El sueldo ya no basta: cuando tu verdadera retribución se mide en tokens

IMAGE: A glowing golden coin labeled “AI” surrounded by stacks of coins in a futuristic data center filled with illuminated servers

La idea parece salida de una distopía corporativa de ciencia-ficción, pero cada vez suena menos extravagante: además de sueldo fijo, bonus y stock options, algunos ingenieros empiezan a negociar otra cosa: acceso a capacidad de inferencia medido en tokens.

Un artículo de Business Insider, «Silicon Valley is buzzing about this new idea: AI compute as compensation«, lo formula con toda claridad: en Silicon Valley ya hay candidatos que preguntan cuánta computación dedicada tendrán para trabajar, el presidente de OpenAI, Greg Brockman, sostiene que esa capacidad «va a impulsar cada vez más la productividad del software«, y el capitalista de riesgo Tom Tunguz llega a hablar de los tokens como una cuarta pata de la compensación. En su ejemplo, un ingeniero con un coste salarial de 375,000 dólares podría añadir 100,000 dólares anuales en inferencia, es decir, más del 20% del coste total asociado a ese puesto. Incluso aparece ya un caso simbólico: una compensación reportada en Levels.fyi que incluía una suscripción a Copilot como parte de los beneficios.

Lo interesante aquí no es la anécdota, sino lo que revela: durante décadas, las empresas han competido por atraer talento ofreciendo dinero, acciones y prestigio. Pero en un entorno en el que el trabajo depende cada vez más de modelos capaces de generar, revisar, probar y refactorizar código e información, la escasez ya no está solo en las personas: está también en el acceso a la inteligencia computacional que las amplifica. Sam Altman lo ha llevado incluso más lejos, al describir un futuro en el que la inteligencia artificial se venderá como una utility, como el agua o la electricidad, medida por consumo y facturada por contador. Y si la inteligencia artificial pasa a funcionar como infraestructura, no es nada raro que el acceso privilegiado a esa infraestructura empiece a parecerse a una forma de remuneración en especie. Yo mismo estoy pidiendo, para mis clases y para mí mismo, una asignación de tokens para utilizarlos con mis alumnos, y estoy convencido de que eso me puede hacer un profesor mejor: de ahí a pedirlo como parte de mi sueldo porque lo utilizo también para otras cosas, no hay tanta distancia.

La pregunta importante aquí, claro, no es si esta idea es llamativa, sino si puede convertirse en un fenómeno real. Mi impresión es que sí, pero no de la manera simplista que muchos imaginan. No vamos hacia un mundo en el que la mayoría de los empleados cobre una parte de su nómina en tokens del mismo modo que cobra en euros o dólares. Vamos, más bien, hacia un mercado laboral en el que el acceso a computación de calidad se convertirá en un factor material de productividad, de estatus interno y de poder negociador. Igual que hubo un tiempo en que disponer de presupuesto para viajar, de analistas, de terminales Bloomberg o de laboratorios propios marcaba la diferencia entre unos profesionales y otros, ahora la diferencia puede pasar por cuánta capacidad de inferencia tienes asignada, con qué modelos, con qué latencia y bajo qué límites de uso. La retribución no será solo monetaria: será capacidad de acción.

Ya hay datos que apuntan en esa dirección. Anthropic lleva tiempo mostrando que el trabajo relacionado con software es, de largo, uno de los grandes campos de adopción de inteligencia artificial. En su primer Economic Index, las tareas de la categoría «computer and mathematical» representaban el 37.2% de las conversaciones analizadas en Claude, muy por encima de cualquier otra ocupación. En su actualización de enero de 2026, la compañía añadía que las tareas informáticas seguían dominando el uso: un tercio de las conversaciones en Claude.ai y casi la mitad del tráfico de su API de primera parte estaban ligadas a tareas de ese tipo, con «modificar software para corregir errores» como tarea más frecuente. Es decir: si existe un lugar donde la computación puede convertirse en una variable cuasi-salarial, ese lugar es el desarrollo de software.

Además, el cambio ya no es sólo cuantitativo, sino cualitativo. GitHub describe una transformación profunda del papel del desarrollador: menos productor de líneas de código y más “orquestador” o director creativo del proceso, alguien que delega, verifica y coordina agentes. En paralelo, su análisis de Octoverse sostiene que en 2025 el desarrollo cruzó un «umbral silencioso»: los lenguajes, herramientas y proyectos que más crecen ya no se explican solo por escribir más código, sino por reducir fricción en un mundo en el que la inteligencia artificial ayuda a construir más y más deprisa. Si eso es correcto, entonces la computación no es simplemente un gasto técnico: es el combustible que permite ese nuevo modo de trabajar.

Pero conviene no caer en el tecnoentusiasmo fácil. También hay señales muy serias que invitan a la cautela. METR publicó en julio de 2025 un ensayo controlado con desarrolladores experimentados de código abierto trabajando sobre sus propios repositorios, y el resultado fue casi herético: usando herramientas de inteligencia artificial, tardaron un 19% más, no menos. Anthropic, por su parte, advierte que aunque la inteligencia artificial acelera tareas de desarrollo, pruebas, documentación o manipulación de datos, sigue sin mostrar un uso significativo en otras partes esenciales del trabajo, como coordinar instalaciones de sistemas o supervisar a otros tecnólogos. Es decir, la inteligencia artificial puede acelerar trozos importantes del trabajo, pero no necesariamente el trabajo entero. Si eso no cambia, la tentación de medir la compensación en tokens puede convertirse en una forma bastante burda de confundir actividad con valor.

Ahí aparece el verdadero filtro: el director financiero. La tesis de Tunguz sólo tiene sentido si la computación genera un retorno claro. Si una empresa gasta decenas de miles de dólares anuales en inferencia por ingeniero, tendrá que demostrar que no está comprándoles un juguete caro, sino una ventaja competitiva verificable. Esto encaja con otra tendencia relevante: PwC señalaba en su Global AI Jobs Barometer 2025 que los sectores más expuestos a la inteligencia artificial habían visto multiplicarse su crecimiento de productividad y que los trabajadores con habilidades de inteligencia artificial obtenían una prima salarial media del 56% en 2024. La dirección general parece clara: cuando la inteligencia artificial funciona, revaloriza a quien sabe usarla. Pero convertir eso en política de compensación exige trazabilidad, métricas y disciplina, no solo entusiasmo.

Por eso creo que esta tendencia sí puede consolidarse, pero primero en una versión mucho más pragmática que ideológica. No veremos, al menos no todavía, contratos que digan «sueldo base: X, bonus: Y, equity: Z; tokens: W» de manera masiva. Lo que veremos antes serán ofertas para perfiles de élite en las que se especifique el presupuesto de uso de modelos, acceso prioritario a GPUs, herramientas premium, agentes internos y entornos con menos restricciones. En otras palabras: no tanto un salario pagado en recursos de computación como un salario diferenciado por el acceso a esos recursos. La diferencia es crucial. La primera formulación suena excéntrica; la segunda ya está empezando a ocurrir.

Y, sin embargo, el efecto cultural puede ser enorme. En cuanto el mercado acepte que dos ingenieros con el mismo sueldo nominal no son igual de productivos porque uno tiene acceso prácticamente ilimitado a inteligencia artificial y otro no, el propio concepto de compensación habrá cambiado. Ya no bastará con pagar bien: habrá que equipar bien. Y cuando una empresa tenga que elegir entre subir salarios o aumentar la capacidad de sus empleados mediante mejores modelos, más contexto, menos latencia y mayor presupuesto de inferencia, no está nada claro que siempre vaya a escoger lo primero. En ese momento, los tokens habrán dejado de ser una rareza semántica para convertirse en una realidad económica.

8 comentarios

  • #001
    Luis - 21 marzo 2026 - 11:30

    Muy interesante esta idea, y las implicaciones que tiene. Creo que no sólo a temas de remuneración salarial. Muchas gracias, y un cordial saludo.

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  • #002
    BUZZWORD - 21 marzo 2026 - 11:45

    Puro marketing para ovejas, patrocinado por un tío que no monetiza su negocio ni a tiros (nunca mejor dicho…)

    Lo que está negociando un tipo con esos 375k más 100k no es un contrato laboral sino un contrato mercantil. Mal comparado, es como vas a una empresa y le vendes un one shot+opex por un contrato de servicios…. que lo hagas tu «solo» o con tu truppe «de juniors» se la trae al pario al que te contrata, lo que quiere es resultados… lo malo para Tunguz es que no pone huevos… con un mercantil de verdad, puede coger a otro para currar a pelo puta…

    «Una gallina y un cerdo paseaban por la carretera un día, cuando la gallina le dijo al cerdo: oye
    cerdo, ¿qué te parece si nos asociamos y abrimos un restaurante? me parece buena idea.
    ¿Cómo lo llamaríamos? la gallina pensó un poco y contestó: — ¿por qué no lo llamamos
    ‘huevos con jamón’? el cerdo se detuvo, hizo una pausa y contestó: pensándolo mejor, creo
    que no voy a abrir un restaurante contigo. De ser así yo estaría comprometido pero tú
    solamente estarías involucrada»

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  • #003
    D. FALKEN - 21 marzo 2026 - 12:26

    No acabo de entender el fondo argumental.
    En el escenario sectorial concreto, que personalizas en el ingeniero tecnológico, el concepto del pago en especie me suscita unos interrogantes. Primero, se solapa el token y equipamiento como medio de producción con el concepto de retribución en especie. Aquí, parece que hay algo de contradicción. Introducir la productividad o capacidades que le van a aportar ese medio retributivo basado «en tokens de calidad» difumina la divisoria entre trabajo y «necesidades» personales. Cuestión aparte, ¿que incentivo supone esa política salarial para la empresa y para el trabajador? Aqui el debate se amplía, y hasta diría que se hace mas complejo. En el escenario de un pago en especie a un trabajador digamos no tecnológico, lo vería como un incentivo para la empresa proveedora de captura de usuarios, entre otras mas razones; para el pagador el incentivo sería facilitar la inclusión del trabajador en el ecosistema de ia, y para el trabajador sería equivalente siempre y cuando le suponga ventajas frente a otros proveedores de «tokens».
    Partiendo del hecho que la oferta de tokens puede hacerse rígida a medio plazo, da que pensar si no hay alguna intención en la cima de la pirámide de convertirla en otro tipo de «refugio de valor».

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  • #005
    Javier - 21 marzo 2026 - 13:37

    Título: El sueldo ya no basta: cuando tu verdadera retribución se mide en tokens

    [EDans:]

    Vamos, más bien, hacia un mercado laboral en el que el acceso a computación de calidad se convertirá en un factor material de productividad, de estatus interno y de poder negociador…

    [Yo] …wow que cool…

    [Todas las empresas comportándose como se comportan todas las empresas tres doritos después]
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⣠⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
    ⠀⢀⠀⠀⢀⡴⠂⠀⠀⠀⠀⠀⠸⣆⠀⠀⢀⣸⡏⠀⠀⠀⠰⡄⠀⠀
    ⠈⠉⠋⠀⠈⣧⠀⠀⠀⠀⠀⠀⢠⠋⠀⠰⡏⠀⠀⠀⣸⠀⢀⠇⠀⠀
    ⠀⠀⠀⢀⠀⠘⣆⠀⠀⠀⠀⠀⠘⢆⠀⢀⡽⠀⠀⠸⣅⠀⢇⠀⠀⠀
    ⠀⠀⠀⡇⠀⢠⠏⠀⠀⠀⢠⢥⠀⠈⠐⠘⡆⠀⠀⠀⣸⠆⠀⠃⠀⡀
    ⠀⠀⠘⠀⠀⡇⠀⠀⢀⡤⠊⠘⢄⣀⠀⠀⠃⠀⠀⢞⠀⠀⠀⠀⠁⠁
    ⠀⠀⠐⠀⠀⠁⠀⠀⡏⡀⠀⠘⠡⠤⠽⡲⢤⡀⠀⠈⢱⠀⠀⠀⠀⠀
    ⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⣠⠷⣄⡀⠒⠀⠀⢀⡡⡈⠽⡄⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
    ⠀⠀⠀⠀⠀⣠⢫⣀⢪⠀⠀⠉⠀⠤⠀⠀⠥⡖⢥⣀⠀⠀⠀⠀⠀⠀
    ⠀⠀⠀⠀⣀⡽⠟⠘⠘⠀⢀⡀⠀⠊⠀⠀⠀⠘⠄⣌⢳⡀⠀⠀⠀⠀
    ⠀⠀⢀⡞⠕⠂⠂⠄⠀⠠⠅⣁⣀⣀⣀⣀⣢⣌⡴⠿⠚⢳⡄⠀⠀⠀
    ⠀⠀⢸⠑⣀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠀⠐⠔⠀⠀⡄⡀⠀⠄⡈⣠⢹⠀⠀⠀
    ⠀⠀⠘⣆⠛⠆⠠⠀⠀⠄⠀⠀⠀⠀⠛⠀⠃⡁⣅⠘⠷⢋⡼⡀⡠⠀
    ⠀⠀⢎⠫⢳⣽⣠⣈⠆⠀⠀⠀⠠⠤⠠⠐⣀⣀⣠⡴⢞⢋⢊⠌⡰⠁
    ⠀⠈⠁⠊⠀⠐⠩⠋⠝⠹⠉⠛⠙⠉⠋⠍⠉⠋⠊⠀⠑⠑⠁⠈⠀⠀
    Futuro Título: La Enshitificación de la compensación con Tokens…

    [EDans:]

    Lo que en su momento pareció una excelente idea, una vez más fue subvertido y manoseado por una panda de….

    [Yo] …facepalm…

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  • #006
    Francisco Quintero - 21 marzo 2026 - 14:35

    O sea que en un futuro (si no revienta este absurdo de la ia) las empresas con presupuesto pondrán esto en sus beneficios (perks)

    – gym
    – wework
    – macbook m4 pro
    – suscripción pro a Claude Code

    No me parece descabellado. En donde trabajo la empresa nos da acceso a Claude ilimitado. Eso sí, nunca será parte de mí sueldo. Ni a palos.

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  • #007
    Gorki - 21 marzo 2026 - 14:59

    No me sueña extraño, Cuando yo trabajaba el sueldo que me daban me valía para vivir HOY, pero para vivir MAÑANA quería algo que me hiciera progresar y esa posibilidad tenia que ser un complemento del sueldo,
    Podía ser trabajar con gente muy preparada, o en un proyecto novedoso, o en algo nuevo para mi, o que me pusiera al límite de mis conocimientos,,… algo en suma que que preparara el siguiente peldaño de mi carrera,
    Hoy sin duda seria entrar en un proyecto con IA, porque de eso aun estoy totalmente pez. No me extraña que gente que ya se defiende en ese campo, pida tener acceso a la IA de pago, como p condición indispensable para entrar en un nuevo trabajo.

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  • #008
    Xaquín - 21 marzo 2026 - 15:11

    Emulando al otro, toca toketeo general… cuán virtuosos estamos hechos!!!

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