicio gratuito que valga la pena, que proporcione acceso a un catálogo ilimitado, y que introduzca muy pocas restricciones y muy bien dimensionadas. El usuario puede admitir que cada pocas canciones se le administre un anuncio molesto que permite monetizar su atención y que le lleva a pensar en la posibilidad de pasarse a la opción de pago para librarse de él, pero le cuesta mucho más asumir que hay determinados artistas que le apetecería escuchar pero no están disponibles. Spotify tiene claro que lo que tiene que hacer es incentivar la prueba de su servicio de pago mediante promociones de todo tipo, porque ha comprobado perfectamente que la conversión de los usuarios tras la prueba es muy elevada, pero la clave de esa elevada conversión está precisamente en la calidad del servicio gratuito que tiene en la base de su pirámide. Si la base de la pirámide es menor porque el servicio gratuito pierde atractivo, todo el sistema se resiente.

¿Dónde está la raíz del problema? En un esquema de derechos de autor que fue hace años tomado por asalto por los intermediarios, que lleva demasiados años diseñado no para beneficiar a los creadores ni a los usuarios, sino únicamente a las discográficas. A esas discográficas que han ido concentrándose hasta ser ya únicamente tres, cuyo negocio ya no tiene justificación alguna desde el punto de vista de aporte real de valor, y que únicamente mantienen su posición hegemónica gracias a restricciones artificiales. Lo único que lleva a que un creador tenga que tocar la puerta de una discográfica es el hecho de que sin ella, el acceso a determinados canales de distribución resulta mucho más complejo o prácticamente imposible: en plena economía de la abundancia, hay tres empresas gigantescas que viven de explotar la escasez gracias a un diseño completamente sesgado de los derechos de autor que les permite explotarlos para su beneficio, a costa de unos ingresos que tendrían que ir a los creadores y de una calidad de servicio que debería llegar a los usuarios. El negocio de las discográficas está precisamente en eso: en perjudicar artificialmente a creadores y usuarios, creando restricciones sin ningún aporte de valor a cambio, gracias a la explotación absurda de unos derechos de autor planteados de manera completamente absurda. La perversión absoluta de lo que un día se diseñó para proteger a los creadores, y que hoy protege únicamente a un intermediario cuya labor, en un mundo en el que no hay que producir ni distribuir soportes físicos, ya no tiene ningún sentido.

Para poder convertirse en un actor relevante en la distribución de música, Spotify se vio obligado a negociar con las discográficas, a entregarles una parte de su accionariado, y a diseñar su servicio de manera que siguiese entregando a esas mismas discográficas una cantidad que estimasen adecuada, cantidad de la que esas empresas siguen reteniendo la mayor parte para hacer llegar a artistas y creadores únicamente las migajas. La culpa de que los artistas perciban pocos ingresos de Spotify no está en la manera en que funciona Spotify, sino en el hecho de que las discográficas sigan llevándose un porcentaje descomunal que de ninguna manera se corresponde con el valor que aportan.

Ahora, esas mismas discográficas pretenden saber más que Spotify sobre su propio negocio, y se dedican a opinar sobre si deteriorar la parte gratuita incidiría en una conversión superior. Spotify sabe perfectamente que un deterioro así de su servicio básico no hará otra cosa más que enviar a los usuarios a YouTube o a otros servicios competidores, o incluso de vuelta a las páginas de descargas. En plena economía de la abundancia, si tu producto gratuito no es suficientemente bueno como para enganchar a los usuarios e incentivar la prueba, el paso a premium no puede hacer más que reducirse.

Mientras no se rediseñen los esquemas de derechos de autor para adaptarlos a la era digital y, sobre todo, para entregar el valor a quien realmente le corresponde, poco se va a poder hacer.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Now the record labels are telling Spotify how to run its business

Coches que conducen solos: criterios informados

Escrito a las 1:12 pm
20

IMAGE: John Takai - 123RFLa discusión sobre la llegada de los automóviles de conducción autónoma afecta a muchas cosas, supone un cambio enorme para la economía y la sociedad que conocemos, y requiere de un cierto nivel de información para formarse un criterio adecuado. No, simplemente torcer el gesto y decir “imposible” no es suficiente. La intuición, la imaginación y el intento de aplicar el sentido común a un escenario en el que carecemos completamente de experiencias homologables no sirven para tratar de hacerse una idea.

Lo mejor, en ese tipo de situaciones, es leer artículos con puntos de vista diferentes. En ese sentido, me llamó la atención leer, en días diferentes, las visiones de los fundadores de dos empresas fuertemente competidoras, Lyft y Uber, en este asunto: por supuesto, ambas compañías de transporte de viajeros van a verse afectadas por la llegada de los vehículos de conducción autónoma, pero sus planteamientos son radicalmente diferentes. Travis Kalanick, fundador de Uber y considerado por algunos una auténtica mente privilegiada, dedica importantes recursos a financiar investigación en la universidad de Carnegie Mellon que contribuya a un desarrollo rápido de esta tecnología, e intenta dar explicaciones sin ningún tipo de paliativo ni paños calientes a los conductores que llevan a cabo servicios para su compañía, diciéndoles directamente que “el futuro son coches autónomos, no conductores” y que mejor vayan pensando en dedicarse a otra cosa antes de que llegue el año 2036, el CEO de Lyft, Logan Green, tiene un punto de vista opuesto: ve el futuro del transporte como servicio y predice que poseeremos cada vez menos vehículos propios, pero está convencido de que seguirán siendo conducidos por personas, y de que los vehículos de conducción autónoma no son el futuro.

Mientras, otro personaje con reputación de absoluto visionario, Elon Musk, afirma que los vehículos autónomos fabricados por su compañía, Tesla, estarán disponibles en el mercado norteamericano este verano. Hablamos de dentro de muy pocos meses: frente al año 2036 que cita Travis Kalanick, el hombre que ha sido capaz de convertir el vehículo eléctrico no solo en una realidad tangible, sino además de convertirlo en competitivo (mejor aceleración que muchos míticos vehículos deportivos, autonomía de más de quinientos kilómetros y estilo o estatus comparable al de marcas punteras y consolidadas desde hace muchas décadas) responde que sus vehículos conducirán solos, que la prestación se incorporará mediante una actualización de software, que los vehículos podrán ir a buscar a sus dueños a donde estén, y que estarán disponibles para quien los quiera comprar en cuestión de tres o cuatro meses. De acuerdo, hablamos de conducción parcialmente autónoma y de vehículos con un precio que los sitúa claramente en el segmento alto de consumo, pero literalmente ya están aquí. Así suelen empezar las cosas: primero “para ricos”, después en aplicaciones industriales adoptadas por emprendedores audaces (en este caso, transporte de personas y de mercancías por carretera), y finalmente, para el mercado masivo. Pero esa transición, a medida que pasan los años, se hace cada vez más rápida.

Que una tecnología como esta se vea como ciencia-ficción, se sitúe a veinte años vista o aparezca en el mercado dentro de pocos meses es algo que, sin duda, va a afectar muchas decisiones de muchas personas: qué automóvil comprarse, si hacerlo ahora o esperar unos años, o incluso dónde vivir con respecto al lugar de trabajo o al centro de la ciudad. Cuando fabricantes como Tesla se plantean ya poner en el mercado tecnologías como esta en cuestión de escasos meses, y otros como Mercedes-BenzAudi  o Toyota ya tienen prototipos en carretera, a lo mejor es el momento de abandonar prejuicios basados en “lo que creemos que es” un vehículo autónomo y verlo como algo de ciencia-ficción, y sencillamente, empezar a pensar que van a estar entre nosotros mucho antes de lo que pensamos.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Self-driving cars: time to get up to speed

La evolución de la publicidad online, en La Noche en 24 horas

Escrito a las 10:42 am
2

En la barra tecnológica de La Noche en 24 horas hablamos de la evolución de la publicidad en la red: los formatos intrusivos, la lógica evolución hacia el incremento del bloqueo publicitario por parte de los usuarios con herramientas como AdBlock o AdBlock Plus, las estrategias de remarketing o retargeting, y la transición progresiva desde modelos de publicidad basados en asignación manual llevada a cabo por planificadores humanos, hacia otros basados en subastas en tiempo real (Real-Time Bidding, o RTB) y completamente automatizados (publicidad programática).

Lógicamente, no pretendía entrar en profundidad de detalles, sino simplemente hacer un intento de divulgación sencilla para aquellos que se sienten “inquietos” cuando ven que un anuncio de un hotel en una ciudad determinada “les persigue” durante días, o qué tendencias vamos a ver en publicidad…

Entrevista en Impas5e Magazine

Escrito a las 1:46 pm
3

La piratería desaparecerá cuando haya una oferta legal competitiva - Impas5e MagPilar Arias (texto) y Víctor Goded (fotos) me entrevistaron hace unos días en IE Business School para Impas5e Magazine, un nuevo proyecto periodístico. Hablamos sobre un montón de cosas: modelo económico de España y la crucial importancia de la educación de cara al futuro, neutralidad de la red como forma de preservar su esencia y las características que la han llevado a convertirse en un motor del desarrollo, el balance entre seguridad y vigilancia, la evolución de la propiedad intelectual, el futuro del periodismo y la sociedad post-trabajo.

La publicaron ayer bajo el título “La piratería desaparecerá cuando haya una oferta legal competitiva“.

Logotipo de Blogestudio Logotipo de Acens