La inteligencia artificial que quiero no escribe por mí

IMAGE: A writer’s hands type on a keyboard as a subtle blue AI signal corrects a single mistaken keystroke without interfering with the writing.

Este es un tema que me trae a mal traer: no conozco ninguna aplicación de inteligencia artificial que haga algo tan sencillo como leerse un montón de mis textos, aprender mi estilo, cuáles son las palabras que utilizo habitualmente, y que simplemente me funcione como corrector ortográfico verdaderamente inteligente: es decir, que lo único que haga, en lugar de pretender escribir por mí, sea corregir sobre la marcha los errores de teclado más habituales, las teclas que están juntas y se me escapan tantas veces, la inmensidad de veces que le doy a la maldita «ç» en el teclado español cuando voy a poner un acento, las veces que activo por error la tecla de mayúsculas (me pasaba tanto que la he desactivado… total, nunca escribo en mayúsculas, debe ser que me enfado poco).

Lo que quiero, por tanto, es una inteligencia artificial que convierta mi teclado en un dispositivo inteligente. Simplemente eso: un teclado que evite los errores tipográficos. Cuando escribes la cantidad de texto que escribo yo en un día, los errores tipográficos, las pulsaciones dadas entre teclas o mal dadas y las mayúsculas o acentos mal puestos no son un simple contratiempo: son un maldito martirio que interrumpe el flujo creativo. Y con la tecnología actual, hacer un teclado inteligente no es tan complicado.

Tengo claro lo que quiero, pero sobre todo, tengo claro lo que NO quiero. No quiero que escriba por mí, para nada. Que ni se le pase por la imaginación. Quiero que simplemente entienda lo que estoy escribiendo, y sustituya únicamente las teclas mal pulsadas. No quiero sugerencias de estilo: gracias, pero ya sé escribir: quiero que corrija únicamente errores inequívocos de concordancia, género o número, pero muy poco más. Quiero simplemente despreocuparme del teclado y escribir de corrido, tanto en el ordenador como en el móvil, tanto en inglés como en español. Sin más. Claramente, para mí y en este tema, menos es más.

Ya existen modelos capaces de escribir textos imitando el estilo de un autor, pero todavía no un corrector ortográfico que realmente conozca a su usuario y sea de verdad inteligente. No quiero que nadie escriba por mí: escribir es pensar, es aprender, es interiorizar, es elegir argumentos y palabras, y es desarrollar una voz y un estilo propios, no los que una máquina elige por ti. Lo que quiero es librarme de la parte puramente mecánica: las erratas y la revisión ortográfica. No quiero un corrector genérico (los tengo desactivados en todas partes porque me parecen malísimos y peligrosísimos), ni una herramienta que me proponga frases presuntamente «mejores». Quiero que pueda alimentarla con cuantos artículos quiera, como de hecho ya hice con mi Bautista, que me funciona de maravilla, y que entienda que hay palabras que uso mucho, aunque sean a lo mejor extranjerismos, o términos que prefiero en inglés, o que como soy ateo recalcitrante, casi siempre escribo «dios» con minúscula. O que utilizo algunas expresiones a propósito que son poco convencionales. Que sepa qué teclas están al lado de otras, y reconozca cuando mis dedos golpean dos teclas a la vez, o se equivocan.

Google ya ha desarrollado para Gboard un modelo espacial personalizado que adapta el teclado a la manera en que cada usuario pulsa las teclas y consigue mejoras medibles en precisión y velocidad. Pero está dirigido al teclado táctil, y para nada es capaz de construir un corrector completo para un autor específico. Apple utiliza desde iOS 17 un transformer cada vez que el usuario pulsa una tecla, capaz de efectuar correcciones a nivel de frase y aprender algunos patrones de escritura, pero es limitadísimo. Gboard guarda localmente palabras y datos aprendidos para personalizar sus predicciones. LanguageTool tiene un diccionario personal y Grammarly ya proporciona corrección ortográfica y gramatical en español, además de un perfil de voz que aprende del usuario. Pero no, no es eso: ninguno combina vocabulario, contexto, estilo, comportamiento mecánico y aprendizaje continuo de las correcciones aceptadas o rechazadas.

El sistema debería combinar un modelo lingüístico contextual, un corpus personal de textos, un modelo individual de errores de teclado y un historial de intervenciones aceptadas, rechazadas o deshechas. Google ya demostró que incorporar el léxico privado de cada usuario mejora claramente la corrección ortográfica en búsquedas personales. Un trabajo presentado en EACL 2024 muestra también cómo entrenar correctores reproduciendo errores humanos reales, teclas adyacentes y patrones característicos de distintos dominios. Para hacerlo bien de verdad, el sistema tendría que observar no sólo los artículos terminados, sino también las pulsaciones originales, los retrocesos y las correcciones posteriores. Eso revela prácticamente todo lo que una persona escribe. Por tanto, tendría que ejecutarse preferentemente en el dispositivo, con un perfil propiedad del usuario, exportable y transferible entre aplicaciones y ordenadores, lo que además me tranquilizaría en términos de privacidad.

El tema es que no me toque lo que para mí está bien. La sobrecorrección me despista, me hace perder el hilo y me cabrea soberanamente. No quiero que «embellezca» mis textos, ni que los «normalice», ni que sustituya palabras o modifique mis ritmos. Una investigación presentada en EMNLP 2025 confirma que los LLM muestran una tendencia a la sobrecorrección y a una menor precisión. El corrector ideal debería intervenir automáticamente sólo cuando estuviera prácticamente seguro, subrayar los casos dudosos y abstenerse en todos los demás.

Un prototipo bastante eficaz podría construirse perfectamente ya. Un corrector realmente personal, en español, integrado en todo el sistema y capaz de aprender tanto el lenguaje como los errores físicos de su usuario tardará algo más, pero no porque falten los modelos necesarios, sino porque nadie parece haber combinado todavía todas esas piezas en un producto coherente. Eliminar por completo la revisión seguirá siendo imposible en textos mínimamente delicados: no hay herramienta que pueda saber con certeza si una cifra, una fecha o un nombre incorrectos son una errata o son algo que el autor pretendía afirmar.

Estamos utilizando la inteligencia artificial para reemplazar la parte creativa que muchas personas queremos conservar, mientras seguimos haciendo manualmente las tareas más tediosas e incómodas. Steven Levy desarrolla muy bien esa frontera entre asistencia y sustitución en «AI drafting my stories? Over my dead body«. Además, la asistencia generativa, como no podía ser de otra manera, empuja el lenguaje hacia estilos más homogéneos, y eso me parece espantoso. La inteligencia artificial verdaderamente personal no debería escribir como nosotros, sino permitirnos escribir mejor sin dejar de ser nosotros.

La inteligencia artificial más sofisticada no es la que aprende a escribir por nosotros, sino la que aprende a corregirnos sin robarnos nuestro estilo y nuestra voz.

3 comentarios

  • #001
    Buzzword - 14 septiembre 2026 - 10:17

    Hoy tenemos un monólogo de la comedia en vez de un artículo. Si bien muchas de las cosas que dice Enrique las podíamos expresar en primera persona, lo cierto es que el efecto espectador cuando lees estas anécdotas en tercera persona una detrás de otra se convierte en algo que traspasa el artículo de un blog de tecnología para convertirse en un sainete similar a los de Arniches, has inventado un subgénero de artículo cómico y costumbrista, algo inédito en la blogosfera, quizás has creado un nuevo género con expresiones gloriosas como «cada vez que le das a la maldita cedilla» o el maravilloso que «ha desactivado las mayúsculas, total me enfado poco», todo un meta alegato a cierta tecnofobía dentro de la tecnofilia. Olé !!!

    Hoy me descubro el peluquín, un 10 al nuevo género, que si perdura podrás crear escuela como hizo Chiquito que hoy es recordado por su personalidad, en vez de por ser cantaor.

    PS: No puedooor !

    Responder
  • #002
    Konamiman - 14 septiembre 2026 - 11:12

    Yes:

    total, nunca escribo en mayúsculas

    But:

    tengo claro lo que NO quiero

    ¡PILLADO!

    Sólo un poco de humor tonto para sobrellevar mejor el lunes.

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  • #003
    Dedo-en-la-llaga - 14 septiembre 2026 - 12:27

    Eso lo llevo yo pidiendo desde parvulitos, y no hay manera… ¡¡¡Pero si siguen habiendo correctores que te marcan como error cosas del tipo inteligente-mente!!! ¡¡¡Juassss!!!

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