El Blog de Enrique Dans

Examinando el modelo de negocio de AdBlock Plus

Escrito a las 1:34 pm
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Manuel CaballeroEl pasado viernes, como examen de mi curso de innovación y tecnología en el Master in Management en IE Business School, aproveché la presencia en Madrid de Manuel Caballero, Acceptable Ads Relations Manager de Eyeo GmbH, la empresa que gestiona el bloqueador de publicidad AdBlock Plus, para plantear un examen a mis alumnos sobre el modelo de negocio de esta interesante y polémica compañía.

Partiendo de la base de un modelo establecido sobre el código abierto y la defensa del usuario, los alumnos tuvieron que plantearse la futura evolución de la publicidad en la web, y las posibilidades de un modelo controvertido que gestiona una lista blanca para anunciantes y soportes en la que son incluidos a cambio de utilizar los llamados “anuncios aceptables” (sin animación, sin extensibles, sin pop-ups ni pop-unders, sin sonido ni vídeo preactivado, etc.) y, en función del tamaño de la compañía y del coste que suponga su supervisión, de un pago determinado.

Los alumnos dispusieron de una hora y media para leer el caso Eyeo GmbH (pdf, página y media), explorar los enlaces y cualquier otra información que quisiesen buscar con sus ordenadores, y hacer preguntas en una sesión abierta con Manuel, que apareció a los diez minutos en plan “sorpresa” :-) Tras eso, tres preguntas muy abiertas que envían por correo electrónico.

AdBlock Plus cuenta con más de trescientas millones de instalaciones en todo el mundo, y crece a gran velocidad. No es el único bloqueador de publicidad existente, pero sí el más exitoso y el único que cuenta con un modelo de negocio que se extienda más allá de las donaciones, que ofrezca algún tipo alternativas a las compañías que puedan ser calificadas como de razonablemente business-friendly. Sus usuarios pueden optar por mantener la configuración por defecto, en la que ven los anuncios considerados aceptables, o por bloquearlos también si así lo desean. Para los anunciantes, se trata de decidir si quieren tener una posibilidad de que esos usuarios sean expuestos a sus mensajes publicitarios, o si desean renunciar directamente a un segmento claramente creciente: en algunos países y segmentos demográficos, como los jóvenes norteamericanos, el porcentaje de usuarios que bloquea la publicidad es ya mayor del 40%. Para los soportes, AdBlock Plus ofrece la posibilidad de tratar de rentabilizar a esos usuarios ofreciéndoles anuncios considerados aceptables, o sencillamente renunciar a ellos. En esta tesitura, la empresa ha visto como la creciente popularidad de su producto la llevaba a que algunos calificasen su modelo como una “extorsión“, a ser objeto de denuncias en Alemania y todo indica que próximamente en Francia.

Mi agradecimiento tanto a Manuel Caballero como a Till Faida, cofundador de la compañía, por su aprobación y supervisión. Puestos a tener que hacer un examen, al menos que se desarrolle sobre un tema actual e interesante, y que pueda servir como una experiencia de aprendizaje en sí misma…

La foto misteriosa

Escrito a las 8:45 am
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The mystery pic - Enrique DansPasmado. Llevo un buen rato pasmado mirando un recuadro que ha aparecido en la esquina superior derecha de mi pantalla de Google+: una fotografía con bastante buen aspecto, en blanco y negro, de un grupo de árboles en una puesta de sol. Al verla, ni siquiera pensé que fuese mía, aunque sí me sonaba lejanamente.

Me despistaba lo de “Google+ Auto Awesome”, y no lo relacionaba con ninguna acción directa mía, hasta el punto que decidí empezar a investigar. La noche anterior, mi smartphone, un Motorola Moto X, me había propuesto de manera “espontánea” utilizar la función de auto-backup de mis fotografías, que sí había utilizado previamente en otros terminales, pero no había activado en este. Esta mañana, vi que había añadido algunas fotos al backup y que estaban “listas para compartir”, pero no le hice mucho caso. Y ahora, me encontraba con eso.

Empecé por los datos EXIF. Pocos, una fecha, el 5 de octubre de 2013; una hora, las 5:42PM, unas dimensiones, un tamaño de archivo, y el hecho de que no se había disparado el flash. Con la fecha, me fui a mi agenda de Google: recuperé esa fecha en pocos clics, y me encontré un día de lo más normal, un sábado en el que había salido a caminar, unos doce kilómetros por la Dehesa de Majadahonda. La foto, efectivamente, empezó a tener sentido: en mis caminatas, es muy habitual que me pare a tomar fotos, aunque luego termine olvidándome de ellas. Buscando más datos, me fui a la geolocalización de Google, otra de esas aplicaciones que me hacen pensar que vivo en medio de una película de ciencia-ficción: en efecto, a esa hora de ese día podía geolocalizarme perfectamente caminando en aquella zona. Me fui a Instagram: una foto con ese aspecto debería haberla subido, aunque me hubiese olvidado. Y sí, allí estaba, con un filtro un tanto “excesivo”, muy “a lo Instagram”… razonablemente bonita, pero tampoco “memorable”. Una de muchas fotos de puestas de sol.

Pero ahí estaba: filtrada en blanco y negro, bastante más artística, pero no por una decisión mía, sino… de una máquina. De hecho, haciendo un clic, hasta podía comparar la fotografía original con la filtrada automáticamente. Una máquina que se había “molestado” en localizar mi foto en una memoria olvidada, en “pensar” que podía filtrarla en blanco y negro, y en “presentármela” con una prestación, el Auto-Awesome, que ni siquiera recordaba que existiese. Si esto no es un tanto “spooky”, que baje Philip K. Dick y lo vea. Pero el caso es que una nueva mirada a mi smartphone me dice que son las 08:38, que tengo un vuelo con Iberia que sale exactamente en 2 h  56 min, y que debería salir de casa a las 09:31 para llegar con un tiempo prudente. No soy consciente de haber compartido con mi terminal ninguno de esos datos: simplemente ha leído el correo de Iberia con el billete de avión, lo ha identificado como tal, lo ha interpretado, ha comprobado la distancia desde mi casa al aeropuerto teniendo en cuenta el tráfico a estas horas, y me convierte todos esos datos en consejos y recomendaciones, además de dejarme la tarjeta de embarque a un solo clic de distancia. Sí, todo eso, simplemente con haber autorizado Google Now. Así que, disciplinado y obediente como yo soy, dejaré de escribir esta entrada para hacerme un desayuno rápido, terminar de cerrar la maleta, e irme para el aeropuerto como manda mi smartphone, el mismo que acaba de demostrar tener mejor gusto que yo para la fotografía.

Vale, mi coche no vuela. Pero la ciencia-ficción tampoco andaba tan desencaminada.

 

This article is also available in English in my Medium page, “The strange case of the phone that’s smarter than I am

¡Felices fiestas!!

Escrito a las 11:01 am
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Como todos los años desde hace ya unos cuantos, aprovecho la felicitación de IE Business School para desear a todos mis lectores, parroquianos habituales o paracaidistas que llegan buscando algo, unas muy felices fiestas y un feliz año 2015. Para los que están de acuerdo, los que están en desacuerdo, los que leen y no comentan, los que disienten de todo, los que confían, los que desconfían, los que aportan, los de este lado del charco, los del otro, los que critican, los que enlazan, los que se informan, los que se animan, los que se enfadan, los que lo usan como terapia, los que me animan, los que me exigen, los que buscan, los que encuentran… para TODOS!

Por otro año lleno de conversaciones interesantes. ¡Muchas gracias!

Hablando sobre wearables, en La Noche en 24 Horas

Escrito a las 10:37 am
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En la barra tecnológica de La Noche en 24 Horas, en RTVE, estuve con Sergio Martín hablando sobre wearables, fundamentalmente sobre las tendencias en fitness trackers y smartwatches, su evolución y convergencia, el efecto que provocan en el usuario, la importancia de la motivación en un entorno en que un porcentaje elevado de los dispositivos provienen de un regalo o incluso, de manera creciente, de la empresa en la que trabajas, etc.

Se nos quedaron en el tintero – siempre me pasa en televisión, preparo una lista de temas y no soy capaz de cubrirlos todos, me falta hacerme a los tiempos – cuestiones como el desarrollo en distintos segmentos demográficos (control de la actividad de personas mayores), la importancia de la gamificación social de cara a la motivación en su uso, la elevada tasa de abandono (en torno a un tercio de los usuarios no llega a los seis meses de uso), y la evolución futura en esa categoría que suena aún a ciencia-ficción de los denominados embeddables.

Sony, la red y la censura

Escrito a las 9:50 am
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Sony y la justicia divina - Expansión (pdf)

Mi columna de Expansión de esta semana se titula “Sony y la justicia divina” (pdf), y está dedicada al robo de información recientemente sufrido por Sony Pictures, y a la decisión tomada ayer por la compañía de suspender el estreno de su comedia The Interview previsto para el día de Navidad a raíz de las amenazas de posibles ataques terroristas y la negativa a exhibirla de las cinco cadenas norteamericanas más importantes de salas de cine.

Ayer, Sony afirmó no tener ningún otro tipo de planes para la película más allá de su cancelación, aunque hoy se ha comentado la posibilidad de que se publique en formato VOD. Ayer, cuando ya había entregado mi columna a Expansión, vi este artículo en The Verge titulado Why Sony Pictures should release The Interview online, que sigue exactamente la misma tesis que mi columna: no podemos pretender ahora que se suspenda toda aquella película que a alguien le parezca incómoda o que no debe ser exhibida. Sea Corea del Norte o no el origen del ataque sobre Sony Pictures, la idea de que una simple amenaza escrita de mala manera acabe con los planes de una industria que ha visto anteriormente en su historia estrenos enormemente polémicos por razones de todo tipo indica una tendencia sumamente peligrosa de cara al futuro de la creación cultural. La infraestructura para llevar a cabo atentados terroristas es muy distinta de la que se requiere para robar información de una compañía, el hecho de que los atacantes hayan conseguido penetrar la seguridad de Sony no indica en absoluto que la amenaza de ataques terroristas sea mínimamente creíble.

No se trata de defender el derecho de Sony a estrenar la película (dudo incluso que su calidad merezca esa lucha), sino de aprovechar la infraestructura de internet para lo que realmente es: de repente, la opción de estrenar la película en la red parece tener únicamente ventajas. Por un lado, se evita el posible peligro que supondrían los poco probables – pero posibles – atentados, algo que nadie quiere tener en su conciencia, convirtiendo el acto de ver la película en un evento privado que cada usuario lleva a cabo en su casa. Por otro, se aprovecha la inversión realizada en producción y promoción de la película, con la posibilidad además de beneficiarse del ruido mediático que rodea al tema y que podría convertir lo que parece una simple comedia sin demasiadas pretensiones en un verdadero acontecimiento. Además, Sony podría ensayar modelos comerciales de bajo precio que desincentivasen el acceso a la película por canales irregulares. Pero finalmente, y sin duda lo más importante, se enviaría la señal clara de que la censura, provenga de quien provenga, no funciona, e incluso trabaja en contra de los intereses de quien pretendía censurar proporcionando más visibilidad al material censurado.

Pero claro… hablamos de Sony, una de las empresas históricamente más torpes tanto en su relación con la red como en la gestión de sus sistemas de información (como ha evidenciado la magnitud del ciberataque, que ha provocado incluso una demanda de sus propios empleados), y que acaba de ser pillada, gracias a materiales expuestos por ese robo de información, planeando acciones que van desde ataques a Google, hasta amenazas directas a la estructura de internet. Resulta paradójico que esa misma red que tantos disgustos ha generado a Sony debido a su incapacidad patente para entenderla ahora aparezca como la mejor posibilidad para resolver una situación como esta. ¿Qué posibilidades hay de que Sony haga finalmente algo bien en su tortuosa relación con la web? Me temo que más bien escasas.

A continuación, el texto completo de mi columna:

 

Sony y la justicia divina

El mes pasado, Sony Pictures sufrió un descomunal robo de información, cuyo origen parece relacionarse con Corea del Norte. La razón parece radicar en una película, una comedia aparentemente muy mala titulada “The interview”, en la que el líder norcoreano Kim Jong Un representa a un villano de sainete que es ridiculizado y asesinado.

Todo robo de información es condenable: sus autores, ladrones y chantajistas, deberían acabar en la cárcel. Que la víctima sea Sony, que en 2005 infectó los ordenadores de miles de usuarios con un programa espía, no puede considerarse  “justicia divina”: es execrable, y punto.

Los autores del robo de información amenazan además con acciones terroristas contra los cines que proyecten la película. Aunque la amenaza resulta escasamente creíble, las cinco cadenas más grandes de Estados Unidos han decidido no exhibirla, y Sony ha  cancelado su estreno, previsto para el 25 de diciembre. 

¿Qué debería hacer Sony? La inversión realizada en la película es elevada, y a ello se une el lucro cesante de la cancelación de su estreno. Además, aceptar el chantaje  supone un problema evidente de cara a la libertad creativa. ¿Vamos a cancelar toda película que alguien no quiera ver estrenada?

Lo que Sony debería hacer ahora con su malograda película es aprovechar el ruido mediático para ofrecerla directamente en la red. Un pequeño pago que no incentive obtenerla por otras vías, y demostrar a los chantajistas que sus acciones producen precisamente el resultado contrario al que pretendían: más difusión que si no hubieran intentado censurarla. Decididamente, la opción más inteligente. 

¿Veremos a Sony, posiblemente la empresa que más ha denostado internet y perseguido a sus usuarios, haciendo un estreno en la red? Eso sí sería justicia divina…

 

This article is also available in English in my Medium page, “Sony, the internet and censorship” 

 

ACTUALIZACIÓN: Obama dice a Sony que paralizar el estreno fue un error, y que tendrían que haber hablado con él primero.

ACTUALIZACIÓN: Anonymous afirma que si Sony no hace nada, estrenarán la película en la red ellos mismos el día 25. Eso sí sería justicia divina: una de las compañías más anticuadas, torpes y lentas del mundo, ridiculizada una vez más por aquellos que entienden la tecnología…

Algunas reflexiones viendo el vídeo de Wikipedia 2014

Escrito a las 12:19 pm
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Wikipedia logoKatherine Maher escribe una entrada en el blog de Wikimedia Foundation presentando el primer vídeo resumen de Wikipedia reflejando las contribuciones de miles de personas de todo el mundo a lo largo del año 2014. El vídeo es impresionante, una sucesión de pantallas que permiten llevar a cabo todo un repaso de los temas que estuvieron de actualidad durante el año y meditar sobre su importancia, pero a mí lo que más evocador me resulta es pensar en la magnitud de Wikipedia hoy en día: sin ningún genero de duda, la mejor enciclopedia que el género humano ha sido capaz de llevar a cabo como obra colectiva, la más extensa, la más completa, e indudablemente, la más actualizada.

 

 

Un proyecto del que, sin duda, me siento una minúscula pero muy orgullosa parte: como autor de una página que actualizo diariamente desde el año 2003, mi uso de Wikipedia es continuo: prácticamente todos los días incluyo algún enlace a la enciclopedia, con el fin de ofrecer a los lectores la posibilidad de centrar un tema, profundizar más en él, o consultar referencias completas y actualizadas. Para el lector, ver que una empresa, una persona o un concepto tiene página dedicada en Wikipedia es algo que permite evaluar su relevancia de un modo razonablemente objetivo, y ampliar información con ciertas garantías de objetividad.

Como consecuencia de mi uso continuo y consciente del valor que me aporta como profesor, creador de contenidos e investigador, he contribuido a la financiación de Wikipedia en todas las campañas de financiación que han puesto en marcha: simplemente, cada vez que veo el banner, hago clic y hago una donación. Toda una prueba de creación de valor alejado de la forma tradicional de financiarse de las compañías convencionales: Wikipedia no nos vende nada, no nos demanda nada, pero un número muy elevado de personas decidimos voluntariamente y de manera repetitiva no solo contribuir a financiar el desarrollo del producto, sino incluso contribuir al propio producto con nuestras aportaciones. Wikipedia no entra dentro de las nociones de la economía tradicional, pero genera muchísimo valor para sus usuarios y, además, no podría entenderse sin esa forma de financiación: como bien comentó en su momento Jimmy Wales, tratar de convertirla en un negocio como tal amenazaría gravemente no solo su neutralidad, sino también la inclinación a contribuir al producto de sus miles de editores, que editan, básicamente, porque lo ven como un proyecto suyo, no como algo que está por encima de ellos y tiene una dimensión económica que les excede.

La otra evocación que me trae Wikipedia son las muchas horas que invertí hace años tratando de convencer a muchas personas de sus bondades. Tratando de que confiasen en que, como enciclopedia entendida como tal, sencillamente no tenía rival. Por mucho que pensemos en el desarrollo de cualquier otra enciclopedia anterior, su concepto no habría permitido jamás obtener una obra de consulta de semejante magnitud y nivel de actualización. Hace algunos años, en 2005, necesitábamos un estudio en la revista Nature para empezar a creernos que Wikipedia era tan rigurosa como la Enciclopaedia Britannica. Hoy ya muchos sabemos que es mucho, mucho mejor, muy pocos lo dudan, y los que lo dudan, deberían hacérselo mirar.

Pensar hoy en aquellas noticias que se daban en televisión en las que aparecía como alguien vandalizaba absurdamente Wikipedia para después regodearse en el pantallazo modificado – ocultando que el error, en prácticamente todos los casos, era diligentemente corregido a las pocas horas – evoca un sentimiento casi maximalista, de “mira que os llevó tiempo entenderlo”. Sin embargo, Wikipedia es también un reflejo de esa genial frase de William Gibson que afirma que “el futuro ya está aquí, pero no está uniformemente distribuido”: todavía quedan escuelas donde profesores que viven en el siglo pasado aún dicen a sus alumnos que no consulten Wikipedia “porque cualquiera la puede editar y dice muchas mentiras”, o académicos que critican de manera absurdamente snob el uso de referencias a Wikipedia, o personas que no confían en la calidad de Wikipedia “porque un cuñado suyo les dijo que…”

En los albores del año 2015, Wikipedia representa la obra cultural colectiva más ambiciosa e importante que la humanidad ha sido capaz de llevar a cabo en toda su historia. Un verdadero reflejo actualizado de todo lo que somos y todo lo que hacemos, y el archivo comprimido que habría que meter en cualquier hipotética nave que quisiésemos lanzar al espacio para intentar proporcionar a otras civilizaciones información sobre nosotros mismos. Que la hayamos visto crecer y que la veamos ahí, siempre presente, casi  como un “elemento del paisaje” no implica que no sea la prueba clara de que determinadas formas de organización no convencionales pueden servir a algunos propósitos de manera impecable, mucho mejor que con las arquitecturas tradicionales de los negocios. No, no toda empresa tiene que buscar la maximización del beneficio y el rendimiento económico entendido de la manera habitual: algunas aportan valor por otras vías, pero sin duda, lo aportan, y mucho. Que su proximidad no nos oculte su magnitud como proyecto exitoso. De hecho, la paradoja es pensar que cualquier intento de haber superado a Wikipedia bajo la forma de iniciativas empresariales más tradicionales no habría conseguido obtener un producto mejor. Una enseñanza que deberíamos tratar de aplicar a muchísimas otras cosas.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Looking back on Wikipedia over 2014

La “uberización” como concepto

Escrito a las 6:53 pm
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El gran año de la economía colaborativa - El Economista

Mantuve una conversación telefónica larga con Carlos Bueno, de El Economista, sobre la sharing economy, y ayer publicó un artículo titulado “El ‘fenómeno Uber’ se extiende a decenas de sectores, cambiando las reglas de juego” (pdf) encuadrado en un reportaje titulado “El gran año de la economía colaborativa” (pdf), en el que me cita bastante.

Me llamó la atención la idea de “uberización” como concepto y la aplicación a muchas otras industrias, en las que proponer plataformas de matching entre oferta y demanda posibilitadas por la tecnología puede dar lugar a la rentabilización de recursos que anteriormente permanecían ociosos: sin duda, veremos muchas más cuestiones similares en el futuro.

La discusión sobre la legalidad del canon AEDE ya está en el Parlamento Europeo

Escrito a las 11:14 am
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Canon AEDE - Parlamento EuropeoLa discusión sobre la legalidad del canon AEDE introducido en la ley de propiedad intelectual por el gobierno a petición expresa no de los editores, sino únicamente de un cierto lobby de editores que representa únicamente a unos medios determinados, con la abierta oposición de otros muchos editores de medios, ya está en el Parlamento Europeo.

Tres preguntas formuladas por cuatro eurodiputados representando a grupos diferentes, @fjavilopez, @ernestmaragall, @ernesturtasun y @jmterricabras, han planteado preguntas como hasta qué punto puede introducirse una cláusula como esa en una ley sin cumplir con la obligación de notificar a la Comisióny si podría vulnerar o ser incompatible con varias normas comunitarias. El promotor en Bruselas de la iniciativa ha sido el abogado (y sin embargo amigo :-) @josepjover, que ya tuvo una muy destacada implicación en las actuaciones que terminaron en su momento con anulación del polémico canon de la SGAE.

La cuestión resulta ya profundamente desalentadora: como ciudadano de un país supuestamente democrático, tengo que aceptar que un ministro diga abiertamente que decidieron introducir una cláusula en una ley que otorgaba beneficios económicos a un determinado lobby de medios – repetimos, no a favor de todos los medios de comunicación, ni para defender una actividad determinada, sino únicamente a algunos medios, los más inadaptados a internet – y no solo eso, sino que también la retirarán si ese lobby se lo pide. Genial, gobierno de España: por legislar entienden meter cláusulas en leyes para beneficiar económicamente a quienes se lo pidan: anteayer fue la SGAE y otras entidades de gestión, ayer fue la AEDE… ¿mañana quién aparecerá por la puerta demandando prebendas y cánones al gobierno? Francamente, no tengo la impresión de que la calidad democrática de mi país esté en las mejores manos. Tengo miedo. Doctor, ¿es esto normal?

AEDE: codicia, falta de principios… y mucha, mucha incompetencia

Escrito a las 1:07 pm
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El adiós a España de Google NewsHoy, día 16 de diciembre de 2014, como había sido ya anunciado, Google ha cerrado en España su servicio Google News, convirtiendo a nuestro país en el primero en el que se ve obligada a tomar una decisión semejante. Los efectos sobre las estadísticas de accesos a todas las publicaciones españolas incluidas en el servicio y para para su nivel de influencia en todo el mundo se empezarán a sentir de manera inmediata. Una decisión que Google no podía siquiera plantearse: ante los desesperados lamentos del gobierno español y de AEDE porque según ellos “Google no había agotado las vías de negociación” solo cabe decir que las vías de negociación terminan en cuanto se pone una ley sancionada por Congreso y Senado encima de la mesa, y que una ley ya aprobada nunca, jamás y bajo ningún concepto puede ser una herramienta de negociación – salvo en un país que se considere a sí mismo abiertamente bananero.

Google no podía negociar. Negoció en otros países porque nunca se pretendió obligarla a aceptar un pago por enlace. En ese detalle, que obviamente no pudieron imaginar tan importante los incompetentes dinosaurios del gobierno y de AEDE, es donde está el verdadero problema: pedir a Google que pague puede hacerse de muchas maneras. En Francia, tras intervenir en la negociación nada menos que el mismísimo Presidente de la República, se consiguió que Google constituyese un fondo para la modernización de los periódicos, con el que intentar financiar su transición mediante acciones de diversos tipos. ¿Habría funcionado una aproximación de ese tipo en España? Difícil saberlo: mi impresión es que no, porque Google habría evitado generar un precedente que le habría llevado a encontrarse a la prensa de todo el resto de países en los que opera puesta en fila y reclamando un trato similar, pero al menos no habría demostrado la ignorancia e irresponsabilidad que la postura de AEDE y del gobierno de España ha puesto sobre la mesa de manera tan evidente.

La imagen de España a nivel internacional en este momento, tras episodios como el absurdo “derecho al olvido”, el canon AEDE o el exit tax a emprendedores, es la de un país incapaz de entender la red, en guerra con el progreso, y en el que sus directivos y gobernantes provienen, sencillamente, de otro siglo. Auténticos inadaptados digitales. Incompetentes a la hora de desarrollar su labor de gestión de un medio o de gobierno en el entorno en el que les ha tocado vivir.

La elección de palabras en mi titular, codicia e incompetencia, no proviene en absoluto de un calentamiento de boca. Es realmente lo que, desde mi posición de observador privilegiado de todo el proceso con contacto habitual con todas las partes, he podido ver que ocurría. En su momento, hace ya unos años, fui testigo de los primeros intentos de esa especie de obsesión que surgió en AEDE por “hacer pagar a Google”: pude ver como un bufete de abogados ejercía una mediación para lograr una reunión a la que representantes de AEDE acudían con una factura proforma bajo el brazo – a la que Google, lógicamente, reaccionó de la única manera en que podía reaccionar: ignorándola. Tras eso, fui llamado a participar en un evento de AEDE en Burgos con la instrucción explícita de “provocar”, que se convirtió en la peor experiencia que he tenido en un auditorio en más de veinticinco años como conferenciante. Además, he podido acompañar las reflexiones de varios directivos de empresas como Google, Menéame y algunas otras con respecto al desarrollo de los acontecimientos. No, mis conclusiones distan mucho de ser un “calentón”.

¿Qué ha ocurrido? Por la parte de la codicia y de la falta de principios, se han juntado dos cuestiones: el interés del gobierno por controlar los medios, y el de los medios por obtener ingresos de Google. La codicia fue lo que llevó a los medios de una asociación que solo es representativa de un grupo de cabeceras ancladas en el pasado a condicionar su línea editorial a los deseos del gobierno: no lo digo yo, simplemente basta con comprobar el tono de los titulares informativos en determinadas cabeceras antes y después del cambio de sus directores. Sencillamente, el gobierno prometió acorralar a Google, y a cambio, obtuvo la cabeza de tres directores y un tratamiento sensiblemente más inofensivo. Tan sencillo como eso, como la definición de la falta de principios en Periodismo: vender la independencia a cambio de un plato de lentejas. Esto, que fuera de España resulta tan difícil de creer por lo escandaloso que suena, es la gran verdad que subyace detrás de todo este asunto: el gobierno ha intentado . Y por supuesto, cualquier intento de culpar al ministro de Cultura, Jose Ignacio Wert, es absurdo: Wert, en esto, solo ha sido “el tonto útil”. La verdadera artífice de tan diabólico pacto con los medios fue directa y expresamente la vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría, la segunda en la línea jerárquica del gobierno, etiquetada habitualmente como “todopoderosa”. No solo ha sido un error espantoso: ha sido, además, un error propiciado desde lo más alto del gobierno del país.

La estrategia, por tanto, fue la de obligar a Google a pagar “como fuese”. De ahí el empeño del gobierno por calcar la ley alemana, pero “tapando el agujero” que permitió que ese país, Google pudiese “escaparse sin pagar”. La idea de convertir el pago por enlace en algo “irrenunciable” tiene la absurda pretensión de evitar que Google negociase con los medios su presencia en Google News, precisamente lo que, tras anunciar Google el cierre de su herramienta, han pretendido que todavía era posible. No, estimados señores del gobierno y de AEDE: cuando se hace una ley que habla específicamente de una compensación “irrenunciable”, no se puede decir que “no se han agotado las vías de negociación”. La negociación, simplemente, ha terminado. Por ley. Las leyes es lo que tienen, y es triste que tenga que venir yo a contárselo a quienes las hacen. O, en este caso, las perpetran.

La ley, además de acorralar a Google, generaba numerosas víctimas colaterales: agregadores como Menéame, que enviaban todos los días mucho tráfico a los medios, vieron como les tildaban de “parásitos” precisamente los medios que incluían al lado de sus noticias el botón para enviarlas a Menéame. Medios sociales como Facebook o Twitter, a través de los cuales se comparten todos los días muchísimos enlaces a noticias, mantuvieron silencio por la promesa informal del gobierno de que no se les tocaría, de que entrarían en una consideración especial como redes sociales… En realidad, todo es confuso. Es el resultado de una ley “de laboratorio”, hecha sin ningún tipo de sentido de la responsabilidad, que estropea infinitas cosas para intentar arreglar una que, además, no necesitaba arreglo alguno. La crisis de la prensa no se arreglaba cobrando a Google, sino relevando de sus funciones a la gran mayoría de los dinosaurios incompetentes que la dirigen actualmente.

Al final, la triste historia de una ley perpetrada por incompetentes, escrita en función de intereses mal entendidos, prescindiendo de toda ética periodística y de todo sentido común, hurtándola al debate y a la supervisión europea, y rozando lo que en muchas democracias maduras entenderíamos como cohecho. Si pretendían acorralar a Google para que pagase, ese pájaro ya ha volado. Ahora lo que nos queda es una ley absurda, que ya nadie tienen ningún interés en reglamentar ni en poner en práctica (intentar cobrar a otros actores más pequeños que Google representará una perpetua fuente de problemas y de impopularidad para AEDE y para el gobierno), y que seguramente sea además tumbada por tribunales europeos en cuanto exista la oportunidad. De fondo, resuena la tan cierta frase de Albert Einstein: ““Nada destruye más el respeto por el Gobierno y por la ley de un país que la aprobación de leyes que no pueden ponerse en ejecución”.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Spain vs. Google News: greed, incompetence and an all round lack of principles

 

Sony: cuando alguien saca el gato de la bolsa

Escrito a las 6:02 pm
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IMAGE: Susan Leggett - 123RFEl reciente hackeo a Sony Pictures, que consiguió extraer todo tipo de datos, documentos y comunicaciones de la compañía, está poniendo de actualidad un tema que me resulta muy interesante: qué pasa con la información que es puesta en circulación tras un evento de este tipo.

Si no has seguido el tema con cierto detalle, el mejor resumen cronológico de los eventos acaecidos en Sony desde finales del mes pasado lo he encontrado en The Next Web: básicamente, los atacantes, sobre cuya identidad y procedencia ha habido numerosas especulaciones por lo general poco concluyentes, han conseguido acceso a todos los niveles de la organización, y han puesto en circulación desde guiones de próximas películas hasta toneladas de correos personales que han permitido extraer datos de todo tipo, desde anécdotas hasta teléfonos privados, pasando por tratamientos extremadamente cuestionables de temas de diversa índole.

Lo interesante del tema, desde mi punto de vista, surge cuando Sony contacta a diversos medios y agencias y les envía una advertencia conminándoles a no cubrir y a destruir toda información que hayan podido obtener a partir de la intrusión que han sufrido. ¿Realmente puede hacerse algo así? ¿Puede apelarse a un origen ilegítimo o indebido de los datos para lograr una censura de su cobertura mediática? ¿Y si lo revelado en esos datos es claramente inmoral, ilegal o de alguna manera indebido? Recientemente hemos vivido episodios como el de la obtención de fotografías personales explícitas de las cuentas de varias actrices: un amplio número de medios se puso tácitamente de acuerdo para no utilizar esas fotografías, y aunque éstas pudieron obtenerse libremente a través de diversos repositorios en la red y aún hoy están fácilmente disponibles, se evitó un cierto nivel de daño a la reputación de las afectadas creando en torno al tema una cierta censura autoimpuesta por muchos medios. Lo mismo sucedió con respecto a los crímenes del estado islámico: las horribles imágenes de decapitaciones fueron silenciadas por la mayoría de los medios, que sencillamente, se negaron a emitirlas para evitar dar cobertura – e indirectamente, incentivo – a semejantes acciones.

En la actualidad, tenemos desde ese tipo de situaciones, en los que los estándares morales de personas de muy diversas organizaciones actúan para dar lugar a un silencio informativo, a otras en las que esto resulta poco menos que ridículo: que las cámaras de una retransmisión deportiva “miren hacia otro lado” cuando tiene lugar una invasión del campo por parte de un exhibicionista es sencillamente absurdo, dado que el exhibicionista de turno está perfectamente satisfecho con tener a un campo con varias decenas de miles de personas viéndole en directo – que no vamos a conseguir que se tapen los ojos o miren hacia otro lado, nos pongamos como nos pongamos. La situación de Sony Pictures cae dentro de este mismo supuesto: una compañía que ha sido víctima de un ataque, pero que no solo se ha hecho en muchos sentidos acreedora del mismo por concentrar los odios de muchísimos usuarios a los que lleva años insultando, sino que además, revela unas tácticas y unas actuaciones completamente reprochables que pueden comprobarse simplemente consultando la información que los ladrones de información han puesto en circulación.

Esto es como lo que me decían las abuelas: “ponte siempre ropa interior limpia, que nunca sabes cuándo y en que situaciones la vas a tener que mostrar”… hace muchos años que Sony Pictures no solo no lleva la ropa interior limpia, sino que se dedica a afear la que llevamos los demás, acusando a sus clientes de tener escasa catadura moral o de, simplemente, hacer uso de la tecnología existente y ampliamente implantada para hacer cosas que la empresa pretende no permitirles hacer, como si eso fuese realmente posible. Ahora, vienen unos atacantes – cuyas acciones obviamente no justifico ni comparto en modo alguno – y exponen en público las vergüenzas de la compañía. ¿Pretendes que no se vean? ¿Quieres que surja un pacto tácito para silenciar en los medios aquello que te perjudica? Lo siento, no va a ocurrir. El “estilo” (o falta de) Sony Pictures aparece aquí en todo su esplendor: no trata de pedir por favor a los medios que eviten tratar esa información, sino que intenta lanzar a sus abogados contra ellos y amenazarlos con posibles demandas. A ver, ¿realmente quieres que te ayudemos silenciando tus malas artes y tus problemas solo porque la información sobre ellos tiene un origen claramente ilegítimo? Lo siento, habértelo ganado con tus acciones anteriores. Una vez que el gato ha salido de la bolsa, estoy autorizado para encontrarlo, utilizarlo, publicarlo, comentarlo o incluso ridiculizarlo. La vida es dura. Quien siembra vientos, recoge tempestades.

 

This article is also available in English in my Medium page, “Sony: the cat’s out of the bag

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