El Blog de Enrique Dans

El “whistleblower” como estándar ético

Escrito a las 2:44 pm
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WhistleblowersVivimos en la era de la información. La información es el recurso crucial de nuestros tiempos, y muchos quieren obtenerla, poseerla, atesorarla, analizarla y explotarla para sus fines. Personas e instituciones de todo tipo, con agendas sujetas a infinitos condicionantes, operan con información de manera constante.

Como recurso, además, la información es enormemente escurridiza, y permite que las reglas y normas que gobiernan su uso se retuerzan en ocasiones hasta el límite. O directamente se ignoren. Instituciones que algunos consideran teóricamente incuestionables tienden, cuando de información se trata, a relajar sus estándares morales de manera imprevisible: no es lo mismo operar con dinero, dotado de reglas que todos consideramos como generalmente aceptadas desde hace siglos, que operar con información. La información y, sobre todo, su hiperabundancia, nos pone en situaciones de gestión novedosas, en contextos sobre los que no se ha pasado aún el rodillo que asienta los códigos y los estándares éticos. Quien gestiona información, se encuentra en una situación en que puede, aparentemente, situarse más allá del bien y del mal, y operar con ella como si no tuviese que responder a nada ni a nadie, en un terreno peligrosamente resbaladizo en el que se confunden el bien y el mal.

Durante años, hemos vivido en entornos de fortísimas asimetrías informativas. Todo lo que hacíamos, desde la gestión empresarial hasta la diplomacia o la gestión pública, vivían rodeados de un halo de asimetría informativa: quien gestionaba la información más hábilmente, quien ocultaba mejor sus cartas, ganaba. Varias generaciones de cineastas han glorificado la figura del espía, del personaje capaz de obtener información y gestionarla de manera asimétrica. La sensación era que toda información debía ser necesariamente secreta: las empresas no se planteaban comentar con nadie los secretos de su gestión, la diplomacia se caracterizaba sobre todo por su cualidad de discreta, los cargos públicos eran tanto más solemnes según a cuantos secretos de Estado tenían acceso. El secreto y la discreción tenían buena prensa, y todo se condicionaba a la necesidad imperiosa de mantener la información a buen recaudo. Llevamos varias generaciones que nunca se cuestionan la necesidad de los secretos industriales o de Estado. Simplemente, aceptamos que deben estar ahí, como una regla aceptada por todos.

Los tiempos han cambiado. Cada día más, las empresas compiten mejor cuanto más transparentes son, cuanto mejor comunican con una comunidad que quiere entender por qué razones hacen qué cosas. La diplomacia y la gestión pública viven la mayor crisis de su historia, en gran medida porque gobernantes y gobernados mantienen un contencioso durísimo sobre el nivel de transparencia exigido y exigible en la tarea de gobierno. Las leyes de transparencia exigen cada vez más a los teóricos representantes que escondan a los representados el mínimo imprescindible de información, tan solo aquella que pueda afectar a la privacidad de terceros o a la seguridad nacional. La transparencia es el valor en alza. Estamos criando toda una nueva generación que valora la transparencia, la claridad y el acceso libre a la información por encima de muchas otras cosas.

En este contexto es donde la figura de lo que los norteamericanos llaman whistleblower, el “alertador“, ese término de tan difícil traducción, toma una importancia fundamental. El whistleblower no lo es simplemente por poner en conocimiento público información que estaba supuestamente reservada a un ámbito restringido, sino por hacerlo en virtud de una serie de estándares éticos. Consulta la lista de whistleblowers célebres que aparece en Wikipedia: todos sus integrantes son personas con fuertes convencimientos éticos, con estándares sólidos, que se vieron, tras un proceso de pensamiento íntimo, en la obligación de infringir leyes y normativas, de sacrificar y poner en peligro su estabilidad, su carrera, su bienestar o incluso su vida por una sólida convicción moral. En la lista te encontrarás al célebre deep throat  que inició el caso Watergate, al mítico Daniel Ellsberg que permitió con aquellos Pentagon papers que la ciudadanía norteamericana conociese las muchísimas mentiras que su gobierno les había contado  sobre la guerra del Vietnam, a ese Bradley Manning gracias al que pudimos ver en toda su crudeza las barbaridades que cometía el ejército de los Estados Unidos, un Julian Assange convertido en director de orquesta que organiza un sistema para facilitar que todos esos “eslabones débiles” encuentren vías para liberar información, o más recientemente, casos como el de Edward Snowden o, en un caso que toca claramente a nuestro país, el mismo Hervé Falciani. Personas que pudieron constatar por su trabajo que se estaban haciendo cosas que estaban muy mal hechas, incluyendo desde delitos económicos a auténticas atrocidades, y que decidieron poner sus principios éticos y sus valores por delante de factores como su comodidad, su vida y futuro profesional, su libertad o su vida. Por las razones que fueran. Juzgarlos a ellos en lo personal no vale la pena, lo que debemos juzgar es su obra, la magnitud e importancia de la información que sacaron a la luz.

En plena sociedad de la información, necesitamos imperiosamente proteger, glorificar y mitificar a nuestros whistleblowers. Necesitamos incentivarlos, que sepan que hay un premio en reconocimiento social a quienes infrinjan las normas con un motivo justificado. Que no hay ninguna ley ni ninguna norma que deba cumplirse ciegamente, por mucho que algunos piensen. Que los secretos, la opacidad o la discreción no justifican, no pueden justificar determinadas cosas, determinados comportamientos o a determinadas personas, sean quienes sean. No solo necesitamos leyes de protección: necesitamos convicciones sociales que estén como mínimo a la altura de las convicciones éticas que llevaron a esas personas a hacer lo que hicieron. Necesitamos protegerlos, blindarlos contra las agresiones de aquellos cuyos comportamientos exponen, otorgarles la consideración que merecen. Necesitamos más personas que, pudiendo cambiar las cosas dando un paso adelante, quieran además hacerlo, porque tengan por seguro que van a encontrarse con una oleada de aprobación social, de prestigio, de protección, no con un repugnante cuestionamiento que investigue hasta en sus actividades sexuales intentando buscar “las razones de la anomalía”.

No, lo anormal no debe ser convertirse en whistleblower, lo anormal debería ser, teniendo acceso a determinada información, tener el cuajo de dejarla pasar sin hacer nada. En plena sociedad de la información, necesitamos muchos más ejércitos de Falcianis, más Snowdens,  más Assanges, más Mannings, más Ellsbergs, más Felts, por favor. Por el bien de todos.

“Si no tienes nada que ocultar, no tienes nada que temer…”

Escrito a las 2:21 pm
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Richelieu

Qu’on me donne six lignes écrites de la main du plus honnête homme, j’y trouverai de quoi le faire pendre.”

Atribuída a Armand Jean du Plessis, Cardenal-Duque de Richelieu y de Fronsac (9 de septiembre de 1585 – 4 Diciembre de 1642)

(“Dadme seis líneas escritas por la mano del hombre más honesto, y yo encontraré algo para hacerlo ahorcar.”)

 

No, el “si no tienes nada que ocultar, no tienes nada que temer” no funciona. No funciona porque, en primer lugar, eso te obliga a vivir según unas reglas y a no salirte de ellas so pena de ser automáticamente convertido en sospechoso. No funciona porque los peores problemas de la democracia en nuestros días son la preservación del supuesto vínculo de representatividad y el “quién vigila al vigilante”, de manera que en cualquier momento te encontrarás no solo con que los criterios para ser una “persona de bien” cambian, sino con que, además, aquella vigilancia supuestamente diseñada para preservar el bien ha sido utilizada para otros fines. Simplemente, bajo un gobierno, las reglas para no ser “sospechoso” son unas, pero bajo el siguiente gobierno pueden perfectamente ser otras.

El “si no tienes nada que ocultar, no tienes nada que temer” no funciona, porque excluye precisamente a los que tienen mucho que ocultar, a los “malos”. Todo sistema de vigilancia masivo tiene un problema: tiende a vigilar precisamente a los que no tienen nada que ocultar, pero no vigila, o vigila en un grado mucho menor, a los que sí lo tienen. Los archivos de la NSA (hi there, NSA, I love you, thanks so much for protecting me!!) están completamente llenos de registros de personas “normales” como tú y como yo, que no amenazan a nada ni a nadie, personas sobre las que nadie en sus cabales habría considerado justificado establecer una monitorización. Y sin embargo, estaban monitorizados. Estaban monitorizados sin mediar ningún tipo de orden judicial, estuviesen o no bajo la jurisdicción de las leyes norteamericanas. Estaban monitorizados en virtud de un único precepto: “porque podemos”. Miente asquerosa y descaradamente el gobierno norteamericano cuando pretende convencernos de que existe una supuesta supervisión judicial. No es así. Teniendo en cuenta que el gobierno norteamericano ha utilizado esos sistemas de vigilancia para, entre otras cosas, beneficiar comercialmente a sus empresas frente a las europeas, es completamente evidente que ya no se puede confiar en lo que diga. El gobierno norteamericano se ha transformado en un monstruo disfuncional fuera de control, que vigila a los “normales” mientras los verdaderos peligros escapan a su control.

El “si no tienes nada que ocultar, no tienes nada que temer” no funciona. Es una auténtica barbaridad, y como tal tenemos que entenderlo. Tenemos que descalificar esa absurda frase, ponerla en la lista de frases prohibidas, desconfiar de todo aquel que la diga o la piense. Porque no podemos estar en manos de un poder omnímodo que juzga en todo momento lo que hacemos, lo que leemos, lo que buscamos o con quien nos relacionamos. Un poder que además interpreta las cosas como quiere, en virtud de paranoias cambiantes que están fuera de nuestro control. Dales seis líneas de tu vida, y encontrarán algo para hacerte ahorcar. En los Estados Unidos ya han aprobado legislación para montar una increíble maquinaria de control, para tener acceso a cualquier tipo de datos de los ciudadanos, y hasta para obligar a los que colaboran en ello a guardar el secreto. Lo siguiente será crear leyes que castiguen a quienes interfieran con el sistema. Apoyados por todos aquellos que creen, erróneamente, que “si no tienen nada que ocultar, no tienen nada que temer”, y por la auto-inmunidad que el propio gobierno se concede a sí mismo.

Lo único que puede salvarnos de un sistema así es la rebeldía, el profundo convencimiento de que un sistema así debe ser completamente desmantelado. Que tenemos que apoyar opciones que tengan entre sus objetivos luchar contra el desarrollo de un sistema así. Que piensen que la tecnología está para vigilar a quienes nos gobiernan, no para que quienes gobiernan nos vigilen a nosotros. Que el poder debe ser ejercido con responsabilidad, con sus correspondientes contrapoderes y equilibrios. Que otro sistema es posible. Que debe ser posible.

Internet, en globo

Escrito a las 12:36 pm
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Project Loon logoProject Loon: el acceso a internet, provisto desde una red de globos aerostáticos alimentados por energía solar que se desplazan por la estratosfera. Si esto no es un proyecto ambicioso, de ciencia-ficción y con un nombre que suena a auténtica locura, ninguno lo es.

Pero el caso es que hablamos de este tema, los estratélites, nada menos que en el año 2005. La empresa que entonces lo proponía ya ni existe. Pero ahora, desde esta semana, Google ya tiene unos treinta globos volando allí arriba, a unos veinte kilómetros de altura, variando su altura entre las corrientes estratosféricas de manera controlada para poder manejar su localización, y comunicados con estaciones terrestres dotadas de antenas especiales que proporcionan conectividad a cincuenta usuarios en fase de pruebas en Nueva Zelanda. No es simplemente un anuncio, ni un plan, es una realidad tan grande como lo que ocupan treinta globos inflados. Experimental, por supuesto, pero una realidad. Puedes ver datos del proyecto, el anuncio original, y al equipo que desarrolla el proyecto desde Google X.

El plan es utilizar esta red de globos interconectados entre sí para proveer de acceso a la red a zonas que hoy carecen de infraestructura, con velocidades aproximadamente iguales a las del 3G. Un plan que tiene todo el sentido del mundo: coincide perfectamente con la misión y los intereses de Google, permite ofrecer conectividad a millones de personas que hoy no pueden tenerla, y ofrece unas posibilidades de generación de valor difícilmente imaginables.

Dos vídeos muy recomendables: uno para la imaginación,

 

 

Y otro para la tecnología,

 

 

De locura, a proyecto capaz de cambiar el mundo. No está mal encontrarte convertidas en realidad cosas de las que hablaste como factibles en el año 2005 (y que además tienen connotaciones fundamentalmente positivas, no como otras que desgraciadamente también se han convertido en reales). Antes, la ciencia-ficción tardaba más en hacerse tangible…

Orwell era un visionario, mi columna de esta semana en Expansión

Escrito a las 9:39 am
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Orwell era un visionario - Expansión (pdf)Mi columna de esta semana en el diario Expansión se titula “Orwell era un visionario” (pdf), y es una breve reflexión sobre el escándalo del espionaje masivo de la NSA norteamericana a través de operadoras telefónicas como Verizon, o de varias empresas de servicios en la red. Sobre todo, un intento por desarmar esa absurda y tóxica idea de que “si no tengo nada que ocultar, no tengo nada que temer”, y por llevar al lector a la verdadera magnitud de lo que hemos podido comprobar con nuestros propios ojos que está ocurriendo: la construcción de todo un macrosistema de vigilancia de todos los ciudadanos, una sociedad disfuncional, un auténtico estado policial en el que todos los elementos del contrato social han cambiado sin consentimiento expreso de nadie para convertir el mundo en que vivimos en la traslación perfecta y prácticamente literal del “1984″ de Orwell.

Lo peor de todo este tema ya no es que los Estados Unidos hayan entrado en esta alucinante y distópica deriva. Lo que de verdad asusta es que existe un elevado porcentaje de norteamericanos que están de acuerdo con vivir bajo permanente vigilancia, porque confían que eso les va a permitir vivir con más tranquilidad. Que se lo digan a las víctimas de Boston, que sufrieron las bombas puestas por dos personas que vivían en los Estados Unidos becadas por el propio gobierno que, estúpidamente, pretendía que lo tenía “todo bajo control” y “lo escuchaba todo”… no, los sistemas de este tipo no funcionan a la hora de vigilar “a los malos”. Se construyen por otras razones, y solo sirven para otros fines mucho más perversos. Los sujetos reales de esa vigilancia no son “los malos”: lo somos todos los demás.

A continuación, el texto completo de la columna, junto con algunos de los enlaces que utilicé para inspirarla:

 

Orwell era un visionario

El descubrimiento de las relaciones de la National Security Agency (NSA) norteamericana con una compañía de telefonía, Verizon, y la filtración de una presentación del sistema PRISM por parte de Edward Snowden, un ex-empleado contratado por esa agencia, deja claros los condicionantes de la sociedad actual: todo lo que hacemos, decimos, buscamos o leemos es interceptado y analizado por el gobierno norteamericano. Sea usted norteamericano o no.

No importa que usted sea una bellísima persona: su vida está bajo escrutinio permanente. Olvide toda expectativa de privacidad. El gobierno norteamericano ha ido redefiniendo lenta y casi subrepticiamente el marco legal hasta construir algo que recuerda muchísimo a la Policía del Pensamiento magistralmente descrita por George Orwell en su libro “1984”, escrito… en 1947.

Hace años, en una entrevista en televisión, comenté que los gobiernos de algunos países supuestamente democráticos envidiaban secretamente a regímenes totalitarios como Irán o China. Me quedé corto. La magnitud de lo descubierto es mucho, mucho mayor.

Si usted cree que, por ser una buena persona y no tener nada que ocultar, no tiene nada que temer, piense que no se trata de ocultar nada: se trata de mantener el derecho a que no las vea nadie. La privacidad es un derecho. Un derecho fundamental. Solo puede vulnerarse cuando un juez así lo justifica. Piense en la cantidad de implicaciones que podría tener la observación de determinadas cosas que usted, con su mejor intención, compra, lee o busca. Piense, peor aún, en la cantidad de suposiciones y actuaciones incorrectas o injustificadas a las que podría dar lugar vista por unos ojos suficientemente paranoicos.

Pero sobre todo, lea. Contra ideas equivocadas, cultura. Nunca ha habido un mejor momento histórico para releer “1984”. Por favor, léalo, o reléalo si lo hizo hace tiempo. Orwell era un auténtico visionario. Y “1984”, un manual de instrucciones.

En los desayunos de Territorio Creativo

Escrito a las 8:13 am
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Fotografía de Luz Núñez (@luznunez)El pasado viernes 7 estuve pasando un rato la mar de agradable en los desayunos de Territorio Creativo.

Fui sin ningún tipo de presentación, empecé hablando de los dos temas sobre los que más estoy trabajando últimamente y que me pareció que podían tener más relevancia para una agencia: las consecuencias y alternativas a lo social como determinante de la relevancia, y la esencia y naturaleza de la viralidad. A partir de ahí, salieron muchísimos temas, como el papel del blog en una estrategia de web social y de difusión de contenidos, la situación de la alta dirección con respecto al entendimiento de la web social, mis métodos de trabajo, la interacción con el desarrollo de mi actividad en IE Business School, la influencia y su gestión, etc.

He intentado reunir algunos de los tweets que me parecieron más relevantes en este Storify, y Territorio Creativo ha publicado una entrada en su blog y un vídeo en el que recoge una pequeña entrevista que me hicieron al final de la sesión.

 

La policía y su uso de Twitter

Escrito a las 7:22 am
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Spanish police leverage Twitter to fight crime - AFPEl pasado viernes mantuve una entrevista con France Presse acerca del uso de Twitter de la Policía Nacional española y, como suele ocurrir con las entrevistas de agencia, he visto ya citas a la misma en varios medios, como en esta página en inglés o esta otra en español.

Hablamos de lo que supone para la comunicación de un organismo público como la policía hacer uso de una herramienta como Twitter, y abrazar plenamente y con conocimiento de causa el estilo comunicativo habitual en un medio que restringe sus mensajes a ciento cuarenta caracteres.

La cuenta de Twitter de la policía española es un éxito indudable por cualquier tipo de métrica que se quiera utilizar: no solo supone un uso muy adecuado de los recursos públicos, sino que obtiene además un cambio en la percepción del cuerpo nacional de policía enormemente positivo, interesante y con muchas implicaciones en términos de comunicación. No se trata de utilizar de manera forzada un estilo coloquial o “moderno” que quedaría como algo forzado y poco genuino: se trata de establecer unos parámetros comunicativos que transmitan confianza y proximidad, que puedan funcionar como referencia o influencia en una amplia variedad de temas, o incluso ser capaces de apalancar, con las necesarias precauciones, la colaboración ciudadana. Se trata de hablar como las personas, con un estilo directo, sencillo, fácil de entender, e incluso que capitalice un poco la novedad que supone que una institución como la policía opte por esa frescura en su comunicación. En la era de la web social, la influencia se asienta en el desarrollo de contenido, y Twitter supone un vehículo muy adecuado y ágil para ello, en situaciones que pueden ir desde la concienciación ciudadana o la resolución de dudas, hasta la posible gestión de emergencias.

Como persona que ha participado en varias ocasiones en cursos de capacitación tecnológica o eventos de comunicación tanto para Policía como para Guardia Civil, soy perfectamente consciente de la importancia que tiene el desarrollo de una visión natural del entorno de la web social, evitando estereotipos absurdos o visiones rayanas en la paranoia. La gestión de la cuenta de la Policía en Twitter es todo un caso de uso eficiente: más de 1200 mensajes al día en jornadas de diecisiete horas, con un importante impacto positivo desde el punto de vista de comunicación e imagen a todos los efectos. Una iniciativa moderna y bien llevada, y por supuesto un gusto hablar sobre ella con prensa internacional :-)

Sobre la compra de Waze por Google, en Cinco Días

Escrito a las 12:07 pm
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Google se impone a Facebook y compra la compañía de geolocalización social Waze - Cinco DiasMarimar Jiménez, de Cinco Días, me llamó ayer para comentar la operación de compra de Waze por parte de Google, y hoy cita algunas frases mías en su artículo titulado “Google se impone a Facebook y compra la compañía de geolocalización social Waze” (también disponible en pdf).

Tras la operación, lo que queda muy claro es que Uri Levine y su equipo son buenos a la hora de negociar. Que han deshojado la margarita y dejado madurar el tema hasta conseguir que ya no se hablase de la propuesta de Waze y de su potencial según en manos de quién, sino simplemente del precio, y que decididamente se han puesto como objetivo la maximización del mismo. Empezaron hablando de quinientos millones con Apple, siguieron con mil millones con Facebook, y terminaron en mil cien millones con Google. Al final, tras haber coqueteado con Apple y con Facebook y obtener sucesivas revalorizaciones, la operación se cierra con una Google que lleva a cabo una compra puramente defensiva, que “compra para que no compren otros”, y que protagoniza una operación que si bien es buena para el bolsillo de los emprendedores (y enhorabuena para ellos, por supuesto, que son los que se lo han trabajado), no es en realidad buena para casi nadie más.

Me explico: una Waze en manos de Facebook habría posibilitado una mayor apuesta de la compañía por el móvil, una potenciación de sus posibilidades y propuesta de valor en esa plataforma que necesita como el comer, y un producto con muchas y muy buenas posibilidades como resultado de superponer al talento de Waze los recursos de Facebook. Para el mercado, una opción más a considerar y un competidor interesante. Con Apple, la empresa habría mejorado sensiblemente su oferta de mapas, habría incorporado una buena fuente de información sobre el tráfico en tiempo real, y de nuevo, habría potenciado el desarrollo de la aplicación, además de incorporarla a lo que ya tiene. Con Google, en cambio, el aporte de la compañía como fuente de información es más discutible – hace tiempo que Google ya informa del tráfico en tiempo real, y no lo hace nada mal, – y el desarrollo futuro de la compañía es más discutible, porque la dinámica de la empresa es la reducción de la complejidad en su cartera de productos. En unos años, aunque pueda quedar algo de la aplicación integrada en la navegación de Google, se hablará muy poquito de Waze.

Por otro lado, está la cuestión de la legislación anti-monopolio. ¿Tiene Google una posición dominante en navegación? Por supuesto, esto es muy discutible en función de cómo definamos el segmento. Si incluimos en él todo aquello que pueda ser considerado un navegador, no es así. Pero si definimos el conjunto relevante como “aplicaciones para la navegación turn-by-turn desde smartphones“, la cuota de Google en muchos mercados es prácticamente monopolística, y la adquisición de Waze supone un caso claro de perjuicio no solo para el mercado, sino también para la innovación. Waze es un competidor muy pequeñito en términos de cuota de mercado, pero decididamente muy significativo en cuanto a capacidad de innovación.

Una última reflexión: ¿contribuimos igual al desarrollo de un servicio como Waze cuando es “una startup simpática” que cuando hablamos de la omnipresente Google? No lo veo claro. El principal activo de Waze son unos mapas cuyo mayor valor estriba en el haber sido construidos por la actividad de todos sus usuarios, y que por tanto se actualizan y mantienen gracias a esa actividad. Ahora, cuando ya en muchos sitios tienen un nivel razonable de detalle, Google incorpora los datos, pero sobre todo, el mecanismo, con el fin de incrementar la base de usuarios y conseguir que ese proceso de actualización constante funcione con una escala aún mayor. Pero al contrario de lo que ocurría con Waze, que muchos usuarios lo llevaban puesto aunque supiesen a dónde iban por el placer de actuar como “exploradores”, me parece que el uso de la navegación de Google será más “funcional”, lo pongo porque quiero llega a un sitio al que no sé ir, pero menos por el deseo de contribuir a un proyecto. Veremos la extensión del modelo. Mi impresión, en cualquier caso, es de compra puramente defensiva, y por tanto, no espero un gran desarrollo posterior a la compra (aunque lógicamente, desearía equivocarme).

Hablando sobre los anuncios de Apple en la WWDC 2013, en Faro de Vigo

Escrito a las 11:17 am
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AppleWWDC2013 - Faro de VigoÁgatha de Santos, de Faro de Vigo, me llamó para hablar acerca de los anuncios de Apple en la reciente WWDC 2013, fundamentalmente para determinar una calificación de los mismos en términos de relevancia, y hoy publica algunos de mis comentarios bajo el título “Apple reaviva la batalla con su competidor Android por el mercado de dispositivos móviles“.

¿Mi impresión? Creo que la misma que la de la mayoría: que Apple no presentó nada realmente disruptivo, que los cambios son fundamentalmente cosméticos o incrementales – sin obviar que un cambio “cosmético” en Apple suele significar el inicio de toda una línea de tendencia en diseño – y que el único producto en el que se plantean algo realmente diferente de lo que había, el nuevo Mac Pro, aparece precisamente en el segmento de menor crecimiento, el de los ordenadores de sobremesa o desktop. Básicamente, no creo que Apple con sus anuncios esté logrando demasiado en términos de reactivación de su base de usuarios o intensificación de ninguna batalla: no está construyendo ninguna casa, está únicamente cambiando los muebles.

Cambiar para tener modelos en su gama con los nuevos procesadores de Intel es importante, pero solo otorga ventajas incrementales, no disruptivas. Apple no puede pretender probar que es capaz de seguir siendo innovadora tras la desaparición de Steve Jobs proponiendo cambios cosméticos de diseño, necesita una nueva gran reinvención. El servicio de radio puede llegar a ser interesante, pero de nuevo, no es algo que reinvente nada. Y es bien sabido que Apple, como compañía, tiene una enorme dependencia del concepto de reinvención. Una reinvención que, al menos en esta ocasión, no ha tenido lugar.

Consolidando el panorama en impresión 3D

Escrito a las 1:04 pm
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Stratasys-MakerBotTechCrunch informa que Stratasys ha entrado en conversaciones con MakerBot de cara a una eventual adquisición, en lo que daría lugar a una fuerte consolidación del panorama en torno a la impresión tridimensional.

Stratasys es la empresa que prácticamente inventó la impresión 3D: aunque el primer diseño funcional de impresión tridimensional  corresponde a Chuck Hull, fundador de 3D Systems, la otra gran compañía en esta industria, utilizando estereolitografía (SLA) en 1984, fue sin embargo, el desarrollo de la técnica denominada Fused Deposition Modeling (FDM), ideada por Stratasys, la que comenzó la fase de popularización de la impresión 3D en muchos entornos industriales. De hecho, la idea de crear objetos al depositar capas de material fundido corresponde originalmente a S. Scott Crump, fundador de Stratasys, que tuvo la idea de ponerse a fabricar una rana de juguete para su hija utilizando una pistola de pegamento y un fundente de cera mezclada con polietileno.

La fase de popularización de la impresión tridimensional, no obstante, experimentó un fuerte desarrollo en una vertiente inesperada con la aparición del proyecto RepRap (Replicating Rapid Prototyper), una iniciativa de código abierto para diseñar una impresora 3D que fuese capaz de imprimir una gran parte de sus propios componentes. RepRap ha dado origen a la mayoría de las marcas de impresoras 3D destinadas al mercado maker, entre otras a MakerBot, que es en realidad un fork del proyecto RepRap cuya orientación comercial llegó a provocar, de hecho, que uno de sus fundadores, Zack ‘Hoeken’ Smith, abandonase la compañía. Makerbot es la marca que más ha contribuido a popularizar la impresión tridimensional en ese segmento que algunos denominan “low end”, impresoras con precios sensiblemente más baratos que los del mercado industrial, al alcance de usuarios individuales, aficionados y pequeños talleres que podían adquirir un aparato por pocos miles de dólares, con un precio con una sensible evolución a la baja. Además, Makerbot es la creadora de Thingiverse, el mayor repositorio de diseños y el centro de toda la comunidad de desarrollo agrupada en torno a este creciente segmento de mercado que ha cambiado, para muchos, la orientación de lo que era en origen una herramienta industrial. Para muchos, Thingiverse es la verdadera razón para el eventual interés de Stratasys en la adquisición de Makerbot, dado que la gran mayoría de las patentes que la empresa posee provienen, en realidad, de RepRap. El buen trabajo desarrollado por la empresa a la hora de crear su marca, por otro lado, es también una buena razón: para muchos, MakerBot es casi un sinónimo de impresión tridimensional en su segmento, y hablamos del segmento que está teniendo un nivel de tracción cada vez mayor y el que decididamente está cambiando la percepción de la impresión 3D.

La posible adquisición, en principio desmentida por MakerBot, tendría bastante sentido para Stratasys: por un lado, carece de modelos en esa gama de previsible alto crecimiento, y algunos de sus clientes, a medida que la tecnología avanza y se reducen las barreras de entrada, podrían sentirse tentados a probar impresoras de otras marcas. Por otro, comparten tecnología, aunque MakerBot recurra al acrónimo FFF (Free Form Fabrication) por evitar la patente que Stratasys posee sobre la denominación FDM (la patente como tal ha expirado, pero no así la denominación comercial del procedimiento). Por otro lado, el encaje cultural de Stratasys, típica empresa del mercado industrial, con el carácter de orientación al código abierto de MakerBot es seguramente complejo, como lo puede ser administrar la marca como una línea de productos más en su cartera. Las impresoras de Stratasys, por ejemplo, requieren filamentos de material especializados y procedentes de una única fuente, mientras que las de MakerBot aceptan cualquier cosa, incluyendo fuentes típicamente low-cost.

Makerbot captó en su momento diez millones de inversión, y estaba ahora en negociaciones para levantar veinticinco millones sobre una valoración global de trescientos, además de haber anunciado un fuerte incremento de capacidad en su fábrica de Brooklyn. Las conversaciones de cara a una posible adquisición plantean el debate habitual: vender ahora, o esperar a que el tema, que cuenta con un enorme potencial de crecimiento, se desarrolle más aún. En cualquier caso, más atención en torno a este tema, sobre el que además en pocos días estaremos hablando de novedades aquí en España…

La magnitud del escándalo del Gran Hermano norteamericano

Escrito a las 8:52 am
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Big Brother ObamaEl escándalo Watergate tuvo lugar en 1972 en los Estados Unidos, durante el mandato de Richard Nixon. Culminó con la imputación de cargos y condenas de cárcel para cuarenta y tres personas, muchas de las cuales pertenecían directamente al equipo del Presidente, y finalmente, con la dimisión de éste el día 8 de agosto de 1974.

El caso, un flagrante espionaje descubierto por dos periodistas del Washington Post, se queda enormemente pequeño en comparación con lo que se acaba de descubrir ahora: una enorme maquinaria gubernamental, un sistema secreto destinado a espiar a millones de norteamericanos y ciudadanos de todo el mundo a través de sistemas como la telefonía móvil y el uso de la web, los buscadores y las redes sociales. El escándalo PRISM es el ya el mayor caso conocido de espionaje, en toda la historia, a todos los niveles. A todos los efectos, Obama será recordado por la historia como “el presidente fisgón“.

Atención a los torpes intentos de justificación de este fin de semana, y al uso del lenguaje:

“In the abstract you can complain about Big Brother and how this is a potential program run amok, but when you actually look at the details, I think we’ve struck the right balance… You can’t have 100 percent security and also then have 100 percent privacy and zero inconvenience. We’re going to have to make some choices as a society… there are trade-offs involved.”

“En el fondo se puede protestar por el Gran Hermano y hasta qué punto lo ocurrido es el resultado de un programa potencialmente fuera de control, pero cuando realmente se estudian los detalles, creo que hemos conseguido el equilibrio adecuado… No se puede tener una seguridad del 100% y tener también un 100% de privacidad y cero inconvenientes. Vamos a tener que tomar algunas decisiones como sociedad… hay un balance que considerar.”

 

¿Un equilibrio adecuado? ¿Un balance? ¿De verdad pretende este maníaco hacer creer a sus ciudadanos y al mundo que esto es una especie de “signo de los tiempos”, y que la única manera de vivir razonablemente tranquilo es aceptar que todas sus conversaciones y las de medio mundo sean escuchadas por funcionarios a su cargo? ¿Puede de verdad la presidencia de los Estados Unidos trastornar tanto a alguien como para que llegue a un estado mental tan profundamente disfuncional?

Habrá que recordar a este presidente lo que otro político mucho más grande que él, Benjamin Franklin, uno de esos a los que los norteamericanos llaman “padres fundadores de la patria”, dijo en su momento:

They who can give up essential liberty to obtain a little temporary safety, deserve neither liberty nor safety.”

(“Aquellos que admiten perder libertades esenciales para obtener un poco de seguridad temporal no merecen ni libertad, ni seguridad”)

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