El Blog de Enrique Dans

Un año de quantified self

Escrito a las 11:35 am
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Fitbit dashboardHoy se cumple un año desde que empecé a cuantificar mi actividad física (pasos, distancia, pisos, calorías y sueño), a pesarme sistemáticamente con control de mi porcentaje de grasa corporal, a introducir mi dieta en una app, y a utilizar otra app más para monitorizar mi ejercicio. El resultado neto es positivo: quince kilos menos, completamente estabilizados (desde octubre del año pasado en “modo mantenimiento”) y sensación no de estar a régimen, sino de tener el tema bajo control.

Mi peso hace un año era de 98,6, ahora se mueve en torno a los 83, mi porcentaje de grasa bajó desde el 21% al 15%, y tengo una sensación de equilibrio en todo lo relacionado con el estado físico francamente agradable. Todo el descenso de peso y porcentaje de grasa tuvo lugar entre mayo y octubre del año pasado: desde entonces, estoy en lo que considero “modo mantenimiento”, con oscilaciones muy pequeñas entre lo que considero mi peso objetivo, 83 Kg, y mi límite superior de 84,5 Kg. Si bajo de 83, procuro comer algo más. Si subo de 84,5, me vuelvo un poco más estricto en mi control, como algo menos o camino algo más. Eso es todo.

Durante este año, he utilizado cuatro dispositivos de Fitbit: el ya desaparecido Ultra (sigue disponible en algunas tiendas, pero ya no se vende oficialmente), el One, el Flex y la báscula Aria. Además, la aplicación de Fitbit tanto en el ordenador como en el smartphone, además de Endomondo, en su versión premium, para salir a caminar. Con Fitbit tengo una relación muy buena: me regalan dispositivos antes de que salgan al mercado español y me activan antes de tiempo algunas opciones para probarlas, pero no me exigen nada a cambio: las entradas que he ido publicando al respecto responden única y exclusivamente a mi interés en el tema.

¿Resultados? Desiguales, aunque con un tono general muy positivo. El Ultra me pareció un dispositivo muy bueno: llegué a tenerle auténtico “cariño”, era comodísimo llevarlo encima, muy resistente y su carga duraba más de una semana. En su contra, que solo se podia sincronizar cuando estabas delante del ordenador, lo que hacía que la “sensación de control” no fuese algo constante. Su sucesor, el One, es para mí el dispositivo perfecto: igual de cómodo en todos los sentidos, pero además, se sincroniza constantemente con mi smartphone. La pulsera Flex, en cambio, no me ha gustado nada: por un lado, no me resulta cómodo llevar una pulsera. Con el Ultra o el One, el dispositivo va discretamente sujeto en mi cinturón, y la decisión de, por ejemplo, sacar el tema en una conversación depende únicamente de mí, mientras que la pulsera lo hace más “evidente”. Pero además, los algoritmos desarrollados para la pulsera me han parecido mucho menos exactos: sistemáticamente sobreestimaba mi actividad. Por otro lado, la pulsera no mide los pisos subidos, un elemento que a mí particularmente me motiva bastante (prácticamente he dejado de usar ascensores – salvo que hablemos de diez o más pisos), y en el caso de la unidad que estuve probando, me falló en dos ocasiones (se apagó misteriosamente como si estuviese sin batería), algo que nunca me pasó en muchos meses de uso del One.

Hay algunas cuestiones que considero fundamentales para quienes consideren probar este tema del “quantified self”: la primera es disciplina. Esto es, decididamente, para personas metódicas y con una cierta orientación cuantitativa. Si no vas a ser serio a la hora de introducir lo que comes, no lo vas a llevar encima en todo momento o te vas a relajar sistemáticamente en el control, este tema no es para ti. No hace falta ser “histérico” y medir hasta las ultimas consecuencias, pero sí ser persistente en los hábitos. En determinados momentos, estando ya en modo mantenimiento, dejé de introducir la comida algunos días. El resultado fue una sensación menor de control y oscilaciones mayores en mi peso. Con esto, o se hacen bien las cosas, o no se hacen. No se trata de no ser flexible en tus hábitos: en ningún momento he tenido sensación de “no voy a comer esto, porque me explota el Fitbit”, y quienes me conocen saben que soy de muy buen comer, pero a la hora de introducirlo en el sistema, hay que hacerlo en condiciones, con su peso aproximado bien estimado, y actuar en consecuencia: si te has pasado en la comida, camina más esa tarde y cena menos. Lo fundamental es ser suficientemente disciplinado como para mantener la sensación psicológica de control.

En realidad, todo es un juego de sensaciones. En las semanas que estuve probando la pulsera, por ejemplo, el hecho de que con mi actividad de un día normal (dar clases, subir escaleras, caminar, etc.) alcanzase mis objetivos del día, me llevó a reducir sistemáticamente la cantidad de ejercicio que practicaba, aunque para mí era evidente que era un problema de sobreestimación. De no haber vuelto al dispositivo anterior, habría tenido que reajustar mis objetivos para seguir teniendo sensación de “el objetivo es factible, pero exige algo de trabajo, no se hace solo”. En realidad, la sensación es la de tener un plano de control y de motivación superior sobre ti mismo.

Un año después de comenzar con el tema, mis objetivos están más que cumplidos, mis sensaciones son buenas – sobre todo, tengo la impresión de que lo obtenido es “sostenible” – y no me siento como haciendo un permanente sacrificio. Ceno habitualmente fruta, pero eso ya lo hacía antes de empezar con todo esto, y si un día no ceno fruta, simplemente camino más al día siguiente. Alguna vez corro, pero más por ponerme a prueba a mí mismo que por otra cosa, y no lo hago sistemáticamente porque tengo tendencia a lesionarme. Lo que si hago es caminar, y mucho. Mis caminatas suelen estar entre los ocho y los doce kilómetros: son el cambio más notorio en mi día a día, se han convertido en una auténtica válvula de escape, me ayudan a pensar y a aclarar las ideas, y si no puedo salir por la razón que sea, tengo cierta sensación de “león enjaulado”. Cuando camino, lo hago o bien en modo “caminata deportiva” si salgo específicamente a ello (con ropa deportiva y a alguno de los circuitos habituales), o en modo “caminata” si simplemente salgo a pasear . En ambos casos, Endomondo recoge los datos, los intercambia con Fitbit y evita la duplicación. La parte de gamificación de la aplicación, sin ponerme histérico, sí me ayuda: ver que algunos de mis amigos a los que sigo en la app me superan me da un divertido plus de motivación.

Además, llevo un control sistemático de mis horas de sueño y de la calidad del mismo (estimada simplemente por cuánto me muevo durante la noche, no va más allá), que en mi caso me viene bien porque tengo tendencia a cometer excesos durante algunas temporadas. De nuevo: esto no te va a hacer dormir mejor, pero te sitúa en un plano de control en el que conscientemente puedes tomar determinadas decisiones con mayor conocimiento de causa.

Sin duda, una experiencia positiva, que además se ha consolidado en forma de hábito vital. Me cuesta imaginarme volviendo a una vida “no cuantificada”. Y además, estoy hecho un pincel :-)

Google y Microsoft: la cosa se pone seria

Escrito a las 7:23 pm
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boxing-glovesLa dinámica competitiva entre Microsoft y Google parece estar entrando en una escalada de violencia alejada de lo habitual.

Por supuesto, que ambas compañías llevan muchos años en rumbo de colisión resulta más que evidente para cualquiera, pero recientemente hemos podido ver quejas y  denuncias cursadas a las autoridades antimonopolio por abuso de posición dominante, campañas de publicidad en tono duro y directo que descalifican líneas de producto como Gmail o Google Docs y, más recientemente, un cease and desist enviado por Google a Microsoft en el que exige la retirada de la aplicación de YouTube que la empresa de Redmond ha desarrollado para Windows Phone. La razón es que la aplicación creada por Microsoft elimina la publicidad de YouTube, ofrece la posibilidad de descargar los vídeos reproducidos, y también la de ver contenidos en dispositivos móviles cuyos creadores hubiesen decidido excluir de los mismos.

En el panorama actual, resulta perfectamente habitual que el creador de una aplicación en una plataforma móvil determinada no sea quien inicialmente imaginaríamos. Cuando una aplicación alcanza una cierta popularidad y el hecho de no tenerla disponible puede convertirse en una rémora a la hora de decidirse por una plataforma determinada, empresas como Microsoft o BlackBerry han optado en ocasiones bien hacer aportaciones económicas para contribuir al desarrollo de la versión, o bien por desarrollarlas ellas mismas. Pero de ahí a generar una versión que contenga explícitamente violaciones de los términos de servicio de la original, que bloquee la publicidad o que permita llevar a cabo acciones que la original no permite, va todo un trecho. Si buscas la aplicación de YouTube en Windows Phone, lo que te encuentras es esto:

YouTube for Windows Phone Una clara “provocación” que hace especial hincapié en una de las prestaciones que YouTube considera contrarias a sus términos de servicio. Que los vídeos de YouTube se pueden descargar es algo evidente: yo mismo llevo años haciéndolo para utilizarlos en mis clases y conferencias, en las que no puedo arriesgarme a que un problema de conectividad me impida mostrar el vídeo que quiero mostrar. Una simple búsqueda en Google por los términos “download YouTube video” ofrece una gran cantidad de resultados de todos los tipos para hacerlo. La que yo utilizo, concretamente, es Download Helper, pero tengo que usarla desde Firefox, porque desde Chrome se impide explícitamente su uso en YouTube.

Obviamente, la lucha de Google en ese sentido cae dentro de la categoría en que caen todas las luchas que pretenden impedir que los bits circulen: resulta imposible, seas Google o seas quien seas, impedir que un contenido sea descargado si existe un incentivo suficientemente interesante como para que alguien desarrolle una herramienta específica. En su momento, Google ya amenazó a YouTube-mp3, un servicio que permite descargar música desde vídeos de YouTube, que sin embargo, aún hoy sigue estando disponible. Otras aplicaciones, como AdBlock Plus, que impiden la aparición de publicidad en YouTube, siguen funcionando perfectamente bien incluso en Chrome, donde es además uno de los add-on más instalados. Pero en este caso, la ofensa proviene de un competidor directo, lo que ha desencadenado la reacción de Google en forma de cease and desist. Microsoft, a su vez, ha contestado que estarían encantados de incluir publicidad, pero que para ello necesitarían tener acceso a la API correspondiente (en la app de YouTube para Xbox, sin embargo, sí hay publicidad). Por parte de Microsoft, la idea parece tener mucho de provocación directa: forzar a Google a actuar como “celosa guardiana de sus restricciones” y “aficionada al uso del cease and desist” es algo que, sin duda, desgasta la imagen de la compañía.

¿A dónde va a llegar la escalada armamentística? El plazo dado por Google a Microsoft para eliminar la app termina mañana día 22. Dos no pelean si uno no quiere, pero la cosa se está empezando a poner bastante seria…

La operación Yahoo! – Tumblr y el valor de las plataformas de publicación web

Escrito a las 1:27 pm
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Matt MullenwegMatt Mullenweg, creador de WordPress, a quien tuve el gusto de conocer en el año 2006 y que hasta tuvo el detalle de dedicarme una entrada en su blog cuando me pasé de Blogger a WordPress, hablando sobre la adquisición de Tumblr por parte de Yahoo! y su precio:

 

I think we’re at the cusp of understanding the ultimate value of web publishing platforms, particularly ones that work cross-domain, and while Yahoo’s all-cash deal by some metrics, like revenue, is very generous, I think it’s a tenth of the value that will be created in these platforms over the coming years.

(Creo que estamos en el momento cumbre de la comprensión del valor de las plataformas de publicación en la web, en particular de aquellas capaces de trabajar en múltiples dominios. El acuerdo en cash de Yahoo! es, usando indicadores como los ingresos, muy generoso, pero yo creo que es alrededor de una décima parte del valor que se va a generar en estas plataformas en los próximos años.)

 

Sinceramente, creo que tiene razón (otra cosa es que Tumblr estuviese en disposición de materializar ese valor si hubiese decidido seguir por su cuenta). Con los recursos de Yahoo!, la cosa tal vez pueda ser diferente. Pero todo ello parte de una buena recepción de la operación por parte de los usuarios, porque una plataforma no es nada sin ellos: si por la razón que sea, deciden dar la espalda a Tumblr cuando pase a poder de Yahoo!, la operación habrá sido un fracaso. Y según el propio Matt, las migraciones de entradas de Tumblr a WordPress, que habitualmente tienen lugar a un ritmo de entre cuatrocientas y seiscientas a la hora, tuvieron ayer domingo picos que llegaron hasta las setenta y dos mil

Autodesk compra Tinkercad

Escrito a las 11:48 am
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Tinkercad logoTinkercad era una de esas aplicaciones que sus usuarios adoraban: modelado 3D sencillo pero potente, gratuito, desde el navegador, con una comunidad de usuarios muy activa. Y de repente, el pasado 26 de marzo, anunció su cierre y el trasvase de todos sus recursos a un nuevo proyecto con un enfoque diferente al mercado exclusivamente profesional, llamado Airstone.

El anuncio del cierre pilló a la comunidad de makers completamente por sorpresa. La revista Make: dedicó un artículo a hablar de alternativas gratuitas a Tinkercad, mientras veíamos la paradoja de cómo, en el momento en que las impresoras 3D parecían avanzar hacia el mercado masivo, el panorama del software necesario para utilizarlas se volvía completamente confuso: Google se desprendía de SketchUp, Tinkerbot desaparecía…

Hace dos días, Autodesk anunció la adquisición de Tinkercad, y el fundador celebró en su blog la posibilidad de mantener con vida la aplicación. Autodesk es la creadora del mítico AutoCAD usado habitualmente en arquitectura, ingeniería, construcción y muchos otros ámbitos, y lleva un cierto tiempo reorientando su estrategia mediante el diseño de un ambicioso plan para trasladar todo su software comercial a la nube en los próximos tres años. La idea parece ser contar con un conjunto de herramientas que atraigan a la comunidad a la órbita de la compañía, con públicos tan variados como niños, artistas, estudiantes o makers englobados dentro de Autodesk Consumer Product Group, una iniciativa creada en 2010 para “generar interés en el diseño tridimensional y ayudar a crear una nueva ola de diseñadores de todo tipo ávidos por software sofisticado”. Además de la recién adquirida Tinkercad, Autodesk cuenta ya con toda una importante cartera de aplicaciones para el modelado tridimensional como 123D, los efectos especiales (Fluid FX), el diseño de interiores (Homestyler), el retoque fotográfico (Pixlr), o el dibujo y la ilustración (SketchBook). Toda una reorientación corporativa hacia aplicaciones que desarrollan el mercado del consumidor final, un entorno que no era habitual en la compañía, y que parece querer adelantarse al desarrollo de ese nuevo mercado que se abre con la caída de las barreras de entrada en entornos de producción tanto física como digital.

Si no habías probado todavía Tinkercad, te recomiendo que lo hagas. Hace literalmente lo que dice su lema: de la mente al diseño en minutos. No solo te das cuenta de lo sencillo que se ha vuelto diseñar objetos tridimensionales, sino que además, tienes la posibilidad de, una vez diseñados, imprimirlos en una impresora 3D. Pocas cosas te llevan mejor a abrir los ojos y darte cuenta del cambio que estamos experimentando, de su dimensión y de sus posibilidades de cara a futuro.

David Karp y Tumblr: el momento de la verdad

Escrito a las 2:17 pm
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David KarpTuve el gusto de conocer a David Karp en 2009, cuando vino como invitado al EBE de Sevilla: “insultantemente joven” (tenía entonces 23 años), brillante, y con unas fantásticas habilidades comunicativas, vino a contarnos su experiencia en Tumblr, empresa que había fundado hacía entonces casi tres años. En su perfil en Wikipedia todavía se utiliza una de las fotos que le hice en aquel evento :-)

La historia de Tumblr es una de esas tan reconocibles en la red de hoy: crecimiento espectacular (hospeda ahora mismo unos 108 millones de blogs), inversores potentes e ilusionados (Union Square Ventures, Spark Capital, Martín Varsavsky, Betaworks, Krum Capital, Fred Seibert o Sequoia Capital), e ingresos más bien modestos (trece millones de dólares en 2012 y esperando llegar a los cien en 2013) gracias a la publicidad y a la venta de plantillas de diseño. Portada de Forbes en enero de este año, a David se le calcula un valor neto de unos doscientos millones de dólares.

Tumblr es la red de blogs de más elevado crecimiento, muy por encima de Blogger o WordPress. Enormemente sencilla y dotada de un panel de control que permite una visión rápida de todos los blogs que uno sigue (que permite gozar de un tráfico inducido superior al que ofrecen otras aplicaciones similares), goza de una amplia popularidad entre los jóvenes. Es una de las tres opciones que suelo ofrecer a mis alumnos cuando les pido que desarrollen un blog, y efectivamente, en los grupos más jóvenes es habitual que domine. En sus términos de servicio hace mención explícita a que no tienen problemas con aquello que pueda ser considerado “not safe for work”, lo que la ha llevado también a tener una cierta popularidad para blogs con contenido pornográfico.

Ahora, David tiene presuntamente encima de la mesa una oferta de mil cien millones de dólares por Tumblr, procedente de la renovada Yahoo! de Marissa Mayer. Según las informaciones que circulan, la oferta podría cerrarse hoy mismo, aunque se comenta que la idea de David es rechazarla por considerarla demasiado baja. Para Yahoo! significaría su primera gran adquisición desde la llegada de Marissa: la compañía tiene ahora mismo unos cuatro mil millones en cash, puede plantearse una adquisición así, y Tumblr es una de las pocas redes de este tipo dotadas de un crecimiento y popularidad elevadas que puede permitirse. La superposición de la máquina de vender publicidad de Yahoo! a los millones de páginas vistas de Tumblr podría dar lugar a resultados más brillantes que los obtenidos por Tumblr como empresa independiente, que ha pasado por momentos problemáticos en los que llegó incluso a despedir a partes significativas de su equipo para recortar sus costes operativos.

Para Yahoo!, el problema de qué hacer con los contenidos pornográficos hospedados en Tumblr que parece preocupar a algunos no parece tan importante: dada la sistemática de Tumblr, parece sencillo garantizar a los anunciantes que su publicidad no aparecerá vinculada a ese tipo de contenidos. Justificar un pago de mil cien millones de dólares por una empresa que facturó el año pasado tan solo trece puede sonar aberrante desde un punto de vista estrictamente financiero, pero ya sabemos: las cosas no valen lo que valen solas, sino lo que pueden valer puestas en valor por quien las adquiere. Pero aún visto así, el diferencial podría ser excesivo, incluso contando con que los usuarios no reaccionasen negativamente a la adquisición (precedentes parecidos, como el de la adquisición de Instagram por parte de Facebook, parecen indicar que ese posible efecto de “pérdida del coolness factor” se puede gestionar muy bien).

Las aparentes renuencias de David a la hora de cerrar el acuerdo pueden venir del apego a seguir desarrollando su idea como un proyecto propio o simplemente a una posición negociadora destinada a incrementar algo más el precio final, pero parece difícil ahora mismo pensar que la operación no llegue a completarse. Por un lado, los inversores de Tumblr verán en la adquisición de Yahoo! una muy buena oportunidad de salida, y presionarán sin duda a David para que acepte la oferta (la última valoración de Tumblr, en enero de este año, estaba en torno a los 800 millones de dólares). Por otro, parece difícil pensar que David, con un historial de seis años al frente de la compañía, vaya a tener escondido en la manga algún as que le permita elevar las ventas de publicidad en Tumblr de manera vertiginosa, y que no haya intentado ya. La idea de “solos podríamos llegar a ser algo grande” contrasta con el “llevas seis años, y parece difícil pensar que lo que no hayas conseguido ya, lo vayas a conseguir ahora”. Para David, la idea de hacer cash, supervisar el desarrollo de Tumblr desde Yahoo! hasta que termine su período de permanencia, y dedicarse después a vivir y a buscar su siguiente proyecto debería resultar tentadora: si Tumblr bajo el reinado de Yahoo! consigue convertirse en un proyecto enorme y exitoso, no debería generarle sensaciones de lucro cesante, porque él realmente fue capaz de llevar a la compañía a donde podía dadas sus circunstancias. A los veintiséis años, David puede dedicarse a pensar que ya ha hecho suficiente como para garantizarse la tranquilidad financiera el resto de su vida.

En breve, el desenlace.

 

ACTUALIZACIÓN: Operación definitivamente anunciada.

ACTUALIZACIÓN II: Deliciosa entrada de Marco Arment, el empleado número 2 de Tumblr, de muy recomendable lectura para entender el tema. Se titula The one-person product.

España, ¿mercado experimental en movilidad?

Escrito a las 6:24 pm
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Smartphones in Europe (comScore)El último informe de comScore ofrece una imagen bastante curiosa: España, inmersa en una de las crisis económicas más graves de su entorno y que nunca ha disfrutado de una imagen especialmente avanzada en lo tocante al desarrollo tecnológico, lidera el ranking de penetración de smartphones en Europa.

El número de personas que tienen smartphone y tablet ha aumentado un 70% en un año. Ademas, el crecimiento de usuarios de tablets ha aumentado casi un 11% en un año, superando los 4 millones de usuarios. Cuando un español sale a Europa, se encuentra con la curiosa sensación de ver cómo la mayoría de los usuarios en otros países llevan habitualmente terminales mucho más antiguos que el suyo: la ausencia de subsidios da lugar a un parque en el que la renovación tiene lugar con mucha más lentitud.

Detrás del fenómeno están, por un lado, la persistencia de modelos de subsidio de terminales en la dinámica competitiva de las operadoras, mucho más prolongada que en el resto de países; y por otro, el acusado “efecto arrastre” o comportamiento gregario clásico en el consumidor español. Lo normal, en un momento en que la mayoría de las operadoras parecen ya estar abandonando la política de subsidio de terminales, sería esperar una armonización progresiva del mercado europeo, aunque ese tipo de evolución tarda generalmente un cierto tiempo en hacerse visible.

Mientras, España, ayudada por el efecto demostración de ser el país que hospeda el ya asentado Mobile World Congress, podría estar convirtiéndose en una especie de mercado experimental para la tecnología móvil: un correo de un ex-alumno de hace algunos años me comenta cómo una gran empresa de su país decidió lanzar su aplicación en España e invertir fuertemente en la captación de usuarios, debido precisamente al liderazgo español en la penetración de smartphones en su entorno, y al hecho de poder considerarse como un mercado de prueba para países latinoamericanos en determinados aspectos, tales como las políticas de comunicación. Obviamente, un caso no puede tomarse como indicativo de una tendencia, pero los argumentos aportados por mi ex-alumno no dejan de tener cierto sentido.

El reparto del mercado entre las dos plataformas principales muestra en nuestro país una creciente penetración de Android, que llega ya a un creciente 60% frente al decreciente 10% de iOS, que dota a nuestro mercado de una homogeneidad mayor que la existente en muchos otros países. En los Estados Unidos, por ejemplo, iOS representa un 39% y ha crecido casi tres puntos desde el año anterior, mientras que Android posee un 52% con un descenso del 1.4% frente al año pasado. El reparto tiene sus consecuencias de cara a los compromisos de desarrollo: en España, dar preferencia al segmento Android puede teóricamente ayudar a obtener una penetración más rápida, pero es una decisión no exenta de compromisos: el segmento iOS es representativo de estratos demográficos con mayor poder adquisitivo, tradicionalmente identificados con una afinidad tecnológica mayor.

En cualquier caso, resulta curioso ver a nuestro país en una situación de liderazgo en este tipo de temas. Y que provenga en parte de una dinámica competitiva entre operadoras, más aún…

Entrevista en Silicon News en el Día de Internet

Escrito a las 4:25 pm
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Enrique Dans: “La exclusión de la red es peor que el ostracismo” - Silicon NewsNerea Bilbao, de Silicon News, me entrevistó a través de correo electrónico con motivo de la celebración del llamado “Día de internet”, hoy 17 de mayo. Nunca he sido yo muy de “día de internet” y sí de “internet todos los días”, que me parece la receta que de verdad les hace falta a muchos de los que auspician y organizan ese “día de internet” – particularmente a esos políticos que cada vez que piensan en internet evocan todos los males del Apocalipsis – pero la entrevista me pareció bien planteada y creo que ha quedado bastante aprovechable, además de seguramente polémica. Hablamos sobre el valor de la red, su influencia en todas las áreas de la vida cotidiana y la posibilidad de prescindir de ella.

Nerea escogió para titularla la frase “La exclusión de la red es peor que el ostracismo“, que seguramente se consideró más adecuada para la fecha señalada que el otro titular que aparece en la URL de la página, compuesta de manera automática por el gestor de contenidos a partir de lo que seguramente fue el primer titular escogido: “la piratería no existe ni ha existido nunca” ;-)

Paranoias digitales, mi columna en Expansión

Escrito a las 9:19 am
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Paranoias digitales - Expansión (pdf, haz clic para leer a tamaño razonable)Mi columna en Expansión de esta semana se titula “Paranoias digitales” (pdf), e intenta poner un poco de sentido común en esos comentarios tan habituales sobre que “tal o cual aplicación o empresa venden tus datos”. En muchos sentidos, y en gran medida por falta de claridad y transparencia, hemos alumbrado una generación de paranoicos digitales que creen que todas las empresas se dedican a “robar” sus datos y a “traficar” con ellos, cuando la realidad es que eso de “vender” tus datos ocurre en contadísimas excepciones.

Las empresas no “venden” tus datos, fundamentalmente por una limitación legal, pero también por una aplicación del instinto de conservación. Lo que se suele vender, en el caso de las empresas que administran publicidad, es el acceso a la base de clientes con una serie de condiciones: tú me das tu anuncio, y yo lo expongo a los clientes que me definas en tu segmentación, pero bajo ningún concepto voy a entregarte un listado con datos de qué clientes lo ven. Lo contrario sería absurdo, además de generalmente ilegal.

La famosa supuesta cláusula de algunas redes sociales según la cual le otorgas derechos a hacer “cualquier cosa” con tus materiales es otro lugar común: como ya he comentado en múltiples ocasiones, tú nunca pierdes tus derechos sobre tu material, sino que simplemente otorgas una licencia para que la red pueda gestionar y mostrar tus materiales a terceros según las condiciones que tú establezcas. No, no van a dedicarse a vender tus fotos para que sean portada de un folleto de ropa en algún lugar del mundo, pero fundamentalmente, además, por una cuestión sentido común: el impacto que eso tendría en sus usuarios sería tan inmanejable, que provocaría un verdadero problema de sostenibilidad, además de una más que posible demanda por uso indebido.

También está la cuestión del uso de datos agregados, que a mí me parece no solo adecuado, sino en muchas ocasiones incluso recomendable. Si la empresa gana dinero tratando los datos agregados de sus usuarios, es capaz de mejorar sus servicios, y no revela información que amenace la privacidad de ninguna persona en concreto, me parece perfecto. Hay mucho, mucho más valor que extraer de la estadística y de las tendencias reflejadas en el uso.

Y finalmente, lo que me parece más grave: que personas que se escandalizan porque creen que las empresas, que después de todo le otorgan la libertad de usar o no sus productos, utilizan sus datos, se queden tan tranquilas cuando los gobiernos reclamen un poder omnímodo sobre esos mismos datos, y puedan forzar a las empresas a entregar esos datos de sus usuarios sin mediar requerimiento judicial alguno. Esa tendencia sí me preocupa, porque a una empresa puedo decidir si le compro o no, pero con un gobierno esa libertad está bastante más comprometida. Lo mejor que podemos hacer con nuestras paranoias digitales no es eliminarlas, sino reconducirlas: el enemigo no está donde creemos que está. Está en otro sitio.

A continuación, el texto completo de la columna:

 

Paranoias digitales

Es uno de los mitos más arraigados en tecnología: que las empresas con las que compartes tus datos los “venden” a terceros. En realidad, es un caso de paranoia digital: cuando confías tus datos a una aplicación, esa aplicación no puede “venderlos” a un tercero si no te ha pedido autorización expresa en sus términos de servicio.

Algunos servicios incluyen en sus términos la posibilidad de asociar publicidad al momento en que visualizo tus datos. Pero eso no supone “vender tus datos”: supone recibir de un tercero un anuncio con una segmentación determinada, cruzarlo con una base de datos, y mostrarlo a quienes cumplan un perfil determinado. No se “venden tus datos”, sino el acceso a tus ojos en un momento determinado, sin traspaso de información.

Otra posibilidad: datos agregados. Una empresa, 23andMe, tiene mis datos genéticos, y si los vende a un tercero, se las tendrá que ver conmigo en un tribunal. Pero que los use de manera agregada y anónima para la investigación de enfermedades transmitidas genéticamente, por ejemplo, me parece una muy buena opción con la que todos ganamos, y me presto encantado a ello.

En general, las empresas no “venden” nuestros datos, sino que los explotan ellas mismas de maneras razonablemente respetuosas. Por puro instinto de conservación, porque siempre podríamos irnos a otra empresa. Otra cuestión son los gobiernos: si tu gobierno decide exigir tus datos a una empresa, tu capacidad de elección y la de la empresa van a ser nulas. ¿Está la amenaza en empresas de las que nos podemos ir, o en gobiernos cada día más entrometidos, obsesionados con el control hasta el punto de violar la separación de poderes, y a quienes no podemos renunciar? Quiero tecnología para controlar a mi gobierno y exigirle transparencia, pero si mi gobierno quiere controlarme a mí, debería poder hacerlo únicamente bajo el control de un juez. ¿No sería buena idea replantear nuestras paranoias?

 

Sobre la tecnología, el futuro y la ciencia-ficción

Escrito a las 8:49 am
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DOMK-DoctorowA veces, resulta interesante detenerse y poner el escenario tecnológico en perspectiva. Hace ya algunos años leí Down and out in the magic kingdom, una novela de ciencia-ficción que me pareció sinceramente muy buena, escrita por Cory Doctorow, uno de los autores de Boing Boing, periodista y ciberactivista, a quien sigo a diario allá donde escriba. La novela, publicada en febrero de 2003, está disponible para su descarga en todos los formatos imaginablesen Amazon.es, o en Google Books y describe un escenario en el que las personas podemos comunicarnos mediante subvocalización (una técnica que permite intercambiar mensajes a través de un canal alternativo visible únicamente para los implicados en ella) y la economía se mueve a través del Whuffie, una moneda basada en la reputación personal, que podemos evaluar mediante un indicador visible como realidad aumentada cuando miramos a una persona.

Una frase del inicio del libro que define este contexto:

I took a moment to conjure a HUD with his Whuffie score on it. I had to resize the window – he had too many zeroes to fit on my standard display”

Ahora pensemos en el momento actual: mediante tecnología biométrica de reconocimiento facial existente desde hace ya cierto tiempo e incorporada a aplicaciones de uso tan normal como Picasa o iPhoto, podríamos hipotéticamente reconocer a una persona con simplemente ver su cara y buscar algunos de sus parámetros en una base de datos. Si estuviésemos mirando a esa persona a través de nuestro smartphone o de Google Glass, podríamos superponer a la imagen de la misma el indicador con su medidor de reputación, Klout.

En el caso de Google Glass, que posee una plataforma de desarrollo abierta para desarrolladores, todo es cuestión de que simplemente un desarrollador tenga ganas de ponerse a crear dicha aplicación, ni siquiera tendría que ser la propia Google quien lo hiciera (existe ya una aplicación para tomar fotos con Glass simplemente guiñando un ojo, una función que Google en principio no había incorporado al dispositivo y que posibilita un uso más subrepticio). Eso sí, a la hora de pagar el café que hipotéticamente te estuvieses tomando con esa persona, tendrías que sacar tu cartera y usar monedas, billetes o una tarjeta de crédito: tu Klout todavía sirve para más bien poco a la hora de pagar.

En menos de una década, una gran parte de la ciencia-ficción descrita en el libro se ha convertido en perfectamente posible, y nos obliga a tener en consideración connotaciones o polémicas que ni podíamos llegar a imaginarnos hace muy poco tiempo, ni muchas personas que lean menos sobre estos temas pueden siquiera llegar a comprender…

Feedly: explorando modelos freemium

Escrito a las 12:51 pm
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freeEn Feedly han comenzado a explorar las posibilidades de algo que muchos llevábamos tiempo comentando: el modelo freemium. Y lo han hecho siguiendo su forma habitual de hacer las cosas, preguntando mucho, investigando sensibilidad al precio y valorando diferentes beneficios y posibilidades mediante encuestas a sus clientes. Como debe ser en los tiempos que vivimos, cuando la comunicación bidireccional con el cliente está a un clic de distancia.

Cuando llegó a Feedly la avalancha de refugiados de Google Reader (más de tres millones de cuentas abiertas en pocas semanas), muchos empezaron a plantearse que no querían, para una herramienta a la que otorgaban tanta importancia y centralidad en su ecosistema informativo como un lector de feeds, estar dependiendo de un servicio frágil o con unas perspectivas de continuidad complejas. Tras la horrible experiencia con Google, que viene a demostrar que utilizar los productos de una compañía grande no es una garantía de nada si esta decide pasarse por el forro el interés de sus usuarios, la idea de pasar a depender de una pequeña startup de algo más de veinte personas para la lectura de las noticias era una especie de llamada a la prudencia. Sin embargo, la impecable estrategia de Feedly en cuanto a los esfuerzos en las sucesivas actualizaciones, la comunicación constante con sus clientes y la vocación por aprender del uso que se hace de su producto van convenciendo a muchos de que podemos estar delante de algo con muy buenas perspectivas. El modelo freemium podría ayudar sensiblemente a esto: curiosamente, Google nos ha puesto a muchos en una posición en la que preferimos pagar y contribuir a hacer viable la herramienta que decidimos utilizar.

Los modelos freemium son, sin duda, muy complejos. La parte free contribuye indudablemente a la extensión de la base de usuarios, pero genera también un efecto anclaje del precio en torno a cantidades muy bajas: la encuesta de Feedly especula con un intervalo que oscila entre el dólar y los diez dólares al mes, dejando además abierta una opción para “Aún no me genera suficiente valor como para pagar por ello”. Pero indudablemente, tener la posibilidad de abrir la puerta a una corriente de generación de ingresos de, por ejemplo, dos dólares al mes multiplicada por una tasa de conversión razonable en sus varios millones de clientes es una posibilidad muy a tener en cuenta de cara a especular con las posibilidades futuras de la compañía.

La clave es, precisamente, qué tasa de conversión de free a premium resulta razonable conseguir. En los modelos freemium, el peligro está en alienar a la base de usuarios con un mix inadecuado: pon demasiado peso en prestaciones en el modelo premium, y los del lado free se sentirán agraviados, y tu crecimiento se resentirá. Presentar el modelo como una opción centrada en garantizar la continuidad del producto, pero que mantiene suficiente peso en la parte gratuita es fundamental. Pero el razonamiento contrario también aplica: si la propuesta diferencial de prestaciones en el lado premium no es suficientemente apetecible, la tasa de conversión será muy baja, simplemente porque carece de interés.

Existen múltiples versiones de modelos freemium, y va habiendo un cierto consenso general en cómo operan. Se suele asumir que retirar del lado gratuito prestaciones que los usuarios ya disfrutaban y pasarlas sin más al lado premium es algo complejo, que suele acarrear un importante coste en reputación. En el caso de Feedly, la búsqueda en los feeds almacenados o leídos podría ser una muy buena propuesta, porque precisamente es apreciada y considerada interesante por los heavy users, por los que hacemos un uso de la herramienta más centrado en lo profesional (leer noticias y tener una buena organización de los inputs informativos supone cada vez más una parte muy importante de la dedicación profesional de mucha gente).

Recientemente tuve la oportunidad de tener en mi clase en IE Business School como invitados a dos personas de Evernote, John McGeachie (VP of Sales) y Emma Page (Manager Business Accounts EMEA), que entre otros muchos temas interesantes tocaron precisamente el desarrollo de su modelo freemium. En el caso de Evernote, la conversión del modelo freemium es muy elevada con respecto a las tasas habituales precisamente gracias a que el usuario tiende a considerar la aplicación más y más útil a medida que la usa, bien al aumentar el número de prestaciones que utiliza, o por incrementar la frecuencia de uso. En muchos casos, el pensamiento sigue un esquema del tipo “estoy extrayendo mucho valor de esta herramienta, voy a contribuir a ella”, y en Evernote tenían perfectamente estudiado un “ciclo de vida del cliente” que venía a predecir cuándo era más probable que éste pasase de una opción a la otra. Eso, unido a un cálculo muy preciso del coste medio por usuario (progresivamente rebajado gracias al descenso de los costes de almacenamiento y del modelo cloud computing en general) llevaba a un modelo rentable. Si unimos una estrategia de plataforma que permita alimentar la propuesta de valor del producto con ideas provenientes de desarrolladores externos, tenemos contestación para todos esos que hablan de la red como un supuesto páramo para los negocios en el que “todos los usuarios lo quieren todo gratis”… esa afirmación es, sencillamente, una tontería que proviene de quienes no entienden la red.

La comprensión y el uso de los modelos freemium es, sin duda, uno de los grandes temas a desarrollar en la evolución de la red y de la economía en el futuro.

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